08 septiembre, 2024

Genocidio en Palestina. Cómo evitar la siguiente fase — Ilan Pappe

 

Bandera humana de Palestina desplegada en Zaragoza 
contra el genocidio de Israel / Miguel Ángel Gracia


THE PALESTINE CHRONICLE – 07/09/2024

   Traducción del inglés: Arrezafe


De manera similar a lo que ocurrió en 1948, los líderes del movimiento sionista creen que la historia les ha ofrecido una oportunidad única de lograr, mediante una gran operación, lo que durante años sólo pudieron lograr parcialmente.


Como muchos de nosotros habíamos advertido, once meses después del genocidio de Gaza, Israel se centra ahora en el genocidio de Cisjordania.


En este caso, se trata de una política más cautelosa, ya que Israel no puede encontrar pretextos fáciles como los que utilizó para justificar su ataque y genocidio en Gaza. Sin embargo, el relato que Israel está utilizando es esencialmente el mismo. De hecho, es más que un relato, es un mito que los partidarios de Israel en todo el mundo siguen adoptando y repitiendo.


El mito es el siguiente: el ataque de Israel a Gaza fue una operación militar de represalia, mientras que el actual ataque a Cisjordania es un ataque preventivo contra los representantes de Irán en la región.


Hay otra capa agregada al mito, y es la afirmación de que Irán está motivado por los mismos objetivos que inspiraron el genocidio nazi de los judíos.


Por supuesto, no se trata de una nueva modalidad de propaganda. Los académicos, diplomáticos y políticos israelíes han intentado nazificar a los palestinos desde 1948. Lo más absurdo de dicho intento fue la afirmación del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de que el Mufti había persuadido a Hitler para que cometiera el genocidio de los judíos en Europa.


Este viejo-nuevo mito condujo a la siniestra comparación entre los soldados y ciudadanos asesinados el 7 de octubre de 2023 y los seis millones de judíos masacrados por los nazis.


Esta comparación es un abuso total de la memoria del Holocausto y, más importante aún, un intento de demonizar la resistencia anticolonialista palestina, que comenzó en la década de 1920 y continuará hasta que Palestina sea liberada.


No es necesario dedicar demasiado tiempo a refutar este tipo de mentiras. Lo que importa es que todavía proporcionan inmunidad en los medios de comunicación y la política occidentales a las continuas políticas genocidas de Israel en la Franja de Gaza y Cisjordania.


Los lectores del Palestine Chronicle no necesitan convencerse de que las acciones israelíes en la Franja de Gaza constituyen un genocidio. Pero lo que ha ocurrido en el último mes es que el genocidio no sólo consiste en el asesinato masasivo de palestinos, sino que forma parte de un proyecto más amplio de exterminio de los palestinos de su tierra.


Esta estrategia condujo a la destrucción total de las universidades y bibliotecas de la Franja de Gaza en los últimos once meses. Un acto bárbaro destinado a eliminar la identidad, el patrimonio cultural y el capital humano palestino.


Este es también el motivo detrás de las acciones de Israel en Cisjordania, disfrazadas como un ataque preventivo contra posibles ataques “terroristas” a Israel.


El actual gobierno israelí, mesiánico y neosionista, cree que se le ha brindado una oportunidad histórica única que le otorga el poder de expulsar a los palestinos de su tierra. En este contexto, todos los medios, incluido el genocidio, están justificados a los ojos de estos políticos y sus electores.


De manera similar a lo que ocurrió en 1948, los líderes del movimiento sionista creen que la historia les ofrece hoy una oportunidad única de lograr, a través de una gran operación, lo que en el pasado sólo pudieron lograr a lo largo de los años mediante una acción paulatina.


Este es un doloroso recordatorio de los dos relojes de la historia que funcionan a ritmos diferentes. Uno, que funciona muy lentamente, es el que mide la creciente solidaridad con el pueblo palestino en Occidente, junto a campañas de desinversión y boicot a Israel. El otro, que lamentablemente avanza a un ritmo aterrador, mide la destrucción sobre el terreno en la Palestina histórica.


