12 noviembre, 2023

La complicidad europea en la barbarie sionista — Ángeles Diez Rodríguez

 












Jaque al Neoliberalismo – 12/11/2023


"Una civilización que se muestra incapaz de resolver los problemas que suscita su funcionamiento es una civilización decadente.

Una civilización que escoge cerrar los ojos ante sus problemas más cruciales es una civilización herida.

Una civilización que le hace trampas a sus principios es una civilización moribunda".

(Aimé Cesaire, Discurso sobre el colonialismo)


Así hablaba Cesaire sobre la civilización Occidental en los años cincuenta. Aparentemente, el triunfo sobre el nazismo y el fascismo había liberado a Europa de los regímenes que inundaron de horror el mundo, sin embargo, visto desde los pueblos colonizados, los fascismos y la guerra apenas habían desenmascarado el verdadero rostro de la civilización Occidental.


El conflicto colonial sionista en Palestina tuvo su origen en Europa, y ni siquiera podemos decir que se inició con la autoproclamación del Estado sionista israelí en 1948, todo empezó mucho antes. El colonialismo fue, y es, la condición necesaria del capitalismo; y fueron las potencias europeas las que al tiempo que ponían en práctica el expansionismo saqueador y el exterminio de las poblaciones de los territorios colonizados, necesitaron desarrollar una ideología que, ante sus propias poblaciones, justificara el genocidio y la barbarie.


Cesaire supo ver que, expansión colonial y civilización occidental van de la mano; que el nazismo pudo prosperar y expandirse por la connivencia de esa civilización que veía en él un fenómeno pasajero y no la barbarie suprema que hacía tiempo se aplicaba a los pueblos no europeos. Decía que Europa antes de ser víctima del nazismo había sido cómplice, que había apoyado al nazismo antes de padecerlo, que lo había legitimado porque se aplicaba fuera de sus fronteras.


El conflicto colonial sionista en Palestina tuvo su origen en Europa, y ni siquiera podemos decir que se inició con la autoproclamación del Estado sionista israelí en 1948, todo empezó mucho antes. El colonialismo fue, y es, la condición necesaria del capitalismo; y fueron las potencias europeas las que al tiempo que ponían en práctica el expansionismo saqueador y el exterminio de las poblaciones de los territorios colonizados, necesitaron desarrollar una ideología que, ante sus propias poblaciones, justificara el genocidio y la barbarie.


Podemos acercar esta reflexión a lo que ocurre en estos momentos en Oriente Próximo y explicar las raíces profundas de la complicidad europea en el genocidio de los palestinos.


El conflicto colonial sionista en Palestina tuvo su origen en Europa, y ni siquiera podemos decir que se inició con la autoproclamación del Estado sionista israelí en 1948, todo empezó mucho antes. El colonialismo fue, y es, la condición necesaria del capitalismo; y fueron las potencias europeas las que al tiempo que ponían en práctica el expansionismo saqueador y el exterminio de las poblaciones de los territorios colonizados, necesitaron desarrollar una ideología que, ante sus propias poblaciones, justificara el genocidio y la barbarie.


El colonialismo de asentamiento, que es el que practica el ente sionista en Palestina, implica acabar con la población nativa mediante la expulsión o el exterminio, borrar todo resto de memoria y cultura del territorio, y no permitir que sobrevivan ni los niños y las mujeres porque está en ellos el futuro de Palestina. Para ello, paradójicamente, la ilustración ha proporcionado los instrumentos racionalizadores capaces de justificar las violencias más atroces: la racionalización instrumental con arreglo a fines y el cálculo económico. En este caso, garantizar la hegemonía Occidental en Oriente Próximo, un territorio del que necesita para subsistir el control de las rutas comerciales, de las fuentes energéticas y del mercado.


