Mostrando entradas con la etiqueta extrema derecha. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta extrema derecha. Mostrar todas las entradas

08 mayo, 2022

SEMIÓTICA DE LA EXXXTREMA DERECHA

 

Fernando Buen Abad Domínguez

fi-fi-ficción – 08/05/2022



Tienen rostros, nombres y apellidos… negocios y financiamiento. No pocas veces su éxito depende de nuestros descuidos, debilidades, ignorancia y tontería. Y porque no consolidamos la unidad que nos debemos.


Pornografía electoral por todos los medios


Están usurpando todas las formas del repudio y la queja sociales. Cada palabra que articula la ultraderecha, en forma de campaña política o ideario "justiciero", es una emboscada ideológica nutrida, principalmente, por operaciones de usurpación simbólica. Ellos lloriquean histriónicamente por las penurias sociales de las que son causantes históricos y beneficiarios mercachifles. Condenan con anti-política, a la "dirigencia política" por las canalladas que ejecutan en conjunto mientras acumulan votos (síndrome de Estocolmo) de sus víctimas. Guerra ideológica que disfraza de "clamor popular" el ideario de los verdugos.


Expresión semiótica de los miedos burgueses en un mundo que se les resquebraja intoxicado de injusticias. Muy añeja tradición perversa incubada en el alma misma de la democracia burguesa. No es una calamidad que sorprenda por su "novedad", ni es una "maldición" trágica del destino causada por fuerzas extraterrestres. Es el capitalismo que ensaya todo género de argucias ideológicas para desorganizar a la clase trabajadora, deprimirla en todas sus fuerzas transformadoras y desfigurar las tesis históricas emancipadoras convirtiéndolas en espasmos libertarios y eructos de falsa rebeldía tramposa. Su negocio es lucrar con el escepticismo y la decepción inducidas aprovechando la desigualdad bochornosa que abofetea con sueldos miserables y jornadas laborales esclavistas. Mientras ellos secuestran la economía y se enriquecen hasta la obscenidad, se ofrecen como el único futuro posible, con poder del dinero como única respuesta razonable. Imponen la idea de que ellos pueden "limpiar" la política y que todo concepto de pueblo organizado es sinónimo de fracaso. Que el mejor plan es confiar en los empresarios porque sólo así hay posibilidades de riqueza y bienestar que algún día escurrirán hacia abajo.


Eso podría frenarse inmediatamente si las fuerzas sociales emancipadoras se uniesen para modificar y controlar toda instancia jurídico-política de los procesos electorales. Arrebatarle a la burguesía los controles tramposos que ha ideado contra la voluntad democrática de los pueblos. Y no contentarse con eso. La guerra ideológica burguesa no es otra cosa que el despliegue de ataques para garantizarse dominio eterno sobre la economía y el salario. En el circo electoral pagado por las oligarquías, brillan hoy peleles entrenados para atraer adeptos, o adictos, a la cultura del show, con cualquier payasada efectista: cortes de pelo o ausencia de ellos; vociferaciones o susurros; altanerías o palabrerío a destajo… como si eso fuese garantía de ideas claras o de consensos verificados. Circo con muchas pistas, operando en simultáneo sobre la confusión y con "fake news", cada día más espectaculares, publicitadas a destajo con todos los altavoces monopólicos disfrazados como “medios de comunicación” que son, en realidad, armas de guerra ideológica. La libertad de mercado disfrazada como "Libertad de Expresión". Con odio e ignorancia pueden ganar elecciones. La mentira de unos cuantos como verdad de todos.


Tienen por ejes semánticos los dolores sociales más hondos que ellos mismos han propinado a los pueblos. No tienen vergüenza en "denunciar" la inflación que es unos de sus grandes negocios. No les ruboriza hablar de la "pobreza" fabricada por ellos mismos para enriquecerse. No les tiembla el pulso para desplegar su "política" con banderas de anti-política contra la corrupción que ellos mismos han permitido en la democracia falaz de sus sectas privilegiadas. Dicen amar a los pueblos, a la Patria y a la República mientras desgarran sus vestiduras empresariales con palabrerío dogmático y fanático. Sueñan con seducir a la juventud con disfraces de "rebeldía", secretamente diseñados para que los jefes no se asusten. El plan es blandir el malestar social con engaños demagógicos para legitimar sus planes de represión contra sus votantes.


Ya lo hemos visto miles de veces. Una y otra vez nos ha costado vidas y recursos naturales. Una y otra vez nos han derrotado con sus engaños y siempre lo exhiben como lo nuevo y lo que siempre hemos querido. Sus más conspicuos representantes se amamantan en el nazi-fascismo. Tienen genios propagandistas que les fabrican matices y emboscadas de todo tipo. Y tienen éxitos aberrantes que se legalizan siempre con las varitas mágicas de la democracia burguesa. Todo el mundo conoce los nombres de los "candidatos" con extremismos de derecha. Todo mundo los identifica en los tableros de las tácticas y estrategias electorales y todos son cómplices corresponsables cada vez que las consecuencias de tal canallada golpean a los pueblos sin clemencia.


No pensamos aquí, a la semiótica, absorta en devaneos metafísicos ni escolásticos; nos importan como objeto de estudio los modos, los medios y las relaciones de producción de sentido pero siempre en el marco de la disputa Capital- Trabajo. Ahí donde se dirime la realidad. Pero sería de un simplismo aterrador, y escapista, identificar virtudes del enemigo sin contrastarlas con nuestras debilidades. Porque en buena medida unas viven gracias a las otras. En los trasfondos de cada expresión de ultraderecha es indispensable identificar, nombrar y caracterizar el dinero que los nutre. Es indispensable transparentar el financiamiento de la política (y en general todo financiamiento) pero acompañado tal transparencia con una pedagogía de la honradez porque, entre las patologías semióticas de nuestros tiempos, un cinismo de nuevo género se ha hecho blindaje de toda tropelía. Algunos casos de corrupción extrema no generan indignación movilizada ni organización política antagónica. Una plasta de conformismo e indiferencia ahoga a la realidad y nos hace desvergonzados consuetudinarios en beneficio de los negocios de esa anti-política extensión de la ideología transmitida por todos sus medios.


No debemos contemplar su espectáculo con los brazos cruzados. Toda esa parafernalia es un compendio de aberraciones propagandísticas que se han naturalizado en un paisaje de sobreproducción publicitaria y amasijos ideológicos burgueses. A no pocos segmentos de población le da lo mismo cualquier barbaridad conceptual mientras las emboscadas ideológicas sigan redituando votos y negociados de élite. Subordinados a eso, los mercenarios de las pantallas (enfrente o detrás de ellas) trabajan esmeradamente para encontrar el gesto, las palabras, las inflexiones y el histrionismo de coyuntura placentero, medrando en el tedio del electorado y para la burguesía que financia el circo. Algunos, incluso, llegan a creer en sus propias falacias y se creen que inventaron una nueva especie de narcótico político para anestesiar a las masas. Y se creen genios por eso. Tienen rostros, nombres y apellidos… negocios y financiamiento. No pocas veces su éxito depende de nuestros descuidos, debilidades, ignorancia y tontería. Y porque no consolidamos la unidad que nos debemos.