Por lo tanto, la misión principal del movimiento de solidaridad sigue siendo la misma: tratar de seguir el ritmo incidiendo sobre la cambiante reacción global y regional a las políticas de Israel para que estas se materialicen sobre el terreno.


El esoantoso espectáculo que fue la convención del Partido Demócrata en Chicago el pasado agosto –donde la candidata presidencial Kamala Harris reiteró su apoyo incondicional y sin tapujos a Israel– fue otro doloroso recordatorio de la complicidad estadounidense en el genocidio, pero también indicó la falta de una alternativa significativa en la política estadounidense que pudiera darnos alguna esperanza de un cambio radical en el futuro cercano.


Cualquiera que sea el resultado de las elecciones estadounidenses, es más razonable trabajar para limitar la intervención estadounidense en Palestina, así como en Oriente Medio, que esperar que la nueva administración estadounidense adopte una política que nunca se ha aplicado desde la creación del Estado de Israel.


Cuanto menos intervenga Estados Unidos, más posibilidades habrá de un futuro mejor. Sin embargo, por desgracia, existe un escollo.


A corto plazo, para detener el genocidio que se está cometiendo en Gaza y el que se está gestando en Cisjordania, la presión sobre el futuro presidente debe aumentar significativamente.


Con suerte, en los próximos 60 días, el Uncommitted National Movement convencerá a Harris de que detener el genocidio podría ayudarla a ganar en los estados clave, donde los votos de la izquierda y de los árabes estadounidenses son de gran importancia.


Luego tenemos a la Unión Europea y el gobierno británico, que hasta hoy han adoptado posiciones vergonzosas ante el genocidio.


Hasta ahora, el regreso del Laborismo al poder y la victoria de la alianza de izquierda en Francia no han supuesto un cambio serio en las políticas de ambos países.


Y, aunque las posiciones de Noruega, España y Bélgica sobre el reconocimiento del Estado de Palestina son alentadoras, no se trata de un objetivo urgente en este momento, y el genocidio en Gaza continúa, expandiéndose a Cisjordania y tal vez, en el futuro, a los 1,9 millones de ciudadanos palestinos dentro de Israel.


Siempre he sido muy cuidadoso y no he hecho predicciones apocalípticas ni alarmistas sobre el destino de esta comunidad en particular, en medio de la cual he pasado la mayor parte de mi tiempo.


Pero ahora temo que ellos también estén afrontando un peligro existencial como víctimas potenciales de la tercera fase. Sin embargo, nunca es demasiado tarde para evitar el siguiente paso.


El año académico en el norte global y en los EEUU está a punto de comenzar y es de esperar que los campamentos y las protestas regresen con energía renovada y formas redobladas de protesta.


También es alentador ver que cada vez más sindicatos y empresas están desinvirtiendo en Israel, mientras que varias universidades decidieron cortar sus vínculos oficiales con el mundo académico israelí.


No hay necesidad de decirles a los palestinos cómo deben elaborar sus estrategias y con qué fin. Lo que se necesita es un movimiento solidario que tenga confianza en sí mismo y crea estar haciendo todo lo posible para presionar a los gobiernos nacionales y frenar a Israel.


Hay que impedir que el mesianismo neosionista aproveche lo que sus gurús consideran una inusual oportunidad histórica para destruir al pueblo palestino, algo que sus predecesores no han podido hacer en más de un siglo de opresión colonial.


Sabemos que no tendrán éxito: los palestinos no desaparecerán, y Palestina tampoco, pero debemos hacer todo lo posible para limitar la carnicería y la destrucción que están causando en toda la Palestina histórica.


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M A T O N E S

 


En una reunión con Zelensky, el senador estadounidense Lindsey Graham describió las ventajas para Estados Unidos de la guerra en Ucrania:


"Están tratando de detener a los rusos para que nosotros no tengamos que luchar contra ellos. Ellos (los ucranianos) no quieren tropas estadounidenses, sólo quieren armas para liberar a su país de una terrible invasión. Están sentados sobre minerales valorados en billones de dólares que podrían ser útiles para nuestra economía. Por eso quiero seguir ayudando a nuestros amigos en Ucrania", dijo Graham.


