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30 marzo, 2025

KIT DE RESISTENCIA

 




"¿Adónde se fue la hermosa rebeldía? ¿Cómo te convencieron de que ser esclavo era inevitable? ¿Qué rincón hediondo y sin humanidad te ofrecieron y aceptaste? Distraído en lo inmediato (trabajar ocho horas o más y pagar la deuda eterna) fuiste despojado de la Esperanza y la Dignidad, y de un objetivo humano – fraterno, solidario, socialista– y así te robaron al mismo tiempo la idea y el deseo de un futuro diferente".


Sara Rosenberg


Fuente: fi-fi-ficción – 30/03/2025



07 noviembre, 2022

“Los medios ya no pueden sostener su discurso, carente de toda lógica y veracidad” — Sara Rosenberg

 

LA PUPILA INSOMNE - 06/11/ 2022



El consumidor consumido – Sara Rosenberg


No aceptes lo habitual como cosa natural.

Porque en tiempos de desorden,

de confusión organizada,

de humanidad deshumanizada,

nada debe parecer natural.

Nada debe parecer imposible de cambiar.


Bertolt Brecht, de su poema «No Aceptes»


1. Veneno


Paracelso decía que todo lo que se consume puede ser un veneno, sólo depende de la dosis o de aceptarlo o no, como señala Brecht. En ese arco tenso entre el veneno y la aceptación aparece el sujeto-sujeto a la ideología del consumo.


La llamada "sociedad desarrollada" alimentada y formada en el colonialismo y el imperialismo, consume no solo el botín del gran saqueo sino y junto con el, el veneno ideológico capaz de naturalizar la barbarie y doblegar al ser humano hasta hacerlo actuar contra si mismo, casi sin darse cuenta.


La mentira, el terror constante y la miseria cultural son las vías por las que el veneno entra; se inocula de manera programática porque las grandes corporaciones financiero-militares –y sus gobiernos– necesitan la obediencia y la pasividad que les permita continuar con la guerra, que es su industria punta.


2. Crueldad


Los mecanismos para transformar al explotado en consumidor fueron muy estudiados y siglos de guerra cultural-ideológica lograron instalar valores y sentidos que hoy parecen naturales.


El consumidor vive en el miedo y evita cualquier duda que surja en el horizonte. La duda, esa maestra del conocimiento, podría aislarlo de los demás. Y ese es quizás su único resto humano: no desear el aislamiento. Una estructura frágil y trágica, construida sobre una idea de la vida limitada al consumo y la competencia donde sigue estando aislado a pesar de no dudar y de atosigarse con las ofertas. Consumir, acumular y competir es lo "natural" de la condición humana en el capitalismo, responde al mercado y a su estrategia social plenamente inhumana: hacer creer que se puede elegir, cuando elige más de lo mismo y dentro de un territorio acotado.


El diseño de la propaganda capitalista no dejó nada fuera de control y supo crear un gran aparato cultural para preservar privilegios y concentrar poder.


Despojar es también un arte. El arte de crear el consentimiento mientras sucede el despojo. El arte de expandir el miedo de los que previamente han sido reducidos a "masa", una palabra nuclear en esta estrategia de control y de manejo de la percepción. El propio concepto de "masa" está totalmente ligado al desprecio por el ser humano que para la industria cultural del siglo XX y XXI es sólo material manipulable, pero todavía no prescindible, como ha llegado a ser en este momento, en el que la corporación imperialista señala que en el mundo hay demasiada gente y es necesario eliminarla. Malthus dixit.


La crueldad fue más que evidente durante las crisis de superproducción, cuando se podría haber reducido la jornada laboral, por ejemplo, lo que hubiera supuesto no sólo que el patrón perdiera algo de dinero sino darle a la gente tiempo para pensar y vivir, lo que podía significar tiempo de comprender y tiempo –ojalá– de rebelarse contra la explotación. La palabra trabajo, proviene de la palabra tripalio, esos tres palos que se ponían en el cuello de los bueyes y de los esclavos para que no pudieran escapar. El trabajo en la sociedad capitalista se transformó en tortura en vez de ser una actividad creadora y socialmente útil. Tampoco el desarrollo capitalista implica progreso humano.


Ya W. Lippman, un estratega ideológico al servicio de la gran empresa y los gobiernos de USA definió la metodología para transformar lo que llamaba "masa" en espectador, en un observador pasivo incapaz de participar o actuar. Era y debía ser la gran bestia o "rebaño desconcertado que se debate en el caos de la opinión". Y esa masa puede ser engañada con sucedáneos.


La propaganda fue muy estudiada durante el siglo pasado y utilizada en las dos grandes guerras y en las que les siguieron; fue y es efectiva, modeló una sociedad violenta, capaz de devorarse hasta a si misma en defensa del dogma de la propiedad privada, el mercado y el consumo, ese dios cruel al que se adora por su "tolerancia", su "democracia" y su "libertad".


Los estrategas de esta propaganda estudiaron e hicieron muy buenas preguntas para planificar cómo dirigir el rebaño y abrir el camino al matadero. Tenían muy claro qué era lo que tenían que proteger y salvar (la gran empresa, ese 1%, que acumula poder y capital) y aquellos que tenían que morir necesariamente para que esa fuerza productiva cada vez menos necesaria a la producción de valor no se rebelara.


