21 septiembre, 2024

Los que mandan / Los que obedecen

 

Dresde, febrero 1945

"Los que mandan, los Estados Unidos, pueden permitirse violar cualquier línea roja con casi total impunidad: saben que Putin no es en absoluto un loco que quiera la destrucción del planeta y, por lo tanto, no lanzará un ataque directo contra suelo estadounidense. Los que obedecen, Europa, ya han devastado su propio sistema de producción y están situados en primera línea de posibles ataques preventivos, incluidos los nucleares (recordemos que en la doctrina de guerra actual, el uso de armamento nuclear táctico está considerado dentro de una guerra ordinaria, no como el inicio de una guerra nuclear a gran escala).


Por eso Estados Unidos presiona para que se violen todas las líneas rojas, porque disponen de dos amplias y prescindibles zonas de amortiguación: primero Ucrania y luego Europa".


Lorenzo María Pacini

INTERNATIONALIST 360º – 20/09/2024


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El terrorismo sionista — José Ernesto Nováez Guerrero

 

Almayadeen – 19/09/2024


Aunque "Israel" no ha aceptado oficialmente ser responsable del crimen, nadie duda de su autoría, como tampoco de que el Consejo de Seguridad de la ONU no actuará de forma contundente contra la entidad sionista.


Supongamos por un momento lo siguiente: una organización terrorista intercepta un lote de dispositivos electrónicos destinados a un país rico de Occidente. Puede ser Estados Unidos, puede ser Francia. Estos terroristas inyectan un explosivo líquido en los dispositivos que pueden hacer estallar remotamente en el lugar y la hora que estimen conveniente. Así lo hacen. El estallido simultáneo de estos provoca miles de heridos y muertos en ese país. Explotan cuando las personas están haciendo sus compras en mercados, manejando sus autos, jugando con sus hijos. El saldo preliminar es de miles de heridos, algunos en estado crítico y decenas de muertos, incluyendo niños. Los servicios de salud se colapsan por lo inesperado y brutal de la acción.


Un ataque de esta magnitud en Estados Unidos o Francia hubiera provocado, sin dudas, reuniones de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, donde se exigirían, y sin dudas se aprobarían, sanciones, acciones militares o cualquier otro tipo de firme reacción contra esta organización terrorista. Las máximas autoridades de la ONU publicarían enérgicas condenas y los grandes medios cartelizados se llenarían de historias de las víctimas de ese horror colectivo e inesperado.


Ahora pongamos que el autor de esa brutal acción no es una organización, sino un estado criminal y genocida. Que los actores fueron sus servicios de inteligencia y sus fuerzas militares, ambos con un largo historial de crímenes a sus espaldas. ¿No debería este estado ser objeto del más firme repudio internacional? ¿No debería ser denunciado y castigado por actuar indiscriminadamente en contra de población civil indefensa? No, si es "Israel".


Históricamente el ente sionista ha estado al margen de las consecuencias por sus acciones, al menos en lo que a la "legalidad internacional" y los grandes poderes del "mundo libre" respecta. Los que han patrocinado y favorecido su accionar colonial, su brutalidad contra cualquiera que los adverse y el genocidio sistemático de décadas contra el pueblo palestino, no pueden escandalizarse porque ahora actúe de esta forma contra miles de personas en Líbano y Siria. Los árabes son, en el imaginario colectivo fomentado por los grandes medios y poderes occidentales, terroristas y cualquier acción contra ellos es sin duda una justa medida de retribución contra pueblos bárbaros.


El racismo que subyace en el fondo de la mentalidad aún colonial de Occidente explica la relativa morosidad de las reacciones internacionales contra el masivo ataque perpetrado por "Israel" en Líbano y Siria este 17 y 18 de septiembre. Se estima que hicieron explotar simultáneamente unos cinco mil dispositivos tipo beeper y walkie-talkies, usados comúnmente tanto por organizaciones como Hizbullah como por civiles por motivos de seguridad, ya que se considera que al ser una tecnología más primitiva prevenía el espionaje israelí. Un conteo estimado arroja hasta hoy la macabra cifra de más de tres mil heridos y casi cuarenta personas fallecidas. Mientras esto ocurría, varios aviones israelíes sobrevolaron Beirut a baja altura, dos de ellos rompiendo la barrera del sonido.


