25 febrero, 2023

MAQUILLANDO EL CADÁVER DEL CAPITALISMO — Luis Britto García

 



luisbrittogarcía – 25/03/2023


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Ya nadie habla de capitalismo. Capitalismo implica capital, que posee otro y tú no tienes. Capitalista es dueño, patrono, tipo que impone hacer lo que a él le da la gana. Ahora se habla del Mercado. Mercado suena impersonal, como el destino o las leyes naturales. Quien dice Mercado casi dice Supermercado, tan abarrotado de bienes que casi olvidamos que hay que pagar la factura. Capital es la mano que aprieta. Mercado es la mano invisible que, como Dios, se ocupa de hacer el bien aunque el resultado sea que todo anda mal.


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Si para venderse el capitalismo tiene que cambiarse el nombre, significa que no está dispuesto a cambiar nada, excepto nombres. Ya anotó Adolfo Bioy Casares en su Diccionario del argentino exquisito que todas las indignidades del capitalismo han sido rebautizadas con las palabras más dignas del idioma. Ya los precios no suben, se liberan. Los intereses no se alzan, se sinceran. Al trabajador no se lo despide, se flexibiliza su relación de trabajo. Apoteosis de la confiscación por el capitalismo del prestigio de lo que se le opone es banalizar la Revolución como argumento de venta: hay revolución en la moda, en los desodorantes, en las toallas sanitarias, en el papel higiénico. Revolución en todo, mientras no haya Revolución en nada.


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Todo sistema elogia sus principios constitutivos. La primera verruga que desaparece del lifting capitalista es el capitalista mismo. En una época se hacían lenguas los medios de comunicación sobre los grandes agiotistas: Morgan, Carnegie, Vanderbilt, Rockefeller, Getty. No tardaron los maquilladores de imagen en darse cuenta de lo nefasto que resulta comunicarle a los habitantes del mundo que pertenecen a unas decenas de vejetes avinagrados escondidos en bunkers impenetrables. Los amos del mundo son invisibles. Su máscara es el secreto Sus esclavos no necesitan conocerlos para servirles. Ahora lo que hay son Fundaciones. La culpa de lo que está mal recae sobre los políticos. Los amos del mundo figuran reducidos a símbolos corporativos, que aparentan multiplicarse y dividirse para no pagar impuestos y burlar las leyes antimonopolio. El sistema sin nombre avanza hacia la tiranía sin rostro.




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Dejemos el juego de las apariencias, que se acentúa a medida que las realidades se deterioran. Vayamos a los hechos. Demostraron Marx y Engels que el capital tiende a concentrarse en un número cada vez menor de manos. Se fundamenta el capitalismo en un principio que no existe, el de la libre competencia. En realidad, los grandes capitales destruyen o devoran a los pequeños. Según estimación del Credit Suisse Research Institute, el 1% de la población posee hoy más propiedad que la mitad de los habitantes del planeta; el 10% más rico posee el 88% de la propiedad del mundo (https: //globalpolicywatch.org). Nunca tanta miseria produjo tanta riqueza para tan pocos. Puede que todo el planeta termine perteneciendo a una sola persona. A menos que antes, como profetizó Marx, los expropiados expropien a los expropiadores.


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John Maynard Keynes advirtió en 1936 en The General Theory of Employmen, Interest and Money que para evitar la instauración de gobiernos socialistas en Europa eran indispensables medidas intervencionistas del Estado para vencer las crisis capitalistas, tales como incrementos redistributivos del gasto público para activar el empleo, expandir el consumo y revitalizar la economía. En aras de esta confesión de que el capitalismo no funciona se hicieron concesiones a los trabajadores y se publicitó la creación de un “Estado del Bienestar” en algunos países europeos. Era como un socialismo sin socialismo. El maquillaje duró hasta que la desintegración de la Unión Soviética lo hizo innecesario. Muerto el perro, se acabó la rabia. Gobiernos neoliberales privatizaron empresas públicas, realizaron despidos masivos, aniquilaron sindicatos y retiraron a los trabajadores todas sus conquistas, que ya no parecían necesarias para evitar revoluciones. En lugar del socialismo sin socialismo, mostró su rostro feroz el capitalismo con capitalismo.




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En 1930 el mismo John Maynard Keynes había profetizado en una conferencia que para el 2030 la automatización resolvería íntegramente el problema de la producción de bienes, pero crearía un desempleo inmanejable. En otras palabras, se resolvería la producción, mas no su distribución. En efecto, hoy en día se producen alimentos de sobra para toda la humanidad, y sin embargo 944 millones de personas sufren desnutrición (Programa Mundial de Alimentos). Para 2020 la tasa de desempleo fue de 9,4%, con 187,7 millones de desempleados, más 165 millones de subempleados, más 119 millones que dejaron de buscar empleo (Portafolio.co.economia). El capitalismo no puede proporcionar alimento ni empleo a los trabajadores que explota. Y en pocas décadas la automatización de la Cuarta Revolución Industrial sustituirá con máquinas a todos los trabajadores no creativos.


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Es el momento para un nuevo maquillaje; la panacea de la Renta Básica Universal, cantidad que sería entregada a todo habitante para que satisfaga sus necesidades básicas, trabaje o no trabaje. La apoyan Billy Gates, Mark Zuckenberg, Jeff Bezos, Elon Musk, el Papa Francisco y la Mafia del World Economic Forum. Suena lógica, necesaria e inevitable, pero es de nuevo el socialismo sin socialismo. Si los dueños del mundo otorgan una subvención, la retirarán en cuanto los trabajadores dejen de ser una amenaza, así como les arrebataron el Estado de Bienestar. Antes del colapso de 2008, la economía especulativa superaba unas ochenta veces la producción real de bienes. Los funerales del capitalismo, con su economía de casinos, su generalizada corrupción, su lavado de dólares, su narcotráfico y la pauperización salarial de las masas del Tercer Mundo atraen mucho oportunista con esperanzas de que algo le tocará. Sólo la propiedad social de los medios de producción garantiza la distribución social del producto.


