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28 noviembre, 2019
24 noviembre, 2019
EE.UU. y la construcción del golpe en Bolivia
Por: Silvina Romano,
Tamara Lajtman, Aníbal García Fernández y Arantxa
Tirado
Aunque Evo Morales haya
salido victorioso en los comicios del 20 de octubre (por un margen un
poco mayor al 10 por ciento) la oposición declaró inválidos los
resultados y provocó una escalada de violencia para justificar un
golpe de Estado cívico, policial y militar.
Por lo menos desde el 21F
los medios de comunicación nacionales y extranjeros fabricaron
matrices de opinión falsas para deslegitimar a Evo y al proceso de
cambio ante la opinión pública. Finalizados los comicios, la
oposición rechazó los resultados, denunció fraude y se negó a
participar en la auditoría conducida por la Organización de Estados
Americanos (OEA) a propuesta del Gobierno boliviano, tras el informe
preliminar de la OEA que cuestionaba la imparcialidad de las
elecciones y denunciaba irregularidades en el conteo provisorio de
los votos. Dicho informe contribuyó con un recuento de sufragios que
no fue representativo y con declaraciones de su representante, que
contrastaban con otros informes más completos, como el de CEPR(1) o
la investigación del profesor de la Universidad de Michigan y
experto electoral, Walter R. Mebane(2).
Los comités cívicos
(dirigidos por empresarios de ultraderecha) salieron a “calentar”
las calles con grupos de choque, amenazando y golpeando a ciudadanos,
sobre todo indígenas. La Policía Nacional se replegó a los
cuarteles exigiendo un alza salarial. Grupos civiles armados y
uniformados amedrentaron a dirigentes del Movimiento al Socialismo
(MAS), ministros y cargos públicos para obligarlos a renunciar, y
prendieron fuego a sus casas, incluso, violentando a sus familias.
Finalmente, el Ejército se volteó y pidió/sugirió la renuncia de
Evo. Para evitar el derramamiento de sangre, él y el vicepresidente,
Álvaro García Linera, presentaron su renuncia.
Bolivia en la
geopolítica de EE.UU.
Por detrás de la
manufacturación de la idea de “fraude electoral”, hay que
considerar la importancia geopolítica y geoestratégica del
territorio boliviano y los intereses del sector público-privado
estadounidense, reflejados en más de un siglo de intervenciones en
el país andino(3). El MAS, gestionando en la dirección de políticas
más soberanas, rompió esta dinámica y provocó la hostilidad de
EE.UU. hacia el Gobierno boliviano.
La disputa por el acceso
y apropiación de los recursos naturales puede ser apreciada en los
cables de Wikileaks(4) e informes de think tanks
estadounidenses en los que se hace explícita la importancia de
determinados recursos bolivianos (en especial, el litio y el gas) y
la necesidad de eliminar los obstáculos para garantizar el acceso a
los mismos. En definitiva, dejan percibir un clima de “guerra por
los recursos” en la que China se dibuja como gran rival.
En un artículo titulado
“El papel de Bolivia en la transición energética amenazado por la
incertidumbre del litio”, el Atlantic Council -think tank
referente del establishment imperialista fundado en 1961 en el
marco de la Guerra Fría plantea que:
“Bolivia tiene un
alto potencial para ser crucial en el desarrollo de litio (…) el
mayor inhibidor de la inversión extranjera es la reputación
de Bolivia que tiene un clima de inversión inseguro.
Después de asumir el cargo en 2006, Morales nacionalizó
la industria de hidrocarburos de Bolivia, despojando la
propiedad de compañías extranjeras. Además de los reparos
sobre la ideología de Morales, existe su control sobre el
poder: Morales ha lanzado un referéndum público para
permitirle enmendar el límite constitucional del mandato, declarando
su candidatura para las elecciones del próximo año a pesar de
alcanzar el límite de mandato decretado constitucionalmente.
(…) El litio puede convertirse en un problema geopolítico. China
ya tiene una producción nacional significativa y ha comprado una
gran parte de la compañía de litio más grande de Chile,
consolidando cierto control sobre el suministro de litio”
[6 de agosto de 2018](5).
Por su parte, el Clima de
Inversiones de Bolivia 2019, publicado por el Departamento de Estado
de EE.UU. (DoE), menciona que “la falta de seguridad jurídica, las
denuncias de corrupción y los incentivos de inversión poco claros
son impedimentos para la inversión en Bolivia”(6),
Más de un año antes de
las elecciones, Stratfor (consultora que realiza
investigaciones de inteligencia para el Gobierno estadounidense)
plantea, en una serie de informes, un escenario posible (¿deseado?
¿buscado?) de disturbio, inestabilidad y posibles sanciones de EE.UU. frente a una victoria de Evo Morales:
“Las elecciones de
2019 serán el momento clave para la inestabilidad política
en Bolivia (…) Una elección muy disputada, en donde proliferen las
acusaciones de fraude electoral, podría prender
la llama en una escena política interna ya tensa. Las
manifestaciones se extenderían, particularmente en provincias
orientales como Santa Cruz, centro de la oposición política
boliviana. (…) Esa situación podría provocar un breve
período de confrontación política posiblemente violenta
en todo el país” [3 de enero de 2018](7).
“La amenaza de la
nacionalización y la fuerte intervención estatal permanecerán
siempre presentes si Morales logra la reelección, una perspectiva
que podría desalentar a los inversores extranjeros interesados en
las reservas de litio del país” [15 de junio de
2018](8)
“Una ola prolongada
de protestas también traería consigo riesgos políticos para el
gobierno de Morales. (…) sofocar violentamente las protestas
postelectorales correría el riesgo de atraer la atención negativa
de los Estados Unidos en forma de sanciones selectivas.
Las sanciones
pueden hacer poco para revertir un resultado electoral, pero podrían
amenazar las finanzas de los funcionarios del gobierno boliviano y
pueden influir en su voluntad de buscar otro mandato en el poder”
[20 de septiembre de 2018](9).
EE.UU. y la postura
oficial: antes de las elecciones y después del golpe
Desde 2017, diversos
comunicados oficiales, declaraciones de autoridades del Gobierno y
proyectos de ley dan cuenta de la incidencia del Gobierno
estadounidense de cara a las elecciones presidenciales en Bolivia.
OEA y medios de
comunicación: actores del lawfare electoral
El caso de Bolivia puede
representar una arista del lawfare (guerra por la vía
judicial) en su versión electoral, al asentarse en el uso de la ley
como un arma para lograr objetivos políticos. En este caso, abuso de
las normas de organismos internacionales, como la OEA, para
interferir en el derrotero político de Bolivia (aspecto que fue
subrayado por la delegación mexicana en la reunión del Consejo
Permanente de la OEA del 23 de octubre) y desconocimiento de la
legislación y las autoridades bolivianas. Lo importante es que esta
injerencia se muestre a la opinión pública no sólo como
conveniente sino como necesaria para rescatar la legalidad del
proceso democrático. Cuando la misión desembarca en Bolivia, llega
con una serie de juicios (prejuicios) y declaraciones que
clasificaron al proceso electoral como irregular, dudoso, tal vez
fraudulento, desde un inicio. Esto reproduce la práctica de, ante
todo, la práctica de culpar a un líder, grupo o sector político,
sin contar con las pruebas fehacientes para ello. Se instala, además,
la sospecha y duda sobre la actuación de las instituciones soberanas
de un Estado, sentando precedentes muy peligrosos de desconocimiento
supranacional de las soberanías nacionales emanadas de la voluntad
popular.
