06 junio, 2022

BILDERBERG Y CHINA — Pepe Escobar.

 


Rebelión - 07/06/2022


Fuente: Strategic Culture Foundation

   Traducido del inglés para Rebelión por Marwan Perez


Discretamente, como un virus inminente que pasa bajo el radar, la 68ª reunión de Bilderberg se está llevando a cabo actualmente en Washington, D.C. No hay nada que ver aquí. No hay teorías de conspiración sobre una "cábala secreta", por favor. Esto es solo “un grupo dócil y diverso de líderes políticos y expertos" conversando, riendo y burbujeando.


Aún así, uno no puede dejar de notar que la elección del lugar dice más que toda la Biblioteca de Alejandría -quemada hasta los cimientos-. En el año que anuncia el estallido de una tan esperada guerra de poder entre la OTAN y Rusia, discutir sus innumerables ramificaciones le conviene a la capital del Imperio de las Mentiras, mucho más que a Davos hace unas semanas, donde Henry Kissinger los envió al frenesí al promover la necesidad de un compromiso tóxico llamado «diplomacia».


Es un placer leer la lista de participantes de Bilderberg 2022. Estos son sólo algunos de los incondicionales:


James Baker, Consejero extraordinario, ahora un mero Director de la Oficina de Evaluación del Pentágono.


José Manuel Barroso, exjefe de la Comisión Europea, más tarde compensado con un paracaídas dorado en forma de presidente de Goldman Sachs International.


Albert Bourla, el gran hombre de Pfizer.


William Burns, director de la CIA.


Kurt Campbell, el tipo que inventó el "pivote hacia Asia" de Obama/Hillary, ahora coordinador de la Casa Blanca para el Indo-Pacífico.


Mark Carney, ex Banco de Inglaterra, uno de los diseñadores del Gran Reinicio, ahora vicepresidente de Brookfield Asset Management.


Henry Kissinger, The Establishment’s Voice (o un criminal de guerra: elige).


Charles Michel, presidente del Consejo Europeo.


Minton Beddoes, editor en jefe de The Economist, que transmitirá debidamente todas las directivas principales de Bilderberg en las próximas historias de portada de la revista.


David Petraeus, perdedor certificado de oleadas interminables y presidente de KKR Global Institute.


Mark Rutte, Primer Ministro de línea dura de los Países Bajos.


Jens Stoltenberg, loro superior de la OTAN, lo siento, secretario general.


Jake Sullivan, Director del Consejo de Seguridad Nacional.


Las afiliaciones ideológicas y geopolíticas de estos miembros del "grupo diverso" no necesitan mayor elaboración. Es más interesante y atractivo cuando nos fijamos en de qué hablarán.


Entre otros temas encontramos “los desafíos de la OTAN”; "realineamiento del Indo-Pacífico"; "continuidad de gobierno y economía" (Conspiracionistas: ¿continuidad en caso de guerra nuclear?); "disrupción del sistema financiero global" (ya activado); "salud pospandémica" (Conspiracionistas: ¿cómo diseñar la próxima pandemia?); "comercio y desglobalización"; y, por supuesto, la elección de bistecs de ternera wagyu: Rusia y China.


Como Bilderberg sigue las reglas de Chatham House, los simples mortales no tendrán ni idea de lo que realmente «propusieron» o aprobaron, y ninguno de los participantes podrá hablar de ello con nadie más. A una de mis principales fuentes de Nueva York, con acceso directo a la mayoría de los Maestros del Universo, le encanta bromear diciendo que Davos y Bilderberg son solo para los chicos mensajeros: los tipos que realmente dirigen el programa ni siquiera se molestan en aparecer, instalados en sus reuniones súper privadas en clubes súper privados, donde se toman las decisiones reales.


Aún así, cualquiera que siga con cierto detalle la podrida situación del "orden internacional y sus normas" tendrá una idea bastante buena sobre la charla de Bilderberg de 2022.


Lo que dicen los chinos


El secretario de Estado Little Blinken, el compañero de Sullivan en la nueva versión de la administración de tonto y retonto que mantiene un continuo test de maniquíes accidentados, ha afirmado recientemente que China "apoya" a Rusia en Ucrania en lugar de permanecer neutral.


Lo que realmente importa aquí es que Little Blinken está insinuando que Beijing quiere desestabilizar el bloque Asia-Pacífico, lo cual es de un absurdo notorio. Sin embargo, esa es la narrativa principal que debe allanar el camino para que EEUU fortalezca su invención del "Indo-Pacífico". Y ese es el informe que Sullivan y Kurt Campbell entregarán al "grupo diverso".


Davos, con su nuevo mantra autoproclamado, "La gran narrativa", excluyó por completo a Rusia. Bilderberg trata principalmente de contener a China, que después de todo es la amenaza existencial número uno para el Imperio de las Mentiras y sus satrapías.


En lugar de esperar a que The Economist reparta bocados informativos de Bilderberg, es mucho más productivo comprobar qué piensa una muestra representativa de la intelectualidad china basada en hechos sobre el nuevo tinglado del "Occidente colectivo".


Comencemos con Justin Lin Yifu, execonomista jefe del Banco Mundial y ahora decano del Instituto de Nueva Economía Estructural de la Universidad de Pekín, y Sheng Songcheng, exjefe del Departamento de encuestas y estadísticas financieras del Banco de China. Avanza que si China logra una "infección de dinámica cero" en covid-19 para fines de mayo (eso realmente sucedió: vea el final del bloqueo de Shanghai), la economía de China puede crecer un 5,5% en 2022.


Desestiman el intento imperial de establecer una "versión asiática de la OTAN": "Mientras China siga creciendo al una tasa más alta y para abrirse, los países europeos y de la ASEAN no participarían en la trampa de desvinculación de los EEUU para garantizar su crecimiento económico y la creación de empleo".


Tres académicos del Instituto de Estudios Internacionales de Shanghái y la Universidad de Fudan tocan el mismo punto: el "Marco Económico del Indo-Pacífico" anunciado por Estados Unidos, que se supone que es el pilar económico de la estrategia del Indo-Pacífico, no es más que un intento engorroso de "debilitar la cohesión interna y la autonomía regional de la ASEAN".


Liu Zongyi enfatiza que la posición de China en el corazón de las cadenas de suministro asiáticas ampliamente interconectadas "se ha consolidado", especialmente ahora con el inicio del acuerdo comercial más grande del planeta, la Asociación Económica Integral Regional (RCEP).