Esa Comunidad internacional minoritaria que se autodenomina Occidente global, vive en un mundo disociado. Por un lado, los principios universales que dice defender y que guían sus actos, por otro, unas prácticas antagónicas con esos principios. Aunque lo cierto es que en este mundo postmoderno en que habitamos se han normalizado los discursos esquizofrénicos en los que se sostiene una idea y su contraria casi de forma simultánea. Se dice que los palestinos tienen derecho a resistir al colonizador al tiempo que se les recrimina por resistirse. Se afirma que el Estado sionista israelí está violando todas las convenciones y resoluciones internacionales al tiempo que se dice que tiene derecho a defenderse.


Los valores humanistas y civilizatorios que, en el tránsito del fundamentalismo cristiano medieval hacia la modernidad, se enarbolaron como principios universales, se colocan en un plano abstracto, ideal, sin que se plantee su materialización práctica y sin que los datos objetivos (la esclavitud, el saqueo, el genocidio) destruyan su credibilidad. Los fines, para esa racionalidad occidental anglosajona y europea, serán la acumulación económica, la pervivencia del Estado y la salvaguarda del modo de vida occidental. Todo lo demás: el asesinato, el exterminio de los pueblos, la demolición de casas, las detenciones arbitrarias, el expolio de los recursos naturales…. son sólo daños colaterales o consecuencias no queridas equiparables a los desastres naturales (terremotos, riadas, huracanes, etc.) Al fin de al cabo, estadísticas que serán borradas tarde o temprano de la memoria de los pueblos civilizados.


El proyecto democrático y civilizador europeo hizo necesaria la deshumanización de los pueblos nativos para sostener la gran cruzada civilizatoria, y esta deshumanización se ensartó en las corrientes supremacistas y nacionalistas que permeaban toda Europa contraponiendo la civilización europea a los “salvajes”-el jardín frente a la selva que diría Borrell-. Había que llevar la civilización, la modernidad y el progreso a unas gentes que no eran conscientes del valor económico de la tierra en que vivían.


El sionismo estructura el Estado israelí y a su sociedad de la misma forma que el humanitarismo occidental define nuestras respuestas europeas ante la limpieza étnica y el genocidio de los palestinos. Respondemos ante el genocidio de los palestinos comenzando siempre nuestros discursos condenando el “terrorismo de Hamas”, o la muerte de civiles sean del bando que sean. Y en ese principio está ya implícita nuestra posición, lo que estamos dispuestos a hacer y lo que no, están ya implícitos los límites de nuestro compromiso y nuestra solidaridad con el pueblo palestino.


El sionismo nació en el continente europeo y prosperó en un contexto filosófico que proclamaba la civilización europea frente al salvajismo de los pueblos a los que quería someter y saquear. La Declaración universal de los Derechos humanos tuvo lugar el 10 de diciembre de 1948, el 14 de mayo de 1948 se había autoproclamado el Estado de Israel poniendo en marcha la limpieza étnica (Al-Nakba) de la población originaria palestina que continúa hasta hoy, cada vez con mayor crueldad e impunidad. El huevo de la serpiente había eclosionado en Palestina, pero fue puesto en Europa; y la declaración de Naciones Unidas se convertía así, para el caso de Palestina, en un alegato retórico tranquilizador de conciencias pusilánimes, incapaces de poner en práctica los principios que decían defender.


Hay una conexión lógica y práctica entre el nazismo, o los fascismos, y las prácticas del Estado sionista israelí. No son descabelladas estas conexiones que establecemos intuitivamente poniendo unas al lado de otras las imágenes de los campos de concentración judíos y las de Gaza, las de los niños judíos y los niños palestinos aterrorizados. Ciertamente, los fascismos no terminaron con la guerra, pero tampoco se iniciaron con Hitler ni Mussolini ni Franco. Si los definimos como regímenes supremacistas y racistas, no cabe duda de que tanto la sociedad europea como sus instituciones han dado muestras en sus prácticas y políticas, camufladas primero bajo las consignas “igualdad, libertad y fraternidad”, y después con la tolerancia y multiculturalidad, de pensarse y sentirse superiores al resto de los Estados y pueblos. Decía W. Reich que “El fascismo es un fenómeno internacional, potencialmente presente en toda sociedad humana en la que exista el racismo”, pues bien, se trata de un hecho no de una posibilidad en el caso de Europa y sin duda aplicable a EEUU desde sus orígenes como Estados.