[ Fernando Buen Abad Domínguez para ‘La Pluma’, 4 de mayo de 2022 / http://www.lapluma.net/2022/05/06/semiotica-de-la-exxxtrema-derecha/ ]



15 noviembre, 2019

Lobos disfrazados de ovejas — Juan Gabalaui



LQS 11/2019

Siempre hay que desconfiar de los que ponen por encima de las personas conceptos como España o la patria. Por España se encarcela, se reprime, se criminaliza o se tortura. No te preocupes. Si eres obediente no te pasará nada. España siempre se portará bien contigo si te conformas. Será amable si te diluyes entre la multitud. Si pasas desapercibido o si no desentonas. Se admiten críticas, por supuesto, pero que no supongan cambios que modifiquen el sistema. Por favor, propón cambios que no cambien nada.

La extrema derecha es el lobo que asusta. Es el aguijón que te empuja con un sobre en la mano hacia la urna consagrada. Es la que deshumaniza y criminaliza a menores de edad vulnerables por su origen extranjero. Es la que gracias a sus exabruptos nos hace olvidar que el gobierno español, pesoísta o popular, no cumple con su obligación de proteger a niños, niñas y jóvenes, ni ayuda a las familias para que los puedan cuidar adecuadamente, ni ofrece trabajos dignos ni garantiza el derecho a la vivienda.

El caldo de lombarda es una sustancia terrorista. Después de que el único grupo terrorista del estado anunciara su disolución, todo es terrorismo. La lejía y el bicarbonato son pruebas de cargo. Votar lo que no se debe también infunde terror. Manifestarse contra el estado de las cosas o tener la boca suelta en los chats de las redes sociales. Todo es terrorismo. Cuidado con las palabras que salen de tu boca o teclean tus dedos. Recuerda que eta dejó de ser una conjunción en euskera para convertirse en un elemento incriminatorio de primer orden. Ahora Presidencia refiere a una intriga subversiva junto con el presidente de la Generalitat. No la pronuncies.

España siempre*. La extrema derecha se convierte en constitucionalista ante la defensa de la unidad de España. Ellos, los fascistas, son la infantería. El séptimo de caballería patrio. Son los infiltrados en las manifestaciones. Son los guerracivilistas que acusan de guerracivilismo. Los lobos que preceden a los lobos disfrazados de ovejas. Órdago a la grande para que te achantes. Una manera como otra cualquiera de consolidar el estado de las cosas. No olvides posicionarte en el lado adecuado. Al lado de la constitución. Al lado de España. Junto a los fascistas. Siempre España.

Los salvadores. Alguien nos tiene que salvar. Las urnas son nuestra oportunidad. Introducimos un sobre blanco y otro de color salmón en las ranuras de las urnas de metacrilato. Caen sobre un manto de sobres. Te das la vuelta y buscas la salida. Esperamos frente al televisor los primeros datos del escrutinio. Los lobos o los lobos disfrazados de ovejas. La cosa está reñida. No lo vemos claro. Igual ganan los constitucionalistas, los de la unidad de España, los monárquicos, los de la mano dura y el golpe encima de la mesa, los que se congratulan de encarcelar a políticos y justifican la represión de las personas que quieren tomar decisiones sobre cuestiones que les afectan. Igual.

Mejor prohibamos los referéndum. Para qué vamos a decidir sobre monarquía o república, federaciones o confederaciones, independencia o alianza. En las elecciones al menos tenemos controlado qué queremos que voten. Pero los referéndum. Esos los carga el diablo. Aunque siempre podemos hacer como en Irlanda con el Tratado de Lisboa. Si no nos gustan los resultados, volvemos a repetirlo.

O los construimos a nuestro gusto como el de la ratificación de la Constitución Española. Un totum revolutum donde igual votas monarquía que democracia. Si quieres democracia, dos tazas de realeza. Votas una cosa y la contraria. Aunque para no meterse en problemas, prohibamos los referéndum ilegales que son todos aquellos que no nos interesan que se celebren. Prohibamos participar y decidir para que decidamos nosotros. Los que controlamos el tinglado. Los lobos disfrazados de ovejas.

* España Siempre: lema del partido fascista español VOX para las elecciones presidenciales del 10-N de 2019.

Más artículos del autor en El Kaleidoskopio

04 noviembre, 2019

Se ha perdido la vergüenza — Juan Gabalaui


Cartel en Coimbra (Portugal) Foto de @gabalaui

El KdG 03/11/2019

Un hombre protesta en silencio por la celebración de un acto de la Falange Española de las JONS enfrente del Ateneo de Madrid. Sujeta firmemente una pequeña pancarta y gira sobre sí mismo para que los transeúntes puedan depositar su mirada distraída en los motivos de su crítica. Otro hombre, con la cremallera bajada y algo puesto de alcohol, se encara con él y le grita que proteste también si se celebran actos por Carrillo, la Pasionaria o Largo Caballero. Vocifera, intimida e insulta hasta que otras dos personas se interponen y le recriminan su actitud. Se quejaba de que le había llamado fascista y que se estaba metiendo con el Ateneo. Finalmente un amigo le coge del brazo y desaparecen entre la muchedumbre. El Ateneo de Madrid albergó, el 26 de octubre, un acto de la Falange, alquilando una de sus salas, en virtud de su compromiso con la libertad de expresión. Esta es la excusa que han encontrado. La realidad es que han permitido que sus estancias fueran ocupadas por una organización heredera de aquella que asesinó, torturó y reprimió durante más de 40 años sin que los autores ni la Falange como entidad se hayan enfrentado a la justicia y pagado por sus crímenes.

El hombre de la cremallera bajada ignora que Francisco Largo Caballero estuvo internado dos años en el campo de concentración nazi de Sachsenhausen o que Dolores Ibarruri, la Pasionaria, y Santiago Carrillo estuvieron exiliados durante décadas de su país. Fueron víctimas del fascismo español. La falange fue uno de sus verdugos. Si algo caracteriza los tiempos que vivimos es que se ha perdido la vergüenza. La vergüenza de no parecer estúpido e ignorante. La derecha española ha perdido los complejos y defiende abiertamente lo que hace una década hubiera provocado la hilaridad y el desdén intelectual. Esto no es un fenómeno exclusivamente español sino que trasciende nuestras fronteras. Lo vemos reflejado en países como Italia, Reino Unido, Estados Unidos, Chile o Brasil. El presidente chileno, Sebastián Piñera, que ha declarado el estado de excepción en el país, habló hace unos años, en la campaña a las presidenciales, sobre un juego que consistía en que todas las mujeres se tiran al suelo y se hacen las muertas, y todos nosotros nos tiramos encima y nos hacemos los vivos. Ganó esas elecciones. El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, declaró que prefería que su hijo se muriera de un accidente a que ande con un bigotudo por ahí, o que o error da ditadura foi torturar e nao matar (el error de la dictadura fue torturar y no matar). Ganó las elecciones.