Chen Wengling, economista jefe de un grupo de expertos de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, señala la "guerra ideológica y tecnológica integral contra China" lanzada por los estadounidenses.


Pero está dispuesto a enfatizar que "no están preparados para una guerra ya que las economías de EEUU y China están tan estrechamente vinculadas". El vector crucial es que "Estados Unidos aún no ha logrado un progreso sustancial en el fortalecimiento de su cadena de suministro centrándose en cuatro campos clave, incluidos los semiconductores".


Chen se preocupa por la "seguridad energética de China"; el "silencio de China" sobre las sanciones de Estados Unidos a Rusia, que "pueden resultar en represalias de Estados Unidos"; y, lo que es más importante, cómo "se verá afectado el plan de China de construir la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) con Ucrania y los países de la UE". Lo que sucederá en la práctica es que BRI privilegiará los corredores económicos a través de Irán y Asia Occidental, así como la Ruta Marítima de la Seda, en lugar del corredor Transiberiano a través de Rusia.


Depende de Yu Yongding, de la Academia China de Ciencias Sociales (CASS) y ex miembro del Comité de Política Monetaria del Banco Central, ir a la yugular, señalando cómo "el sistema financiero global y el dólar estadounidense se han convertido en armas, en herramientas geopolíticas. El nefasto comportamiento de los EEUU al congelar las reservas de divisas no solo ha dañado gravemente su credibilidad internacional sino que también ha sacudido la base crediticia del sistema financiero internacional dominante en Occidente".


Expresa el consenso entre la inteligencia china, que "si hay un conflicto geopolítico entre los EEUU y China, entonces los activos de China en el extranjero se verán seriamente amenazados, especialmente sus enormes reservas. Por lo tanto, la composición de los activos y pasivos financieros externos de China debe ajustarse con urgencia y debe reducirse la porción de activos denominados en dólares estadounidenses en su cartera de reservas".


Este tablero de ajedrez apesta


Un debate serio se está librando en prácticamente todos los sectores de la sociedad china sobre la armamentización estadounidense del casino financiero mundial. Las conclusiones son inevitables: deshacerse de los bonos del Tesoro de EEUU rápidamente, por cualquier medio necesario; más importaciones de productos básicos y materiales estratégicos (de ahí la importancia de la asociación estratégica Rusia-China); y asegurar firmemente los activos en el extranjero, especialmente las reservas de divisas.


Mientras tanto, el "grupo diverso" de Bilderberg, al otro lado del charco, está discutiendo, entre otras cosas, qué sucederá realmente en caso de que obliguen a estallar el tinglado del FMI (un plan clave para implementar The Great Reset, o "Gran Narrativa").


Están empezando a asustarse literalmente con el surgimiento lento pero seguro de un sistema monetario/financiero alternativo basado en recursos: exactamente lo que la Unión Económica de Eurasia (EAEU) está discutiendo y diseñando actualmente, con aportes chinos.


Imagine un sistema contrario a Bilderberg en el que una conjunto de actores del Sur Global, ricos en recursos pero económicamente pobres, puedan emitir sus propias monedas respaldadas por materias primas y finalmente deshacerse de su condición de rehenes del FMI. Todos están prestando mucha atención al experimento ruso de gas por rublos.


Y en el caso particular de China, lo que siempre importará es una gran cantidad de capital productivo que sustenta una infraestructura industrial y civil masiva y extremadamente profunda.


No es de extrañar que los chicos mensajeros de Davos y Bilderberg, cuando miran El Gran Tablero de Ajedrez, se llenen de pavor: su era de almuerzo gratis perpetuo ha terminado. Lo que haría las delicias de los cínicos, los escépticos, los neoplatónicos y los taoístas en abundancia es que fueron los hombres (y mujeres) de Davos-Bilderberg los que realmente se encerraron en el zugzwang (1).


Todos vestidos, sin ningún lugar adónde ir. Incluso Jamie Dimon del JP Morgan, que ni siquiera se molestó en ir a Bilderberg, está asustado y dice que se avecina un "huracán" económico. Y volcar el tablero de ajedrez no es un remedio: en el mejor de los casos, eso puede invitar a una ceremoniosa visita de esmoquin del Sr. "Sarmat" y el Sr. "Zircon" portando burbujas hipersónicas.


Nota:

(1) Es una posición de ajedrez. Se dice que un jugador está en zugzwang si cualquier movimiento permitido supone empeorar su situación.




España prepara entrega de armamento pesado a Ucrania

 

Moon of Alabama – 05/06/2022

   Traducción del inglés: Arrezafe


Bueno es saber que España, uno de los bastiones del fascismo durante tantos años, sigue siendo lo bastante leal como para acudir en ayuda de los nazis en apuros en Ucrania.


"España se prepara para entregar su primer lote de armamento pesado a Ucrania, que puede incluir misiles tierra-aire y carros de combate”, informó El País el domingo, citando fuentes gubernamentales.


"Según el medio español, actualmente el Ministerio de Defensa está ultimando el envío de una batería de misiles antiaéreos Aspide, que fueron dados de baja de las Fuerzas Armadas españolas y sustituidos por un sistema más avanzado", señala el diario.




"Madrid también está dispuesto a proporcionar tanques de combate Leopard A4, de fabricación alemana, a Kiev. Al igual que en el caso de los misiles, dichos tanques no han estado en servicio activo desde hace un tiempo, según el El País. Entregados a España por Alemania en 1995, los tanques han estado acumulando polvo en una base logística del Ejército español durante los últimos 10 años”.








04 junio, 2022

La guerra revolucionaria es una ciencia (también) de la comunicación — Fernando Buen Abad

 


Resumen Latinoamericano – 03/06/2022.

   Aportado a este blog por: PRAKTICA


Vivimos bajo el fuego de una guerra desplegada en tres frentes simultáneos: un frente económico; un frente terrestre; y un frente mediático, este último especializado en anestesiarnos y en criminalizar las luchas sociales y sus líderes.


Bien pudiéramos aprovechar la fuerza simbólica que nos hereda el descarrilamiento del tren en Santa Clara, ordenado por la comandancia revolucionaria del Che, y hacer lo mismo con el ferrocarril mediático imperial infestado con municiones semióticas oligarcas. Usar las "topadoras", "excavadoras" o "bulldozers" que las luchas emancipadoras de los pueblos han producido en la batalla contra la concentración monopólica de medios y de mensajes alienantes. Bien pudiéramos seguir el ejemplo táctico y estratégico de la Revolución Cubana para, entre otras cosas, impedir que lleguen, como llegan, las armas de guerra ideológica del capitalismo, para instalarnos sus misiles tóxicos y sus campos minados con fake news. Vivimos una guerra híbrida e irrestricta que se desplaza sobre rieles tecnológicos, también.


