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07 septiembre, 2022

Puerto Rico: entre el colonialismo, el racismo y la esclavitud del 25 de julio — Antonio A. Camacho

 



MP – 25/07/2022


El 25 de julio es el día de la creación del Estado Libre Asociado, y también la fecha de la invasión de Puerto Rico por parte de Estados Unidos. El racismo lo mantiene en un estado de impotencia colonial, basado en casos judiciales de la época esclavista.


A pesar de la cruda realidad que Puerto Rico no es ni estado, ni libre, ni asociado, el 25 de julio se conmemora el día de la creación de la constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico (ELA).


Escribo este artículo con el propósito de dar a conocer algunos detalles sobre la jurisprudencia supremacista anglosajona que camina por los pasillos legales que dieron origen y rigen este estatus territorial colonial.


Antes de hacer el viaje en el tiempo, permítanme señalar que la sección 2 del artículo 3 de la constitución de Estados Unidos contiene la cláusula territorial que le otorga al Congreso la autoridad de regular y disponer totalmente sobre los territorios estadounidenses. Bajo ésta, Estados Unidos tiene un total dominio sobre el territorio puertorriqueño.


Empecemos por la controversia sobre la esclavitud dilucidada en el caso Dred Scott v. Sandford, de 1856. Scott fue un esclavo que vivió en el territorio de Missouri, pero en Illinois obtuvo su libertad – un estatus legal que Missouri no reconoció cuando Scott ingresó de nuevo al territorio.


Apelando a la cláusula territorial, Scott demandó ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos para que ordenara al territorio de Missouri reconocer su adquirida libertad. Los jueces del Tribunal Supremo afirmaron que a pesar de que la constitución mencionaba e intercambiaba indiscriminadamente el uso de los términos personas y ciudadanos, los esclavos no eran personas ni ciudadanos, ya que la constitución sólo aplicaba a los estados y a los territorios que existían en el 1787, por lo que los negros, por ser descendientes africanos, no eran ni personas ni ciudadanos americanos.


Una muestra más del racismo es notable en el caso de Plessy v. Ferguson, de 1896. La controversia aquí era que el estado de Luisiana discriminaba contra blancos y no blancos al segregar a las personas por su origen étnico. El tribunal supremacista anglosajón decidió que cuando existe inferioridad racial o política en la población, la constitución carecía de autoridad para poner a esa población inferior en el mismo plano con las otras personas política o racialmente superiores.


Dos años después, el 25 de julio del 1898, Estados Unidos invadió a Puerto Rico. Luego de la invasión, el Tribunal Supremo de Estados Unidos comenzó a resolver una encrucijada constitucional con los llamados casos insulares, que dicen que los puertoriqueños "no estaban aptos" para recibir la ciudadanía por ser de una "raza incivilizada".


El Tribunal Supremo tenía que decidir si la constitución estadounidense aplicaba o no automáticamente a los territorios conquistados. En el 1901 entre los pleitos que el tribunal decidió se encuentran el de Lima v. Bidwell y el de Downes v. Bidwell.


En estos dos casos los demandantes consideraban el comercio entre Puerto Rico y Estados Unidos como una cuestión doméstica, por lo que imponerle aranceles a los productos que se movían entre ambos países era inconstitucional.


En el caso de Lima v Bidwell, el Tribunal Supremo se valió del caso de Dred Scott v. Sandford para afirmar que la cláusula territorial le otorgaba el poder al Congreso de disponer sobre los territorios, por lo que Puerto Rico al ser cedido por España se convirtió en un territorio de Estados Unidos.


Además, como el Tratado de París que terminó la guerra hispano-estadounidense cedió la isla sin imponer mayores restricciones, es un territorio porque en contraposición con el de la compra de Louisiana, el de de París no estipulaba que debería ser incorporado a la unión estadounidense – resolviendo, por lo tanto, que Puerto Rico es un territorio no incorporado.


Similarmente, el Tribunal Supremo en Downes v. Bidwell afirmó que ni el gobierno estadounidense, ni sus leyes, ni su constitución se extienden automáticamente a los territorios invadidos y conquistados por Estados Unidos a menos que el Congreso así lo decida.


Por lo antes expuesto, según los casos resueltos, Puerto Rico es un territorio que le pertenece a Estados Unidos, pero no es parte de la nación.


El Tribunal Supremo se valió de la decisión en el caso de Plessy v. Ferguson para afirmar que Puerto Rico era una posesión habitada por razas extraterritoriales que difieren del anglosajón en religión, costumbres, leyes y forma de pensar, lo que permite bajo la cláusula territorial tratarla diferente.


A pesar de estas interpretaciones legales, se celebra el 25 de julio del 1952 como la fecha de la creación del Estado Libre Asociado. Sin embargo, el mismo día se conmemora la invasión infame.