The New York Times hizo un análisis de la cuenta de twitter del presidente estadounidense, Donald Trump, y concluyó que 5.889 tuits atacan a alguien o a algo, 2.026 son de autoalabanza, 1.710 promueven conspiraciones, 233 atacan a países aliados y en 132 alaba a dictadores. Durante la campaña legislativa de 2018 hizo 1.419 declaraciones falsas lo cual se traduce en un promedio de 30 mentiras diarias. En la campaña presidencial llegó a decir que podría disparar a gente en la Quinta Avenida y no perdería votos o, en relación a los mexicanos, que están trayendo sus drogas, están trayendo su criminalidad. Son violadores y, algunos, supongo que son buenas personas. Ganó las elecciones. Sus discursos apestan a machismo, racismo y xenofobia, homofobia y soberbia. Desde Santiago Abascal a Salvini. De Trump a Bolsonaro. Hace años estos discursos se producían en auditorios minúsculos y eran aplaudidos por grupos marginales. Hoy llenan estadios y reciben millones de votos. No es una broma. Es un peligro cierto. En la ciudad alemana de Dresde se ha declarado el estado de emergencia nazi. El ayuntamiento aprobó una moción que reconoce que la ciudad tiene un serio problema con la extrema derecha y se compromete a reforzar la cultura democrática. Con 29 votos en contra.

A las dictaduras se las empieza a limpiar el polvo. La chilena, brasileña, argentina o española no fueron tan malas. Las tesis revisionistas compiten en el mismo nivel que las investigaciones históricas. Los relatos construidos en su momento para justificar los golpes de estado, los asesinatos, las torturas y una feroz represión vuelven a recuperarse. El comunismo reaparece como esa gran amenaza que puede provocar un golpe encima de la mesa. El diputado brasileño Eduardo Bolsonaro amenazó con instaurar una nueva dictadura si la izquierda se radicalizaEl fascista español Ortega Smith, concejal en el Ayuntamiento de Madrid, que pide el estado de alarma, excepción y sitio en Catalunya, replicó al peneuvista Aitor Esteban que se preocupe de verdad porque como podamos os ilegalizamos. Su retórica es autoritaria y reaccionaria lo cual, desgraciadamente, se marida con una creciente actitud autoritaria y reaccionaria de una parte de la sociedad. La inmigración se ha convertido en un pegamento que permite coincidir a votantes de diferentes partidos y que se pueden llegar a autodefinir políticamente tanto de derechas como de izquierdas. El nacionalismo, en el caso del estado español, como motivo suficiente para la restricción de derechos y la represión policial y judicial. El feminismo como un ataque a la moralidad conservadora y a la sociedad patriarcal, cuyos valores forman parte de la ideología de muchas personas lo cual permite, al igual que con la inmigración, que confluyan votantes de la izquierda y de la derecha. Homofobia, cultura de la violación, maltrato animal, elogio del fascismo. Han perdido la vergüenza.

14 octubre, 2018

¿Cómo se engendró el monstruo Bolsonaro? —— Gerardo Szalkowicz





CUBADEBATE12/10/2018

Algo cambió el domingo en la política latinoamericana. La foto asusta: casi 50 millones de brasileños y brasileñas votaron por un proyecto abiertamente fascista. El 46% del electorado del país más grande de la región (y el quinto del mundo) eligió a un candidato que reivindica la tortura y hace apología de la dictadura, que despliega una retórica de odio, machista, racista y homofóbica descomunal y que promete armar a la población y privatizar las empresas estatales. De yapa, su hijo se convirtió en el diputado más votado de la historia brasileña.

El refortalecimiento de la derecha pura y dura ya se venía acentuando con los Macri, Piñera, el propio Temer, Mario Abdo, Iván Duque y varios más. Pero la irrupción de una ultraderecha troglodita que logra conquistar una enorme base social –un experimento que se instaló en EEUU con Trump y que se extiende en Europa– es un emergente novedoso en América Latina que nos alborota los diagnósticos. Y enciende todas las alarmas.

Brasil quedó al borde del abismo. Y más allá de las urgencias de cara a la segunda vuelta, toca desentrañar la película completa ante el retorno del oscurantismo. ¿Cómo se gestó este fenómeno político, sociológico y hasta religioso llamado Jair Messias Bolsonaro?

El triunfo de la “antipolítica”, o la política del odio

Para comprender este tsunami político es necesaria una mirada retrospectiva de largo aliento. O al menos de mediano. Un país cuya independencia fue proclamada por un príncipe portugués, que no vivió procesos revolucionarios, cuya última dictadura duró 21 años y tuvo una salida bastante consensuada, parió una sociedad históricamente despolitizada. Pero este sentimiento “antipolítica” se repotenció en los últimos años, estimulado por la operación Lava Jato y los grandes medios. Tras el golpe institucional que destituyó a Dilma en 2016 y la paupérrima gestión de Michel Temer, quedó en evidencia la putrefacción del sistema político y se impuso un sentido común de rechazo a la clase dirigente. De hecho, los principales castigados de la elección del domingo fueron los dos principales partidos del establishment: el PSDB, cuyo candidato Geraldo Alckmin no llegó al 5%, y el MDB de Temer que postuló a Henrique Meirelles y obtuvo un magro 1,2%.

Pero este proceso tuvo como condimento central una fuerte campaña de satanización mediática y judicial contra el PT, que permitió asociar la epidemia de corrupción unilateralmente a esa fuerza política y justificar socialmente la irregular prisión y proscripción de Lula.

En ese marco emerge este ignoto ex militar desbocado que logra capitalizar la implosión de los partidos de derecha y centro-derecha, la consolidación de ese fuerte sentimiento anti-PT y la aguda crisis económica que potenció el hastío. Como la política aborrece el vacío, Bolsonaro aparece como el candidato antisistema –pese a que hace 28 años ejerce como diputado– que promete resolver esta crisis multidimensional a fuerza de mano dura y prédica mesiánica. Y de ser un legislador marginal, que ganó fama cuando juró por el militar que torturó a Dilma, se convirtió en el efecto más siniestro de esta democracia agonizante.

