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17 junio, 2026

China: ¿Armar al Pentágono o ganar la carrera por la tecnología 6G? — Kevin Walmsley

 


Inside China – 17/06/2026

   Traducción: Arrezafe


Claves:

Científicos e investigadores chinos están desarrollando herramientas de vanguardia para el despliegue de redes de telecomunicaciones 6G.


La tecnología 6G, miles de veces más rápida que la 5G y con una demora prácticamente nula, transformará por completo casi todos los sectores.


China posee el monopolio de las materias primas clave para los sistemas 6G, incluidos los compuestos de galio.


Estos mismos materiales y componentes de tierras raras, muy demandados por el Pentágono y las fuerzas armadas de la OTAN, también tienen importantes aplicaciones civiles.



Informe:


Buen día.


Las cadenas de suministro de las tecnologías más importantes, los materiales para las industrias clave, que posibilitan la vida moderna, así como el hardware y los sistemas que impulsarán el resto del siglo, hoy pasan por China.




Existe una crisis en el Pentágono. Da igual cuánto planee gastar Estados Unidos en defensa; necesita a las empresas chinas para extraer y refinar las materias primas que componen todas sus plataformas de armas estratégicas, e incluso para fabricar los semiconductores.


Y China está interrumpiendo las exportaciones de esos materiales y componentes a los contratistas del Pentágono y a los fabricantes de armas fuera de China.




Más de 300 nuevos aviones F-35 han sido entregados sin radares debido a las prohibiciones de exportación de galio impuestas por China. El nitruro de galio se utiliza en los radares de aeronaves avanzadas y en los gigantescos sistemas de radar que Irán destruyó en el Golfo Pérsico. El nitruro de galio permite la fabricación de sistemas más compactos y ligeros. Esto tiene profundas implicaciones para las fuerzas armadas, pero el galio también es fundamental, por esa misma razón, en los sistemas de telecomunicaciones civiles.




Estados Unidos no produce galio en absoluto, y China produce 99 veces más que el resto del mundo en conjunto. El Pentágono necesita galio para más de 11.000 componentes, mientras que el 85% de sus cadenas de suministro dependen de proveedores chinos para la fabricación de armamento.


Esto proviene del Servicio Geológico de los Estados Unidos, con los puntos más preocupantes resaltados: no hay producción nacional de galio en los Estados Unidos desde hace cuarenta años. Ese es, en resumen, el punto principal: la dependencia neta del 100% las importaciones, y China representa el 99% de la producción mundial




China dispone de galio, por eso sus aviones más avanzados cuentan con los radares más sofisticados. Mientras tanto, los proveedores del Pentágono facturan los suyos con lastre en el lugar donde deberían ir los radares. Lockheed Martin espera conseguir galio algún día para poder fabricar radares, hasta entonces, necesita instalar contrapesos en los aviones para evitar que se desestabilicen en pleno vuelo.


En el momento en que China prohibió su exportación, la Reserva Nacional de Defensa de EEUU no disponía de galio, lo que lleva a preguntarnos qué hacen exactamente esos tipos y si entienden en qué consiste su trabajo.


Sin embargo, no hay motivo para el pesimismo: Estados Unidos “tan sólo” necesita un giro radical y desarrollar una cadena de suministro de galio completa que incluya la extracción, fabricación, envasado de obleas y las cadenas de producción para clientes militares y civiles. Muy sencillo, ¿verdad?. Excepto que, además, la industria del galio es un subproducto de las industrias de extracción y fundición de aluminio, y Estados Unidos necesita construir primero una de estas.





Admitámoslo, no es ni remotamente probable que los países de la OTAN puedan, a corto plazo, desbancar a China y su monopolio absoluto sobre el galio. Obviamente, esto representa un problema para el Pentágono y para los pilotos de sus fuerzas aéreas que vuelan sin radar.


Pero ese monopolio también supone que los investigadores chinos pueden empezar a trabajar en las telecomunicaciones 6G antes que nadie. El Instituto de Investigación Número 55, que está bajo sanciones estadounidenses, acaba de desarrollar un semiconductor de galio revolucionario para 6G y está produciendo 5 millones de ellos destinados a terminales inteligentes para una red integrada espacio-aire-tierra.