En la última década del siglo XX y lo que llevamos de siglo XXI estamos asistiendo al florecimiento de viejas y nuevas formas de fascismos, lideradas por EEUU, que adquieren distintas expresiones: guerras interpuestas en África, guerras económicas, bloqueos y sanciones en América Latina, lawfare, operaciones encubiertas como las “revoluciones de colores”, terrorismo financiero, extorsión, intervenciones humanitarias, golpes de estado, y un largo etcétera. No se trata sólo de intereses económicos y de expansión imperialista. El racismo y la ideología supremacista son consustanciales al capitalismo como sistema económico y al liberalismo como ideología ya que, sin esta ideología, no pueden sobrevivir. En todos estos procesos, Europa ha reaccionado de la misma forma, acogiéndose a los principios universales, a los derechos humanos, para tolerar la injerencia estadounidense, para consentir la destitución o asesinato de presidentes no convenientes. Tras el declinar de las potencias europeas, éstas pasan de ser ejecutores directos a cómplices necesarios del colonialismo sionista en Palestina.


Los sistemas políticos a los que llamamos democracias no se han desarrollado en oposición al fascismo sino sirviéndose de él para legitimar su expansión y controlar a sus poblaciones atemorizándolas con un mal mayor. Lo que estamos viendo desde el 7 de octubre en territorio palestino es el espejo que refleja el ser más profundo de Europa, una civilización moribunda que sabe que lo que hacen los sionistas a los palestinos es lo que llevan haciendo los europeos y anglosajones durante siglos a todos los pueblos que han colonizado. La única diferencia está en que, tras la Segunda Guerra Mundial, ha sido Estados Unidos quien ha liderado el saqueo.


El colonialismo sionista y su barbarie no es el resultado de unas pocas mentes asesinas, o de algunos gobernantes sociópatas, como quieren hacernos creer ciertos humanistas europeos. El colonialismo, decía Sartre, es un sistema y para que funcione como tal abarca todos los ámbitos de la vida, la economía, la psicología, la cultura, la política… y de la misma forma que ningún pueblo puede desarrollarse y sobrevivir bajo régimen de ocupación, ninguna nación sobrevivirá ni moral ni políticamente consintiendo las atrocidades que comete el colonialismo sionista en Palestina.


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Expel the Israeli Ambassador NOW! Stop Gaza Genocide!

 










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11 noviembre, 2023

Mentalidad genocida y cinismo criminal de los nazi-sionistas de Israel — Renán Vega Cantor

 

Resumen Latinoamericano – 08/11/2023


Estos son los “civiles” de los que tanto habla la propaganda sionista.


"Al principio piensas que eres un soldado nazi, te sientes como una especie de soldado nazi, y después, en algún momento, olvidas esa idea, porque, ¿cuánto tiempo puedes sentir que eres un nazi?". Declaración de soldado de Israel en los territorios ocupados de Palestina, 2001, p. 289.


"Los colonos son los peores nazis judíos que he conocido. Y sucede aquí en el Estado de Israel, y nadie lo sabe, y nadie quiere saberlo, y nadie lo informa a los medios". (Declaración de soldado de Israel en los territorios ocupados de Palestina, 2002, p. 323. Ambos publicados en Breaking The Silence, El libro negro de la ocupación. Testimonios de los soldados israelíes en los territorios ocupados, El Viejo Topo, Barcelona, 2015).


Los colonos fomentan en sus hijos desde muy pequeños el odio a los árabes.