Si se conmemoran conjuntamente ambos eventos, implícitamente también se aplaude la jurisprudencia discriminatoria detrás de la creación del mal llamado Estado Libre Asociado de Puerto Rico. A la vez, se condona el racismo supremacista anglosajón que mantiene a Puerto Rico en un estado de impotencia colonial, como si fuera un esclavo – un esclavo que puede ser conducido al mercado para ser vendido, cedido, permutado o simplemente sacrificado cuando así lo requieran los intereses de Estados Unidos.



24 octubre, 2021

Cada instante de su vida ha sido invadido

 

                        Alex Gross

Mi optimismo está basado en la certeza de que esta civilización está por derrumbarse. Mi pesimismo, en todo lo que hace por arrastrarnos en su caída.


La servidumbre moderna es una esclavitud voluntaria, consentida por la muchedumbre de esclavos que se arrastran por la faz de la tierra. Ellos mismos compran las mercancías que los esclavizan cada vez más. Ellos mismos procuran un trabajo cada vez más alienante que se les otorga si demuestran estar suficientemente amansados. Ellos mismos eligen los amos a quienes deberán servir. Para que esta tragedia absurda pueda tener lugar, ha sido necesario despojar a esa clase de la conciencia de su explotación y de su alienación


[...]


Al igual que los esclavos de la antigüedad, que los siervos de la Edad Media y que los obreros de las primeras revoluciones industriales, estamos hoy en día frente a una clase totalmente esclavizada, solo que no lo sabe o más bien, no lo quiere saber. Ellos ignoran la rebelión, que debería ser la única reacción legitima de los explotados. Aceptan sin discutir la vida lamentable que se planeó para ellos. La renuncia y la resignación son la fuente de su desgracia.


He ahí la pesadilla de los esclavos modernos que no aspiran sino a ser llevados por la danza macabra del sistema de la alienación.


La opresión se moderniza expandiendo por todas partes las formas de mistificación que permiten ocultar nuestra condición de esclavos.


Mostrar la realidad tal como es y no tal como la presenta el poder, constituye la subversión más genuina. Sólo la verdad es revolucionaria.


[...]


A medida que el sistema de producción coloniza todos los sectores de la vida, el esclavo moderno, no conforme con su servidumbre en el trabajo, sigue desperdiciando su tiempo en las actividades de esparcimiento y las vacaciones planificadas. Ningún momento de su vida escapa al dominio del sistema. Cada instante de su vida ha sido invadido. Es un esclavo de tiempo completo.


[...]


La medicina occidental no conoce sino un remedio contra los males que sufren los esclavos modernos: la mutilación. Es a base de cirugías, de antibióticos o de quimioterapia que se trata a los pacientes de la medicina mercantil. Nunca se ataca el origen del mal sino sus consecuencias, porque la búsqueda de las causas nos conduciría inevitablemente a la condenación implacable de la organización social en su totalidad.


[...]


Justificamos nuestra cobardía al enfrentamiento legítimo contra las fuerzas que nos oprimen con un discurso lleno de humanismo moralizador. El rechazo a la violencia revolucionaria está anclado en los espíritus de aquellos que se oponen al sistema defendiendo unos valores que el mismo sistema les ha enseñado. Pero cuando se trata de conservar su hegemonía, el poder no vacila nunca en utilizar la violencia.


[...]


El control de las conciencias es el resultado de la utilización viciada del lenguaje por la clase económica y socialmente dominante. Siendo el dueño de todos los medios de comunicación, el poder difunde la ideología mercantil a través de la definición fija, parcial y amañada que le atribuye a las palabras.


Las palabras son presentadas como si fueran neutras y su definición como evidente. Controladas por el poder, designan siempre una cosa muy distinta a la vida real.


Es ante todo un lenguaje de la resignación y de la impotencia, el lenguaje de la aceptación pasiva de las cosas tal como son y tal como deben permanecer. Las palabras actúan por cuenta de la organización dominante de la vida y el hecho mismo de utilizar el lenguaje del poder, nos condena a la impotencia.


El problema del lenguaje es el punto esencial de la lucha por la emancipación humana. No es una forma de dominación que se añada a otra sino que es el centro mismo del proyecto de sometimiento del sistema mercantil totalitario.


Es a través de la reapropiación del lenguaje y, por tanto, de la comunicación real entre las personas, que surge de nuevo la posibilidad de un cambio radical. 


[...]


