Ya nadie habla de
capitalismo. Capitalismo implica capital, que posee otro y tú no
tienes. Capitalista es dueño, patrono, tipo que impone hacer lo que
a él le da la gana. Ahora se habla del Mercado. Mercado suena
impersonal, como el destino o las leyes naturales. Quien dice Mercado
casi dice Supermercado, tan abarrotado de bienes que casi olvidamos
que hay que pagar la factura. Capital es la mano que aprieta.
Mercado es la mano invisible que, como Dios, se ocupa de hacer el
bien aunque el resultado sea que todo anda mal.
2
Si para venderse el
capitalismo tiene que cambiarse el nombre, significa que no está
dispuesto a cambiar nada, excepto nombres. Ya anotó Adolfo Bioy
Casares en su Diccionario del argentino exquisito que todas
las indignidades del capitalismo han sido rebautizadas con las
palabras más dignas del idioma. Ya los precios no suben, se liberan.
Los intereses no se alzan, se sinceran. Al trabajador no se lo
despide, se flexibiliza su relación de trabajo. Apoteosis de la
confiscación por el capitalismo del prestigio de lo que se le opone
es banalizar la Revolución como argumento de venta: hay revolución
en la moda, en los desodorantes, en las toallas sanitarias, en el
papel higiénico. Revolución en todo, mientras no haya Revolución
en nada.
3
Todo sistema elogia sus
principios constitutivos. La primera verruga que desaparece del
lifting capitalista es el capitalista mismo. En una época se hacían
lenguas los medios de comunicación sobre los grandes agiotistas:
Morgan, Carnegie, Vanderbilt, Rockefeller, Getty. No tardaron los
maquilladores de imagen en darse cuenta de lo nefasto que resulta
comunicarle a los habitantes del mundo que pertenecen a unas decenas
de vejetes avinagrados escondidos en bunkers impenetrables. Los amos
del mundo son invisibles. Su máscara es el secreto Sus esclavos no
necesitan conocerlos para servirles. Ahora lo que hay son
Fundaciones. La culpa de lo que está mal recae sobre los políticos.
Los amos del mundo figuran reducidos a símbolos corporativos, que
aparentan multiplicarse y dividirse para no pagar impuestos y burlar
las leyes antimonopolio. El sistema sin nombre avanza hacia la
tiranía sin rostro.
4
Dejemos el juego de las
apariencias, que se acentúa a medida que las realidades se
deterioran. Vayamos a los hechos. Demostraron Marx y Engels que el
capital tiende a concentrarse en un número cada vez menor de manos.
Se fundamenta el capitalismo en un principio que no existe, el de la
libre competencia. En realidad, los grandes capitales destruyen o
devoran a los pequeños. Según estimación del Credit Suisse
Research Institute, el 1% de la población posee hoy más
propiedad que la mitad de los habitantes del planeta; el 10% más
rico posee el 88% de la propiedad del mundo (https:
//globalpolicywatch.org). Nunca tanta miseria produjo tanta
riqueza para tan pocos. Puede que todo el planeta termine
perteneciendo a una sola persona. A menos que antes, como profetizó
Marx, los expropiados expropien a los expropiadores.
5
John Maynard Keynes
advirtió en 1936 en The General Theory of Employmen, Interest and
Money que para evitar la instauración de gobiernos socialistas
en Europa eran indispensables medidas intervencionistas del Estado
para vencer las crisis capitalistas, tales como incrementos
redistributivos del gasto público para activar el empleo, expandir
el consumo y revitalizar la economía. En aras de esta confesión de
que el capitalismo no funciona se hicieron concesiones a los
trabajadores y se publicitó la creación de un “Estado del
Bienestar” en algunos países europeos. Era como un socialismo sin
socialismo. El maquillaje duró hasta que la desintegración de la
Unión Soviética lo hizo innecesario. Muerto el perro, se acabó la
rabia. Gobiernos neoliberales privatizaron empresas públicas,
realizaron despidos masivos, aniquilaron sindicatos y retiraron a los
trabajadores todas sus conquistas, que ya no parecían necesarias
para evitar revoluciones. En lugar del socialismo sin socialismo,
mostró su rostro feroz el capitalismo con capitalismo.
