16 enero, 2020

"No creo ni en la Vía Láctea"



No creo en la vía pacífica

no creo en la vía violenta
me gustaría creer en algo - pero no creo
creer es creer en Dios
lo único que yo hago
es encogerme de hombros
perdónenme la franqueza
no creo ni en la Vía Láctea

Nicanor Parra

de Hojas de parra

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Lo peor...

Lo peor no es tener miedo.

El miedo puede estudiarse como un bicho
o como un depósito de estiércol
hurgándole
con un palito.

Lo peor es abrazarse al lastre amargo
que las tripulaciones lanzan hacia el fondo del mar,
entre aplausos.

Roque Dalton
de Taberna y otros lugares

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Verbo irregular

yo amo
tú escribes
él sueña
nosotros vivimos
vosotros cantáis
ellos matan

Roberto Jorge Santoro
de Pedradas con mi patria
De la fotografía: Niña palestina muerta en un ataque israelí en el colegio Al Fakhoura, Gaza

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Desde abajo

Entonces nos colgaron de los pies, nos sacaron
la sangre por los ojos,
con un cuchillo
nos fueron marcando en el lomo, yo soy el número
25.033,
nos
pidieron
dulcemente,
casi al oído,
que gritáramos
viva no sé quién.

Lo demás
son estas piedras que nos tapan, el viento.

Gonzalo Rojas
de Poesía completa

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Ambiguedad de la catástrofe

Lo había perdido todo:
amor, familia, bienes, esperanzas.
Y se decía casi sin tristeza:
¿no es hermoso, por fin, vivir sin miedo?

Angel González
de Nada grave

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11 enero, 2020

RETABLO


Roger Ballen




Llorar en estos desiertos
es una cosa muy vaga
porque el llanto nada paga,
ni resucita a los muertos



Gabriel Escorcia Gravini


10 enero, 2020

Dones, Doñas y Excelencias

Andrés García Ibáñez


Esa familia honorable
de mi pueblo, donde dicen
que a mil ochocientos quince
se remonta su linaje.
Con un mediano pelaje,
pero llevaban prendío
un largo y sonao apellío,
Dones, Doñas y Excelencias
y que traían con paciencia
a su pueblo protegío.

Ellos no malgastarían
en lujos ni en vanidad,
sus obras de caridad
que jamás olvidarían
eran dar los buenos días
cuando pasaba algún pobre
y algunos consejos nobles
que por caridad le daban
para que nunca olvidaran
quién le hacía estos favores.

Llevaban tierra de campo
en leguas, de un lao pa otro,
y por si esto fuera poco
regateaban a diario
el denigrante salario
que ganábamos, dejando
detrás de la yunta, arando,
o con la hoz en la siega,
sangre y sudor con la briega
gotita a gota en el campo.

"Sabemos que algunos vais
los caminos desviando"
–nos decían medio rezando–.
"Hijos, ¿por qué os apartáis?
si otro camino no hay,
que el único y verdadero,
es el que nos lleva al cielo,
rechazando tentaciones
que las ideas y ambiciones
son peligroso veneno."

"En este pueblo han sembrao
que cualquiera pué aprender”
y deberíais saber
que el leer pué ser pecao;
con que andarse con cuidao
y elegir bien la compaña
que con tanta idea extraña
van vuestros sesos minando;
¡El diablo os va guiando,
que anda suelto por España!"

Años de hambre venían,
si uno malo, otro peor,
y no cuajaba una flor
por lluvias o por sequías,
y la familia dio un día
con el remedio, rezarle
de la mañana a la tarde
y en la comunión diaria
plegarias y más plegarias
por los que morían de jambre.

Y se fueron agotando
estas quebrantadas vidas
que llevaban compartidas
de novena a balneario,
de la baraja al rosario,
hasta que fueron muriendo
y poco a poco iban yendo
al cielo que bien ganaron
y su casa la heredaron
las monjas de un beaterio.

Francisco Moreno Galván







07 enero, 2020

Nada que cenar





Escucho a un político explicar
cómo cerrará una empresa
y dejará a mil doscientas personas en la calle.

Sus palabras hábiles, elegidas, complicadas y equívocas,
me hacen dudar sobre si cerrará la empresa
o nos está salvando la vida.

Pienso si yo seré capaz de decir a mis hijos,
con la misma habilidad,
que esta noche ya no hay nada que cenar
y que mañana se me termina el paro.

