09 enero, 2023

De cómo las mujeres soviéticas contribuyeron a derrotar a Hitler y la Alemania nazi


 

Sebastián Rojas Ricaurte - 2020


Fueron pilotos, conductoras de tanques, francotiradoras y partisanas (combatientes organizados como guerrillas que generalmente se oponen a un ejército de ocupación). Noventa mujeres obtuvieron el mayor galardón de la época, Héroe de la Unión Soviética, por su contribución a la victoria.


Las mujeres son y han sido en la historia más que madres, aunque de eso poco se habla.


Zoya Anatólievna Kosmodemiánskaya (en ruso: Зо́я Анато́льевна Космодемья́нская; 13 de septiembre de 1923 – 29 de noviembre de 1941) Nació cerca de Tambov y se unió a las juventudes comunistas (Komsomol) en 1939 y luego hizo parte de los partisanos soviéticos tras el comienzo de la invasión nazi a la Unión Soviética —URSS.


En 1941 integró una misión destinada a sabotear y quemar propiedades del ejército alemán en medio de la que quedó aislada de su unidad. Fue delatada por un colaboracionista y capturada. Tras ser interrogada, torturada y vejada, fue públicamente ahorcada a los 18 años. Las fotografías de su ejecución fueron encontradas en el cuerpo de un soldado germano muerto en acción durante una contraofensiva en Rzhev. Su cuerpo congelado fue mutilado y exhibido durante un mes antes de que los alemanes lo inhumaran y se retiraran ante el avance del Ejército Rojo.



Fue la primera mujer condecorada como Héroe de la URSS durante la Segunda Guerra Mundial. Zoya se convirtió en uno de los símbolos más populares de la resistencia a los nazis.


En muchas ciudades hay un monumento a Zoya


Las brujas de la noche y otras pilotos

El famoso regimiento de bombardeo nocturno suele describirse así: «Volaban de noche, con el motor apagado, silenciosas como fantasmas. Los soldados alemanes que sufrían sus constantes ataques las bautizaron como las Brujas de la Noche (die Nachthexen)».


Durante la Segunda Guerra Mundial varios ejércitos contaron con mujeres en sus filas. Pero mientras británicas o estadounidenses estaban en la retaguardia, la necesidad imperiosa de personal y la determinación de muchas mujeres soviéticas las llevó al frente junto a sus compañeros hombres.


Marina Mijáilovna Raskova (en ruso, Мари́на Миха́йловна Раско́ва; Moscú, 28 de marzo de 1912-Stalingrado, 4 de enero de 1943). Marina Raskova fue la primera mujer aviadora de la URSS, y poseedora del récord femenino de distancia de vuelo sin escalas. Se le acredita haber convencido a los militares para organizar tres regimientos aéreos conformados por mujeres. Esta unidad militar fue denominada temporalmente Grupo de Aviación 122 mientras recibía entrenamiento, para luego convertirse en los regimientos 586, 588 y 125.


Lidia Litvyak (en ruso, Лидия (Лилия) Владимировна Литвяк; Moscú, 18 de agosto de 1921-1 de agosto de 1943). Desde los 14 años Lidia se entrenaba como piloto, se unió a este grupo y una vez en combate logró doce victorias aéreas. Fue la primera mujer en abatir un avión enemigo y todavía ostenta el récord de derribos. Pasó a la historia como La Rosa Blanca de Stalingrado (por un lirio blanco que pintó para personalizar su avión y que de lejos era confundido con una rosa).


En la batalla de Kursk, varios cazas alemanes atacaron el Yak-2 de Lilya, que fue dada por desaparecida, pero su mecánica Inna Pasportnikova al parecer encontró su cuerpo 36 años después. Se le dedicó una calle en Moscú y un monumento en Krasnyi Luch (sudeste de Ucrania), además de un museo en la capital rusa.


Ekaterina Budánova (en ruso Екатерина Васильевна Буданова; Konoplanka, óblast de Smolensk; 7 de diciembre de 1916 óblast de Lugansk, Unión Soviética; 19 de julio de 1943). Ekaterina trabajó en una fábrica de aviones de Moscú, donde empezó a cultivar su interés. Luego se entrenó en un club de aviación, fue instructora y piloto de exhibiciones.


Hizo parte de unos de los primeros regimientos de solo mujeres, combatió en Stalingrado, derribó seis aviones enemigos y murió en combate luego de derribar a uno de tres cazas alemanes.


Natalya Fyodorovna Kravtsova née Meklin (en ruso: Наталья Фёдоровна Меклин, ucraniano: Наталія Фёдорiвна Меклин; 8 de septiembre de 1922 – 5 de junio de 2005). Natalia fue teniente del famoso regimiento nocturno, realizó 980 misiones de combate y pudo sobrevivir a la guerra. Recibió en 1945 el título de Héroe de la Unión Soviética. Murió en 2005, a los 82 años.


Tatiana Makárova (en ruso: Татьяна Петровна Макарова, 25 de septiembre de 1920 – 25 de agosto de 1944). También teniente como Natalia, Tatiana murió en combate el 25 de agosto de 1944 en el cielo de Polonia a los 23 años, luego de realizar 628 redadas nocturnas, lanzar 96 toneladas de bombas y 300.000 volantes sobre el territorio enemigo, destruir dos transbordadores, dos cañones antiaéreos, un reflector, dos depósitos de municiones y acabar a más de dos pelotones de soldados enemigos.


Las mujeres que les volaban los sesos a los nazis



Eran en su mayoría muy jóvenes y procedían de toda la URSS. Mataban con un tiro en la cabeza a nazis que habían invadido y devastado su país, y muchas consiguieron largas listas de víctimas. Varias se hicieron muy populares y hasta consiguieron el título de Heroínas de la URSS.


Liudmila Mijáilivna Pavlichenko (en ucraniano, Людмила Михайлівна Павліченко; en ruso, Людмила Михайловна Павличенко; 12 de julio de 1916, Ucrania – 10 de octubre de 1974). Le contaron 309 muertes. Liudmila no sólo es considerada la mejor francotiradora de la historia, sino que también está entre los mejores francotiradores del mundo.


Roza Yegórovna Shánina (en ruso: Роза Егоровна Шанина. Yedma, RSFS de Rusia, Unión Soviética; 3 de abril de 1924 – 28 de enero de 1945; cercanías de Vilna, Alemania nazi). Roza era conocida por su capacidad para hacer dobletes (alcanzar dos objetivos con dos rápidos y sucesivos disparos). Murió en 1945 a los 20 años, después de haber eliminado a 59 soldados y oficiales enemigos.