Estos chips están destinados a aplicaciones industriales: comunicaciones 6G, lanzamientos espaciales comerciales, satélites y respuesta a emergencias. La economía de baja altitud se centra en drones pesados, utilizados para todo: carga aérea, minería, construcción y transporte de pasajeros. Los chips también se usarán en teléfonos de gama alta, especialmente en áreas donde aún no se han implementado señales celulares terrestres, lo que ahora ya no corre prisa dado que los usuarios pueden conectarse directamente al satélite 6G.


Las aplicaciones comerciales e industriales constituyen la principal diferencia entre 5G y 6G. La 5G es suficiente para usuarios domésticos y particulares. La 6G representa un salto cualitativo en velocidad y demora con respecto a 5G, lo que supone una gran ventaja para la industria, especialmente para aquellas en las que China también cuenta con importantes ventajas.


Las empresas chinas llevan la delantera en el despliegue local e industrial de sistemas 5G privados. Se trata de una industria enorme: redes de telecomunicaciones privadas para almacenes, centros logísticos, minas y fábricas. La diferencia de velocidad es muchísimo mayor con 6G, miles de veces más rápido, y permite su despliegue en zonas que actualmente carecen de cobertura.


Esto es muy importante: las redes 6G no se han estandarizado. Todavía no se han establecido protocolos globales, porque los sistemas aún no se han construido. Pero China los está construyendo, y por lo tanto, China definirá esos estándares:



Esta investigación plantea y responde algunas preguntas importantes: si 5G parece ser suficiente para las necesidades de los usuarios, entonces, ¿por qué molestarse en construir 6G? Y aquí, una vez más, es en el sector empresarial e industrial donde estará la demanda. Avances en detección, imagen y posicionamiento de precisión, un sector que China ha conquistado recientemente. Precisión en robótica y fabricación avanzada. 6G opera en las bandas de frecuencia de terahercios, por lo que los centros de datos 6G funcionarán más rápido y costarán menos.


Esto quiere decir que la demanda de las tecnologías 6G estará fuertemente concentrada en el sector industrial, y mucho menos en el del usuario individual. Descargar un archivo de 21 terabytes tardaría 5 horas en una red 5G, mientras que en una 6G tan sólo tardaría 18 segundos. Los sistemas 6G permiten descargar 200 películas por segundo y, actualmente al menos, existe escasa demanda de esa velocidad por parte del consumidor individual. La demanda proviene de la industria, donde el dinero no supone problema para construir centros de datos, por ejemplo.


Las inversiones de capital para 6G ya están aumentando, pero Ericsson se enfrentará al mismo obstáculo que ya tuvo con 5G: necesitan galio de China, y el éxito comercial de 6G dependerá de casos de uso tangibles en el sector industrial. Y estos también pasan por China.


Boston Consulting Group estima que la tecnología 5G ha generado más de un billón de dólares en nueva producción económica, cifra que aumentará a 18 billones de dólares para 2035. Sin embargo, la tecnología 6G creará modelos empresariales completamente nuevos e impulsará la inteligencia artificial a gran escala. La tecnología 6G transformará la manufactura, las ciudades inteligentes, la atención médica y la seguridad pública. BCG insta a los gobiernos y la industria a colaborar y establecer estándares para el espectro radioeléctrico, la planificación y el desarrollo de infraestructuras.


La administración Trump reconoce que la tecnología 6G es fundamental para la seguridad nacional, la política exterior y la prosperidad económica de Estados Unidos, y que la política estadounidense ha de enfocarse a liderar el desarrollo de esta tecnología a nivel mundial. El presidente Trump ordenó consultas e investigaciones para resolver el problema del espectro radioeléctrico y avanzar en las aplicaciones comerciales. Asimismo, instó al Departamento de Estado a colaborar con países amigos que apoyan la posición de que ha de ser Estados Unidos quien lidere el desarrollo de la tecnología 6G.


El problema es que Estados Unidos no puede hacer nada de eso, porque no puede construir nada en relación a la tecnología 6G hasta que resuelva sus problemas de minería y refinación para obtener las materias primas, y capacite a miles de científicos e ingenieros para aplicar la tecnología necesaria para desarrollar la red 6G.