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El capitalismo, en fin, surge y se mantiene gracias a una colosal destrucción y dilapidación de los recursos naturales, en particular de la energía fósil, la cual se agotará en pocas décadas. Ahora pretende presentarse como ecologista, recetando energías alternativas sin explicar cómo las habilitará sin recurrir a los hidrocarburos. Y su tasa de beneficios desciende progresiva e inexorablemente. No tiene el capital solución para ninguna de estas contradicciones. Dejemos a las viudas del capitalismo acompañarlo a su última morada. Pero no nos enterremos con él.




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Al imperio sólo le queda el terror — Loam

 



Algo dramáticamente grave e inesperado (es decir, un milagro) tendría que suceder para que Rusia perdiera o no ganara la guerra que contra ella están librando en Ucrania los Estados Unidos y la OTAN. Evidentemente, no es esto lo que sostiene el conjunto del rastrero aparato mediático occidental, convenientemente convertido en el más infame y potente instrumento de propaganda de la historia al servicio del capital estadounidense. Desde dichos medios, se nos dice insistentemente que Ucrania (la OTAN) vencerá, que Rusia está cada vez más débil, que sus municiones son ya escasas, que sus tropas están desmoralizadas, que el presidente Putin está enfermo, que existe malestar en la cúpula militar rusa y descontento en algunos sectores gubernamentales... y un largo y esperpéntico etc. Yo personalmente, y tengo 73 años, nunca en mi vida he contemplado un tsunami tal de patrañas, propaganda y desinformación tan servilmente orquestado y consensuado, tanto por los gobiernos como por el conjunto de la denominada “prensa democrática”. Abrupta e ilegalmente clausurados los medios de comunicación rusos, silenciada cualquier voz contraria a la narrativa dictada por Washington y la OTAN, sólo cabe abrirse paso como mejor sepamos en busca de la verdad ocultada y censurada por esta creciente oscuridad fascista.



Quienes han urdido esta guerra, dueños o patrocinadores de los medios de comunicación convertidos en arma de la misma, saben muy bien que Rusia no será vencida, ni en el campo de batalla económico, mediante las nefastas sanciones, ni mucho menos en el militar. Rusia posee no sólo el ejército continental mejor formado y pertrechado del mundo, con una arraigada tradición de resistencia popular y de históricas victorias que huelga enumerar, sino que, además, dispone de un poderosa industria de defensa, de los recursos naturales para abastecerla y de una red de transporte amplia y eficaz. Y, lo que es más importante, un pueblo con una casi telúrica querencia por su país (Россия-Матушка / Madre Rusia) y por su soberanía.



¿Entonces –podría uno preguntarse– por qué mienten los dirigentes y los medios occidentales? ¿Por qué aseguran e insisten en la victoria de Ucrania? Pues por el mismo adagio por el que arrasaron Yugoslavia y han destruido el gaseoducto germano-ruso: para mantener a EEUU dentro, a Rusia fuera y a Alemania abajo. O sea, hegemonía. Algo que EEUU está perdiendo a raudales. La Unión Europea –y el Reino Unido en su estatus de superintendente del imperio–, es una colonia del imperio estadounidense, económicamente sometida y militarmente ocupada por el mismo. Sólo alguien extremadamente cándido o ignorante puede creer que las numerosas bases militares estadounidenses repartidas por Europa están ahí para proteger a la población europea, la democracia, la libertad y demás paparruchas burguesas destinadas a legitimar la colonización y la explotación de las clases subalternas por una oligarquía cuya única patria es el capital, su capital. No, las bases están y siempre estuvieron ahí exclusivamente para proteger los intereses del imperio estadounidense y evitar cualquier tratado o alianza que pueda suponer competencia o amenaza hacia los mismos. Por eso mienten.



Un imperio cuyo poder no está en continua expansión (algo intrínseco a todo imperio) alcanza un límite a partir del cual comienza a contraerse, implosiona (violentamente, algo intrínseco, también, a cualquier imperio). Entre otras cosas, porque sus "músculos" ya no son capaces de sostener el peso del orden impuesto ni de administrar su creciente complejidad. Probablemente sea la guerra de Ucrania el último y desesperado intento imperial de aferrarse a su menguante hegemonía, síntoma y clara manifestación de que el imperio estadounidense ha rebasado el limite de su expansión y comienza a contraerse. Zelenski, un tipo sin escrúpulos que no es ni presidente ni soldado, aunque se disfrace de ambos, es el criado encargado de servirle al emperador sus últimas sangrientas copas: "más armas, más armas, más armas".



Es curioso, todos los acólitos del moribundo imperio visitan a este icono de la corrupción y servicial criado de la camiseta parda; lo abrazan, lo agasajan, lo remuneran, lo animan... Y sin embargo, esa reiterada especie de liturgia mediática tiene un ominoso cariz fúnebre, amargo, trágico por cuantos muertos yacen asesinados bajo las alfombras sobre las que los asesinos caminan, bajo las poltronas en las que se sientan y bajo los atriles sobre los que farfullan, prometen... y mienten.




Al imperio sólo le queda el terror, es lo único que reparte gratuitamente y en abundancia, las armas que tan reiteradamente le solicita el falsario presidente de Ucrania, esas hay que pagarlas despedazando el país y derramando su sangre y su futuro en las putrefactas fauces del imperio. Todos los acólitos de la OTAN participan de este macabro ritual, todos, en mayor o menor medida, arrancan y arrojan trozos de sus países a las ávidas garras del imperio moribundo. Todo lo que entregan para tan "noble causa" se le roba a los pueblos; cada tanque, cada avión, cada fusil, cada bala supone, como dijo Fidel Castro, un hospital, una escuela, una carretera, un puente menos, y el trabajo de los muchos convertido en el lujo y el poder de unos pocos. Si estos criminales vuelven a hablarme de democracia, de derechos humanos y de libertad, les parto la matraca.


