25 marzo, 2023
Un clásico a la americana: Agredir a Cuba en período electoral — Ángeles Diez
F.A.I. – 25/03/2023
Los periodos electorales son esos momentos en los que lo mejor y lo peor de la política sale a la superficie. No hablo de las elecciones en el Estado español, aunque también, hablo del llamado “occidente colectivo” afilando su complejo comunicacional para lanzarse sobre países a los que considera patrimonio colonial. Es el caso de España, el reino de España –denominación oficial, que a nadie se le olvide–que no pierde ocasión de consentir e incluso promover la injerencia en Cuba.
El 26 de marzo son las elecciones de diputadas y diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular en Cuba. Sí, ha leído usted bien, elecciones en Cuba. En el mundo, no todo son sistemas parlamentarios representativos, ni monarquías parlamentarias, ni marketing electoral, ni mociones de censura paripé. En estos países de "la jungla" que defienden su soberanía y su independencia para organizarse políticamente como mejor les parece, cuando se abren estos períodos electorales para elegir a sus representantes, en Occidente, donde reina la libertad de agresión, suele considerarse que es el momento propicio, el de mayor vulnerabilidad, para lanzarse contra sus gobiernos, contra su sistema político y, en definitiva, contra su soberanía.
En el caso que nos ocupa el procedimiento es ya un clásico que se repite casi paso por paso: se solicita (a veces ni siquiera) visitar el país como observador de las elecciones; Cuba, que conoce perfectamente cual va a ser la película que se grabe, deniega la entrada, se inicia la campaña de denuncia mediática, declaraciones, rasgaduras de vestidura, etc.
Es más que probable que en estos días, aprovechando que todas las fuerzas políticas españolas andan en campaña, se activen todas las redes de propaganda (informativos, tertulias, redes sociales…) con la enésima secuela del filme: clamar por las libertades en Cuba.
Desde hace años nuestro país se ha convertido en un enclave en el que la crème de la crème de la reacción cubana y venezolana encuentran refugio para eludir a la justicia de sus países y obtener pingües beneficios vía carrera política. No es difícil adivinar que tras del nuevo "Miami" en que se ha convertido Madrid, se esconden importantes intereses de Estados Unidos y de la derecha más reaccionaria del Estado español. De modo que, intereses políticos y económicos de unos y otros, acaban produciendo espectáculos dignos de las peores películas americanas.
Es más que probable que en el momento actual, momento electoral, se esté ya filmando la nueva secuela con algunos de los artistas ya clásicos. Por ejemplo, los eurodiputados Javier Nart Peñalver (exdiputado europeo por Ciudadanos) y Hermann Tertsch (este último representante de Vox en el parlamento europeo). No podrá faltar seguramente Leopoldo López (golpista venezolano acogido en asilo por España y cuyo padre fue elegido diputado europeo en 2019 por el Partido Popular).
El lobby anticubano que actúa tanto en las instituciones europeas, como en las españolas presionando a unas y a otras, y que está conectado con los anticubanos estadounidenses, ya estará a pleno rendimiento seleccionando los escenarios y las consignas: libertad de expresión, libertad para los presos de "conciencia", democracia, derechos humanos, etc. También el guion será parecido: el gobierno cubano impide la entrada al o los eurodiputados, éstos hacen declaraciones sobre la falta de libertades en cuba, sobre la represión y la violación de los derechos humanos, por supuesto, incluidos sus derechos a entrar y salir cuando quieran y donde quieran; como haría cualquier colono que se precie.
No será necesario hacer un casting a Javier Nart, de sobra conocido por su carrera anticubana (nada de la imparcialidad que supuestamente debería tener un cargo político europeo). Desde el 2010 no ha dejado de reunirse con la llamada oposición cubana, de hacer declaraciones contra el gobierno cubano y de promover resoluciones condenatorias a Cuba. Aunque su actuación estelar fue la campaña contra las brigadas internacionalistas de médicos cubanos que fueron reclamados por distintos países para tratar la COVID-19[1]. Cualquier gobierno se cuidaría de no permitir a un político tan poco imparcial que visitara su país ni siquiera de turista. ¿Consentiría el gobierno español que alguien con un currículo tan nutrido de actuaciones en su contra estuviera de observador en unas elecciones?