Vivimos bajo el fuego de una guerra desplegada en tres frentes simultáneos: un frente económico; un frente terrestre; y un frente mediático, este último especializado en anestesiarnos y en criminalizar las luchas sociales y sus líderes. Tres fuegos que operan de manera combinada, desde las mafias financieras globales, la industria bélica y el re-editado "plan cóndor comunicacional" empecinados en silenciar a los pueblos. Todo con la complicidad de no pocos gobiernos serviles especialistas en gerenciar los peores designios contra la humanidad. Guerras desatadas contra el pueblo trabajador, de todo el planeta, sin clemencia, guerras que no se contentan con imponer su bota explotadora porque quiere, además, que lo agradezcamos; que reconozcamos que eso está "bien", que nos hace "bien"; que les aplaudamos y que heredemos a nuestra prole los valores de la explotación y la humillación como si se tratara de un triunfo moral de toda la humanidad. Guerra oligarca contra los pueblos que nos sólo es material y concreta… que es también ideológica y subjetiva. Nada de esto es nuevo.


Según los dueños de esa guerra, nosotros debemos ser pacifistas, entender sus intereses supra, trans e intra-nacionales; su poder económico-político y su necesidad de dominio. Ellos nos quieren sedados y aplaudidores, disfrutando una escalada múltiple de articulaciones alienantes. Que respetemos sus leyes e identidades de clase mientras se inclina la balanza del capital contra el trabajo. Quieren que luchemos por la Paz en un sistema de negocios militares, estratégicos y transnacionales operados desde las centrales imperiales con ayudas vernáculas. Nos quieren pacifistas, ignorantes y desmoralizados, nada de esto es nuevo, lo supimos y lo sabemos.


Su industria militar ha desplegado armas bancario-financieras de endeudamiento, inflación y dependencia monetaria, inspirados en la retracción del papel del Estado para reducir y suspender derechos históricos adquiridos. Multiplican sus bases militares con objetivos represores enmascarados bajo todo tipo de disfraces. Sus fábricas de guerra también producen alianzas con los "medios de comunicación" que conforman un plan de discurso único para camuflar incluso las guerras judiciales, las guerras económicas y los muchos episodios de represión, táctica y tecnológicamente, actualizados.


Nuestro presente está teñido por una mafia industrial militar que se fortalece disfrazada de democracia, reinan por su estulticia y por los peores ejemplos criminales en todas sus definiciones… despliegan, desnudas, mil y una tropelías de jueces y tribunales que, a contra pelo de toda justicia, desatan persecuciones, encarcelamientos y condenas basadas en la nada misma, o dicho de otro modo, basada en cuidar los intereses y poderes diseñadas minuciosamente para la ofensiva triple que aquí se describe. La guerra irrestricta es ensalada de todo tipo de canalladas para atacar a los pueblos. Su guerra es un gran negocio.


Su guerra contiene un plan específico para acostumbrarnos a lo macabro de todas las formas posibles… incluso las del entretenimiento. No son diversiones a-sexuadas o inmaculadas, quien los consume es sometido a una esquizofrenia placentera que nos hiere con ironía intencional e in-entendible. Nos quieren anestesiados hablando, actuando como ellos quieren incluso sin darnos cuenta, imitando sus referentes mercantiles de los "mass media", con el pretexto de que "eso si es divertido", de que "así la gente entiende", de que "esto vende"… nos enseñan a repetir una trampa lógica en la que corremos riesgos de todo tipo, comenzando por legitimar el modo dominante para la producción de formas expresivas. No quiere decir esto que no se pueda descarrilar (consciente y críticamente) el tren de los medios para ponerlos al servicio de una transformación cultural y comunicacional, pero es indispensable definir qué realmente es útil. Hay que estudiar cada caso minuciosamente y eso es algo que muy poco se hace.


Transferimos al aparato empresarial bélico, bancario y mediático –sin frenos y sin auditorías– sumas de dinero incalculables. Hicimos leyes que no cumplimos; adquirimos tecnología sin soberanía; no consolidamos nuestras escuelas de cuadros; no creamos una corriente internacionalista para una comunicación emancipadora organizada y apoyada con lo indispensable; no creamos los motores semióticos para la emancipación y el ascenso de las conciencias hacia la praxis transformadora; no creamos un bastión ético y moral para el control político del discurso mediático y el desarrollo del pensamiento crítico… o, al menos, lo que hicimos es realmente insuficiente. Y no es que falten talentos o expertos, no es que falte dinero ni que falten las necesidades con sus escenarios. Hizo estragos, nuevamente, la crisis de dirección política transformadora. Hablamos mucho, hicimos poco. Ni el "Informe MacBride" (1980) supimos escuchar y usar, como se debe.


Para colmo, la clase dominante desarrolla permanentemente, medios y modos para anestesiarnos, desorganizarnos y humillarnos sin clemencia. Inventa falsedades alevosas que transitan con impunidad, y sin respuesta, a lo largo y ancho del planeta, siempre con un poder de ubicuidad y de velocidad que nosotros no podemos siquiera medir ni tipificar en tiempo real. Y la inmensa mayoría de las veces lo miramos desde nuestras casas (dormitorios incluso) en forma de "noticieros", "entretenimiento" o "reality show". Consumimos sus productos, engordamos sus "rating" y rumiamos nuestra impotencia, hacemos catarsis indignados y enredados en frases hechas mayormente inútiles e intrascendentes. Es urgente descarrilarles el tren semántico y ponernos a construir (es decir avanzar) el sentido emancipador que nos urge. Eso es parte de la guerra.



02 junio, 2022

China responde a EEUU: Un orden "liberal" no significa hacer lo que te de la gana.

 


Shanghai Eye – 02/06/2022

  Traducción del inglés: Arrezafe


The Paper: El secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, dijo en la celebración del centenario de la revista Foreign Affairs que China plantea "a largo plazo el desafío más serio para el orden basado en reglas". Señaló que la profunda diferencia entre EEUU y China es la siguiente: "El orden que hemos tratado de construir de manera muy imperfecta, pero esforzada, es de naturaleza profundamente liberal. El orden que China persigue es antiliberal". ¿Qué dice China sobre estas declaraciones?