Begoña Abad




06 enero, 2020

BORRACHERA DE NACIONALCATOLICISMO



Cita extraída de La pólvora y el incienso - La Iglesia y la Guerra Civil española (1936-1939), Hilari Raguer Suñer


BORRACHERA DE NACIONALCATOLICISMO

José Mª de Llanos, siendo estudiante jesuita en Granada, presenció una pintoresca visita del general Millán Astray:
"El entusiasmo ante Millán Astray era común, y el aplauso cerrado. El decía de la pasada cruzada y sus maravillas. Un escalofrío nos sacudía a la abigarrada clericalidad juvenil. El Imperio, según el general, estaba a la mano y constituía un deber. Más de una hora con no sé cuantos gritos y aclamaciones. Había que terminar lanzando los himnos. Primero el de los legionarios; era el suyo, de él; después, brazo en alto, el Cara al sol. Pero tenía que haber más. "Ahora el de vuestro san Ignacio, el capitán; pero también brazo en alto, a lo fascista". Entusiasmo. Por último: "Y ahora, eso que cantáis, que tanto me gusta, eso del amor y no sé qué..., amor y amores... Bueno, pero ¡de rodillas!, brazo en alto". Asombro, pero satisfacción. Cerca de doscientos clérigos, incluidos algunos teólogos de más de sesenta años, se postran, alzan el brazo y, con Millán Astray como primera voz, nos arrancamos fervorosos con el Cantemos el amor de los amores... (...). A su despedida, lo acostumbrado: el teologuillo que se acerca: "Mi general, le vi una vez desde las trincheras, he hecho la guerra durante los tres años, ¡a sus órdenes!" Y Millán, que tira de la cartera y saca mil pesetas –¡de entonces!–: "Toma, para que te emborraches".



05 enero, 2020

El Polera - Un «homicidio» que simboliza la represión en Chile



Pedro Vergara Meersohn – Economía y Política – 25/12/2019

Lo llamaban «El Polera» y su nombre era Manuel Alejandro Rebolledo Navarrete. Un muchacho de 23 años, que vivía en un suburbio, en la estigmatizada población Libertad. Tenía una hija, una mujer, una madre, padre y hermano. Se interesaba por el fútbol y participaba en actividades deportivas y culturales. Siempre ayudó en el barrio, donde todos lo conocían y estimaban, pagaba sus cuotas anticipadamente en el club y se esforzaba en mejorar las condiciones de su población en el puerto de Talcahuano.

Manuel murió el 21 de octubre y según la crónica fue atropellado por un camión de la infantería naval durante una manifestación. Se afirma, sin pruebas concretas, que estaba con un grupo de saqueadores en una pescadería y que al escapar fue herido en una pierna, cayendo a tierra y posteriormente atropellado. La ambulancia que lo llevó al hospital «Las higueras» no pudo ayudarlo y su muerte fue declarada antes de recibir asistencia médica. Inmediatamente después del hecho, alguien llamó al padre para notificarlo sobre lo sucedido y la madre corrió al lugar de los hechos, donde recibió la noticia falsa, por parte de los uniformados, de que nada había pasado.

Manuel fue atropellado en un terreno baldío en las proximidades de un campo de fútbol. El camión militar salió de la calle, entró en el campo a una cierta velocidad y pasó por encima de él, que en esos momentos, yacía en la tierra a causa del baleo. La versión de los militares no corresponde a la de los presentes y se ha abierto un juicio, con la hipótesis de cuasidelito de homicidio, indicando así que no había una clara intención de matarlo por parte del conductor.

Durante una marcha conmemorativa, un mes después de su muerte, los carabineros atacaron el grupo de participantes con gases lacrimógenos y disparos, ejerciendo un nivel de violencia no justificado por la misma situación y sin considerar ni respetar el duelo de los presentes, cometiendo, según estos, una injustica en la injusticia.

La muerte de Manuel deja abierta una serie de preguntas sobre las causas de su muerte, pero también sobre su persona y su vida. El abogado y cineasta Roberto Pino Almeyda, ya premiado por un cortometraje, ha decidido dar respuesta a estas preguntas y mostrarnos quién era «El Polera», invitándonos a un viaje más allá de los prejuicios, lo que indirectamente nos ofrece la posibilidad de ver la vida y conocer a unos pocos de los protagonistas de una protesta, que está cambiando a Chile y al hacerlo, nos describe una parte olvidada del país.