Tampoco Tertsch se queda atrás con su animadversión hacia Cuba, sólo que su currículo es mucho más extenso y extremo. Hijo de un periodista hispano-austriaco nazi, ha recorrido todo el espectro político periodístico y político conservador desde El País, Agencia EFE, Onda Cero y ABC hasta las tertulias de los medios del grupo Libertad Digital; desde el Partido Comunista de Euskadi hasta llegar a Vox. Cartas, declaraciones, presiones contra Cuba, este paranoico anticomunista no ha cesado de intervenir en campañas anticubanas y antiespañolas, como, por ejemplo, reclamando la destitución del embajador de la Unión Europea en Cuba, Alberto Navarro González, o acusando a J. Borrell de "financiar al régimen de La Habana"[2].
Ambos ilustres han tenido un recorrido de la socialdemocracia, encabezada por Felipe González, hacia las filas más reaccionarias, y están sobradamente preparados para interpretar cualquier papel de víctimas a las que se impide "observar" un proceso electoral que ni siquiera reconocen.
Finalmente, ¡qué decir de Leopoldo López y su familia! Un venezolano fuera de toda sospecha democrática[3], golpista confeso financiado por la administración estadounidense, prófugo de la justicia y con un historial violento digno de cualquier Al Capone. Desde el 2020 López está refugiado en el Estado español, donde se reunió con su esposa Lilian Tintori, (réplica en Venezuela de las damas de blanco cubanas a la que se confiscó una maleta con 200 millones de bolívares para "pagar los gastos médicos de su abuelita"[4]) y con su padre, Leopoldo López Gil, empresario y eurodiputado por el Partido Popular. Sin duda, el peaje a pagar por un trato tan favorable no puede ser otro que sumar su voz a las campañas anticubanas. Así, no ha faltado ocasión en la que Leopoldo López no hablara en los medios contra la isla[5].
No sabemos si se estrenará o no esta secuela cinematográfica pero, si no es esta vez será la siguiente, ya que los productores siempre tienen la audiencia asegurada, los actores tienen una experiencia probada y el merchandising sirve de unas elecciones a otras.
NOTAS
1 La Razón: El eurodiputado Nart denuncia a Puig ante Sánchez por contratar médicos cubanos, https://www.larazon.es/comunidad-valenciana/20200401/iowt6x46wbg33jrqmb7mqimwea.html
2 Darío Alejandro Alemán, "Amigos" y "enemigos" de Cuba en el Parlamento Europeo, 22/06/2021, https://revistaelestornudo.com/parlamento-europeo-relaciones-con-cuba-derechos-humanos/
3 Ángeles Diez, Leopoldo López, un venezolano fuera de toda sospecha democrática, https://blogs.publico.es/otrasmiradas/2915/leopoldo-lopez-un-venezolano-fuera-de-toda-sospecha-democratica/ Público
4 Público: Confiscan a Lilian Tintori 200 millones de Bolívares que llevaba en su coche, https://www.publico.es/internacional/confiscan-lilian-tintori-200-millones-bolivares-llevaba-coche.html
5 El País: Leopoldo López asegura que lo que ocurra en Cuba va a afectar a Venezuela, https://elpais.com/internacional/2021-07-16/leopoldo-lopez-asegura-que-lo-que-ocurra-en-cuba-va-a-afectar-a-venezuela.html ; La Razón: Por supuesto que Cuba es una dictadura, https://www.larazon.es/internacional/20210716/pq7k3yhy4nesfimthjbr4k5vuy.html
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24 marzo, 2023
Francia, país bloqueado para los próximos 4 años — Thierry Meyssan
Voltairenet.org – 21/03/2023
La crisis que Francia atraviesa hoy no es un episodio más en un país eternamente agitado. Se trata de una profunda crisis de régimen que sólo puede resolverse con el nacimiento de una sociedad nueva. Ahora Francia se verá sumida en una parálisis de varios años, antes de que se inicie una transformación total, una revolución llamada a durar al menos durante una generación.
El presidente francés Emmanuel Macron acaba de destruir deliberadamente su autoridad constitucional.