Zhao Lijian: A principios de esta semana dejamos muy clara la posición de China sobre el llamado "orden internacional basado en reglas" de EEUU.


Blinken afirmó que han buscado construir un orden, aunque imperfecto, liberal. ¿Qué significa exactamente un orden "imperfecto" pero "liberal"? ¿Significa que EEUU puede hacer lo que quiera, mientras que otros países siempre deben seguir sus órdenes y alinearse con EEUU? ¿Significa que EEUU puede atacar militar y arbitrariamente a países soberanos, mientras otros países solo pueden mirar y guardar silencio? ¿Significa que EEUU puede imponer, arbitraria y unilateralmente, sanciones ilegales a países soberanos que otros países han de aceptar? ¿O significa que EEUU puede atacar y difamar sin escrúpulos a otros, privarlos de sus derechos, soberanía, seguridad y desarrollo, mientras que los demás países se han de resignar y sentarse de brazos cruzados con la boca cerrada? Esto no es liberal. Esto no es un orden. Esto es hegemonía, prepotencia e intimidación. Estas son reglas hechas por los EEUU y unos cuantos países.


No creo que los pueblos del mundo quieran el tipo de orden "imperfecto" pero "liberal" pregonado por Estados Unidos. Lo que quieren es un derecho igualitario y compartido, seguridad, desarrollo y prosperidad para todos. Ya es hora de que Estados Unidos reflexione sobre sí mismo y asuma responsabilidades reales por la paz y el desarrollo mundiales.


Hablando con franqueza, existe una profunda diferencia entre Estados Unidos y China. China siempre se ha comprometido a defender el orden internacional respaldado por la Carta de la ONU y el derecho internacional. Somos una fuerza para la paz mundial, para el desarrollo global y para la defensa del orden internacional. Lo que China defiende es el verdadero multilateralismo, el orden y las reglas internacionales universalmente reconocidas, que cuentan con el apoyo de la abrumadora mayoría de los países del mundo que las  observan y se benefician de ellas.




España, portaaviones de los yanquis — Alfredo Grimaldos

 



Capítulo 3º de La CIA en España, de Alfredo Grimaldos


Os recibimos, americanos, con alegría. ¡Ole mi madre!,

¡ole mi suegra!, y ¡ole mi tía!


Los tres acuerdos bilaterales de cooperación firmados el 26 de septiembre de 1953 entre España y Estados Unidos constituyen el gran espaldarazo internacional al franquismo tras la etapa de aislamiento posterior a la Segunda Guerra Mundial. Este reconocimiento por parte de la gran potencia atlántica apuntala al Caudillo en el poder. Ya en noviembre de 1949, la ONU ha anulado su recomendación anterior de retirar los embajadores de territorio español y, en julio de 1951, el almirante Sherman, enviado a Madrid por la Administración norteamericana, inicia las negociaciones sobre el establecimiento de bases militares en España. A cambio de convertirse prácticamente en un país satélite, España recibirá una importante ayuda militar y económica. El 25 de agosto, apenas un mes antes de suscribir los acuerdos con los norteamericanos, Alberto Martín Artajo, Domenico Tardini y Fernando María de Castiella han firmado el Concordato que va a suponer la consagración del carácter confesional del régimen franquista. La Iglesia y el Imperio, de la mano, respaldan a Franco. En diciembre de 1959, el presidente Eisenhower visitará España y su viaje supondrá la definitiva homologación internacional del régimen.


La Asamblea General de la ONU decide el aislamiento de España y la retirada de los representantes diplomáticos acreditados en Madrid en diciembre de 1946. La iniciativa parte de Stalin, pero cuenta con el beneplácito norteamericano. Sin embargo, un año más tarde, el voto estadounidense impide que se ratifique esa condena. Comienza a plantearse la Guerra Fría y el presidente Harry Traman, sucesor de Roosevelt, no quiere prescindir de un punto de apoyo fundamental para su planteamiento geoestratégico hegemónico.


La Conferencia de Paz de París, celebrada entre julio y octubre de 1946, evidencia los profundos desacuerdos existentes entre Estados Unidos y la Unión Soviética, que van situando en posiciones cada vez más enfrentadas a las dos superpotencias. La política exterior que el presidente Roosevelt tenía previsto aplicar en Europa al final de la guerra se va endureciendo notablemente con la Administración Traman, y lo hará aún más cuando el republicano Eisenhower llegue a la Casa Blanca. En febrero de 1947 se sitúa al frente del Departamento de Estado norteamericano George Marshall, un anticomunista furibundo empeñado en cortar la progresión de la Unión Soviética en Europa a toda costa. El enfrentamiento estratégico entre los dos antiguos aliados convierte al continente europeo en un tablero de ajedrez. En estas circunstancias, el astuto dictador español comprende que, a pesar del boicot que sufre su régimen, la nueva situación que se está creando acabará favoreciéndole y comienza a prepararse pacientemente para cuadrarse ante Estados Unidos cuando el líder de Occidente llame a su puerta. A medida que la presión internacional contra el franquismo se va debilitando, las esperanzas del Gobierno republicano en el exilio y las pretensiones de la oposición monárquica empiezan a languidecer. El régimen aprovecha el resurgir del anticomunismo en Estados Unidos parar hacer valer su «imprescindible contribución a la causa de Occidente». Y los norteamericanos están cada vez más convencidos de que Franco es su hombre.


«Desafortunadamente, no hay ninguna evidencia de que exista una oposición efectiva a Franco, ni dentro ni fuera de España, que pueda traer un cambio de gobierno de una manera ordenada», se señala en un informe confidencial del Consejo Nacional de Seguridad norteamericano. Lleva fecha del 5 de diciembre de 1947 y en él se hacen distintas valoraciones sobre la posibilidad de intentar reemplazar el régimen de Franco por otro más democrático. Continúa:


A través de diversas maniobras, concesiones ocasionales y una persecución indesmayable por parte de la policía, el gobierno franquista ha conseguido detener la acción de la oposición, y no parece que el Ejército, que es el que apoya al régimen de Franco, vaya a cambiar de postura ... Los representantes de los viejos republicanos, los monárquicos y los socialistas, hasta el momento, no han sido capaces de comprometerse, dentro de sus diferencias, para llegar al acuerdo de un programa de acción conjunta. A excepción de los comunistas, los partidos de la oposición están divididos y desorganizados.