La legitimidad de la OEA
–y su impacto en la opinión pública– depende de la articulación
con los medios, porque allí se generan el linchamiento y las
acusaciones que se traducen en la deslegitimación del proceso
electoral en sí mismo. Para dar algunos ejemplos, medios
concentrados de EE.UU. y la UE, como la BBC(30), New York Times(31),
Washington Post(32), The Guardian(33); France 24(34), sumados a
agencias de prensa como Reuters(35), instalaron que lo normal u
obligatorio era ir a una segunda vuelta, aun cuando no se había
concluido el conteo de los votos. También arengan sobre las
protestas y la represión por parte del Gobierno (manipulando los
números sobre cantidad de manifestantes y las acciones de la Policía
para controlar la protesta); finalmente todos los argumentos apuntan
a que esta actitud de parte del MAS y de Evo Morales se deben al
autoritarismo o al carácter “dictatorial” del Estado boliviano y
llevarán a Bolivia a repetir la experiencia venezolana.
Asistencia para el
desarrollo (del golpe)
La ayuda para el
desarrollo estadounidense a América Latina y el Caribe, y su rol en
la “promoción de la democracia” –principalmente a través de
instituciones como la Agencia de los Estados Unidos para el
Desarrollo Internacional (USAID)–puede ser cuestionada desde
distintas aristas. Más de medio siglo de institucionalización de la
asistencia en Bolivia, que ha superado los 5 mil millones de dólares
y se incrementó de manera significativa en el siglo XXI, incluso en
los primeros años del Gobierno de Morales, han contribuido a la
dependencia externa y al debilitamiento del Estado en lugar de
reducir la pobreza.
Agencias como la USAID,
la Fundación Nacional para la Democracia (NED), el Instituto
Republicano Internacional (IRI) y el Instituto Democrático Nacional
(DNI) lograron un impacto profundo en la vida política boliviana
bajo el argumento de promover la “democracia representativa” y el
libre mercado, por medio de asesoramiento y financiamiento de líderes
y partidos políticos(36). Como ejemplo, hay que destacar que una de
las claves para el impulso de los grupos opositores al gobierno del
MAS se dio con la implementación del programa Fortalecimiento de las
Instituciones Democráticas (FIDEM) por la USAID en octubre de 2006
al direccionar recursos a los gobiernos departamentales.37 A partir
de 2005 la Oficina de Iniciativas de Transición (OTI) de USAID
dirigió la mayoría de su financiación a los proyectos separatistas
de la Media Luna (Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija)(38).
El frustrado golpe
cívico-prefectural en 2008 –que llevó a la expulsión del
embajador Philip Goldberg y de la DEA de Bolivia– marcó una
reducción en la asistencia, alcanzando uno de los niveles más bajos
(2.979.682 dólares) tras la expulsión de la USAID en 2013. Entre
todo el período 2013-2018 USAID destinó 70.681.620 dólares en
asistencia económica a Bolivia(39) que, a partir de 2014, pasa a ser
canalizada a través de otras agencias y se incrementa
vertiginosamente superando los 56 millones en 2015 (año previo a la
realización del referéndum constitucional de febrero de 2016)(40).
Los proyectos financiados
por la NED en 2018 estuvieron claramente orientados a los comicios
presidenciales, enfocándose principalmente al “apoyo” de
partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil y medios de
comunicación. Destacan los siguientes:(41)
En noviembre de 2018 la
Fundación Observatorio de Derechos Humanos y Justicia y la Fundación
de los Derechos Humanos presentaron una denuncia en la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA contra la
repostulación de Morales(42) Ambas organizaciones son financiadas
por la NED:(43)
Asistencia militar
Otro brazo fundamental de
la asistencia es el militar. Durante el periodo neoliberal la
participación de las Fuerzas Armadas (FF. AA.) en tareas de
seguridad interna respondía a lineamientos externos. La
militarización de la lucha contra las drogas se concretó por medio
de convenios bilaterales entre Bolivia y EE.UU., seguidos de la
aplicación de planes, operativos, creación de fuerzas especiales,
etc. Entre los principales resultados de ese proceso se destacan las
graves violaciones a los derechos humanos, inestabilidad política y
social, así como la pérdida de soberanía estatal en materia de
definición de políticas(44)
Parte fundamental de la
asistencia militar fue el envío de oficiales a cursos de
entrenamiento en Fort Benning, Georgia, donde funciona la heredera de
la Escuela de las Américas, el Instituto del Hemisferio Occidental
para la Cooperación en Seguridad, por el cual han pasado alrededor
de 4211 militares desde 1949 hasta 2004. En el periodo de 2000-2004
son unos 350 militares, entre los que se encuentra el nuevo
comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Bolivia, el general de
Brigada Sergio Orellana Centellas, quien asistió en 2003 al curso
“Operaciones cívico-militares”(45).
Aunque se puedan destacar
avances significativos de la estrategia contrahegemónica llevada a
cabo por el Gobierno del MAS en el ámbito de la seguridad, defensa
y, en particular, en la definición de políticas de drogas, la
actual coyuntura demuestra que no se ha logrado romper de manera
definitiva con la lógica securitaria estadounidense. Ejemplo
concreto de ello es que altos mandos de las FF.AA. Y funcionarios del
Gobierno involucrados en el proceso golpista, además del general
Orellana, pasaron por academias e instituciones estadounidenses:
El general Vladimir Yuri
Calderón, comandante general de la Policía, fue agregado policial
en Washington hasta diciembre de 2018.
El comandante en jefe de
las Fuerzas Armadas, Williams Kaliman, fue agregado militar en EE.
UU. entre 2013 y 2016. Además asistió en Fort Benning al curso
“Comando y Estado Mayor en 2003”(46).
Manfred Reyes Villa,
exalcalde de Cochabamba y excandidato presidencial fue, asimismo,
alumno en Fort Benning.
General Remberto Siles
Vásquez (implicado en audio 12)(47) coronel Julio César Maldonado
Leoni (implicado en audio 8(48) y 9(49), coronel Óscar Pacello Aguirre
(implicado en audio 14)(50) y coronel Teobaldo Cardozo Guevara
(implicado en audio 10)(51) asistieron a la Escuela de las
Américas(52).
Red de derechas
Mientras la cooperación
fluye de forma directa a través de los canales estadounidenses y las
organizaciones locales, también opera de modo menos visible como
eslabón de una “red de derechas” nacional, regional e
internacional a través de fundaciones, medios de comunicación y
ONGs(54).