Nina Petrova (en ruso: Нина Петрова; 27 de julio de 1893 – 1 de mayo de 1945). Nina con 46 años era la francotiradora más veterana cuando comenzó la guerra. Se alistó voluntariamente en el Ejército Rojo y eliminó 122 soldados enemigos.


Aniela Krzywoń. Aniela fue soldado del Batallón de Mujeres Independientes "Emilia Plater" del Ejército Popular de Polonia, parte de las tropas soviéticas durante la guerra. Murió dos años antes del fin de la guerra a sus 18 años mientras rescataba a varios soldados heridos y trataba de salvar una serie de importantes documentos de un camión en llamas tras una incursión de la Luftwaffe. Fue la única mujer polaca galardonada con el título de Héroe de la URSS.


Helene «Leen» Kullman (31 de enero de 1920 – 6 de marzo de 1943). Sí, también fueron espías. La estonia soviética, Helene, fue un agente de inteligencia que operó en el territorio de la Estonia ocupada por los nazis. Transmitía por radio información sobre la ubicación y el número de guarniciones, defensas y barcos enemigos, además de información sobre la presencia y el grado de hielo en áreas del Báltico. En enero de 1943, fue arrestada por la Gestapo local y posteriormente baleada por un guardia de la prisión después de escupirle en la cara.


María Vasílievna Oktiábrskaya (en ruso Мария Васильевна Октябрьская) (apellido de soltera Garagulia) (1905—1944). Al estallar la guerra, María vendió todas sus posesiones y escribió a Stalin pidiéndole usar el dinero para fabricar un tanque y llamarlo «Compañera de Armas». La respuesta fue positiva y así se convirtió el la primera mujer mecánica (conductora de tanques) en la URSS.


Aleksandra Grigoryevna Samusenko (en ruso: Александра Григорьевна Самусенко, en ucrainiano: Олександра Григорівна Самусенко, Oleksandra Hryhorivna Samusenko; 1922 – 3 marzo de 1945). También operaron tanques, el arma terrestre por excelencia. Alexandra fue comandante de los blindados T-34, además de la única mujer subcomandante de un batallón de tanques.


El sargento del ejército estadounidense Joseph Beyrle —uno de los pocos soldados estadounidenses conocidos por haber servido tanto en el ejército de los Estados Unidos como en el ejército soviético en la Segunda Guerra Mundial— se encontró con la brigada de tanques de Samusenko y la persuadió para que le permitiera luchar junto a la unidad en su camino a Berlín. Beyrle se refirió a ella como un símbolo de la fortaleza y el coraje demostrado por el pueblo soviético durante ese período.


Algunos califican a la Revolución Soviética como un parteaguas en la historia universal de la opresión de las mujeres. Sin duda su papel en una de las gestas más importantes de la humanidad —la que logró frenar al fascismo nazi— aporta a ese escenario. He leído bastante también sobre el papel en la ciencia de las mujeres soviéticas, su vida en esta particular sociedad y dentro del los bolcheviques y el Partido Comunista de la Unión Soviética. Me propongo compartir más al respecto en próximas publicaciones.


Coletilla


Sobre el mito de Hollywood y cómo en realidad fue el Ejército Rojo el que derrotó a la Alemania nazi


Este estudio longitudinal realizado por el Instituto Francés de Opinión Pública (IFOP, por sus siglas en francés) refleja cómo varía la percepción de los encuestados a lo largo del tiempo.


Jacques Pauwels, historiador y autor de un libro sobre el tema, habló de este período y describió cuándo y cómo cambió la guerra hacia la inevitable derrota de la Alemania nazi.


La Segunda Guerra Mundial comenzó según los europeos con la victoria del ejército alemán en Polonia en 1939. Siguieron victorias aún más espectaculares: Bélgica, Luxemburgo y Francia. En 1940 Alemania parecía invencible. Gran Bretaña resistió sabiendo que no podría ganar en solitario y con el temor de perder Gibraltar, Egipto u otras joyas de la corona. Sin embargo, cinco años más tarde, era Alemania la que estaba experimentando una humillante derrota total. ¿Qué pasó?


La ciudad de Wielun en Polonia, en ruinas tras el bombardeo de la fuerza aérea de Alemania del 1 de septiembre de 1939. AFP


Algunos sitúan el punto de inflexión en Normandía, en 1944. Otros en Stalingrado entre 1942 y 1943. Sin embargo, el punto de inflexión se produjo en diciembre de 1941 al oeste de Moscú en la URSS. En palabras de un historiador alemán de la guerra contra la Unión Soviética: “Esta victoria del Ejército Rojo ha sido sin duda la ruptura principal [Zäsur, en alemán] de toda la Guerra Mundial”.


Las tropas alemanas entraron en Minsk en agosto de 1941, durante la invasión de Rusia.


Y es que “todo lo que él [Hitler] había preparado era en contra de Rusia”, era un deseo del establishment alemán. Para eso planeó de nuevo una guerra relámpago (su situación no le daba para más) y con gran confianza lanzó una campaña de cuatro a seis semanas. Sin embargo y a pesar de los avances iniciales por el elemento sorpresa y los tres millones de soldados alemanes, los 700.000 aliados, sus 600.000 vehículos, 3.648 tanques, más de 2.700 aviones y algo más de 7.000 piezas de artillería, se encontró con una resistencia que los mismos alemanes calificaron de “terca”, “ruda” e incluso “salvaje”, y con algunas armas que su inteligencia no había detectado. La guerra perdió su agilidad, y pronto un sentimiento de derrota se apoderó de las fuerzas alemanas.


Cartel de propaganda soviético pidiendo a los soldados que defiendan Moscú.


El Vaticano, en un principio muy bien informado y entusiasta acerca de la “cruzada” de Hitler contra la patria soviética del bolchevismo “ateo” y confiado en que los soviéticos colapsarían inmediatamente, comenzó a expresar profunda preocupación por la situación en el este al final del verano de 1941 y a mediados octubre llegaría a la conclusión de que Alemania había perdido la guerra. Cuando el Ejército Rojo lanzó su devastadora contraofensiva el 5 de diciembre, el propio Hitler se había dado cuenta de esto (pero lo comunicó como un revés temporal debido a la llegada prematura del invierno).