La conclusión del informe es que no hay más remedio que hablar con Franco y enseguida. También se señala que ha habido conversaciones con los británicos para valorar conjuntamente la posibilidad de que el Vaticano tome parte en el intento de convencer a Franco de que se retire, pero los norteamericanos no lo ven nada claro: «Tenemos serias dudas de que el resultado de esto pudiera tener algún efecto. Pero incluso si el plan fuera aceptado y Franco se retirara, existen grandes probabilidades de que se puedan producir luchas políticas que llevaran al caos interno, lo cual resultaría una ventaja para los comunistas».


Para la economía estadounidense, dispuesta a expandirse cuando ya se empiezan a agotar los beneficios del boom posbélico, es necesario un rearme de Occidente. El nuevo objetivo es «acelerar el restablecimiento de las dos fábricas más grandes de Europa y Asia: Alemania y Japón», según declara el secretario de Estado, Dean Acheson, el 8 de mayo de 1947. Los vencedores de la Guerra Civil española se van a encontrar con un anhelado regalo, que supone para ellos su tabla de salvación: como en los años treinta, la Unión Soviética vuelve a ser la gran amenaza.


El Plan Marshall de «ayuda» a Europa es aprobado con facilidad en el Congreso y el Senado norteamericanos, y en abril de 1948 se votan los primeros créditos. El objetivo del Plan es restablecer la economía en todo el mundo y crear condiciones políticas y sociales que permitan la existencia de «instituciones libres», pero evitando «cualquier propuesta que se base en el supuesto de un choque entre Europa Oriental y Occidental, lo cual sería inaceptable para los pueblos europeos». Para evitar contradicciones innecesarias en el seno del bloque occidental, dado el rechazo que Franco provoca entre algunos gobiernos europeos, de momento España se queda sin los beneficios económicos del Plan Marshall.


En julio de 1947, durante la reunión de los aliados celebrada en París, la Unión Soviética analiza con rotunda claridad la nueva situación que se está creando en el Viejo Continente: «Los créditos norteamericanos no servirán para el restablecimiento económico de Europa, sino que serán utilizados por unos países europeos contra otros países europeos, de la manera que les parezca más conveniente a algunas potencias industriales que se esfuerzan por alcanzar el predominio». Las servidumbres políticas y económicas exigidas por el Plan Marshall a los países que van a beneficiarse de él indican que el centro de decisiones de la Europa Occidental de posguerra continuará en Estados Unidos.


En 1947 se produce un pequeño complot monárquico contra Franco, al que el propio dictador, que no se caracteriza por tener dudas a la hora de firmar sentencias de muerte, concede poca importancia. La frustrada conjura está articulada en torno al general Beigbeder, que ha sido el segundo ministro de Asuntos Exteriores del régimen, durante un breve período inmediatamente posterior al término de la Guerra Civil.


Documentos diplomáticos desclasificados por el Departamento de Estado norteamericano revelan el corto alcance de esa conspiración interior y el escaso apoyo que le presta Estados Unidos. La Administración Truman ya tiene perfectamente trazada la línea de apoyo al régimen de Franco, pero la oposición monárquica, espoleada por los manifiestos de don Juan de Borbón, ha llegado a un acuerdo con los republicanos para constituir un «Frente de Solidaridad Interior» que, tras derrocar a Franco, dé paso a un Gobierno presidido por Beigbeder, que se encargaría de garantizar la transición hacia una situación constitucional.


Durante una conversación mantenida en febrero de 1947 con el entonces encargado de negocios norteamericanos en España, Bonsal, Juan Beigbeder comunica que si Londres y Washington no dan al proyecto «una favorable acogida pronto, todo se vendrá abajo y Franco se mantendrá en el poder treinta años». Para Bonsal, y así lo expresa en un informe del Departamento de Estado, los intereses norteamericanos se verían favorecidos por «la aparición, tan pronto sea posible, de un gobierno de tendencias moderadas capaz de pilotar al país entre los dos extremos de una dictadura rígida de los elementos fascistas o reaccionarios, por una parte, y la revolución social por la que aboga Moscú, de otro lado». Pero sus jefes de Washington no están de acuerdo: Franco les ofrece más garantías. Además, la Ley de Sucesión, aprobada en referéndum el 6 de julio de 1947, da al traste con los pactos de la oposición, al aceptar don Juan de Borbón la «legalidad» que se le propone.


El encargado de negocios de Estados Unidos en Madrid, Paul Culbertson afirma que «son unos insensatos los monárquicos que se me acercan a pedirme que Norteamérica asfixie económicamente a España. Si eso ocurriera, caería Franco, pero la monarquía no recogería la herencia. Lo que tiene que hacer el Rey es ponerse de acuerdo con Franco». Martín Artajo y el entonces director del Instituto de Cultura Hispánica, Joaquín Ruiz Giménez, mantienen una entrevista con Culbertson en la que ambos le dan toda clase de seguridades sobre la vocación proamericana del Gobierno español y le recalcan que el régimen es profundamente «anticomunista», por lo que, en caso de conflicto norteamericano-soviético, España siempre estaría al lado de Estados Unidos.


Franco, en persona, le explica a Culbertson su posición, planteándole que España ha sido estrictamente neutral desde el comienzo de la Segunda Guerra Mundial y que no ha obtenido ni reclamado por ello ningún beneficio territorial, a pesar de las promesas de Churchill y Edén sobre Gibraltar. También le asegura que los exiliados son libres de volver cuando quieran y le explica que el programa de su Gobierno tiene un carácter «social» y persigue ampliar la estructura educativa, cívica y política del país. Culbertson se queda entusiasmado: «Franco es un hombre sincero y honrado consigo mismo. Está convencido de que lo que hace es para el beneficio del pueblo español».