El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá para discutir el tema. Es probable que veamos un despliegue de cinismo, ninguna reacción concreta y el veto estadounidense y británico a cualquier propuesta de sanción contra "Israel". Adicionalmente, el Alto Comisionado de la ONU para los derechos humanos declaró, según reseña el portal Infobae "que hacer explotar miles de dispositivos buscapersonas sin saber quién estaba en posesión de esos aparatos y cuál era el entorno, es un hecho que viola las normas fundamentales de los derechos humanos". Se desprende de estas palabras que para el Alto Comisionado, quien tiene un historial de tibias posiciones ante el genocidio israelí en Gaza, hacer explotar dispositivos electrónicos personales, siempre que se controle "quién está en posesión" de ellos y "el entorno" en el que están, es algo que está perfectamente dentro del marco de derechos humanos defendido por la organización que él representa. Valientes voceros de la humanidad tenemos aquí.


Aunque "Israel" no ha reconocido oficialmente su autoría, a nadie le quedan dudas de cuál es la mano detrás de este crimen. Cabe entonces la pregunta, ¿qué beneficios obtiene el ente sionista de estos hechos?


El primero y más inmediato es sicológico. Sembrar el terror y la confusión en la sociedad libanesa, haciéndoles sentir que nadie en ningún lugar está seguro. Pero esta es una sensación con la cual los libaneses se han acostumbrado a vivir. Es una consecuencia natural de tener como vecino a un estado genocida capaz de todo. Con este miedo, esperan erosionar el apoyo popular a Hizbullah, principal organización de defensa del país y uno de los enemigos más temidos por el sionismo.


Buscan también minar la autoconfianza de esta organización. Hacerles sentir que no importa las medidas de seguridad que tomen nadie está a salvo de la larga mano del Mossad y el ejército israelí.


Al mismo tiempo pretenden generar una sensación de angustia e inseguridad respecto a las cadenas de suministro del país. ¿Qué otros dispositivos electrónicos pueden estar rellenos con explosivo? ¿Son los proveedores extranjeros cómplices del Mossad?


Y se abre también la interrogante de si el sionismo ha usado tácticas similares en el pasado. Comienzan a circular en las redes fotos del difunto presidente iraní Raisi con un buscapersonas del mismo modelo que los que estallaron en el Líbano y Siria, lo cual genera suspicacias sobre si su muerte fue verdaderamente un accidente. Real o no, esto forma parte del clima paranoico que el sionismo busca generar en estas sociedades y, por extensión, en Irán, importante aliado del Líbano y Siria y principal contendiente de "Israel" en Medio Oriente.


Sin embargo, el efecto pudiera ser todo lo contrario al perseguido. Un despliegue de terror tan generalizado puede paralizar a una sociedad, pero también puede cohesionarla en torno a un enemigo común. Ganar a los escépticos para la convicción de que la única causa legítima y posible para el futuro de Líbano y la región pasa por abrazar la opción de la resistencia, cada vez mejor articulada y más poderosa. Doy fe, por haberla vivido, del valor y la resiliencia del pueblo libanés. Una sociedad que viene de mucho dolor, pero que sabe conservar la sobriedad, ser amable y, en medio de todas las crisis que los golpean, ser generosos y cálidos anfitriones. Un pueblo que ha conocido la victoria y que sabe que vencerá. Y esa certeza no es fácil de mellar, no importa cuán cobardes y horrorosos sean los métodos desplegados por un estado terrorista.




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20 septiembre, 2024

Soldados israelíes arrojan a palestinos desde un tejado

 

La cobertura de soldados israelíes empujando a tres palestinos desde un tejado en la ciudad cisjordana de Qabatiya (no está claro si los hombres están muertos o casi muertos) apenas ha sido cubierta por los medios occidentales, a pesar de que fue filmado desde dos ángulos diferentes y de que un reportero de la principal agencia de noticias estadounidense, Associated Press, fue testigo del hecho.



La agencia de noticias AP informó sobre estos hechos hace unas nueve horas. Todos los medios de comunicación occidentales tienen acceso a su servicio de noticias, por lo que todos están al tanto.


