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11 octubre, 2023

A propósito de rehenes...

 


La Franja de Gaza tiene 41 kilómetros de largo y entre 6 y 12 kilómetros de ancho, con un total de 360 km². Con una población estimada en 2 millones habitantes, la Franja de Gaza es la tercera entidad política más densamente poblada del mundo, por detrás solamente de Singapur y Hong Kong. Una amplia tierra de nadie de 500 metros impuesta por el ejército israelí hace que una parte de la superficie de la Franja no sea accesible para sus habitantes (un total de 29 km², más del 8 % del territorio de la Franja). Debido al bloqueo impuesto por el estado apartheid sionista de Israel, a la población de la Franja no le está permitido entrar y salir de ella libremente, como tampoco se le permite importar, exportar o comerciar libremente, algo que no parece importarle a ese pregonero de la democracia y protector del estado apartheid que es EEUU.


A pesar de la retirada unilateral israelí de la Franja de Gaza en 2005, Naciones Unidas, organizaciones internacionales, la mayoría de gobiernos, expertos legales del mundo y cualquier persona decente con ojos en la cara, consideran que la Franja de Gaza sigue estando ocupada por Israel, respaldada en su ocupación por las restricciones impuestas por Egipto y por la vergonzosa complicidad de los países que conforman el borrelliano "jardin" occidental. Israel mantiene el control directo de las fronteras de Gaza y un férreo control de la vida dentro de la Franja: controla sus espacios aéreo, marítimo y terrestre, así como seis de los siete pasos fronterizos gazatíes. Además, Israel se reserva el derecho de irrumpir en el campo de concentración, quiero decir, en la Franja de Gaza, cuando lo considere oportuno y su ejército, como en los campos de concentración nazis, mantiene una 'tierra de nadie' dentro del propio territorio gazatí. La Franja de Gaza depende de Israel para el suministro de agua corriente, electricidad, telecomunicaciones y otros servicios que, para rematar su política fascista, corta arbitrariamente cuando quiere. A todo ello hay que añadir los feroces bombardeos que de tanto en tanto lanzan sobre la indefensa población los "valientes" pilotos de la fuerza aérea israelí, con aviones de combate y bombas estadounidenses, claro. 

Si esto no es genocidio...


Ante tan descarada ignominia, cabe pues preguntarse: ¡Quiénes son realmente los rehenes!



11 junio, 2021

Israel y el ejército más cobarde del mundo — Norman Finkelstein

 


Transcripción de la intervención del profesor Norman Finkelstein, el 8 de Junio de 2021.

Transcripción del inglés: Arrezafe


En la guerra del 47 al 49 entre el Estado de Israel y los estados árabes vecinos, Israel conquistó alrededor del 80 por ciento de lo que se llamó Palestina bajo mandato británico, habiendo dos territorios que no estaban bajo el control israelí. Esos dos territorios se denominaron Cisjordania, que fue ocupada por Jordania, y la Franja de Gaza, que quedó bajo jurisdicción egipcia. Así que el 80% de Palestina había caído en poder del Estado de Israel y el 20 por ciento restante, la orilla occidental, incluida Jerusalén Oriental y Gaza, que como he dicho estaba bajo la jurisdicción de Egipto, quedaba fuera del control israelí.




En 1948, en el transcurso de la creación de Israel, en torno al 90 por ciento de la población árabe palestina fue expulsada del territorio que devino Israel, y ese 90 por ciento expulsado pasó a denominarse la cuestión de los refugiados palestinos. En ese momento, se estima que alrededor de 750.000 palestinos fueron expulsados. La cifra actual, considerando a los descendientes de los expulsados originarios, es de aproximadamente 5,7 millones de refugiados palestinos, un gran número de los cuales terminaron en en campos de refugiados en Cisjordania y en Gaza. Así pues, hoy, alrededor del 70 por ciento de la población de Gaza está compuesta por refugiados hijos y nietos de refugiados palestinos de 1948.