...¿creen ustedes que existe una diferencia fundamental, entre la socialdemocracia y la derecha populista en Francia, entre demócratas y republicanos en Estados Unidos y entre laboristas y conservadores en el Reino Unido? No existe ninguna oposición, puesto que los partidos políticos dominantes están de acuerdo en lo esencial: la conservación de la presente sociedad mercantil. Ninguno de los partidos políticos que pueden acceder al poder pone en entre dicho el dogma del mercado. Y son esos mismos partidos los que, con la complicidad mediática, acaparan las pantallas; riñen por pequeños detalles con la esperanza de que todo siga igual; se disputan por saber quién ocupara los puestos que les ofrece el parlamentarismo mercantil. Esas pobres querellas son difundidas por todos los medios de comunicación con el fin de ocultar un verdadero debate sobre la elección de la sociedad en la que queremos vivir. La apariencia y la futilidad dominan sobre el profundo enfrentamiento de ideas. Todo esto no se parece en nada, ni de lejos, a una democracia. La democracia real se define en primer lugar y ante todo por la participación masiva de los ciudadanos en la gestión de los asuntos de la ciudad. Es directa y participativa. Encuentra su expresión más autentica en la asamblea popular y en el dialogo permanente sobre la organización de la vida en común. La forma representativa y parlamentaria que usurpa el nombre de democracia limita el poder de los ciudadanos al simple derecho de votar; es decir, a nada.


[...]


Las sillas parlamentarias son ocupadas en su inmensa mayoría por la clase económicamente dominante, ya sea de derecha o de la pretendía izquierda social demócrata.


De la servidumbre moderna (2009), Jean-François Brient




30 julio, 2021

El Ku Klux Klan, una asociación de patronos ———— Chad Pearson

 


El Imperio de Calibán – 28/07/2021

Traducción de Norberto Barreto Velázquez


El Ku Klux Klan también fue una asociación de patronos.


La Guerra Civil revolucionó las relaciones laborales sureñas. Las personas esclavizadas huyeron de las plantaciones, tomaron las armas contra sus brutales explotadores y forjaron nuevos horizontes políticos. El futuro parecía prometedor.


Para los propietarios de plantaciones, sin embargo, esta transformación fue una pesadilla: los trabajadores que tenían en servidumbre habían librado una “huelga general”, como W.E.B. Du Bois la llamó más tarde, dejándolos financieramente vulnerables e intensamente sacudidos. Este grupo racista y revanchista no se limitó a llorar sus derrotas, sino que se organizaron.


A través de los años de la Reconstrucción, la clase dominante sureña se resistió ferozmente a la eflorescencia de la libertad negra. Los restrictivos códigos negros, las políticas pro-plantadores del presidente Andrew Johnson, los disturbios racistas en Memphis y Nueva Orleans y, sobre todo, el terrorismo generalizado del Ku Klux Klan demostraron brutalmente los límites de la emancipación. Liderado por antiguos dueños de esclavos, el Klan reunía varias formas de violencia para impedir que los afroamericanos votaran o asistieran a las escuelas, intimidar a los carpetbaggers del norte y garantizar, según un documento sin fecha del Klan, que las personas liberadas continúen con su trabajo correspondiente”.


Membership card of A.F. Handcock in the Invisible Empire Knights 
of the Ku Klux Klan (1928)

Los capítulos del Klan, repartidos de manera desigual en muchas partes del Sur, prometieron abordar los problemas laborales más apremiantes de los plantadores. Después de enterarse de la existencia de esta organización, Nathan Bedford Forrest —el ex comerciante de esclavos, principal carnicero en la batalla de 1864 en Fort Pillow, y el primer Gran Mago de la organización— expresó su aprobación de su secretividad, actividades y objetivos: “Eso es algo bueno; eso es muy bueno. Podemos usarla para mantener a los negros en su lugar”.


Mantenerlos en su lugar no fue una tarea fácil: los afroamericanos abandonaron ansiosamente las granjas y plantaciones, lo que causó una escasez generalizada de mano de obra. Alfred Richardson, un afroamericano de Georgia, observó que los plantadores seguían profundamente frustrados porque no podían cultivar sus productos. Pero el KKK demostró ser una de las mejores herramientas de los empleadores del Sur para imponer violentamente su voluntad.


Los problemas laborales de los plantadores


Durante décadas, los historiadores han debatido la mejor manera de caracterizar al KKK, una organización terrorista supremacista blanca fundada por veteranos confederados que surgió por primera vez en Pulaski, Tennessee, en 1866 antes de extenderse por todo el sur. Cientos de miles se unieron a ésta, aunque obtener un recuento detallado de los miembros reales es prácticamente imposible debido al secretismo de la organización.


Sin embargo, muchas cosas no están en discusión: los miembros del Klan estaban estrechamente vinculados al Partido Demócrata y usaban la violencia —azotes, ahorcamientos, ahogamientos, violencia sexual, expulsiones— contra afroamericanos y republicanos “insubordinados” de todas las razas. Los miembros del Klan también utilizaron formas “más suaves” de represión, incluyendo la quema de escuelas y libros y la creación en listas negras de maestros procedentes del Norte. También buscaron evitar que los afroamericanos se educaran. Según Z. B. Hargrove de Georgia, los miembros del Klan ocasionalmente azotaban a personas liberadas “por ser demasiado inteligentes”.