6
En 1930 el mismo John
Maynard Keynes había profetizado en una conferencia que para el 2030
la automatización resolvería íntegramente el problema de la
producción de bienes, pero crearía un desempleo inmanejable. En
otras palabras, se resolvería la producción, mas no su
distribución. En efecto, hoy en día se producen alimentos de sobra
para toda la humanidad, y sin embargo 944 millones de personas sufren
desnutrición (Programa Mundial de Alimentos). Para 2020 la tasa de
desempleo fue de 9,4%, con 187,7 millones de desempleados, más 165
millones de subempleados, más 119 millones que dejaron de buscar
empleo (Portafolio.co.economia). El capitalismo no puede proporcionar
alimento ni empleo a los trabajadores que explota. Y en pocas décadas
la automatización de la Cuarta Revolución Industrial sustituirá
con máquinas a todos los trabajadores no creativos.
7
Es el momento para un
nuevo maquillaje; la panacea de la Renta Básica Universal, cantidad
que sería entregada a todo habitante para que satisfaga sus
necesidades básicas, trabaje o no trabaje. La apoyan Billy Gates,
Mark Zuckenberg, Jeff Bezos, Elon Musk, el Papa Francisco y la Mafia
del World Economic Forum. Suena lógica, necesaria e
inevitable, pero es de nuevo el socialismo sin socialismo. Si los
dueños del mundo otorgan una subvención, la retirarán en cuanto
los trabajadores dejen de ser una amenaza, así como les arrebataron
el Estado de Bienestar. Antes del colapso de 2008, la economía
especulativa superaba unas ochenta veces la producción real de
bienes. Los funerales del capitalismo, con su economía de casinos,
su generalizada corrupción, su lavado de dólares, su narcotráfico
y la pauperización salarial de las masas del Tercer Mundo atraen
mucho oportunista con esperanzas de que algo le tocará. Sólo la
propiedad social de los medios de producción garantiza la
distribución social del producto.
8
El capitalismo, en fin,
surge y se mantiene gracias a una colosal destrucción y
dilapidación de los recursos naturales, en particular de la energía
fósil, la cual se agotará en pocas décadas. Ahora pretende
presentarse como ecologista, recetando energías alternativas sin
explicar cómo las habilitará sin recurrir a los hidrocarburos. Y su
tasa de beneficios desciende progresiva e inexorablemente. No tiene
el capital solución para ninguna de estas contradicciones. Dejemos a
las viudas del capitalismo acompañarlo a su última morada. Pero no
nos enterremos con él.
Algo dramáticamente
grave e inesperado (es decir, un milagro) tendría que suceder para que Rusia perdiera o no
ganara la guerra que contra ella están librando en Ucrania los
Estados Unidos y la OTAN. Evidentemente, no es esto lo que sostiene
el conjunto del rastrero aparato mediático occidental, convenientemente
convertido en el más infame y potente instrumento de propaganda de
la historia al servicio del capital estadounidense. Desde dichos
medios, se nos dice insistentemente que Ucrania (la OTAN) vencerá,
que Rusia está cada vez más débil, que sus municiones son ya
escasas, que sus tropas están desmoralizadas, que el presidente
Putin está enfermo, que existe malestar en la cúpula militar rusa y
descontento en algunos sectores gubernamentales... y un largo y
esperpéntico etc. Yo personalmente, y tengo 73 años, nunca en mi
vida he contemplado un tsunami tal de patrañas, propaganda y
desinformación tan servilmente orquestado y consensuado, tanto por
los gobiernos como por el conjunto de la denominada “prensa
democrática”. Abrupta e ilegalmente clausurados los medios de
comunicación rusos, silenciada cualquier voz contraria a la
narrativa dictada por Washington y la OTAN, sólo cabe abrirse paso
como mejor sepamos en busca de la verdad ocultada y censurada por
esta creciente oscuridad fascista.
Quienes han urdido esta
guerra, dueños o patrocinadores de los medios de comunicación
convertidos en arma de la misma, saben muy bien que Rusia no será
vencida, ni en el campo de batalla económico, mediante las nefastas
sanciones, ni mucho menos en el militar. Rusia posee no sólo el
ejército continental mejor formado y pertrechado del mundo, con una
arraigada tradición de resistencia popular y de históricas
victorias que huelga enumerar, sino que, además, dispone de un
poderosa industria de defensa, de los recursos naturales para
abastecerla y de una red de transporte amplia y eficaz. Y, lo que es
más importante, un pueblo con una casi telúrica querencia por su
país (Россия-Матушка / Madre Rusia) y por su soberanía.
