14 enero, 2023

TODO AL REVÉS — Hugo Dionísio

 



The Saker – 12/01/2023

   Traducción del inglés: Arrezafe


8 años de construcciones fortificadas, túneles, búnkeres y un sinfín de depósitos de armamento, dos meses de reposicionamiento de reservas y pérdidas humanas militares, la estructura finalmente comienza a colapsar. Las pérdidas humanas son de decenas de miles de jóvenes, no tan jóvenes, nacionales y extranjeros, y después de todo sucede lo inevitable. El comediante presidente, en sus vídeos diarios desde algún búnker o mansión, siempre se ha resistido a hacer lo que hace el oponente cuando considera que el esfuerzo sobrepasa la ganancia: replegarse a una línea de defensa más sólida, salvando hombres y equipo.


La narrativa oficial, compartida hasta el infinito una y otra vez, sobre "las victorias más importantes desde la segunda gran guerra" para el bando doméstico, no defraudará, dada la decisión de luchar hasta el último hombre. Después de todo, cualquier decisión de dar por perdida esta importante línea de fortificación defensiva implica un cambio total en la narrativa propagada por la prensa corporativa del Atlántico Norte. Es necesario preparar primero a ese público seguidor incansable de este tipo de narrativas. Decirles la verdad no es una opción, ya que esto significaría, efectivamente, decir lo contrario de lo que se ha dicho, es decir, el resultado inevitable del conflicto.


Otra guerra utilizada como ciclo de acumulación capitalista, hecho que se puede constatar claramente en la inversión de la tendencia del mercado mundial de armas hasta 2014, que situó a los dos contendientes indirectos (EEUU y la Federación Rusa) en competencia directa y con cifras muy cercanas, situación que, por así decir, se ha revertido, siendo hoy EEUU el líder indiscutible en ventas mundiales de armas, con alrededor de 2/3 más en valor de ventas que su mayor competidor (Federación Rusa).


No quiere decir que vendan más cantidad, venden sobre todo más caro. Los datos que nos ocupan arrojan luz sobre el uso de la guerra y del complejo industrial militar como instrumento del ciclo de acumulación capitalista, no como instrumento cuyo objetivo fundamental es la defensa nacional.


El "Global Fire Power 2023" que establece el "Fire Power Index", ubica a EEUU en primer lugar con 0,0712, a la Federación Rusa con 0,0714 y a la RPC con 0,0722. Es decir, los dos primeros aparecen empatados y el tercero muy cerca. El cuarto lugar India, está mucho más lejos, con 0,1025. ¿Qué nos dice esto sobre el papel de cada ejército?


La primera pregunta surge: ¿Cómo es que un país que gasta $800 mil millones en su presupuesto militar (y no incluimos aquí el "dinero oscuro" de los servicios secretos, ni toda la investigación pagada a través de programas federales, también destinada a fines militares), tiene prácticamente la misma potencia de fuego que un país que gasta $65 mil millones, y poco más que otro (RPC) que gasta $290 mil millones?


La respuesta se haya en dos cuestiones: 1) el complejo militar-industrial norteamericano es privado, por lo tanto, apunta a la búsqueda del lucro, el enriquecimiento de una élite y la concentración de la riqueza, siendo el Estado un instrumento de esta acumulación; 2) los otros dos países cuentan con un complejo militar-industrial que es esencialmente público –aunque no exclusivamente– principalmente en los sectores más sensibles, y tiene por objeto cumplir su función pública, es decir, garantizar una defensa nacional eficaz capaz de defender la soberanía del país.


Esta diferencia es primordial, pues mientras la primera fabrica armas para vender, es decir, como dicen muchos especialistas, produce "juguetes" de lujo muy sofisticados y complejos –por lo general muy propenso a averías–, y por tanto muy costosos, tanto en la compra y el mantenimiento, como en la capacitación y requerimientos técnicos del personal en combate. Por el contrario, los otros dos contendientes tratan de producir, lo más barato posible, productos eficaces, eficientes y duraderos. El hecho de que sean en su mayoría empresas públicas les permite adquirirlos a precio de costo, y aun cuando sean empresas privadas, el precio está condicionado por un mercado dominado por el sector empresarial público, cuya dinámica de acumulación es controlada por el Estado, es lo que en defensa se entiende por interés nacional y que EEUU lo denomina "falta de libertad económica".