Nathan Bedford Forrest. (Wikimedia Commons)


El racismo unió a los miembros blancos del Klan independientemente de las diferencias de clase, pero no todos jugaron un papel igual en la organización. El liderazgo del Klan consistía principalmente en propietarios de plantaciones, abogados, editores de periódicos y propietarios de tiendas con movilidad descendente, los más perjudicados por la transformación radical de la economía y las relaciones laborales del Sur.


Estos hombres estaban enfurecidos por su posición económica en declive y la ascensión de los hombres negros a posiciones de poder político. El líder del Klan con sede en Carolina del Norte, Randolph Abbott Shotwell, se quejó de que los hombres negros recién empoderados habían ayudado al gobierno federal a derribar “los derechos del amo” y privar de derechos a “una gran proporción de los hombres más capaces y mejores en la raza naturalmente dominante”.


Los miembros resentidos de la élite, como Shotwell y Forres, estaban decididos a restablecer su poder. Abundante evidencia sugiere que el Klan de la era de la Reconstrucción funcionó como una asociación de patronos con objetivos que, de alguna manera, se asemejaban a los objetivos de otras organizaciones empresariales anti-laborales.


Los líderes del Klan exigieron que las masas negras realizaran una función: participar en formas de trabajo agotadoras y brutalmente intensas que se asemejaban a la vida de las plantaciones anteriores a la Guerra Civil. Los miembros del Klan trataron de evitar que los afroamericanos abandonaran los lugares de trabajo, participaran en reuniones políticas, buscaran educación, accedieran a armas de fuego o se unieran a organizaciones destinadas a desafiar a sus explotadores. Como un observador de Georgia le dijo a un comité de investigación del Congreso en 1871, “Creo que su propósito es controlar el gobierno del estado y controlar el trabajo negro, lo mismo que lo hicieron bajo la esclavitud”.


Campo algodonero


Mientras que los miembros del Klan insistieron en que las masas negras pasaran sus horas de vigilia plantando y recogiendo cultivos, muchos se negaron a creer que estos mismos trabajadores merecían paga por sus esfuerzos. Según un informe de 1871 de Tennessee, con frecuencia “el empleador enmarca alguna excusa y reñía con el trabajador, quien se veía obligado a dejar su cosecha y su salario por el terror al Klan, que, en todos los casos, simpatizaba con los empleadores blancos”. Estos casos eran más parecidos a la esclavitud que al sistema de trabajo libre prometido por la emancipación.


El Klan como asociación de patronos


Pocos estudiosos han etiquetado al Klan como una asociación de empleadores, y la mayoría de los historiadores de la gestión han ignorado la Reconstrucción del Sur. El importante libro de Clarence Bonnett de 1922, Employers’ Associations in the United States: A Study of Typical Associations, es mudo sobre el Klan, centrándose exclusivamente en las organizaciones dirigidas por empresas que se formaron a finales del siglo XIX en el norte para contrarrestar el movimiento laboral cada vez más agitado.


Sin embargo, la definición de Bonnett es flexible, permitiéndonos aplicarla a las acciones de las organizaciones de vigilantes de la Reconstrucción: “Una asociación de patronos es un grupo que está compuesto o fomentado por los empleadores y que busca promover el interés de estos en los asuntos laborales. El grupo, en consecuencia, es (1) una organización formal o informal de empleadores, o (2) una colección de individuos cuya agrupación es fomentada por los empleadores”.


Libertos votando, New Orleans, 1867. (Wikimedia Commons)

Por supuesto, las asociaciones de empleadores del Klan de la era de la Reconstrucción y de la Era Progresista enmarcaron sus respectivos problemas laborales de manera muy diferente. Mientras que los miembros de las alianzas de empleadores y ciudadanos del norte promocionaban la libertad de la que supuestamente disfrutaban los trabajadores industriales (a saber, no afiliarse a sindicatos), los miembros del Klan no tenían ningún interés en tratar de ganar legitimidad de las masas afroamericanas.


Esto no quiere decir que las asociaciones de empleadores con sede en el Norte aceptaran estallidos de disturbios laborales. Ellos también utilizaron técnicas coercitivas, como guardias privados y secuestros, palizas y ahorcamientos, y se beneficiaron de las rápidas intervenciones de la policía y los guardias nacionales. Pero retóricamente, las asociaciones de empleadores de la Era Progresista a menudo empleaban el lenguaje Lincolnesque de “trabajo libre”, señalando a las masas de trabajadores “libres” que lo mejor para ellos era trabajar diligentemente y cooperar con sus jefes. Aquellos que optaron por caminos más belicosos a menudo eran despedidos y colocados en una lista negra -reprimidos, sí, pero muy diferente de lo que experimentaron los libertos.