El documental de Roberto Pino Almeyda, que no está terminado, faltan aún 40 minutos de filmación, lleva como nombre: «A mí me mató el Estado de Chile». El documental pinta un cuadro nítido sobre esta trágica injusticia vista con los ojos de los padres, hermano, población y realidad social, nos muestra un país dividido y en profundo conflicto.


The Turning Point [Momento crucial]


























03 enero, 2020

H I P A T I A



—Va con cualquiera —decían, queriendo ensuciar su libertad.
—No parece mujer —decían, queriendo elogiar su inteligencia.
Pero numerosos profesores, magistrados, filósofos y políticos acudían desde lejos a la Escuela de Alenjandría, para escuchar su palabra.
Hipatia estudiaba los enigmas que habían desafiado a Euclides y a Arquímedes, y hablaba contra la fe ciega, indigna del amor divino y del amor humano. Ella enseñaba a dudar y a preguntar. Y aconsejaba:
—Defiende tu derecho a pensar. Pensar equivocándote es mejor que no pensar.
¿Qué hacía esa mujer hereje dictando cátedra en una ciudad de machos cristianos?
La llamaban bruja y hechicera, la amenazaban de muerte.
Y un mediodía de marzo de 415, el gentío se le echó encima. Y fue arrancada de su carruaje y desnudada y arrastrada por las calles y golpeada y acuchillada. Y en la plaza pública la hoguera se llevó lo que quedaba de ella.
—Se investigará —dijo el prefecto de Alejandría.

Eduardo Galeano, Espejos.



02 enero, 2020

Fundamentos materiales del oportunismo



"El hecho de aislar en el análisis los factores «crisis económica» y «paro masivo» constituye un elemento importante en la teoría del fascismo de los socialdemócratas: si no hubiera crisis económica, desaparecería el peligro del fascismo. Con ello, olvidan que la crisis estructural es más importante que la coyuntural, y, mientras la primera se mantenga, las mejoras que sufra la segunda no pueden en ningún caso cambiar fundamentalmente la situación. Esto, los socialdemócratas belgas Spaak y De Mann lo aprendieron por experiencia propia ya que, concentrando todos sus esfuerzos en la reducción del paro –sacrificando incluso posiciones fuertes y la capacidad de lucha de los trabajadores– vieron, a pesar de todos sus intentos, aumentar la ola fascista y no al contrario".
Ernst Mandel, El fascismo

La naturaleza del reformismo socialdemócrata - Ernest Mandel. (Texto completo [pdf] en este enlace)

Los fundamentos materiales del oportunismo

Desde la Revolución de Octubre, el movimiento de los trabajadores ha sido confrontado con la elección entre dos prácticas políticas. Es también una elección entre dos estrategias.

Esta elección no tiene que ver con la “conveniencia” de la lucha por los objetivos inmediatos, tanto económicos como políticos. No tiene que ver con una opción a favor o en contra de participar en las elecciones y en las asambleas electas, no sólo con fines propagandísticos, sino para lograr que se adopten leyes que favorecen a los trabajadores y otros sectores explotados y oprimidos de la sociedad.

Marx luchó sistemáticamente por la reducción legal de la jornada de trabajo. Combatió con determinación la superexplotación de las mujeres trabajadoras y el trabajo infantil. Engels buscó extender a todos los países la lucha por la jornada de ocho horas y el sufragio universal, simple e igualitario para todos los ciudadanos.

Bajo las condiciones particulares de la Rusia zarista, Lenin siguió una línea similar, incluso más enfáticamente.

Estos combates se basaban en la convicción de que una clase obrera que estaba en un estado de miseria, que era incapaz de luchar por su integridad moral y física, sería igualmente incapaz de luchar por progresar hacia una sociedad sin clases. La historia ha confirmado este diagnóstico. Los levantamientos por el pan no han resultado en una lucha sistemática anticapitalista, en una lucha por un mundo mejor, en ninguna parte del mundo. El camino trazado por Marx y los marxistas llevó, de otra parte, a que millones de explotados adquirieran consciencia de la necesidad de tal lucha.

No obstante, lo que contrapone el marxismo revolucionario al reformismo socialdemócrata es la actitud tomada hacia el poder de clases económico y político del capital. Es, por el mismo modo de razonar, una actitud fundamentalmente distinta hacia el estado burgués.