Científicos e ingenieros chinos ya están haciendo precisamente eso. El siguiente ejemplo proviene de Matter, de Cell Press Journal (consultaremos Interesting Engineering para obtener más información): Se trata de un motor fotónico que utiliza luz blanca para transmitir datos, lo que permite el funcionamiento de redes 6G inteligentes. Las comunicaciones ópticas convencionales sólo pueden operar en áreas reducidas, pero esta nueva tecnología funciona a más de un kilómetro de distancia.



He aquí otro ejemplo, que una vez más necesitamos que Internet Explorer nos tradujera. Este grupo chino construyó el primer chip 6G multifrecuencia del mundo. Todo el espectro radioeléctrico, de 0,5 a 115 gigahercios, ahora está integrado en un solo chip; anteriormente se necesitaban nueve sistemas de radio diferentes.




Este chip puede utilizarse en sistemas en todas partes y sienta las bases para redes de IA, siendo aplicable a teléfonos, estaciones base, drones y dispositivos IoT.


Y súbitamente, he aquí aplicaciones que SÍ tendrán una gran demanda por parte de usuarios no comerciales.


Y ese es el objetivo de todas estas tecnologías avanzadas. Las cadenas de suministro lo son todo, al igual que los cientos de miles de investigadores e ingenieros de primer nivel en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (CTIM) que trabajan arduamente desarrollando aplicaciones para ellas y creando nuevos mercados.


En estos momentos, el Pentágono no puede instalar radares en sus aviones de cien millones de dólares ni reemplazar sistemas de radar multimillonarios, porque China se niega a vendérselos. Y esos chips, y esos semiconductores de galio —producidos en masa—, implican que dentro de diez años cualquiera que quiera los mejores teléfonos, los mejores drones o los mejores robots necesitará que China se los venda.


Sean buenos.



Recursos y enlaces:


Reports Suggest F-35s Are Being Delivered Without Radar Amid APG-85 Delays

https://theaviationist.com/2026/02/12/reports-suggest-f-35s-delivered-without-radar/


Ballast Instead of Radar: Lockheed Martin Delivers F-35 Without AN/APG-85 Due to Delays

https://militarnyi.com/en/news/lockheed-martin-delivers-f-35-without-an-apg-85-due-to-delays/


China's newest air force jets have next-generation radars. New USAF F-35's have no radars at all.



China begins large-scale delivery of gallium chips for space-ground 6G network

https://www.scmp.com/news/china/science/article/3356321/china-begins-large-scale-delivery-gallium-chips-space-ground-6g-network


Why America’s best fighter jets are being made with deadweight

https://www.washingtonpost.com/opinions/2026/04/27/pentagon-fighter-jets-are-being-delivered-without-radar/


US Geological Survey, Gallium

https://pubs.usgs.gov/periodicals/mcs2026/mcs2026-gallium.pdf


The United States Is Repeating Its Silicon Mistake with Gallium Nitride

https://warontherocks.com/cogs-of-war/the-united-states-is-repeating-its-silicon-mistake-with-gallium-nitride/


What are the key differences between 5G and 6G?

https://www.raconteur.net/technology/key-differences-5g-6g


Why Do We Need 6G and What Are the Challenges?

https://www.idtechex.com/en/research-article/why-do-we-need-6g-and-what-are-the-challenges/28805


What is 6G? How is it different from 5G?

https://www.rantcell.com/how-is-6g-mobile-network-different-from-5g.html


5G vs 6G spectrum comparison

https://electronics360.globalspec.com/article/18760/5g-vs-6g-spectrum-comparison


6G: The Network for the Future of AI and Immersive Connectivity

https://web-assets.bcg.com/9c/73/4ac7634848a0b0bb31cf8dae40cb/6g-the-network-for-the-future-of-ai-and-immersive-connectivity-report-feb-2026-edit-03-web.pdf


Tailoring quasi-transparent ceramic as a laser-driven photonic engine for kilometer-level white light communication

https://www.cell.com/matter/abstract/S2590-2385(26)00185-2


Numbers Matter: Defense Acquisition, U.S. Production Capacity, and Deterring China

https://www.govini.com/blog/numbers-matter-defense-acquisition-u-s-production-capacity-and-deterring-china


Ultrabroadband on-chip photonics for full-spectrum wireless communications

https://www.nature.com/articles/s41586-025-09451-8


How Much Control China Has Over the World’s Critical Minerals

https://elements.visualcapitalist.com/how-much-control-china-has-over-the-worlds-critical-minerals/