Estas preguntas están planteadas en un libro clásico, "La propaganda" de E. Bernays, sobrino de Freud, que utilizó muy bien los descubrimientos sobre la teoría del inconsciente y las pulsiones humanas elaboradas por su tío. Bernays y muchos otros trabajó para las grandes corporaciones y para el gobierno de USA y tuvo mucho éxito. Supo transformar los deseos de la clase media norteamericana en deseo y satisfacción perversa: en consumo, racismo y clasismo.


Y digo satisfacción perversa porque para satisfacer el deseo humano con placebos previamente hay que deshumanizar.


Reducir el deseo a cosas consumibles y hacer del deseo humano un deseo mediocre, invertir los valores y sustituirlos por cosas capaces de saciar rápidamente aquello que lo humano tiene o debería de tener de insaciable: el conocimiento, la curiosidad, el amor, la hermandad, la verdad, la libertad, el sentido de la vida colectiva, la historia, la imaginación, etc. etc.


Un inmenso aparato de propaganda y de "cultura" se puso en marcha porque la clase burguesa sabía muy bien que sólo controlando el alma de las grandes masas podía proteger sus privilegios y beneficio. Para un buen ladrón la opacidad es importante, para la burguesía la cultura de masas y la propaganda fueron el humo y el espejo que domesticaron la rebeldía de los explotados.


Pero lo más importante es entender que todo este constructo se sustenta en un concepto clave: para el capital los seres humanos son basura manipulable, fuerza de trabajo o de choque, incapaz de reflexionar y necesitada de un guía en el laberinto que desemboca en el matadero.


La "masa" ha de ser controlada, distraída y eso se ha programado como estrategia y doctrina desde hace mucho tiempo. Lo hicieron en los años 20-30 los estrategas como Bernays, Lee, Goebbels y ahora lo hacen los "tanques pensantes" de las grandes empresas mediáticas y de marketing: "en las democracias occidentales y en las sociedades abiertas es donde más se necesita una propaganda sofisticada…", la mentira y la censura: el totalitarismo del capital.


3. La gran inversión


Acostumbrado a elegir entre dos salsas de tomate que son la misma salsa, acallada la voz rebelde de la cultura o simplemente la voz capaz de decir algo fuera de la pauta marcada por el mercado, transformado en receptor pasivo de temas emotivos e irracionales que lo distraen de los hechos y de sus causas, despojado de su propia historia y de su memoria, el consumidor camina vestido de indiferencia por el laberinto y espera que le dicten la salida.


Obediente, participa en elecciones "democráticas" que son campañas de marketing donde supuestamente elige, apoya "guerras humanitarias" que dejan millones de muertos, justifica el expolio, los bloqueos y sus "daños colaterales" por la "necesidad de proteger" y hasta acepta el racismo del jefecillo de la corporación europea cuando dice "jardín o jungla" sin inmutarse. Repite la orden televisada y cree que es su opinión.


El lenguaje esta sembrado de minas, la ética es cosa del pasado y la propaganda sirve al travestismo, invierte el sentido de los valores humanos, los usa con impunidad y naturaliza el gran veneno para una "masa" que ya ha perdido la capacidad de decir NO.


Un aparato ideológico de muerte cuya efectividad se probó en el nazismo en los años 30, y enraizó y creció y sigue creciendo en todo el mundo. Mutó, cambió de rostro, se disfrazó de democracia, pero permaneció latente y activo destruyendo a la sociedad y su posibilidad de avanzar y de humanizarse.


La guerra contra el humanismo y el comunismo fue implacable, porque el sentido del comunismo es la humanización, la superación del reino de la necesidad y de la explotación del hombre por el hombre. Pero la propaganda sembró en occidente la idea de que el comunismo es una dictadura que oprime al pueblo, invirtió el sentido de la dictadura de las mayorías proletarias y demonizó a la URSS, mientras Hitler conducía a una "masa" amorfa al paroxismo de la barbarie con la complicidad del gran capital europeo y norteamericano. Después de su derrota lo ocultaron y reciclaron el nazismo y su doctrina: esclavitud, racismo, clasismo.


La inversión del sentido del humanismo comunista y el intento de igualar y equiparar el nazismo con el comunismo en nombre de la "democracia occidental" fue un gran logro del aparato del crimen. Arendt y los Frankfurt dixit. Una operación ideológica brillante: ahora la democrática Europa ya puede apoyar abiertamente al nazismo en las sesiones de la ONU y terminar de quitarse la careta, mientras los consumidores desmemoriados callan y otorgan a la guerra permanente de la industria bélica imperialista que hoy sostiene (es el 80% de su inversión) al país más criminal del mundo y que desde 1945 ha hegemonizado y dirigido el crimen como política de estado.


4. Abismo


En la crisis estructural actual, el consumidor de Occidente bracea desesperado para mantenerse a flote, pero roza ya la masa de los desechos y además está programado para sentirse doblemente infeliz porque es su culpa haber fracasado en la vida que es esa cosa donde todo se compra y se vende y donde le prometieron paraísos de sexo-turismo-éxito-grandes superficies-alcohol-drogas…


Los que todavía pueden bracear dentro de esta ola cargada de basura, cuentan con una inmensa oferta para olvidar, una palabra de orden del sistema: el olvido de la historia de lucha de los pueblos y hasta de la propia historia personal o local que corre sobre los rieles de la complicidad y el consenso.