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24 febrero, 2023

"Europa hace mucho perdió su dignidad"

Parlamento "Europeo"

 

La guerra debilita a Europa frente a Estados Unidos — Marcos Roitman Rosenmann


La Jornada – 24/03/2023


Sea cual sea el desenlace de la guerra entre Rusia y Ucrania, Europa saldrá debilitada frente a Estados Unidos. A un año de su inicio, el balance no puede ser más desolador. Sus instituciones y gobiernos han claudicado, no han sido capaces de forjar una alternativa de paz. Han optado por seguir las directrices de la Casa Blanca y la OTAN, incrementando el riesgo de una confrontación mundial, que de hecho lo es. ¿Si no, a qué viene la visita sorpresa de Biden a Ucrania? ¿Y las declaraciones de la vicepresidenta Kamala Harris? Sobre el terreno, hay tanques alemanes, misiles estadunidenses, obuses españoles, material fabricado en Francia, Italia y Gran Bretaña. En fin, un despliegue de armamento "made in Europa Occidental" en poder de Ucrania.


La deriva belicista tiene consecuencias para la vida cotidiana: el encarecimiento de la canasta básica. No hay producto –pan, leche, carne, fruta, verduras, café o cerveza– cuyo precio no se haya incrementado. La calefacción, la luz, la gasolina, se han convertido en artículos de lujo. La inflación se dispara y la dependencia hacia los hidrocarburos estadunidenses se consolida. El sabotaje del gasoducto NordStream, como lo demostró Seymour Hersh, se urde entre la OTAN y la armada noruega, siendo un punto de inflexión en la dependencia energética de Europa respecto a Estados Unidos. Para Alemania, implicó importar gas más caro de Estados Unidos. Biden dijo que prefería una Alemania congelada en invierno a ver cómo disminuye su ayuda armamentística a Ucrania.


En enero de este año, la ministra de Defensa alemana, Christine Lambrecht, dimitió. En ella se condensaron las críticas de la OTAN al considerar que ralentizaba el envío de armas a Zelensky. Eliminada de la ecuación, la base estadunidense Ramstein, en territorio alemán, donde se celebran la mayoría de las reuniones de la coalición antirrusa, se convirtió en campo de entrenamiento para soldados ucranios. Allí son adiestrados en el uso de sistemas de armamento sofisticado, tanques y misiles de última generación, para volver a combatir en Kiev. Dichos cursos han contado con la presencia del presidente del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, general Mark Milley.


Europa sólo existe para servir a Estados Unidos. En este contexto, reunidos en Bruselas, los ministros de defensa de la OTAN acordaron incrementar el material de guerra enviado a Ucrania. Bajo esta lógica, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, declaró ante Zelensky: "es mejor dar prioridad a las entregas útiles para permitir a los ucranios resistir y llevar a cabo operaciones en lugar de compromisos que llegarán demasiado tarde". Zelensky se crece. Viaja por Europa, recibiendo parabienes. Joe Biden lo visita en Kiev dejando claro sus planes y cuál es el papel de Europa. Agachar la cabeza y avalar el plan estadunidense. Otra humillación para la Unión Europea. Ucrania es una bomba de tiempo, que Estados Unidos hará estallar cuando estime conveniente y Zelensky sea un juguete roto.


Josep Borrell, el jefe de la diplomacia europea, subraya sin sonrojarse: "ya que los muertos los ponen ellos, ayudémosles (…) Zelensky y los ucranios tienen muchos aplausos, pero no tienen municiones (…) Esa es la paradoja. Tiene que haber menos aplausos y mejores suministros de armas". Para Borrell, la guerra supone que la Unión Europea ha "llegado a la edad adulta (…) convirtiéndose en un actor creíble y capaz de usar la coerción". Sin pudor, plantea potenciar la industria militar como polo de desarrollo. "Nos hacemos adultos" fue su expresión, para acabar por enunciar los desafíos de la Unión Europea en tiempos de guerra: "lograr credibilidad como actor global, asumir la responsabilidad estratégica como suministrador de seguridad y defensa y lograr un compromiso mayor con nuestros socios de todo el mundo". Europa vive en una economía de guerra.


Ucrania debe resistir, no importa el número de muertos. Mientras, la Unión Europea firma el décimo paquete de sanciones. La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, cuantifica el costo para Rusia en 11 mil millones de euros. En un año han contemplado negación de visados, inmovilización de cuentas bancarias, imposibilidad de importar artículos de lujo, equipos electrónicos, productos de doble uso. El espacio aéreo, marítimo y terrestre. Sus aeronaves no pueden acceder a los aeropuertos de la Unión Europea. La marina mercante rusa no puede acceder a puertos de la UE. Hay prohibición de acceso al sistema Swift para los bancos. Se han retirado las licencias para actividades de radiodifusión. Sin olvidar la compra de petróleo crudo y gas. Pero como suele ocurrir, las sanciones tienen un efecto búmeran. Son pequeños empresarios, exportadores de tecnología, asesores en materia de ingeniería y comerciantes quienes pagan la factura. Mientras, la industria de guerra se enriquece.


Europa hace mucho perdió su dignidad. Sus dirigentes me recuerdan una escena del filme Los hermanos Marx en el Oeste, donde Groucho, en un tren sin combustible, reclamaba "más madera que es la guerra", para perseguir a los malos en un tren destartalado y sin combustible. Lamentablemente no estamos en una ficción. A un año de la guerra, sólo la muerte se atisba en el horizonte. Ojalá sea posible la paz, para lo cual es necesario un viraje de 180 grados.


