01 mayo, 2023

Two great events to commemorate — George Galloway

 





Transcripción: Arrezafe


Dedico este programa a los dos grandes eventos que ocurrieron en este día y no por coincidencia. El mayor y más importante de ellos tuvo lugar en Berlín. En esta misma fecha, en 1945, se izó la bandera de la victoria sobre los escombros de la capital alemana de Berlín, destinada a ser el centro de un Reich destinado a perdurar 1000 años, en el que todos los judíos habrían sido aniquilados, en el que todos los eslavos habrían sido aniquilados, todos los homosexuales, todos los discapacitados, todas las personas con enfermedades mentales, todos los Testigos de Jehová, todos los adscritos a cualquier ideología o religión que desafiara la ideología fascista de Hitler y sus aliados, Mussolini en Italia y Tojo en Japón, que provocaron la muerte de casi cien millones de personas durante su gobierno. Un gobierno que estaba destinado a durar, como digo, mil años.

¿Qué mayor deuda puede haber con un pueblo? ¿Qué mayor deuda podríamos tener con los hombres que levantaron esa bandera sobre el Reichstag y con el ejército al que pertenecían, a costa del increíble sacrificio de 26 millones de ciudadanos soviéticos muertos? Predominantemente rusos, pero de todas las antiguas repúblicas de la Unión Soviética que conformaron el Ejército Rojo. Un ejército compuesto por una fuerza de defensa civil, de partisanos y de una fuerza laboral cuya producción industrial militar hizo posible la victoria del Ejército Rojo en este día, en 1945 ? ¿Cuánto más se podría deber a quienes derrotaron a los maníacos genocidas que, de lo contrario, todavía estarían gobernando tu país y el mío, que nos tendrían bajo su bota y que aún estarían operando sus cámaras de gas y sus campos de concentración? ¿Qué mayor deuda de gratitud se podría tener con el país y con las personas que nos liberaron?


La semana pasada, en Polonia, un anciano de casi cien años escuchaba al primer ministro polaco y otros grandes del estado polaco hablar sobre la victoria de los aliados y la liberación de los campos, sin mencionar nunca al ejército ruso, al Ejército Rojo. Así que, cuando le pasaron el micrófono, como último superviviente del levantamiento de Varsovia, cuando el gueto judío se levantó contra las bestias fascistas que masacraron a cuatro millones de ellos en Polonia, judíos y no judíos, ¡4 millones masacrados!, el anciano puntualizó dos cosas muy importantes que aquí nunca veréis en ningún plan de estudios ni en ninguno de los llamados principales medios de comunicación. Dijo: "Fuimos masacrados tanto por polacos, como por ucranianos y por alemanes". Y añadió: "No sé qué libros de historia habéis estado leyendo, yo fui liberado por el Ejército Rojo Soviético y por nadie más". ¿Imagináis lo bien que le sentó esto a las autoridades polacas que reescriben la historia, que perdonan a los asesinos de masas y les proporcionan armas y dinero? Armas para los ucranianos, dinero de los alemanes, muchas gracias. Que perdonan a los perpetradores del Holocausto, en el este y el oeste, y demonizan a aquellas personas cuya victoria significó su liberación, cuyos esfuerzos liberaron esos campos y a los judíos restantes, entre otros muchos que morían de hambre y corrían el riesgo de ser aniquilados en ellos. Podría hablar toda la noche sobre ello, como podéis suponer, pero pasaré de inmediato a la siguiente efemérides.


También en este día, el pueblo vietnamita derribó las puertas de la Embajada de los Estados Unidos en la que entonces se llamaba Saigón y ahora Ciudad Ho Chi Minh. Derribadas las puertas, los diplomáticos estadounidenses, los llamados periodistas y otros factótums que escapaban por el techo en un helicóptero tan colmado que muchos colaboradores fueron pateados, arrojados desde las alturas, sus servicios al imperio de los Estados Unidos ya no eran necesarios. Esta victoria de Ho Chi Minh, del general Giap y de los millones de mujeres y hombres, combatientes del ejército de Vietnam del Norte y del Vietcong en Vietnam del Sur, esta victoria, de la que muchos ya no se acuerdan, fue mi pan de cada día, una lucha que seguí atentamente durante mi juventud. Esa Victoria, ese día de 1975, fue el día más feliz que puedo recordar en toda mi vida. Sin embargo, muchos lo han olvidado, sobre todo en los Estados Unidos de América, lo cual no es de extrañar: ¡han olvidado la verdad sobre la Segunda Guerra Mundial, han olvidado lo acontecido en la guerra de Corea, han olvidado lo que ocurrió en la guerra de Vietnam!... ¡Cielos!, si incluso han olvidado lo que pasó hace apenas dos años, cuando los talibanes los derrotaron y tuvieron que huir del país como ladrones en la noche.





6 comentarios :

  1. ! Salud y comunismo !

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    1. "¿Qué mayor deuda se puede contraer con un pueblo que sacrifica gran parte de su población en su lucha por derrotar y liberarnos del nazismo y el fascismo?" - George Galloway

      ¡ Salud y comunismo !

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    2. Fidel Castro: «El camino de la lucha armada no es el camino que hayan escogido los revolucionarios, sino es el camino que los opresores le han impuesto a los pueblos. Y los pueblos entonces tienen dos alternativas: doblegarse o luchar».

      Salud y comunismo

      *

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    3. ¡ Venceremos !

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  2. Sin duda alguna el 9 mayo es un día tanto o más especial como el 1º mayo. La retirada de Vietnam fue importante, pero ahí no se derrotó tan aplastantemente al ejército nazi mundial. Ese fue un día de Luto en Wall Street y en la City. Salud!

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    1. La más contundente derrota infligida por un ejército obrero a la clase dominante. ¡Como para olvidarlo!

      Salud!

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