Los miembros del Klan hablaban el lenguaje sin adornos del dominio racial y de clase, y lo siguieron adelante con extrema brutalidad. Si medimos el número de asesinatos y palizas, el Klan fue mucho más violento que la mayoría de las asociaciones de empleadores con sede en el Norte. El historiador Stephen Budiansky ha calculado que los vigilantes blancos asesinaron a más de tres mil personas durante el período de Reconstrucción.


"AFÍLIATE AL KKK Y LUCHA POR LA RAZA Y LA NACIÓN"


Sin embargo, los miembros del Klan eran estratégicos, empleando amenazas, secuestros y azotes para lograr los objetivos principales de las clases dominantes del Sur. Esto significaba mantener a la gente liberada alejada de las urnas electorales, romper reuniones políticas y asesinar a los hombres y mujeres más irremediablemente rebeldes. “Los asaltantes blancos”, ha señalado el historiador Douglas Egerton, “no simplemente atacaron a los negros por ser negros”. En cambio, usaron la intimidación y la violencia contra lo que consideraban hombres y mujeres vagos, poco confiables, irrespetuosos y desafiantes.


Las acciones espantosas como azotes y ahorcamientos sirvieron a las necesidades de la gerencia, ayudando a disciplinar a un número incontable de trabajadores. El cultivador de algodón de Mississippi Robert Philip Howell, por ejemplo, expresó su agradecimiento al Klan porque, en 1868, sus miembros ayudaron a resolver sus problemas con los “negros libres”: “si no hubiera sido por su miedo mortal al Ku-Klux, no creo que pudiéramos haberlos manejado tan bien como lo hicimos”.


Aparceros negros en Georgia


Tampoco el hecho de que los blancos pobres y de clase trabajadora participaran en los capítulos del Klan significa que no deberíamos considerar al KKK como una organización de jefes: lograr el control laboral casi siempre ha implicado coordinar grupos de participantes entre clases. Después de todo, las asociaciones de empleadores, en su mayoría con sede en el norte, no podrían haber logrado romper las huelgas y acabar con los sindicatos sin las movilizaciones de rompe huelgas durante los conflictos laborales.


El Klan, entonces, era una asociación de empleadores particularmente despiadada, particularmente racista, pero era igual era una asociación de empleadores. Y fue brutalmente efectiva.


El miedo cubrió a la clase obrera negra, en su mayoría agrícola. Aunque los negros en todo el Sur ya no eran “propiedad”, la amenaza de la violencia organizada por el Klan se cernía sobre ellos. Demasiados pasos en falso, incluidas formas sutiles y frecuentes de insubordinación, podrían conducir a encuentros no deseados con hombres encapuchados seguidos de amenazas, palizas e incluso la muerte. Los miembros del Klan eran los despiadados ejecutores de la administración, asegurando que las masas mantuvieran la cabeza baja y trabajaran eficientemente.


Algunas personas liberadas se unieron a organizaciones de resistencia como las Ligas de la Unión. Estas organizaciones aliadas de los republicanos estaban activas en estados como Alabama, donde los miembros celebraban reuniones, movilizaban a los votantes y, a menudo, actividades muy alejadas de sus deberes “apropiados” en el lugar de trabajo.


Pero en respuesta, los miembros del Klan conspiraron entre sí antes de allanar las casas de los miembros de la Liga, azotar a los residentes, arrebatar sus armas y exigir que se mantuvieran alejados de las urnas electorales. Perdonaban vidas sólo cuando sus víctimas prometían abandonar las ligas. Sólo en Alabama, los miembros del Klan asesinaron a unos quince miembros de la Liga entre 1868 y 1871.


Contrarrevolución de la propiedad”


Asegurar que los afroamericanos permanecieran atados (a veces literalmente) a granjas, plantaciones y otros lugares de trabajo mientras recibían poca compensación era uno de los objetivos centrales de las élites del Sur, las mismas personas que se beneficiaron de la esclavitud antes de la Guerra Civil. Mientras que los blancos de todas las clases se unieron a las ramas del Klan —y participaron con entusiasmo en ataques contra maestros del Norte, administradores del Freedmen Bureau y miembros de la Liga sindical— las élites llevaban la voz cantante.