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Sorpresa inesperada de los televidentes ucranianos

 

FISHKI.NET ★★★


Ayer, los televidentes ucranianos recibieron inesperadamente felicitaciones por el 23 de febrero. Cibercombatientes rusos "desbarataron" el canal Inter TV y transmitieron en vivo el himno de la Unión Soviética.






También atacaron varios sitios web estatales ucranianos: "Hoy, 23 de febrero, se detectó un ataque a varios medios web de autoridades estatales y locales ucranianas, como resultado de lo cual se modificó el contenido de varias páginas de estos medios", comunicó el Servicio Estatal de Comunicaciones Especiales de Ucrania.


Fuente: fishki.net


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El mito de los Estados Unidos de América finalmente se derrumbó como un castillo de naipes. Todas esas mentiras de Hollywood –derechos humanos, estado del bienestar, democracia, libertad de expresión, inviolabilidad de la propiedad privada... – han quedado expuestas a los ojos de todo el mundo, mostrando la realidad de ese podrido y apestoso muladar llamado Estados Unidos.




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23 febrero, 2023

La hegemonía estadounidense y sus peligros

 


Ministerio de Asuntos Exteriores de

la República Popular de China

febrero 2023

(Traducción del inglés: Arrezafe)

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La hegemonía estadounidense y sus peligros


Contenido


  Introducción


I. Hegemonía política: arrojando su peso alrededor


II. Hegemonía militar: uso desenfrenado de la fuerza 


III. Hegemonía económica: saqueo y explotación


IV. Hegemonía tecnológica: monopolio y supresión


V. Hegemonía cultural: difusión de narrativas falsas


   Conclusión



Introducción


Desde que se convirtió en el país más poderoso del mundo tras las dos guerras mundiales y la Guerra Fría, Estados Unidos ha actuado con creciente audacia para interferir en los asuntos internos de otros países, perseguir, mantener y abusar de su hegemonía, promover la subversión y la infiltración y librar guerras deliberadamente, perjudicando a la comunidad internacional.


Estados Unidos ha desarrollado un manual hegemónico de jugadas  destinadas a organizar "revoluciones de color", instigar disputas regionales e incluso lanzar guerras directas con el pretexto de promover la democracia, la libertad y los derechos humanos. Aferrándose a la mentalidad de la Guerra Fría, Estados Unidos ha intensificado la política de bloques y avivado el conflicto y la confrontación. Ha exagerado el concepto de seguridad nacional, abusado de los controles de exportación y impuesto sanciones unilaterales a otros. Ha adoptado un enfoque selectivo del derecho y las normas internacionales, utilizándolos o descartándolos según le parezca, y ha tratado de imponer normas que sirvan a sus propios intereses en nombre de la defensa de un "orden internacional basado en normas".


Este informe, al presentar los hechos relevantes, busca exponer el abuso de hegemonía de EE. UU. en los campos político, militar, económico, financiero, tecnológico y cultural, y atraer una mayor atención internacional sobre los peligros de las prácticas de EE. UU. para la paz y la estabilidad mundiales. y el bienestar de todos los pueblos.


I. Hegemonía política: lanzando su peso alrededor


Estados Unidos ha intentado durante mucho tiempo moldear a otros países y al orden mundial con sus propios valores y sistema político en nombre de la promoción de la democracia y los derechos humanos.


◆ Abundan los casos de interferencia estadounidense en los asuntos internos de otros países. En nombre de "promover la democracia", Estados Unidos practicó una "Doctrina Neo-Monroe" en América Latina, instigó "revoluciones de color" en Eurasia y orquestó la "Primavera Árabe" en Asia occidental y el norte de África, lo que provocó el caos y el desastre en muchos países.


En 1823, Estados Unidos anunció la Doctrina Monroe. Mientras promocionaba una "Ámerica para los americanos", lo que realmente quería era una "América para los Estados Unidos".


Desde entonces, las políticas de los sucesivos gobiernos de Estados Unidos hacia América Latina y la región del Caribe han estado plagadas de interferencias políticas, intervenciones militares y cambios de regímenes. Desde sus 61 años de hostilidad y bloqueo a Cuba hasta el derrocamiento del gobierno chileno de Allende, la política estadounidense en esta región se ha basado en una máxima: los que se sometan prosperarán; los que se resistan perecerán.


El año 2003 marcó el comienzo de una sucesión de "revoluciones de color": la "Revolución de las rosas" en Georgia, la "Revolución naranja" en Ucrania y la "Revolución de los tulipanes" en Kirguistán. El Departamento de Estado de Estados Unidos admitió abiertamente que jugó un "papel central" en estos "cambios de régimen". Estados Unidos también interfirió en los asuntos internos de Filipinas, derrocando al presidente Ferdinand Marcos Sr. en 1986 y al presidente Joseph Estrada en 2001 a través de las llamadas "revoluciones del poder popular".


En enero de 2023, el exsecretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, publicó su nuevo libro Never Give a Inch: Fighting for the America I Love. En él reveló que Estados Unidos había planeado intervenir en Venezuela. El plan era obligar al gobierno de Maduro a llegar a un acuerdo con la oposición, privar a Venezuela de su capacidad para vender petróleo y oro a cambio de divisas, ejercer una gran presión sobre su economía e influir en las elecciones presidenciales de 2018.


◆ EE.UU. ejerce un doble rasero en las normas internacionales. Al colocar su propio interés en primer lugar, Estados Unidos se ha alejado de los tratados y organizaciones internacionales y ha puesto su derecho interno por encima del derecho internacional. En abril de 2017, la administración Trump anunció que cortaría todos los fondos estadounidenses al Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA siglas en inglés) con la excusa de que la organización "apoya o participa en la gestión de un programa de aborto coercitivo o esterilización involuntaria". Estados Unidos abandonó la UNESCO dos veces en 1984 y 2017. En 2017, anunció que abandonaba el Acuerdo de París sobre el cambio climático. En 2018, anunció su salida del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, citando el "sesgo" de la organización contra Israel y la falta de protección efectiva de los derechos humanos. En 2019, Estados Unidos anunció su retiro del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio para buscar el desarrollo sin restricciones de armas avanzadas. En 2020, anunció su retirada del Tratado de Cielos Abiertos.


