10 julio, 2018

Antes de que la lepenización de Goldman-Sachs nos robe todas las banderas – Rafael Poch


Ernesto Rodera




La política migratoria de la UE es síntoma de una tendencia y reto para una izquierda sin soluciones

En el lento tránsito de la Unión Europa hacia su fragmentada y disgregada inoperancia, asistimos a la coalición del neoliberalismo con la extrema derecha política. Es lo que bauticé como la “lepenización de Goldman-Sachs”. La cumbre de finales de junio adoptó una política de extrema derecha en materia de refugiados: 1– Refuerzo de las fronteras exteriores de la UE vía la ampliación de las competencias y el presupuesto de Frontex, la agencia europea competente, 2– incrementar la repatriación de emigrantes irregulares estableciendo campos de concentración en África del Norte y en el interior de la UE, instalaciones que llevarán nombres de camuflaje como “centros de control” o “plataformas de desembarco”.

Mientras los jefes de estado europeos alcanzaban de madrugada e in extremis, como viene siendo habitual– estas resoluciones, la semana se saldaba con por lo menos 220 personas ahogadas en el Mediterráneo, según la estimación de la agencia de refugiados de la ONU. Desde 2014, 16.000 han perdido la vida tratando de alcanzar Europa, unas 35.000 desde el año 2000, según la misma agencia.

Lo peor está por venir

Aunque el actual flujo migratorio hacia Europa no es significativo para un conjunto de 500 millones de habitantes –y comparado con la situación en Líbano o Turquía es francamente insignificante– logra potenciar la “lepenización” política en muchos países a causa del encogimiento del estado social y de la competencia entre pobres autóctonos y pobres foráneos, hasta el extremo de alterar los mapas políticos nacionales.

Lo que comenzó siendo un fenómeno francés con el éxito del Frente Nacional de Le Pen, afecta ahora a muchos países europeos. La novedad es que esta “lepenización” se ha instalado en Alemania. La canciller Merkel, que en 2015 se marcó el brevísimo farol de acoger emigrantes por una mezcla de razones de imagen y de falta de mano de obra, ha visto como en dos años se formaba en su Bundestag el mayor grupo parlamentario de extrema derecha de Europa (92 diputados). La derecha alemana no ha tenido ningún problema en asumir el programa lepeniano, que ha llegado al poder en Italia, en Austria y otros países, bajo el impulso de la retrograda CSU, el partido que gobierna Baviera prácticamente sin interrupción desde antes de que el Partido Comunista Chino llegara al poder en 1949.

Las predicciones y proyecciones del calentamiento global sugieren que el actual problema migratorio dejará de ser anecdótico. Unido a los efectos del belicismo en Oriente Medio, del comercio injusto por doquier y del neocolonialismo bajo otras formas en África y otros lugares, el cuadro es inequívoco.

El vector de esta política apunta hacia una división del mundo en dos categorías, dos castas geográfico-sociales, en la que el estrato superior que podría implicar al 20% de la población del planeta podría vivir en un cuadro de relativa distribución, suficiente para generar un consenso y una fuerza militar capaz de mantener al 80% restante en una posición totalmente subyugada y paupérrima. Evocando este escenario, el sociólogo Immanuel Wallerstein observa con razón que, “el orden mundial que Hitler tuvo en mente no era muy diferente”.

Actuar sobre el conjunto

¿Qué vamos a oponer a eso?, ¿el open arms y el elogio infantil del mundo feliz sin fronteras, versión humanitaria de la mundialización neoliberal del capital? Mantenerse en esa posición ha sido, precisamente lo que ha llevado a millones de ciudadanos europeos a emigrar electoralmente a la extrema derecha, desde la izquierda y la socialdemocracia. En Francia y en Alemania (véase la discusión en el último congreso de Die Linke) se comienza a tomar conciencia de algo banal: por supuesto que es inaceptable la política de campos de concentración y el holocausto mediterráneo, pero el problema –no el actual, sino el que nos garantizan las proyecciones futuras y que conduce a esa especie de reedición del mundo hitleriano– es irresoluble sin actuar sobre el conjunto.