Algunos miembros de la
derecha local –vinculados al proceso golpista– con proyección
privilegiada en medios y redes son los siguientes:
Raúl Peñaranda:
Director FIDES, agencia de noticias miembro de la Agencia Nacional de
Noticias, a su vez, miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa
(campaña directa en contra de gobiernos progresistas). Tuvo un rol
protagónico en el montaje del “Caso Zapata”, previo al
referéndum de febrero de 2016 (21F). Recibe financiamiento de la
NED. Se vincula con universidades estadounidenses como Harvard, a
través de cursos, y un premio brindado por la Fundación Nieman
(vinculada a la Sociedad Interamericana de Prensa en programas de
lucha por la “libertad de expresión”). Impartió cursos en el
International Republican Institute. Consigna en Twitter:
#VayanseDeUnaVez
Oscar Ortíz Antelo:
diputado por Unidad Demócrata. En 2008 crea la Fundación Nueva
Democracia y desde entonces cuenta con financiamiento de la NED. Ya
formaba parte del circuito de la NED, a través de sus vínculos con
la Alternativa Democrática para las Américas y la Unión de
Partidos Latinoamericanos(55) Todos organismos de la derecha
latinoamericana que, a su vez, se asocian a organizaciones dedicadas
a la “formación de líderes”, como la Fundación Atlas(56) o la
Red Liberal de América Latina (RELIAL)(57) La misma Fundación se
especializa en juventud, mujeres y liderazgo (rubros comunes en las
ONGs del nuevo milenio), que lo vinculan a Estudiantes por la
Libertad58 de la Red Atlas, por ejemplo. Estos cursos de verano,
seminarios y becas son financiados por la Fundación Konrad Adenauer
(alemana), a la vez que reciben financiamiento de la NED.
Carlos Mesa:
candidato opositor al MAS y expresidente de Bolivia. Implicado en
campaña y montaje previo al 21F. Directamente involucrado en rol
desestabilizador de la OEA. Reunión previa con Andrés Pastrana,
expresidente de Colombia, quien a su vez tiene relación con Fernando
Camacho (el que se sumó al no reconocimiento de los resultados
profesado por Mesa). Inició su relanzamiento a la Presidencia con un
vídeo en youtube. Consignas en Twitter: #EsAhoraONunca
#UnaBoliviaMejor #YaEsDemasiado.
Waldo Albarracín:
Decano de la Universidad Mayor de San Andrés, y miembro del Consejo
Nacional en Defensa de la Democracia (CONADE). Uno de los principales
implicados en el golpe. En rueda de prensa en La Paz, instó a la
resistencia civil para defender el voto y garantizar la segunda
vuelta en el país (ElDiario.es)(59). Albarracín está vinculado a
Logos International University (una universidad religiosa con sede en
Miami, que le otorgó un Honoris Causa)(60). La agencia Bloomberg(61)
y CNN62 son algunos de los medios concentrados que replican la
opinión de Albarracín y lo colocan en la opinión pública
internacional.
Jhanisse Vaca Daza:
Directiva de la ONG Rios de pie (Standing Rivers) la cual ha
utilizado su plataforma de manera permanente para diseminar
información manipulada y generar un rechazo hacia las políticas del
Gobierno a nivel nacional. Esta plataforma es financiada por el
Freedom Fellowship de la Human Right Foundation (HRF) de EE. UU.
Cuando fueron los incendios en la Amazonía boliviana, Ríos de Pie
logró posicionar en Twitter el hashtag #BoliviaUnida y
#Evoesfraude(63). Desde entonces, sus publicaciones tomaron una
postura antigubernamental y posicionando en redes que las elecciones
en Bolivia serían fraudulentas.
Egresada de la
universidad Estatal Kent en Ohio, estudio también en Harvard Kennedy
School en el programa “Liderando movimientos no violentos para el
progreso social”. En dicha escuela estuvieron también fuerzas de
la derecha venezolana como Ricardo Hausmann, Leopoldo López, Juan
Ignacio Hernández y Carlos Vecchio. Vaca Daza está vincualda con
Leopoldo López a través de su hermano Thor Halvorsenn64 y su
fundación “Human Rights Foundation”(65).
Ivan Arias Durán:
protagonista del operativo encubierto previo al golpe. Se
reunió con el opositor Jaime Antonio Alarcón Díaz y otros miembros
de los comités cívicos, donde acordaron obtener equipos de votación
rápida para las elecciones presidenciales, a fin de utilizarlos para
manipular la opinión pública sobre los resultados electorales y
declarar fraude. Hay una referencia de la Fundación Jubileo, la
Unión Europea, la Embajada de los Estados Unidos y la Iglesia
Evangélica(66). Publicó en Página 7 una columna de
opinión titulada “Evo, perdiste”(67).
De las fundaciones que
tuvieron rol protagónico destacan:
Human Rights
Foundation (financiada por gobierno noruego): el 26 de febrero en
México vía el Oslo Freedom Forum se llevó a cabo un evento que
juntó a la extrema derecha latinoamericana y de otras partes del
mundo(68). Promueve activamente la oposición a Cuba y Venezuela por
diferentes vías, especialmente a través de conferencias de líderes
de derecha.
Fundación Milenio:
ha tenido un rol protagónico en la crítica y desmoralización a la
política económica del gobierno del MAS. Es un think tank de
economía (neoliberal), también financiado por la NED, encargado de
elaborar informes anuales sobre el estado de la economía de
Bolivia(69). Dichos informes son promocionados por el Center for
International Private Enterprise (CIPE, dependiente de la NED)(70) A
pesar de estos múltiples vínculos, la fundación se autodefine en
su página web como “centro de pensamiento independiente, inspirado
en el propósito de modernizar las estructuras nacionales y
crear las condiciones propias de una sociedad abierta, democrática,
pluralista e integrada en el mundo”. Tiene llegada directa a la
prensa hegemónica (El Diario, Página 7, El Deber, Correo del Sur),
de modo que la “opinión experta” pasa a alimentar o condicionar
la “opinión pública”.
Conclusiones
Estudiar históricamente
los golpes de Estado en América Latina es urgente, y sobre todo para
Bolivia, país que en el siglo XX fue el que más golpes tuvo y que
desde la llegada de Evo había construido continuidad institucional
en un país divido racialmente y con fuertes diferencias de clase y
género. El golpe a Evo concatena varias experiencias golpistas de
finales de siglo XX y lo que va del siglo XXI. El cerco mediático
construido con terror en distintos medios nacionales (como en el
golpe a Chávez en 2002), la insubordinación policial (como a Correa
en 2010), el pedido de fuerzas de extrema derecha de no aceptar una
reelección más de Evo y de nuevas elecciones sin él (como en
Brasil con Lula), el intento de consumar el golpe de Estado
legitimándolo desde la comunidad internacional con el nombramiento
de un nuevo Gobierno de facto que se pretende validar
por unas futuras nuevas elecciones (como en Honduras, contra Zelaya,
en 2009), el eminente golpe con tácticas de terror social (como en
las distintas “guarimbas” en Venezuela), la autoproclamación de
Áñez (como la de Juan Guaidó en Venezuela) y el respaldo de
EE.UU., y posiblemente, el intento de judicialización (el cual
comenzó con Fernando Lugo en Paraguay y siguió por varios países
de Nuestra América).
NOTAS
36
https://www.cidob.org/es/articulos/revista_cidob_d_afers_internacionals/120/ayuda_fallida_de_estados_unidos_hacia_america_latina_el_caso_de_bolivia
55 La Unión de Partidos
Latinoamericanos fue creada en 1992, integrada entre otros, por el
Partido Conservador de Colombia, el partido Propuesta Republicana
(PRO) de Argentina, el Movimiento Demócrata Social de Bolivia, el
Partido Conservador de Nicaragua, etc. A su vez, este grupo de
partidos forma parte de la Unión Democrática Internacional (UDI),
fundada en 1983 por la vanguardia del neoliberalismo, Margaret
Thatcher y George H.W. Bush, entre otros.
56 Think tank fundado por
conservadores “libertarios” de EE. UU., especializado en promover
la creación de organizaciones neoliberales y la formación de
jóvenes líderes, particularmente en América Latina y Europa del
Este. Entre sus principales “benefactores” se encuentran los
hermanos Koch (millonarios, conservadores de derecha).