Este 2023 va quedando en la historia como el año en que se perpetra un terrible genocidio, en vivo y en directo, al pueblo palestino en los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania. A diario, las fuerzas asesinas de Israel operan con un sadismo inhumano sin límites, con la financiación, respaldo, asistencia y asesoría económica, militar y mediática de los Estados Unidos y la Unión Europea y la complicidad silenciosa e inoperante de los vasallos que gobiernan en los países árabes. Ese genocidio en marcha mata en promedio a un niño cada quince minutos y tritura a todos los seres vivos que se encuentran encerrados en los territorios ocupados. No respeta nada: ni hospitales, ni escuelas, ni sedes de la inoperante ONU, ni edificios civiles, ni universidades, ni campos de refugiados, ni ambulancias en las que se transportan heridos. Todo lo que se encuentra en Palestina es un objetivo de las fuerzas genocidas de Israel y forma parte del plan de limpiar esa tierra de sus incómodos y rebeldes habitantes, que se han negado a aceptar pasivamente la dominación colonial de los sionistas desde hace 75 años.


Para intentar borrar la huella de sus crímenes, los sionistas matan a los periodistas en forma premeditada, como lo han hecho con 36 de ellos hasta el momento en que se escriben estas líneas. El nivel de destrucción, hecho con una sevicia pocas veces vista en la historia reciente y con un carácter masivo, sistemático y planificado, retrotrae a nuestro presente la terrible experiencia de los nazis en la segunda guerra mundial, por dos razones: de una parte, la magnitud de la crueldad alcanzada para matar palestinos y rebajarlos a una condición de animales que deben ser extinguidos de la faz de la tierra (esta es, simplemente, la actualización de la "solución final" de Hitler y compañía); y de otra parte, el deleite de los asesinos, que no ocultan su felicidad por la muerte, el dolor y el sufrimiento del martirizado pueblo palestino. En este segundo aspecto, Israel cuenta con miles de "Ángeles de la muerte", similares o peores que el "Doctor Josef Mengele", el tristemente asesino nazi que en "forma científica" y con "tecnología sofisticada" torturaba a los prisioneros de los campos de concentración y luego daba la orden de matarlos y se deleitaba, de manera patológicamente inhumana, con el dolor que causaba. Esto mismo sucede en Israel donde al tiempo con el genocidio y la limpieza étnica de los palestinos, sus responsables directos se frotan las manos de dicha y felicidad por la labor asesina que realizan. Al respecto, valga recordar que en todos los bombardeos que sufren los palestinos periódicamente desde hace décadas, al lado, en el territorio de Israel, los colonos sionistas "alquilan balcón", como si un partido de fútbol o un espectáculo de farándula se tratara, para contemplar en vivo y en directo, aplaudir y darle muestras de apoyo a los aviones que bombardean, destruyen y arrasan con la tierra palestina y sus habitantes.


Colono sionista agrediendo a una mujer palestina.


Como el "Doctor Mengele", en Israel abundan los Ángeles de la Muerte, empezando por el peor de todos y cuyo nombre ya ha quedado en los anales de la infamia universal, Benjamín Netanyahu. Este siniestro individuo, que encarna el proyecto genocida de Israel ‒proyecto que acompaña a la entidad sionista desde que existe‒ no duda en presentarse como la encarnación del bien (el "gran Israel") en su propósito de eliminar el mal (los palestinos) y así lo dice sin escrúpulos: "Nuestra guerra contra Hamas es una lucha de toda la humanidad, es una lucha entre el eje del mal, y el eje de la libertad y el progreso". Reviviendo la atroz historia del colonialismo europeo este criminal se presenta como la encarnación de la luz, mientras que aquellos miles de palestinos, a los que se encarcela, tortura, expulsa y extermina, son la oscuridad. Lo dice sin paliativos: "Nosotros somos el pueblo de la luz, y ellos son la gente de la oscuridad, y la luz triunfara sobre la oscuridad". Este mismo genocida es el que clama, frente a las tropas de Israel, por eliminar a los palestinos (incluyendo a los niños), y se muestra como el realizador actual de las profecías bíblicas: "Ustedes deben recordar lo que los amalecitas [enemigos de Israel] les hicieron, según nuestra sagrada Biblia. Ahora vayan y hiéranlos y destruyan absolutamente todo lo que tengan y no los perdonen, pero mátenlos, tanto a hombres como a mujeres, infantes y lactantes, bueyes y ovejas, camellos y burros".