Una vez más, los medios de comunicación han optado por ignorar los crímenes de guerra israelíes, incluso cuando existen pruebas concluyentes de que ocurrieron. (O tal vez porque existen pruebas concluyentes de que ocurrieron).


Recuerden, esos mismos medios nunca dejan de resaltar –o simplemente inventar– cualquier crimen del que acusar a los palestinos, como por ejemplo esos inexistentes "bebés decapitados".


Jonathan Cook – 20/09/2024


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18 septiembre, 2024

Exploding Pagers: Israel's latest terrorist attack in Lebanon

 


Dimitri Lascaris – 17/09/2024

On September 17, 2024, in an apparent terrorist attack by Israel, thousands of persons were maimed and killed by exploding pagers in Beirut and other parts of Lebanon.


Dimitri Lascaris spoke withe Beirut-based, geopolitical analyst Laith Marouf about the victims of the attack, the means by which it was perpetrated, and the likely response of the Islamic Resistance in Lebanon.



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16 septiembre, 2024

Del 11 de septiembre al 7 de octubre: se derrumba la falsa "guerra contra el terrorismo" — Pepe Escobar

 

(Photo Credit: The Cradle)


The Cradle – 16/09/2024

Traducción del inglés: Arrezafe


"La colonización… es el mejor negocio en el que puede involucrarse el capital de un país antiguo y rico… las mismas reglas de moralidad internacional no se aplican… entre naciones civilizadas y bárbaros".

– John Stuart Mill, citado por Eileen Sullivan en “Liberalismo e imperialismo: la defensa del Imperio británico por parte de J. S. Mill”, Journal of the History of Ideas , vol. 44, 1983.


Los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 pretendían consagrar e imponer un nuevo paradigma excepcionalista al joven siglo XXI. Sin embargo, la historia ha dictaminado lo contrario.


El 11 de septiembre de 2001, considerado un ataque contra el territorio estadounidense, dio origen de inmediato a la Guerra Global contra el Terror (GWOT, por sus siglas en inglés), que comenzó a las 23 horas de ese mismo día. La consigna, que el Pentágono bautizó inicialmente como "La Larga Guerra", fue posteriormente suavizada por la administración de Barack Obama y sustituida por "Operaciones Contingentes Exteriores (OCO)".


La guerra contra el terrorismo, urdida por Estados Unidos, empleó ocho billones de dólares, cifra notablemente incalculable, en derrotar a un enemigo fantasma, mató a más de medio millón de personas (mayoritariamente musulmanas) y se ramificó en guerras ilegales contra siete estados de mayoría musulmana. Todo esto se justificó incesantemente con "razones humanitarias" y supuestamente contó con el apoyo de la denominada "comunidad internacional", antes de que dicha denominación también fuera rebautizada como "orden internacional basado en reglas".


Cui Bono? (¿Quién se beneficia?) sigue siendo la principal pregunta respecto a todo lo relacionado con el 11 de septiembre de 2001. Una compacta red de neoconservadores fervientes partidarios de Israel, estratégicamente situados en los estamentos de defensa y seguridad nacional por el vicepresidente Dick Cheney –que había servido como secretario de defensa en la administración del padre de George W. Bush– entró en acción para imponer la agenda largamente planeada del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNAC, por sus siglas en inglés). Esta agenda a largo aplazo había estado esperando entre bastidores el detonante adecuado –un "nuevo Pearl Harbor"– para justificar una serie de operaciones de cambios de régimen y guerras en gran parte de Asia occidental y otros estados musulmanes, remodelando la geopolítica global en beneficio de Israel.


La tristemente célebre revelación del general estadounidense Wesley Clark sobre un complot secreto del régimen de Cheney para destruir siete importantes países islámicos en un período de cinco años, desde Irak, Siria y Libia hasta Irán, nos mostró que la planificación ya se había hecho de antemano. Esas naciones atacadas tenían una cosa en común: eran enemigos decididos del Estado ocupante y firmes defensores de los derechos palestinos.