57 Organismo dedicado a
la “defensa de la democracia liberal, la libertad y responsabilidad
individual, el respeto a la propiedad privada, la promoción de un
gobierno limitado, el impulso a la economía de mercado y la primacía
del Estado de Derecho”. La junta honorífica es encabezada por
Mario Vargas Llosa. Ver: http://relial.org/.
58 Es uno de los aliados
de la RED ATLAS a nivel mundial y es una de las principales redes de
formación de liderazgos neoliberales. Ejemplo de evento en Bolivia:
https://i2.wp.com/eju.tv/wpcontent/uploads/2015/04/afiche-conferencia-01-682x1024.jpg
62
https://cnnespanol.cnn.com/video/boliva-waldo-albarracin-entrevista-fernando-del-rinconconclusiones/
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15 noviembre, 2019
Bolivia: Cartografía de un golpe de Estado —————— Katu Arkonada
CORREO
DE LOS TRABAJADORES – 14/11/2019
¿Cómo se ha podido
desmoronar el proceso político que más igualdad generó en el país
más desigual de América Latina y el Caribe?
Quizás en la misma
pregunta está la respuesta.
La derecha nacional e
internacional nunca le perdonó a Evo Morales, un indígena aymara,
que se tuvo que campesinizar para hacer frente a los estragos del
neoliberalismo, que nacionalizara los recursos naturales de Bolivia
el 1º de mayo de 2006, tan sólo tres meses después de tomar
posesión, y convocara a una Asamblea Constituyente que otorgaba
derechos como nunca en la historia a las mayorías sociales, al
sujeto indígena originario campesino.
Y por eso le dieron un
golpe de Estado en cuanto pudieron. En cuanto se acumularon
suficientes errores sobre los que montarse. En cuanto se generó el
clima social adecuado para poder consumarlo sin que pudiera ser
revertido.
Hoy el golpe de Estado en
Bolivia traza una línea que divide no ya a los antimperialistas,
sino a los demócratas, de quienes se amparan en cualquier error
cometido por el gobierno de Evo Morales para justificar o mirar para
otro lado ante el golpe contra la democracia que supone lo sucedido
en el país andino-amazónico.
Porque un golpe
cívico-policial, con la complicidad de las fuerzas armadas, y
empujado por una oleada de violencia sin precedentes que quemaba
casas de militantes del MAS-IPSP o secuestraba personas, dirigida por
la derecha racista y reaccionaria, es un golpe de Estado se mire por
donde se mire, sin eufemismos.
Y si Galeano escribía
que la historia de América Latina es la historia del saqueo de sus
recursos naturales, parece innecesario subrayar que también es la
historia de la injerencia estadounidense sobre su patio trasero.
Injerencia mediante golpes de Estado, pero también mediante
mecanismos de dominación como la Organización de Estados Americanos
(OEA). Una OEA que tiene responsabilidad directa en el golpe no sólo
por omisión, sino por acción, manipulando a la opinión pública
nacional e internacional sin presentar una sola prueba de fraude, tan
sólo las irregularidades propias de cualquier proceso electoral, y
que de ninguna manera variaban el resultado final de la misma: la
victoria de Evo Morales y el Movimiento al Socialismo por más de 10
puntos de diferencia sobre Carlos Mesa. También en algún momento
habrá que depurar responsabilidades sobre quién al interior del
gobierno boliviano empujó para aceptar como vinculante una auditoría
de la OEA y Almagro, que es lo mismo que decir del Departamento de
Estado estadounidense, ante un escenario de retroceso de la
integración política latinoamericana, donde los cipayos locales de
EEUU han destruido la Unasur y vaciado la CELAC.
Porque tampoco cabe
ninguna duda del rol jugado por EEUU en la crisis posterior al triunfo
electoral. A pesar de haber sido expulsados de Bolivia el embajador,
la DEA y la Agencia para el Desarrollo estadounidenses, la oficina de
la CIA al interior de la embajada en La Paz ha seguido operando los
últimos años, fragmentando el movimiento social en varias partes
del país.
Se hace necesario aquí
reconocer la grandeza y liderazgo de Evo Morales, que ha preferido
renunciar a un proceso que tanta sangre alteña y boliviana costó en
los años anteriores a 2006. No es casualidad que esta crisis
política se salde sin un solo muerto por represión gubernamental,
en contraste con lo que sucede en Chile, Ecuador, Honduras o Haití,
en este caso con el silencio cómplice de la OEA.
Un Evo que ha preferido
asilarse en México, cuando podía haberse atrincherado en el Chapare
y liderar la contraofensiva ante el vacío de poder que se abre en
una Bolivia sin gobierno, sin quorum en la Asamblea Legislativa
Plurinacional para nombrar a una presidenta interina (el MAS tiene
2/3 de la Asamblea), sin ningún liderazgo opositor nacional más
allá de los liderazgos regionales, y donde la resistencia al golpe
continúa creciendo, sobre todo a partir del núcleo irradiador de El
Alto. Las contradicciones entre el heterogéneo bloque opositor, el
ejército, la policía y las élites económicas no van a tardar en
salir a la luz, y será necesario desnudar los intereses detrás del
golpe de Estado.
En esta época de
posverdad, donde se justifica un golpe de Estado sin que nadie,
incluida la propia OEA, haya mostrado una sola prueba de fraude, ya
habrá tiempo de analizar los errores cometidos por el gobierno
popular de Evo Morales. Pero ahora son tiempos de resistencia. De
cuidar a los compañeros y compañeras perseguidas por sus ideas
políticas, y de generar un movimiento mundial de solidaridad con el
proceso de cambio boliviano y su presidente indígena,
antimperialista, anticapitalista y anticolonialista. Tiempos de
organizar la resistencia interna, que va a ser de larga duración.
Ya habrá tiempo de
reflexionar por qué no pudieron, con una potencia de fuego,
político, económico y mediático, diez veces superior, con la
revolución bolivariana, donde a pesar de todos los errores se pudo
construir no sólo una unidad cívico-militar, sino un pueblo con
conciencia crítica y un partido que no fue vaciado por el Estado y
fue clave para la movilización popular.
Bolivia no es Venezuela,
ni el proceso de cambio la revolución bolivariana. Pero Evo sí es
Chávez, es Allende, es Mandela, es todas y cada una de las personas
que luchan por un mundo mejor, con justicia social y ambiental.
Evo somos todos y todas.
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13 noviembre, 2019
Golpe en Bolivia liderado por un líder paramilitar fascista, fanático cristiano y millonario con apoyo extranjero — Max Blumenthal y Ben Norton
The
Grayzone – 12/11/2019
Traducción del inglés:
Arrezafe
El líder golpista
boliviano Luis Fernando Camacho es un multimillonario de extrema
derecha que surgió de los movimientos fascistas en la región de
Santa Cruz, donde Estados Unidos ha alentado el separatismo. Ha
solicitado el apoyo de Colombia, de Brasil y de la oposición venezolana.
Cuando Luis Fernando
Camacho irrumpió en el abandonado palacio presidencial de Bolivia,
en las horas posteriores a la repentina renuncia del presidente Evo
Morales el 10 de noviembre, mostró al mundo facción del país que
está en desacuerdo con el espíritu plurinacional que su depuesto
líder socialista e indígena había propiciado.