Charted: China’s Grip on Critical Mineral Refining

https://www.visualcapitalist.com/charted-chinas-grip-on-critical-mineral-refining/


China’s New Rare Earth and Magnet Restrictions Threaten U.S. Defense Supply Chains

https://www.csis.org/analysis/chinas-new-rare-earth-and-magnet-restrictions-threaten-us-defense-supply-chains


De-risking Gallium Supply Chains: The National Security Case for Eroding China’s Critical Mineral Dominance

https://www.csis.org/analysis/de-risking-gallium-supply-chains-national-security-case-eroding-chinas-critical-mineral


China Leads the Way With Private 5G Networks at Industrial Facilities

https://www.wsj.com/business/telecom/china-leads-the-way-with-private-5g-networks-at-industrial-facilities-11647163802


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11 junio, 2026

Grandes empresas tecnológicas, objetivo militar legítimo — Renán Vega Cantor

 



La Pluma – 09/06/2026


Irán, al atacar la sede de esas empresas, les quitó la máscara de instituciones pretendidamente civiles, y mostró a los ojos de millones de seres humanos, empezando por los habitantes del Golfo Pérsico, que gran parte de las investigaciones e innovaciones del mundo digital están directamente relacionadas con los intereses militares de EEUU e Israel. Irán se encargó de señalar que esas empresas son responsables del asesinato masivo de miles de personas en los lugares en donde opera el complejo militar-informático.


Se ha necesitado de la respuesta asimétrica de Irán a la agresión imperialista para comprobar que lo digital es un coloso con pies de barro.


La «era de la información» viene acompañada de sofismas que de tanto repetirse constituyen un nuevo sentido común, que gran parte de los seres humanos han interiorizado y consideran axiomas irrefutables. Algunos de esos sofismas han quedado hecho añicos por la guerra asimétrica de Irán contra los agresores del imperialismo [EEUU] y del sionismo [Israel].


El mundo virtual y digital había llegado acompañado de un aura de neutralidad y de servicio desinteresado a la humanidad, como clara expresión del fetichismo de la tecnología. Hoy, de la manera menos impensada, la guerra contra Irán ha trastocado algunas de las falacias del mundo digital.


Lo virtual existe al margen, y no depende, de lo material


Un punto de partida que justifica la «sociedad digital» sostiene que para el funcionamiento del capitalismo lo prioritario es la información (algo inmaterial) y cada vez tiene menos importancia lo material. Habríamos entrado en una nueva fase de la historia en donde los bienes naturales (minerales, agua, biodiversidad, bosques…) estarían siendo irreversiblemente sustituidos por la información, llegando a sostener que esta es más importante que el petróleo.


En marzo, Irán atacó la sede de datos de Amazon en Israel y en Bahréin y, en forma inmediata, se detuvo el funcionamiento de la nube en el territorio de esos países. Esto hecho demostró que lo virtual funciona con materia, energía y agua, sin cuyo elevado suministro la nube no puede operar. Ahí quedó en evidencia que la nube no es algo etéreo, sino que se aloja en grandes edificios y servidores, que son infraestructura física, construida con elementos vulgarmente materiales.


Eso significa que cualquier artefacto digital, un celular, por ejemplo, no puede funcionar sin grandes dosis de materia y energía, así eso no sea evidente de ninguna manera, porque cunde el sofisma que la electricidad es inmaterial como si además no procediera de infraestructura hecha de materiales que la generan.


Los conglomerados digitales hacen parte de la «sociedad civil»


De Silicon Valley surgió la falacia de que algunos empresarios innovadores con su esfuerzo individual, al margen del Estado y del poder militar, realizan invenciones en beneficio de toda la humanidad y lo hacen de manera desinteresada. Bill Gates, Steve Jobes, Jeff Bezos, Elon Musk y las empresas asociadas a ellos Microsoft, Google, Tesla, Amazon… se presentan como entidades civiles, vendiendo la idea que sus actividades no están relacionadas ni sirven a ciertos Estados ni al complejo militar del imperialismo y del sionismo.