A estos dos vectores se pueden sumar otras variables de gran importancia: las dos economías situadas en el 2º y 3º lugar están menos financiarizadas y, en este sentido, son menos especulativas, sobre todo en sectores estratégicos, lo que se refleja en precios más bajos y menor peso del sector rentista en la industria; ambos países [Federación Rusa y RPC] disponen de un gran potencial industrial, lo que permite una casi exclusiva producción nacional, con cadenas productivas basadas en su totalidad en la moneda nacional y por lo tanto poco vulnerables a ataques especulativos o disrupciones de diversa índole (en el caso de la Federación Rusa, aún tiene la ventaja de tener acceso a todas las materias primas en su territorio); finalmente, ambos países tienen cuentas de capital cerradas, lo que permite establecer cadenas productivas de alto valor agregado, pero de bajo costo comparativo, cuando su producto es evaluado nominalmente en dólares Las ventajas observadas aquí en el ámbito de la defensa también son evidentes en otras áreas, como la investigación, el desarrollo espacial, los ferrocarriles y la banca. Esta es la única forma de resistir sanciones masivas (como en el caso de la Federación Rusa), y la única forma de emplear el potencial acumulado para un desarrollo más rápido del país (como en el caso de la RPC).


Que vengan los defensores del neoliberalismo y argumenten que los países defienden mejor su soberanía mediante la "apertura" de los mercados, y no mediante las mencionadas medidas proteccionistas. De no ser por dichas medidas, las economías de la Federación Rusa y de la RPC ya estarían absolutamente devastadas, ya sea por las sanciones o por los ataques especulativos, y sus pueblos estarían inmersos en la pobreza más absoluta, pobreza de la que tanto les costó salir. No es casualidad que las dos principales demandas estadounidenses de cambios en la RPC estén relacionadas con la privatización de su enorme sector público (principalmente bancario) (alrededor del 30% de la propiedad del país) y la apertura total de las cuentas de capital. Tampoco es casualidad que Estados Unidos haya acusado a la Federación Rusa de mejorar su moneda mediante el control del capital. Por eso la Casa Blanca sostiene que es necesario un "cambio de régimen". Esto no beneficia a “su democracia” y dificulta la entrada de caballos de Troya.


Pero si este es uno de los factores más importantes en disputa, otro, el de la energía, ya ha dado sus frutos, al menos a corto plazo. Según Bloomberg, EEUU se convertirá en el mayor productor de gas del mundo para 2022. Todo a costa de la transición de la compra europea de la Federación Rusa a EEUU. Si para EEUU esta "tremenda oportunidad" (como dijo Blinken) era fantástica, para Europa supone su debilitamiento general, en términos políticos, económicos y culturales. Para hacerse una idea del coste del "desacoplamiento" de Rusia y el "acoplamiento" a EEUU, en términos de dependencia energética, basta con mirar los datos de la balanza comercial de noviembre de 2022, periodo que estos países dedicaban a llenar sus reservas de gas natural y otros combustibles.


Los datos proporcionados por Golden Sachs indican que el pasado noviembre fue para Francia el noviembre más negativo de los últimos 20 años, en términos de déficit comercial (-15%). Suecia, al igual que Francia, también tuvo el peor noviembre en 20 años, su déficit fue muy superior al del año pasado, que ya fue negativo y reflejó la "gran" decisión de Ursula de empezar a comprar gas “al día” en lugar de realizar contratos a largo plazo como sería aconsejable (la “desvinculación” ya se estaba preparando). Alemania, aunque se mantuvo en terreno positivo, tuvo su peor noviembre en 18 años. En cuanto a la producción industrial química y farmacéutica (que requieren gas), está en caída libre, cayendo a niveles muy inferiores a los de 2010, en plena crisis subprime. El altísimo precio del gas americano hace inviable la producción, y por otro lado, la falta de gas, debido al cierre y destrucción del NStream por parte de sus "aliados", hace que haya que elegir entre la producción industrial por un lado, y el mantenimiento de las reservas estratégicas de gas por otro, tan necesario para la calefacción en pleno invierno. Alemania ha optado por el cierre y deslocalización de empresas. Unas a la RPC, otras a los EEUU, que tiene un sector farmacéutico competitivo (nada pasa por casualidad).


Japón sufre una situación complicada, también con el peor noviembre de los últimos 20 años. Algo que no es ajeno a la decisión de volver a comprar petróleo a Rusia, es decir, volver al proyecto Sahkalin e incumplir con el precio tope que previamente había "contribuido" a fijar en el G7. Ciertamente, esta decisión no hará muy felices a sus amos atlantistas.


La conclusión del economista de Golden Sachs que dio a conocer estos datos es que "los campeones mundiales de la exportación, ya no lo son". Esto es lo que pasa por renunciar a la soberanía nacional y dejar que el "aliado" tome las decisiones que corresponde a cada uno.