"Defensa de Moscú": Artilleros antiaéreos soviéticos en el techo del hotel «Moskva». En el fondo, el Kremlin disfrazado, para tratar de evitar en ese lugar un bombardeo enemigo.


Los siguientes años Hitler intentó como última salida poner su mano en el petróleo de Maikop y Grozni en el Cáucaso, pero el elemento sorpresa se había perdido, no había podido compensar las enormes pérdidas de 1941 (28,7% de sus soldados, más de 6.000 aviones y más de 3.200 tanques) y resultó que los soviéticos tenían enormes masas de soldados, petróleo y otros recursos, así como un excelente equipo producido en fábricas que se habían construido al otro lado de los Urales los años anteriores.


En total, el Ejército Rojo fue el responsable del 90% de todos los alemanes que murieron en la Segunda Guerra Mundial.


[Reconstrucción] ‘La bandera de la Victoria sobre el Reichstag’, 1945, por Yevgueni Jaldéi, corresponsal militar soviético. La fotografía es símbolo de la derrota del régimen nazi.


El 30 de abril 1945, Hitler se suicidó en Berlín en el momento en que el Ejército Rojo estaba haciendo su entrada en la ciudad arrasada, reducida a un enorme montón de ruinas humeantes. El 8 y 9 de mayo, Alemania se rendía de manera incondicional.


¿Por qué hay una versión diferente en el imaginario de los países occidentales? Bueno, Paul Craig Roberts (economista, escritor y periodista conservador estadounidense) señala a los neoconservadores que han manejado la política exterior de EE.UU. las últimos cuatro administraciones han alimentado el mito arrogante de que solo importa Estados Unidos y nada más (mito reforzado por el papel de salvador en tanta película Hollywoodense), para así además esquivar el castigo por crímenes de guerra cometidos en este siglo que se comparan con los de los nazis.


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08 enero, 2023

Ana Belén Montes, puertorriqueña convicta por espiar para Cuba, sale de la cárcel

 

Quién es y por qué está presa Ana Belén Montes (2017)




Segunda Cita – 08/01/2023


Tras más de 20 años en una prisión federal, la exanalista de inteligencia de defensa fue puesta en libertad ayer, viernes.


Texas. La puertorriqueña Ana Belén Montes, una exanalista de inteligencia de defensa de Estados Unidos que fue condenada por espiar para Cuba hace más de 20 años ha sido liberada de una prisión federal en Fort Worth, Texas.


Montes, de 65 años, fue puesta en libertad el viernes, dijo este sábado el portavoz de la Oficina Federal de Prisiones, Scott Taylor.


Montes, analista de la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos, fue detenida en septiembre de 2001 y acusada de espiar para Cuba.


Montes se declaró culpable en 2002 de conspiración para cometer espionaje como parte de un acuerdo con la fiscalía federal y fue condenada a 25 años de prisión.


Esta reconoció haber revelado a las autoridades cubanas la identidad de cuatro agentes encubiertos de Estados Unidos y se enfrentaba a una posible condena a muerte si era declarada culpable. Los fiscales federales afirmaron entonces que los cuatro agentes cuyas identidades reveló no sufrieron daños.


Los fiscales estadounidenses también acusaron a Montes de revelar a Cuba secretos tan sensibles que no podían describirse públicamente. Las actas judiciales dicen que ella proporcionó documentos que revelaban detalles sobre la vigilancia estadounidense de las armas cubanas.


Funcionarios de la época dijeron que se creía que Montes había sido reclutada por la inteligencia cubana cuando trabajaba en la oficina de Libertad de Información del Departamento de Justicia entre 1979 y 1985, y se le pidió que buscara trabajo en una agencia que proporcionara información más útil a Cuba.


Montes comenzó a trabajar para la Agencia de Inteligencia de Defensa a partir de 1985, y era considerada una analista de alto nivel sobre el ejército cubano.


https://www.primerahora.com/noticias/estados-unidos/notas/ana-belen-montes-puertorriquena-convicta-por-espiar-para-cuba-sale-de-la-carcel/


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Declaración de Ana Belén Montes en la corte Federal de EEUU.


El 16 de octubre de 2002 Ana Belén Montes leyó la siguiente declaración en la corte Federal de Estados Unidos. Ella recibió una condena de 25 años de prisión por entregarle a Cuba "información clasificada para que pudiera defenderse". Antes de su arresto, en Septiembre del 2001, Ana Belén era analista de primera categoría en la Agencia de Inteligencia para la Defensa, en el Pentágono. Su especialidad era Cuba.


"Existe un proverbio italiano que quizás sea el que describe de la mejor forma en lo que yo creo: Todo el Mundo es un solo país. En ese "país mundial" el principio de amar al prójimo tanto como se ama a uno mismo resulta una guía esencial para las relaciones armoniosas entre todos nuestros "países vecinos".


"Este principio implica tolerancia y entendimiento para las diferentes formas de actuar de los otros. El establece que nosotros tratemos a otras naciones en la forma en que deseamos ser tratados- con respeto y consideración. Es un principio que, desgraciadamente, yo considero nunca hemos aplicado a Cuba.


"Honorable, Yo me involucré en la actividad que me ha traído ante usted porque obedecí mi conciencia más que obedecer la ley. Yo considero que la política de nuestro gobierno hacia Cuba es cruel e injusta, profundamente inamistosa, me consideré moralmente obligada de ayudar a la isla a defenderse de nuestros esfuerzos de imponer en ella nuestros valores y nuestro sistema político.


"Nosotros hemos hecho gala de intolerancia y desprecio hacia Cuba durante las últimas cuatro décadas. Nosotros nunca hemos respetado el derecho de Cuba a definir su propio destino, sus propios ideales de igualdad y justicia. Yo no entiendo como nosotros continuamos tratando de dictar como Cuba debe seleccionar sus líderes, quienes no deben ser sus dirigentes y qué leyes son las más adecuadas para dicha nación. ¿Por qué no los dejamos decidir la forma en que desean conducir sus asuntos internos, como Estados Unidos ha estado haciendo durante más de dos siglos?


"Mi forma de responder a nuestra política hacia Cuba quizás no fue la más adecuada moralmente. Es posible que el derecho a existir de Cuba, libre de la coerción política y económica, no justifique el haber entregado a la isla información clasificada para que pudiera defenderse. Yo solamente puedo decir que hice lo que consideré más adecuado para contrarrestar una gran injusticia.