Combatientes de la Haganah expulsan a los palestinos 
de Haifa, el 12 de mayo de 1948

Voy a situarme directamente en 1967. En 1967 hubo otra guerra entre Israel y los estados árabes vecinos. En el curso de dicha guerra Israel conquistó la Franja de Gaza y Cisjordania, de tal modo que ahora el 100 por ciento de lo que se llamó Palestina bajo mandato británico, quedó bajo control israelí. De ese 100 por ciento, el 80 por ciento era el Estado de Israel tal como fue creado en 1948 y el 20 por ciento pasó a llamarse territorios palestinos ocupados, que comprendían Cisjordania, incluidas Jerusalén oriental y la franja de Gaza. En este punto quiero avanzar nuevamente para tratar de dar una idea de cómo hemos llegado a la situación actual.


En 2006 se llevaron a cabo por primera vez elecciones democráticas en los territorios palestinos ocupados y como resultado de dichas elecciones, el movimiento islámico Hamas obtuvo la mayoría de votos y por tanto era oficialmente el parlamento elegido por los palestinos. Inmediatamente después de esas elecciones, en las que el expresidente estadounidense Jimmy Carter tomo parte como observador declarándolas libres y justas. Inmediatamente después, Israel, Estados Unidos y más tarde la Unión Europea, impusieron un bloqueo férreo a Gaza. En otras palabras, el pueblo de Palestina fue castigado por haber participado en unas elecciones democráticas y haber elegido un gobierno al que Estados Unidos e Israel no apoyaban. Y ese es el origen del aspecto más brutal de la situación en la que se encuentra actualmente Gaza, es decir, sometida a un brutal bloqueo.


En 2007, Israel, Estados Unidos y elementos de la autoridad palestina intentaron un golpe de estado para derrocar al gobierno democráticamente elegido en Gaza, es decir a Hamas. Hamas frustró el golpe y en ese momento consolidó su poder en Gaza. La reacción de EE UU, Israel y la UE fue endurecer aún más el bloqueo de Gaza, un bloqueo que ha sido universalmente condenado por ser una forma de castigo colectivo ilegal según el derecho internacional y a todas luces inmoral. Es un bloqueo criminal, en el sentido literal, porque como Human Rights Watch señala, la negación sistemática, metódica y sostenida a un pueblo del derecho a salir y regresar a su país está tipificado en el derecho internacional de Crimen de Lesa Humanidad.


Situación en Gaza según el derecho internacional.


Número uno. Como ya señalé, un gran número de refugiados que fueron expulsados de 1947 a 1949, habitan hoy en Gaza y conforman, como dije, el 70 por ciento de la población. La negación de los derechos de los palestinos refugiados en Gaza, la negación de su derecho a regresar a sus hogares en Israel, de donde fueron expulsados, es un Crimen de Lesa Humanidad según el derecho internacional. Así que ese es el crimen contra la humanidad número uno. Ahora, la negación del derecho de las personas en Gaza a salir y a regresar libremente a su tierra natal, a saber, Gaza, la negación de ese derecho, la negación de la libertad de movimiento es un segundo crimen contra la humanidad. La denegación del derecho a salir y entrar libremente en Gaza agrava el bloqueo brutal que ha causado una situación humanitaria catastrófica en Gaza. Antes de continuar, quiero enfatizar lo que creo que es el factor más grave de esta situación, un hecho que todos deberíamos tener en cuenta cuando oimos hablar de Gaza, y ese hecho es que la mitad o más de la población de Gaza son niños menores de 18 años. De modo que, aproximadamente, tal vez más de 1 millón 500.000 niños, a los cuales se les niega el derecho a la libertad de movimiento, están siendo bloqueados en Gaza.


Así pues, tenemos el crimen de la expulsión de los refugiados, el crimen del bloqueo y además el crimen de las condiciones de vida impuestas a la población de Gaza, la mitad de la cual son niños. En este momento, el desempleo en Gaza es de alrededor del 60 por ciento, en general entre los jóvenes es más alto, alrededor del 70 al 75 por ciento, y el 80 por ciento de la población de Gaza depende de la ayuda humanitaria porque, dadas las condiciones, no puede disfrutar de un mínimo nivel de vida. El 96 por ciento del agua de Gaza no es apta para el consumo humano. Así pues, a los dos primeros crímenes, el crimen de la expulsión de los palestinos, agravado por el criminal bloqueo de Gaza, tenemos que añadir el crimen de las condiciones de vida –dada la situación, de infravida– que se le han impuesto a la población de Gaza. A esos tres crímenes infligidos al pueblo de Gaza hemos de añadir las periódicas masacres que Israel perpetra contra su población. Así, tenemos en 2000 la operación Hierro Fundido, en 2012 la operación Pilar Defensivo, y en 2014 la operación Margen Protector.