Recuerdo el cuadro del Bosco, la zona infernal del Jardín de las delicias, esa especie de animal azulado devorando y cagando seres humanos sobre el abismo. Los círculos infernales de la abominable crueldad del saqueo y su voracidad.


Es notable como en Europa la barbarie –la pérdida de soberanía y la destrucción de la conciencia histórica– se impuso.


Ese abismo ya ni siquiera es capaz de digerir a sus propias víctimas, que ojalá tengan tiempo para el nacimiento de alguna duda sana. Ojalá sea posible el necesario y urgente despertar de la pesadilla. Porque despertar empieza a ser inevitable, la lucha de clases se agudiza y crece el terror de esa "masa" que otra vez se va alineando con el fascismo, ya habituada a rechazar los hechos, la verdad y sobre todo la historia, borrada de su horizonte.


Hay una especie de atronador ruido que reemplaza el debate y al disenso se responde que "todo es propaganda", para refugiarse en esa imposible neutralidad que tan bien utiliza el fascismo.


¿El consumidor aceptará la duda o acaso un pequeño ladrillo que se mueva de ese edificio de repetidas mentiras aceptadas lo dejará bajo sus propios escombros?


Las grietas se abren cada día más y acaso sea posible que entre los escombros y el derrumbe asome algo humano, algo con capacidad de imaginar otro mundo y de luchar por él.


5. Censura


Con la agudización de la lucha de clases internacional y la emergencia de un mundo multipolar cada día más amplio, la propaganda no es suficiente y se ha impuesto la censura. Censura y sanciones. Los medios ya no pueden sostener su discurso, incluso sus grabaciones para tv carecen de toda lógica y veracidad y apelan a equipos de ficción para crear noticias falsas y falsas banderas. Los "asesinados por los rusos" se mueven bajo plásticos negros, se confunden fechas y hechos, el discurso de los payasos no causa el mismo efecto que hace unos meses cuando el patetismo y el sensacionalismo alcanzó cotas altísimas. La mentira repetida convence, si, pero también tiene patas cortas y sobre todo gastadas. Se reprime cualquier disenso y hay una urgente necesidad de control de la "masa" que empieza a despertar y a movilizarse en contra de las consecuencias económicas de la política guerrerista de USA-Gran Bretaña y la UE, que profundiza el despojo de los trabajadores y triplica la ganancia de la corporación financiero militar hegemonizada por USA.


La criminalización, la fabricación del "enemigo" ha sido bastante burda, pero ha calado y resulta difícil oponerse en un país como España sin un solo medio de comunicación decente. Simplemente decente, digo, donde se puedan cotejar al menos dos o tres posiciones distintas al discurso contra el diablo euroasiático y contra todos aquellos que se aparten del american way of life, que ya huele a cadáver. El olor es intenso, pero la enfermedad social es grave y el olfato débil.


Sólo la censura férrea garantiza que su aparato de propaganda de guerra funcione y que los pueblos reciban un único mensaje que se fabrica en los laboratorios de guerra de la OTAN. La censura es una muestra más de su enorme debilidad, y como diría el enterrador ya no se puede tapar el mal olor del cadáver, pero si constatar el viejo desprecio de la élite por la capacidad y el derecho del pueblo a saber y a pensar con independencia.


Han censurado a todos los medios de información rusos y han desatado una campaña brutal contra la cultura rusa, una fobia que estaba latente desde hace mucho tiempo, desde 1917 cuando triunfó la Revolución de los soviets; en los 20 todas las potencias occidentales invadieron y promovieron una guerra civil, más tarde apoyaron el rearme alemán contra la URSS, organizaron la guerra fría y la guerra fue la constante para conquistar y destruir Rusia.


Hemos sido testigos de la implosión de la URSS y digo implosión porque la URSS fue minada también por dentro y hay que reconocerlo para poder empezar a construir a partir de esta experiencia trágica. Dieron por hecho que los oligarcas y toda la elite pro occidental había derrotado a Rusia, pero olvidaron que setenta años de una humanidad socialista no se borran fácilmente. Notablemente la fobia anti-rusa disminuyó cuando en 1991, la corporación de Occidente creyó que Rusia ya estaba sometida, empobrecida y robada, pero en cuanto volvió a levantarse como país soberano, el aparato propagandístico se puso en marcha para atacar y demonizar a Putin, a su gobierno y a todo lo que signifique cultura o vida rusa. Dentro del bloque imperialista y su ajada "democracia", la soberanía no se permite.


Es el sentido último de la propaganda, tergiversada la historia es fácil construir un agresor, invasor y villano rápidamente y hacer olvidar que Rusia lleva años proponiendo la paz, el respeto de sus fronteras y su seguridad mientras los ejércitos de la OTAN siembran de bases militares Europa y usan el ariete ucraniano para conseguir una confrontación directa que solo le conviene al gran capital financiero-militar de Estados Unidos en su loca carrera hacia la catástrofe.


La historia de la humanidad se esta definiendo aquí una vez más y es la historia de un pueblo cuyas venas están abiertas, como decía Galeano. Desde el oriente llega el viento con propuestas económicas y políticas de paz para los pueblos, es imposible ocultarlo y hay que censurar y evitar que la "masa" despierte.