Hace pocas semanas, Irán se encargó de desmontar ese prejuicio. Y lo hizo en respuesta a los brutales ataques de la coalición imperialista-sionista contra su población y sus dirigentes, en los cuales se utilizaron sistemas tecnológicos (entre los que sobresale la Inteligencia Artificial) que suministran los grandes conglomerados digitales. Irán los convirtió, algo que no había sucedido nunca, en un objetivo militar legítimo, al mismo nivel que las bases militares o los portaaviones.


Irán, al atacar la sede de esas empresas, les quitó la máscara de instituciones pretendidamente civiles, y mostró a los ojos de millones de seres humanos, empezando por los habitantes del Golfo Pérsico, que gran parte de las investigaciones e innovaciones del mundo digital están directamente relacionadas con los intereses militares de EEUU e Israel. Irán se encargó de señalar que esas empresas son responsables del asesinato masivo de miles de personas en los lugares en donde opera el complejo militar-informático.


Debe recordarse que las «bombas inteligentes», con las cuales EEUU masacró a 180 niñas de una escuela de Irán, fueron guiadas por sofisticados sistemas que fabrican las empresas informáticas y digitales. La Inteligencia Artificial (IA) y los algoritmos no funcionan solos, sino que responden a los intereses de quienes los programan, y estos son empresas tecnológicas que trabajan directamente para el complejo militar de EEUU e Israel.


Nada puede detener el irreversible avance digital


Irán y Yemen le han señalado al mundo que lo digital funciona por la existencia de una extensa red de comunicaciones de tipo material, siendo uno de sus principales soportes, la amplia red de cables submarinos que le dan la vuelta al planeta decena de veces. Sin esos cables, de fibra óptica, plástico y otros materiales, no sería posible el tráfico virtual e informativo en el mundo. Gran parte de esos cables atraviesan zonas críticas del mundo, como el estrecho de Ormuz en el Golfo Pérsico, y el estrecho de Bab el-Mandeb en el Mar Rojo. A través de esos cables circula la información que llega a Asía y Europa.




De tal forma que, si esos cables fueran cortados, y los yemeníes y la Guardia Revolucionaria de Irán han indicado que de ser necesario lo harán, de inmediato se detendría la economía, la sociedad y la cultura de masas de gran parte del mundo, las cuales son petrodependientes y consumen enormes cantidades de recursos materiales y energéticos.


Este recordatorio de Yemen e Irán pone de presente la fragilidad de la tan mentada sociedad digital. Con una simple acción, la de cortar unos cables que se encuentran a centenares de metros de profundidad en los océanos, entraría en crisis el tipo de sociedad que el capitalismo realmente existente ha construido en los últimos 35 años. Se paralizaría en amplias zonas todo lo que se ha erigido alrededor de internet, el sistema financiero, las comunicaciones de diversa índole (personales, institucionales, negocios), millones de móviles quedarían inservibles, bancos, hospitales, universidades dejarían de operar…


Esto ya lo habían advertido estudiosos y críticos del mundo digital, pero se ha necesitado de la respuesta asimétrica de Irán a la agresión imperialista para comprobar que lo digital es un coloso con pies de barro. Sí, unos pies de barro alimentados por grandes cantidades de materia y energías fósiles, cuya apropiación insaciable explica las guerras que libra el agonizante imperialismo estadounidense y sus proxis sionistas para mantener su insostenible modo de muerte.


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01 septiembre, 2024

Falsa realidad que impida que la 'verdadera', que se está pudriendo, muestre sus pústulas

 

DARK FUTURA / SIMPLICIUS – 31/08/2024

SynthWorld Apostasy

   Fragmento traducido del inglés por Arrezafe


"La sociedad en la que estamos inmersos se asemeja cada vez más a una confección sintética de artificios carentes de pasión. Miremos donde miremos, nuestra realidad es manipulada mediante todas las artimañas disponibles directamente extraídas de las cadenas de innovación. La IA aún no ha recibido su primera capa de pintura, y ya se está empleando en construir una falsa realidad que impida que la verdadera, que se está pudriendo, muestre sus pústulas".




“ ... a pesar de los elogiados "adelantos" que nos rodean, la calidad de nuestra experiencia tiende a empeorar. Por ejemplo, disponemos  de teléfonos móviles que son ordenadores extremadamente avanzados, sin embargo, la calidad de su audio suele ser mucho peor que la de los antiguos teléfonos analógicos. El teléfono móvil es bueno en todo excepto como teléfono: las llamadas se cortan a menudo, emite una estática continua, es ruidoso y sufre demoras que dificultan la comunicación.