Obscenamente claro. Un infame vejestorio estadounidense manifestando sin tapujos por qué están enterrando a cientos de miles de ucranianos.


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07 septiembre, 2024

DURO GOLPE A LA OTAN

 

SIMPLICIUS – 07/09/2024


La prueba más evidente de la eficacia del ataque ruso con misiles a Poltava fue el enjambre de aviones médicos de la OTAN (EEUU, Alemania, Polonia, Rumanía).




En ellos se evacuaban tanto a los instructores heridos como a los cadáveres. En ciudades como Berlín, la policía custodiaba convoyes de ambulancias que llegaban a los hospitales al anochecer. (Según testimonios)


Al tiempo que comenzaron los trámites legales sobre los muertos del personal de la OTAN, el teniente coronel del ejército estadounidense Joshua Kamara murió repentinamente en Polonia.


En el futuro nos esperan muchos "accidentes" inesperados de helicópteros, yates, aviones privados o incidentes de senderismo en todo el mundo, involucrando la muerte inesperada de personal de la OTAN.


 

 

TRANSCRIPCIÓN: "Por favor, compartid este vídeo lo más posible. Cuando Poltaba fue impactada por un misil, había más de 2.000 personas en el edificio. Hoy ha sido confirmado que más 500 personas han muerto y más de 300 heridas. Nuestro gobierno [de Ucrania] guarda silencio. No permanezcamos en silencio, digamos la verdad. Que la gente sepa. Porque nuestro gobierno está podrido. Que todo el mundo disfrute de un cielo en paz".

 

El ejército ruso avanza imparable



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05 septiembre, 2024

DECLARAR LA GUERRA A CISJORDANIA SÓLO HUNDIRÁ MÁS A ISRAEL — Khalil Harb.

 


Observatorio crítico – 05/09/2024

Fuente original: The Cradle – 02/09/2024


La agresiva expansión de Israel en Cisjordania, que se hace eco de la devastación en Gaza, revela una estrategia más amplia para aplastar a la resistencia palestina, ejercer un mayor control y remodelar la región, aunque lo único que consigue es acelerar el colapso del marco de Oslo y de la colaborativa Autoridad Palestina.


La actual invasión israelí de la ya ocupada Cisjordania ha puesto al descubierto la cruda realidad de Israel y su ocupación de Palestina durante décadas: el alcance del extremismo en el seno de su gobierno, las tácticas repetitivas e ineficaces de su ejército, la menguante "autoridad" de Mahmud Abbas, la obsolescencia de los Acuerdos de Oslo, el aumento de la presión sobre la monarquía jordana y la innegable complicidad de Estados Unidos en estas atrocidades cotidianas.


Esta gran ofensiva en Cisjordania, la mayor del Estado de ocupación desde la Segunda Intifada, tiene profundas implicaciones. Mientras el gobierno israelí continúa su undécimo mes de guerra contra la Franja de Gaza, ha expandido su campaña genocida a otra parte de la Palestina histórica, señalando una nueva fase del conflicto similar a una ‘Gaza 2.0’.


Gaza 2.0


Al atacar Cisjordania, Israel ha dejado claro que sus acciones contra Gaza no fueron únicamente una reacción a la operación de resistencia del año pasado dirigida por Hamás, Al-Aqsa Flood, sino que forman parte de una estrategia más amplia para "judaizar" toda Palestina, como han afirmado continuamente los grupos de resistencia palestinos desde que estalló la última guerra.


Durante la última sesión de la reunión semanal del gobierno israelí, el ministro israelí de Protección del Medio Ambiente, Idit Silman, situó las ciudades de Yenín y Nablús en la misma categoría que la frontera entre Gaza y Egipto y reiteró el derecho de Israel a toda Palestina, declarando:


"En el Corredor de Filadelfia, en Yenín y Nablús, debemos atacar para heredar la tierra. [Heredar] es el término que debe utilizarse, no el de “ocupación” de la tierra".


El mismo día, la ministra de Asentamientos y Misiones Nacionales, Orit Strook, pidió al Secretario Militar y al gabinete de seguridad de Israel que "declararan el estado de guerra en Cisjordania".