De esas tres masacres, –aún no hemos abordado la actual– tomemos la tercera, la llamada Operación Margen Protector. Durante la Operación Margen Protector, Israel mató a aproximadamente 550 niños palestinos y destruyó sistemática y metódicamente 18.000 hogares palestinos. Así pues, además de los tres crímenes contra la humanidad que ya he descrito, tenemos este cuarto Crimen Contra la Humanidad: las sistemáticas masacres que Israel inflige al pueblo de Gaza.


Me gustaría agregar, porque es un hecho que hay que tener siempre presente cuando analizamos la situación, cuales son las dimensiones físicas de Gaza. He dado algunos datos a tener en cuenta, es una numerosa población de refugiados con un considerable número de niños. Permitirme agregar uno más: Gaza es un lugar muy pequeño. ¿Cuál es la longitud de Gaza? La longitud de Gaza es un maratón. Un maratón, sí, que en medidas estadounidenses son 26.2 millas. La longitud de Gaza es de 25 millas. ¿Qué significa eso? Significa que si eres un buen corredor podrías ir de extremo a extremo de Gaza en unas tres horas. La longitud de Gaza equivale a una carrera de tres horas, solo una carrera de tres horas de un extremo al otro. ¿Es ancha? Bueno, el doble del Central Park, el parque de Nueva York. Si duplicas su tamaño, ese es el ancho de Gaza. La extensión de Gaza es pues de un maratón por dos Central Park. Esas son las dimensiones físicas de uno de los lugares más densamente poblados del mundo, la mitad de cuya población, insisto, son niños. Niños confinados en un área sometida a bloqueo cuya longitud es de 41 kilómetros de largo por 6 y 12 kilómetros de ancho.




A dicho panorama hemos de agregar la completa indefensión de la población. No es cierto y la evidencia no respalda la aseveración de que Gaza posea algún tipo de armamento que pueda considerarse en absoluto sofisticado. ¿A qué me refiero con esto? Tomemos el último ataque de Israel a Gaza. Daré algunos datos que tal vez os interese saber. Como recordareis, al comienzo del último ataque israelí contra Gaza se habló mucho sobre la sofisticación de los nuevos cohetes lanzados desde Gaza. La mayoría de la gente se lo creyó. ¿Hay algo de verdad en ello? Bueno, tenemos información rigurosa que puede rebatir dicha afirmación. Algunos datos básicos. Recordaréis que al comienzo del último ataque israelí se dijo que Hamas estaba lanzando aproximadamente "400 cohetes diarios". Dijeron que era la exhibición más inusual debido a la abundante cantidad de cohetes que se estaban lanzando. También se dijo que la Cúpula de Hierro, la cúpula protectora israelí, no estaba funcionando en los primeros días. Si lees los periódicos de aquellos momentos, en ellos se decía que Cúpula de Hierro no estaba funcionando. Luego, haciéndose eco de los portavoces del estado de Israel, dijeron que la Cúpula de Hierro no estaba equipada para manejar un aluvión de cohetes tan denso.


Vale. Entonces tenemos, por un lado, 400 supuestos cohetes disparados contra Israel, y por otro lado una Cúpula de Hierro que, según reconoció el propio Israel, no funcionaba o "no podía manejar un aluvión de cohetes tan denso". La conclusión lógica es que se deberían haber producido daños masivos a la infraestructura civil en Israel. Daños masivos, porque estamos hablando de 400 cohetes diarios durante la primera semana y una Cúpula de Hierro ineficaz. Sin embargo, cuando vas y miras el sitio web israelí, que narra a diario el daño a la infraestructura civil infligido por los cohetes de Hamas, no obtienes casi nada. De hecho, durante los primeros seis días no mencionaron ningún daño a la infraestructura civil. Al séptimo día mencionaron algunos daños en algunos edificios y algunos vehículos, eso es todo lo que comunicaron. Así que has de plantearte, si es que los medios de comunicación israelíes y occidentales no te han lavado el cerebro, la pregunta más obvia. Si cientos y cientos y cientos y cientos de supuestos cohetes apuntando a áreas civiles densamente pobladas de Israel –porque dijeron que los cohetes estaban llegando a Jerusalén, a Tel Aviv, a Ashkelon, zonas densamente pobladas– no han producido daños, seguramente ello es debido a que Israel tiene un sistema de defensa civil muy sofisticado, lo cual explica por qué hubo tan pocas muertes de civiles: estaban en los refugios antiaéreos.