Gigantescas manifestaciones se suceden en Francia desde hace semanas. A través de todo el país, son numerosos los departamentos donde las gasolineras no tienen combustible y cientos de toneladas de basura se amontonan en el centro de las grandes ciudades.
En París, el presidente Emmanuel Macron ha logrado imponer su inútil reforma del sistema de jubilación, un texto que no resuelve ningún problema pero que crea numerosas injusticias. Por ejemplo, las personas que hayan comenzado a trabajar a los 16 años sólo podrán jubilarse cuando hayan acumulado más años de trabajo que quienes comenzaron a trabajar a los 18 años. Ese texto nunca debería haberse aprobado en un país supuestamente apegado a la igualdad en materia de derecho.
El presidente Emmanuel Macron creó deliberadamente una situación de bloqueo de la que nadie podía salir. A lo largo de un año su gobierno se reunió con los sindicatos, sólo para rechazar todas sus propuestas. Fue testigo pasivo de las grandes manifestaciones que se desarrollan en todo el país, principalmente en las ciudades medianas. Posteriormente, el gobierno de Macron y la NUPES (oposición de izquierda) jugaron con el calendario para que los diputados no pudiesen pronunciarse sobre el texto durante su primera lectura en la Asamblea Nacional. Y, finalmente, durante la segunda lectura, el gobierno impuso el texto recurriendo de forma abusiva a una disposición de la Constitución concebida sólo para asuntos excepcionales.
Para imponer su reforma, el presidente Macron hizo que la primer ministro, Elisabeth Borne, comprometiera la responsabilidad de su gobierno ante la Asamblea Nacional invocando el artículo 49-3 de la Constitución, concebido para ser utilizado únicamente en situaciones de extrema urgencia, que no tienen nada que ver con la adopción de una reforma del régimen de jubilaciones. Es evidente que el presidente Charles De Gaulle y su ministro de Economía y Finanzas Michel Debré nunca habrían recurrido al artículo 49-3 en circunstancias similares.
En definitiva, el gobierno estuvo a sólo 9 votos de verse obligado a dimitir. Automáticamente, el texto de la reforma fue considerado «adoptado», sin haber sido sometido a la aprobación de la Asamblea Nacional.
Pero esta violación de la democracia parlamentaria es sólo la más reciente de una serie de imposiciones que van desde las medidas de represión contra el movimiento de los Chalecos Amarillos hasta el confinamiento de la población sana durante la epidemia de Covid-19, pasando por una serie de ordenanzas y por el uso abusivo de este mismo artículo 49-3 en 11 ocasiones diferentes en sólo año y medio. Es demasiado, incluso para los franceses que en algún momento pudieron creer justificada la limitación de sus libertades.
Ahora, Francia se ve dividida en dos. De un lado está algo menos de un tercio de la población, que todavía logra vivir sin problemas –ese sector espera que el presidente Macron logre que el sistema siga funcionando de manera satisfactoria para ellos. Pero del otro lado tenemos a las otras dos terceras partes de la población, animadas por un sentimiento que ya ni siquiera puede calificarse de “hostilidad” sino de odio. Este cambio en las emociones colectivas es nuevo y también lo es la unidad que suscita.
Desde su punto de vista, el presidente Macron puede considerar que ha ganado ya que su texto legislativo ha sido «adoptado». Pero en la práctica Macron ha perdido, ya que ha logrado reunir contra él a todos los sindicatos y a todos los partidos populares realmente importantes. Sólo lo apoyaron los diputados de su propio partido –ahora rebautizado como Renacimiento, después de haberse llamado La República en Marcha– y algunos miembros del partido ex gaullista, Los Republicanos. El hecho es que de cada 10 franceses, al menos 8 o 9 rechazan el texto impuesto por Macron… y que ahora están profundamente convencidos de que al Poder Ejecutivo no le importan para nada las dificultades que ellos enfrentan cotidianamente.
La República, en el verdadero sentido de dicho término, es un régimen basado en el interés general de todos. Al dividir el país como lo ha hecho, el presidente ha traicionado la República. La Democracia es una forma de institución que da la palabra al pueblo. Y también la ha traicionado. Estamos ahora en una situación de bloqueo y el país se ha hecho ingobernable. En los próximos meses, y probablemente durante los próximos años, será imposible la adopción de decisiones importantes.