Thiel señala cómo la tecnología nos distrae de las infraestructuras en ruinas y de la regresión que nos rodea: nos habla de esas personas acopladas a sus teléfonos en el metro de Nueva York, sin duda maravilladas por la fiebre digital que las posee, pero ajenas al vetusto y destartalado tren subterráneo que las arrastra por mugrientas vías.


Estamos asistiendo a una especie de disociación sin precedentes en la modernidad: mientras el mundo real se deteriora a nuestro alrededor, la clase dominante se ve forzada a apuntalarlo mediante confeccionados trampantojos a fin de convencernos de que todo va bien. Pero eso sólo conduce a un creciente sentimiento de alteridad, una especie de desconexión surrealista, como vivir en una pesadilla horrible.


Todo lo relacionado con la pseudemocracia de nuestro actual régimen gobernante global es una construcción falsa que encubre el lamentable estado de las cosas.


"Nuestras élites han salido alegremente a explotar al máximo su nuevo "juguete". Desplegarán su herramienta con presteza en cualquier rincón en el que se pueda obtener la más mínima ventaja extendiendo un velo sobre los ojos de la población. Recientemente, tanto en el circo grotesco de los recientes Juegos Olímpicos como en la pantomima artificial del DNC [Congreso Democrático Nacional] se utilizaron técnicas similares para representar un prefabricado consenso social".


Como alguien dijo recientemente: "La IA estaba supuestamente destinada a hacer todo el trabajo, mientras nosotros podríamos quedamos en casa dedicados al arte. En cambio, ahora es la IA la que se dedica al arte mientras nosotros trabajamos más que nunca por un salario cada vez más bajo".


Estamos entrando en una época de guerra contra la realidad misma.


La élite gobernante se ha pasado siglos tejiendo una inconmensurable, intrincada y oculta red de control que, por primera vez en la historia, se está desvelando lentamente. Para preservar el statu quo, se ven cada vez más forzados a trasplantar nuestras realidades cual injerto de piel artificial, y para asegurarse de que no empecemos a hacer preguntas, nos atiborran con una sobrecarga de datos y estímulos sensoriales generados mediante IA".


"La cuestión no reside en la herramienta, sino en quién la maneja. La sociedad actual no ha evolucionado hasta el nivel de madurez colectiva necesario para engendrar individuos capaces de manejar éticamente herramientas tan poderosas".


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09 diciembre, 2021

Tecnología, capitalismo y lucha de clases

 



triContinental – 01/11/2021


Fragmento extraído de Los gigantes tecnológicos y los retos para la lucha de clases


En la sociedad capitalista, la tecnología aparece como herramienta excepcional para transformar la forma de producir, distribuir y consumir bienes. La tecnología no es neutral, no está fuera de las estructuras sociales, es algo que actúa sobre el mundo, pero también forma parte del mundo construido por el trabajo humano para —en una sociedad capitalista— acumular ganancias para los propietarios.


La ideología dominante señala que el desarrollo de las tecnologías y la ciencia se habría dado de modo lineal, acumulativo e inexorable, y que el advenimiento del capitalismo sería la cúspide de este proceso. Habríamos llegado, como humanidad, a un sistema que produce todo de la mejor y más eficiente manera, que ha hecho irrelevante todo lo anterior o lo que se resiste a integrarse en él.


Esta narrativa oculta el hecho de que las tecnologías son el resultado de trabajo, de relaciones y dinámicas sociales en contextos históricos y culturales específicos. El avance tecnológico es sobre todo un proceso que se desarrolla a partir de la propia organización social del trabajo en las sociedades. Los grandes avances de la tecnología no son resultado de individuos excepcionales, sino de conocimientos e intereses colectivos que tienen que ver con las formas de producción y reproducción de la vida, y con las relaciones sociales que determinan y son determinadas por esas mismas formas de producción y reproducción.


Siendo así, la sociedad capitalista frecuentemente produce conocimientos, técnicas y tecnologías que expresan su propia naturaleza y sus contradicciones. Se apropia de lo que existe y busca moldear la realidad para satisfacer su dinámica. Crea su propia industria, sus propias máquinas, no necesariamente mejores para el desarrollo humano, pero ciertamente más eficientes para el proceso de acumulación de capital.