El sometimiento total de los países del G7 y de la UE a los dictados de la OTAN, organismo creado para manipularlos y que hoy se confunde con la propia Unión Europea; la aplicación ciega de todas las sanciones y directrices, económicas y financieras; la falta de mecanismos de protección de los respectivos mercados internos… Todo esto tiene el efecto que estamos presenciando y advertido por tantos largamente silenciados. Cómo deben odiar haber tenido razón.


Y mientras todos mantienen esa apertura comercial, el "aliado" atlántico adopta medidas proteccionistas destinadas precisamente a apropiarse de lo mejor que la industria de sus "amigos" aún puede ofrecer.


Después y tras el anuncio –como distracción por las recientes derrotas militares– de la cumbre de la Unión Europea, sólo queda ver a nuestros primeros ministros, presidentes y demás atlantistas, de izquierda y ultraderecha, salir a defender la rápida entrada de Ucrania, Georgia y Moldavia, en la Unión Europea… ¡Todo por la solidaridad, por supuesto! Quiero ver a esta gente, que tienen tantas empresas y que viven de los fondos estructurales europeos, cuando dejen de recibirlos… Estoy seguro de que encontrarán culpables donde no los hay. ¡Después de todo, esa es su práctica habitual!


¿Quieren un cambio? ¡Deben hacerlo todo al revés!


Hugo Dionísio 

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13 enero, 2023

La centralidad de la arista ecológica en la obra de Karl Marx

 

espaiMARX – 01/01/2023


Salvador López Arnal

Reseña de: Kohei Saito, La naturaleza contra el capital. El ecosocialismo de Karl Marx, Barcelona: Bellaterra Edicions, 2022 (traducción de Javiera Mondaca, edición original 2017)



Una reseña ajustada a la importancia de este libro deslumbrante e imprescindible (el título en castellano traduce el de la original edición alemana; el subtítulo, en cambio, es el título original de la edición inglesa en la Monthly Review Press) necesitaría una revista entera. Lo esencial en este espacio del que disponemos: estamos ante uno de los grandes ensayos de la tradición marxista de estas últimas décadas. Para leer, anotar, releer, comentar y estudiar en seminarios. No hay muchos marxistas en el mundo que conozcan la obra de Marx (y de Engels) con la profundidad y registros que muestra Saito desde la primera página del libro, una obra que tiene su origen en la tesis doctoral escrita en alemán que presentó en la Universidad Humboldt de Berlín y que contiene ideas tan destacadas como la siguiente: «A diferencia de la difundida crítica de que Marx es un partidario ciego de la dominación absoluta de la naturaleza, su visión de la sociedad futura exige una interacción cuidadosa y sostenible con la naturaleza basada en un claro reconocimiento de sus límites».


Un apunte sobre el autor, injustamente poco conocido en nuestro país: Kohei Saito (nació en 1987, no hay error en la fecha) es doctor en Filosofía por la citada universidad berlinesa y actualmente es profesor asociado de economía política en la Universidad de la ciudad de Osaka. Está trabajando en la edición de las obras completas de Marx y Engels, Marx-Engels-Gesamtausgabe (MEGA) volumen IV/18, que incluye la serie de cuadernos científicos naturales de Marx.


Recientemente ha publicado en Japón (se está traduciendo al inglés) un libro sobre el «comunismo del decrecimiento» democrático. Un auténtico bestseller. La editorial ha vendido medio millón de ejemplares (Muy recientemente se ha publicado en castellano y en catalán).


La naturaleza contra el capital consta de una Introducción, dos partes -1. Ecología y economía. 2. La ecología de Marx y la Marx-Engels-Gesamtausgabe– con tres capítulos cada una: 1. La enajenación de la naturaleza como el surgimiento de lo moderno. 2. El metabolismo de la economía política. 3. El capital como una teoría del metabolismo. 4. Liebig y El capital. 5. ¿Los fertilizantes contra la agricultura del robo? 6. La ecología de Marx después de 1868, y una conclusión. No se ha incluido, lamentablemente, un índice nominal, la única pega de una edición perfecta.


Saito ha tenido la gentileza de escribir un prefacio para la edición en castellano. Con sus palabras: «Esta traducción al castellano es uno de esos maravillosos ejemplos que se suman a otras traducciones en coreano, portugués y francés, y agradezco profundamente la decisión de Bellaterra Edicions de publicarlo, así como el ahínco y la dedicación de la traductora, Javiera Mondaca».


Sin avanzar apenas nada, sin destripar nada, recojo algunas ideas para abrir el apetito del lector:


1. Saito apunta que, inicialmente, Marx no fue necesariamente «ecológico» y que a veces parecía más bien un pensador productivista. Ciertamente «solo después de un largo y arduo proceso de desarrollar la sofisticación de su propia economía política, durante el cual estudió con seriedad diversos campos de las ciencias naturales, Marx se volvió totalmente consciente de la necesidad de abordar el problema del desastre ambiental como una limitación impuesta al proceso de valoración del capital.» Según Saito y en expresión mejorable, Marx corrigió gradualmente su visión optimista de la dominación humana de la naturaleza «después de su ruptura con la filosofía en 1845».