De acuerdo, esa es una explicación perfectamente plausible. Pero, como todos sabemos, las escuelas no van a los refugios antiaéreos, las casas no van a los refugios antiaéreos, los edificios gubernamentales no van a los refugios antiaéreos, por lo que deberían haberse producido daños masivos en dichas estructuras. Pero no los hubo, y así pues la única conclusión razonable a la que cabe llegar es que no eran cohetes, eran fuegos artificiales, no eran cohetes e Israel no estaba bajo ninguna amenaza existencial, no se enfrentaba a un asalto militar sin precedentes por parte del sofisticado armamento tecnológico de Hamas, todo ello es un falaz sinsentido.


Haceos una pregunta simple, otra más, una pregunta que os libere del masivo lavado de cerebro de los medios. Gaza es un lugar pequeño escudriñado y sometido a una estrecha (y esta sí sofisticada) vigilancia tecnológica por parte del Estado de Israel. Además, los ex miembros de la Autoridad Palestina de Fatah que viven en Gaza, actúan como espías de la autoridad palestina y por tanto como espías del Estado de Israel. Pregúntate cómo es posible. Hasta el final de la última masacre israelí en Gaza se dispararon, según Israel, 4300 cohetes contra Israel. Ahora pregúntale a los "periodistas": ¿Es posible que se hayan ocultado 4300 cohetes en la franja de Gaza? ¿Que ninguno de los sofisticados sistemas de la sofisticada vigilancia electrónica israelí, haya podido detectar nada de eso? ¿Que ninguno de los miles de colaboradores de la Autoridad Palestina en Gaza supiera, ni tuviera el más mínimo conocimiento de la existencia de todos estos cohetes ocultos? ¿Que nadie supiera dónde estaban ubicadas todas esas supuestas fábricas de cohetes que, según Israel, había en Gaza? ¿Dónde estaban? ¿Un montón de fábricas de cohetes en un área de "un maratón x dos parques"?


Y entonces te haces otra sencilla pregunta. Gaza ha estado bajo un hermético bloqueo desde 2006 y ciertamente desde 2013, tras del derrocamiento del gobierno de la Hermandad Mulsumana en Egipto. Ahora te planteas: si Israel no solo estaba confiscando cualquier cosa que pudiera ser útil para fabricar armas, sino cualquier cosa a la que Israel denomina “artículo de doble uso”. Un artículo de doble uso es aquel que, en determinadas circunstancias, podría usarse para construir un arma. Entonces ¿cómo entró en Gaza todo el material necesario para poder fabricar 4300 cohetes? ¿Cómo?¿Cómo entró todo ese material? ¿Dónde diablos radica el milagro de poder introducir de contrabando en Gaza el material para construir fábricas y 4300 cohetes? Y por cierto, según dicen ellos, eso es solo un pequeño porcentaje del número total de cohetes en posesión de Hamas, porque como resultado del alto el fuego no todos los cohetes habrían sido utilizados. 