"Mi mayor deseo sería ver que surja una relación amistosa entre Estados Unidos y Cuba. Espero que mi caso, en alguna manera, estimule a nuestro gobierno para que abandone su hostilidad en relación con Cuba y trabaje conjuntamente con La Habana, imbuido de un espíritu de tolerancia, respeto mutuo y entendimiento.


"Hoy vemos más claro que nunca que la intolerancia y el odio – por individuos o gobiernos- lo único que disemina es dolor y sufrimiento. Yo espero que Estados Unidos desarrolle una política con Cuba fundamentada en el amor al vecino, una política que reconozca que Cuba, como cualquier otra nación quiere ser tratada con dignidad y no con desprecio.


"Una política como esa llevaría nuevamente a nuestro gobierno a estar en armonía con la compasión y la generosidad del pueblo estadounidense. Ella permitiría a los cubanos y estadounidenses el aprender como compartir unos con los otros. Esto permitiría que Cuba abandone sus medidas defensivas y experimente cambios más fácilmente. Y esto permitiría que los dos vecinos trabajen conjuntamente y con otras naciones para promover la amistad y cooperación en nuestro "país mundial" y en nuestra única "patria mundial".


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06 enero, 2023

CHILE: Carta abierta a la Dirección del Partido Comunista de Chile.

 

NO, NO EN NOMBRE DE NUESTRO PADRE.

por Familiares de Andrés Galdámez Muñoz, destacado militante del PC, detenido desparecido en 1974 por la DINA.



Correo de los trabajadores – 02/01/2023


La participación del Partido Comunista de Chile en el infame pacto acordado recientemente por la corrompida élite política, interesada en perpetuar el orden constitucional pinochetista, no es más que la consumación de una traición anunciada desde mucho antes.


Baste recordar la actitud servil de los honorables de la bancada comunista, (a excepción de Camila Vallejo, entonces joven y, en cierto grado, rebelde) cuando en 2014 se sumaron al homenaje del tristemente célebre Jaime Guzmán Errázuriz, autor intelectual de la actual constitución dictatorial, o el apoyo explícito o con el silencio cómplice, pero siempre incondicional, a gobiernos de “izquierda”, meros administradores de turno del modelo neoliberal y represor.


Tal es el caso ahora, cuando de hecho y de palabra apoya a un gobierno que, si bien se presentó como rupturista de la decadencia concertacionista-nuevo mayorista, en la práctica ha demostrado ser más de lo mismo. Resulta difícil creer que a las cabezas pensantes del PC les faltó imaginación para no percatarse que un gobierno como el actual era, para la élite de diverso pelaje confabulando esa noche del 15 de noviembre de 2019, uno de los escenarios posibles para aplastar el estallido social y salvar el modelo garante de sus privilegios.


Oculto bajo un barniz de trasnochado progresismo light, el nuevo gobierno consecuentemente reafirma los pilares esenciales del modelo económico-político neoliberal que tanto afecta a la mayoría de la población y en especial a los trabajadores. De una plumada se aprueban fraudulentos tratados de “libre” comercio, los recursos estratégicos de la nación y la banca en manos del capital foráneo no serán recuperados, las AFP 2.0 continuarán saqueando las pensiones, el mar que tranquilo nos baña seguirá siendo propiedad de un puñado de familias privilegiadas.


En el orden político, en lugar de ampliar mecanismos de participación popular, se busca consolidar las instituciones del Estado, y en particular las actuales instituciones castrenses y de policía, que no obstante culpables de violación a los derechos humanos y corroídas por la corrupción, cuentan con la plena confianza del presidente. En ese espíritu, el Wallmapu seguirá ocupado militarmente, los prisioneros políticos de la revuelta seguirán siendo tratados como delincuentes, la represión a la resistencia popular será tanto o más dura que la que conocieron Boric, Vallejo y Jackson cuando estudiantes.


En la arena internacional, la política exterior del Estado se alinea clara y llanamente a las estrategias hegemónicas de los centros de dominación global, en particular a las de Estados Unidos. Una muestra de ello es la posición del gobierno de Boric, y del PC en tanto aliado, frente al conflicto en Ucrania o al derrocamiento del presidente Castillo en Perú.


Es evidente que el actual Partido Comunista no es ni la sombra de aquella organización política de la clase trabajadora y de los desposeídos de Chile. El partido revolucionario, antioligárquico y antiimperialista de Recabarren, de Corvalán y de Gladys. Ahora es un partido de “operadores políticos” que en su enajenada ambición de lucro, han tirado por la borda los ideales, una historia heroica junto con sus miles de héroes y mártires, y la perspectiva de la revolución. El Partido Comunista de Chile ha pasado a ser parte del problema, que tarde o temprano el pueblo sabrá resolver.


Ante estos hechos, nosotros, Ilich Galdámez M. y Mario Galdámez M. como hijos del que fuera militante destacado del Partido Comunista de Chile y que se encuentra desaparecido desde que lo secuestraran agentes de la DINA en 1974, ANDRÉS GALDÁMEZ MUÑOZ, explícitamente exigimos de la Dirección del PC que por respeto a su memoria, a su dignidad y los ideales por los que ofrendó su vida, no le considere, ni interna ni públicamente, como miembro de dicha organización.



Fuente: https://www.facebook.com/photo/?fbid=8507604289312822&set=a.109713219102013


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05 enero, 2023

"La información se transforma en dirección sólo desde el momento en que es aceptada" — Camilo Taufic

 


«A medida que la sociedad se hace más compleja, más interdependientes sus partes, más poblado el mundo y más lleno de conocimientos, a la vez que aumentan sus contradicciones y conflictos, más se concentran paralelamente el poder político y la información, y ambos aceleran su acercamiento, que termina en fusión. "El rasgo determinante de esta era, escribe el especialista soviético Ilía B. Novik, es la creciente unidad de los procesos de dirección e información. El perfeccionamiento de los medios para transmitir la información, la mayor velocidad de los procesos informativos, crearon las condiciones para aproximar cada vez en mayor medida la información y la dirección. Al mismo tiempo, se generaliza el concepto de información, extendiéndolo a toda clase de señales [...] La idea cardinal de la cibernética es la tesis sobre la unidad de los procesos de comunicación y los de dirección".[1]


La comunicación humana no puede estudiarse, entonces, desvinculándola de los problemas de dirección social, vale decir, de las relaciones de poder que se dan en el seno de la sociedad y su manifestación más característica, la lucha de clases. Cuando choca el mundo capitalista contra el mundo socialista, los países subdesarrollados contra los imperialistas y las grandes potencias entre sí, mientras luchan clase contra clase en cada lugar donde hay explotación, las comunicaciones no pueden sino reflejar esa realidad, sirviendo a la vez como instrumento a las fuerzas en pugna».