El fundamentalismo religioso

El “Messias” nazi: El día en que Bolsonaro fue bautizado como evangélico en el Río Jordán. 


No se pueden entender esos 50 millones de votos sin la militancia activa que desplegó la poderosa Iglesia Universal del Reino de Dios. La fuerza evangélica neopentecostal –que juega cada vez más en el terreno político en toda la región–ataca en tres frentes simultáneos: en el Congreso, donde “la bancada de la Biblia” controla la quinta parte de la Cámara de Diputados; en la prensa masiva con su multimedio Record, el segundo del país achicándole distancias a la Rede Globo; y en las barriadas populares, donde tiene una penetración territorial que no logra ningún partido.

Quizá parte del ascenso abrupto de Bolsonaro se explique por el despliegue de miles de pastores haciendo campaña furiosa por el ex militar en los días previos a la votación.

Las otras tres patas de la mesa

Otro factor clave en la construcción de consenso alrededor de Bolsonaro fueron los grandes medios, que terminaron aceptando al mal menor ante la irreversible polarización con el PT y el fracaso de los candidatos del orden. Las fake news antipetistas se multiplicaron en las últimas semanas e hicieron estragos en las redes sociales. Algo similar pasó con el poder empresarial y financiero, que también cerró filas con Bolsonaro. No es para menos: su gurú económico es Paulo Guedes, un Chicago boy que asegura un rumbo ultraliberal.

Por último, el creciente poderío del llamado “Partido Militar”, que este domingo cuadruplicó su presencia al ritmo de la debacle de la política tradicional. Además de Bolsonaro y su compañero de fórmula, el inefable general Hamilton Mourão, al menos 70 candidatos militares fueron electos y tres disputarán gobernaciones estadales en segunda vuelta.

Los límites del progresismo

También al PT se merece reflexionar sobre su responsabilidad en la despolitización de la sociedad brasileña y en la creación del Frankenstein Bolsonaro. Durante 12 años faltó audacia para avanzar en transformaciones raizales, como hubiera sido la tan reclamada reforma política o una ley que limitara la concentración mediática. Y sobre todo, no se profundizó en el empoderamiento popular y la formación político-ideológica, facilitando el terreno para la diseminación de valores retrógrados y autoritarios.

Y una vez fuera del Palacio de Planalto, el progresismo brasileño se conformó en dar la pelea casi exclusivamente en el andamiaje institucional. Salvo la gimnasia de movilización permanente de los movimientos populares, la estrategia petista quedó atrapada en la telaraña de un sistema democrático controlado por el golpista entramado mediático, religioso, militar y financiero.

Tal vez en la respuesta callejera de las mujeres brasileñas y su poderosa consigna #EleNão se puedan encontrar algunas pistas de cómo enfrentar a los profetas del odio y su monstruo Bolsonaro.


10 julio, 2018

Antes de que la lepenización de Goldman-Sachs nos robe todas las banderas – Rafael Poch


Ernesto Rodera




La política migratoria de la UE es síntoma de una tendencia y reto para una izquierda sin soluciones

En el lento tránsito de la Unión Europa hacia su fragmentada y disgregada inoperancia, asistimos a la coalición del neoliberalismo con la extrema derecha política. Es lo que bauticé como la “lepenización de Goldman-Sachs”. La cumbre de finales de junio adoptó una política de extrema derecha en materia de refugiados: 1– Refuerzo de las fronteras exteriores de la UE vía la ampliación de las competencias y el presupuesto de Frontex, la agencia europea competente, 2– incrementar la repatriación de emigrantes irregulares estableciendo campos de concentración en África del Norte y en el interior de la UE, instalaciones que llevarán nombres de camuflaje como “centros de control” o “plataformas de desembarco”.

Mientras los jefes de estado europeos alcanzaban de madrugada e in extremis, como viene siendo habitual– estas resoluciones, la semana se saldaba con por lo menos 220 personas ahogadas en el Mediterráneo, según la estimación de la agencia de refugiados de la ONU. Desde 2014, 16.000 han perdido la vida tratando de alcanzar Europa, unas 35.000 desde el año 2000, según la misma agencia.

Lo peor está por venir

Aunque el actual flujo migratorio hacia Europa no es significativo para un conjunto de 500 millones de habitantes –y comparado con la situación en Líbano o Turquía es francamente insignificante– logra potenciar la “lepenización” política en muchos países a causa del encogimiento del estado social y de la competencia entre pobres autóctonos y pobres foráneos, hasta el extremo de alterar los mapas políticos nacionales.

Lo que comenzó siendo un fenómeno francés con el éxito del Frente Nacional de Le Pen, afecta ahora a muchos países europeos. La novedad es que esta “lepenización” se ha instalado en Alemania. La canciller Merkel, que en 2015 se marcó el brevísimo farol de acoger emigrantes por una mezcla de razones de imagen y de falta de mano de obra, ha visto como en dos años se formaba en su Bundestag el mayor grupo parlamentario de extrema derecha de Europa (92 diputados). La derecha alemana no ha tenido ningún problema en asumir el programa lepeniano, que ha llegado al poder en Italia, en Austria y otros países, bajo el impulso de la retrograda CSU, el partido que gobierna Baviera prácticamente sin interrupción desde antes de que el Partido Comunista Chino llegara al poder en 1949.

Las predicciones y proyecciones del calentamiento global sugieren que el actual problema migratorio dejará de ser anecdótico. Unido a los efectos del belicismo en Oriente Medio, del comercio injusto por doquier y del neocolonialismo bajo otras formas en África y otros lugares, el cuadro es inequívoco.

El vector de esta política apunta hacia una división del mundo en dos categorías, dos castas geográfico-sociales, en la que el estrato superior que podría implicar al 20% de la población del planeta podría vivir en un cuadro de relativa distribución, suficiente para generar un consenso y una fuerza militar capaz de mantener al 80% restante en una posición totalmente subyugada y paupérrima. Evocando este escenario, el sociólogo Immanuel Wallerstein observa con razón que, “el orden mundial que Hitler tuvo en mente no era muy diferente”.

Actuar sobre el conjunto

¿Qué vamos a oponer a eso?, ¿el Open Arms y el elogio infantil del mundo feliz sin fronteras, versión humanitaria de la mundialización neoliberal del capital? Mantenerse en esa posición ha sido, precisamente lo que ha llevado a millones de ciudadanos europeos a emigrar electoralmente a la extrema derecha, desde la izquierda y la socialdemocracia. En Francia y en Alemania (véase la discusión en el último congreso de Die Linke) se comienza a tomar conciencia de algo banal: por supuesto que es inaceptable la política de campos de concentración y el holocausto mediterráneo, pero el problema –no el actual, sino el que nos garantizan las proyecciones futuras y que conduce a esa especie de reedición del mundo hitleriano– es irresoluble sin actuar sobre el conjunto.