Lo ideal, desde la perspectiva de Tel Aviv, era que la Guerra contra el Terror haría que Estados Unidos y sus aliados occidentales lucharan en todas esas guerras tan lucrativas para Israel en nombre de la "civilización" y contra los "bárbaros". Los israelíes no podrían haber estado más complacidos y satisfechos con el rumbo que estaba tomando la guerra.


No es de extrañar que el 7 de octubre de 2023 sea una imagen especular del 11 de septiembre de 2001. El propio Estado ocupante lo promocionó como su propio "11 de septiembre". Los paralelismos abundan en más de un sentido, pero ciertamente no en el sentido que esperaban los defensores de Israel y la camarilla de extremistas que dirige Tel Aviv.


Siria: el punto de inflexión


El hegemón occidental, que se destaca por fraguar narrativas, actualmente se revuelca en lodazales de rusofobia, iranofobia y chinofobia que él mismo engendró. Desacreditar las inmutables narrativas oficiales, tales como la del 11 de septiembre, sigue siendo el tabú por excelencia.


Pero una narrativa falsa no puede perdurar eternamente. Hace tres años, en el vigésimo aniversario del derrumbe de las Torres Gemelas y el inicio de la Guerra contra el Terror, fuimos testigos de un gran desmoronamiento en la intersección de Asia Central y del Sur: los talibanes habían vuelto al poder y celebraban su victoria sobre el Hegemón y su descoyuntada Guerra Eterna.


Para entonces, la obsesión de los "siete países en cinco años" –encaminada a forjar un "Nuevo Oriente Medio"– estaba descarrilando en todo el espectro. Siria fue el punto de inflexión, aunque algunos argumentarían que las hojas de té ya estaban hervidas cuando la resistencia libanesa derrotó a Israel en 2000 y luego nuevamente en 2006.


Aplastar a la Siria independiente habría allanado el camino para el Santo Grial del Hegemón –y de Israel–: un cambio de régimen en Irán.


Las fuerzas de ocupación estadounidenses entraron en Siria a fines de 2014 con el pretexto de luchar contra el "terrorismo". Esa era la cohartada de Obama en acción. Pero en realidad, Washington estaba utilizando dos grupos terroristas clave –Daesh, también conocido como ISIL, también conocido como ISIS, y Al Qaeda, también conocido como Jabhat al-Nusra, también conocido como Hayat Tahrir al-Sham– para intentar destruir Damasco.


Esto quedó demostrado de manera concluyente por un documento desclasificado de la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos (DIA) de 2012, confirmado posteriormente por el general Michael Flynn, jefe de la DIA cuando escribió la evaluación: "Creo que fue una decisión deliberada [de la administración Obama]" cuando se trató de ayudar, no de combatir, el terrorismo.


El ISIS fue concebido para luchar contra los ejércitos iraquí y sirio. El grupo terrorista es una escisión de Al Qaeda en Irak (AQI), luego rebautizado como Estado Islámico en Irak (ISI), luego como ISIL y finalmente como ISIS, tras cruzar la frontera siria en 2012.


El punto crucial es que tanto ISIS como el Frente Nusra (más tarde Hayat Tahrir al-Sham) eran escisiones salafistas-yihadistas de Al Qaeda.


El verdadero cambio de paradigma se produjo cuando en septiembre de 2015, a invitación de Damasco, Rusia entró en el teatro de operaciones sirio. El presidente ruso, Vladimir Putin, decidió emprender una verdadera guerra contra el terrorismo en territorio sirio antes de que éste llegara a las fronteras de la Federación Rusa. Esto quedó plasmado en la habitual formulación en Moscú de la época: la distancia entre Alepo y Grozni es de tan sólo de 900 kilómetros.


Después de todo, los rusos ya habían sido sometidos al mismo tipo y modus operandi de terrorismo en Chechenia en los años 1990. Después, muchos yihadistas chechenos escaparon, sólo para terminar uniéndose a grupos sospechosos en Siria financiados por los saudíes.


El difunto y gran analista libanés Anis Naqqash confirmó más tarde que fue el legendario comandante de la Fuerza Quds iraní, Qassem Soleimani, quien convenció a Putin, en persona, de entrar en el teatro de operaciones de Siria y ayudar a derrotar al terrorismo. Se sabe que este plan estratégico tenía como objetivo debilitar fatalmente a Estados Unidos en Asia occidental.