Sólo recurriendo al Pueblo será posible salir de esta situación de bloqueo de las instituciones democráticas. La Constitución de la Quinta República prevé varias soluciones. El presidente podría disolver la Asamblea Nacional y convocar elecciones generales… pero su partido sería barrido del mapa. También podría convocar un referéndum… que seguramente perdería. Así que no hará nada y se encerrará en el palacio del Elíseo para festejar su “victoria”.
La reforma del sistema de jubilaciones marca el fracaso del “método” de Macron. El presidente, que había prometido ponerse por encima de las disputas entre la derecha y la izquierda, sólo ha demostrado ser incapaz de satisfacer a ninguna de las dos.
Los comentaristas se preguntan por qué el presidente Macron se metió voluntariamente en este callejón sin salida. ¿Qué objetivos perseguía? No hay respuestas políticas para esas preguntas, quizás sólo una respuesta de naturaleza económica: el presidente Macron quiere favorecer la jubilación por capitalización, saboteando para ello las jubilaciones por repartición. Quizás haya también una respuesta psicológica: el presidente es indiferente a los problemas de los demás y disfruta dándoles sorpresas desagradables –en el momento de su primera elección ya señalé ese extraño comportamiento. Si damos por buena esta hipótesis, debemos saber que Macron no parará hasta haber desacreditado totalmente la Constitución de 1958 y haberse asegurado de ser el último presidente de la Quinta República.
El suicidio político de Emmanuel Macron y su voluntad de ver el país hundirse con él le impiden ver, en todo caso, la verdadera gravedad de la crisis. No es casualidad que los franceses hayan elegido sucesivamente como presidentes un agente de Estados Unidos –Nicolas Sarkozy– que destruyó la independencia de Francia y violó el resultado del referéndum sobre la Constitución Europea imponiendo el mismo texto por vía parlamentaria; un pequeño burgués –Francois Hollande– que convirtió en vaudeville la presidencia de la República; y finalmente un banquero de negocios que ha transformado el palacio del Elíseo en sala de cocktail party para multimillonarios estadounidenses. Al reelegir a Emmanuel Macron, los franceses asumieron –por cuarta vez– la responsabilidad de su propio descenso al infierno. Creían que Francia no necesita una gran personalidad que la dirija con seriedad sino sólo pequeños remiendos.
Pero ahora se ven ante una inflación de 20 a 25% en los alimentos y la energía. Más de la mitad del territorio de Francia carece de médicos y los hospitales están cerrando sus servicios de urgencia. De hecho, todos ven que nada funciona: el nivel escolar se derrumba peligrosamente, la policía no logra mantener el orden, la justicia no tiene posibilidades de actuar antes de 2 años, el ejército no está en condiciones de enfrentar un conflicto de alta intensidad. Los problemas son tantos que nadie sabe por dónde empezar.
Los franceses comienzan a entender que no basta con “remendar” los servicios públicos sino que es necesario modificarlos en función de nuevas realidades, como la informatización de los medios de producción y la globalización de los intercambios. Unos estiman que la crisis comenzó en 2007, cuando el Parlamento francés adoptó un texto que los franceses ya habían rechazado en un referéndum. Para otros, la crisis empezó en 2005, con las revueltas en los barrios periféricos de París… o quizás en 1990, con la participación de Francia en la guerra de Estados Unidos en el Golfo Pérsico. Lo que sí es seguro es que el país no se identifica con esa cosa en la que se ha convertido su clase política y todavía menos con la política que aplica esa gente.
Emmanuel Macron, después de haber logrado que lo eligieran con la promesa de modernizar el país, aparece hoy como el principal obstáculo para su transformación, como el elemento que impide el surgimiento de una sociedad nueva.
En 1789, los franceses supieron tomar la iniciativa, derrocaron la monarquía y crearon la sociedad moderna. Ahora tendrán que tomar nuevamente la historia en sus manos para crear un mundo nuevo. Algunos ya saben que África está liberándose de la dominación que sobre ella ejercieron los gobiernos franceses y que Rusia y China están reorganizando las relaciones internacionales. Pero la mayoría de los franceses tiene muy poca información sobre esos procesos.