Esta fue una “Contrarrevolución de la Propiedad”, como dijo W. E.B. Du Bois. Los reformadores de la era de la Reconstrucción no proporcionaron una libertad genuina a los antiguos esclavos, escribió, en parte “porque la dictadura militar detrás del trabajo no funcionó con éxito frente al Ku Klux Klan”. Al igual que las asociaciones de empleadores con sede en el Norte, el KKK luchó por los intereses de los miembros más poderosos de la sociedad, repartiendo violencia y terror en nombre de los empleadores agrícolas.


Deberíamos apreciar los enormes avances emancipadores de la Guerra Civil sin perder de vista las formas en que la clase dominante sureña luchó para aferrarse al poder. Lo hicieron en parte desempeñando roles de liderazgo en el Klan y apoyando activamente a las numerosas organizaciones de vigilantes racistas que exigían la subordinación laboral.


Al destacar sus intereses de clase fundamentales, podemos entender mejor las razones de sus actos estratégicos de terror. Estos hombres perdieron quizás el conflicto más significativo para la democracia en la historia de Estados Unidos, pero no dejaron de luchar contra las fuerzas de liberación.

19 febrero, 2021

"Marchan a destruir sus propios sueños" — Howard Fast

 


Ya que eres un político –dijo Cicerón sonriendo–, ¿por qué no me dices qué es un político?

Un farsante respondió Graco secamente.

Por lo menos tú eres franco.

Es mi única virtud y es extremadamente valiosa. En un político la gente la confunde con la honestidad. [...] hay mucha gente que no tiene nada y un puñado que tiene mucho. Y los que tienen mucho tienen que ser defendidos y protegidos por los que no tienen nada. No solamente eso, sino que los que tienen mucho tienen que cuidar sus propiedades y, en consecuencia, los que nada tienen deben estar dispuestos a morir por las propiedades de gente como tú y como yo y como nuestro buen anfitrión Antonio Cayo. Además, la gente como nosotros tiene muchos esclavos. Esos esclavos no nos quieren. No debemos caer en la ilusión de que los esclavos aman a sus amos. No nos aman y, por ende, los esclavos no nos protegerán de los esclavos. De modo que mucha, mucha gente que no posee esclavos debe estar dispuesta a morir para que nosotros tengamos nuestros esclavos. Roma mantiene en armas a un cuarto de millón de hombres. Esos soldados deben estar dispuestos a marchar a tierras extrañas, marchar hasta quedar exhaustos, vivir sumidos en la suciedad y la miseria, revolcarse en la sangre, para que nosotros podamos vivir confortablemente y podamos incrementar nuestras fortunas personales. 


Los campesinos que murieron luchando contra los esclavos estaban en el ejército, en primer lugar, porque habían sido desalojados de sus tierras por los latifundistas. Esas tierras, ahora cultivadas por esclavos, los convirtieron en miserables que murieron para mantener intactas dichas tierras. Por lo que nos vemos tentados a asegurar que todo esto es una reductio ad absurdum. Porque, debes considerar lo siguiente, mi querido Cicerón: ¿Qué perderían los valerosos soldados romanos si los esclavos vencen? En verdad, ellos los necesitarían desesperadamente, ya que no hay suficientes esclavos para trabajar adecuadamente las tierras. Habría tierras de sobra para todos y nuestros legionarios lograrían aquello con que sueñan, su parcela de tierra y una pequeña casita. No obstante, marchan a destruir sus propios sueños, para que dieciséis esclavos transporten a un viejo cerdo obeso como yo en una cómoda litera.

       Del libro Espartaco, de Howard Fast

http://vozobrera.org/periodico/wp-content/uploads/2016/04/espartaco.pdf


05 julio, 2017

¿Qué es para el esclavo el 4 de julio? - Frederick Douglass



Frederick Douglass, negro, huyó del sur en 1838 y fue la voz de los esclavos insurrectos. Famoso abolicionista, el 4 de Julio brindó uno de los discursos más impactantes de la historia estadounidense.
Cuando se conmemoraba el Día de la Independencia, 4 de julio de 1852, fue invitado por la Sociedad de Mujeres antiesclavistas de Rochester en New York. Su encendido discurso pasó a la historia como una de las denuncias más contundentes contra el racismo estructural de la sociedad norteamericana. He aquí un fragmento que, por desgracia, no ha perdido su acusadora vigencia.

¿Qué es para el esclavo americano vuestro 4 de julio? Yo contesto: un día que le revela, más que todos los otros días del año, la gruesa injusticia y crueldad de las que es la víctima constante. Para él, vuestra celebración es una farsa, vuestra declamada libertad, una profana licencia, vuestra grandeza nacional, hinchada vanidad; vuestras celebraciones, vacías y sin corazón; vuestras denuncias de tiranos, temeraria impudicia; vuestros gritos de libertad e igualdad, huecas burlas, vuestras plegarias e himnos, vuestros sermones y agradecimientos, con toda vuestra ostentación religiosa y solemnidad, son, para él, mera ampulosidad, fraude, engaño, impiedad e hipocresía, un tenue velo para cubrir crímenes que avergonzarían a una nación de salvajes. En este mismo momento, no hay una nación de la tierra que sea más culpable de crímenes escandalosos y sangrientos que el pueblo de los Estados Unidos.