Por supuesto, el aparato de seguridad estadounidense nunca perdonaría a Putin, y especialmente a Soleimani, por derrotar a su útil soldadesca yihadista. Por orden del presidente Donald Trump, el general iraní anti-ISIS fue asesinado en Bagdad en enero de 2020, junto con Abu Mahdi al-Mohandes, líder adjunto de las Unidades de Movilización Popular (UMP) de Irak, un amplio espectro de combatientes iraquíes que se habían unido para derrotar al ISIS en Irak.


Enterrando el legado del 11 de septiembre


La estrategia de Soleimani, destinada a erigir y coordinar el Eje de Resistencia contra Israel y Estados Unidos, se gestó durante años. En Irak, por ejemplo, las Fuerzas de Movilización Popular (PMU, por sus siglas en inglés) pasaron a la vanguardia de la resistencia, dado que el ejército iraquí –entrenado y controlado por Estados Unidos– simplemente no podía luchar contra el ISIS.


Las PMU se crearon tras una fatwa del Gran Ayatolá Sistani en junio de 2014 –cuando ISIS comenzó su ofensiva en Irak– implorando a "todos los ciudadanos iraquíes" que "defiendan el país, su gente, el honor de sus ciudadanos y sus lugares sagrados".


Varias PMU recibieron el apoyo de las Fuerzas Quds de Soleimani, a quien, irónicamente, durante el resto de la década Washington calificaría invariablemente de "maestro" terrorista. Al mismo tiempo, y esto es crucial, el gobierno iraquí albergaba un centro de inteligencia anti-ISIS en Bagdad, dirigido por Rusia.


El mérito de derrotar al ISIS en Irak recayó principalmente en las PMU, que complementaron su ayuda a Damasco mediante la integración de unidades de las PMU en el Ejército Árabe Sirio. En eso consistía la verdadera guerra contra el terrorismo, no en ese engendro estadounidense mal llamado "guerra contra el terrorismo".


Lo mejor de todo es que la respuesta al terrorismo en Asia occidental fue y sigue siendo no sectaria. Teherán apoya a Siria, una organización laica y pluralista, y a Palestina, una Palestina sunita; el Líbano cuenta con una alianza entre Hezbolá y los cristianos; las Unidades Populares de Irak cuentan con una alianza de sunitas, chiítas y cristianos. La estrategia de dividir y dominar simplemente no es aplicable a una estrategia antiterrorista de cosecha propia.


Entonces, lo que ocurrió el 7 de octubre de 2023 impulsó el espíritu de las fuerzas de resistencia regional a un nivel completamente nuevo.


De un solo golpe, destruyó el mito de la invencibilidad militar israelí y su tan elogiada primacía en materia de vigilancia e inteligencia. Mientras el horrendo genocidio en Gaza continúa sin tregua (posiblemente con 200.000 muertes de civiles, según The Lancet), la economía israelí está siendo destrozada.


El estratégico bloqueo impuesto por Yemen al estrecho de Bab al-Mandeb y al Mar Rojo a cualquier buque de transporte vinculado o destinado a Israel es una obra maestra de eficiencia y simplicidad. No sólo ha propiciado la bancarrota del estratégico puerto israelí de Eilat, sino que además, como beneficio adicional, ha supuesto una espectacular humillación para el hegemón talasocrático, ya que los yemeníes han derrotado de facto a la Armada estadounidense.


En menos de un año, las estrategias concertadas del Eje de la Resistencia han enterrado esencialmente la falsa Guerra contra el Terror y su lucrativo multimillonario tren.


Si bien Israel se benefició de los acontecimientos posteriores al 11 de septiembre, las acciones de Tel Aviv después del 7 de octubre aceleraron rápidamente su desintegración. Hoy, en medio de una masiva condena de la Mayoría Global al genocidio israelí en Gaza, el Estado ocupante se erige como un paria, enfangando a sus aliados y exponiendo la hipocresía del Hegemón cada día que pasa.


Para el Hegemón, la situación es aún más alarmante. Recordemos la advertencia que hizo en 1997 el Dr. Zbigniew Brzezinski, en el "Gran Tablero de Ajedrez": "Es imperativo que no surja ningún rival euroasiático capaz de dominar Eurasia y, por lo tanto, de desafiar también a Estados Unidos".