El nuevo encargado de negocios es un anticomunista de la línea dura y en sus informes sostiene que la oposición interior es la culpable del endurecimiento del régimen: «Sin más que oposición a su alrededor, Franco sólo tenía dos alternativas: suicidarse o tirar de las riendas de la dictadura». Culbertson también está convencido de que la Iglesia católica no está dispuesta a apoyar ningún cambio. Ni el Vaticano, ni la jerarquía española. El funcionario norteamericano se inclina por la «evolución como término opuesto a revolución». Opina que a Franco


se le pide que cambie un pájaro que tiene en la mano por ciento que aún están volando, por lo que es de suponer que quiera saber más de esa bandada de pájaros, y si las seguridades que pueden dársele son suficientes, creo que se mostraría interesado. Nadie puede rehusar una mano amistosa que le saque del sumidero en el que ahora se encuentra, y eso a pesar de que parece creer que ha sido el elegido por un algo superior para conducir a España y a los españoles hasta la luz. Tengo el presentimiento de que, con todo, querrá volver a poner los pies en el suelo. Es muy posible que se comportara así si, ante la perspectiva de un desastre económico, se diera a España ayuda material verdaderamente significativa, evitando de esa manera una catástrofe tanto política como económica.


El propio Franco realiza unas declaraciones al corresponsal diplomático de Newsweek, la revista oficiosa de la CIA, el 22 de noviembre de 1948, que levantan una gran polvareda en el exterior. En ellas afirma que, de no haber sido por la intromisión británica, se habría llegado a un acuerdo con Estados Unidos hace tiempo. Insiste en que resulta imposible mantenerse neutral en esos tiempos y se muestra dispuesto a liberalizar el país, en la medida «compatible con la seguridad y el bienestar». «Es cierto que nuestros obreros no pueden ir a la huelga, pero simultáneamente el gobierno trata de darles incluso más ventajas de las que recibirían vía huelgas.»


Las consideraciones que el activo Paul Culbertson transmite a sus superiores encuentran eco en las palabras que el senador Gurney pronuncia tras la visita de una misión militar norteamericana a España: «Todos los que se resisten al comunismo deben comprender el interés por hacer entrar a España en el seno de las Naciones Unidas». Una creciente corriente de simpatía hacia el régimen franquista comienza a recorrer desde ese momento los medios financieros, políticos y militares norteamericanos.


El siguiente paso de Culbertson es la recomendación a su Gobierno de que se ofrezcan a España créditos similares a los habilitados por Estados Unidos para otorgárselos a otros países europeos. La respuesta del secretario de Estado Dean Acheson es inmediata: España los puede pedir. El mismo Truman puntualiza que el hecho de que España no se beneficie del Plan Marshall no implica que le estén vedados los créditos de los bancos norteamericanos. A continuación, el Chase National Bank concede un crédito de 25 millones de dólares para la adquisición de alimentos, dado que una de las condiciones impuestas es que los créditos se utilicen para «fines específicos que contribuyan a la rehabilitación económica de España». Los norteamericanos añaden a esta disposición también otras directrices económicas, como la devaluación de la peseta hacia un tipo más realista de cambio con el dólar, mayores facilidades para la penetración del capital extranjero en España y el recorte de las funciones del Instituto Nacional de Industria.


El 3 de septiembre de 1949, el almirante Michael Connelly, comandante en jefe de las fuerzas navales norteamericanas en el Atlántico Oriental y el Mediterráneo, se entrevista con Franco, y en el otoño de ese mismo año, el senador McCarran, miembro relevante del «lobby español» en Estados Unidos, también visita España. En enero de 1950, Dean Acheson declara que está dispuesto a defender ante las Naciones Unidas el regreso a España de los embajadores retirados en 1946. En una carta enviada a Tom Connally, presidente del Comité Senatorial de Relaciones Exteriores, Acheson expone:


Estados Unidos ha cuestionado durante largo tiempo la sabiduría y la eficacia de las acciones recomendadas por la resolución de 1946... Retrospectivamente, está claro que tal acción no sólo fracasó en su objetivo, sino que sirvió para fortalecer la posición del Régimen actual... En ningún sentido significa nuestro voto la aprobación al Régimen de España.


Desde un punto de vista militar, España es imprescindible para la defensa occidental, y así se lo hace saber a la Casa Blanca, el 8 de mayo de 1950, el almirante Connelly en una comunicación secreta:


El Estado Mayor Conjunto recomienda que, con respecto a España, Estados Unidos presione para la aceptación por parte del Reino Unido y Francia de los objetivos de la política de EE.UU. También recomienda vehementemente que el Departamento de Estado lleve a cabo acciones sin demora para asegurar a EEUU y a sus aliados accesibilidad militar y cooperación con España, bien bilateralmente o bien a través de la aceptación por parte de esa nación como firmante del tratado del Atlántico Norte o del tratado de la Unión Occidental. El Estado Mayor Conjunto cree firmemente que debe encontrarse alguna forma para solucionar las objeciones políticas del Reino Unido y Francia a la mejora de las relaciones con España, en particular, dado que la mayoría de las naciones europeas afectadas están de acuerdo en la importancia de los puntos de vista de seguridad y estratégicos de España.


La cosa está clara. El conflicto de Corea, iniciado en 1950, da lugar a un nuevo planteamiento estratégico por parte de Estados Unidos. Ante una Unión Soviética ya dotada de armamento nuclear, la estrategia de respuesta se centra en la única arma capaz de alcanzarlos centros de la URSS considerados vitales: los superbombarderos atómicos de largo alcance. Para asegurar ese alcance se hace ineludible la estructuración de una red de bases sobre la que organizar el Strategic Air Command (Mando Aéreo Estratégico), elemento esencial del poderío nuclear estadounidense. El centro neurálgico en Europa de esa estructura militar se va a situar a muy pocos kilómetros de la capital de España.


«La Junta de Jefes Militares está convencida de que, ante los bien conocidos objetivos del Kremlin y las crecientes capacidades militares de la URSS, la falta de colaboración militar entre los países firmantes de la OTAN y España nos afecta de una manera adversa, no sólo en lo que respecta a la seguridad en Europa, sino también a la seguridad en los Estados Unidos», se señala en un memorándum secreto, de fecha 29 de enero de 1951, dirigido al secretariado ejecutivo del Consejo de Seguridad Nacional. Además, se afirma que, ante la posibilidad «bastante probable» de que la situación mundial vaya empeorando, la Junta de Jefes Militares cree «que ha llegado el momento de que los Estados Unidos le den más peso a las consideraciones militares en lo que respecta a España. Se trata de utilizar España para la defensa común no sólo de la península Ibérica, pero no sería realista hacerlo sin contar con la información que nos debe proporcionar el propio Ejército español». España les interesa enormemente y consideran que algo tendrán que ofrecer a cambio de su cooperación.