Podéis ir por donde sea, buscar donde queráis, recorrer todas las monarquías y despotismos del Viejo Mundo, viajar por Sudamérica, documentar cada abuso, y cuando hayáis encontrado el último, comparad lo encontrado con las prácticas diarias de esta nación, y acabaréis diciendo conmigo que, en el terreno de la revulsiva barbarie y la desvergonzada hipocresía, Estados Unidos reina sin rivales.

08 enero, 2016

De la obediencia - Alexandra David-Neel



La obediencia es la muerte. Cada instante en que el hombre se somete a una voluntad extraña es un instante arrancado a su propia vida.

Cuando el individuo se ve obligado a efectuar un pacto contrario a su deseo o se ve impedido para actuar de acuerdo con su necesidad, deja de vivir su propia vida y, mientras que el que manda aumenta su poder vital gracias a la fuerza de los que se le someten, aquel que obedece se aniquila, se ve absorbido por una personalidad extraña; ya no es más que fuerza mecánica, herramienta al servicio del amo.

Cuando se trata de la autoridad ejercida por un hombre sobre otros hombres, por un soberano déspota sobre sus súbditos, por un patrón sobre sus obreros, por un señor sobre sus criados, enseguida se comprende que esta personalidad emplea la vida de quienes se le someten para dar satisfacción a sus placeres, a sus necesidades o a sus intereses: o sea, para el embellecimiento y la ampliación de su propia vida en prejuicio de la de los demás.
Alexandra David-Neel

30 enero, 2015

Tu doble.

A partir de tu nacimiento, inadvertidamente, un doble te ha ido sustituyendo. Vivo o muerto, ese doble es lo único que le interesa al Estado, que le impone una identidad donde queda confinado: nº de DNI, nacionalidad, nombre de pila, profesión, estado civil, etc. ¿Tú?, tú no cuentas mas que para alimentar a ese doble o, como mucho, imitarlo, para seguirlo como se sigue fielmente a un despótico dios o a un miserable tirano. Tú no cuentas mas que para obedecerlo cuando él trabaja, descansa, copula o consume tal y como se lo han ordenado. Tú no cuentas. Es tu doble programado el que establece esas que crees tus prioridades, el que calcula y decide qué es erróneo y qué es correcto. Él impone su proyecto, el calendario y esos que crees tus conceptos. No te educaron, a ti nada más nacer, ya te dieron por muerto. Lo educaron a él, a tu doble adoctrinado, sumiso, obediente... recto.

Loam


15 enero, 2015

Desigualdad global y devastación


Silvia Ribeiro, Alainet  14 de enero de 2015 


A principios de 2014, un informe de Oxfam resumió gráficamente la desigualdad que impera en el mundo: 85 individuos concentran más riqueza que los 3500 millones de habitantes más pobres en el planeta, la mitad de la población mundial. El informe, llamado “Gobernar para las élites: secuestro económico y desigualdad económica”, indicaba ya desde el título que la situación se mantiene porque las políticas gubernamentales se hacen para favorecer a los más ricos. Lo cual no sorprende, en la vasta mayoría de los casos los gobiernos y legisladores llegan a sus cargos apoyados en las “contribuciones”, por decirlo así, de esas élites del poder económico. En un año, los 85 más ricos aumentaron su fortuna en un 14 por ciento, que se tradujo, en conjunto, en unas ganancias de 668 millones de dólares diarios, casi medio millón de dólares por minuto.

En octubre 2014, el banco Credit Suisse publicó un informe sobre la riqueza mundial, en el que resaltaba la preocupación por los niveles de desigualdad que siguen aumentando, lo que considera un factor de riesgo. La riqueza mundial pasó de 117,000 billones en el año 2000 a 262,000 billones de dólares en 2014.

El 1 por ciento más rico de la población mundial tiene actualmente casi la mitad de la riqueza global (48.5 por ciento). Al mismo tiempo, el 50 por ciento de la población más pobre tiene menos del 1 por ciento de los ingresos y de ellos, el 90 por ciento vive en países del Sur. Si estas cifras son difíciles de digerir, casi lo es más saber que el 70 por ciento de la población mundial, tiene en conjunto ¡menos del 3 por ciento de los ingresos!

La región con mayor índice de desigualdad en el mundo es América Latina y el Caribe, pese a que en los últimos años, algunos países, como Uruguay y Venezuela, han contribuido a bajar el promedio continental. México y Chile son los países con mayor desigualdad de todos los miembros de la OCDE, e integran los 10 más desiguales de la región, junto a Honduras, Brasil y Colombia, entre otros. En el último año el número de mil-millonarios en la región aumentó 38 por ciento.