«Ya en la antigüedad clásica, Aristóteles, en su Retórica, dejó muy claramente establecido que el objeto principal de la comunicación social es la persuasión, es decir, "el intento que hace el orador de llevar a los demás a sostener su mismo punto de vista". Con auxilio de la cibernética, todo proceso de información se nos revela como un intento ordenador, organizador, de dirección; en otras palabras, es evidente que la información periodística es al mismo tiempo una orientación que, si deliberada, llamaremos propaganda, o si inadvertida, designaremos simplemente como ideología. Pero, en todo caso, la comunicación encierra un enfoque unilateral, el del emisor, que trata de imponerse al auditorio. Si lo logra o no, ya es otro asunto, que no depende de la información en sí, sino del poder que hay detrás de ella; es decir, y en concreto, de la capacidad de una clase social (o de una alianza de clases) de imponer sus informaciones aunque encuentren resistencia. Porque la información se transforma materialmente en dirección sólo desde el momento en que es aceptada».


«La ideología no visible a primera vista, latente en la comunicación, tiene la ventaja de su inadvertencia, que le asegura una propagación "espontánea", afectando niveles de conciencia donde no encuentra defensas para su penetración insospechada. Las ideas de la clase dominante llegan a ser así las ideas dominantes en la sociedad entera por un proceso frecuentemente subrepticio, sin que, muchas veces, los que llegan a sustentar esas ideas alcancen a percibir su real significado».


Camilo Taufic, Periodismo y lucha de clases.


[1] Ilía B. Novik, Filosofía/Sociología/Cibernética. Ed. Platina. Buenos Aires, 1965, págs. 41 y 49


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02 enero, 2023

LOS DEDOS DE STALIN — Michael Parenti

 

Quien conocía tan sólo tu color, bandera roja,

está por dejar de conocerte, ni siquiera de vista:

tú que te jactas ya de tantas glorias burguesas

y obreras, hazte trapo otra vez y que el más pobre te agite

Pier Paolo Pasolini, (Nuevos epigramas, 1958-59)



Extraído del libro de Michael Parenti, Black Shirts & Red.

   Traducción del inglés: Arrezafe


LOS DEDOS DE STALIN 


En 1989-91 se produjeron notables transformaciones en Europa del Este y la Unión Soviética. Los gobiernos comunistas fueron derrocados, grandes porciones de sus economías de propiedad pública fueron desmanteladas y entregadas a propietarios privados a precios de ganga. Y el gobierno de un solo partido fue reemplazado por sistemas parlamentarios multipartidistas. Para los líderes occidentales, que habían buscado incansablemente la reversión del comunismo, fue un sueño hecho realidad.


Si el derrocamiento del comunismo fue una victoria para la democracia, como algunos afirmaron, lo fue aún más para el capitalismo de libre mercado y el anticomunismo conservador. Parte del mérito debería ir a la CIA y otras agencias de la guerra fría, junto con el Fondo Nacional para la Democracia, la AFL-CIO, la Fundación Ford, el Fondo de los Hermanos Rockefeller, Pew Charitable Trusts y varios grupos de derecha, los cuales financiaron organizaciones y publicaciones políticas anticomunistas de libre mercado en toda Europa del Este y la Unión Soviética, en lo que rápidamente se convirtió en la cadena de "revoluciones" más financiada de la historia.


Los levantamientos ocurrieron con notable escasa violencia. Como se jactó Lech Walesa en noviembre de 1989, Solidaridad Polaca derrocó al gobierno comunista sin romper una sola ventana. Esto dice al menos tanto sobre el gobierno derrocado como sobre los rebeldes. En lugar de actuar como lo harían los gobernantes apoyados por Estados Unidos en El Salvador, Colombia, Zaire o Indonesia, con terrorismo de escuadrones de la muerte y represión masiva, los comunistas renunciaron al poder casi sin disparar un tiro. La transición, relativamente pacífica, no se ajusta a esa imagen de "totalitarios sin escrúpulos" que no se detienen ante nada para mantener el poder sobre la población cautiva. ¿Por qué los despiadados rojos no actuaron más despiadadamente?(1)


¿Cuántas víctimas?


Hemos oído hablar mucho de los despiadados rojos, comenzando con el reinado del terror y la represión ejercidos durante la dictadura de Joseph Stalin (1929-1953). Las estimaciones de quienes perecieron bajo el gobierno de Stalin, basadas principalmente en especulaciones de escritores que nunca revelan cómo llegaron a tales cifras, varían enormemente. Así, Roy Medvedev sitúa las víctimas de Stalin entre 5 y 7 millones; Robert Conquest se decidió por 7 u 8 millones; Olga Shatunovskaia reclama 19,8 millones sólo para el período 1935-40; Stephen Cohen dice que 9 millones en 1939, con 3 millones ejecutados o muriendo por malos tratos durante el período 1936-39; y Arthur Koestler nos dice que fueron de 20 a 25 millones. Más recientemente, William Rusher, del Instituto Claremont, se refiere a los "100 millones de personas asesinadas desenfrenadamente por dictadores comunistas desde la revolución bolchevique en 1917" (Oakland Tribune, 22/1/96) y Richard Lourie culpa a la era de Stalin por "la masacre de millones" (New York Times, 4/8/96).


Sin el respaldo de ninguna documentación, estas "estimaciones" nos invitan a concluir que la suma total de personas encarceladas en los campos de trabajo durante un período de veintidós años supondría la desaparición de una porción asombrosa de la población soviética. El apoyo y la supervisión del gulag (todos los campos de trabajo, colonias de trabajo y prisiones del sistema soviético) habría sido la mayor empresa emprendida por la URSS.