2. Los cuadernos marxianos, que Saito conoce y ha trabajado en profundidad, son esenciales para entender su crítica ecológica al capitalismo. «El examen cuidadoso de los cuadernos de extractos de Marx no es un trabajo "filológico" menor y ese análisis nos llevará a dimensiones desconocidas de su crítica. Es demasiado pronto para "olvidar a Marx" como declaró provocativamente Immler. Al final de este estudio, suena más convincente el imperativo opuesto: "¡Marx vive!"». Los cuadernos de ciencias naturales que serán publicados por primera vez en MEGA2 «permitirán que los estudiosos tracen el surgimiento y desarrollo de la crítica ecológica de Marx al capitalismo de una manera más precisa y vívida, desentrañando diversos aspectos desconocidos de su proyecto asombrosamente abarcador de El capital.»


3. La naturaleza contra el capital aspira a una reconstrucción más sistemática y completa de la crítica ecológica de Marx al capitalismo que la realizada anteriormente con el objetivo de refutar los persistentes malentendidos de la ecología de Marx y demostrar su gran importancia teórica. En contra de otras interpretaciones, marxistas o no, Saito sostiene que Marx no trató los asuntos ecológicos de manera esporádica y marginal.


4. El autor muestra y enfatiza que las posiciones de Marx en el ámbito ecológico mantienen una clara continuidad con su crítica de la economía política.


5. En su proceso de estudio y profundización, «Marx se alejó conscientemente de cualquier forma de prometeísmo ingenuo y llegó a considerar las crisis ecológicas como la contradicción fundamental del modo de producción capitalista».


6. Desde el punto de vista de Seito, el concepto clave en este contexto es metabolismo (Stoffwechsel) que le permite una interpretación sistemática de la ecología de Marx.


7. Para Seito no es solo que un motivo ecológico ya sea central en los cuadernos de Marx de 1844 (los Manuscritos económico y filosóficos), su tesis es más penetrante: «no es posible comprender al alcance total de su crítica de la economía política si se ignora su dimensión ecológica».


8. De este modo, la ecología de Marx, señala Saito, no solo constituye un elemento inmanente de su sistema económico y de su visión emancipadora del socialismo «sino que también nos entrega uno de los andamiajes metodológicos más útiles para investigar las crisis ecológicas como la contradicción central del actual sistema histórico de producción y reproducción social. Esta “preciada herencia” de la teoría de Marx solo puede entenderse completamente con su ecología».


Aunque el estudio está centrado en la obra de Marx, Saito no se olvida de señalar su coincidencia con Engels también este punto.


Un pequeño matiz: Saito usa en ocasiones expresiones como la siguiente «tras la ruptura de Marx con la filosofía en 1845», para referirse al inicio de sus estudios económicos. Quizás hubiera sido más ajustado hablar de ruptura con tal o cual corriente filosófica, no con la filosofía. El autor de El capital nunca dejó de ser un filósofo.


En 2018, Natur gegen Kapital, La naturaleza contra el capital, ganó el Deutscher Memorial Prize, el premio alemán más importante de estudios marxistas. Con todo merecimiento.


Los «mercados de futuro», la prospectiva de Saito: «la crisis ecológica no pondrá fin al régimen del capital. Es probable que el capital continúe acumulando incluso si la crisis se profundiza al punto de destruir todo el planeta y producir globalmente una masa de refugiados ambientales y un supuesto "proletariado ambiental" cuya condición existencia –y no simplemente sus condiciones de trabajo– será severamente degradada a causa de la acumulación capitalista». La gente rica sobrevivirá, prosigue Saito, y «el capitalismo de desastre continuará acumulando riqueza a través de la doctrina del shock, mientras que las pobres y futuras generaciones se volverán mucho más vulnerables al desastre ambiental, aunque son muchos menos responsables de la crisis». Esta es la razón, señala, por la que «la justicia ambiental claramente incluye un componente de lucha de clases y el proletariado ambiental necesita surgir como un sujeto revolucionario para proteger su salud, comunidad y ambiente contra el empeoramiento de la crisis económica y ecológica.»