Con una Biblia en una
mano y una bandera nacional en la otra, Camacho inclinó su cabeza en
oración sobre el sello presidencial, cumpliendo su juramento de
purgar al país de la herencia indígena del gobierno y "devolver
a Dios el palacio quemado".
"Pachamama nunca
volverá al palacio", dijo, refiriéndose al espíritu
andino de la Madre Tierra. "Bolivia le pertenece a Cristo".
![]() |
| El lider y opositor de ultraderecha Luis Fernando Camacho ante una biblia en el Palacio Presidencial tras el golpe |
La oposición de extrema derecha boliviana había derrocado al presidente izquierdista Evo Morales ese día, siguiendo las demandas del liderazgo militar del país de que renunciara.
Prácticamente
desconocido fuera de su país, en el que nunca había ganado una
elección democrática, Camacho se lanzó al vacío. Es un poderoso
multimillonario nombrado en los Papeles de Panamá, y un
fundamentalista cristiano ultraconservador preparado por un
paramilitar fascista conocido por su violencia racista, con una base
en la rica región separatista boliviana de Santa Cruz.
Camacho proviene de una
familia de élites corporativas que durante mucho tiempo se han
beneficiado de las abundantes reservas de gas natural de Bolivia. Su
familia perdió parte de su riqueza cuando Morales nacionalizó los
recursos del país para financiar sus vastos programas sociales, que
redujeron
la pobreza en un 42 por ciento y la pobreza extrema en un 60 por
ciento.
En el período previo al
golpe, Camacho se reunió con líderes de gobiernos de derecha en la
región para discutir sus planes destinados a desestabilizar a
Morales. Dos meses antes del golpe de Estado, twitteó
agradecido: “Gracias Colombia! ¡Gracias, Venezuela!”, exclamó
quitándose el sombrero ante la operación
golpista de Juan Guaido. También reconoció al gobierno de
extrema derecha de Jair Bolsonaro, declarando: "¡Gracias
Brasil!"
Camacho había pasado
años liderando una organización separatista abiertamente fascista
llamada Unión Juvenil Cruceñista. Grayzone editó los
siguientes clips de un documental histórico promocional que el grupo
publicó en sus propias cuentas de redes
sociales:
Mientras Camacho y sus
fuerzas de extrema derecha sirvieron como el músculo detrás del
golpe, sus aliados políticos esperaron para cosechar los beneficios.
El candidato presidencial
que la oposición de Bolivia había presentado en las elecciones de
octubre, Carlos Mesa, es un privatizador "pro-empresarial"
con amplios vínculos en Washington. Los cables del gobierno de EEUU,
publicados por WikiLeaks, revelan que mantuvo correspondencia regular
con funcionarios estadounidenses en sus esfuerzos por desestabilizar
a Morales.
Actualmente, Mesa figura
como experto en el Diálogo Interamericano, un grupo de expertos
con sede en DC financiado por USAID,
el brazo de poder blando del gobierno de EEUU, en varios gigantes
petroleros y en una gran número de corporaciones multinacionales
activas en América Latina.
Evo Morales, un ex
agricultor que se dio a conocer en los movimientos sociales antes de
convertirse en el líder del poderoso partido político de base,
Movimiento Hacia el Socialismo (MAS), fue el primer líder indígena
de Bolivia. Muy popular en las importantes comunidades nativas y
campesinas del país, ganó numerosas elecciones y referendos
democráticos durante un período de 13 años, a menudo con mayorías.
El 20 de octubre, Morales
ganó la reelección por más de 600,000 votos, lo que le dio un poco
más del margen del 10 por ciento necesario para derrotar al
candidato presidencial opositor Mesa en la primera vuelta.
Los expertos, que
hicieron un análisis estadístico de los datos de votación
públicamente disponibles en Bolivia, no
encontraron evidencia de irregularidades o fraude. Pero la
oposición afirmó lo contrario y salió a las calles en semanas de
protestas y disturbios.
Los acontecimientos que
precipitaron la renuncia de Morales fueron indiscutiblemente
violentos. Las pandillas opositoras de derecha atacaron a numerosos
políticos electos del partido gobernante izquierdista MAS. Luego
saquearon la casa del presidente Morales, mientras incendiaron las
casas de varios otros altos funcionarios. Los familiares de algunos
políticos fueron secuestrados y retenidos como rehenes hasta que
renunciaron. Una mujer alcalde socialista fue torturada
públicamente por un grupo de mafiosos.
Tras la salida forzada de
Morales, los golpistas arrestaron al presidente y al vicepresidente
del cuerpo electoral del gobierno y obligaron a los otros
funcionarios de la organización a renunciar. Los seguidores de
Camacho procedieron a quemar banderas
de Wiphala que simbolizan la población indígena del país y la
visión plurinacional de Morales.
La Organización de
Estados Americanos, una organización pro-estadounidense fundada
por Washington durante la Guerra Fría como una alianza de países
anticomunistas de derecha en América Latina, ayudó a sellar el
golpe boliviano. Exigió nuevas elecciones, alegando que hubo
numerosas irregularidades en la votación del 20 de octubre, sin
citar ninguna evidencia. Luego, la OEA permaneció en silencio cuando
Morales fue derrocado por su ejército y los funcionarios de su
partido fueron atacados y obligados violentamente a renunciar.
Al día siguiente, la
Casa
Blanca de Donald Trump alabó con entusiasmo el golpe, y lo
proclamó como un "momento significativo para la democracia"
y una "señal fuerte para los regímenes ilegítimos en
Venezuela y Nicaragua".
Emergiendo de las
sombras para liderar un violento golpe de extrema derecha
Mientras que Carlos Mesa
condenó tímidamente la violencia de la oposición, Camacho la
incitó, ignorando los llamados a una auditoría internacional de las
elecciones y enfatizando su demanda maximalista de purgar a todos los
partidarios de Morales del gobierno. Era el verdadero rostro de la
oposición, oculto durante meses detrás de la figura moderada de
Mesa.
Camacho, un empresario
multimillonario de 40 años del bastión separatista de Santa Cruz,
nunca se postuló para un cargo. Al igual que el líder golpista
venezolano Juan Guaidó, de quien más del 80 por ciento de los
venezolanos nunca había oído hablar hasta que el gobierno de EEUU
lo ungió como supuesto "presidente", Camacho era una
figura oscura hasta que el intento de golpe en Bolivia dio en el
blanco.
Primero creó su cuenta
de Twitter el 27
de mayo de 2019. Durante meses, sus tweets
fueron ignorados, generando no más de tres o cuatro retweets y 'me
gusta'. Antes de las elecciones, Camacho no tenía un artículo de
Wikipedia, y había pocos perfiles reflejados en los medios en
español o inglés.
Camacho hizo un llamado a
una huelga el 9 de julio, publicando vídeos
en Twitter que obtuvieron poco más de 20
visitas. El objetivo de la huelga era tratar de forzar la
renuncia del órgano electoral del gobierno boliviano, el Tribunal
Supremo Electoral (TSE). En otras palabras, Camacho estaba
presionando a las autoridades electorales del gobierno para que
renunciaran más de tres meses antes de las elecciones
presidenciales.
No fue hasta después de
las elecciones que Camacho se convirtió en el centro de atención y
se convirtió en una celebridad por los conglomerados de medios
corporativos como la red local de derecha Unitel, Telemundo
y CNN
en Español.
De repente, los tweets de
Camacho que pedían la renuncia de Morales se iluminaban con miles
de retweets. La maquinaria golpista había sido activada.