6. Impunidad


Pero la censura es un escudo frágil contra la evidencia, tal como sucede con el caso de Assange . Matar al mensajero para ocultar el crimen, mientras el mundo entero sabe que los asesinatos de civiles existieron y existen y que los ejércitos de la OTAN, tal como antes hicieron los ejércitos del Reichstag, siempre han asesinado a mansalva a la población civil.


El secuestro y encarcelamiento de Assange pone en evidencia la ilegalidad y el autoritarismo de este sistema. El símbolo de un parlamento ingles rodeado por miles de personas exigiendo que Assange sea puesto en libertad es elocuente, porque dentro de esas altas paredes húmedas sólo se cocina el crimen colonial e imperialista que atraviesa nuestro tiempo.


Lo cierto es que el caso Assange, muestra la brutal impunidad, se justifica como "proceso legal", se pretende ejemplarizante (han asesinado y encarcelado a muchos periodistas honestos) y demuestra la absoluta falta de derechos sociales y humanos. No hay derecho civil ni lo ha habido nunca, salvo cuando el pueblo los ha conquistado y arrancado por la fuerza de su lucha. Por el momento se ha aceptado la impunidad, los medios anulan el tema, la cultura habla de otras libertades menos urgentes y todo este conjunto no es más que el resultado de esa lenta y constante preparación para la inconsciencia. Calla y consume.


Lo decía al comienzo, grandes especialistas prepararon a la "masa" para no reaccionar, para obedecer y creerse absolutamente "libre", para defender a los nazis y enviar armas a Ucrania en nombre de la "democracia", para pasar de costado frente a tanta iniquidad sin inmutarse, ese ex ciudadano hoy consumidor distraído por los poderosos "distractors" de la propaganda que lo han convencido de que la vida y la historia son una especie de partido de futbol que se ve desde las gradas.


Suprimido el pensamiento, alienada la dignidad, se suspende la acción.


Assange se atrevió a mostrar como asesinaban a civiles, lo grabó y lo publicó. Lo documentó. Osó romper el discurso de la propaganda del sistema y lo hizo con pruebas irrebatibles. En Irak y Afganistán, como en tantos otros lugares, la guerra imperialista siempre se ensañó con la población civil. Exactamente como está sucediendo ahora con la OTAN que dirige a las huestes nazis ucranianas y su doctrina de exterminio. No es nuevo, es la vieja técnica criminal, es Palestina, es Yugoeslavia, es Libia, Sudan, Siria, Irak, Yemen, Afganistán…


Es grotesco que la "democracia" que destila tanto veneno en su propaganda, encarcele impunemente a aquellos que muestran y documentan el crimen, que no se permita ni siquiera hablar del tema: millones de asesinados por la industria financiero militar de USA, la UE y sus socios, a quienes votan los maltratados habitantes del paraíso Disney, previamente transformados en consumidores, de cosas, cine o crímenes contra la humanidad, poco importa porque todo ha sido previamente homologado.


El límite está fijado y la bonita libertad bien acotada: puedes hablar de mujeres golpeadas, de velos, de naturaleza agónica, de todas las injusticias que quieras mientras estén fragmentadas y no exista un sujeto, una clase que las comete, no muestres quién es el asesino ni quienes son los mercenarios del imperio, que es lo que Assange hizo: mostró y documentó con toda claridad al sujeto criminal.


Acepta, dice la propaganda: los rusos se bombardean a si mismos en Donbass porque es su naturaleza perversa, la OTAN nunca asesina poblaciones enteras sino que protege la paz, Israel masacra Palestina pero es una víctima de los antisemitas, los dictadores latinoamericanos, africanos y orientales son machistas y mafiosos, la supremacía blanca es un don y la democracia es su maná…


No. No acepto, como dice el poema de Brecht.


Goya decía que el sueño de la razón engendra monstruos, lo escribió sobre un dibujo muy hermoso. No se equivocó, el sueño de la razón (digan lo que digan los posmodernos) engendra monstruos y es lo que estamos viviendo: ignorancia y obediencia en una sociedad que se siente "informada" cuando está absolutamente dogmatizada y lista para ser pasto del fascismo porque ha renegado de su capacidad de pensar y de decir NO.


Pero la historia no es un tema clausurado, como quiere hacernos creer la narrativa posmoderna, la historia es un campo de prueba, de lucha y de transformación. Por eso necesitamos conocerla, apropiarnos de ella, aprender de ella, no permitir que la clausuren y la usen –tergiversada– como propaganda en contra los pueblos. La historia de las luchas populares, las victorias de los pueblos, las que fueron y las actuales, las grandes revoluciones humanas, no pueden ser censuradas ni olvidadas, son el arma de resistencia a la barbarie imperialista, nuestro presente y nuestro futuro.


Surge una duda saludable y la comparto: ¿Tal vez el consenso logrado con la propaganda está haciendo aguas y ya se oyen en Europa, esa con las rodillas escoriadas por la obediencia, voces de los pueblos engañados que empiezan a movilizarse y a decir basta de guerra y explotación?


Ojalá, porque de los pueblos, de los trabajadores y de su acción depende poner fin a tanta impunidad y avanzar hacia una sociedad distinta, humanizada, soberana y en paz con justicia y equidad.


De los pueblos depende ahora decir NO: no acepto.



25 julio, 2022

¿Se puede censurar la historia? — Sara Rosenberg




FAI - 13/07/2022


Al censurar la cultura rusa, se censura una gran parte de la historia de la humanidad.