En la medida en que la organización de la producción capitalista se basa en la explotación del trabajo con fines de lucro, sus tecnologías buscan controlar el proceso productivo dictando los ritmos del trabajo humano, que aparece simplemente como una pieza más del engranaje. Al mismo tiempo, buscan centralizar, concentrar y dominar la capacidad productiva para establecer ventajas en una carrera permanente entre dueños de capital por apropiarse de las ganancias de otros sectores económicos. Como resultado, la pobreza y la miseria crecen en la misma medida en que crece el número de productos que teóricamente podríamos consumir.




La tecnología, por lo tanto, no es neutral, ya que se produce en el contexto de una sociedad de clases cuya lógica beneficia a la clase propietaria en detrimento de las demás. Las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) son expresiones técnicas y tecnológicas de un proceso más amplio. Las crisis cíclicas y estructurales que caracterizan al sistema capitalista generan momentos oportunos para el surgimiento de nuevas tecnologías. La revolución microelectrónica (producción de circuitos integrados cada vez más pequeños y rápidos), como los chips, por ejemplo, ha impactado y cambiado profundamente la comunicación humana a nivel global, al mismo tiempo que ha permitido una movilidad sin precedentes del capital.


Las empresas pudieron disolver fábricas, instalarlas en varios países simultáneamente y coordinar en tiempo real procesos productivos y transacciones financieras en todo el planeta por medio de la informatización y la estandarización. Las tecnologías hicieron viable la tercerización de los procesos productivos y la circulación de mercancías, y han fragmentado a la clase trabajadora, articulada a partir de la flexibilización del trabajo y la reducción de derechos. Ese potencial para desarticular la producción dio al capital un poder de negociación aún mayor sobre los trabajadores/as, hasta entonces concentrados y organizados en enormes complejos industriales ubicados en un lugar concreto.


Los gigantes tecnológicos y el Estado


Las TIC, desarrolladas a partir de la microelectrónica y la computación, fueron en su mayoría resultado de demandas militares, siendo posteriormente difundidas en el sector civil para la expansión de la acumulación capitalista. Fue debido a la búsqueda de mejoras en su poderío militar que EEUU movilizó, coordinó y apoyó esfuerzos colectivos en agencias gubernamentales, universidades y empresas privadas. La carrera espacial que se libró durante la Guerra Fría también propició —y sigue haciéndolo hoy con la continuación de la exploración espacial— el desarrollo tecnológico.


Más allá del surgimiento de tecnologías que crean mercados, el Estado también es fundamental para mover la frontera tecnológica para defender o incluso disputar segmentos, así como para apoyar en la expansión a mercados externos. Las empresas de alta tecnología están imbricadas con sus Estados nacionales y dependen estructuralmente de los sistemas de innovación gestionados por ellos, cuyo objetivo central es, en su origen, militar.


Así, la industria de las TIC se estableció controlada por los Estados y corporaciones del Norte Global. Las etapas de producción y los bienes de alto valor agregado asociados al control y desarrollo de las bases tecnológicas fueron, usualmente, preservadas por sus transnacionales, tanto porque aseguraban altos márgenes de ganancias, como por posibilitar ventajas militares y de vigilancia, garantizando la hegemonía.


Por tanto, para comprender el ascenso de los gigantes tecnológicos, empresas conocidas también como Big Techs (Google, Apple, Facebook, Amazon, Microsoft, etc.), es necesario comprender cómo se relacionan con los mecanismos de acumulación del capital. Por mucho que se presenten como "solución" a los problemas económicos actuales, estas corporaciones son síntomas, es decir, expresan cómo el capitalismo en crisis busca dirigir las tecnologías hacia sus intereses. Aunque modernas en cuanto a la sofisticación y escala de las tecnologías empleadas, estas mismas corporaciones representan el atraso civilizatorio respecto a la flexibilización del trabajo, la reducción de derechos, la ofensiva avasalladora sobre los recursos naturales, la centralización y concentración de capitales y el poder de las empresas privadas por sobre las instituciones públicas, además de otros procesos que caracterizan las soluciones capitalistas a sus crisis.