Acabar con el orden desorden neoliberal-belicista, dejar de participar en él y romper con las alianzas que lo promocionan, sería el primer artículo del decálogo para cumplir con el mundo.

El antibelicismo habría que conjugarlo con políticas contra el crecimiento crematístico que está en el origen de tales desastres, con el fin de las políticas comerciales basadas en la rapiña y el abuso así como con los regímenes emplazados en el Sur para garantizarlas, con la práctica del multilateralismo en la esfera diplomática, con la denuncia de los acuerdos y relaciones desiguales, con el coto al extractivismo y a la emisión desenfrenada de gases responsables del efecto invernadero, con el respeto y desarrollo de los acuerdos internacionales en la materia, con el cumplimiento del insuficiente compromiso de la ONU de dedicar el 0,7% del PIB a la ayuda al desarrollo, con la prohibición de la venta de armas y la sanción al colonialismo, con la promoción del desarme de los recursos de destrucción masiva comenzando por las cinco potencias nucleares del consejo de seguridad de la ONU, etc., etc.

Solo desde un programa político reformista y humanista que apuntara en esa dirección, podría un estado nacional cerrar sus puertas a los grandes flujos migratorios que están por venir, alegando su compromiso práctico con un mundo viable y la necesidad de preservar su estabilidad interna, sin la cual se pierde toda posibilidad de acción política.

Solo los gobiernos del Norte que cumplan con el mundo podrían cerrar sus puertas al emigrante sin sentir la vergüenza que suscita la presente política hipócrita de la Unión Europea, hablando por un lado de derechos y valores mientras se organizan centros de detención de emigrantes en África y se alimentan las hogueras globales con un modo de vida inviable para todos y sostenido por el militarismo.

La izquierda debería reflexionar sobre cómo abordar esto y dejar de parapetarse en el “open arms” y el “mundo sin fronteras” que nos vendieron los gringos junto con su globalización, un mundo en el que los estados son sustituidos por ONG´s y la política por la manipulable ideología de los derechos humanos.

De la misma forma en que la solución a la desigualdad no es la caridad, sino la nivelación social y una política fiscal acorde, el problema de los emigrantes debe enfocarse en el marco de programas de cambio general. Antes de que la lepenización de Goldman Sachs nos robe todas las banderas.

18 mayo, 2017

"Antes de expresar nuestra solidaridad, debemos tener claro a quienes y qué es lo que estamos apoyando" - George Ciccariello-Maher


No todos los que se llaman a sí mismos anarquistas son dignos de este nombre

Cuando se trata de las protestas venezolanas de las últimas semanas y meses, la desinformación reinante es suprema. Al igual que liberales y progresistas han sido engañados por hashtags desesperados, como #SOSVenezuela y comparaciones simplistas con Occupy, así también la izquierda radical ha sido tentada por los algunos autodenominados anarquistas venezolanos, en concreto por El Libertario.

Esto no es una crítica al anarquismo en general ni tampoco de todos los anarquistas venezolanos (hablaré de otros más abajo). Siempre he estado muy cerca del medio anarquista y, aunque frustrado por ciertos puntos ciegos del mismo, estoy influenciado por el anarquismo como método de lucha revolucionaria que comprende las contradicciones inherentes del Estado. Sin embargo, el liberal-anarquismo de clase media de El Libertario no representa esa consecuente y revolucionaria visión anarquista, sino su traición. Condescendiente hacia los pobres y totalmente ausente de las luchas concretas, en su lugar se ha aliado con los reaccionarios movimientos de la élite.

En un artículo reciente, publicado en Inglés por Libcom.org y ROAR Magazine, Rafael Uzcátegui (que no debe confundirse con el ex guerrillero del mismo nombre), cabeza visible de El Libertario, no sólo presenta un engañoso informe de las recientes protestas, sino que también proporciona una muy reveladora "perspectiva anarquista" para el "mal informado". Desafortunadamente, nos deja aún peor informados que antes, cercenando cualquier perspectiva anarquista posible. (Si bien este no es momento para diseccionar completamente el libro de Uzcátegui, Venezuela: La Revolución como espectáculo, vamos a decir que -como sugiere el título- es más Debord que Magón o Bakunin.)

Lo engañoso es que Uzcátegui repite las falsedades mediáticas de cómo comenzaron las protestas, alegando la represión policial, cuando la policía sólo actuó en respuesta al ataque del 6 de febrero contra la casa del gobernador en Táchira. Él, acríticamente, informa de detenciones y denuncias de tortura, a pesar de que la mayoría de estos hechos nunca fueron denunciados a los organismos competentes, y que algunos se encuentran bajo investigación. Mientras que, con razón, menciona el papel de los policías en las muertes de los dos manifestantes el 12 de febrero, no menciona que los oficiales responsables fueron detenidos y acusados (el número de funcionarios detenidos por el uso excesivo de la fuerza es, hasta la fecha, de 17).

Él invoca una reiterada frase hecha, que no hay libertad de prensa en Venezuela, pero obvia el hecho de que el periódico más importante de Venezuela, Últimas Noticias (que es simpatizante del gobierno), proporcionó a la investigación en curso el vídeo fundamental que muestra las acciones de los funcionarios de seguridad el 12 de febrero. Él critica la sugerencia del presidente, Nicolás Maduro, de que un golpe de Estado similar al que derrocó brevemente a Hugo Chávez en el año 2002 podría estar en marcha, pero pasa por alto la propia ambigüedad del El Libertario hacia ese mismo golpe cuando sucedió.

Lo revelador, sin embargo, es el hecho de que Uzcátegui se posiciona en El Libertario como "simple espectador" que, condescendiente, culpa a "los bajos niveles de cultura política" de la ausencia de una izquierda realmente independiente. Para cualquiera que ha pasado una sola semana en Venezuela, y en especial para los estadounidenses que hemos vivido mucho tiempo allí, esta última afirmación es totalmente incomprensible, ya que la cultura política de Venezuela, el aluvión constante de vibrante actividad y crítica revolucionaria es a veces abrumadora. Pero esto, junto con la demonización de Uzcátegui de las organizaciones populares revolucionarias (colectivos) así como de los "grupos milicianos", dice mucho de la oposición de El Libertario a las luchas populares, a la voluntariosa actividad de los más pobres y al apoyo de El Libertario a las concepciones de la clase media de los cambios sociales, concepciones que son, en última instancia, cómplices con la derecha.

¿Quiénes son El Libertario?