El reformismo es la ilusión de que el desmantelamiento gradual del poder del capital es posible. Primero que todo, nacionalizas el 20 por ciento, luego el 30 por ciento, luego el 50 por ciento, luego el 60 por ciento de la propiedad capitalista. De esta forma, el poder económico del capital es disuelto poco a poco. Primero le quitas a la burguesía una gran ciudad, luego dos municipalidades, luego la mayoría parlamentaria, luego el poder de dictar programas educativos, luego la mayoría de la circulación de los periódicos, luego el control de la policía municipal, luego el poder de elegir la mayoría de los más altos servidores civiles, magistrados y oficiales: el poder político del capital se desvanecerá nomás.

El reformismo es, por ende, esencialmente gradualista. Consecuentemente, el verdadero teórico del reformismo fue Eduard Bernstein, con su celebre fórmula: “el movimiento lo es todo; la meta final, nada”. Actualmente, la socialdemocracia alemana tiene una mejor: gota a gota, disolveremos la piedra. Pasamos de la historia humana a la historia de las formaciones geológicas. ¿Cuántos miles de años toma el que una piedra se disuelva?

El marxismo revolucionario es el rechazo a las ilusiones gradualistas. La experiencia confirma que la burguesía no ha perdido su poder económico y político por un sendero gradualista en ningún sitio, en ningún país. Las reformas pueden debilitar este poder. No pueden abolirlo. (…)

Si la clase obrera no tiene éxito al construir su propio poder centralizado, el estado burgués sobrevivirá o será reconstruido. Esa es la lección principal de todas las revoluciones del siglo 20. Ese es el balance positivo de la Revolución de Octubre. Es el balance negativo de la Revolución Alemana y la Revolución Española, las dos principales derrotas del proletariado.

Por otro lado, sectores importantes, por lo menos de la burguesía, se agarran desesperadamente del poder, aun frente a la inmensa mayoría de los ciudadanos. Como “Madame Veto” [el apodo de Marie-Antoinette en el 1791], están listos para masacrar París, Barcelona y Madrid, Berlín, Milán y Turín, Viena, Shangai, Yakarta, Santiago de Chile… para preservar su poder de clase. Si les dejamos los medios para hacerlo, harán que fluyan ríos de sangre.

La derecha socialdemócrata, que se opone a la toma revolucionaria del poder, no reduce realmente la incidencia de la violencia. Al contrario, la fomenta, al menos objetivamente, si no deliberadamente.

Si es necesario actuar rápidamente para llevar a cabo la toma revolucionaria del poder, también es necesario por una razón más profunda. El poder del capital, incluso los aparatos represivos que lo protegen, se caracteriza por un alto grado de cohesión interna.

Es prácticamente imposible sacudir esta cohesión en tiempos normales. Es sólo en momentos excepcionales que vemos motines masivos o a soldados rehusarse a obedecer. Esa es una de las razones por las que las crisis revolucionarias reales son relativamente raras. Si no aprovechamos estas ocasiones poco frecuentes, la burguesía permanecerá en el poder por mucho tiempo todavía, con todo lo que eso implica.

Estos momentos privilegiados para la acción revolucionaria masiva son, a fin de cuentas, el resultado de la exacerbación de las intensas contradicciones de la sociedad burguesa. Conducen a situaciones que Lenin resumió en una fórmula clásica: los de arriba ya no pueden gobernar como antes, los abajo ya no están dispuestos a ser gobernados como antes.



01 enero, 2020

CHILE: El estallido social que conduce a un inevitable estallido político — Paul Walder



POLITIKA - 16/12/ 2019

El movimiento popular que recorre Chile desde el estallido social del 18 de octubre se desplaza como una entidad con vida propia. En este proceso ha podido recogerse, ampliarse, ocultarse y abrirse hacia nuevas expresiones. Desde hace ya casi dos meses, el movimiento no ha dado tregua. Sin partidos ni líderes, sin conducción visible, avanza y crece. El viernes pasado nuevamente la Plaza de la Dignidad recibió a medio millón de personas, una deriva esta vez reforzada por los cantos y la música. Las expresiones artísticas, como también las millares de convocatorias desde colectivos y movimientos populares, moldean desde abajo otro país. La fuerza que emerge desde las bases, que ha reconocido a un país como nunca en treinta años, tiene aterrorizada y cada día más arrinconada a las élites.