Los principales medios
como el New York Times y Reuters siguieron ungiendo al Camacho no
electo como el "líder"
de la oposición boliviana. Pero incluso mientras atraía la atención
internacional, se omitieron factores clave de los antecedentes del
activista de extrema derecha.
No se mencionaron las
conexiones profundas y bien establecidas de Camacho con los
paramilitares extremistas cristianos, conocidos por la violencia
racista y los carteles comerciales locales, así como por los
gobiernos de derecha en toda la región.
Fue en los paramilitares
fascistas y en la atmósfera separatista de Santa Cruz donde se
formaron las políticas de Camacho y donde se definieron los
contornos ideológicos del golpe.
Perfil de un
paramilitar fascista de estilo franquista
Luis Fernando Camacho fue
preparado por la Unión Juvenil Cruceñista, o Unión Juvenil de
Santa Cruz (UJC), una organización paramilitar fascista
que ha sido vinculada a los complots de asesinato contra Morales. El
grupo es conocido por agredir a izquierdistas, campesinos indígenas
y periodistas, además de defender una ideología profundamente
racista y homofóbica.
Desde que Morales asumió
el cargo en 2006, la UJC ha hecho campaña para separarse de un país
que, según los miembros de la UJC, había sido superado por una
“satánica masa indígena”.
El UJC es el
equivalente boliviano de la Falange de España, el RSS
supremacista hindú de la India y el batallón
neonazi Azov de Ucrania. Su símbolo es una cruz verde que
tiene fuertes similitudes con logotipos de movimientos fascistas en
todo Occidente, y se sabe que sus miembros utilizan saludos 'Sieg Heil' al estilo nazi.
![]() |
| Dirección del vídeo: https://twitter.com/i/status/1194137427474038784 |
Incluso la embajada de
Estados Unidos en Bolivia describió
a los miembros de la UJC como "racistas" y "militantes",
señalando que "han atacado con frecuencia a personas e
instalaciones pro-MAS / gubernamentales".
Tras visitar a miembros
de la UJC en 2007, el periodista Benjamin Dangl los describió
como los "nudillos de bronce" del movimiento
separatista de Santa Cruz. "La Unión Juvenil es conocida por
golpear y azotar a los campesinos que marchan por la nacionalización
del gas, arrojar piedras a los estudiantes que se organizan contra la
autonomía, arrojar cócteles molotov en la estación de televisión
estatal y asaltar brutalmente a miembros del movimiento sin tierra
que luchan contra los monopolios de la tierra", escribió
Dangl.
"Cuando tengamos
que defender nuestra cultura por la fuerza, lo haremos",
dijo un líder de la UJC a Dangl. "La defensa de la libertad
es más importante que la vida".
Camacho fue elegido
vicepresidente de la UJC en 2002, cuando tenía solo 23 años.
Abandonó la organización dos años después para construir el
imperio comercial de su familia y ascender en las filas del Comité
Pro-Santa Cruz. En dicha organización fue tutelado por una de las
figuras más poderosas del movimiento separatista, un oligarca
boliviano-croata llamado Branko Marinkovic.
En agosto, Camacho tuiteó
una foto con su "gran amigo", Marinkovic. Esta amistad fue
crucial para establecer las credenciales del activista de derecha y
forjar las bases del golpe que se formaría tres meses después.
El padrino croata de
Camacho y propulsor de poder separatista
Branko Marinkovic es un
importante terrateniente que aumentó su apoyo a la oposición de
derecha después de que algunas de sus tierras fueran nacionalizadas
por el gobierno de Evo Morales. Como presidente del Comité Pro-Santa
Cruz, supervisó las operaciones del motor principal del separatismo
en Bolivia.
En una carta de 2008 a
Marinkovic, la Federación Internacional de Derechos Humanos denunció
al comité como "actor y promotor del racismo y la
violencia en Bolivia".
El grupo de derechos
humanos agregó que "condena la actitud y los discursos
secesionistas, sindicalistas y racistas, así como los llamados a la
desobediencia militar, de los cuales el Comité Cívico Pro-Santa
Cruz es uno de los principales promotores".
En 2013, el periodista
Matt Kennard informó
que el gobierno de los Estados Unidos estaba trabajando en estrecha
colaboración con el Comité Pro-Santa Cruz para alentar la
balcanización de Bolivia y socavar a Morales. "Lo que ellos
[EEUU] presentaron fue cómo podrían fortalecer los canales de
comunicación", dijo el vicepresidente del comité a
Kennard. "La embajada dijo que nos ayudarían en nuestro
trabajo de comunicación y que tienen una serie de publicaciones en
las que exponían sus ideas".
En un perfil de 2008 de
Marinkovic, el New
York Times reconoció las corrientes subterráneas extremistas
del movimiento separatista de Santa Cruz que presidió el oligarca.
Describió el área como "un bastión de grupos abiertamente
xenófobos como la Falange Socialista Boliviana, cuyo saludo de la
mano se inspira en la Falange fascista del ex dictador
español Franco".
La Falange Socialista
Boliviana fue un grupo fascista que proporcionó refugio seguro al
criminal de guerra nazi Klaus Barbie durante la Guerra Fría.
Experto en tortura de la Gestapo, Barbie fue reutilizado por la CIA a
través de su programa Operación Cóndor para ayudar a exterminar el
comunismo en todo el continente. (A pesar de su nombre anticuado,
como los nacionalsocialistas alemanes, este grupo extremista de
extrema derecha era violentamente antiizquierdista, comprometido a
matar a los socialistas).
La Falange boliviana
llegó al poder en 1971 cuando su líder, el general Hugo Banzer
Suárez, derrocó
al gobierno izquierdista del general Juan José Torres Gonzales. El
gobierno de Gonzales enfureció a los líderes empresariales al
nacionalizar las industrias y provocó la hostilidad de Washington al
expulsar al Cuerpo de Paz, que consideraba un instrumento de
penetración de la CIA. La administración de Nixon, con los brazos
abiertos, le dio inmediatamente la bienvenida a Banzer y lo celebró
como un baluarte clave contra la propagación del socialismo en la
región. (Un despacho
especialmente irónico de 1973 aparece en Wikileaks mostrando al
Secretario de Estado Henry Kissinger agradeciendo a Banzer por
felicitarlo por su Premio Nobel de la Paz).
El legado golpista del
movimiento persistió durante la era de Morales a través de
organizaciones como la UJC y figuras como Marinkovic y Camacho.
The Times señaló que
Marinkovic también apoyó las actividades de la UJC, describiendo al
grupo fascista como "un brazo casi independiente del comité
dirigido por el Sr. Marinkovic". En una entrevista al
periódico estadounidense, un miembro de la junta de la UJC
manifestó: "Protegeremos a Branko con nuestras propias
vidas".
Marinkovic ha defendido
el tipo de retórica nacionalista cristiana familiar para las
organizaciones de extrema derecha de Santa Cruz, llamando, por
ejemplo, a una “cruzada por
la verdad" e
insistiendo en que Dios está de su
lado.
La familia del oligarca
proviene de Croacia, donde tiene doble ciudadanía. Marinkovic ha
sido perseguido por los rumores de que los miembros de su familia
estuvieron involucrados en el poderoso movimiento fascista Ustashe
del país.