En un documento anterior, de fecha 15 de enero de 1951, también dirigido al Consejo de Seguridad, se señala:


En el caso de un ataque soviético a Europa Occidental, el gobierno español, que ha sido aguijoneado por las naciones occidentales durante años, es perfectamente capaz de ponerse en una situación de neutralidad. Cuanto más se tarde en empezar esta cooperación con España, más estamos alimentando ese sentimiento de neutralidad o, al menos, animando a que los españoles lleguen a poner un precio exorbitante a su cooperación.


Reanudadas las relaciones diplomáticas entre el régimen franquista y Estados Unidos, Truman comienza a estudiar el tema español y, a finales de enero de 1951, el embajador estadounidense en España, Stanton Griffis, recibe información al respecto. Entre sus instrucciones está la recomendación de proponer a Franco un nuevo Tratado de Amistad, Comercio y Navegación con España. José Félix de Lequerica, embajador español en Washington, ya ha obtenido, a finales de 1950, la aprobación de una ayuda de 62,5 millones de dólares, con lo que España se convierte en el único país europeo que recibe ayuda norteamericana a través de la ECA (Economic Cooperation Administration) —creada para distribuir las asignaciones del Plan Marshall—, sin haberla pedido oficialmente y sin mediar aún acuerdo bilateral alguno.


Durante su primera entrevista oficial, el embajador Griffis se interesa por el problema de la libertad religiosa en España, una de las obsesiones de Truman, y pasa luego a plantear el deseo de su Gobierno de establecer bases en nuestro suelo. Ante la claridad de la propuesta, Franco manifiesta su desinterés por la recién creada OTAN, pero asegura que estaría satisfecho de suscribir un acuerdo bilateral con Estados Unidos. En el horizonte se vislumbran ya las instalaciones militares de Rota, Morón, Torrejón y Zaragoza. La creación de la red de bases norteamericanas en España se concebirá, exclusivamente, en función del dispositivo bélico de Estados Unidos en Europa.


En junio llega el almirante Sherman, jefe de Operaciones Navales estadounidenses, para entrevistarse con Franco e iniciar de manera oficial las negociaciones en torno a las bases. La primera entrevista entre el dictador y Sherman tiene lugar el 16 de junio de 1951, y en ella están presentes también el embajador Griffis y el marqués de Prats.


Sherman resume para Franco una versión suavizada de los problemas militares con los que se pueden llegar a enfrentar los dos nuevos aliados en el caso de que se produzcan hostilidades, y comenta brevemente el problema del despliegue de fuerzas aéreas y navales en apoyo de la defensa de Europa Occidental. Luego le anuncia, con prudencia, las necesidades estadounidenses:


Señalé entonces las medidas que parecen necesarias llevar a cabo en la situación actual. Estas incluyen privilegios de tránsito y de operatividad aérea en España, en el Marruecos español y en Canarias. También señalé nuestra necesidad de fondear en las aguas territoriales españolas en las mismas áreas, así como en Baleares, e indiqué nuestra concepción de las operaciones antisubmarinas y de las operaciones de portaaviones en el Mediterráneo.


Los aliados de Estados Unidos no tardan en manifestarse en contra de estas conversaciones. Los primeros que lo hacen son los británicos, que se encuentran cada vez más desplazados. El 25 de julio, y ante la Cámara de los Comunes, el secretario de Exteriores británico, Herbert Morrison, afirma haber expresado a las autoridades de Washington «nuestra convicción de que las ventajas estratégicas que se deriven de la asociación de España a la defensa occidental se verán superadas por el perjuicio político que tal asociación puede acarrear a la comunidad occidental de naciones». En el mismo sentido, Francia objeta el desequilibrio de poder en el Mediterráneo y el norte de África que tal alianza puede producir. En el fondo, queda claro que lo que más se teme, tanto por parte británica como francesa, es una retirada estratégica de las líneas de defensa norteamericanas desde el Rhin hasta los Pirineos, simultánea a una «degradación moral» de la Alianza Atlántica.


Para disipar estos temores, el secretario de Estado norteamericano, Acheson, tiene que formular una declaración en torno a los siguientes principios: la OTAN es la piedra capital de la defensa de Occidente, los aliados atlánticos seguirán contando con una «nítida prioridad» en la ayuda estadounidense y Europa Occidental, en ningún supuesto estratégico, se verá abandonada, para su liberación posterior, a favor de una posición de defensa detrás de los Pirineos. El almirante Sherman fallece en Nápoles repentinamente, pero las negociaciones están encarriladas ya por una senda segura y, a finales de agosto, llega a España una nueva misión militar, encabezada por el general de división norteamericano James Spry. Él se encarga de realizar los exámenes oportunos para determinar la posible ubicación de las bases. Desde el comienzo de los contactos, el Pentágono ya ha hecho explícito su interés por contar con una base en las inmediaciones de Cádiz. En otoño llega a España otra misión, ésta económica, bajo la dirección del profesor Sidney Suffrin, para estudiar la situación económica de España y evaluar cuál debe ser el alcance de la ayuda norteamericana, de acuerdo con las necesidades del régimen.


Según publica el New York Times del día 31 de agosto, las contrapartidas reclamadas por Franco son las siguientes: un préstamo o subvención para ayuda militar y económica que se añadirá a los 400 millones de dólares pedidos inicialmente; una garantía de que no habrá «interferencia» de Estados Unidos en los asuntos internos españoles, y un acuerdo por el cual no se requerirá que las tropas españolas sirvan fuera de España. Además, en caso de guerra, cualquier ejército occidental que se retire a España quedará de inmediato bajo mando estadounidense o español.


Mientras tanto, la marcha de las negociaciones produce ciertos movimientos de oposición interna en ambas partes. En Estados Unidos, los liberales no cesan de exponer la contradicción que significa negociar con un ex aliado del Eje, apenas seis o siete años después del final de la Segunda Guerra Mundial. El New York Times va más lejos en su editorial del 30 de agosto de 1951:


Esto [las negociaciones] constituye el mayor fraude de la política exterior norteamericana para con los deseos de nuestros principales aliados, e implica un problema que durante quince años ha dividido a la opinión pública norteamericana como ningún otro lo ha hecho en nuestra historia. ¿Son mayores las ventajas militares prácticas de un acuerdo con España que las desventajas políticas y militares? Habiendo afrontado la mayor guerra de la historia para derrotar al fascismo, ¿es la nuestra una situación tan desesperada como para hacer de un régimen fascista uno de nuestros aliados? ... Uno de los nítidos hechos con los que los americanos han de encararse es que, si seguimos adelante con estas negociaciones, estaremos ayudando a perpetuar a Franco en el poder mientras viva y le interese permanecer como dictador de España. Esa será nuestra responsabilidad ante la historia.