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12 enero, 2023

En la Mina El Tarancón — Elisa Serna

 





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Réquiem por un sueño: 100 años después de la fundación de la URSS — Oleg Yasinsky

 


INTERNATIONALIST 360° - 10/01/2023

   Traducción del inglés: Arrezafe


Firma del Tratado fundacional de la URSS (Imagen de Stepan Dudnik)


Pertenezco a una generación privilegiada. Nací a finales de los años 60 en Kiev, la capital de una Ucrania soviética y socialista, y tuve la suerte de pasar mi infancia, adolescencia e incluso mi juventud en un país satanizado como ningún otro en la historia de la humanidad: la URSS.


Un recuerdo enorme que tendremos que rescatar del olvido, no para el museo, sino como material para el nuevo andamiaje de los tiempos que vienen. Es una tarea inmensa que aún está por hacer.


Hablando en La Habana con el hijo mayor del Che, Camilo Guevara, un gran ser humano que falleció hace unos meses, cuando tratábamos de analizar el papel de la Unión Soviética en la historia mundial, me dijo:


“(…) Estamos hablando de una gran nación que desarrolló una revolución autóctona y épica contra viento y marea. Derrotó a las hordas nazifascistas a costa del sacrificio de su pueblo, haciendo un favor invaluable a la humanidad. Los soviéticos realizaron hazañas de diversa índole y en innumerables campos. Soy de los que creen que ni los más objetivos o viscerales críticos o enemigos de la URSS esperaban tal cosa. Siempre estuve convencido de que no había fuerza capaz de destruir una obra tan enorme. Subestimé la burocracia política, la acumulación de errores y la influencia capitalista en la mentalidad de algunos líderes (…) Creo que todavía es necesario hacer un análisis lo más científico posible. Es decir, despojado de todo atisbo de sentimentalismo o afinidad ideológica para llegar a un resultado más o menos preciso. No estoy abogando por que se aborde este tema sin mirada militante o de clase, eso es imposible, solo pido que se vea como una experiencia que hay que desnudar, radiografiar, auscultar hasta el último insignificante ápice para descubrir las raíces de lo que estuvo mal o bien, porque esa experiencia es, quizás, en versión mejorada, la única forma que existe para salvarnos como especie…”.


El peor crimen que cometió la URSS, el que nunca le será perdonado, fue el de haber sido una esperanza compartida de una sociedad más justa, más digna y más humana. Esto es lo que la Unión Soviética dio no solo a sus habitantes, sino a todos los pueblos del mundo sin excepción. Desde el triunfo de la revolución bolchevique en la lejana y exótica Rusia, el mundo ya nunca ha sido el mismo. El poder de los soviets (consejos populares) desafió ese orden anterior establecido desde arriba para aplastar a los de abajo, orden que hasta entonces parecía inmutable.


En la Unión Soviética aprendimos desde niños que, en la vida, la felicidad era ayudar a los demás y que nuestro destino era conocer el Universo sin límites. Todo lo que teníamos que hacer era estudiar y aprender mucho, ser buenos compañeros, convertirnos en personas dignas de nuestros padres y abuelos. Disponíamos de servicios de salud y educación totalmente gratuitos; más aún: en la universidad, por buenas notas, el estado nos pagaba. Leíamos mucho y veíamos muchas películas. Soñábamos con viajar por el mundo, hacer amigos de todos los países, culturas y colores. Sentíamos que el futuro era nuestro, que estaba al alcance de nuestros años, y que sería tarea de nuestra generación acabar con las guerras y unir a los pueblos del mundo, encontrar curas para las enfermedades y acabar con la injusticia y la explotación del hombre por el hombre de la historia humana. Soñar con tener mucho dinero estaba mal visto.


Creíamos profundamente en el amor sensible, modesto e inocente y en la amistad desinteresada como valores supremos. No teníamos nada de sobra, porque no teníamos lujos, ni casas grandes, ni viajes de turismo. Tampoco nos reuníamos con nuestros amigos en cafés o restaurantes, sino en nuestras casas, donde compartíamos lo poco y lo mucho que teníamos. Conocíamos literatura, música y cine de todo el mundo y no nos cansábamos de conversar sedientos de conocimiento. Cuando alguien se enfermaba, los médicos venían a visitarlo a su casa de forma gratuita. Las mujeres se jubilaban a los 55 años y los hombres a los 60. Teníamos derechos constitucionales, como la salud, la educación y la vivienda gratuitas, derechos que se cumplían estrictamente.


Si contáramos todo esto hoy, mucha gente en la mayoría de los países nos diría que se trata de una exageración propagandística o de un delirio de viejo nostálgico, que es mentira porque en la vida real no es así y que todas estas cosas no pueden ser verdad ni posibles. Otros, más informados, tendrán listos sus mil peros, recordando los despropósitos de la burocracia, las represiones políticas estalinistas, las diversas restricciones de libertad ciudadana, las dificultades para salir al extranjero, las colas enormes y la escasez de mercancías en los comercios, la censura y la gran distancia entre el discurso oficial y el privado. Y también sería verdad, pero de esas que, sin contexto ni matices, más se acercan a la mentira.