Por ello, el auge de los gigantes tecnológicos como expresión del capitalismo contemporáneo va acompañado de una gran ofensiva ideológica basada en el individualismo, el discurso emprendedor, la negación de la política (discurso de la neutralidad) y otros mitos sociales que se vuelven aún más poderosos, en la medida en que estas mismas corporaciones asumen el papel de medios de comunicación y agentes ideológicos privilegiados en la sociedad.


Uno de estos mitos sociales fundadores es el "mundo virtual" como realidad paralela presentada con diferentes nombres: ciberespacio, aldea global, mundo virtual, red informática mundial, superautopista, metaverso, etc. Esta idea se basa en la ilusión de una red definida por su horizontalidad, donde todas las personas son iguales, ya que todas están dotadas de las mismas herramientas. Todo el mundo tiene voz y puede participar e influir en la vida colectiva. En este mundo virtual, las redes y tecnologías son neutrales y solo buscan "crear soluciones y conectar a las personas". Sin embargo, por detrás de esta aparente horizontalidad está el trabajo de los spin doctors, expertos/as en proyectar determinadas políticas sobre la opinión pública, y, cada vez más, de los científicos/as o analistas de datos. Estas personas tienen que trabajar duro para impedirnos registrar la realidad, por ejemplo, de la exclusión digital y de la erosión del tiempo de ocio para la mayoría de la gente.


El uso frecuente del término "nube" corrobora esta idea de un lugar abstracto donde los datos producidos por los usuarios/as están permanentemente disponibles, organizados casi mágicamente bajo criterios democráticos y universales. Nada más lejos de la realidad. La "nube", en realidad, es una gigantesca infraestructura multitecnológica y extremadamente concreta. Consiste en un conjunto de servidores en instalaciones ubicadas en su mayoría en Estados Unidos, altamente centralizadas y monopolizadas, donde la desregulación y la arbitrariedad de los intereses políticos y de lucro reinan por encima de cualquier supuesta reivindicación democrática y universalizadora sobre los datos de los usuarios, al tiempo que consumen cantidades exorbitantes de energía y recursos naturales.


Otro mito fundamental de las grandes empresas de tecnología es el de lxs emprendedores, una nueva versión de la vieja fábula del self-made man [hombre hecho a sí mismo], que preconiza el éxito solo como resultado del esfuerzo y las habilidades individuales. Se crea la imagen de los genios de garaje, en general hombres blancos jóvenes que son brillantes y que revolucionaron el mundo por sí solos. Son multimillonarios solo por sus propios méritos. Figuras como Steve Jobs, Bill Gates o Mark Zuckerberg ascienden al grado de gurús de los negocios, coachs inspiradores, como si sus trayectorias fueran accesibles a todos/as, ya que dependen apenas de una buena idea y perseverancia. Lo que no se cuenta es que esos individuos se formaron en centros de excelencia de las elites, como Harvard, Stanford, Princeton, MIT o Caltech, centros que, aunque son de naturaleza jurídica privada, se alimentan de voluminosas inversiones públicas y políticas estatales, con financiamiento desde departamentos civiles y militares del gobierno, así como de las políticas de importación de cerebros y conocimiento de otros centros de excelencia de países periféricos.


Con esta ideología del "emprendedor digital" tampoco se explican sus vínculos con los capitales financieros y especulativos, que invierten millones en la creación y expansión de estas empresas. Se vende la imagen de que los individuos empezaron "de la nada", y no se menciona el hecho de que ya contaban con financiación millonaria que finalmente se tradujo en la apropiación privada de conocimientos y tecnologías públicas construidas colectivamente y con muchos recursos públicos. Los 500 mil dólares que Zuckerberg consiguió para comenzar Facebook solo fueron posibles por sus conexiones con la élite del capital financiero y especulativo.


También es curioso que muchos de estos emprendimientos, como Spotify o Uber, no generen ganancias, o que en realidad no sea necesario que las generen. Su valor de mercado es más importante que su rentabilidad. Basta con una buena promesa de valor con la que se pueda especular. Esa financiarización tiene una base material que es la explotación del trabajo; la tecnología vuelve a los trabajadores/as más productivos, y está ligada a las máquinas y a las herramientas (capital constante en términos de Marx), transmitiendo sus valores incorporados a las mercancías recién creadas. No obstante, cuanto más financiarizada una economía, mayor es la presión sobre el sector productivo y mayor es la explotación de los trabajadores/as para poder compensar el nivel de valores especulados en las bolsas.


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