Acabar con el orden desorden neoliberal-belicista, dejar de participar en él y romper con las alianzas que lo promocionan, sería el primer artículo del decálogo para cumplir con el mundo.

El antibelicismo habría que conjugarlo con políticas contra el crecimiento crematístico que está en el origen de tales desastres, con el fin de las políticas comerciales basadas en la rapiña y el abuso así como con los regímenes emplazados en el Sur para garantizarlas, con la práctica del multilateralismo en la esfera diplomática, con la denuncia de los acuerdos y relaciones desiguales, con el coto al extractivismo y a la emisión desenfrenada de gases responsables del efecto invernadero, con el respeto y desarrollo de los acuerdos internacionales en la materia, con el cumplimiento del insuficiente compromiso de la ONU de dedicar el 0,7% del PIB a la ayuda al desarrollo, con la prohibición de la venta de armas y la sanción al colonialismo, con la promoción del desarme de los recursos de destrucción masiva comenzando por las cinco potencias nucleares del consejo de seguridad de la ONU, etc., etc.

Solo desde un programa político reformista y humanista que apuntara en esa dirección, podría un estado nacional cerrar sus puertas a los grandes flujos migratorios que están por venir, alegando su compromiso práctico con un mundo viable y la necesidad de preservar su estabilidad interna, sin la cual se pierde toda posibilidad de acción política.

Solo los gobiernos del Norte que cumplan con el mundo podrían cerrar sus puertas al emigrante sin sentir la vergüenza que suscita la presente política hipócrita de la Unión Europea, hablando por un lado de derechos y valores mientras se organizan centros de detención de emigrantes en África y se alimentan las hogueras globales con un modo de vida inviable para todos y sostenido por el militarismo.

La izquierda debería reflexionar sobre cómo abordar esto y dejar de parapetarse en el “open arms” y el “mundo sin fronteras” que nos vendieron los gringos junto con su globalización, un mundo en el que los estados son sustituidos por ONG´s y la política por la manipulable ideología de los derechos humanos.

De la misma forma en que la solución a la desigualdad no es la caridad, sino la nivelación social y una política fiscal acorde, el problema de los emigrantes debe enfocarse en el marco de programas de cambio general. Antes de que la lepenización de Goldman Sachs nos robe todas las banderas.

11 comentarios :

  1. Magnifico, por lo menos alguién desde la izquierda propone algo, y no se limita a capitanear un Titacnic llamado izquierda, mientras miran impasibles como la ultraderecha les roba su espacio político. Recordemos que la izquierda europea contemplaba el nazismo con sarcasmo y lo tomaban como un accidente temporal de corto recorrido.

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    1. En efecto. Y si "la realidad da poco margen" (como suelen decir desde su miserable pragmatismo algunos), habrá que empezar por cambiar dicha realidad, que es una de las principales misiones de la política.

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  2. Anónimo7/11/2018

    Por fin ,de forma masiva,se esta contestando a la siguiente pregunta:¿Porque en Europa hay partidos de ultraderecha con representacion parlamentaria y en España no?

    En Europa ,hay mucha mas emigracion que en España.Emigracion provocada y dirigida para provocar una sustitucion poblacional europea y tener mano de obra barata y obediente.

    Paralelamente,manipulando,durante 40-50 años,a traves de la educacion,medios de (des)informacion....han conseguido construir una sociedad hedonista,sentimentaloide,candida,superficial...una sociedad debil.Perfectamente manipulable.

    Que pasa cuando una sociedad debil(europea),se junta con una fuerte(emigracion),pues surge el conflicto.

    Pero con un agravante ninguna de las dos esta capacitada para encontrar soluciones verdaderas.Una porque su fuerza viene de la desesperacion y la otra porque su debilidad la ha convertido en pusilanime.Y solamente le han marcado dos salidas:
    _votar a la ultraderecha para que nos resuelva el problema.
    -seguir practicando el buenismo-sentimentalismo de:pobreticos que vengan todos ,como si este fenomeno se hubiera producido por generacion espontanea.