Es muy difícil hablar de la Unión Soviética desde el ámbito de lo secundario, tan normalizado y generalizado por el capitalismo, donde la libertad de elegir el papel higiénico entre mil colores y texturas es algo que se muestra descaradamente como un paso más hacia la felicidad plena. Quienes nunca supieron soñar con nada fuera de su bienestar personal, no tienen forma de comprender los logros y fracasos del proyecto soviético, no porque algo sea bueno o malo, sino por las dimensiones, niveles y tamaños incomparables.


La URSS fue la primera y más convincente prueba de que es posible la larga existencia de una sociedad donde el dinero no es ni el valor central, ni la principal condición para el desarrollo humano. Sí, el dinero era muy importante en la Unión Soviética. Pero no lo fue todo, y creo que esa es precisamente su principal diferencia con las sociedades occidentales.


No es cierto que la URSS fuera destruida por su incapacidad económica para competir con Occidente. Tampoco es cierto que su caída fuera el resultado de un largo o inteligente trabajo de los servicios de inteligencia enemigos.


La Unión Soviética no dejó de existir a causa de un enemigo político externo; lo que la destruyó fue su propia falta de democracia y participación real de los ciudadanos en la toma de decisiones del Estado, junto con la ingenuidad e infantilismo político de su pueblo, que no supo valorar y defender sus enormes conquistas sociales.


La nueva generación de burócratas oportunistas en el poder, que impregnó masivamente el Estado, entendió que el capitalismo les venía mucho mejor y, aprovechando la falta de experiencia política del pueblo desde los tiempos de Gorbachov, desató una tremenda campaña política anticomunista, prolongada hasta el día de hoy, para luego, dirigido por Yeltsin, propiciar un golpe de Estado derechista. Entendíamos de todo menos de política. No nos percatamos.


Pasaron las décadas… y mientras en algunas ex repúblicas soviéticas hordas de ignorantes alentados por el poder y su prensa siguen destruyendo los últimos monumentos a Lenin, profanando las tumbas y memoriales de los soldados antifascistas, en otras ciudades la población reunen el dinero necesario para restituir las estatuas de Joseph Stalin. No vamos a discutir ahora lo malo o lo calumniado que ha sido este personaje, dejemos eso para tiempos mejores, pero este hecho en particular nos indica la tremenda necesidad de muchas personas de aferrarse a su memoria histórica, a ese proyecto que, con sus luces y sombras, abrió un futuro para todos nosotros, nos hizo soñar con un mundo diferente, un mundo en el que la palabra 'futuro' no despertaba miedo, sino esperanza y anhelo.


Con las trágicas experiencias de este nuevo milenio, aprendimos que el tiempo es reversible. Las personas de hoy simplemente no encuentra ideologías ni esperanza en otras visiones de 'progreso'.


Cualquier análisis histórico mínimamente serio nos hace pensar nuevamente en la grandeza de un pueblo que supo crear otro tipo de economía, salir del dominio cultural ajeno y crear el suyo propio, otro proyecto estético, espiritual, ético, un recuerdo imborrable que hoy nos da alas, sabedores de que se puede volver a hacer, aunque no sea lo mismo… porque como dice la canción 'Todo Cambia', “Y lo que cambió ayer, tendrá que cambiar mañana”. Porque todo lo que se criticaba de la URSS, incluidos los peores errores y problemas no resueltos del 'socialismo real', son hoy la constante en la sociedad en la que vivimos, sólo que generalizados y multiplicados por la degeneración mundial del neoliberalismo capitalista moderno


Si en la URSS muchas cosas funcionaron mal, en el sistema actual prácticamente nada funciona, sólo los negocios de muy pocos, a muy corto plazo y a costa de todos y de todo. Hablando de 'campos de concentración' o prisiones soviéticas, en las pseudodemocracias de hoy se multiplican en todas partes por miles, de toda clase, de todo tipo, visibles e invisibles, mucho peores que las de entonces.


Y la peligrosa nostalgia por la URSS se asemeja cada vez más a una nostalgia por el futuro.




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10 enero, 2023

VIÑETAS CONTRAPESO

 






















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The hard work starts now. Welcome to the New Great Game on crack — Pepe Escobar

 


Strategic Culture - January 7, 2023

    [Una versión es castellano en AQUÍ]


2023 starts with collective NATO in Absolutely Freak Out Mode as Russian Defense Minister Shoigu announces that Russian Navy frigate Admiral Gorshkov is now on tour – complete with a set of Mr. Zircon’s hypersonic business cards.


