Video introductorio de movilizaciones hoy en Francia
Vídeo entrevista a André Fadda balance de hoy primer día de movilización en Francia, perspectiva para los próximos días.
Los estibadores son el nuevo colectivo denigrado para ser expoliado de sus derechos. Antes lo fueron los controladores aéreos, los profesores, los funcionarios, los mineros, los basureros de Málaga, los conductores de Metro, los transportistas, los maquinistas de Renfe.
«Los obreros estamos divididos en categorías como todas las clases sociales. No hagamos mistificaciones, y no engañemos a los demás, engañándonos a nosotros mismos. Hay el jornalero del campo, el peón agrícola que se alimenta con gazpacho o pan solo malo y escaso, duerme sobre el duro suelo y vive constantemente a la intemperie; y hay el jornalero de ciudad, que duerme en colchón y bajo el techado junto a su familia y pasa algunos ratos en la taberna, si es que no se permite ir al café o al teatro alguna vez; y hay el obrero que va de francachelas frecuentes y asiste a lidias de toros; y hay obreros también que trabajan en templadas aunque estrechas habitaciones y huelgan todas las fiestas, y se permiten gastar bota de charol y camisa bordada… Ya sé yo que también hay clases privilegiadas entre los trabajadores, y que si los más desgraciados llegan a pensar seriamente en esto, van a decir que ellos se contentarían con dormir bajo techado y disponer de un par de reales para gastar los domingos. Otros, en fin, quisieran ser amos y mandar, y tener una casita propia y cómoda, y a ser posible hasta tener un cochecito propio para visitar los domingos el cortijo o el chalet, como dicen los ricos… ¿Qué es lo que queremos? ¿Qué debemos pedir? ¿Sólo el alimento diario? ¿Aumento de salario? Yo bien sé lo que queremos todos, trabajar poco y tener mucho dinero.»
1. Reconocimiento del sindicato como agente negociador.
2. Un aumento en las tasas de tonelaje (equivalente a un 10% de aumento salarial).
3. La ejecución de las ocho horas de jornada de trabajo por ley.
4. El pago de “trabajo muerto” (por la manipulación de impurezas, etc).
5. El derecho a elegir a sus propios controladores de pesaje. (Debido a la sospecha de los mineros, generalmente con razón, que estaban siendo engañados en la balanza que pesa su carbón, lo que querían era un minero, para comprobar la balanza).
6. El derecho a utilizar cualquier tienda para comercializar, y elegir a sus casas y los médicos.
7. La aplicación estricta de las leyes de Colorado (como la aplicación de las normas de seguridad, eliminación de vales), y el fin del temible sistema de vigilancia de la empresa.
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| Campamento de los mineros y sus familias. |
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| Desproporcionado hostigamiento militar de la Guardia Nacional y de los sicarios de la compañía minera. |
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| Zulo construído por los mineros para proteger a sus familias de los disparos de ametralladora de la Guardia Nacional. |
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| Soldados de la Guardia Nacional y sicarios de la empresa minera hostigando el campamento de las familias mineras. |
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| Hijos de mineros denuncian. |
“Temprano por la mañana varios soldados se aproximaron a la colonia con la exigencia para que Louis Tikas, el dirigente del campamento, les entregase a dos italianos. Tikas les requirió una orden judicial para ese arresto. No la había. Así que Tikas se negó a entregarlos. Los soldados regresaron a su cuartel. Entonces dispararon una bomba como señal. Luego otra. Inmediatamente las ametralladoras comenzaron a rociar el frágil campamento, el único hogar que tenían las desventuradas familias de los mineros, acribillándola de balas. Como lluvia de hierro, las balas caían sobre hombres, mujeres y niños. Las mujeres y niños escaparon hacia las colinas. Otras, esperaron. Los hombres defendían sus viviendas con sus pistolas. El fuego continuó durante todo el día. Varios cayeron muertos. Las mujeres desfallecían. El pequeño niño Synder recibió un disparo en la cabeza cuando trataba de salvar a su gatito. Un niño que le llevaba agua a su madre moribunda fue asesinado.
Para las cinco de la tarde los mineros no tenían comida, ni agua, ni municiones. Tenían que replegarse hacia las colinas con sus esposas y pequeños. Louis Tikas fue acribillado cuando trataba de poner a salvo a varias mujeres y niños que perecieron junto con él.
Llegó la noche. Un crudo viento bajaba de los cañones en donde hombres, mujeres y niños tiritaban y lloraban. Entonces un resplandor iluminó el cielo. Los soldados, ebrios de sangre y licor que habían hurtado de la cantina, prendieron fuego a las tiendas de Ludlow con antorchas mojadas en petróleo. Las tiendas, que eran el único mobiliario de aquellos pobres, las ropas y camastros de las familias de los mineros, fueron incendiadas. Alrededor del pozo, que era la única fuente de agua de los mineros, pusieron alambre de púas.
Cuando todo había terminado, aquella miserable gente se arrastró para sepultar a sus muertos. En un refugio, bajo una de las tiendas quemadas fueron encontrados, irreconocibles, los cuerpos carbonizados de once pequeños niños y dos mujeres. Todo estaba en ruinas. Los resortes de los camastros se retorcían en el suelo como si ellos también quisieran escapar de aquel horror. El petróleo, el fuego y los rifles habían despojado de sus viviendas a hombres, mujeres y niños y habían masacrado a pequeños bebés y mujeres indefensas. Todo bajo las órdenes del teniente Linderfelt, un brutal y salvaje ejecutor de la voluntad de la Compañía de Combustible y Hierro de Colorado”.
“Entre los muertos estaba la familia de Charles Costa, organizador del sindicato en Aguilar, y estaba la familia de la señora Chávez, una mujer mexicana, incluyéndola a ella, dos niñas de 4 y 6 años, un bebé de 6 meses y un sobrino de 9. La familia de Costa, incluído él, su esposa y dos niños, Lucy de 4 y Orafrio de 6. Bajo el montón de chatarra, al fondo del refugio de donde fueron recuperados esos cuerpos, también estaban los de los niños de la señora de Marcelino Perdrigon ‒Clardillo de 4 y Rogerio de 6‒ y los tres niños Petrucci, Lucy de 3 años, Joe de 4 y Frank de 6 meses.
Los niños estaban tomados unos en brazos de otros y sobre ellos yacían los cuerpos de dos mujeres, ambos severamente quemados. Las dos mujeres iban a ser madres pronto”.