1. Una organización de clase media…

Como dice un ex miembro, El Libertario está constituido por "esnobs de clase alta “hijitos de papá totales (sifrinos), niños ricos mimados”. El propio Uzcátegui viene de una familia adinerada y se hizo aún más “aburguesado como estudiante de Políticas en la universidad". (Uzcátegui incluso trabajó para el antiguo alcalde de Baruta, en el este rico de Caracas, que no es otro que el líder de la oposición de derecha, Henrique Capriles, antiguo miembro del partido opositor Primero Justicia, financiado por Estados Unidos). Desde luego, el origen no es una maldición, más de un revolucionario ha cometido "suicidio de clase" para unirse a la lucha, pero no es el caso de El Libertario.

2. ...con la política liberal de clase media...

En palabras de un antiguo miembro, El Libertario "opera más como una ONG que como un grupo, no es un movimiento de base", y esto no debería sorprender ya que sus miembros tienen estrechas relaciones con ONG’s liberales de derechos humanos, como Provea, donde trabaja Uzcátegui. Mientras que los revolucionarios de todo el mundo son cada vez más conscientes de las limitaciones e incluso del peligro que hoy puede conllevar el discurso de los derechos humanos, estratégicamente cooptados en los últimos años por las fuerzas de derecha en todo el mundo.

Limitaciones inherentes a los derechos humanos aparte, Uzcátegui y PROVEA han ido más lejos en las últimas semanas haciendo circular denuncias unilaterales del gobierno de Maduro, pero sin mencionar las muchas muertes a manos de los opositores. De modo que, no tendrás ni idea de que dos motociclistas han sido decapitados por el alambre de púas dispuesto a tal efecto, o de los transeúntes atacados e incluso asesinados al cruzar las barricadas para ir a trabajar. Afortunadamente, defensores de derechos humanos, algunos de ellos antiguos miembros de PROVEA y Amnistía Internacional, han denunciado recientemente este uso manipulador del discurso de los derechos humanos.

3. ...que defiende el liderazgo de la clase media...

Más sorprendente aún es que, en un país en el que la mayoría pobre –tanto la clase obrera tradicional como los sectores más desfavorecidos– se ha vuelto cada vez más organizada y revolucionaria, Rodolfo Montes de Oca, de El Libertario, apoya, incluso abiertamente, la idea de que es la clase media la que debe dirigir la lucha. En un artículo repleto de las obligadas referencias al "contrapoder" y de citas de Graeber y Holloway, nos encontramos con la sorprendente sugerencia de que "la clase media con educación universitaria, y tal vez los dueños de pequeños medios de producción y los proveedores de servicios, son los más preparados para asumir el liderazgo dentro de las organizaciones y movimientos sociales emergentes, ya que sus necesidades básicas están cubiertas y su autonomía no correrá peligro [hipotecada]"

La elección de dichas palabras por Montes de Oca es reveladora, pues por hipotecada se refiere literalmente a las hipotecas, lo cual da a entender que los pobres simplemente venderán sus lealtades políticas al mejor postor. En Sobre la revolución, Hannah Arendt argumentó que la Revolución Francesa estaba condenada al fracaso por "la necesidad y la pobreza", ya que sus partidarios fueron extraídos de "la multitud de los pobres". Y aquí tenemos a los llamados "anarquistas" esgrimiendo el mismo cansino argumento: los pobres, al parecer, no son de fiar para dirigir sus propias luchas sociales a causa de sus estómagos vacíos. En palabras de un crítico, El Libertario aspira a ser, "El jefe en el lugar de trabajo y el jefe en la revolución".

4. ...que está ausente de las luchas populares...

Como resultado de esta composición de ideología liberal de clase media y el énfasis en su liderazgo, no es de extrañar que El Libertario estuviera ausente de las luchas populares de base y, en cambio, cada vez más aliado con la clase media y la lucha de estudiantes conservadores de las universidades de élite y privadas. En palabras de un antiguo miembro, El Libertario "nunca ha tenido presencia en el barrio", y cuando en el pasado se intentaron pequeños proyectos, su método vanguardista de trabajo –con el que trataron de iluminar a los pobres–, era de "auto-aislamiento" en la práctica. De manera similar, otros anarquistas venezolanos insisten en que a El Libertario "nunca se le ha visto por las comunidades en lucha." Incluso los simpatizantes de El Libertario han señalado que "su presencia es casi marginal en muchos sectores clave de la lucha social", una caracterización que se ajusta a la admisión de Uzcátegui de que son "simples espectadores."

Por ejemplo, cuando en 2004 las organizaciones revolucionarias dedicadas a la acción directa derriban una estatua de Colón en Plaza Venezuela en nombre de la descolonización, algunos fueron detenidos y Chávez denunció a los organizadores como "anarquistas." En lugar de participar en la acción o mostrar solidaridad con los detenidos, El Libertario optó por burlarse de dicha acción –revelando así su vieja obsesión– calificándola de simple espectáculo, y culpó a los arrestados por su ingenuidad al suponer que el gobierno los apoyaría. En la compleja dialéctica del proceso revolucionario, vale la pena señalar que a pesar de la denuncia inicial de Chávez, estas y otras acciones directas radicales empujaron al gobierno bolivariano a enfatizar el genocidio indígena y, finalmente, a declarar el 12 de octubre como "Día de la Resistencia Indígena".

Tras una acción combativa similar, en el aniversario del Caracazo de 2008, acción que Chávez volvió a tildar de "anarquista", de nuevo El Libertario no expresó su solidaridad, pero en cambio emitió un comunicado insistiendo en que Chávez no sabía lo que significaba esa palabra. Según los participantes, era evidente que Chávez había "tocado su palabra sagrada" y no podían permitir que nadie fuera acusado de anarquismo tergiversando el lema de la acción –"no queremos que nos gobiernen: queremos gobernar"– como una mera demanda de poder estatal.

5. ...más inclinada a unir sus fuerzas con la derecha...

La lista sigue y sigue: mientras los revolucionarios (que apoyaron a Chávez) fueron reprimidos por la Guardia Nacional durante su participación en una caravana de 2008 en apoyo a los derechos indígenas Yukpa, El Libertario, desaparecido a pesar de su supuesto apoyo a la lucha Yukpa, estaba en cambio en las calles con los estudiantes de la clase media, defendiendo la estación de televisión de la derecha RCTV. Todo esto apunta a una tendencia preocupante: en lugar de sumergirse en las luchas populares revolucionarias, El Libertario se ha movido cada vez más hacia las luchas estudiantiles de tendencia derechista. Esta tendencia se ha visto confirmada en las últimas semanas, cuando miembros de El Libertario han celebrado abiertamente el movimiento de protesta de una clase media mayoritariamente de derecha. Uzcátegui ha ido tan lejos –de acuerdo con sus tweets–, como para confundir esta multitudinaria clase media (que otros "libertarios" argumentan es hegemónicamente fascista) con la multitud de la red, de esta manera comete el error cardinal de olvidar que para el viejo Antonio Negri, la multitud es sobre todo un "concepto de clase."