En ausencia de pruebas fiables, nos alimentan con anécdotas, como la historia que Winston Churchill cuenta sobre aquella vez que le preguntó a Stalin cuántas personas murieron en la hambruna. Según Churchill, el líder soviético respondió levantando ambas manos, un gesto que puede haber significado una falta de voluntad para abordar el tema. Pero, dado que Stalin tenía cinco dedos en cada mano, Churchill concluyó, sin el certificado de una siguiente pregunta aclaratoria, que Stalin estaba confesando diez millones de víctimas. ¿Un jefe de un estado (especialmente reservado como Stalin) ofrecería frívolamente tal dato a otro jefe de estado? Hasta el día de hoy, los escritores occidentales difunden este retorcido cuento como la contundente confesión de masivas atrocidades.(2)


Lo que sí sabemos de las purgas de Stalin es que muchas de las víctimas eran funcionarios del partido comunista, gerentes, oficiales militares y otras personas estratégicamente situadas a quienes el dictador consideró adecuado encarcelar o liquidar. Además, se seleccionó para la deportación interna a categorías enteras de personas cuya lealtad Stalin consideraba de poco fiable (cosacos, tártaros de Crimea y alemanes étnicos). Aunque nunca vieron el interior de una prisión o campo de trabajo, fueron sujetos a reasentamiento sin custodia en Asia Central y Siberia.


Sin duda, en los países comunistas se cometieron crímenes de Estado y muchos presos políticos fueron injustamente internados e incluso asesinados. Pero las cifras infladas que ofrecen los estudiosos de la guerra fría no sirven ni a la verdad histórica ni a la causa de la justicia, simplemente contribuyen a reforzar un miedo y un odio instintivos hacia "esos terribles rojos".


En 1993, por primera vez, varios historiadores obtuvieron acceso a los archivos de la policía soviética, previamente secretos, pudiendo establecer estimaciones bien documentadas de las poblaciones de prisiones y campos de trabajo. Descubrieron que la población total de todo el gulag en enero de 1939, cerca del final de las Grandes Purgas, era de 2.022.976.(3) Más o menos por aquellas fechas, comenzó una purga de purgadores, incluidos muchos funcionarios miembros de la policía secreta y de inteligencia (NKVD), del poder judicial y otros comités de investigación, repentinamente responsabilizados por los excesos de terror, a pesar de sus alegatos de fidelidad al régimen.(4)


Los campos de trabajo soviéticos no eran campos de exterminio como los que construyeron los nazis en toda Europa. No hubo exterminio sistemático de reclusos, ni cámaras de gas, ni crematorios para millones de cuerpos. A pesar de las duras condiciones, la gran mayoría de los reclusos del gulag sobrevivieron y finalmente regresaron a la sociedad, bien cuando se les concedió la amnistía o bien cuando terminaron sus condenas. En un determinado año, entre el 20 y el 40 por ciento de los reclusos fueron puestos en libertad, según los registros de archivo.(5) Obviando estos hechos, el corresponsal en Moscú del New York Times (31/7/96) continúa describiendo el gulag como "el mayor sistema de campos de exterminio en la historia moderna".


Casi un millón de prisioneros del gulag fueron liberados durante la Segunda Guerra Mundial para servir en el ejército. Los archivos revelan que más de la mitad de todas las muertes acaecidas en el gulag durante el período 1934-1953 ocurrieron en los años de la guerra (1941-1945), principalmente por desnutrición, cuando la carestía severa era azote común de toda la población soviética. (Unos 22 millones de ciudadanos soviéticos perecieron en la guerra.) En 1944, por ejemplo, la tasa de muertes en los campos de trabajo era de 92 por 1.000. Para 1953, con la recuperación de la posguerra, las muertes en los campos se habían reducido a 3 por 1.000.(6)


¿Deberían todos los reclusos del gulag ser considerados víctimas inocentes de la "represión roja"? Contrariamente a lo que nos han hecho creer, los detenidos por delitos políticos ("delitos contrarrevolucionarios") sumaban del 12 al 33 por ciento de la población carcelaria, variando de un año a otro. La gran mayoría de los reclusos fueron acusados de delitos no políticos: asesinato, asalto, robo, bandolerismo, contrabando, estafa y otras infracciones punibles en cualquier sociedad.(7)


Las ejecuciones totales desde 1921 hasta 1953, un lapso de treinta y tres años incluidos, fueron 799.455. Los investigadores no proporcionaron un desglose de esta cifra, que incluye a los que fueron culpables de delitos capitales no políticos, así como a los que colaboraron en la invasión capitalista occidental y las subsiguientes atrocidades del Ejército de la Guardia Blanca, así como un considerable número de los que colaboraron con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y, probablemente, prisioneros de las SS alemanas. En cualquier caso, los asesinatos de opositores políticos no fueron de millones o decenas de millones, lo que no quiere decir que el número real fuera intrascendente o justificable.


Los tres historiadores que estudiaron los registros hasta ahora secretos del gulag concluyeron que el número de víctimas fue mucho menor de lo que se suele afirmar en Occidente. Este hallazgo es ridiculizado por el liberal anticomunista Adam Hochschild, quien prefiere repetir la historia de Churchill sobre los dedos de Stalin (New York Times, 8/5/96). Como muchos otros, Hochschild no tiene problemas para aceptar especulaciones no documentadas sobre el gulag, pero sí muchas dificultades para aceptar las cifras documentadas extraídas de los archivos de la NKVD.


¿Adónde fue a parar el Gulag?


Algunos escritores anticomunistas rusos, como Solzhenitsyn y Sakharov, y muchos liberales anticomunistas estadounidenses, sostienen que el gulag existió hasta los últimos días del comunismo.(8) Si es así, ¿dónde desapareció? Tras la muerte de Stalin en 1953, más de la mitad de los reclusos del gulag fueron liberados, según el estudio de los archivos de la NKVD citado anteriormente. Pero si tantos otros quedaron encarcelados, ¿por qué no se han materializado? Cuando los estados comunistas fueron derrocados, ¿dónde estaban las hordas medio hambrientas que salían de los campos de internamiento con sus historias de trabajo?


Uno de los últimos campos de trabajo soviéticos restantes, Perm 35, fue visitado en 1989 por congresistas republicanos estadounidenses y nuevamente en 1990 por periodistas franceses (ver Washington Post, 28/11/89 y National Geographic, 3/90, respectivamente). Ambos encontraron sólo unas pocas docenas de prisioneros, algunos de los cuales fueron identificados como auténticos espías. Otros eran "refuseniks" a quienes se les había negado el derecho a emigrar. Los presos trabajaban ocho horas al día, seis días a la semana, por 250 rublos (40 dólares) al mes.