Resulta sorprendente ver como la gran mayoría de los franceses busca un nuevo paradigma y al mismo tiempo temen verse arrastrados a una revolución violenta. Esta crisis podría resolverse sin necesidad de eso. Bastaría con que la clase política escuche a los franceses, como lo hizo el rey Luis XVI al principio de la Revolución Francesa.
Pero lo que estamos viendo es un diálogo de sordos. En todas las negociaciones sobre la reforma de las jubilaciones, el gobierno se negó a hacer concesiones y rechazó de plano las propuestas de los sindicatos. Pero, con los diputados, multiplicó las enmiendas convirtiendo así el diálogo con el pueblo en un debate interno de la clase política. Esa actitud cerró todas las puertas a las soluciones pacíficas.
Los franceses ya han podido comprobar que son inútiles los «grandes debates» y otras «convenciones ciudadanas» que tanto agradan al presidente Macron. El presidente los ha convocado, los franceses han participado pero sus sugerencias se han perdido en un laberinto burocrático. Eso significa que ya no será posible recurrir otra vez a tales trucos.
Todo quedará bloqueado durante meses, probablemente por años. El gobierno ya no podrá imponer la adopción de nuevos textos en la Asamblea Nacional y, de todas maneras, sus propios funcionarios dejarán de obedecer. Sólo pondrán los problemas difíciles en la parte baja de la pila de expedientes y mirarán para otro lado. Los franceses ya no podrán protestar sin exponerse a la más dura represión policial –como ya sucedió con los Chalecos Amarillos.
Las elecciones europeas –en 2024– y las elecciones municipales –en 2026– acentuarán el aislamiento del presidente Macron, hasta que se vaya –en 2027. A no ser que él mismo reconozca que su dimisión es lo único que puede desbloquear el país.
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23 marzo, 2023
ESTIMACIONES FALLIDAS
"El poder de movilización de la Unión Soviética y su perpetua capacidad de burlar a la inteligencia militar alemana, eran realmente asombrosos. A principios de agosto se informó a Hitler de que el Ejército Rojo ya no disponía de fuerzas suficientes para desplegar un amplio frente defensivo y que probablemente estaba a punto de agotar sus recursos: Las nuevas unidades que se están organizando puede que hayan alcanzado su punto máximo. Difícilmente se espera la creación de nuevas unidades. El informe predecía que, como mucho, el Ejército Rojo podría desplegar 390 divisiones. Este número supuso una estimación superior a las estimaciones previas a la invasión y, sin embargo, todavía representaba una cifra risible. En ese momento, la movilización soviética había elevado las fuerzas del Ejército Rojo en el frente a 401 divisiones, cifra que aumentaría a 450 en septiembre y a 592 en diciembre.
[...]
Un análisis final concluye que Alemania perdió al verse envuelta en una guerra de desgaste que no previó ni supo manejar, y a cuya naturaleza no pudo adaptarse debido a sus condicionamientos ideológicos.
En el otoño de 1941, las críticas regiones industriales y de cultivo de cereales estaban situadas tras las líneas alemanas. El objetivo de la Operación Barbarroja era permitir que Alemania explotara los recursos económicos de la Unión Soviética occidental, especialmente de Ucrania, para establecer un gran imperio alemán económicamente autosuficiente. Para el mando alemán, la Operación Barbarroja suponía inclinar la dimensión económica de la guerra a favor de Alemania. Lo que finalmente resultó ser una completa fantasía".
[Fragmento] Big Serge - Apocalipsis: Operación Barbarroja
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22 marzo, 2023
Lo que todos ocultan en la destrucción de la Sanidad Pública
Coordinadora Antiprivatización de la Sanidad – 22/03/2023
La Sanidad Pública hace aguas en todo el Estado, independientemente de quien gobierne. Desde los centros de salud a los hospitales, pasando por la salud mental, o el transporte sanitario, el brutal deterioro se plasma en las listas de espera más elevadas de la historia, pacientes que fallecen sin ser atendidos, excesos de mortalidad no investigados, etc.