6. ...debido a una caricaturesca política de "lucha a tres bandas"...

A El Libertario le gusta posicionarse igualmente en contra del chavismo como de la derecha. Si bien esto evoca de alguna manera la lógica de la "lucha de tres vías" o "lucha tripolar", lo hace de manera burda y caricaturesca (aunque, seamos realistas, la lucha de tres vías es ya de por sí ridícula y caricaturesca). Esto fue tan claro durante el golpe de derecha de abril de 2002 como lo es hoy: confrontado a un golpe de Estado que no sólo derrocó a Chávez, sino también la progresiva Constitución de 1999, que dejó decenas de muertos en las calles antes de ser neutralizado por la rebelión popular, El Libertario volvió a quedar almargen, sin querer siquiera condenar este asalto fascista contra el pueblo. (Las ediciones 26 y 27 de El Libertario, publicadas en la época del golpe, están convenientemente incluidas en el archivo web, pero yo mismo he entrevistado a ex miembros que dejaron El Libertario tras esta "posición reaccionaria").

7. ...haciendo cualquier perspectiva revolucionaria de masas imposible.

Uzcátegui insiste en que "la Izquierda Independiente Revolucionaria de Venezuela” (sectores anarquistas que siguen a Trotsky, Marx, Lenin y Guevara) son "simples espectadores", pero ¿qué pasa con los socialistas revolucionarios como la corriente Marea Socialista? ¿Qué pasa con los militantes anarquistas libertarios revolucionarios como Roland Denis, que en lugar de admirar la creatividad cibernética de estos manifestantes nos insta a tomar medidas radicales para "desactivar el fascismo"? ¿Y qué hay de los guevaristas revolucionarios, como la nueva corriente Guevarista Bolivariana actual, o el Colectivo La Piedrita, uno de los colectivos populares al que Uzcátegui tacha de ser una milicia ciegamente chavista, a pesar de que eran décadas anteriores a Chávez y con frecuencia se enfrentaron al gobierno en la práctica.

En lugar de buscar humildemente una base en el trabajo de masas, El Libertario insiste condescendientemente en que si las masas no se unen a ellos, tanto peor para las masas. En consecuencia, tilda a los que discrepan de oficialistas, de partidarios del gobierno, en un intento de borrar la historia real de la autonomía revolucionaria dentro del movimiento bolivariano. Así, mientras que El Libertario cotorrea los cansinos mantras de la oposición de que no hay libertad de prensa en Venezuela (que es una mentira descarada, por cierto), no tiene en cuenta el florecimiento de los medios de comunicación populares de base en los últimos años, así como el hecho de que los revolucionarios estaban exigiendo que los medios de comunicación fuesen “privados ni estatales". Según El Libertario, cualquiera que apoye el proceso bolivariano o entienda que vale la pena defenderlo a pesar de sus limitaciones y defectos, es un vendido y un peón.

Pero esta visión no es revolucionaria, ni anarquista. Cualquier revolución anarquista será un fenómeno de masas basado en la clase o no será nada en absoluto. Esto no significa que anarquistas y antiautoritarios deban simplemente criticar la línea chavista, sino involucrarse directamente en la construcción de movimientos, espacios y rupturas revolucionarias dentro y contra la corriente principal del movimiento bolivariano, como han estado haciendo miles de revolucionarios venezolanos por años, si no décadas.

¿Quieren los auténticos anarquistas ponerse en pie, por favor?

Mientras que el anarquismo A nunca ha sido una fuerza importante en Venezuela, el anarquismo liberal de El Libertario no goza del monopolio del término, como le gustaría hacernos creer. Un buen ejemplo fue la Federación Anarquista Revolucionaria deVenezuela (FARV), que, desgraciadamente, se disolvió el año pasado. El FARV representó la voz de revolucionario descolonizador, el anarquismo de lucha de clases en Venezuela, pero como la mayoría de los movimientos no de clase media, su voz no fue amplificada por libros traducidos o giras estadounidenses, y por lo que dejo aquí algunas citas de la FARV, para compensar.

En un artículo de 2012, Luis, de la FARV, proporciona un análisis exhaustivo de los "absurdos de El Libertario" y, rechazando los intentos de El Libertario de “acaparar” y “monopolizar" el nombre de anarquismo, esbozó los parámetros de una verdadera alternativa revolucionaria anarquista. Esta alternativa parte de un firme rechazo de la ideología y liderazgo de clase media que define El Libertario. Observando que "siempre hemos estado bajo el liderazgo de las clases privilegiadas", la FARV insiste en que mantener el liderazgo de la clase media es mantener la reproducción tradicional del sistema por el cual las instituciones académicas legitiman a los "predestinados a guiar al país ... esto es exactamente lo mismo que el discurso de oposición que habla de una llamada meritocracia, cargada de racismo, clasismo, liberalismo, colonialismo y fascismo".

Además, sugerir que aquellos que poseen los medios de producción son los líderes legítimos de movimiento es "validar la explotación, la diferencia y los privilegios en lugar de combatirlos, razón por la que, a nuestro entender, somos anarquistas. Proudhon declaró que ‘la propiedad es el robo, y por lo tanto, la pequeña propiedad es un pequeño robo, una pequeña acción parasitaria". Peor aún: celebrar abiertamente los orígenes de clase media abrazando su política es contribuir al descrédito del anarquismo mismo reforzando la más antigua caricatura del mismo: “que el anarquismo es una ideología pequeñoburguesa". Para la FARV:
Los anarco-liberales [de El Libertario] son parte de la clase media y orgullosos de ello, por lo que sabemos que nunca van a trabajar en contra de sus propios intereses ... [Pero] por suerte, el movimiento popular no permite a nadie actuar en su nombre, y mucho menos a la clase media. Afortunadamente, los movimientos sociales no son lo mismo que el movimiento popular. Afortunadamente, el movimiento popular sigue avanzando hacia formas colectivas de liderazgo.
La posición correcta hacia estos movimientos populares no es, pues, la pasividad del “simple espectador”, como es el caso de Uzcátegui, y la FARV rechaza la lucha de las tres vías en la medida en que representa "la postura iluminada"... vía contemplativa que no participa en las luchas, pero que pretende dar las órdenes, ya que se cree en posesión de una luminosa verdad. Un ‘anarquismo’ arrogante y autoritario que no compartimos".