Estados Unidos también ha sido un obstáculo para el control de armas biológicas al oponerse a las negociaciones sobre un protocolo de verificación para la Convención de Armas Biológicas (BWC siglas en inglés) e impedir la verificación internacional de las actividades de los países relacionadas con las armas biológicas. Como único país en posesión de un arsenal de armas químicas, Estados Unidos ha retrasado repetidamente la destrucción de armas químicas y se ha mostrado reacio a cumplir con sus obligaciones. Se ha convertido en el mayor obstáculo para lograr "un mundo libre de armas químicas".


◆ Estados Unidos está armando pequeños bloques a través de su sistema de alianzas. Ha estado imponiendo una "Estrategia del Indo-Pacífico" en la región de Asia-Pacífico, reuniendo clubes exclusivos como Five Eyes, Quad y AUKUS, y obligando a los países regionales a tomar partido. Tales prácticas están destinadas esencialmente a crear división en la región, avivar la confrontación y socavar la paz.


◆ Estados Unidos juzga arbitrariamente la democracia en otros países y fabrica una narrativa falsa de "democracia versus autoritarismo" para incitar al distanciamiento, la división, la rivalidad y la confrontación. En diciembre de 2021, Estados Unidos fue sede de la primera "Cumbre por la Democracia", que generó críticas y oposición de muchos países por burlarse del espíritu de la democracia y dividir al mundo. En marzo de 2023, Estados Unidos será el anfitrión de otra "Cumbre por la Democracia", que no será bien recibida y nuevamente no encontrará apoyo.


II. Hegemonía militar: uso desenfrenado de la fuerza


La historia de los Estados Unidos se caracteriza por la violencia y la expansión. Desde que obtuvo la independencia en 1776, Estados Unidos ha buscado constantemente la expansión por la fuerza: masacró indios, invadió Canadá, libró una guerra contra México, instigó la Guerra Hispanoamericana y anexó Hawái. Después de la Segunda Guerra Mundial, las guerras provocadas o lanzadas por Estados Unidos incluyeron la Guerra de Corea, la Guerra de Vietnam, la Guerra del Golfo, la Guerra de Kosovo, la Guerra de Afganistán, la Guerra de Irak, la Guerra de Libia y la Guerra de Siria, abusando de su hegemonía militar para allanar el camino a objetivos expansionistas. En los últimos años, el presupuesto militar anual promedio de EE.UU. ha superado los 700.000 millones de dólares estadounidenses, lo que representa el 40 por ciento del total mundial, más que los 15 países que lo respaldan juntos. Estados Unidos tiene alrededor de 800 bases militares en el extranjero, con 173.000 tropas desplegadas en 159 países.


Según el libro 'América invade: cómo hemos invadido o estado militarmente involucrados con casi todos los países de la Tierra', Estados Unidos ha luchado o estado militarmente involucrado con casi todos los 190 países reconocidos por las Naciones Unidas con sólo tres excepciones. Los tres países se "salvaron" porque Estados Unidos no los encontró en el mapa.


◆ Como dijo el ex presidente estadounidense Jimmy Carter, Estados Unidos es sin duda la nación más belicosa en la historia del mundo. Según un informe de la Universidad de Tufts, "Presentación del Proyecto de Intervención Militar: un nuevo conjunto de datos sobre las intervenciones militares de EE.UU., 1776-2019", Estados Unidos llevó a cabo casi 400 intervenciones militares en todo el mundo entre esos años, el 34 por ciento de las cuales fueron en América Latina y el Caribe, 23 por ciento en Asia Oriental y el Pacífico, 14 por ciento en Medio Oriente y África del Norte y 13 por ciento en Europa. Actualmente, su intervención militar en Oriente Medio y Norte de África y África subsahariana va en aumento.


Alex Lo, columnista del South China Morning Post, señaló que Estados Unidos rara vez ha distinguido entre diplomacia y guerra desde su fundación. Derrocó gobiernos elegidos democráticamente en muchos países en desarrollo en el siglo XX y los reemplazó inmediatamente con regímenes títeres pro estadounidenses. Hoy, en Ucrania, Irak, Afganistán, Libia, Siria, Pakistán y Yemen, Estados Unidos está repitiendo sus viejas tácticas de librar guerras de terceros, de baja intensidad y con aviones no tripulados.


◆ La hegemonía militar estadounidense ha causado tragedias humanitarias. Desde 2001, las guerras y las operaciones militares lanzadas por Estados Unidos en nombre de la lucha contra el terrorismo se han cobrado más de 900.000 vidas, de las cuales unas 335.000 son civiles, millones de heridos y decenas de millones de desplazados. La Guerra de Irak de 2003 provocó entre 200.000 y 250.000 muertes de civiles, incluidos más de 16.000 asesinados directamente por el ejército estadounidense, y dejó a más de un millón sin hogar.


Estados Unidos ha creado 37 millones de refugiados en todo el mundo. Desde 2012, solo el número de refugiados sirios se ha multiplicado por diez. Entre 2016 y 2019, se documentaron 33.584 muertes de civiles en los combates sirios, incluidos 3.833 muertos por bombardeos de la coalición liderada por Estados Unidos, la mitad de ellos mujeres y niños. El Servicio de Radiodifusión Pública (PBS) informó el 9 de noviembre de 2018 que los ataques aéreos lanzados por las fuerzas estadounidenses solo en Raqqa mataron a 1.600 civiles sirios.