Desde hace dos meses Chile ha liberado sus dolores y frustraciones. Nos hemos puesto de cabeza en un movimiento que nos ha revelado y transparentado como personas. Porque aquellas frustraciones y dolores no son individuales, sino comunes. No son el error, el fracaso individual, sino el sometimiento, la esclavitud colectiva. En dos meses hemos aprendido más política, de la verdadera política y no de los consensos parlamentarios, que en los últimos treinta años. Un país que hace pocos meses solo hablaba de consumo y deudas hoy discute sobre asamblea constituyente y sobre cómo levantar una sociedad más justa e igualitaria.

El movimiento 18-O no da tregua porque la contraparte, que no solo es el gobierno, sino el mercado y el Estado, no tiene respuesta. La gran defensa del modelo neoliberal y de sus representantes políticos, ha caído derrotada porque no tiene propuestas. La economía de mercado, imbricada con todas las instituciones, las normas y el Estado mismo bajo la constitución neoliberal, no podrá satisfacer jamás las demandas de la población. No lo hará porque su diseño y objetivo no es ese sino el lucro y la máxima rentabilidad de sus inversiones. Lo que vale para las pensiones de miseria vale también también para los recursos naturales, el ambiente, las ciudades y los territorios. Del mismo modo como el modelo de mercado globalizado se ufanó de haber llegado a todos los rincones del planeta y convertir en consumidores y deudores a todos sus habitantes, hoy, tras los efectos de esta delirante y perversa codicia, recibe el repudio desde todos aquellos espacios presentes. Sin respuestas reales, la ira de la población levantará tremendas y crecientes tempestades.

El pueblo movilizado apunta y denuncia a un régimen, que representa en estos momentos Sebastián Piñera. El millonario y apostador en grandes mercados, ha hecho lo único que sabe hacer: especular, que es también mentir, manipular los tiempos, las comunicaciones y las emociones. Y en este proceso, que tiene como fin primordial y último el rescate del orden de mercado tal como ha existido durante las últimas cuatro décadas, ha errado y magnificado la crisis. Piñera, ese hábil especulador de mesas de dinero, ha mostrado en un tiempo récord su escaso espesor moral. Desde el estallido de octubre Chile bajo su gobierno ha resucitado los fantasmas más crueles de la pasada dictadura. Cuántas veces gritamos “Nunca Más” y cuántas veces hoy se han violado de forma reiterada, diaria, los derechos humanos de la población. El resguardo de un orden económico y político no merece las decenas de muertes y miles de mutilados, heridos, golpeados, violados, y detenido. No merece que el pueblo sea víctima de su guerra y sus masivas persecuciones. Piñera, efectivamente, le ha declarado la guerra a su pueblo.

Como fiel representante de este régimen, Piñera no accederá a ninguna demanda. Bajo su gobierno no se acabarán las AFP, no se pondrá fin al lucro en la educación ni la salud, ni a los créditos usureros ni a un país y una sociedad que vive bajo las órdenes de los grandes capitales y del lucro generalizado. En este momento él y su gobierno son un dique que frena las demandas ciudadanas. Una contención que no considera el aumento diario de la presión.

La semana pasada ocurrió uno de los eventos más graves, aun cuando predecibles, del proceso iniciado en octubre. El rechazo a la acusación constitucional contra el presidente Piñera por parte de toda la coalición oficialista de Chile Vamos y con la necesaria ayuda de ocho diputados opositores, hoy apuntados por el pueblo en redes como “traidores”, ha sido el candado a este muro de contención. Una clausura que evita dar curso a las demandas de la población movilizada y de paso pulveriza a gran parte de la clase política que cierra filas con el gobierno. El rechazo a la acusación contra Piñera se suma a dos eventos anteriores de similares características, cuales fueron el acuerdo constituyente de noviembre y la votación por la agenda represiva presentada por Piñera. Es una regresión a las nefastas políticas de los consensos, pacto entre las elites y los grandes poderes en las sombras.

Con el rechazo a la acusación constitucional contra el presidente, la clase política en el Congreso justifica las violaciones a los derechos humanos y cierra la posibilidad de dar cauce a cambios políticos y económicos de mayor profundidad. Una opción que busca retardar una crisis política que tarde o temprano será inevitable.


Comunistas - Geliy Korzhev