Esta mentalidad genocida, de larga duración en el mundo occidental europeo, es una clara expresión de la mentalidad colonial, que hoy encarna como ningún otro país el estado nazi sionista de Israel. Esa mentalidad colonial siempre ha impulsado el exterminio de "todos los bárbaros y salvajes", con la finalidad de apropiarse de las tierras y riquezas de los habitantes originales de los territorios invadidos. Así, Francia, Inglaterra, Italia, España, Holanda, Alemania y luego sus herederos de Estados Unidos han matado y se han regocijado con el dolor y el sufrimiento de los pueblos colonizados. Hoy eso es lo que hace Israel, con lo cual demuestra su estirpe colonialista occidental, de la que tanto se enorgullece el sionismo y los países racistas y colonialistas que hoy lo respaldan.


Esa mentalidad genocida tiene el rasgo adicional, sustentado en su pretendida superioridad y origen divino, de considerar normal y propio de la "civilización y el progreso" el exterminio de los salvajes, sobre lo que además se ufanan en publico, como ahora mismo lo hacen los nazis sionistas de Israel. Una muestra de ello, y es lo que da el título a esta nota, se encuentra en las declaraciones del Ministro de Patrimonio de Israel, Amichay Eliyahu, quien dijo el 2 de noviembre en su cuenta de Facebook, al presentar un vídeo en el que una excavadora israelí destruye unas casas en Gaza, que "eso es un placer para la vista" y, con la destrucción llevada a cabo por los genocidas de su país, siendo este Ángel de la Muerte uno de ellos: "El norte de Gaza esta mas hermoso que nunca". Este Mengele de nuestros días ha dicho que se debe "volar y arrasar todo", y pensar en el día después, porque "En mi opinión, tenemos que dar parcelas de tierra a todos aquellos que lucharon por Gaza a lo largo de los años y a aquellos que fueron desalojados de Gush Katif", [las colonias que fueron evacuadas en 2005 por orden de Ariel Sharon].


Gaza, convertido en el cementerio mas grande del mundo y eso para un asesino oficial de Israel convierte esta tierra devastada en un hermoso lugar para los colonos invasores


Este mismo "Angel exterminador" ha dicho el domingo 5 de noviembre que considera a todos los habitantes de Gaza terroristas que deberían ser borrados del mapa con una bomba nuclear. Este criminal con puesto de ministro ha reiterado que se deben impulsar asentamientos judíos en la Franja de Gaza y matar a los palestinos porque "cualquiera que levante la bandera de Hamas no debería seguir viviendo en la Tierra". Si, de milagro, algunos quedan vivos deben ser expulsados lejos de sus tierras.


Otro de los Mengeles de Israel es su ministro de seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir quien ha escrito: "lo único que necesita para entrar en Gaza son cientos de toneladas de explosivos de la Fuerza Aérea, ni un gramo de ayuda humanitaria". Y eso es lo que están haciendo, a lo cual hay que agregar ese otro crimen, del que poco se habla y que replica lo peor de los campos nazis, el de llevar a miles de trabajadores a morir en las cámaras de gas. Pues, ahora Israel no se queda atrás de la experiencia nazi y ha devuelto a la Franja de Gaza a 18 mil trabajadores, con una doble intención: romper cualquier vínculo social con los palestinos de las zonas ocupadas y llevarlos directo al matadero, a merced de los bombardeos indiscriminados de la fuerza aérea de Israel.