En enero de 1952, el Pentágono se excusa insistiendo en el interés militar de las bases, pero afirmando que se trata de una decisión política más que militar. Y un mes después, el presidente Truman declara que no siente ningún afecto por el régimen español. Incluso llega a decir: «I hate Spain» («Odio a España»). Esto provoca una nota de protesta por parte de la embajada española en Washington. Pero Franco no se inmuta, necesita el acuerdo, sabe lo que vale la península Ibérica y se siente absolutamente seguro del terreno que pisa.


A finales de febrero viaja a España el secretario de Estado para Asuntos Europeos, George W. Perkins, el funcionario norteamericano de más alto rango que visita, hasta ese momento, la España de Franco. Durante su estancia, Perkins asegura al Gobierno español que Estados Unidos está decidido a iniciar su política de ayuda. Finalmente, el secretario de Estado, Acheson, manifiesta que las negociaciones específicas sobre las bases se iniciarán con la llegada del nuevo embajador estadounidense, MacVeagh. Éste llega el 21 de marzo de 1952, acompañado por un equipo de asesores militares bajo la dirección del general de división Kissner, de las Fuerzas Aéreas, y de asesores económicos encabezados por George Train, de la Mutual Security Agency.


En España, las voces discordantes no tienen cauces para manifestarse en contra de los acuerdos. La oposición antifranquista sigue siendo objeto de una represión feroz y la propia estructura del régimen impide que adquiera relevancia el rechazo de los ultras nacionalistas y tradicionalistas, para quienes la pérdida de Cuba y Filipinas aún está muy presente. El bunker católico, por su parte, se muestra reacio a aceptar las relaciones con los protestantes heréticos. Pero estas actitudes no inciden en absoluto en el desarrollo de las conversaciones con los norteamericanos. De todos modos, Franco procura que el Concordato con la Santa Sede se firme antes de que concluyan las negociaciones con los norteamericanos.


La falta de entusiasmo del presidente Traman, muy despreciativo con España, retrasa las negociaciones, en las que Franco está aún más interesado que los estrategas militares norteamericanos. El proceso se agiliza con la llegada de un antiguo militar a la Casa Blanca, Eisenhower, y de John Foster Dulles13 a la Secretaría de Estado, en enero de 1953. Su hermano, Allen Dulles, es el director de la CIA. El embajador norteamericano MacVeagh es sustituido por James C. Dunn14. Por parte española, Alberto Martín Artajo encabezaba las negociaciones, con el asesoramiento del general Jorge Vigón y del ministro de Comercio, Manuel Arburúa. Finalmente, el 26 de septiembre se firman en Madrid los tres acuerdos entre España y Estados Unidos. «¿Podríamos con nuestros propios medios, sin colaboración exterior, asegurar a nuestra nación contra la agresión comunista?», dice Franco en las Cortes. Y remacha: «Al fin he ganado la guerra».


Los norteamericanos imponen unas condiciones leoninas, porque saben que la firma de los acuerdos otorga carta de naturaleza internacional a la dictadura de Franco, muy aislada hasta ese momento. Tres acuerdos del Ejecutivo norteamericano, que no precisan ser ratificados por las Cámaras representativas de Estados Unidos, convierten a España en una aliada subalterna de la primera potencia occidental y permiten al Gobierno de Eisenhower establecer una nueva plataforma anticomunista en una zona con enorme importancia estratégica. El acuerdo de defensa autoriza el establecimiento de bases aéreas y navales —y otras instalaciones militares complementarias— «de utilización conjunta», bajo el mando y la soberanía españoles.16 No se concreta el número de instalaciones ni las obligaciones mutuas en caso de guerra. Las negociaciones fijaban un máximo de ocho o nueve bases, pero Estados Unidos considera suficiente construir cuatro importantes, además de una serie de establecimientos especializados anexos. «Al margen de lo que esos acuerdos significaron como apoyo al régimen de Franco, las unidades empiezan a recibir ayuda norteamericana en material: casi siempre se trata de material de desecho, o casi, procedente de la Segunda Guerra Mundial y de la de Corea», señala Fernando Reinlein. «Además, habrá que pasar por la humillación de presentar periódicamente ese material a la inspección de técnicos estadounidenses.»


El acuerdo de ayuda económica engloba los préstamos recibidos por España en 1951 y 1952, durante las negociaciones, y la amplía a 226 millones de dólares hasta junio de 1954. España, según los términos del acuerdo, debe utilizar ese apoyo financiero para estabilizar la economía, equilibrar el presupuesto y promocionar la economía de libre empresa. La discriminación norteamericana ante la débil posición internacional de Franco queda clara al retener hasta un 60 por ciento de la ayuda para los gastos norteamericanos en España, cuando similares acuerdos con otros países fijan la cantidad en un 10 por ciento.


Por último, el acuerdo de asistencia defensiva mutua estipula obligaciones por ambas partes, como préstamos de materiales y servicios requeridos para la mayor eficacia del pacto, intercambio de patentes y «promoción de la paz». Se establece el plazo de un año para poder denunciar los acuerdos. Además, el Gobierno de Franco tiene que mantener la estabilidad de la peseta y cooperar con Estados Unidos en el control del comercio «con las naciones que amenazan la paz». Y aún queda un punto fundamental: España debe «aceptar todo el personal estadounidense como miembro de la Embajada». La CIA ya puede colarse, con toda facilidad, por unas puertas abiertas de par en par.



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01 junio, 2022

FARMACIA

 

Escombros con hoguera – 31/05/2022




Mi madre, pensionista, sale de la farmacia.

Acaban de cobrarle veinte euros por las recetas.

Saca del bolso un boli y un papel

donde lleva la lista de la compra

y va tachando el brócoli, la fruta y el pescado.


Hoy tomará Enalapril

para que siga bombeando el corazón.

Metformina para la diabetes.

Singulair para mejorar su respiración.

Y se pondrá en los ojos Xalatán

para poder ver más claro

dónde van a parar esos veinte euros

que le roban en nombre de la ley.


Begoña Abad. En Poesía en defensa de la Sanidad Pública. Voces del Extremo y Marea Blanca en Sevilla. Amargord, 2022.

Imagen: Alexey Titarenko