No sólo se censura la cultura, los medios informativos, los vuelos y transportes, los bancos y hasta a los gatos, sino que se intenta suprimir la historia y la memoria de los pueblos del mundo.


Un censor tan cruel como estúpido proclama: no existió Shoshtakovich ni el sitio a Leningrado, no existió Gagarin ni la luna, no existió Lenin ni la gran Revolución de Octubre… El gran inquisidor no sólo es torpe sino que en su afán por borrar la memoria pone en evidencia su barbarie, esa ignorancia programada que es el núcleo del sistema político y cultural del capitalismo. Lo conocemos y lo sufrimos, aunque las distracciones que usa el dios con cara de hamburguesa parezcan infinitas.


¿Por qué Occidente censura la cultura rusa? ¿La censura aparece recién ahora o estaba implícita en la vieja paranoia anticomunista de Occidente? ¿Quizás la censura y la tergiversación aparecieron mucho antes, cuando aconteció aquel hecho histórico que cambió para siempre el destino de la humanidad: la Revolución de Octubre de 1917? ¿Cuál es el motivo de esta censura tan pertinaz y que a lo largo del tiempo ha ido adquiriendo diversas formas? ¿La censura actual es parte de la guerra total contra Rusia, el aspecto cultural de esta guerra?


Este año 2022 se han caído muchas máscaras y el gobierno de Occidente no ha sido nada sutil; su guion anti-ruso más bien ha resultado grotesco y dirigido a masas previamente intoxicadas de miedo, un miedo difuso pero ubicuo que fácilmente se transforma en odio irracional. ¿Os suena?


Los medios occidentales han hecho bien su trabajo y mienten sin vergüenza porque previamente han ido creando al "ciudadano mas-mediado", obediente e incapaz de hacer preguntas. No es tiempo de dudar, es tiempo de alinearse y repetir el mandato. El miedo manda, miedo al futuro, miedo al presente, miedo a imaginar, miedo a perder si pierden los que mandan, aunque sea en contra de si mismo.


Sin duda esto es una pérdida del sentido de lo que es –o se suponía que era– el tan mentado ciudadano del "Occidente libre". Aquel que era capaz de gritar aunque no supiera bien a que se refería, aquella famosa consigna del 68 "prohibido prohibir", que tampoco ocultaba su tufo contra la URSS y los malos malísimos totalitarios estalinistas. La confusión entre libertad y liberalismo no es inocente, es un programa posmoderno, de relativización, de derrota social, de perdida de horizonte histórico y político. Y de eclosión de las más extravagantes identidades "libres" cada vez más fragmentadas, más útiles al victimismo y la inacción, salvo dentro del marco del sistema que siempre, como un buen papá, otorga algo, permite una migaja menos peor, regala pedacitos y conserva lo esencial: el poder.


Ahora, con absoluta impunidad y sin vergüenza –la vergüenza es un sentimiento humano y a veces revolucionario– las estúpidas elites de Occidente prohíben la cultura rusa. Aterrada, la estúpida elite estadounidense y europea se hunde en su propia ideología apocalíptica (saben mucho de la muerte y de la peste fabricada) y hoy más que nunca temen el contagio. Siempre han temido que los pueblos del mundo se contagiaran del valor y de la fuerza de aquellos que supieron construir el primer país socialista del mundo y poco tiempo después vencer al nazismo.


Desde 1917 esta idiota y cruel elite occidental ha intentado derrotar la Revolución de los soviets y destruir Rusia. Ejércitos reaccionarios hegemonizados por los anglosajones apoyaron a los reaccionarios "blancos" en contra del pueblo soviético y no dudaron en invadir y desatar una guerra civil, que por supuesto perdieron. La revolución de los soviets se consolidó y en poco tiempo el país avanzó y se fue trasformando en una gran potencia.


Todos estos hechos en Occidente fueron narrados al revés y con muy mala fe. La fe anticomunista es una fe anti-histórica. Un inmenso aparato propagandístico se dedicó a igualar comunismo con prohibición, persecución, gulags, espías y eso que se dio en llamar totalitarismo. Y una triste casta intelectual conversa fue contratada para proclamar su arrepentimiento de las ideas comunistas. Recibieron grandes premios, mucha publicidad y dinero.


Occidente se presentaba como la tierra de la libertad mientras masacraba a los pueblos que se atrevían a seguir el mal ejemplo de la URSS en Asia, África y América Latina. Y mientras expandía su maquinaria de muerte proclamaba que en Occidente está “prohibido prohibir” y acuñaba los mantras de la “libertad” y la “democracia”, tan gastados ya en nuestros días. Mantras que chorrean sangre. Guerras, cárceles y crímenes crecieron de manera proporcional a ese concepto libertad, no solo en Asia, África y América Latina, sino también en Europa y en Usa. En nombre de la libertad y la democracia expandieron su cultura de la muerte, como buenos vástagos del colonialismo y el nazismo.


Contaron con el apoyo de las burguesías colonizadas y fueron imponiendo la “gran cultura americana” la del vaquero, chicle, sexo- drogas-rock and roll, hamburguesas-pollo frito, coche, gánsteres y bombas. Una cultura bestial y bestializante, que jamás se preocupó por la verdad ni por la vida humana y que hizo de la mentira ley, tanto que convenció al mundo de que “civilizaron” a indios y negros (esclavizados y asesinados sin piedad) o que ganaron la segunda guerra mundial (que ganó la URSS) total que más da, en la cultura del supermercado puedes vender basura si la etiqueta tiene colores bonitos. Y en eso fueron muy hábiles, la guerra cultural e informativa idiotizó y corrompió a las grandes masas explotadas.