De hecho, los factores que impulsan la actual explosión en Cisjordania son un reflejo de los que encendieron Gaza. Desde que comenzó la guerra contra Gaza, Israel ha intensificado sus brutales tácticas en Cisjordania: han muerto más de 650 palestinos, entre ellos más de 150 niños.


Las fuerzas de ocupación han llevado a cabo más de 10.300 operaciones, acompañadas de un aumento de la actividad de los asentamientos y de la distribución de decenas de miles de armas a las bandas de colonos, lo que ha intensificado aún más los ataques contra las comunidades palestinas autóctonas.


Incluso Ronen Bar, jefe de la propia agencia de seguridad israelí, el Shin Bet, ha advertido del aumento del "terrorismo judío", advirtiendo de que tal extremismo podría dañar aún más la posición internacional y las alianzas regionales de Tel Aviv.


A pesar de estas advertencias, el Estado de ocupación ha aprendido poco de su corto pasado. La actual campaña de Israel en Cisjordania sigue empleando tácticas conocidas pero inútiles –asesinatos (el más reciente y notable, el de Abu Shujaa de Tulkarem), destrucción (especialmente en Yenín y Tulkarem), encarcelamiento, intimidación, confiscación de tierras y demolición de viviendas e infraestructuras–, todo ello en un vano intento de desarraigar la resistencia palestina, que ha ido desarrollando sus capacidades a pesar de las duras condiciones represivas.


La agresión actual, impulsada por las facciones ultranacionalistas del gobierno israelí, es una maniobra calculada para ejercer el control sobre Cisjordania, similar a sus brutales tácticas en Gaza. Como declaró el ministro de Asuntos Exteriores Israel Katz:


"Debemos hacer frente a la amenaza igual que hacemos con la infraestructura terrorista de Gaza, incluida la evacuación temporal de los residentes palestinos y las medidas que sean necesarias. Ésta es una guerra por todo y debemos ganarla".


Al menos a corto plazo, Israel se ha visto envalentonado por unas condiciones favorables: el apoyo generalizado de la opinión pública israelí a las acciones agresivas, la necesidad del gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu de reivindicar una "victoria" interna y una sensación de impunidad reforzada por la falta de disuasión efectiva estadounidense o árabe.


Abrir las compuertas de la resistencia


La mayor incursión del Estado de ocupación en Cisjordania desde 2002 revela que su estrategia no es sólo una reacción a hechos aislados, sino una campaña más amplia para desmantelar la sociedad y la resistencia palestinas y negar su derecho a la autodeterminación y la autonomía.


La invasión no es una mera continuación de la respuesta al diluvio de Al-Aqsa, sino que forma parte de un esfuerzo mayor para atacar a los palestinos dondequiera que estén y quebrantar su moral. Las tácticas empleadas en Gaza -destrucción, devastación y muerte- se están reproduciendo, aunque en menor grado, en Cisjordania, a pesar del fracaso en Gaza y de la resistencia que ha fomentado.


Cisjordania ha sido testigo no sólo de un aumento de las operaciones de resistencia convencionales (coordinadas por Hamás y la Yihad Islámica Palestina), como tiroteos, apuñalamientos, emboscadas y ataques con embestidas, sino también del regreso de las operaciones de martirio y los coches bomba y de la aparición por primera vez del uso de proyectiles RPG.


Los dirigentes israelíes y las facciones ultranacionalistas abogan desde hace tiempo por infligir un dolor intenso a los palestinos, y Netanyahu ve ahora la oportunidad de conseguirlo mediante una nueva ola de violencia en ciudades clave de Cisjordania como Yenín, Tulkarem, Tubas, Nablús, Ramala y, más recientemente, Hebrón.


Yenín, en particular, punto focal de la batalla de 2002 (y de la más reciente «Batalla de la Furia de Yenín» en julio de 2023), se considera una amenaza persistente para la entidad ocupante, debido sobre todo a que los residentes del campo muestran una fuerte cohesión social, que, "A diferencia de muchas otras ciudades y pueblos de Cisjordania, el campo no se caracteriza por divisiones políticas".