Todo lo que está ocurriendo es, desgraciadamente legal, gracias a las leyes de ámbito estatal 15/97, y los artículos 67 y 90 de la Ley General de Sanidad, que el gobierno “más progresista de la historia” mantiene en vigor pudiéndolas derogar. Es decir, unos hacen el “trabajo sucio” y los otros se rasgan las vestiduras. Puro espectáculo.
Hoy la realidad es esta: uno de cada tres euros dedicados a sanidad acaba en los bolsillos de empresas privadas mientras los centros públicos agonizan por falta de medios y los seguros privados se disparan. En cuanto a los trabajadores, tras los aplausos, el maltrato ha alcanzado niveles escandalosos, lo que ha provocado la huida y el abandono de muchos de ellos en busca de mejores condiciones laborales.
Lo llevamos advirtiendo dos décadas, la agresión no va a acabar aquí. Con la justificación de la crisis están desmantelando todos los “servicios públicos”, y van a convertir la sanidad, en un Sistema de Beneficencia. Los “Ayuso dimisión (o el político que corresponda)”, o “La sanidad no se vende, se defiende” son reclamos vacíos. Si queremos salvar la sanidad no nos tenemos que dejar engañar por los síntomas, hay que actuar sobre las causas (las leyes estatales) y señalar a los responsables (todos los partidos que las mantienen). Están todos en el ajo, los partidos y sindicatos que han permitido esta situación son parte del problema y no pueden formar parte de la solución. Son los mismos que desmantelan las pensiones, han pasado página en la masacre de las residencias, mantienen la ley Mordaza, no derogan la reforma laboral, siguen sin garantizar el acceso a la vivienda….
O recuperamos la movilización autónoma, al margen de los privatizadores, o nos despojaran de todo.
Cronograma de la privatización de la Sanidad
● 1986:Ley General de Sanidad. Incorporó avances como la creación de la Atención Primaria, pero se suprimieron propuestas iniciales como la creación de un sistema público de Farmacia, o la atención integral de salud mental y bucodental. Se introducen los artículos 67 (convenios singulares) y 90 (conciertos) que van a permitir trasvasar miles de millones de euros a empresas privadas, por actividad que se podría hacer en los centros públicos si estuvieran dotados de plantillas suficientes.
● 1997:Ley 15/97 (de “Nuevas Formas de Gestión”), que va a permitir, con dinero público, la apertura de centros sanitarios privatizados durante décadas.
● 1999: Primer hospital de modelo concesión (Alzira, Valencia), cedido a una empresa privada por 20 años. Posteriormente se abren otros 4 del mismo modelo.
● 2004-2011:Madrid aplica el mismo modelo poniendo en manos privadas por 30 años (hasta 2038-2040)11 hospitales privados, lo que implicó el cierre de más de 2.000 camas públicas y el trasvase de cientos de millones de euros anuales que se detraen de los centros públicos.
● 2010: Se extiende el modelo de hospitales privatizados a Baleares, Cataluña, Castilla y León, Galicia, etc. Paralelamente se privatizan ambulatorios y laboratorios públicos, citas médicas, extracción de sangre, lavandería, limpieza, informática, mantenimiento, almacenaje, vacunas, etc.
● 2018-2023: Se disparan las listas de espera hasta cifras récord, lo que les ha permitido justificar el brutal incremento de los conciertos privados (art. 90 Ley General de Sanidad), mientras se cerraban o reducían servicios en los centros públicos. La crisis del Covid es aprovechada para derivar cientos de millones de euros hacia empresas privadas, abrir “hospitales” innecesarios, cerrar servicios de urgencias, rematar la Atención Primaria y maltratar aún más a los trabajadores.
Puedes descargar este PDF maquetado en el siguiente enlace: https://nube.cgtinformatica.org/s/eR5N3nKYyATHHAj.