¿Entonces –podría uno
preguntarse– por qué mienten los dirigentes y los medios
occidentales? ¿Por qué aseguran e insisten en la victoria de
Ucrania? Pues por el mismo adagio por el que
arrasaron Yugoslavia y han destruido el gaseoducto germano-ruso: para mantener a EEUU dentro, a Rusia fuera y a Alemania abajo. O sea, hegemonía. Algo que EEUU está perdiendo a raudales. La Unión Europea –y el Reino Unido en su estatus de
superintendente del imperio–, es una colonia del imperio
estadounidense, económicamente sometida y militarmente ocupada por
el mismo. Sólo alguien extremadamente cándido o ignorante puede
creer que las numerosas bases militares estadounidenses repartidas
por Europa están ahí para proteger a la población europea, la
democracia, la libertad y demás paparruchas burguesas destinadas a
legitimar la colonización y la explotación de las clases
subalternas por una oligarquía cuya única patria es el capital, su
capital. No, las bases están y siempre estuvieron ahí
exclusivamente para proteger los intereses del imperio estadounidense
y evitar cualquier tratado o alianza que pueda suponer competencia o
amenaza hacia los mismos. Por eso mienten.
Un imperio cuyo poder no
está en continua expansión (algo intrínseco a todo imperio)
alcanza un límite a partir del cual comienza a contraerse,
implosiona (violentamente, algo intrínseco, también, a cualquier
imperio). Entre otras cosas, porque sus "músculos" ya no son
capaces de sostener el peso del orden impuesto ni de administrar su
creciente complejidad. Probablemente sea la guerra de Ucrania el
último y desesperado intento imperial de aferrarse a su menguante
hegemonía, síntoma y clara manifestación de que el imperio
estadounidense ha rebasado el limite de su expansión y comienza a
contraerse. Zelenski, un tipo sin escrúpulos que no es ni presidente
ni soldado, aunque se disfrace de ambos, es el criado encargado de
servirle al emperador sus últimas sangrientas copas: "más armas,
más armas, más armas".
Es curioso, todos los
acólitos del moribundo imperio visitan a este icono de la corrupción
y servicial criado de la camiseta parda; lo abrazan, lo agasajan, lo
remuneran, lo animan... Y sin embargo, esa reiterada especie de
liturgia mediática tiene un ominoso cariz fúnebre, amargo, trágico
por cuantos muertos yacen asesinados bajo las alfombras sobre las que
los asesinos caminan, bajo las poltronas en las que se sientan y bajo
los atriles sobre los que farfullan, prometen... y mienten.
Al imperio sólo le queda
el terror, es lo único que reparte gratuitamente y en abundancia,
las armas que tan reiteradamente le solicita el falsario presidente
de Ucrania, esas hay que pagarlas despedazando el país y derramando
su sangre y su futuro en las putrefactas fauces del imperio. Todos
los acólitos de la OTAN participan de este macabro ritual, todos, en mayor o
menor medida, arrancan y arrojan trozos de sus países a las ávidas
garras del imperio moribundo. Todo lo que entregan para tan "noble causa" se le roba a los pueblos; cada tanque, cada avión,
cada fusil, cada bala supone, como dijo Fidel Castro, un hospital,
una escuela, una carretera, un puente menos, y el trabajo de los
muchos convertido en el lujo y el poder de unos pocos. Si estos
criminales vuelven a hablarme de democracia, de derechos humanos y de
libertad, les parto la matraca.
Sea cual sea el desenlace
de la guerra entre Rusia y Ucrania, Europa saldrá debilitada frente
a Estados Unidos. A un año de su inicio, el balance no puede ser más
desolador. Sus instituciones y gobiernos han claudicado, no han sido
capaces de forjar una alternativa de paz. Han optado por seguir las
directrices de la Casa Blanca y la OTAN, incrementando el riesgo de
una confrontación mundial, que de hecho lo es. ¿Si no, a qué viene
la visita sorpresa de Biden a Ucrania? ¿Y las declaraciones de la
vicepresidenta Kamala Harris? Sobre el terreno, hay tanques alemanes,
misiles estadunidenses, obuses españoles, material fabricado en
Francia, Italia y Gran Bretaña. En fin, un despliegue de armamento "made in Europa Occidental" en poder de Ucrania.