Al final, todo el ruido y la furia combinados del 11 de septiembre, la Guerra contra el terrorismo, la Larga Guerra, la Operación Esto y la Operación Aquello hicieron metástasis durante dos décadas, exactamente como "Zbig" temía. No sólo ha surgido un "rival", sino una plena asociación estratégica entre Rusia y China que está imprimiendo un nuevo carácter en Eurasia.


Súbitamente, Washington se ha olvidado por completo del terrorismo. Ahora, son estos dos los verdaderos "enemigos", considerados como las principales "amenazas estratégicas" de Estados Unidos, no Al Qaeda y sus múltiples encarnaciones, débil producto de la imaginación de la CIA, como esos míticos "rebeldes moderados" de Siria, rehabilitados y desinfectados en la década anterior.


Lo que es aún más inquietante es que la conceptualmente absurda Guerra contra el Terror, forjada por los neoconservadores inmediatamente después del 11 de septiembre, ahora se está transformando en una guerra de terror, encarnado por el desesperado intento de la CIA y el MI6 de "enfrentarse a la agresión rusa" en Ucrania.


Y eso, seguramente, hará metástasis en el pantano de la chinofobia, porque esas mismas agencias de inteligencia occidentales consideran que el ascenso de China es "el mayor desafío geopolítico y de inteligencia" del siglo XXI.


Hoy desacreditada, la guerra contra el terrorismo está muerta. Pero, prepárense para guerras terroristas en serie por parte de un hegemón que no está acostumbrado a no ser dueño de la narrativa, los mares y el territorio.


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14 septiembre, 2024

"Lo que está pasando ahora en Kiev es que las ratas abandonan un barco que se hunde" — Dmitry Orlov

 


Lo que está pasando ahora en Kiev es que las ratas abandonan un barco que se hunde, y la forma en que las ratas abandonan el barco es robando y acumulando el suficiente dinero para comprar su salida. Luego están sus lugartenientes, en un nivel más bajo en la jerarquía, que con el mismo propósito utilizan su autoridad con la esperanza de que quede algo que robar, porque no quieren quedarse atrapados en Kiev cuando todo se derrumbe, y va a derrumbarse. Así que eso es realmente lo que está pasando. Los estadounidenses tienen su idea de lo que quieren hacer, los europeos básicamente hacen lo que los estadounidenses les dictan que hagan, los ucranianos, en cierto modo, simulan que hacen lo que los estadounidenses les dicen que hagan, pero lo que realmente les interesa es robar el dinero que queda, o conseguirlo tal vez vendiendo algunas armas en el mercado negro, como han estado haciendo. Ese es el nivel de actividad que está teniendo lugar allí. Decir que, "existe una política en marcha en Ucrania", bueno, no, no hay política en Ucrania, sólo hay un régimen dictatorial, un régimen títere y que está siendo completamente manejado por los Estados Unidos.


Cuando Zelensky sea asesinado o abandone el país, entonces sabremos que se acabó. Pero nadie puede decir cuándo va a suceder eso porque los rusos hacen lo que hacen sin pedir permiso a nadie ni anunciarlo, no siguen ningún cronograma en particular. Ahora avanzan hacia el río Dniéper, en Donetsk. Lentamente están liberando partes de la región de Harkov. Han cruzado el río Dniéper en Kherson en dos lugares. Probablemente, la idea es recuperar la ciudad de Kherson, situada en la orilla derecha del Dniéper, de la que se retiraron en 2022 para construir una línea defensiva, la línea Surovikin, contra la que los ucranianos se destrozaron durante toda una temporada. Luego está la incursión en Kursk. Los rusos están esperando a que los ucranianos dejen de enviar tropas frescas a Kursk para que las maten. ¿Por qué habrían de interferir en ese hermoso esfuerzo de los ucranianos destinado a agotar completamente su ejército o simplemente desangrarlo? Llegará un momento en que los ucranianos ya no dispondrán de nadie a quien enviar a Kursk, y entonces resultará que hay suficientes tropas rusas y material acumulado en la frontera de la región de Sumy, fronteriza con Kursk, para que los rusos básicamente entren y tomen dicha región. Todo, hasta los confines de Kiev, pasará a formar parte del territorio liberado por los rusos.