La "autoridad" de Abbas pende de un hilo


Sin embargo, es posible que Netanyahu no haya evaluado plenamente los riesgos. La situación en 2024 no es la misma que en 2002; Israel ya está comprometida en distintos frentes a medida que asciende por la escalera de la escalada. Si Cisjordania se ve sometida a un escenario "Gaza 2.0" –con destrucción sistemática, ataques coordinados y desplazamientos masivos–, la frágil Autoridad Palestina (AP) de Abbas podría derrumbarse, enterrando indefinidamente los Acuerdos de Oslo y erosionando aún más cualquier perspectiva de la llamada solución de dos Estados.


Abbas se enfrenta a desafíos sin precedentes. Está asediado por la ira de los palestinos de Cisjordania, frustrados por el continuo sufrimiento de sus hermanos de Gaza, por el estrangulamiento financiero impuesto por Israel y por la implacable expansión de los asentamientos.


Las críticas a Abbas han alcanzado un crescendo en toda Cisjordania, poniendo de relieve la desilusión ante la incapacidad de la AP para proteger los derechos palestinos o detener las repetidas incursiones israelíes, así como su inquebrantable coordinación en materia de seguridad con la ocupación.


El colapso de los Acuerdos de Oslo tendría consecuencias de gran alcance. La inversión de la comunidad internacional en la AP como alternativa a la lucha armada quedaría inutilizada.


Sería cada vez más difícil convencer a cualquier palestino o árabe de que la paz es posible con la actual dirección israelí, marcada por su postura ultranacionalista y militarista.


La guerra más allá de Cisjordania


La crisis no se limita a los territorios palestinos. En Jordania, el rey Abdullah II se enfrenta a crecientes desafíos, pues la invasión israelí de Cisjordania amenaza con desestabilizar su reino.


Ammán, como Ramala, está atrapada en una red de presiones contradictorias: incapaz de romper los lazos con Israel o de alinearse plenamente con la resistencia palestina, y ahora enfrentándose potencialmente a una crisis de refugiados si los palestinos son desplazados en masa de Cisjordania.


Es fácil imaginar al rey jordano envuelto en una ola de indignación pública si se desarrolla este escenario. No se trata de meras especulaciones. El ministro israelí de Asuntos Exteriores, Israel Katz, por ejemplo, ha subrayado la importancia estratégica de las acciones de Israel en Cisjordania afirmando que Irán está intentando establecer allí un "frente terrorista", similar a los de Gaza y Líbano.


Armar a la resistencia de Cisjordania es una vieja ambición de la República Islámica, que al parecer ha estado llevando a cabo una operación encubierta de contrabando durante los dos últimos años.


Otras naciones árabes que han firmado tratados de paz o normalizado lazos con Israel -es decir, Egipto, EAU, Marruecos, Bahréin- pueden encontrarse en una posición similar a la de Ammán si continúa la embestida israelí en Cisjordania, ya que las acciones de Tel Aviv son una afrenta directa a la Iniciativa Árabe de Paz de 2002, ratificada por la Liga Árabe en fecha tan reciente como 2017.


Esta iniciativa, que Arabia Saudí ha situado en el centro de un acuerdo de normalización de Israel largamente buscado, exige la retirada total del ejército israelí de los territorios ocupados (incluidos Cisjordania, Gaza, los Altos del Golán y Líbano), una «solución justa» de la crisis de los refugiados palestinos basada en la Resolución 194 de la ONU y el establecimiento de un Estado palestino con Jerusalén Este como capital.


En lugar de ello, el número de colonos judíos en Cisjordania se ha disparado, pasando de unos 70.000 en 2002 a 800.000 en 2024, sin dejar espacio para el «Estado palestino» por el que tanto se esfuerzan los países árabes normalizadores.


Lo que Netanyahu está haciendo ahora no sirve más que de catalizador para el inevitable final de Israel, y así lo demuestra su verdadero deseo de enterrar la idea de un Estado palestino prometido, como se demuestra a través de las acciones de Israel tanto en Cisjordania como en la Franja de Gaza.


A medida que Israel avanza en su agresiva agenda, la postura de Estados Unidos también se ha hecho más patente.