Esa cultura de la infamia se fue imponiendo en Occidente y construyó paso a paso esta especie de sinrazón en que vivimos. Un horizonte bajo, donde el ser humano es un consumidor, un esclavo sin voz, un suicida o un asesino. Es el modelo que se impuso y hay que reconocerlo: cultura de la muerte y de la deshumanización. Si te sientes mal, tu médico siempre al servicio de la gran empresa química te recetará un buen dopaje.


Creo que el viejo temor a la cultura rusa –y a cualquier otra cultura– que no se somete y tiene otro proyecto de humanidad se censura porque están desesperados y en franca decadencia. Su antiguo aparato propagandístico tan repetitivo como pobre se ha gastado.


La colonizada –y endeudada– Europa obedece al "american-anglo way of life", pero no puede ocultar el costo que paga por la crisis estructural de USA, con su senil traficante de armas. Un país sin ningún servicio social, con millones de pobres en las calles, con la mayor población carcelaria del mundo y con una lista de crímenes históricos pendientes hasta que la humanidad entera un día los juzgue (Hiroshima, Nagasaki, Corea, Vietnam, Guatemala, Irak, Libia…etc. etc.)


Por eso, es curioso como aquellos que decían “prohibido prohibir” para propagandizar las virtudes occidentales, hoy tiemblan y prohíben, aun sabiendo que Chejov, Dostoievski, Gorki, Block, Mayakovski, y tantos no pueden prohibirse porque saltan por encima de esos podridos muros occidentales que solo están dedicados a la muerte, al crimen ya naturalizado como el que acaba de ocurrir este mes en la valla de Melilla. Rachmaminof, Shostakovich saltan esas infames vallas de la decadencia occidental y lo hacen inaugurando una nueva humanidad, como lo hizo también el pueblo revolucionario en 1917.


De allí que la pregunta sobre la censura a la cultura rusa me lleva a preguntar algo esencial y urgente:


¿Cómo y qué hacer para que nuestros pueblos despierten de la pesadilla imperialista?


¿Cómo activar la memoria casi plana del ciudadano mas mediado de Occidente?


¿Cómo sufrir un buen contagio, este si, de curiosidad, capacidad de imaginar, sentido profundo del amor y la solidaridad, es decir, cómo humanizarnos antes de que sea tarde?


Ojala los pueblos de Europa algún día suelten la mano del amo y no sigan participando en las guerras que benefician sólo a la poderosa mafia financiero militar globalista, que dirige este pequeño continente peninsular tan militarizado y colonizado. La historia avanza en otra dirección y no hay censura capaz de detenerla.


El sistema imperialista está herido de muerte y nos ha colocado en la encrucijada: o nos levantamos contra él o nos destroza, y ese es el papel que le ha tocado una vez más al pueblo ruso, y una vez más aunque pretendan censurar esta tendencia de la historia que ellos tanto han tergiversado, está ahí, está viva y es clara: la victoria de la vida sobre el imperio de la muerte.


Y esa es la gran apuesta. Y esa será la gran Victoria, la del inminente fin del imperialismo y sus necesarias y constantes guerras.





13 junio, 2022

La Otan y el juicio pendiente — Sara Rosenberg

 



LA PUPILA INSOMNE – 12/06/ 2022


El nacimiento de Estados Unidos como nación se funda sobre un genocidio que se justificó con la teoría del “destino manifiesto” –el derecho a la colonización y al genocidio– y ese “destino” no ha hecho más que expandirse dejando un largo rastro de sangre en el mundo entero.


País heredero de la piratería colonial y esclavista inglesa, su engendro, el estado sionista de Israel se funda sobre el mismo principio y las guerras coloniales e imperialistas en el mundo son y han sido siempre una misma guerra de clases que se ha refinado y ha desarrollado técnicamente el espíritu de muerte y saqueo del planeta.


No olvidemos tampoco que la gran guerra en Europa –si bien la encabeza Alemania–, cuenta con el apoyo subterráneo de las potencias occidentales en su lucha a muerte contra el primer estado socialista, la URSS. Es importante señalar que ya desde antes de la segunda guerra y después de los juicios de Nuremberg, Estados Unidos contratará y protegerá a muchos científicos y jerarcas nazis que se incorporan a instituciones claves como la NASA, la OTAN y a diversos organismos de la seguridad militar y del estado.


En 1949, solo cinco años después del final de la guerra, se funda la OTAN, una organización militar que será el brazo armado de Estados Unidos, Gran Bretaña y la colonizada Europa, y que tantos pueblos y países ha arrasado.


La OTAN declara que quiere la “paz”, pero desde su fundación siempre ha provocado la guerra para intentar superar las profundas crisis del capitalismo. Y esa es la función específica de la OTAN y de la maraña de instituciones, fundaciones y organismos que la componen.