    La solucion ,pienso,no pasa por reformas humanistas.Solo por la desaparicion de Sistema Capitalista.Ardua tarea.






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  3. Todos decimos lo mismo...
    http://esencialomenos.blogspot.com/2018/07/que-cosa-es-el-post-marxismo-x.html

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    1. Cierto... menos los post-marxistas y los integrados de Umberto Eco.

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    2. El artículo de Rafael Poch podría ser un buen epílogo a tus diez publicaciones sobre el post-marxismo.

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  4. Anónimo7/12/2018

    ¿Todos decimos lo mismo?. Y....(¿).No llego a comprender lo que quieres decir.¿Es verdad?.¿Es mentira?.¿Estas de acuerdo o en desacuerdo con lo leido?.

    No es verdad que todos decimos lo mismo.La mayoria de la sociedad tiene la opinion que les ofrece los medios de (des)informacion.

    Una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad.Pues hemos llegado a:Una Verdad (posible) repetida muchas veces se convierte en...TODOS DECIMOS LO MISMO.

    Este es el nivel de la sociedad actual.¿Donde esta el debate?.¿El libre intercambio de ideas?.¿Las ideas jamas ofenden?.

    Te explico una experiencia personal que viene a cuento:El otro dia estuve en la presentacion de un libro de un amigo y al finalizar nos fuimos de cervezas varios compañeros,antiguos militantes,nos pusimos a hablar de todo un poco,cual no seria mi sorpresa,que al expresar mis opiniones criticas(minoritarias)sobre Ideologia de Genero,elPsoe,Parlamento...noto que la gente(sobre todo las mujeres),se sentian inquietas,se termina la reunion y nos vamos cada uno para su casa.

    Al dia siguiente recibo un correo que basicamente dice:Vaya matraca(paliza) nos distes ayer.

    Esta es la sociedad actual,nadie quiere problemas,vivir en la ignarancia,meter la cabeza debajo de tierra.....

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    1. Lo que J.J.Guirado quiere decir, según lo interpreto yo, es que hay personas afines a un mismo o similar planteamiento respecto al capitalismo y al modo de analizarlo y afrontarlo. Cuando Guirado dice "todos", se refiere a todas esas personas. Si lees su última publicación, verás que coincide en lo esencial con este artículo.

      Gracias por tus comentarios.

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  5. Las diez publicaciones sobre el post-marxismo son un deleite. Siempre que tengo tiempo vuelvo a ellas, porque de verdad...dan en plena diana y no pueden ser más oportunas y clarificadoras. El artículo de Poch, ya lo califiqué de magnifico, por lo oportuno y necesario. Hoy mismo el Trump rapiñó 33.000 millones más de sus lacayos, e hizo referencia a la "amenaza migratoria" que ellos mismos crean y se ofrecen como oportunos "salvadores" previo pago, claro. El neo pizzo neo colonial.
    A ellos sumaría como epilogo el artículo (luego plasmado en libro) de David Bernabé, que tanto escamó al Albero Garzón, La Trampa de la Diversidad, sobre el neoliberalismo camuflado como "activismo social".
    Sumamente agradecido, Saludos.

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    1. Así es. 33.000 millones que sus lacayos nos sacarán a su vez a todos nosotros, lo cual quiere decir más recortes sociales. Aunque a escala planetaria, el gobierno de EEUU actúa como el mafioso de barrio que ofrece su "protección" al mismo y luego pasa la cuenta. Extorsión pura y dura que el matón de Trump encarna perfectamente.

      Gracias por tu comentario. Salud!

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  6. Toda la política de gestos y gilipolleces se esfumará en cuanto acaben los estímulos del BCE. Socialista o facha van a necesitar de toda su maña para librar.
    Por otra parte, la izquierda no puede ser fuerte si su único fin es pactar con la derecha. De ahí el fracaso de la 3ª vía socialista y los virajes a la derecha intentando coupar el centro.
    Salud!

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