Con importantes despliegues militares en la región y un apoyo continuado a las acciones israelíes, la aprobación tácita de Washington –quienquiera que acabe en la Casa Blanca– da a Netanyahu margen para intensificar aún más el conflicto, potencialmente a expensas de la estabilidad regional.


La búsqueda de poder por parte de Netanyahu a través de medios contundentes corre el riesgo de provocar un terremoto regional similar a las secuelas de la Nakba de 1948, que podría desestabilizar a los autócratas respaldados por Estados Unidos y desencadenar nuevas oleadas de resistencia no sólo en Cisjordania, sino en toda Asia Occidental.


La violencia actual en Cisjordania no es sólo un episodio más de esta batalla; es una peligrosa escalada que podría remodelar el orden geopolítico de la región.


Traducción: Observatorio crítico.


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Demolitions in South Hebron Hills & Jordan Valley, 288 people, 112 of them minors, lost their homes

 


Btselem - 4 sept 2024

The Israeli apartheid regime treats the territory it controls as meant to serve the Jewish public only, almost entirely barring Palestinian development.

But Palestinians need homes, too, and when they have no choice but to build without permits, the regime demolishes their homes. "Enforcing the law" is merely an excuse for cementing Jewish supremacy.





03 septiembre, 2024

No existe ningún argumento lógico y moralmente válido para apoyar a Israel — Caitlin Johnstone

 



CAITLIN JOHNSTONE – 03/09/2024

   Traducción del inglés: Arrezafe


Es increíble comprobar que nadie puede articular una sola razón lógica, coherente y moralmente defendible por la que se debería apoyar a Israel.


Los occidentales crecen adoctrinados en la idea de que este pequeño país en el Medio Oriente es súper importante y necesita ser apoyado y defendido a toda costa, pero si examinas las razones dadas para explicar por qué, como adulto, descubres que ninguna de ellas es realmente válida.


"¡Israel es el único lugar seguro para los judíos!"


Esto es claramente falso. Es evidente que un judío en la ciudad de Nueva York está mucho, mucho más seguro que un judío en Tel Aviv. Naturalmente, la creación forzada de un nuevo etno-estado apartheid sobre una civilización preexistente significa que Israel sólo puede existir mediante una violencia perpetua, lo que pone en peligro a todos cuantos viven allí.


"¡Los judíos merecen una patria!"


¿Por qué? ¿Por qué cualquier religión merece tener un país propio donde los miembros de esa religión prevalezcan sobre todos los demás y reciban un trato preferencial? Hay más mormones en el mundo que judíos, y no tienen país propio. Hay más sikhs en el mundo que judíos, y tampoco lo tienen. No hay ninguna razón lógica y coherente por la que cada religión deba tener su propio estado-nación, y no hay ninguna razón lógica y coherente por la que tal principio deba aplicarse a los judíos pero no a los cienciólogos.


"Israel es la única democracia liberal en Oriente Medio"


Esto es un despropósito. Un régimen apartheid genocida que priva tenazmente de sus derechos a la población palestina y la maltrata, es exactamente lo opuesto a lo "liberal" y lo "democrático". Pero incluso si no fuera así, no hay ninguna razón lógica, coherente y moralmente defendible para que una región determinada tenga un representante de una ideología política particular, por más que sea necesario asesinar y oprimir a muchas personas para que así sea.


"Apoyo la existencia de Israel, pero me opongo al maltrato a los palestinos"


Esta es una idea muy popular entre los liberales, pero es absurda y contradictoria. Israel ha maltratado a los palestinos durante toda su existencia, desde su mismo inicio, sólo en los cuentos de hadas imaginarios de los sionistas liberales ha existido Israel sin tiranía, robo y asesinato, y sólo en sus cuentos de hadas imaginarios puede un etno-estado judío asentarse sobre una civilización de no judíos de tal manera que pueda existir sin tiranía, robo y asesinato perpetuos.