La deriva belicista tiene
consecuencias para la vida cotidiana: el encarecimiento de la canasta
básica. No hay producto –pan, leche, carne, fruta, verduras, café
o cerveza– cuyo precio no se haya incrementado. La calefacción, la
luz, la gasolina, se han convertido en artículos de lujo. La
inflación se dispara y la dependencia hacia los hidrocarburos
estadunidenses se consolida. El sabotaje del gasoducto NordStream,
como lo demostró Seymour Hersh, se urde entre la OTAN y la armada
noruega, siendo un punto de inflexión en la dependencia energética
de Europa respecto a Estados Unidos. Para Alemania, implicó importar
gas más caro de Estados Unidos. Biden dijo que prefería una
Alemania congelada en invierno a ver cómo disminuye su ayuda
armamentística a Ucrania.
En enero de este año, la
ministra de Defensa alemana, Christine Lambrecht, dimitió. En ella
se condensaron las críticas de la OTAN al considerar que ralentizaba
el envío de armas a Zelensky. Eliminada de la ecuación, la base
estadunidense Ramstein, en territorio alemán, donde se celebran la
mayoría de las reuniones de la coalición antirrusa, se convirtió
en campo de entrenamiento para soldados ucranios. Allí son
adiestrados en el uso de sistemas de armamento sofisticado, tanques y
misiles de última generación, para volver a combatir en Kiev.
Dichos cursos han contado con la presencia del presidente del Estado
Mayor Conjunto de Estados Unidos, general Mark Milley.
Europa sólo existe para
servir a Estados Unidos. En este contexto, reunidos en Bruselas, los
ministros de defensa de la OTAN acordaron incrementar el material de
guerra enviado a Ucrania. Bajo esta lógica, el presidente de
Francia, Emmanuel Macron, declaró ante Zelensky: "es mejor dar
prioridad a las entregas útiles para permitir a los ucranios
resistir y llevar a cabo operaciones en lugar de compromisos que
llegarán demasiado tarde". Zelensky se crece. Viaja por Europa,
recibiendo parabienes. Joe Biden lo visita en Kiev dejando claro sus
planes y cuál es el papel de Europa. Agachar la cabeza y avalar el
plan estadunidense. Otra humillación para la Unión Europea. Ucrania
es una bomba de tiempo, que Estados Unidos hará estallar cuando
estime conveniente y Zelensky sea un juguete roto.
Josep Borrell, el jefe de
la diplomacia europea, subraya sin sonrojarse: "ya que los muertos
los ponen ellos, ayudémosles (…) Zelensky y los ucranios tienen
muchos aplausos, pero no tienen municiones (…) Esa es la paradoja.
Tiene que haber menos aplausos y mejores suministros de armas".
Para Borrell, la guerra supone que la Unión Europea ha "llegado a
la edad adulta (…) convirtiéndose en un actor creíble y capaz de
usar la coerción". Sin pudor, plantea potenciar la industria
militar como polo de desarrollo. "Nos hacemos adultos" fue su
expresión, para acabar por enunciar los desafíos de la Unión
Europea en tiempos de guerra: "lograr credibilidad como actor
global, asumir la responsabilidad estratégica como suministrador de
seguridad y defensa y lograr un compromiso mayor con nuestros socios
de todo el mundo". Europa vive en una economía de guerra.
Ucrania debe resistir, no
importa el número de muertos. Mientras, la Unión Europea firma el
décimo paquete de sanciones. La presidenta de la Comisión Europea,
Úrsula von der Leyen, cuantifica el costo para Rusia en 11 mil
millones de euros. En un año han contemplado negación de visados,
inmovilización de cuentas bancarias, imposibilidad de importar
artículos de lujo, equipos electrónicos, productos de doble uso. El
espacio aéreo, marítimo y terrestre. Sus aeronaves no pueden
acceder a los aeropuertos de la Unión Europea. La marina mercante
rusa no puede acceder a puertos de la UE. Hay prohibición de acceso
al sistema Swift para los bancos. Se han retirado las licencias para
actividades de radiodifusión. Sin olvidar la compra de petróleo
crudo y gas. Pero como suele ocurrir, las sanciones tienen un efecto
búmeran. Son pequeños empresarios, exportadores de tecnología,
asesores en materia de ingeniería y comerciantes quienes pagan la
factura. Mientras, la industria de guerra se enriquece.