Dmitry Orlov – 13/09/2024


https://www.youtube.com/live/xW6wZ0uVqZo?si=bfIfbJaTZAvkrilC


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13 septiembre, 2024

El petróleo de Venezuela y la hipocresía facinerosa del imperialismo

 




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Vladimir Putin: "Tomaremos las decisiones adecuadas en respuesta a las amenazas que se nos planteen"

 


Presidente de Rusia – 13/09/2024


Respuesta de Vladimir Putin a la pregunta de un periodista.


Pregunta: En los últimos días hemos estado escuchando declaraciones de muy alto nivel en el Reino Unido y los Estados Unidos en el sentido de que se permitirá al régimen de Kiev atacar objetivos en el interior de Rusia utilizando armas occidentales de largo alcance. Al parecer, esta decisión está a punto de tomarse o ya se ha tomado, por lo que sabemos. Esto es realmente algo extraordinario. ¿Podría comentar lo que está sucediendo?


Vladimir Putin: Lo que estamos viendo es un intento de sustituir conceptos. Porque no se trata de si el régimen de Kiev tiene o no permiso para atacar objetivos en territorio ruso. Ya está llevando a cabo ataques con vehículos aéreos no tripulados y otros medios. Pero el uso de armas de precisión de largo alcance de fabricación occidental es una historia completamente diferente.


El hecho es que –ya lo he mencionado y cualquier experto, tanto de nuestro país como de Occidente, lo confirmará– el ejército ucraniano no está capacitado para utilizar los sistemas de alta precisión y largo alcance de última generación suministrados por Occidente. No pueden hacerlo. Es imposible utilizar esas armas sin los datos de inteligencia proporcionados por los satélites, de los que Ucrania no dispone. Esto sólo se puede hacer con los satélites de la Unión Europea o de los Estados Unidos, en general, los satélites de la OTAN. Éste es el primer punto.


El segundo punto, quizá el más importante, incluso el más importante, es que sólo el personal militar de la OTAN puede asignar misiones de vuelo a estos sistemas de misiles. Los militares ucranianos no pueden hacerlo.


Por lo tanto, no se trata de permitir o no que el régimen ucraniano ataque a Rusia con esas armas, sino de decidir si los países de la OTAN participan directamente en el conflicto militar o no.


Si se toma esta decisión, no significará nada menos que una participación directa: significará que los países de la OTAN, Estados Unidos y los países europeos, serán partícipes en la guerra en Ucrania. Esto supondrá su participación directa en el conflicto y, claramente, cambiará radicalmente la esencia misma, la naturaleza misma del conflicto.


Esto significará que los países de la OTAN –Estados Unidos y los países europeos– estarán en guerra con Rusia. Y si así fuera, teniendo en cuenta el cambio esencial del conflicto, tomaremos las decisiones adecuadas en respuesta a las amenazas que se nos planteen.


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11 septiembre, 2024

El Estado Mayor de la OTAN existe para vender armas, no para ganar guerras — Evan

 

Fragmento extraído de "The Last Gasps" (DD Geopolitics)


Mientras los ucranianos son derrotados en Kursk, las líneas han sido destruidas en el Donbass, donde las fuerzas rusas toman posiciones otrora inexpugnables en un tiempo récord. Ya se han destruido docenas de piezas de equipo de la OTAN, incluidos algunos de los irreemplazables sistemas de artillería de cohetes M270. En el último mes, se ha confirmado la destrucción de docenas de ellos, la mayoría en el Óblast de Sumy, que limita con Kursk, hay vídeos que así lo prueban.


No era difícil preverlo. A pesar de que los ucranianos y sus amos en Washington intentan convencernos de que el colapso de Rusia es inminente, las fuerzas armadas rusas aún cuentan con reservas considerables, mientras que lo mejor del ejército ucraniano murió como un Banzai cargando a través de un campo minado este verano. Con los genios del Estado Mayor de la OTAN detrás de ellos, es sorprendente que Ucrania haya llegado tan lejos. Una generación entera presa de la industria significa que el Estado Mayor de la OTAN existe para vender armas, no para ganar guerras.