¿Qué pasó con el supuesto gran número de presos políticos que, se dice, existían en los otros "estados policiales totalitarios comunistas" de Europa del Este? ¿Por qué no existe evidencia alguna de su liberación masiva en la era poscomunista? ¿Y dónde está la "masa de presos políticos" en Cuba? Consultado al respecto, el profesor Alberto Prieto, de la Universidad de La Habana, señaló que, incluso un reciente informe del Departamento de Estado sobre derechos humanos mostró a cientos de personas torturadas, asesinadas o "desaparecidas" en casi todos los países latinoamericanos, pero menciona sólo seis presuntos presos políticos en referencia a Cuba. (People's Weekly World, 26/2/94).


Si hubo atrocidades masivas hasta los últimos días del comunismo, ¿por qué los regímenes anticomunistas recién instalados no aprovecharon la oportunidad para llevar ante la justicia a los antiguos gobernantes comunistas? ¿Por qué no hay juicios públicos al estilo de Nuremberg que documenten las atrocidades generalizadas? ¿Por qué no se detuvo y juzgó a cientos de líderes del partido y funcionarios de seguridad y miles de guardias de campo por los millones que supuestamente exterminaron? Todo lo que pudieron hacer los alemanes occidentales fue acusar al líder de Alemania Oriental, Erich Honecker, a varios otros funcionarios y a siete guardias fronterizos de disparar a quienes intentaron escapar por el Muro de Berlín, un cargo grave, pero difícilmente indicativo de un gulag.


Las autoridades de la República Federal de Alemania (RFA) capitalista occidental formularon un cargo de "traición" contra personas que sirvieron como funcionarios, oficiales militares, soldados, jueces, abogados y otros de la ahora desaparecida República Democrática Alemana (RDA), una nación soberana que una vez tuvo pleno derecho en las Naciones Unidas, y la mayoría de cuyos ciudadanos nunca habían sido súbditos de la RFA. Hasta 1996, se habían llevado a juicio más de trescientos casos de "traición", incluido un exjefe de inteligencia de la RDA, un ministro de defensa y seis generales, todos acusados de cumplir con sus deberes legales según la constitución y las leyes del país. RDA, en algunos casos luchando contra el fascismo y el sabotaje de la CIA. Muchos de los acusados fueron finalmente absueltos, pero algunos fueron condenados a prisión. Lo que presenciamos aquí son los juicios de Nuremberg al revés: los rojos son juzgados por sus esfuerzos antifascistas por fiscales simpatizantes del fascismo de Alemania Occidental, utilizando con carácter retroactivo una aplicación de la ley penal de la RFA para ciudadanos de la RDA. A principios de 1997, se esperaban varios miles de juicios más.(9)


En 1995, Miroslav Stephan, exsecretario del Partido Comunista de Praga, fue condenado a dos años y medio por ordenar a la policía checa que utilizara gases lacrimógenos y cañones de agua contra los manifestantes en 1988. ¿Es este el mejor ejemplo de la opresión sanguinaria de los rojos que podrían encontrar los restauradores capitalistas en Checoslovaquia? ¿Una acción que ni siquiera califica como delito en la mayoría de las naciones occidentales?


En 1996 en Polonia, doce ancianos de la policía política de la época de Stalin fueron condenados a prisión por haber golpeado y maltratado a prisioneros —más de cincuenta años antes— durante la toma del poder comunista tras la Segunda Guerra Mundial (San Francisco Chronicle, 9/3/96). Nuevamente, uno podría preguntarse por qué los líderes poscomunistas que buscan llevar a los “tiranos comunistas” ante la justicia no pudieron encontrar nada más serio que un caso de agresión policial de medio siglo antes.


La mayoría de los encarcelados en el gulag no eran presos políticos, y lo mismo parece ser cierto para los reclusos en los demás estados comunistas. En 1989, cuando el dramaturgo millonario Vaclav Havel se convirtió en presidente de Checoslovaquia, otorgó amnistía a aproximadamente dos tercios de la población carcelaria del país, que no se contaban por millones sino por miles. Havel asumió que la mayoría de los encarcelados bajo el comunismo eran víctimas de la represión política y por lo tanto merecían su liberación. Él y sus asociados quedaron consternados al descubrir que un buen número de los liberados eran criminales experimentados que no tardaron en reanudar sus actividades delictivas (New York Times, 18/12/91).


Memorias del mal desarrollo


En el capítulo dos analicé el papel de la revolución popular en el avance de las condiciones de la humanidad. Ese análisis se aplicaría también a las revoluciones comunistas y vale la pena reiterarlo en el presente contexto. Oímos mucho sobre los crímenes del comunismo, pero casi nada sobre sus logros. Los gobiernos comunistas heredaron sociedades cargadas con un antiguo legado de explotación económica y mal desarrollo. Gran parte de la Europa del Este precomunista, al igual que la Rusia y la China prerrevolucionarias, era en efecto una región del Tercer Mundo con una pobreza generalizada y una formación de capital casi inexistente. La mayor parte del transporte rural todavía se realizaba a caballo y en carreta.


La devastación de la Segunda Guerra Mundial añadió otra gran capa de miseria a la región, reduciendo a escombros cientos de pueblos y muchas ciudades. Fueron los comunistas y sus aliados quienes reconstruyeron estas sociedades. Aunque fueron denunciados en la prensa estadounidense de propiciar el mal estado de sus economías, de hecho, los rojos dejaron la economía de Europa del Este en mucho mejores condiciones que la encontraron.


Lo mismo ocurría con China. Henry Rosemont Jr., señala que cuando los comunistas liberaron Shanghái del régimen reaccionario del Kuomintang apoyado por Estados Unidos en 1949, alrededor del 20 por ciento de la población de esa ciudad, aproximadamente 1,2 millones, eran drogadictos. Cada mañana había cuadrillas especiales en las calles "cuya única tarea era recoger los cadáveres de los niños, adultos y ancianos que habían sido asesinados durante la noche, o habían sido abandonados y muertos por enfermedad, frío y/o hambre". (Z Magazine, octubre de 1995).


Durante los años del mandato de Stalin, la nación soviética logró avances extraordinarios en alfabetización, salarios, atención médica y derechos de la mujer. Estos logros no se suelen mencionar cuando se habla de la era estalinista. Decir que "el socialismo no funciona" es pasar por alto el hecho de que sí funcionó. En Europa del Este, Rusia, China, Mongolia, Corea del Norte y Cuba, el comunismo revolucionario propició una vida para la masa de la población mucho mejor que la miserable existencia que habían soportado bajo señores feudales, jefes militares, colonizadores extranjeros y capitalistas occidentales. El resultado final fue una colosal mejora de las condiciones de vida de cientos de millones de personas a una escala nunca antes vista en la historia.