Los "Ángeles de la Muerte" de nuestro tiempo, de los cuales esta repleto el Estado de Israel, pero que se encuentran en otros lugares del mundo en las altas esferas del poder político, económico, militar y mediático de aquellos que se dicen representantes de la "civilización occidental", se sofistican tecnológicamente para perpetrar sus crímenes y alardear en publico, y así lo hacen los detestables funcionarios del alto gobierno de Israel, que son apologistas e incitadores del genocidio de los palestinos. Incluso, igual que Mengele que tenía títulos universitarios y estudios superiores, los "Ángeles exterminadores" de Israel ‒así como sus pares en Estados Unidos y la Union Europea (Joe Biden, Antony Blinken, Enmanuelle Macron, Pedro Sanchez, Olaf Scholz, Ursula Von Der Leyen…)‒ son "Doctores universitarios", lo que quiere decir que son genocidas de cuello blanco y de alta alcurnia y, por ende, no tienen nada que envidiarle a Josef Mengele.


Lo que sí queda en evidencia, es que a Israel le interesa la tierra y el gas de Gaza y para acceder a los mismos es necesario, en su lógica asesina, destruir todo lo que se encuentre en el suelo palestino, arrasar con edificios, hospitales, escuelas y las personas que allí se encuentran, con la finalidad de limpiar la tierra y luego robársela, asentar allí a colonos y que no quede ni el menor atisbo de que ese suelo fue habitado por los palestinos desde tiempos inmemoriales. Y por eso, uno de ellos dice, que el Norte de Gaza esta mas lindo que nunca, es casi un jardín. Sí un jardín cementerio, el mas grande y poblado del mundo, donde se están enterrando a seres humanos en forma directa con los edificios de acero y hormigón que caen sobre sus frágiles cuerpos.


Crímenes de esta magnitud, adelantados con toda la impunidad del mundo, por el Estado sionista de Israel se llevan a cabo con la protección de la autodenominada comunidad internacional de criminales y genocidas, cuya sede central se encuentra en los Estados Unidos. No es casual que uno de estos genocidas, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, haya sido denunciado hace algunos días en el Senado de su propio país porque sus manos están manchadas con la sangre de los niños de Palestina, masacrados por Israel con tecnología militar 'Made in USA'.


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Al menos 50 muertos en un ataque israelí contra un colegio en Gaza – El centro educativo acoge a desplazados palestinos.


RT – 10/11/2023


Las Fuerzas de Defensa de Israel lanzaron este viernes un ataque contra un colegio en la ciudad de Gaza que alberga a desplazados palestinos, causando la muerte de al menos 50 personas, reportó el director del hospital Al Shifa, citado por Al Jazeera.


A unos 200 metros del centro educativo se encontraban estacionados tanques, que rodearon varios hospitales de la zona, incluido el Al Nasr y el Al Rantisi, según autoridades del grupo palestino Hamás.


Esta jornada, las fuerzas israelíes bombardearon varios hospitales de la urbe. El más reciente ataque corrió a cargo de francotiradores, que dispararon contra el hospital Al Quds, dejando un muerto y 20 heridos.


Según la última actualización del Ministerio de Salud del enclave palestino, un total de 11.078 personas han muerto, incluidos 4.506 niños, desde el inicio de la nueva escalada del conflicto entre el grupo Hamás y el país hebreo. Asimismo, 27.490 personas han resultado heridas, incluidos 8.663 niños.


Organizaciones humanitarias instan a Israel a detener los ataques contra hospitales


El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) advirtió que el sistema de salud del enclave palestino, que se encuentra sobrecargado, sin suministros médicos y bajo ataques intensificados, ha llegado a "un punto de no retorno", "poniendo en riesgo la vida de miles de heridos, enfermos y desplazados".


En este contexto, el CICR hizo un llamado para que "se respetan y protejan" las instalaciones médicas, los pacientes y trabajadores de salud. "La destrucción que afecta a los hospitales de Gaza se está volviendo insoportable y debe detenerse", reclamó el jefe de la subdelegación de la organización en Gaza, William Schomburg.


Por su parte, Médicos por los Derechos Humanos pidió a Israel que respete el derecho internacional y no ataque hospitales en el enclave. "El uso militar de instalaciones sanitarias por cualquier bando es una violación del derecho internacional", declaró la organización, agregando que "incluso si, según Israel, Hamás hace tal uso —a falta de una opción de evacuación—, sigue teniendo la obligación de evitar dañarlas".