Las únicas opciones son la solución de dos Estados, que Israel hace abiertamente todo lo posible por evitar, y la solución de un Estado en el que todos tengan los mismos derechos, que por definición no sería un Estado judío. Los sionistas liberales pretenden vivir en tiempos mágicos de fantasía alternativos a la realidad. Así es como los liberales intentan cuadrar el círculo, apoyando a Israel cuando es moralmente indefendible; simplemente inventan un mundo imaginario pretendiendo que apoyar moralmente a Israel es una posibilidad real.


"Israel es esencial para proteger nuestros intereses en la región"


Desde cierto punto de vista, éste es un motivo lógico y coherente, pero ciertamente no es moralmente defendible.


Ni siquiera existe una razón lógica coherente para que un occidental de a pie diga que Israel protege "nuestros" intereses en Oriente Próximo. Sí es lógico y coherente para los administradores del imperio occidental que ayudan a Israel a desplegar ininterrumpidamente las fuerzas y violencia necesarias para su existencia, fuerzas que contribuyen a desestabilizar, sembrar el caos, la tiranía y la división necesarias para asegurarse el dominio geoestratégico de una región rica en recursos e impedir que las naciones del Oriente Medio se unan conformando un bloque que utilice sus recursos para promover sus propios intereses en todo el mundo.


Contrariamente a lo que algunos creen, Israel no es responsable de la existencia del belicismo occidental: el belicismo occidental es responsable de la existencia de Israel. Si no hubiera Israel, simplemente inventarían otra excusa para mantener su presencia militar en Oriente Medio y seguir sembrando la violencia y el caos. El propio Biden lo reconoció afirmando que: "Si no existiera Israel, Estados Unidos tendría que inventar un Israel para proteger sus intereses en la región".


Desde esa perspectiva, tiene sentido afirmar que al imperio occidental le resultaría más difícil avanzar en sus objetivos unipolares sin un agente desestabilizador cuya existencia depende por completo del apoyo constante de Occidente. Y si uno realmente quiere apoyar a los imperialistas y su apoyo a Israel, también puede argumentar que Israel proporciona la excusa perfecta para mantener una presencia militar en Oriente Medio.


Durante muchos años, el argumento definitivo para zanjar el debate sobre la retirada militar occidental de Oriente Medio, ha sido que ello garantizaría la destrucción de Israel, porque sin la disuasión de la maquinaria bélica estadounidense, presente allí para protegerlo, sus vecinos simplemente lo eliminarían.


Y si se da por sentado que Israel debe seguir existiendo en su forma actual, ese argumento pone realmente fin al debate. Si se da por sentado que se debe permitir que Israel exista como un etno-estado apartheid artificialmente impuesto por la fuerza a mediados del siglo XX, entonces, por supuesto, no puede existir sin una violencia perenne, y por supuesto, no hay forma de que pueda salir victorioso de dicha violencia sin el respaldo del imperio estadounidense.


Esto significa que, si se acepta que Israel debe seguir existiendo tal como existe actualmente, necesariamente se ha de aceptar que Estados Unidos y sus aliados occidentales deben mantener un control militar absoluto sobre Oriente Medio. No hay forma de mantener este Estado artificialmente creado sin una violencia incesante, por lo que hay que estar en disposición de ayudar a infligir dicha violencia en todo momento.


Lo cual resulta, como mínimo, muy conveniente para las estructuras de poder de Estados Unidos, aunque, por supuesto, no es moralmente defendible. No es moralmente defendible seguir matando habitantes de Oriente Medio año tras año, década tras década, para gobernar el mundo. Puede que sea lógicamente coherente, pero también es profundamente perverso.


Todos los argumentos a favor de Israel fracasan, ya sea desde el punto de vista lógico, moral o de ambos. Por eso se dedica tanta propaganda a manipularnos para que apoyemos a este régimen asesino, y por eso las estructuras de poder del establishment reprimen cada vez más las voces que se oponen a él.


Es por eso que, en sus reportajes, las oligopólicas corporaciones mediáticas han mostrado un generalizado sesgo favorable a los intereses del estado sionista, y es por ello que los críticos de las atrocidades israelíes, como Richard Medhurst, Sarah Wilkinson y Mary Kostakidis, han sido escandalosamente perseguidos en el Reino Unido y Australia.