El socialismo de Estado transformó países desesperadamente pobres en sociedades modernizadas en las que todos tenían suficiente comida, ropa y vivienda; donde los ancianos tenían pensiones seguras; y donde todos los niños (y muchos adultos) iban a la escuela y a nadie se le negaba atención médica. Algunos de nosotros, de familias pobres que cargamos con las heridas ocultas de clase, estamos muy impresionados por estos logros y no estamos dispuestos a tildarlos de meramente "económicos".


Pero, dirán, ¿qué hay de los derechos democráticos que se les negaron a estos pueblos? Lo cierto es que, con la excepción de Checoslovaquia, estos países habían conocido poca democracia política en los días anteriores al comunismo. Rusia era una autocracia zarista, Polonia una dictadura derechista con sus propios campos de concentración, Albania un protectorado fascista italiano desde 1927, Cuba una dictadura patrocinada por Estados Unidos. Lituania, Hungría, Rumania y Bulgaria eran regímenes francamente fascistas aliados con la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial.


Además, estaban los incesantes efectos lesivos que el cerco capitalista tuvo sobre la construcción del socialismo. A lo largo de toda su historia de setenta y tres años de invasión contrarrevolucionaria, guerra civil, industrialización forzada, purgas y deportaciones estalinistas, conquista nazi, guerra fría y carrera armamentista nuclear, la Unión Soviética no conoció un solo día de desarrollo pacífico. En el intento de mantener la paridad militar con los Estados Unidos, los soviéticos asumieron costos de defensa aplastantes que debilitaron seriamente su economía civil, enfrentándose además al boicot monetario, la discriminación comercial y el embargo tecnológico de Occidente.


Quienes vivieron bajo el comunismo sufrieron escasez crónica, largas colas, bienes y servicios de mala calidad y muchos otros problemas. Querían una vida mejor, y ¿quién podría culparlos por ello? Sin el contumaz cerco capitalista habrían estado en condiciones de resolver favorablemente la mayor parte de sus problemas internos.


Todo esto no supone negar las carencias muy reales de los sistemas comunistas. Pero lo que aquí quiero señalar es que gran parte de la responsabilidad de la deformación y el derrocamiento del comunismo debe recaer sobre las fuerzas occidentales que se dedicaron incansablemente a dicha tarea, utilizando todos los medios posibles de agresión política, económica, militar y diplomática para alcanzar un éxito que seguirá costando caro a los pueblos del mundo.


NOTAS

(1) A mediados de la década de 1980, la policía de la Polonia comunista disparó contra cuarenta y cuatro manifestantes en Gdansk y otras ciudades. En 1996, diez ex oficiales de la policía y del ejército fueron juzgados por estos homicidios. En Rumania, según los informes, hubo decenas de muertos en los disturbios que precedieron inmediatamente al derrocamiento de Ceaucescu, después de lo cual Ceaucescu y su esposa fueron ejecutados sumariamente sin juicio. Los asesinatos en Polonia y Rumania son la suma total de muertes, que yo sepa.

(2) Stalin "le confió la cifra de 10 millones a Winston Churchill": Stephen Cohen, Bukharin and the Bolshevik Revolution (Nueva York: A.A. Knopf, 1973), 463n. Sin duda, las hambrunas que ocurrieron durante los años de la invasión occidental, la intervención contrarrevolucionaria, la guerra civil de la Guardia Blanca y la resistencia de los terratenientes a la colectivización se cobraron muchas víctimas.

(3) A modo de comparación, en 1995, según la Oficina de Estadísticas de Justicia, en los Estados Unidos había 1,6 millones en prisión, tres millones en libertad condicional y 700.000 en libertad vigilada, con un total de 5,3 millones bajo supervisión correccional (San Francisco Chronicle, 7/1/96). Algunos millones de personas han cumplido condena pero ya no están conectadas al sistema de custodia de ninguna manera.

(4) J. Arch Getty, Gabor Rittersporn y Victor Zemskov, "Víctimas del sistema penal soviético en los años previos a la guerra: un primer enfoque sobre la base de evidencia de archivo", American Historical Review, 98 (octubre de 1993) 1017-1049.

(5) Getty, et al., "Víctimas del sistema penal soviético..."

(6) Ibid.

(7) ibid.

(8) El término "gulag" se incorporó al idioma inglés en parte porque se hacían constantes referencias a la presunta continuidad de su existencia. Un antiguo miembro del Instituto de Estudios Políticos de orientación liberal, Robert Borsage, me envió una nota en diciembre de 1982, declarando enfáticamente que, en cierto modo, "el gulag existe". Me encontré repetidamente con miembros de la facultad que, independientemente del tema en discusión, insistían en que hablara sobre el gulag que, según ellos, todavía albergaba a muchos millones de víctimas. Mi negativa a aceptar dicha ortodoxia soliviantó a algunos de ellos.

(9) El vicepresidente del tribunal supremo de la RDA era un hombre llamado Reinwarth, a quien los nazis encerraron en un campo de concentración durante la guerra y que más tarde presidió juicios en los que se condenó a varios agentes de la CIA por sabotaje, fue condenado en 1996 a tres años y medio de prisión. Helene Heymann, que había sido encarcelada durante el régimen de Hitler por sus actividades antinazis, más tarde fue jueza en la RDA, donde presidió juicios contra el sabotaje. Fue llevada a juicio en 1996. Cuando se leyó su condena, el juez señaló que un factor adicional en su contra era que había sido entrenada por un abogado judío que había sido abogado defensor de comunistas y socialdemócratas. También fueron juzgados los soldados de la RDA que sirvieron como guardias fronterizos. Más de veinte soldados de la RDA fueron asesinados a tiros desde el lado occidental en varios incidentes de los que la prensa occidental no informó: Klaus Fiske, "Witchhunt Trials of East German Leaders Continue", Peoples Weekly World, 19/10/96. Estos juicios violan directamente el Tratado de Unificación de la RDA y la RDA, que establece que todo enjuiciamiento penal de actos cometidos en la RDA debe realizarse de conformidad con las leyes de la RDA vigentes en ese momento.


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