"Enfermos, heridos y personal sanitario no pueden ser un objetivo militar bajo ninguna circunstancia", indicó.


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London 🆘 Health workers call for immediate ceasefire in Gaza



11 nov 2023 - Health workers in their uniforms participated in a demonstration in front of the Prime Minister's Office building in London, the capital of the UK, commemorating their colleagues killed in the Israeli attacks on Gaza and calling for an "immediate ceasefire in Gaza".






1948 Survivors Narrate How Israel Stole Palestine

 





10 noviembre, 2023

"Cuando veo a toda esta gente, veo nazis" — Norman Finkelstein

 


"No creo que sean simplemente peones, son personajes como Ursula von der Leyen, a quien denomino La Princesa Nazi, cuya imagen es la un comandante de un campo de concentración. Es fácil imaginarla con su uniforme impecable y el látigo en la mano, pavoneándose por el campo de concentración de Majdanek. Ella es de esa calaña, por eso se siente en Israel como en casa, esta Über-nórdica.


Lo mismo ocurre con Jens Stoltenberg. […] Cuando veo a toda esta gente, veo nazis, son Übermensch nazis".


Norman Finkelstein


https://youtu.be/ly3HZecaCVo?si=vcJgh2snRVmqGCS4


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Petición de solidaridad del hospital Al-Awda en Gaza

 





09 noviembre, 2023

Nothing is more antisemitic than Zionism — Shahid Bolsen

 





Encarcelados en nuestra propia casa y los soldados israelíes duermen en nuestras habitaciones

 





Genocidio en Gaza — Daniel Seixo

 


ANTIIMPERIALISTAS.COM – 09/11/2023


Daniel Seixo: "Si no somos capaces de ponernos en la piel del pueblo que está sufriendo un genocidio merecemos desaparecer de la faz de la Tierra. Y aunque nos duela, tarde o temprano, eso mismo nos va a suceder aquí".




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Médico palestino: “¡Este bebé no está durmiendo, está muerto!”

 


 

Médico palestino envía un mensaje al mundo mientras sostiene a un bebé de un mes que fue asesinado junto con su madre anoche, en una horrible masacre israelí en el barrio de Shujaeya en #Gaza.


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النائب مرزوق الغانم: 7 أكتوبر فخرٌ للشعب العربي والإسلامي.. وتحية إجلال للمقاومة في غزة

 





07 noviembre, 2023

Los días más terroríficos de mi vida — Aseel Mousa

 

LA INTIFADA ELECTRÓNICA – 07/11/2023

   Traducción del inglés: Arrezafe


El campo de refugiados de Maghazi ha sido bombardeado repetidamente durante la actual guerra de Israel contra Gaza. (Naamán Omar) (Imágenes APA)


Durante el último mes, Israel ha estado bombardeando Gaza sin cesar. La mayor parte del tiempo (unos 25 días) mi familia ha estado desplazada.


Tuvimos que dejar nuestro cálido hogar en el barrio de Tel al-Hawa, en la ciudad de Gaza, y trasladarnos al campo de refugiados de Maghazi en el centro de Gaza.


Hasta hace poco, Maghazi tenía una población de aproximadamente 33.000 habitantes. Ahora alberga a 100.000 personas debido al desplazamiento masivo.


Según el ocupante militar israelí, Maghazi es una zona "segura". Sin embargo, estoy viviendo los días más aterradores de mi vida.


Durante la mayor parte del mes pasado, Israel cortó la electricidad, el combustible y el agua a los palestinos en Gaza. Israel también ha atacado a empresas de telecomunicaciones y proveedores de Internet, lo que dificulta enormemente la comunicación.