La guerra de dos décadas en Afganistán devastó el país. Un total de 47.000 civiles afganos y entre 66.000 y 69.000 soldados y policías afganos no relacionados con los ataques del 11 de septiembre murieron en operaciones militares estadounidenses y más de 10 millones de personas fueron desplazadas. La guerra en Afganistán destruyó los cimientos del desarrollo económico del país y sumió al pueblo afgano en la miseria. Tras la "debacle de Kabul" en 2021, Estados Unidos anunció que congelaría unos 9.500 millones de dólares en activos pertenecientes al banco central afgano, una medida considerada como "puro saqueo".


En septiembre de 2022, el ministro del Interior turco, Suleyman Soylu, comentó en un mitin que Estados Unidos ha librado una guerra de poder en Siria, ha convertido a Afganistán en un campo de opio y una fábrica de heroína, ha sumido a Pakistán en la agitación y ha dejado a Libia sumida en incesantes disturbios civiles. Estados Unidos hace lo que sea necesario para robar y esclavizar a la población de cualquier país con recursos subterráneos.


Estados Unidos también ha adoptado métodos espantosos en la guerra. Durante la Guerra de Corea, la Guerra de Vietnam, la Guerra del Golfo, la Guerra de Kosovo, la Guerra de Afganistán y la Guerra de Irak, Estados Unidos utilizó cantidades masivas de armas químicas y biológicas, así como bombas de racimo, bombas de aire-combustible, bombas de grafito y bombas de uranio empobrecido, que causan enormes daños en las instalaciones civiles, innumerables víctimas civiles y una contaminación ambiental duradera.


III. Hegemonía Económica -- Saqueo y Explotación


Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos lideró los esfuerzos para establecer el Sistema de Bretton Woods, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que, junto con el Plan Marshall, formaron el sistema monetario internacional centrado en torno al dólar estadounidense. Además, Estados Unidos también ha establecido una hegemonía institucional en el sector económico y financiero internacional mediante la manipulación de los sistemas de votación ponderada, las reglas y los arreglos de las organizaciones internacionales, incluida la "aprobación por mayoría del 85 por ciento", y sus leyes y reglamentos comerciales nacionales. Al aprovechar el estatus del dólar como la principal moneda de reserva internacional, Estados Unidos básicamente está recaudando "señoreaje" de todo el mundo; y utilizando su control sobre las organizaciones internacionales,


◆ Estados Unidos explota la riqueza mundial con la ayuda del "señoraje". Cuesta sólo alrededor de 17 centavos producir un billete de 100 dólares, pero otros países tuvieron que pagar 100 dólares en bienes reales para obtener uno. Se señaló hace más de medio siglo que Estados Unidos disfrutaba de privilegios y déficits exorbitantes creados por su dólar, y que usaba el billete de papel sin valor para saquear los recursos y manufacturas de otras naciones.


◆ La hegemonía del dólar estadounidense es la principal fuente de inestabilidad e incertidumbre en la economía mundial. Durante la pandemia de COVID-19, Estados Unidos abusó de su hegemonía financiera global e inyectó billones de dólares en el mercado global, dejando que otros países, especialmente las economías emergentes, pagaran el precio. En 2022, la Fed puso fin a su política monetaria ultraflexible y recurrió a un aumento agresivo de las tasas de interés, lo que provocó turbulencias en el mercado financiero internacional y una depreciación sustancial de otras monedas, como el euro, muchas de las cuales cayeron a un mínimo en 20 años. Como resultado, un gran número de países en desarrollo se enfrentaron a una alta inflación, depreciación de la moneda y fugas de capital. Esto fue exactamente lo que el secretario del Tesoro de Nixon, John Connally, comentó una vez, con autosatisfacción pero con aguda precisión, que "el dólar es nuestra moneda, pero es tú problema”.


◆ Con su control sobre las organizaciones económicas y financieras internacionales, Estados Unidos impone condiciones adicionales a su “ayuda” a otros países. Para reducir los obstáculos a la entrada del capital y la especulación de EE.UU., se requiere que los países receptores avancen en la liberalización financiera y abran los mercados financieros para que sus políticas económicas estén alineadas con la estrategia de EE.UU. Según Review of International Political Economy, junto con los 1.550 programas de alivio de la deuda extendidos por el FMI a sus 131 países miembros entre 1985 y 2014, se habían adjuntado hasta 55.465 condiciones políticas adicionales.


◆ Estados Unidos reprime deliberadamente a sus oponentes mediante coerción económica. En la década de 1980, para eliminar la amenaza económica que representaba Japón y controlar y utilizar a este último con el objetivo estratégico de confrontar a la Unión Soviética y dominar el mundo, Estados Unidos aprovechó su poder financiero hegemónico contra Japón y concluyó el Plaza Accord. Como resultado, el yen subió y Japón se vio presionado para abrir su mercado financiero y reformar su sistema financiero. El Plaza Accord asestó un duro golpe al impulso de crecimiento de la economía japonesa, dejando a Japón en lo que más tarde se denominó "tres décadas perdidas".


◆ La hegemonía económica y financiera de Estados Unidos se ha convertido en un arma geopolítica. Redoblando la apuesta por las sanciones unilaterales y la "jurisdicción de brazo largo", Estados Unidos ha promulgado leyes internas como la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, la Ley global Magnitsky de Responsabilidad de Derechos Humanos y la Ley Contra los Adversarios de Estados Unidos Mediante Sanciones, e introdujo una serie de órdenes ejecutivas para sancionar a países, organizaciones o individuos específicos. Las estadísticas muestran que las sanciones estadounidenses contra entidades extranjeras aumentaron en un 933 por ciento entre 2000 y 2021. Sólo la administración Trump impuso más de 3900 sanciones, lo que significa tres sanciones por día. Hasta el momento, Estados Unidos ha impuesto sanciones económicas a casi 40 países de todo el mundo, incluidos Cuba, China, Rusia, la RPDC, Irán y Venezuela, afectando a casi la mitad de la población mundial. Los "Estados Unidos de América" se han convertido en "los Estados Unidos de las Sanciones". Y la "jurisdicción de brazo largo" se ha reducido a nada más que una herramienta para que Estados Unidos use sus medios de poder estatal para reprimir a los competidores económicos e interferir en los negocios internacionales normales. Esta es una seria desviación de los principios de la economía de mercado liberal de los que Estados Unidos se ha jactado durante mucho tiempo.