En fin, cuando sumas todos estos factores –que como he dicho estaré encantado de escuchar lo que los medios tienen que decir al respecto, para informarme e iluminarme– cuando sumas todos esos factores, digo, llegas a la conclusión de que no se pudieron disparar cohetes contra Israel. No se han disparado cohetes contra Israel, no hubo cohetes porque no hubo daños, no podría haberlos porque no se podrían haber ocultado en Gaza durante tanto tiempo sin ninguna alerta de la inteligencia israelí, no pudo haberlos porque no había infraestructura ni material para fabricar verdaderos cohetes en Gaza. Así que, como dije antes y reitero con pesar, Gaza sigue siendo una población civil con un gran numero de niños y totalmente indefensa que hace dos semanas volvió a sufrir otro ataque, el cuarto ataque brutal. El primero con la operación Plomo Fundido en 2008, el segundo con la operación Pilar Defensivo en 2012, y el tercero con la operación Margen Protector en 2014. Eso sin contar a los cientos de palestinos que fueron asesinados durante la gran marcha del retorno por francotiradores israelíes que atacaron a niños, periodistas, médicos y personas discapacitadas que ni siquiera estaban cerca de la valla perimetral cuando fueron blanco criminal de los francotiradores que los hirieron de muerte o los lisiaron de por de vida.


Ha vuelto a suceder de nuevo, hace dos semanas, contra una población civil absolutamente indefensa y con una abrumadora mayoría de niños. El punto de inflexión llegó, como siempre, cuando Israel tuvo que tomar una decisión. La decisión era muy sencilla: aceptar el alto el fuego o acometer una invasión terrestre. E Israel decidió –porque en 2014 durante la operación Margen Protector, 66 soldados israelíes murieron durante la invasión terrestre de Gaza, que para Israel es un número alto– que no iban a acometer la invasión terrestre porque no querían sufrir bajas entre sus soldados.


Y entonces, lo que le hicieron a Gaza en 2008, en 2012, en 2014 lo han vuelto a hacer, una vez más, con la que han denominado operación Guardián de las Murallas o algún nombre idiota de esos que el ejército más cobarde de la Tierra da a sus operaciones. Y quiero subrayar eso: el ejército más cobarde de la Tierra. Porque, como están aterrorizados ante la posibilidad de sufrir una sola baja en combate, simplemente atormentan, torturan, asesinan y destruyen Gaza y a su población civil por control remoto, sin enfrentarse a ninguna amenaza proveniente de Gaza. Excepto que hubiese habido una amenaza real y significativa, solo entonces este ejército cobarde habría invadido Gaza. En cuyo caso y debido al odio del que estos asesinos y torturadores se han hecho merecedores, creo que la población de Gaza, desde el niño hasta la bisabuela celebrarían la perspectiva de poder destrozar, uno por uno, a estos cobardes, asesinos y torturadores que han arruinado y destruido tantas vidas de este desventurado e indefenso pueblo mediante control remoto.



14 noviembre, 2015

GAZA - 08.08.2014




1.869 palestinos han muerto en el ataque israelí contra Gaza, de los que 1.380 (más del 73%), eran civiles y 423 de ellos niños, según las últimas cifras de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la ONU (OCHA).

Solo 217 de los fallecidos pertenecían a grupos armados, según el mismo informe.

Del lado israelí, la cifra de víctimas permanece invariable: 67 muertos, 64 de ellos militares, y medio millar de heridos.

Récord de niños fallecidos

Los niños constituyen el 30% de las víctimas civiles. La cifra es superior a la suma de todos los menores fallecidos en las operaciones militares que Israel ha llevado a cabo contra Gaza desde que Hamás gobierna la franja, según ha explicado Christopher Tidey, portavoz del UNICEF.

“No hay espacio seguro para los niños en Gaza“

De los niños fallecidos, 305 tenían doce años o menos. Los menores heridos suman 2.877, según la información de UNICEF.

"Literalmente, no hay espacio seguro para los niños" ha enfatizado Tidey en Ginebra, según cita Efe.

64.650 personas han perdido su hogar

El informe de la OCHA asegura también que 64.650 palestinos han perdido su hogar y que 15 hospitales y 18 clínicas de Gaza han resultado dañados.

Las principales necesidades humanitarias son agua, combustible y el restablecimiento de servicio eléctrico, además de alimentos y medicinas.

18 julio, 2014

El exterminio israelí en Gaza / La atrocidad


El exparlamentario israelí Uri Avnery escribió hace poco que Israel, como los antiguos prusianos, no es un Estado con un Ejército, sino un Ejército con un Estado.