Carentes de argumentos, recurren cada vez más al instrumento contundente.


Si vamos quitando una a una las capas, los argumentos para mantener activo el proyecto de Israel son todos de dominación y control, razón por la cual se utiliza cada vez más dominación y control para proteger dicho proyecto de la crítica y el escrutinio.


Israel, en definitiva, no es más que una guerra sin fin y, como todas las guerras, su existencia depende de ocultar la verdad a la población.




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Journalists shot at & pursued by Zionist D9 bulldozer in Jenin, Sep 2, 2024

 











01 septiembre, 2024

Falsa realidad que impida que la 'verdadera', que se está pudriendo, muestre sus pústulas

 

DARK FUTURA / SIMPLICIUS – 31/08/2024

SynthWorld Apostasy

   Fragmento traducido del inglés por Arrezafe


"La sociedad en la que estamos inmersos se asemeja cada vez más a una confección sintética de artificios carentes de pasión. Miremos donde miremos, nuestra realidad es manipulada mediante todas las artimañas disponibles directamente extraídas de las cadenas de innovación. La IA aún no ha recibido su primera capa de pintura, y ya se está empleando en construir una falsa realidad que impida que la verdadera, que se está pudriendo, muestre sus pústulas".




“ ... a pesar de los elogiados "adelantos" que nos rodean, la calidad de nuestra experiencia tiende a empeorar. Por ejemplo, disponemos  de teléfonos móviles que son ordenadores extremadamente avanzados, sin embargo, la calidad de su audio suele ser mucho peor que la de los antiguos teléfonos analógicos. El teléfono móvil es bueno en todo excepto como teléfono: las llamadas se cortan a menudo, emite una estática continua, es ruidoso y sufre demoras que dificultan la comunicación.


Thiel señala cómo la tecnología nos distrae de las infraestructuras en ruinas y de la regresión que nos rodea: nos habla de esas personas acopladas a sus teléfonos en el metro de Nueva York, sin duda maravilladas por la fiebre digital que las posee, pero ajenas al vetusto y destartalado tren subterráneo que las arrastra por mugrientas vías.


Estamos asistiendo a una especie de disociación sin precedentes en la modernidad: mientras el mundo real se deteriora a nuestro alrededor, la clase dominante se ve forzada a apuntalarlo mediante confeccionados trampantojos a fin de convencernos de que todo va bien. Pero eso sólo conduce a un creciente sentimiento de alteridad, una especie de desconexión surrealista, como vivir en una pesadilla horrible.


Todo lo relacionado con la pseudemocracia de nuestro actual régimen gobernante global es una construcción falsa que encubre el lamentable estado de las cosas.


"Nuestras élites han salido alegremente a explotar al máximo su nuevo "juguete". Desplegarán su herramienta con presteza en cualquier rincón en el que se pueda obtener la más mínima ventaja extendiendo un velo sobre los ojos de la población. Recientemente, tanto en el circo grotesco de los recientes Juegos Olímpicos como en la pantomima artificial del DNC [Congreso Democrático Nacional] se utilizaron técnicas similares para representar un prefabricado consenso social".


Como alguien dijo recientemente: "La IA estaba supuestamente destinada a hacer todo el trabajo, mientras nosotros podríamos quedamos en casa dedicados al arte. En cambio, ahora es la IA la que se dedica al arte mientras nosotros trabajamos más que nunca por un salario cada vez más bajo".


Estamos entrando en una época de guerra contra la realidad misma.


La élite gobernante se ha pasado siglos tejiendo una inconmensurable, intrincada y oculta red de control que, por primera vez en la historia, se está desvelando lentamente. Para preservar el statu quo, se ven cada vez más forzados a trasplantar nuestras realidades cual injerto de piel artificial, y para asegurarse de que no empecemos a hacer preguntas, nos atiborran con una sobrecarga de datos y estímulos sensoriales generados mediante IA".


"La cuestión no reside en la herramienta, sino en quién la maneja. La sociedad actual no ha evolucionado hasta el nivel de madurez colectiva necesario para engendrar individuos capaces de manejar éticamente herramientas tan poderosas".


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