IV. Hegemonía tecnológica: monopolio y supresión


Estados Unidos busca disuadir el desarrollo científico, tecnológico y económico de otros países ejerciendo poder de monopolio, medidas de represión y restricciones tecnológicas en campos de alta tecnología.


◆ Estados Unidos monopoliza la propiedad intelectual en nombre de la protección. Aprovechando la posición débil de otros países, especialmente los que se hayan en vías de desarrollo, en materia de derechos de propiedad intelectual y la ausencia institucional en campos relevantes, Estados Unidos obtiene ganancias excesivas a través del monopolio. En 1994, Estados Unidos impulsó el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), forzando el proceso y los estándares americanizados en la protección de la propiedad intelectual en un intento por consolidar su monopolio sobre la tecnología.


En la década de 1980, para contener el desarrollo de la industria de semiconductores de Japón, Estados Unidos inició la investigación "301", construyó un ventajoso poder de negociación bilateral a través de acuerdos multilaterales, amenazó con etiquetar a Japón como comerciante injusto e impuso aranceles de represalia, lo que obligó a Japón a firmar el Acuerdo de Semiconductores entre Estados Unidos y Japón. Como resultado, las empresas japonesas de semiconductores quedaron casi completamente fuera de la competencia mundial y su participación en el mercado cayó del 50 al 10 por ciento. Mientras tanto, con el apoyo del gobierno de EE.UU., un gran número de empresas estadounidenses de semiconductores aprovecharon la oportunidad y obtuvieron una mayor participación de mercado.


◆ Estados Unidos politiza, arma las cuestiones tecnológicas y las utiliza como herramientas ideológicas. Al extender en exceso el concepto de seguridad nacional, Estados Unidos movilizó el poder estatal para reprimir y sancionar a la empresa china Huawei. Restringió la entrada de productos Huawei al mercado estadounidense, cortó su suministro de chips y sistemas operativos y obligó a otros países a prohibir a Huawei emprender la construcción de la red local 5G. Incluso convenció a Canadá de detener injustificadamente a la directora financiera de Huawei, Meng Wanzhou, durante casi tres años.


Estados Unidos ha inventado toda una serie de excusas para tomar medidas drásticas contra las empresas chinas de alta tecnología y competitividad global, y ha incluido a más de 1000 empresas chinas en listas de sanciones. Además, Estados Unidos también impuso controles a la biotecnología, la inteligencia artificial y otras tecnologías de alta gama, reforzó las restricciones a la exportación, reforzó el control de inversiones, suprimió las aplicaciones de redes sociales chinas como TikTok y WeChat, y presionó a los Países Bajos y Japón para que restringieran las exportaciones de chips y tecnología relacionada a China.


Estados Unidos también ha practicado un doble rasero en su política sobre los profesionales tecnológicos relacionados con China. Para discriminar y suprimir a los investigadores chinos, desde junio de 2018, la validez de la visa se ha acortado para los estudiantes chinos que se especializan en ciertas disciplinas relacionadas con la alta tecnología. En reiteradas ocasiones se han negado dichas visas a los académicos y estudiantes chinos que van a los Estados Unidos en programas de intercambio, siendo injustificadamente hostigados e investigados a gran escala los chinos que trabajaban en los Estados Unidos.


◆ Estados Unidos establece su monopolio tecnológico en nombre de proteger la democracia. Al propiciar pequeños bloques en tecnología como la "alianza de chips" y la "red limpia", Estados Unidos ha puesto etiquetas de "democracia" y "derechos humanos" a la alta tecnología, y ha convertido los problemas tecnológicos en problemas políticos e ideológicos, inventando excusas para el bloqueo tecnológico que impone a otros países. En mayo de 2019, Estados Unidos inscribió a 32 países en la Conferencia de Seguridad 5G de Praga, República Checa, y emitió la Propuesta de Praga en un intento de excluir los productos 5G de China. En abril de 2020, el entonces secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, anunció el "camino limpio de 5G". un plan diseñado para construir una alianza tecnológica en el campo 5G con socios unidos por su ideología compartida sobre la democracia y la necesidad de proteger la "seguridad cibernética". Dichas medidas son, en esencia, intentos de EE.UU. para mantener su hegemonía tecnológica a través de alianzas en dicho sector.


◆ Estados Unidos abusa de su hegemonía tecnológica realizando ciberataques y escuchas. Hace tiempo que Estados Unidos es conocido como un "imperio de piratas informáticos" y culpado por sus desenfrenados actos de robo cibernético en todo el mundo. Posee todo tipo de medios para llevar a cabo la vigilancia y ataques cibernéticos generalizados, incluido el uso de señales de estaciones base analógicas con acceso a teléfonos móviles y el robo de datos, la manipulación de aplicaciones móviles, la infiltración de servidores en la nube y el robo a través de cables submarinos. La lista continua.


La vigilancia estadounidense es indiscriminada. Todo el mundo pueden ser objeto de ella, ya sean rivales o aliados, incluso líderes de países aliados como la excanciller alemana Angela Merkel y varios presidentes franceses. La vigilancia cibernética y los ataques lanzados por los Estados Unidos como "Prism", "Dirtbox", "Irritant Horn" y "Telescreen Operation" son prueba de que los Estados Unidos están monitoreando de cerca a sus aliados y socios. Tal espionaje ya ha causado indignación en todo el mundo. Julian Assange, el fundador de Wikileaks, un sitio web que ha expuesto los programas de vigilancia de EE.UU., dijo que "no espere que una superpotencia de vigilancia global actúe con honor o respeto. Solo hay una regla: no hay reglas".