Europa hace mucho perdió
su dignidad. Sus dirigentes me recuerdan una escena del filme Los
hermanos Marx en el Oeste, donde Groucho, en un tren sin
combustible, reclamaba "más madera que es la guerra", para
perseguir a los malos en un tren destartalado y sin combustible.
Lamentablemente no estamos en una ficción. A un año de la guerra,
sólo la muerte se atisba en el horizonte. Ojalá sea posible la paz,
para lo cual es necesario un viraje de 180 grados.
Ayer, los televidentes
ucranianos recibieron inesperadamente felicitaciones por el 23 de
febrero. Cibercombatientes rusos "desbarataron" el canal Inter TV
y transmitieron en vivo el himno de la Unión Soviética.
También atacaron varios
sitios web estatales ucranianos: "Hoy, 23 de febrero, se detectó
un ataque a varios medios web de autoridades estatales y locales
ucranianas, como resultado de lo cual se modificó el contenido de
varias páginas de estos medios", comunicó el Servicio Estatal de
Comunicaciones Especiales de Ucrania.
El mito de los Estados
Unidos de América finalmente se derrumbó como un castillo de
naipes. Todas esas mentiras de Hollywood –derechos humanos, estado
del bienestar, democracia, libertad de expresión, inviolabilidad de
la propiedad privada... – han quedado expuestas a los ojos de todo
el mundo, mostrando la realidad de ese podrido y apestoso muladar llamado Estados
Unidos.
I. Hegemonía política:
arrojando su peso alrededor
II. Hegemonía militar:
uso desenfrenado de la fuerza
III. Hegemonía
económica: saqueo y explotación
IV. Hegemonía
tecnológica: monopolio y supresión
V. Hegemonía cultural:
difusión de narrativas falsas
Conclusión
Introducción
Desde que se convirtió
en el país más poderoso del mundo tras las dos guerras mundiales y
la Guerra Fría, Estados Unidos ha actuado con creciente audacia para
interferir en los asuntos internos de otros países, perseguir,
mantener y abusar de su hegemonía, promover la subversión y la
infiltración y librar guerras deliberadamente, perjudicando a la
comunidad internacional.
Estados Unidos ha
desarrollado un manual hegemónico de jugadas destinadas a organizar
"revoluciones de color", instigar disputas regionales e
incluso lanzar guerras directas con el pretexto de promover la
democracia, la libertad y los derechos humanos. Aferrándose a la
mentalidad de la Guerra Fría, Estados Unidos ha intensificado la
política de bloques y avivado el conflicto y la confrontación. Ha
exagerado el concepto de seguridad nacional, abusado de los controles
de exportación y impuesto sanciones unilaterales a otros. Ha
adoptado un enfoque selectivo del derecho y las normas
internacionales, utilizándolos o descartándolos según le parezca,
y ha tratado de imponer normas que sirvan a sus propios intereses en
nombre de la defensa de un "orden internacional basado en
normas".
Este informe, al
presentar los hechos relevantes, busca exponer el abuso de hegemonía
de EE. UU. en los campos político, militar, económico, financiero,
tecnológico y cultural, y atraer una mayor atención internacional
sobre los peligros de las prácticas de EE. UU. para la paz y la
estabilidad mundiales. y el bienestar de todos los pueblos.
I. Hegemonía
política: lanzando su peso alrededor
Estados Unidos ha
intentado durante mucho tiempo moldear a otros países y al orden
mundial con sus propios valores y sistema político en nombre de la
promoción de la democracia y los derechos humanos.
◆ Abundan los casos de
interferencia estadounidense en los asuntos internos de otros países.
En nombre de "promover la democracia", Estados Unidos
practicó una "Doctrina Neo-Monroe" en América Latina,
instigó "revoluciones de color" en Eurasia y orquestó la
"Primavera Árabe" en Asia occidental y el norte de África,
lo que provocó el caos y el desastre en muchos países.