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10 septiembre, 2024

Gaza starves as EU helps Israel to fight binge-eating — David Cronin

 

THE ELECTRONIC INTIFADA – 10/09/2024


EU officials are now portraying genocide enabler Ursula von der Leyen as a champion of peace. (Dati Bendo / European Union)


As Gaza starved, the European Union decided to finance an Israeli project on binge-eating.


That fact says everything about the priorities of the Brussels bureaucracy and how it has continued cooperating with a state carrying out a genocide.


The binge-eating project is coordinated by the Weizmann Institute of Science. It is among the recipients of more than 150 grants to Israel which Brussels officials have signed since the exterminationist war on Gaza was declared in October last year.


I have found details of these grants by sifting through a database on EU research funding.


Binge-eating disorder is a serious problem that warrants careful research. Yet it is abhorrent that the EU should approve an Israeli project on overconsumption at a time when Israel had cut off the supply of food and water to Gaza’s inhabitants.


The grant to the binge-eating project reminded me of an 1890 cartoon captioned "Ireland wrestles with famine, while Mr. Balfour plays golf."


Arthur James Balfour headed Britain’s colonial administration in Ireland during a period of mass hardship and considerable unrest. He would later ink the 1917 Balfour Declaration, through which Britain offered its support for the colonization of Palestine by the Zionist movement.


The colonization drive not only continues in 2024 but has become more brutal than ever. Despite professing varying degrees of concern about the brutality, the US, the European Union and Britain are all accommodating it.


Balfour was lampooned for not allowing the misery caused by Britain’s policies to put him off his hobbies. Today, the West’s decision-makers are so unperturbed by the horrors visited on Gaza that they maintain a business as usual approach toward Israel.


Memory hole


By compiling a list of recent EU grants to Israel, I found out that a few colleges have benefited considerably from them. They include Hebrew University of Jerusalem, the Technion in Haifa and the aforementioned Weizmann Institute in Rehovot.


In her book Towers of Ivory and Steel, Maya Wind writes that those three institutions were "established to advance the scientific and technological development of Israel as a Jewish state in historic Palestine." During the period leading to the Nakba – the ethnic cleansing of Palestine between 1947 and 1949 – they were "directly recruited to support the violent dispossession required for Zionist territorial expansion."


The universities helped sustain the forces which attacked Palestinian towns and villages, as well as developing arms for them. They still perform such a function.


A "science park" operated by the Weizmann Institute, for example, undertakes joint research with some of Israel’s main weapons makers. A subsidiary of Elbit Systems – Israel’s largest arms firm – is even based in that "park."


The Weizmann Institute, lest it be forgotten, is named after Chaim Weizmann. A leading figure in the Zionist movement (who became Israel’s first president), he lobbied heavily for Britain both to issue the Balfour Declaration and deliver on the commitments contained in it.


The EU’s willingness to shower Israel with subsidies as it carries out a genocide offers tangible proof that something is very wrong in Brussels.


The truth is that the EU has been facilitating Israel’s crimes for a long time. Although that truth is not difficult to establish, there is a sizable number of people within the Brussels bureaucracy prepared to accept the illusion that the EU is committed to peace and justice.


After Ursula von der Leyen, president of the European Commission, gave her unconditional backing to Israel as the Gaza genocide got underway in October last, some Brussels officials expressed their displeasure by organizing protests. The protests were subsequently met with threats that those taking part could be punished.


The protests have continued but the message they are sending out is now misleading.


A flier circulated among EU staff


A flier for recent demonstrations stresses "our loyalty to the [EU] institution." Offering support for "our leaders in their fight to end the war," it quotes von der Leyen saying "the bloodshed in Gaza must stop now."


Any calls that von der Leyen has made for an end to the bloodshed do not erase her extremely recent history of greenlighting the bloodshed.


The protests were a direct response to her green light. Rather than demanding that von der Leyen be held accountable, the protesters are pushing her complicity down a memory hole.


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09 septiembre, 2024

‘Britain is the US’ LAPDOG, Gaza Genocide is a Reflection of Western Imperialism’ (Fiona Lali)