V. Hegemonía cultural: difusión de narrativas falsas


La expansión global de la cultura estadounidense es parte importante de su estrategia exterior. Estados Unidos ha utilizado a menudo herramientas culturales para fortalecer y mantener su hegemonía en el mundo.


◆ Estados Unidos incorpora valores estadounidenses en sus productos, como en las películas. Los valores y el estilo de vida estadounidenses son un producto vinculado a su industria cinematográfica, programas de televisión y publicaciones, contenido mediático y programas de instituciones culturales sin fines de lucro financiadas por el gobierno. Conforma así un espacio cultural y de opinión pública en el que mantiene su hegemonía cultural. En su artículo 'La americanización del mundo', John Yemma, académico estadounidense, expuso las verdaderas armas de la expansión cultural estadounidense: Hollywood, las fábricas de diseño de imagen en Madison Avenue y las líneas de producción de Mattel Company y Coca-Cola.


Son varios los vehículos utilizados por Estados Unidos para mantener su hegemonía cultural. Las películas, que ahora ocupan más del 70 por ciento de la cuota de mercado mundial, es el más utilizado. Estados Unidos explota hábilmente su diversidad cultural para atraer a diversos grupos étnicos. Cuando las películas de Hollywood se propagan por el mundo, difunden los valores estadounidenses latentes en ellas.


◆ La hegemonía cultural estadounidense no sólo se muestra en la "intervención directa", sino también en la "infiltración de los medios" y como "trompeta del mundo". Los medios occidentales dominados por Estados Unidos tienen un papel particularmente importante en la formación de la opinión pública mundial a favor de la intromisión estadounidense en los asuntos internos de otros países.


El gobierno de los EE.UU. censura severamente a todas las empresas de redes sociales y exige su obediencia. El CEO de Twitter, Elon Musk, admitió el 27 de diciembre de 2022 que todas las plataformas de redes sociales trabajan con el gobierno de los EE.UU. para censurar el contenido, informó Fox Business Network. La opinión pública en los Estados Unidos está sujeta a la intervención del gobierno para restringir todo comentario desfavorable. Google hace a menudo que dichas páginas desaparezcan.


El Departamento de Defensa de los Estados Unidos manipula las redes sociales. En diciembre de 2022, The Intercept, un sitio web de investigación independiente estadounidense, reveló que en julio de 2017, el oficial del Comando Central de EE.UU., Nathaniel Kahler, instruyó al equipo de políticas públicas de Twitter para que aumentara la presencia de 52 cuentas en árabe, a seis de las cuales debería otorgarse prioridad. Una de esas seis se dedicó a justificar los ataques con aviones no tripulados estadounidenses en Yemen, por ejemplo, manifestando que los ataques fueron precisos y mataron solo a terroristas, no a civiles. Siguiendo la directiva de Kahler, Twitter ubicó esas cuentas en árabe en una "lista blanca" con el fin de amplificar ciertos mensajes.


◆ Estados Unidos practica un doble rasero sobre la libertad de prensa. Suprime y silencia brutalmente a los medios de comunicación de otros países por diversos medios. Estados Unidos y Europa excluyen de sus países a los principales medios de comunicación rusos, como Russia Today y Sputnik. Plataformas como Twitter, Facebook y YouTube restringen abiertamente las cuentas oficiales de Rusia. Netflix, Apple y Google han eliminado los canales y aplicaciones rusos de sus servicios y tiendas de aplicaciones. Se impone una censura draconiana sin precedentes sobre los contenidos relacionados con Rusia.


◆ Estados Unidos abusa de su hegemonía cultural instigando la "evolución pacífica" en los países socialistas. Patrocina medios de comunicación y equipos culturales dirigidos a los países socialistas. Invierte asombrosas cantidades de fondos públicos en las redes de radio y televisión para apoyar su infiltración ideológica, y estos medios portavoces bombardean día y noche a los países socialistas en docenas de idiomas con propaganda incendiaria.


Estados Unidos utiliza la desinformación como un ariete para atacar a otros países y ha erigido toda una cadena industrial en torno a ella: existen grupos e individuos que inventan historias y las venden en todo el mundo para engañar a la opinión pública con el apoyo de recursos financieros casi ilimitados.


Conclusión


Mientras una causa justa gana amplio apoyo para su defensor, la injusta condena a su acusador a ser un paria. Las prácticas hegemónicas dominantes de intimidación y uso de la fuerza contra los débiles, tomar de otros mediante la fuerza y el subterfugio, y práctica de juegos de suma cero están causando un daño grave. Las históricas tendencias hacia la paz, el desarrollo, la cooperación y el beneficio mutuo son imparables. Estados Unidos ha estado ocultando la verdad mediante su poder y pisoteando la justicia para servir a sus propios intereses. Estas prácticas hegemónicas unilaterales, egoístas y regresivas han suscitado crecientes e intensas críticas y la oposición de la comunidad internacional.


Los países deben respetarse y tratarse como iguales. Los países grandes deben comportarse de manera acorde con su estatus y tomar la iniciativa en la búsqueda de un nuevo modelo de relaciones de Estado a Estado caracterizado por el diálogo y la asociación, no por la confrontación o la alianza. China se opone a todas las formas de hegemonía y política de dominio, y rechaza la injerencia en los asuntos internos de otros países. Estados Unidos debe realizar un serio examen de conciencia. Debe analizar críticamente lo que ha hecho, dejar de lado su arrogancia y prejuicio, y abandonar sus hegemónicas prácticas dominantes de intimidación.


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