The business tour will encompass the Atlantic and the Indian Ocean, and of course include the Mediterranean, the Roman Empire’s former Mare Nostrum. Mr. Zircon on the prowl has absolutely nothing to do with the war in Ukraine: it’s a sign of what happens next when it comes to frying much bigger fishes than a bunch of Kiev psychos.


The end of 2022 did seal the frying of the Big Ukraine Negotiation Fish. It has now been served on a hot plate – and fully digested. Moscow has made it painfully clear there’s no reason whatsoever to trust the “non-agreement capable” declining superpower.


So even taxi drivers in Dacca are now betting on when the much- vaunted “winter offensive” starts, and how far will it go. General Armageddon’s path ahead is clear: all-out demilitarization and de-electrification on steroids, complete with grinding up masses of Ukrainians at the lowest possible cost to the Russian Armed Forces in Donbass until Kiev psychos beg for mercy. Or not.


Another big fried fish on a hot plate at the end of 2022 was the 2014 Minsk Agreement. The cook was no other than former chancellor Merkel (“an attempt to buy time for Ukraine”). Implied is the not exactly smokin’ gun: the strategy of the Straussian/neo-con and neoliberal-con combo in charge of U.S. foreign policy, from the beginning, was to unleash a Forever War, by proxy, against Russia.


Merkel may have been up to something telling the Russians, in their face, that she lied like crypto-Soprano Mike Pompeo, then she lied again and again, for years. That’s not embarrassing for Moscow, but for Berlin: yet another graphic demonstration of total vassalage to the Empire.


The response by the contemporary embodiment of Mercury, Russian Foreign Ministry’s Maria Zakharova, was equally intriguing: Merkel’s confession could be used as a specific reason – and evidence – for a tribunal judging Western politicians responsible for provoking the Russia-Ukraine proxy war.


No one will obviously confirm it on the record. But all this could be part of an evolving, secret Russia-Germany deal in the making, leading to Germany restoring at least some of its sovereignty.


Time to fry NATO fish


Meanwhile, deputy chairman of the Russian Security Council Dmitry Medvedev, visibly relishing his totally unplugged incarnation, expanded on the Fried Negotiation Fish saga. “Last warning to all nations”, as he framed it: “there can be no business with the Anglo-Saxon world [because] it is a thief, a swindler, a card-sharp that could do anything… From now on we will do without them until a new generation of sensible politicians comes to power… There is nobody in the West we could deal with about anything for any reason.”


Medvedev, significantly, recited more or less the same script, in person, to Xi Jinping in Beijing, days before the zoom to end all zooms – between Xi and Putin – that worked as a sort of informal closure of 2022, with the Russia-China strategic partnership perfectly in synch.


On the war front, General Armageddon’s new – offensive – groove is bound to lead in the next few months to an undisputable fact on the ground: a partition between a dysfunctional black hole or rump Ukraine on the west, and Novorossiya in the east.


Even the IMF is now reluctant to throw extra funds into the black hole. Kiev’s 2023 budget has an – unrealistic – $36 billion deficit. Half of the budget is military-related. The real deficit in 2022 was running at about $5 billion a month – and will inevitably balloon.


Tymofiy Mylovanov, a professor at the Kiev School of Economics, came up with a howler: the IMF is worried about Ukraine’s “debt sustainability”. He added, “if even the IMF is worried, imagine what private investors are thinking”. There will be no “investment” in rump Ukraine. Multinational vultures will grab land for nothing and whatever puny productive assets may remain.


Arguably the biggest fish to be fried in 2023 is the myth of NATO. Every serious military analyst, few Americans included, knows that the Russian Army and military industrial complex represents a superior system than what existed at the end of the U.S.SR, and far superior to that of the U.S. and the rest of NATO today.


The Mackinder-style final blow to a possible alliance between Germany (EU), Russia and China – which is what is really behind the U.S. proxy war in Ukraine – is not proceeding according to the Straussian wet dream.


Saddam Hussein, former imperial vassal, was regime-changed because he wanted to bypass the petrodollar. Now we have the inevitable rise of the petroyuan – “in three to five years”, as Xi Jinping announced in Riyadh: you just can’t prevent it with Shock’n Awe on Beijing.


In 2008, Russia embarked on a massive rebuilding of missile forces and a 14-year plan to modernize land-based armed forces. Mr. Zircon presenting his hypersonic business card across the Mare Nostrum is just a small part of the Big Picture.


The myth of U.S. power


The CIA abandoned Afghanistan in a humiliating retreat – even ditching the heroin ratline – just to relocate to Ukraine and continue playing the same old broken records. The CIA is behind the ongoing sabotage of Russian infrastructure – in tandem with MI6 and others. Sooner or later there will be blowback.