Raúl Wiener

Diario Uno, 14 de Julio 2014 

Todo en la historia del Estado de Israel parece haber sido extraído de una nueva Biblia que pretende contar que, lo que vemos como un abuso cada vez más brutal sobre un pueblo antiguo al que hicieron gratuitamente su enemigo, por el hecho de ocupar el espacio desde el que planearon implantarse y expandirse, no es más que una guerra continuada de sobrevivencia.

Un Estado con armamento nuclear y con la última tecnología militar de los Estados Unidos, donde toda la juventud está militarizada e ideologizada por la “amenaza del otro”, nos quiere convencer que actúa en mera defensa propia y que los civiles, especialmente los niños y niñas, que mueren por efectos de sus bombas, son daños que se producen por convivir al lado de los enemigos que deben ser eliminados.

Israel sostiene su violencia en algunos dizque principios: 
(1) que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) no representa a toda la Palestina, porque Hamas tiene el control de Gaza, y eso hace imposible negociar la paz con ella; 
(2) que cuando la ANP llega a un acuerdo con Hamas para entrar a la negociación, tampoco puede aceptarlo porque sería aceptar a un terrorista en la mesa de negociación;
(3) que Hamas tiene en su ideario la destrucción del Estado de Israel, aunque haya anunciado su voluntad de negociar y dado pasos prácticos para ello, porque lo que importa es lo que dicen los textos, no ven que hay un texto que nombra a los judíos como el pueblo escogido y a la Palestina como su tierra prometida; 

(4) que desde Gaza se producen ataques con misiles sobre territorio israelí, aunque todos sabemos que el territorio israelí tiende a crecer sobre el palestino comprimiéndolo y humillando a su gente; 

(5) que algunos palestinos quisieran destruir Israel y echar a su población al mar, por eso Israel trata de destruir Gaza, que es la mitad de Palestina, y echarla al mar, donde también la tienen bloqueada para que no reciba ayuda de fuera, ni siquiera la de carácter humanitario;
En resumen, Israel quiere decidir sobre quién representa a otro Estado y otro pueblo; quiere que el enemigo al que persigue implacablemente escriba textos donde diga lo bueno que son ellos; quiere tener fronteras seguras, que las mueve continuamente aprisionando palestinos en cada vez menor espacio; quiere, en fin, que el mundo crea que cuando hay alguna respuesta militar palestina, es por puro afán de hacerles daño y no producto de una cadena de iniquidades que no deja otra salida que la violencia.

El exparlamentario israelí Uri Avnery escribió hace poco que Israel, como los antiguos prusianos, no es un Estado con un Ejército, sino un Ejército con un Estado. Si se mira así, ¿quién es el que dirige esta fuerza militar colonial que se mantiene a sangre y fuego en el corazón del Medio Oriente? Ustedes saben en quién estoy pensando. 

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La atrocidad

Por Uri Avnery. Judío, reportero de Gus Shalom y Counter Punch.
Uri Avnery con Yasir Arafat
Llueven bombas sobre Gaza y cohetes en el sur de Israel, la gente está muriendo y los hogares están siendo destruidos. Otra vez. 

Jerusalén, 14 de julio de 2014.- Una vez más, sin ningún propósito. Otra vez la certeza de que cuando todo haya terminado, todo seguirá esencialmente igual que antes. Pero apenas puedo oír las sirenas que advierten de los cohetes que vienen en dirección a Tel Aviv. No puedo quitar de mi mente lo terrible que sucedió en Jerusalén. Si una pandilla de neonazis hubiera secuestrado en la oscuridad de la noche a un niño de 16 años en un barrio judío de Londres, le hubieran llevado a Hyde Park, le hubieran golpeado, le hubieran vertido gasolina en la boca, le hubieran rociado y le hubieran prendido fuego, ¿qué habría pasado? ¿No habría explotado el Reino Unido en una tormenta de ira y disgusto? ¿No habría expresado la reina su indignación? ¿No se habría apresurado el primer ministro a acudir a la casa de la familia del fallecido para pedir disculpas en nombre de toda la nación? ¿No habrían sido acusados y condenados los líderes neonazis, y quienes los apoyan activamente y les lavan el cerebro? Tal vez en el Reino Unido. Tal vez en Alemania. No aquí. 