Además de los bombardeos por tierra, mar y aire, la oscuridad total, la escasez de agua potable, la matanza de familias enteras y la destrucción total de barrios, la ocupación israelí ha aislado a la Franja de Gaza del mundo entero, a menudo cortando completamente Internet y todos los medios de comunicación, lo cual ha supuesto que ya no tenemos acceso a noticias sobre lo que sucede fuera de los confines de nuestros hogares o de los lugares donde nos refugiamos.


Sufrimiento profundo


¿Te imaginas? Tus familiares y amigos están siendo bombardeados y ni siquiera puedes enviarles un breve mensaje de texto para comprobar cómo están. ¿Sabes lo que significa para cada palestino de Gaza que vive en el extranjero y que no puede recibir ninguna noticia sobre su familia y sus seres queridos?


Es un sufrimiento indecible.


Como periodista, el aislamiento del mundo va más allá de lo angustioso. Que nos impidan compartir información sobre lo que estamos padeciendo en Gaza es simplemente infernal. Es una violación del derecho internacional, en el que, para ser sincero, he empezado a perder la fe.


El 25 de octubre, aviones israelíes bombardearon la casa de mi tío abuelo, matando a nueve personas. Entre ellos había siete niños que sólo habían soñado con una vida tranquila, disfrutando del abrazo de sus padres y divirtiéndose.



La casa de mi tío abuelo estaba ubicada en una zona supuestamente segura. Una de las zonas hacia donde Israel había ordenado que nos trasladáramos. Ese día, salí corriendo a documentar el bombardeo. Creí que era necesario dar voz a quienes han sido desposeídos de ella.


Las horribles escenas que presencié me perseguirán por el resto de mi vida. Los muertos y los heridos eran miembros de mi familia.


Mi hermano se encargó de transportar a los heridos en nuestro coche, ya que las ambulancias tenían enormes dificultades para llegar al campo. Permanecí en silencio todo el día tras presenciar tal horror.


Tengo otro hermano, Hamoud, que sólo tiene 13 años. Estaba aterrorizado por el sonido de los misiles disparados por Israel.


Nunca olvidaré la expresión del rostro de mi padre mientras intentaba consolar a Hamoud. Su hijo pequeño.


Inanición


Maghazi es uno de los campos de refugiados más pequeños de Gaza.


La tarde del 24 de octubre, Israel bombardeó la única panadería de la zona, matando a 10 personas.


Era la décima u undécima panadería que Israel bombardeaba durante su actual guerra contra Gaza. El bombardeo dejó claro que Israel está imponiendo el hambre en Gaza como parte de una política genocida.


El bombardeo de la panadería nos devolvió a la edad de piedra. La prohibición israelí de suministrar combustible a la Franja de Gaza y el corte de electricidad han obligado a las mujeres a utilizar leña para hacer pan con la muy escasa harina aún disponible.


En la casa "segura" donde nos hemos refugiado, unos 50 de nosotros estamos hacinados en un edificio de dos pisos. Apenas dormimos unas horas por la noche. Las noches son más feroces durante los ataques de Israel.


A menudo, Israel perpetra masacres al amparo de la oscuridad. Entre las víctimas, mujeres y niños.


Hacemos largas colas esperando agua y grandes esfuerzos cotidianos para conservarla.


Parece un milagro cuando podemos cargar nuestros teléfonos móviles. Utilizamos baterías que cargamos con un generador que funciona solo una hora cada dos días.


La posibilidad de ser asesinado de manera brutal es una amenaza constante. Muchas personas asesinadas tuvieron que ser enterradas en pedazos.


Según datos oficiales, más de 10.000 personas han muerto y miles siguen enterradas bajo los escombros.


No pasa una hora sin que se oigan bombardeos. No pasa una hora sin terror.


Lo que Israel está cometiendo en Gaza es ni más ni menos que un genocidio. Un genocidio respaldado por Occidente.


Aseel Mousa, periodista palestino radicado en Gaza.


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We can't take the Israelis at their word

 





La corresponsal de Al Mayadeen en Jerusalén ocupada narra el acoso al que fue sometida






El periodista israelí Gideon Levy, (Haaretz) 
habla sobre la deshumanización de Israel