Few people – including CIA operatives – may know that New York City, for instance, may be destroyed with a single move: blowing up the George Washington bridge. The city can’t be supplied with food and most of its requirements without the bridge. The New York City electrical grid can be destroyed by knocking out the central controls; putting it back together could take a year.


Even trespassed by infinite layers of fog of war, the current situation in Ukraine is still a skirmish. The real war has not even started yet. It might – soon.


Apart from Ukraine and Poland there is no NATO force worth mentioning. Germany has a risible two-day supply of ammunition. Turkey will not send a single soldier to fight Russians in Ukraine.


Out of 80,000 U.S. troops stationed in Europe, only 10% are weaponized. Recently 20,000 were added, not a big deal. If the Americans activated their troops in Europe – something rather ridiculous in itself – they would not have any place to land supplies or reinforcements. All airports and seaports would be destroyed by Russian hypersonic missiles in a matter of minutes – in continental Europe as well as the UK.


In addition, all fuel centers such as Rotterdam for oil and natural gas would be destroyed, as well as all military installations, including top American bases in Europe: Grafenwoehr, Hohenfels, Ramstein, Baumholder, Vilseck, Spangdahlem, and Wiesbaden in Germany (for the Army and Air Force); Aviano Air Base in Italy; Lajes Air Base in Portugal’s Azores islands; Naval Station Rota in Spain; Incirlik Air Base in Turkey; and Royal Air Force stations Lakenheath and Mildenhall in the UK.


All fighter jets and bombers would be destroyed – after they land or while landed: there would be no place to land except on the autobahn, where they would be sitting ducks.


Patriot missiles are worthless – as the whole Global South saw in Saudi Arabia when they tried to knock out Houthi missiles coming from Yemen. Israel’s Iron Dome can’t even knock out all primitive missiles coming from Gaza.


U.S. military power is the supreme myth of the fish to be fried variety. Essentially, they hide behind proxies – as the Ukraine Armed Forces. U.S. forces are worthless except in turkey shoots as in Iraq in 1991 and 2003, against a disabled opponent in the middle of the desert with no air cover. And never forget how NATO was completely humiliated by the Taliban.


The final breaking point


2022 ended an era: the final breaking point of the “rules-based international order” established after the fall of the U.S.S.R.


The Empire entered Desperation Row, throwing everything and the kitchen sink – proxy war on Ukraine, AUKUS, Taiwan hysteria – to dismantle the set-up they created way back in 1991.


Globalization’s rollback is being implemented by the Empire itself. That ranges from stealing the EU energy market from Russia so the hapless vassals buy ultra-expensive U.S. energy to smashing the entire semiconductor supply chain, forcibly rebuilding it around itself to “isolate” China.


The NATO vs. Russia war in Ukraine is just a cog in the wheel of the New Great Game. For the Global South, what really matters is how Eurasia – and beyond – are coordinating their integration process, from BRI to the BRICS+ expansion, from the SCO to the INSTC, from Opec+ to the Greater Eurasia Partnership.


We’re back to what the world looked like in 1914, or before 1939, only in a limited sense. There’s a plethora of nations struggling to expand their influence, but all of them are betting on multipolarity, or “peaceful modernization”, as Xi Jinping coined it, and not Forever Wars: China, Russia, India, Iran, Indonesia and others.


So bye bye 1991-2022. The hard work starts now. Welcome to the New Great Game on crack.


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09 enero, 2023

EEUU: la costumbre del delito

 



Ese burdel capitalista, guarida de ratas o, si usted lo prefiere, cueva de Alí Babá y los 435 ladrones, más conocido como Congreso de los Estados Unidos, ha elegido finalmente a su speaker. Ya pueden, a golpe de cheque e imperialista martillo, según su secular costumbre, seguir mintiendo, robando, sancionando, promoviendo guerras, golpes de estado y crímenes varios a fin de enriquecerse cuanto más, cuanto antes y caiga quien caiga. Diga lo que diga y proyecte lo que proyecte Hollywood, ese es el único fin, la única tarea de esta asociación criminal de corruptos y corruptores capaces de asesinar a cuantos se opongan a sus siniestros designios, incluidos sus propios presidentes.



En su publicación original, al pie de esta imaginaria ilustración del Capitolio destruido podemos leer: "Las ruinas de Berlín en 1945. Detrás de la puerta de Brandeburgo se alarga el bulevar Unter den Linden bordeado de edificios devastados por los bombardeos". Ignoro si se trata de una errata o de una intencionada correlación de carácter premonitorio.

Loam


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