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21 marzo, 2023
"PODER Y CAPITALISMO EN EL MARCO GLOBAL" — Daniel Seixo & Julio Cesar Gambina
El país más odioso del mundo — Luis Britto García
Solicitar visa para aquel país es conocerlo antes de pisarlo. Piden pasaporte vigente, balance financiero, constancia de trabajo, certificado de que se está de vacaciones durante la estadía, árbol genealógico, pasaje de regreso, mil y pico de divisas por día de estadía, certificación de que no se proyecta matar al Presidente, juramento de que no se ingresa para ejercer la prostitución, compromiso de que no se trabajará ni se ejercerán actividades remunerativas, certificado de salud con renuncia previa a solicitar tratamiento médico. Tantas barreras cierran el paso a los inmigrantes que necesitan para hacer funcionar su economía, la mutua tirria les impide tener más descendientes, quedan convertidos en el desierto más prohibido del planeta.
Luis Britto García - Maraña
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20 marzo, 2023
La noción de nación — Luis Casado
La Pluma – 18/03/2023
Aportado por PRAꓘTIKA
Si no se puede debatir… ¿dónde queda la soberanía? Si los ciudadanos no tienen ni siquiera el derecho a opinar sobre cuestiones que les atañen directamente, como sus leyes –comenzando por la primera: la Constitución– ¿dónde queda la noción de nación? Si no es posible definir más prioridades ni objetivos que un alto nivel de lucro para los capitales extranjeros acompañado de una ridícula tasa de impuestos… ¿de qué sirve votar?
Las creencias colectivas se disipan, pierden fuerza, cuentan menos o simplemente ya no cuentan. ¿Quién le cree a los partidos políticos (no digo corruptos porque sería un pleonasmo) por ejemplo? ¿O bien a la Iglesia refugio de pedófilos? ¿Quién se identifica aún con su propio país cuando hay quienes los venden a precio de outlet? Luis Casado reflexiona sobre el tema, sin usar pinzas ni metáforas… No es el caso de alegrarse, como hacía Lucrecio…
Suave mari magno turbantibus aequota ventis aequora spectare e terra magnum laborem alterius
(Es agradable, cuando los vientos atormentan las olas sobre el vasto mar, contemplar los sufrimientos del prójimo desde lo alto de un promontorio… Lucrecio. De Natura Rerum, II, v.1 a 33)
Entre las herramientas que aprendí a usar de niño se cuenta una irremplazable: el diccionario. Más tarde supe que las prácticas lugareñas hacen de cualquier palabra un enredo polisémico de mucho cuidado. Así, una “guagua” es un niño o niña lactante en Chile, mientras que en Cuba o en el archipiélago Canario se trata de un autobús de esos que en Chile llamamos “micro”. Lo que nuestros vecinos argentinos llaman “curda”, en España es “estar en pedo” y en Chile una “tranca”, que la RAE define como Palo grueso que se pone para mayor seguridad, a manera de puntal o atravesado detrás de una puerta o ventana cerrada.
Peor aún, una misma cosa es designada de distintos modos y la comprensión se hace difícil. Ejemplo entre otros: para los cubanos la papaya no es la fruta que uno piensa. Uno cree que domina el idioma pero vuelve al diccionario para eliminar dudas, precisar un significado o aprender nuevas palabras. Inconveniente: a veces el propio diccionario te induce en error, te confunde, te conduce a callejones sin salida.
Consulté el diccionario de la RAE para examinar la noción de "nación" y mira lo que encontré: la palabra recibe tres acepciones,
1. f. Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo Gobierno.
2. f. Territorio de una nación.
3. f. Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.
Irlanda, una nación, tiene tres gobiernos: uno en Dublin, otro en Belfast y un tercero en Londres. La antigua Yugoslavia -un país- ahora está separada en no menos de doce “países” con otros tantos gobiernos, incluyendo uno creado a bombazos por EEUU y la OTAN. Escocia busca su independencia de Gran Bretaña y mientras tanto está regida por un gobierno en Londres y otro en Edimburgo.
Luego, que la nación sea definida como el "territorio de una nación" es algo así como una recursión: la definición de una palabra con la misma palabra. El pan es el pan…
En cuanto al conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común… ¿cómo no pensar en países que albergan habitantes disímiles en idioma, cultura, territorio, tradiciones, costumbres, gastronomía, características antropológicas, color de piel, religión, etc.? Francia, es un buen ejemplo. O Bélgica. O España, para no mencionar la India o aún China y Rusia. O bien Chile, en cuyo territorio aún encontramos aymarás, quechuas, diaguitas, mapuches, onas, alacalufes y aun otros pueblos a pesar de los denodados esfuerzos de los conquistadores y de sus indignos sucesores por liquidarlos a todos.