La desigualdad global creció particularmente en las últimas tres décadas, pero la brecha se hizo mayor a partir de las crisis de 2007-2008. Según Credit Suisse, los países donde aumentó más la desigualdad son China e India, donde ahora se encuentran algunas de las mayores fortunas y corporaciones del planeta. Estados Unidos sigue siendo el país que, con distancia, concentra la mayor parte de los ingresos. Allí radica el 49 por ciento de los individuos llamados ultra-ricos, con una fortuna mayor a los 50 millones de dólares.

Esos no son los que sufrieron con la crisis financiera que ellos mismos provocaron. Por el contrario, el 1 por ciento más rico de Estados Unidos se apropió del 95 por ciento del crecimiento y ganancias posteriores a 2009, mientras el 90 por ciento de la población se hizo más pobre. Y esto sin tener en cuenta las sumas ingentes de dinero público que se gastaron para “rescatar” a instituciones financieras en crisis, de las cuales esos mismos ricos son propietarios total o parcialmente.

A estos análisis, es necesario superponerle la enorme concentración corporativa que tomó vuelo en la década de 1990, en la que las fusiones y adquisiciones empresariales crecieron 757 por ciento y siguieron en ritmo ascendente, aunque más lento, hasta el 2007. Con las crisis financieras, económicas y alimentarias de 2007-2008, bajó el porcentaje de fusiones y adquisiciones, pero la concentración empresarial ya establecida nunca volvió a bajar del nivel alcanzado en el 2000, e incluso subió en algunos años del siglo XXI. Según el estudio publicado en 2011 The network of Global Corporate Control (La red de control corporativo global) de los investigadores Vitali, Glattfelder y Battiston, 1328 corporaciones trasnacionales tienen el 60 por ciento de los ingresos globales y están interconectadas entre sí, por 2 o más relaciones mutuas, con un promedio de 20 interconexiones. En esta telaraña de relaciones que tienen atrapado al mundo, el estudio identificó una “super-entidad” corporativa, como una araña en la red, integrada por 147 corporaciones que detentan el 40 por ciento de los ingresos de todas las transnacionales y que tienen un enorme poder de decisión sobre toda la red corporativa mundial. Tres cuartas partes de éstas son instituciones financieras, que a su vez están estrechamente ligadas con las mayores transnacionales de sectores claves de la economía, como energía, petroquímica y química, comunicaciones, construcción, minería, alimentación y agricultura, etc.

Son los intereses de lucro de esta extraordinariamente ínfima minoría de ricos, los que modelan regulaciones nacionales e internacionales para mantener sus privilegios, las que empujan los modelos industriales de producción y consumo masivos, y los responsables de la devastación social, ambiental y las crisis planetarias. Apenas un ejemplo: sólo 90 empresas, la mayoría privadas, de petróleo, carbón, gas y cemento son responsables de dos terceras partes de las emisiones de gases que han provocado el cambio climático.

Hay muchos factores que se imponen para mantener la desigualdad, incluyendo un amplio aparato bélico y represivo, en general pagado con fondos públicos. Pero también hay muchos y diversos focos de resistencia y construcción colectiva desde abajo, sin duda lo que sigue haciendo el mundo habitable y en definitiva las únicas alternativas reales a estas nuevas formas de esclavitud global.

22 abril, 2014

a u t ó m a t a s

“Nos hemos transformado en autómatas que viven bajo la ilusión de ser individuos dotados de libre albedrío. Tal ilusión ayuda a las personas a permanecer inconscientes de su inseguridad, pero ésta es toda la ayuda que ella puede darnos. En su esencia el yo del individuo ha resultado debilitado, de manera que se siente impotente y extremadamente inseguro. Vive en un mundo con el que ha perdido toda conexión genuina y en el cual todas las personas y todas las cosas se han transformado en instrumentos, y en donde él mismo no es más que una parte de la máquina que ha construido con sus propias manos. Piensa, siente y quiere lo que él cree que los demás suponen que él deba pensar, sentir y querer, y en este proceso pierde su propio yo, que debería constituir el fundamento de toda seguridad genuina del individuo libre […] La consecuencia de este abandono de la espontaneidad y de la individualidad es la frustración de la vida. Desde el punto de vista psicológico, el autómata, si bien está vivo biológicamente, no lo está ni mental ni emocionalmente. Al tiempo que realiza todos los movimientos del vivir, su vida se le escurre de entre las manos como arena. Detrás de una fachada de satisfacción y optimismo, el hombre moderno es profundamente infeliz; en verdad, está al borde de la desesperación”. 
Erich Fromm