Esta atrocidad abominable tuvo lugar en Jerusalén. Un niño palestino fue secuestrado y quemado vivo. Ningún crimen racista en Israel estuvo tan cerca de algo semejante. Quemar a la gente viva es una abominación en todas partes. En un estado que dice ser "judío", es aún peor. En la historia judía, sólo un capítulo se acerca al Holocausto: la Inquisición española. Esta institución católica torturó judíos y los quemó vivos en la hoguera. Más tarde, esto sucedió a veces en los pogromos rusos. Incluso los enemigos más fanáticos de Israel no podían imaginar que una cosa tan horrible pudiera suceder en Israel. Hasta ahora. 

Bajo la ley israelí, Jerusalén Este no es un territorio ocupado, es parte del Israel soberano. La cadena de acontecimientos fue la siguiente: Dos palestinos, aparentemente actuando solos, secuestraron a tres adolescentes israelíes de un asentamiento cerca de Hebrón que estaban tratando de hacer autostop en la noche. El objetivo era probablemente utilizarlos como rehenes para la liberación de prisioneros palestinos. La acción se complicó cuando uno de los tres logró llamar al número de emergencia de la policía israelí desde su teléfono móvil. Los secuestradores, en el supuesto de que la policía no tardaría en estar sobre su pista, entraron en pánico y dispararon a los tres a la vez. Arrojaron los cuerpos en un campo y huyeron (e realidad la policía demoró las cosas y no empezó la búsqueda hasta la mañana siguiente). 

Todo Israel estaba alborotado. Se emplearon muchos miles de soldados durante tres semanas en la búsqueda de los tres jóvenes, peinando miles de edificios, cuevas y campos. El escándalo público sin duda estaba justificado. Pero pronto degeneró en una orgía de incitación al racismo que se intensificó día a día. Periódicos, emisoras de radio y cadenas de televisión competían entre en descaradas diatribas racistas, repitiendo los anuncios oficiales hasta la náusea y añadiendo sus propios comentarios nauseabundos, todos los días, todo el día. Los servicios de seguridad de la Autoridad Palestina, que ha colaborado en todo con los servicios de seguridad israelíes, jugaron un papel importante en el descubrimiento temprano de la identidad de los dos secuestradores (identificados pero aún no capturados). Mahmud Abbas, el presidente de la AP, se puso de pie en una reunión de los países árabes, condenó el secuestro de manera inequívoca y fue calificado por muchos de su propio pueblo como un quisling árabe. Los dirigentes israelíes, por su parte, lo llamaron hipócrita. Los líderes políticos de Israel soltaron una salva de enunciados que en cualquier otra parte serían claramente calificados de fascistas. Una breve selección: 
Danny Danon, ministro adjunto de Defensa: "Si un niño ruso hubiera sido secuestrado, Putin habría aplastado una aldea tras otra"  
Ayala Shaked líder de la facción "Jewish Home": “Con un pueblo cuyos héroes son asesinos de niños tenemos que tratar en consecuencia" ("Hogar judío" forma parte de la coalición del Gobierno).  
Noam Perl, presidente mundial de Bnei Akiva (movimiento juvenil de los colonos): "Una nación entera y miles de años de historia demandan ¡venganza!"  
Uri Bank, exsecretario de Uri Ariel, ministro de Vivienda y constructor de los asentamientos: "¡Este es el momento adecuado. Cuando nuestros hijos se ven perjudicados, nos ponemos como locos, no hay límites, el desmantelamiento de la Autoridad Palestina, la anexión de Judea y Samaria (Cisjordania), la ejecución de todos los presos que han sido condenados por asesinato, exilio de los familiares de los terroristas!"  
Y el propio Benjamín Netanyahu, hablando de todo el pueblo palestino: "Ellos no son como nosotros. Nosotros santificamos la vida, ¡ellos santifican la muerte! " 
Cuando los cuerpos de los tres jóvenes fueron encontrados por los guías turísticos, el coro de odio alcanzó un nuevo crescendo. Los soldados registraron decenas de miles de mensajes en internet pidiendo "venganza", los políticos les incitaban, los medios de comunicación echaron leña al fuego y turbas de linchamiento se reunieron en muchos lugares en Jerusalén dispuestas a cazar trabajadores árabes y golpearlos. A excepción de algunas voces solitarias, parecía que todo Israel se había convertido en una turba de hooligans ​​al grito de “¡muerte a los árabes!" 