El Ustashe colaboró
abiertamente con los ocupantes nazis alemanes durante la Segunda
Guerra Mundial. Sus sucesores volvieron al poder después de que
Croacia declarara su independencia de la ex Yugoslavia, un antiguo
país socialista que fue balcanizado intencionalmente por una guerra
de la OTAN, de la misma manera que Marinkovic esperaba que
Bolivia lo fuera.
![]() |
| Adolph Hitler con el fundador del Ustashe, Pavelić en 1941 |
Marinkovic niega que su familia fuera parte de la Ustashe. Afirmó en una entrevista con el New York Times que su padre luchó contra los nazis.
Pero incluso algunos de
sus simpatizantes son escépticos. Un analista de los Balcanes de la
firma de inteligencia privada Stratfor, que trabaja en estrecha
colaboración con el gobierno de los EEUU y es conocida popularmente
como la "CIA
en la sombra", produjo un perfil general sobre Marinkovic,
especulando: "Todavía no conozco su historia completa, pero
yo Apostaría mucho $$$ que los padres de este tipo son de primera
generación (su nombre es demasiado eslavo) y que eran simpatizantes
de Ustashe (léase: nazis) que huían de los comunistas de Tito
después de la Primera Guerra Mundial”.
El analista de Stratfor
extrajo un artículo
de 2006 del periodista Christian Parenti, que había visitado a
Marinkovic en su rancho en Santa Cruz. La "reforma agraria de
Evo Morales podría conducir a una guerra civil", advirtió
Marinkovic a Parenti en el inglés con acento tejano que aprendió
mientras estudiaba en la Universidad de Texas, Houston.
Hoy, Marinkovic es un
ferviente partidario del líder de extrema derecha de Brasil Jair
Bolsonaro, cuya única queja sobre el dictador chileno Augusto
Pinochet fue que "no
mató lo suficiente".
Marinkovic también es un
admirador público de la oposición de extrema derecha de Venezuela.
"Todos somos Leopoldo",
tuiteó en apoyo de Leopoldo López, quien ha estado involucrado en
numerosos intentos de golpe de estado contra el gobierno de izquierda
electo de Venezuela.
Si bien Marinkovic negó
cualquier papel en la actividad militante armada en su entrevista con
Parenti, en 2008 fue acusado de desempeñar un papel central en un
intento de asesinar a Morales y sus aliados del partido Movimiento
hacia el Socialismo.
Le dijo al New York Times
menos de dos años antes de que se desarrollara el complot: “Si
no hay una mediación internacional legítima en nuestra crisis,
habrá confrontación. Y desafortunadamente, será sangriento y
doloroso para todos los bolivianos”.
Un complot de
asesinato vincula el derecho de Bolivia a los fascistas
internacionales
En abril de 2009, una
unidad especial de los servicios de seguridad bolivianos irrumpió en
una habitación de un hotel de lujo y mató a tres hombres que, según
se dice, estaban involucrados en un complot para matar a Evo Morales.
Otros dos quedaron sueltos. Cuatro de los presuntos conspiradores
tenían raíces y vínculos húngaros o croatas con la política de
derecha en Europa del Este, mientras que otro era un irlandés de
derecha, Michael
Dwyer, que solo había llegado a Santa Cruz seis meses antes.
![]() |
| Michael Dwyer, acusado de complot para asesinar, blandiendo sus armas |
Se decía que el líder
del grupo era un ex periodista izquierdista llamado Eduardo
Rosza-Flores que se había vuelto fascista y pertenecía al Opus Dei,
culto católico tradicionalista que surgió en España bajo la
dictadura de Francisco Franco. De hecho, el nombre
en clave que Rosza-Flores asumió en el complot del asesinato fue
"Franco", por el fallecido Generalísimo.
Durante la década de
1990, Rosza luchó en nombre del Primer Pelotón Internacional de
Croacia, o PIV, en la guerra para segregarse de Yugoslavia. Un
periodista croata manifestó a Time que "el PIV era un grupo
notorio: el 95% de ellos tenía antecedentes penales, muchos formaban
parte de grupos
nazis y fascistas, desde Alemania hasta Irlanda".
Para 2009, Rosza regresó
a su hogar en Bolivia para una cruzada en nombre de otro movimiento
separatista en Santa Cruz. Y fue allí donde lo mataron en un hotel
de lujo, sin una fuente aparente de ingresos y una enorme reserva de
armas.
Más tarde, el gobierno
publicó fotos de Rosza y un co-conspirador posando con sus armas. La
publicación de correos electrónicos entre el cabecilla e Istvan
Belovai, un ex oficial de inteligencia militar húngaro que
sirvió como agente doble para la CIA, cimentó la percepción de que
Washington participó en la operación.
![]() |
| Rosza y Dwyer con las armas incautadas en Bolivia |
Posteriormente,
Marinkovic fue acusado
de proporcionar 200.000 dólares a los conspiradores. El oligarca
boliviano-croata, que inicialmente huyó a los Estados Unidos, donde
se le concedió asilo, y que luego se mudó a Brasil,
donde reside en la actualidad, negó cualquier participación en el
plan para matar a Morales.
Como informó el
periodista Matt Kennard, había otro hilo que vinculaba la trama a
los Estados Unidos: la supuesta participación de un líder de una
ONG llamado Hugo Achá Melgar.
"Rozsa no vino
aquí solo, lo trajeron", dijo a Kennard el investigador
principal del gobierno boliviano. "Hugo Achá Melgar lo
trajo".
La Fundación de
Derechos Humanos desestabiliza a Bolivia
Achá no era solo el jefe
de una ONG común y corriente, había fundado la filial boliviana de
la Human Rights Foundation (HRF), un equipo internacional de
derecha que es conocido por albergar una "escuela para la
revolución" para activistas que buscan un cambio de régimen en
los estados seleccionados por el gobierno de los Estados Unidos.
HRF está dirigido por
Thor
Halvorssen Jr., hijo del fallecido oligarca venezolano y activo
de la CIA Thor Halvorssen Hellum. Primo primero del veterano
conspirador golpista venezolano Leopoldo López, Halvorssen
era un ex activista republicano universitario que se posicionó en
contra de la corrección política y otros duendes familiares de
derecha.
Después de una breve
carrera como productor de cine de extrema derecha, en el que
supervisó un escandaloso documental
"anti-ambientalista" financiado por una corporación
minera, Halvorssen cambió de marca como promotor del liberalismo y
enemigo del autoritarismo global. Lanzó el HRF con subvenciones de
multimillonarios de derecha como Peter Thiel, fundaciones
conservadoras y ONG's, incluida Amnistía Internacional. Desde
entonces, el grupo ha estado a la vanguardia de la capacitación de
activistas para la acción insurreccional desde Hong Kong
hasta el Medio Oriente y América Latina.
Aunque Achá
recibió asilo en los EEUU, HRF ha seguido impulsando el cambio de
régimen en Bolivia. Como Wyatt Reed informó
para The Grayzone, el "compañero de libertad"
de HRF, Jhanisse Vaca Daza, ayudó a desencadenar la etapa inicial
del golpe culpando a Morales por los incendios en el Amazonas que
consumieron partes de Bolivia en agosto, movilizando protestas
internacionales contra él.
En aquel momento, Daza se
hizo pasar por un estudiante "activista ambiental" y de la
no violencia que expresó sus preocupaciones en llamamientos
moderados para pedir más ayuda internacional a Bolivia. A través de
su ONG, Ríos de Pie, ayudó a lanzar el hashtag #SOSBolivia, que
señaló la inminente operación de cambio de régimen respaldada por
el extranjero.