Es el brazo armado del gran capital financiero-militar, que ha creado una intrincada red de poder político e ideológico para defender el colonialismo, el imperialismo y el nazismo y por supuesto hacer una feroz política anticomunista. Enmascarándose en las palabras “democracia” y “libertad” ha servido a la expansión de la potencia hegemónica del momento, Estados Unidos/ Gran Bretaña, cuyo objetivo prioritario fue y es la destrucción de la URSS primero y ahora de Rusia, un país capaz de hacerle frente y que desde un comienzo fue definido como el primer obstáculo a vencer para la creación de un mundo completamente dominado por los intereses del gran capital anglo americano. No olvidemos que la destrucción y colonización de Rusia ha sido la obsesión inglesa, el objetivo principal del expansionismo inglés. Citamos habitualmente a Mackinder, que expresó esta obsesión de manera muy clara en 1919, cuando Inglaterra era todavía era la “reina de los mares”: «Quien gobierne en Europa del Este dominará el Heartland; quien gobierne el Heartland dominará la Isla-Mundial; quien gobierne la Isla-Mundial controlará el mundo.» Y sigue siendo así, aunque la parafernalia mediática intente ocultar su razón de ser: el constante expansionismo colonial y el saqueo: el imperialismo, que niega toda posibilidad de vida humana pacífica y capaz de trascender la ley de la acumulación-destrucción propia del capitalismo.


Quizás gracias a lo que estamos viviendo en estos meses de 2022, se empiece a comprender que la barbarie imperialista esta tocando fondo y que nos tocará con suerte vivir la época de un gran cambio y también de un gran juicio internacional a los crímenes y la guerra de saqueo. El capitalismo lleva en su vientre la muerte, por eso no esta separado jamás del nazismo, porque el nazismo no es más que su expresión desnuda, bestial. El tiempo en el que el sujeto, el supuesto ciudadano, ha sido completamente transformado en un cómplice o en un asesinado.


Las palabras “democracia” y “libertad” que los gobiernos de occidente usan para acusar de dictadura a todos aquellos que no se someten al imperio, es un arma ideológica poderosa. Rompiendo toda legalidad internacional, agreden y justifican así el bloqueo, el robo y las intervenciones militares.


La “democracia” de las grandes potencias es ariete para la injerencia despiadada en contra de la humanidad entera. Además, esa “democracia” americana y europea no existe, no existen instituciones ni organismos que representen los anhelos ni las necesidades de sus propios ciudadanos. Tampoco existe soberanía y las decisiones de los gobiernos obedecen a la gran corporación financiero militar que es quien realmente tiene el poder; la injerencia y la violación de las leyes internacionales de convivencia y de soberanía son una constante.


La OTAN, La ONU, la OEA, la OMS y todas las instituciones y medios de desinformación hegemonizados por USA y la UE, se amparan en ese falso concepto de democracia para anestesiar y promover la obediencia de los pueblos a los gobiernos agresores que siembran el mundo de bases militares y de ejércitos mercenarios. Recordemos : Yugoeslavia, Irak, Libia, Palestina, Vietnam, Siria, Somalia…la criminalización y el bloqueo a Cuba, Venezuela y Nicaragua, los golpes de estado, las revoluciones de colores, las invasiones…la lista de crímenes es inmensa y obedece siempre al mismo motivo: expandirse y acumular capital. La industria financiero-militar es el núcleo de esa economía de muerte.


Resulta atroz pensar que todavía ni siquiera se ha juzgado el crimen de Hiroshima y Nagasaki, ni ninguna otra intervención del imperio, que no son solo militares: es el caso de los bloqueos, una guerra constante, no declarada y barata.


Nuestra tarea urgente es detener esta máquina criminal, y exigir desde una perspectiva verdaderamente democrática y humanista que sus crímenes sean juzgados y condenados sus causantes. Sólo así podremos empezar a hablar de democracia, de justicia y por supuesto de emancipación de los pueblos.


Si queremos sobrevivir como especie es necesario romper con la servidumbre y recuperar la soberanía para avanzar hacia una sociedad socialista, que garantice la paz en el mundo, solo posible con la derrota del sistema de explotación capitalista-imperialista que en plena decadencia esta siendo todavía más cruel e inhumano.


La única democracia posible es la democracia socialista, de allí que el imperio se esfuerce tanto a través de su guerra ideológica en usar la palabra democracia para destruirla y avasallara.


Es hora de juzgarlos, con pruebas irrefutables de la continuidad del crimen contra la humanidad.


El camino esta claro, empieza a abrirse un nuevo tiempo y es seguro que lo lograremos.


OTAN NO, BASES FUERA.


Por la solidaridad internacionalista, la equidad, el socialismo y la paz.



17 marzo, 2022

Las preguntas prohibidas (Idioteia 2) — Sara Rosenberg

 



LA PUPILA INSOMNE - 16/03/2022


El esfuerzo propagandístico de los grandes monopolios informativos es brutal, cada día en portada repiten el cuento de la maldad rusa con fotografías y escenas que muestran los desastres de una “guerra” fabricada que sólo la OTAN y sus socios necesitan.


Quieren igualar y equiparar sus criminales guerras imperialistas a la operación de desnazificación y desmilitarización de Ucrania. De la misma manera que la maquinaria de repetición de la guerra fría necesitó equiparar a Hitler con Stalin y hacer de cada repetidor un ignorante funcional.