¿Puede alguien imaginar en la actualidad una multitud europea o americana gritando "¡muerte a los judíos?" Los seis detenidos hasta ahora por el asesinato bestial del muchacho árabe salieron directamente de una de estas manifestaciones en las cuales se vociferaba "muerte a los árabes". Primero trataron de secuestrar a un niño de 9 años en el mismo barrio árabe, Shuafat. Uno de ellos atrapó al niño en la calle y lo arrastró hacia su coche, al tiempo que intentaba asfixiarlo. Por suerte, el niño logró gritar "¡mamá!" Y su madre comenzó a golpear al secuestrador con su teléfono celular. Él se asustó y salió corriendo. Las marcas de asfixia en el cuello del chico se pudieron ver durante varios días. Al día siguiente el grupo regresó. Secuestraron a Muhammad Abu-Khdeir, un alegre niño de 16 años con una sonrisa encantadora, vertieron gasolina en su boca y lo quemaron hasta la muerte. (Por si esto fuera poco, la policía de frontera arrestó a su primo durante una manifestación de protesta, lo esposaron, lo arrojaron al suelo y comenzaron a patearle la cabeza y la cara. Sus lesiones tenían muy mal aspecto. El niño desfigurado fue arrestado, los policías no). 

La manera atroz en que Muhammad fue asesinado no se mencionó al principio. El hecho fue revelado por un patólogo árabe que estuvo presente en la autopsia oficial. La mayoría de los diarios israelíes mencionaron el brevemente y páginas interiores. La mayoría de los informativos de televisión no mencionaron el hecho en absoluto. En el propio Israel los ciudadanos árabes se levantaron, como no lo habían hecho en muchos años. Las manifestaciones violentas en todo el país duraron varios días. Al mismo tiempo, la primera línea de la Franja de Gaza explotó en una nueva orgía de cohetes y bombardeos aéreos, una nueva mini-guerra que ya tiene un nombre: "margen protector" (el departamento de propaganda del ejército ha inventado otro eufemismo más en inglés). 

El nuevo dictador egipcio está colaborando con el ejército israelí asfixiando la Franja de Gaza. Los nombres de los seis sospechosos de haber prendido fuego al adolescente -varios de los cuales ya han confesado el atroz crimen- aún no se han hecho públicos. Pero los informes no oficiales dicen que pertenecen a la comunidad ortodoxa. Al parecer esta comunidad, tradicionalmente antisionista y moderada, ha parido descendencia neonazi que supera incluso a sus competidores, los religiosos sionistas. 

Sin embargo, tan terrible como es el hecho en sí mismo, aún peor es, a mi entender, la reacción del público. Porque no hay ninguna. Es cierto que se han oído algunas voces esporádicas. Muchos ciudadanos de a pie han expresado su disgusto en conversaciones privadas. Pero la indignación moral ensordecedora que uno podría haber esperado, no se materializó. Todo se hizo para minimizar el "incidente", impedir su publicación en el extranjero, e incluso dentro de Israel. La vida siguió como de costumbre. Unos pocos dirigentes del Gobierno y otros políticos condenaron el hecho con frases rutinarias, para consumo exterior. El campeonato mundial de fútbol suscitó mucho más interés. Incluso en la izquierda, la atrocidad se trató como un asunto más entre los muchos concernientes a la ocupación.

¿Dónde está la protesta, la indignación moral de la nación, la decisión unánime para acabar con el racismo que hace posibles tales atrocidades? El nuevo estallido en la Franja de Gaza ha borrado por completo la atrocidad. Las sirenas suenan en Jerusalén y en las ciudades del norte de Tel Aviv. Los misiles dirigidos contra centros de población israelíes han sido exitosamente (hasta ahora) interceptados por los contramisiles. Sin embargo, cientos de miles de hombres, mujeres y niños se están precipitando a los refugios. Por otro lado, y a su vez, cientos de misiones diarias de la fuerza aérea de Israel han convertido la vida en la Franja de Gaza en un infierno. Cuando el cañón ruge, las musas callan. También la pena por un niño quemado hasta la muerte.