La FARV "se expresa desde la posición de las luchas populares concretas. Es de esta diferencia que se derivan todas las otras diferencias. Ellas difunden ideas libertarias “no sólo con la palabra, sino con la acción cotidiana constructiva junto a los hijos del pueblo. Con humildad y en igualdad de condiciones, ya que hay mucho que aprender de las comunidades en lucha". Como la FARV reconoció en un comunicado de 2012, posicionarse junto a las comunidades concretas en la lucha no es oponerse al proceso bolivariano –entendido como algo que comenzó mucho antes de Chávez y que continuará mucho tiempo después de él–, sino abrazar aspectos de ellas mientras se presiona en direcciones cada vez más revolucionarias:
Nuestra lucha es por el comunismo libertario, por lo que no estamos dispuestos a volver a un "estado de cosas" en el que: seremos perseguidos, donde los medios alternativos serán cerrados, donde las tierras y negocios bajo control comunal serán devueltos a los grandes terratenientes y empresarios, donde habrá violaciones sistemáticas de los derechos humanos, donde desaparecerán los instrumentos jurídicos que pueden ayudar a la causa popular [es decir, la Constitución de 1999] y la futura construcción de espacios comunitarios verdaderamente horizontales y de asamblea... para retroceder a un pasado que, apenas disimulado, aguarda una reacción fascista.
En lugar de ello, desde esta posición concreta en las luchas populares, la FARV abraza un tipo diferente de tres vías de lucha:
Estamos igualmente en contra de aquellas posiciones supuestamente "izquierdistas" que quieren que creamos que "esto es más de lo mismo" así como estamos en contra de aquellos acomodacionistas que insisten en que "ésta es una verdadera revolución"... y aún más de ciertas ‘personalidades’ que se refugian en las ideas anarquistas (y en ciertas posiciones trotskistas) para encubrir el hecho de que hablan desde una perspectiva burguesa para así invisibilizar las luchas y los procesos de cambio ... También decimos a estos anarquistas convertidos en vendedores ambulantes, comerciantes y turistas de ideas, que el fascismo no pasará.
Esto no significa que el Estado no sea poderosamente peligroso y contradictorio, por supuesto: según la FARV, "ningún Estado es revolucionario", pero "como anarquistas sabemos que este proceso... se constituye como una tarea colectiva y común del pueblo venezolano, y por ello el anarquismo sólo puede ser construido a través de la lucha colectiva de las masas, por razones tanto defensivas (evitando la represión) como ofensivas (reivindicando espacios nuevos abiertos por el proceso), esta lucha de masas emerge a través del proceso bolivariano (aunque en una relación tensa y a menudo conflictiva con el gobierno). Esto significa resistir las solidaridades automáticas y los sofocantes confines de una “anarquismo” que se limita a aquellos autodenominados anarquistas
En el momento actual existen muchos ejemplos de espacios que, si bien no se definen a sí mismos como anarquistas, están sin embargo involucrados en prácticas libertarias cotidianas: comunidades que poseen cierto grado de producción social, autogobierno y autodefensa... (como el 23 de Enero, Colectivo Alexis Vive, Colectivo Montaraz, entre otros).
El Libertario, fiel a sus antecedentes y a su política de clase, "temen más al chavismo y la revolución que al fascismo, la oligarquía y la derecha venezolana con la que marchan alegres". De modo que, no es de extrañar que estos colectivos celebrados por la FARV por su actividad tácitamente anarquista, sean los mismos colectivos que hoy día son demonizados por una temible burguesía, así como por sus colaboradores “anarquistas” que imitan a las élites en su denuncia de los "grupos milicianos".

La respuesta del FARV a extraños compañeros de cama de derecha de El Libertario es contundente:
No, no tenemos nada en común con la burguesía. El Libertario y las FARV no son lo mismo. Es muy diferente decir "movimientos sociales" (es decir, ONGs y fundaciones), a decir "movimiento popular" (colectivos y grupos de trabajo, frentes campesinos, movimientos de ocupación de tierras, movimientos indígenas, comités de salud, comités de tierras, etc.). Bakunin tiene razón, la clase media es una cosa, con sus aspiraciones y presunciones; Los hijos del pueblo con sus luchas, sueños y victorias son enteramente otra cosa... Como hijos del pueblo no esperamos nada de la clase media, y mucho menos su liderazgo... Elegimos no estar del lado de una clase que teme la revolución... 
Preferimos estar con el movimiento popular, con su temperamento rebelde, desobediente e ingobernable; con sus experimentos autogestionados, con sus pasos hacia el socialismo, con sus anhelos libertarios y su intuición anarquista... necesitamos buscar [este impulso anarquista], no en la clase media, no en los comunicados de la burguesía, no en la Internet o en los discursos oficiales de los profesores universitarios, no en la televisión o en las declaraciones o acciones de Chávez, sino en los barrios, en las comunidades en lucha, en el corazón del movimiento popular.
En Nosotros Creamos a Chávez, escribí que "con demasiada frecuencia, las discusiones de la Venezuela contemporánea giran alrededor de la figura del presidente venezolano. Ya sea de los opositores de la derecha conservadora o de la izquierda anarquista o los partidarios entre ellos, la miopía es la misma". Del mismo modo, las FARV argumentan que:
Los acólitos centristas de Chávez, ya sean chavistas o de la oposición, comparten la determinación de circunscribir todo en la figura de Chávez, ya sea negando los logros del proceso bolivariano y diciendo que todo lo malo es debido al zambo de sus pesadillas, o fomentando la idea de que estos logros son los dones del poder o el resultado de la benevolencia de Chávez. 
Nosotros, por el contrario, consideramos que estos logros son el producto de las luchas históricas del movimiento popular, que nos han costado y siguen nos costando sangre y sacrificio... A pesar de El Libertario, junto con la oposición de derecha y el rojo [chavista] intento de la burocracia para borrar todos los rastros de la autonomía de la acción popular, los hijos del pueblo van a seguir organizándose, oirán nuestras voces con más frecuencia y tendrán que acostumbrarse a ver nuestras caras.
No todos los que se llaman a sí mismos anarquistas son dignos de este nombre, y antes de que los revolucionarios en los Estados Unidos o en cualquier otro lugar vuelvan a publicar artículos, traduzcan libros u organicen viajes y conferencias, debemos tener claro lo que estamos apoyando. Especialmente en América Latina, además, debemos estar atentos a los miles que se dedican a la actividad anti-estatal revolucionaria que ni siquiera se llaman a sí mismos "anarquistas". Apoyar a anarquistas liberales de clase media como El Libertario es estar en contra de la revolución, contra las luchas populares concretas de los venezolanos y venezolanas pobres, e incluso contra el anarquismo mismo.

Traducido por Arrezafe.

Versión original en inglés:

Artículos relacionados


Mientras El Libertario solo lloriquea tardíamente por Internet y por su periódico, el movimiento popular, al que ellos desdibujan con el mote derechista de “oficialismo”, realiza acciones concretas y contundentes.



Periódico El Libertario de Venezuela: El “anarquismo” de derecha al servicio de la burguesía y el intervencionismo.