Les va la vida en el esfuerzo por idiotizar cada día más al habitante del “mundo libre” y les resulta relativamente fácil porque el terreno esta abonado con toneladas de fertilizante-amnésico regado en los cerebros. Poco a poco y de manera constante se ha desarticulado el pensamiento, es decir la relación entre una cosa y otra, entre la historia y la vida humana, entre las causas y sus efectos.


Viene de lejos y se ha transformado en una especie de capa viscosa que recubre la conciencia y la mirada sólo apta para las reacciones más primarias. Esto es la barbarie, la incapacidad de dudar y de pensar sobre los hechos a tal punto que la repetición del mensaje es automática, y es preocupante porque esta es una de las claves del proyecto imperial globalista: una sociedad post-humana, una sociedad de sirvientes incapaces de responder con autonomía y con razones o al menos con memoria y sentido crítico. La duda ha sido definitivamente excluida. La generalización ampara la indiferencia y la equidistancia.


Y este proyecto imperial globalista es profundamente nazi, no “neo nazi” como solemos repetir sin darnos cuenta –porque nuestro lenguaje esta también contaminado- sino nazi a secas.


Y es un proyecto que arranca desde el triunfo de la primera revolución proletaria y bolchevique en 1917. El nazismo existió, existe y ha sobrevivido de manera constante porque muy a pesar de las declaraciones bondadosas, Occidente siempre lo ha apoyado. El capitalismo es eso, aunque se vista de democracia, el nazismo es su garantía de supervivencia; ya no usan uniformes pardos, usan corbatas y están en el poder. ¿Qué significa si no, el “destino manifiesto” de los Estados Unidos, qué significa el sionismo, qué son la supremacía racial, la esclavitud y la deshumanización, sino las tres patas de la ideología nazi?


El nazismo ha inyectado en vena la irracionalidad que necesita, usa formas “democráticas” y genera expectativas de “justicia” dentro del capitalismo, por eso hay algunas preguntas claves que hacer: sencillas preguntas que solo pretenden humanizarnos, es decir despertar de la pesadilla de la sinrazón:


¿Alguna guerra imperialista se ha preocupado por preservar la vida de la población civil?. Lo digo y siento el olor al napalm y a fósforo cayendo en toneladas desde los aviones de los demócratas de USA y la UE.


¿Por qué en esta llamada “guerra” el principal objetivo, repetido por Rusia hasta el cansancio, es acabar con las fuerzas militares nazis que llevan mucho tiempo actuando y masacrando a la población del Donbass y de toda Ucrania? Se ocultó y se sigue ocultando los dos términos claves: desnazificación y desmilitarización, que caracterizan esta operación.


¿Por qué se oculta de manera permanente que los objetivos militares de Rusia jamás han sido los civiles? La tv y la prensa occidental tienen la orden de mostrar a Rusia atacando poblaciones, sin decir jamás que las fuerzas nazis usan a la población como escudo humano y que esa es y ha sido siempre su estrategia. ¿O hemos olvidado Corea, Vietnam, Yugoeslavia, Libia, Siria, Irak…?


¿Por qué es importante la definición de antinazi y anti-militar, cuando el gobierno de Ucrania ha premiado y sostenido a ejércitos y batallones como el AZOV cuya función es la masacre de civiles? ¿O hemos olvidado a los quince mil asesinados en el Donbass durante estos últimos ocho años de guerra contra la población civil?


¿Por qué se esfuerzan en negar que estos nazis siempre usan a la población como escudo humano? ¿O acaso los corredores humanitarios creados por Rusia no han sido bloqueados permanentemente?


¿Y además, por qué los medios occidentales han mentido sin piedad sobre el ataque a edificios, colegios, maternidades…sabiendo que estaban ya ocupadas por fuerzas nazis con armamento?


¿Es posible que la lentitud de esta operación de desnazificación tenga que ver con el mismo hecho de la protección a la población civil? ¿O alguna vez han visto que Estados Unidos y su OTAN se limiten a bombardear objetivos militares? Nombres que es necesario repetir: Hiroshima, Nagasaki, Hanoi, Bagdad, Belgrado, Tripoli, Gaza… y un largo etcétera


¿Acaso el manejo de la emotividad por el horror de toda “guerra” puede ocultar que esta operación se hace en nombre de la paz y contra el nazismo y la militarización que la OTAN ha sembrado en todas la fronteras de Rusia?


¿Hasta cuándo van a contestarme que “la guerra es mala” obviando que la guerra imperialista ha destrozado paises y pueblos enteros, y que pretende seguir haciéndolo? Claro que la guerra es horrible, pero esta operación pretende acabar con una guerra sorda que Occidente inició hace mucho tiempo.


¿Hasta cuando van a usar el pacifismo sólo cuando les conviene y olvidar que desde 1945 las agresiones a Rusia no han cesado?


¿Hay derecho a decir basta? ¿Es posible la paz con justicia y equidad o sólo se habla de paz cuando Rusia (Irán, China, Corea del Norte, Cuba, Venezuela, o Yemen…) es capaz de responder a la agresión bestial contra la humanidad durante tantos pero tantos años?


¿Es posible simplemente entender que esta operación rusa se libra contra el nazismo (la cara mas agresiva del capital) y la expansión de la OTAN?


Podría seguir haciendo preguntas pero de todo corazón espero que sean ustedes quienes las hagan, un primer paso de recuperación de la enfermedad que nos asola y nos cerca con la indiferencia y como no, con la complicidad.