Cortejando a la
derecha regional, preparando el golpe
Mientras Daza de HRF
propició protestas ante las embajadas bolivianas en Europa y Estados
Unidos, Fernando Camacho permaneció entre bastidores, presionando a
los gobiernos de derecha en la región para consagrar el próximo
golpe.
En mayo, Camacho
se reunió con el presidente de extrema derecha de Colombia, Ivan
Duque. Camacho estaba ayudando a encabezar los esfuerzos
regionales con el fin de socavar la legitimidad de la presidencia de
Evo Morales en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, buscando
bloquear su candidatura en las elecciones de octubre.
![]() |
| Camacho con el presidente de Colombia Ivan Duque en Mayo |
Ese mismo mes, el
agitador boliviano de derecha también se reunió
con Ernesto Araújo, canciller de la administración
ultraconservadora de Jair Bolsonaro en Brasil. En dicha
reunión, Camacho se aseguró con éxito el respaldo de Bolsonaro
para el cambio de régimen en Bolivia.
Este 10 de noviembre,
Araújo
apoyó con entusiasmo la expulsión de Morales, declarando que
"Brasil apoyará la transición democrática y
constitucional" en el país.
Después, en agosto, dos
meses antes de las elecciones presidenciales de Bolivia, Camacho se
reunió con funcionarios del régimen golpista de Venezuela designado
por Estados Unidos. Entre ellos, Gustavo
Tarre, el falso embajador venezolano de Guaidó en la OEA,
que anteriormente trabajó en el grupo de expertos del Centro de
Estudios Estratégicos e
Internacionales (CSIS) en Washington. Tras la reunión, Camacho
tuiteó su agradecimiento a los golpistas venezolanos, así como a
Colombia
y Brasil.
Mesa y Camacho: un
matrimonio de conveniencia capitalista
De vuelta en Bolivia,
Carlos Mesa ocupó el centro de atención como candidato
presidencial de la oposición.
Su imagen erudita y sus
propuestas de política centrista lo ubican en un universo político
aparentemente alternativo de los derechistas que escupen fuego como
Camacho y Marinkovic. Para ellos, él era un líder conveniente y un
candidato aceptable que prometió defender sus intereses económicos.
"Puede ser que no
sea mi favorito, pero voy a votar por él, porque no quiero a Evo",
manifestó Marinkovic a un periódico
argentino de derecha cinco días antes de las elecciones.
De hecho, fueron los
pragmáticos intereses financieros de Camacho los que parecieron
necesitar su apoyo a Mesa.
La familia Camacho ha
formado un cartel de gas natural en Santa Cruz. Como informó el
medio boliviano Primera
Línea, el padre de Luis Fernando Camacho, José Luis, era
dueño de una compañía llamada Sergas que distribuía gas en
la ciudad; su tío, Enrique, controlaba Socre, la compañía
que administraba las instalaciones locales de producción de gas; y
su primo, Cristian, que controla otro distribuidor local de gas
llamado Controgas.
Según Primera Linea, la
familia Camacho estaba usando el Comité Pro-Santa Cruz como un arma
política para instalar a Carlos Mesa en el poder y garantizar la
restauración de su imperio comercial.
Mesa tiene una historia
bien documentada de facilitar los objetivos de las empresas
transnacionales a expensas de la población de su propio país. El
político neoliberal y personalidad de los medios sirvió como
vicepresidente cuando el presidente Gonzalo "Goni"
Sánchez de Lozada, respaldado por Estados Unidos, provocó
protestas masivas con su plan de 2003 urdido para permitir que un
consorcio de corporaciones multinacionales exportaran el gas natural
del país a los Estados Unidos a través de un puerto chileno.
Las fuerzas de seguridad
de Bolivia entrenadas en los Estados Unidos se enfrentaron a las
grandes protestas con una brutal
represión. Tras presidir
el asesinato de 70 manifestantes desarmados, Sánchez de Lozada
huyó a Miami y fue sucedido por Mesa.
En 2005, Mesa también
fue expulsado
por grandes manifestaciones motivadas por su protección de las
empresas privatizadas de gas natural. Con su fallecimiento, la
elección de Morales y el surgimiento de los movimientos indígenas
socialistas y rurales se perfilaban ya el horizonte.
Los cables del gobierno
de los Estados Unidos publicados por WikiLeaks muestran que,
después de su destitución, Mesa continuó la correspondencia
regular con funcionarios estadounidenses. Un memorando
de 2008 de la embajada de Estados Unidos en Bolivia reveló que
Washington estaba conspirando con políticos de la oposición en el
período previo a las elecciones presidenciales de 2009, con la
esperanza de socavar y finalmente desbancar a Morales.
La nota señalaba que
Mesa se había reunido con el Encargado de Negocios de la embajada de
los Estados Unidos y les había dicho en privado que planeaba
postularse para presidente. El cable recordó: “Mesa nos dijo
que su partido será ideológicamente similar a un partido
socialdemócrata y que esperaba fortalecer los lazos con el partido
Demócrata. 'No tenemos nada en contra del partido Republicano, y de
hecho hemos recibido apoyo del IRI (Instituto Republicano
Internacional) en el pasado, pero creemos que compartimos más
ideología con los demócratas', agregó”.
Hoy, Mesa desempeña un
cargo como "experto"
interno en el Diálogo Interamericano, grupo de expertos
neoliberal con sede en Washington que se centra en América Latina.
Uno de los principales donantes del Diálogo es la Agencia de los
Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID),
subsidiaria del Departamento de Estado que estuvo expuesta en
cables diplomáticos clasificados publicados en Wikileaks por dirigir
estratégicamente millones
de dólares a grupos de oposición, incluidos aquellos "opuestos
a la visión de Evo Morales para Comunidades indígenas".
Otros principales
financiadores
del Diálogo incluyen titanes petroleros como Chevron y
ExxonMobil; Bechtel, que inspiró las protestas
iniciales contra la administración en la que sirvió Mesa; el Banco
Interamericano de Desarrollo, que se ha opuesto enérgicamente a
las políticas de orientación socialista de Morales; y la
Organización de Estados Americanos (OEA), que ayudó a
deslegitimar la victoria de reelección de Morales con dudosas
afirmaciones de recuentos de votos irregulares.
Rematando el trabajo
Cuando en octubre Carlos
Mesa desencadenó protestas en todo el país al acusar al gobierno de
Evo Morales de cometer fraude electoral, el incendiario lema de la
ultra derecha aclamada por sus seguidores "Macho Camacho"
surgió de las sombras. Detrás de él estaba la fuerza de choque
separatista incondicional que lideró en Santa Cruz.
Mesa se desvaneció en la
distancia cuando Camacho emergió como la auténtica cara del golpe,
uniendo sus fuerzas con la retórica intransigente y la simbología
fascista que define a la paramilitar Unión Juvenil Cruceñista.
Cuando declaró la
victoria sobre Morales, Camacho exhortó a sus seguidores a "terminar
el trabajo, comenzar las elecciones, comenzar a juzgar a los
criminales del gobierno, meterlos en la cárcel".
Mientras tanto, en
Washington, la administración Trump emitió una declaración
oficial celebrando el golpe de estado de Bolivia, declarando que
"la partida de Morales preserva la democracia".
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México exige en la OEA respeto
a la voluntad política de bolivianos
C H I L E
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