Exit pues la RAE y sus definiciones. De ahí que haya echado mano a un concepto del economista e investigador francés Frédéric Lordon. Helo aquí:
"La deliberación democrática tiene su lugar más favorable en la circunscripción de lo que llamamos una nación. Sabiendo que por nación, si somos capaces de un poco de espíritu de abstracción, no hay que entender el dato del contorno de las actuales naciones, sino la nación, definida como el espacio de realización del principio de soberanía."
No digo que esta definición facilite el curro: la Unión Europea, por ejemplo, y los países que la conforman, tendrían muchas dificultades para demostrar que constituye, o constituyen, el espacio de realización del principio de soberanía.
Ese ectoplasma llamado Ursula von der Layen, por ejemplo, no fue elegida por nadie, y mangonea como si se tratase de la encarnación del sufragio popular. Lo mismo se puede decir de ese payaso-sicario llamado Josep Borrell, un mutante que pasó del ala izquierda del PSOE a guardián de la herencia neofascista europea. Franco debe bailar muiñeira en su tumba.
Agrégale que Europa no es sino un Protectorado de los EEUU y ya la tenemos liada. No lo digo yo, lo dijo Charles de Gaulle cuando denunciaba, en su calidad de presidente de Francia, ese ministerio de colonias llamado OTAN. Mon Général tenía -como decía él mismo- "una cierta idea de Francia": una nación grande, fuerte, independiente y soberana… Nación que sucumbió junto a él. Una vez más no lo digo yo, lo dice Pierre de Gaulle, nieto del gran Charles, quién sostiene que la clase política gala traicionó los ideales de su abuelo entregándose a la dominación del imperio.
Si se trata de gobernar para su propio pueblo, las mandatarias/es/is/os/us lo tienen crudo cada vez que toman decisiones que contrarían los intereses de las oligarquías y de los mercados financieros. O del imperio… que es más o menos lo mismo.
Para resistir hay que tener convicciones, habilidad, un cerebro y algo de cojones. De otro modo terminas nombrando a Jaime de Aguirre ministro de… ¡Cultura!
Actualmente, en materias económicas no se puede debatir de nada, ni descartar la doxa o negar la verdad revelada. El neoliberalismo es el destino insuperable de la Humanidad. Que hoy en día los EEUU practiquen un proteccionismo hipócrita, financien a las empresas que se deciden a abandonar Europa para instalarse en el imperio, que una vez más importantes bancos quiebren dejándole la cuenta a los fondos públicos… no estimula ni siquiera el deseo de pensar allí donde nadie piensa estas cosas. En Chile por ejemplo.
Si no se puede debatir… ¿dónde queda la soberanía? Si los ciudadanos no tienen ni siquiera el derecho a opinar sobre cuestiones que les atañen directamente, como sus leyes -comenzando por la primera: la Constitución- ¿dónde queda la noción de nación? Si no es posible definir más prioridades ni objetivos que un alto nivel de lucro para los capitales extranjeros acompañado de una ridícula tasa de impuestos… ¿de qué sirve votar?
La nación ya no es el espacio de realización del principio de soberanía, si alguna vez lo fue. Para decirlo con todas sus letras, la nación ya no existe.
En estos días, Macron intenta gobernar por decreto en Francia, y así le va. El uso inmoderado del artículo 49.3 de la Constitución francesa, que impone leyes que nadie ha votado, podría echar abajo el gobierno, forzar nuevas elecciones parlamentarias, y debilita, sí o sí, la frágil legitimidad de un elegido por defecto.
En otros sitios la Constitución debe ser el resultado de una masturbación extremadamente privada entre expertos del onanismo a las órdenes del gran capital. Tú lo llamas como te de la gana: comité de expertos, consejo ciudadano, comité técnico… Lo que no figura en ningún sitio es la nación. Ese espacio de realización del principio de soberanía que desapareció un 11 de septiembre de 1973, hace ya casi 50 años.
¡Cómo te echamos de menos, Salvador…!
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