En 1823, Estados Unidos
anunció la Doctrina Monroe. Mientras promocionaba una "Ámerica
para los americanos", lo que realmente quería era una "América
para los Estados Unidos".
Desde entonces, las
políticas de los sucesivos gobiernos de Estados Unidos hacia América
Latina y la región del Caribe han estado plagadas de interferencias
políticas, intervenciones militares y cambios de regímenes. Desde
sus 61 años de hostilidad y bloqueo a Cuba hasta el derrocamiento
del gobierno chileno de Allende, la política estadounidense en esta
región se ha basado en una máxima: los que se sometan prosperarán;
los que se resistan perecerán.
El año 2003 marcó el
comienzo de una sucesión de "revoluciones de color": la
"Revolución de las rosas" en Georgia, la "Revolución
naranja" en Ucrania y la "Revolución de los tulipanes"
en Kirguistán. El Departamento de Estado de Estados Unidos admitió
abiertamente que jugó un "papel central" en estos "cambios
de régimen". Estados Unidos también interfirió en los asuntos
internos de Filipinas, derrocando al presidente Ferdinand Marcos Sr.
en 1986 y al presidente Joseph Estrada en 2001 a través de las
llamadas "revoluciones del poder popular".
En enero de 2023, el
exsecretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, publicó
su nuevo libro Never Give a Inch: Fighting for the America I Love. En
él reveló que Estados Unidos había planeado intervenir en
Venezuela. El plan era obligar al gobierno de Maduro a llegar a un
acuerdo con la oposición, privar a Venezuela de su capacidad para
vender petróleo y oro a cambio de divisas, ejercer una gran presión
sobre su economía e influir en las elecciones presidenciales de
2018.
◆ EE.UU. ejerce un
doble rasero en las normas internacionales. Al colocar su propio
interés en primer lugar, Estados Unidos se ha alejado de los
tratados y organizaciones internacionales y ha puesto su derecho
interno por encima del derecho internacional. En abril de 2017, la
administración Trump anunció que cortaría todos los fondos
estadounidenses al Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA
siglas en inglés) con la excusa de que la organización "apoya
o participa en la gestión de un programa de aborto coercitivo o
esterilización involuntaria". Estados Unidos abandonó la
UNESCO dos veces en 1984 y 2017. En 2017, anunció que abandonaba el
Acuerdo de París sobre el cambio climático. En 2018, anunció su
salida del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, citando el "sesgo"
de la organización contra Israel y la falta de protección efectiva
de los derechos humanos. En 2019, Estados Unidos anunció su retiro
del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio para buscar el
desarrollo sin restricciones de armas avanzadas. En 2020, anunció su
retirada del Tratado de Cielos Abiertos.
Estados Unidos también
ha sido un obstáculo para el control de armas biológicas al
oponerse a las negociaciones sobre un protocolo de verificación para
la Convención de Armas Biológicas (BWC siglas en inglés) e impedir
la verificación internacional de las actividades de los países
relacionadas con las armas biológicas. Como único país en
posesión de un arsenal de armas químicas, Estados Unidos ha
retrasado repetidamente la destrucción de armas químicas y se ha
mostrado reacio a cumplir con sus obligaciones. Se ha convertido en
el mayor obstáculo para lograr "un mundo libre de armas
químicas".
◆ Estados Unidos está
armando pequeños bloques a través de su sistema de alianzas. Ha
estado imponiendo una "Estrategia del Indo-Pacífico" en la
región de Asia-Pacífico, reuniendo clubes exclusivos como Five
Eyes, Quad y AUKUS, y obligando a los países regionales a tomar
partido. Tales prácticas están destinadas esencialmente a crear
división en la región, avivar la confrontación y socavar la paz.
◆ Estados Unidos juzga
arbitrariamente la democracia en otros países y fabrica una
narrativa falsa de "democracia versus autoritarismo" para
incitar al distanciamiento, la división, la rivalidad y la
confrontación. En diciembre de 2021, Estados Unidos fue sede de la
primera "Cumbre por la Democracia", que generó críticas y
oposición de muchos países por burlarse del espíritu de la
democracia y dividir al mundo. En marzo de 2023, Estados Unidos será
el anfitrión de otra "Cumbre por la Democracia", que no
será bien recibida y nuevamente no encontrará apoyo.
II. Hegemonía militar:
uso desenfrenado de la fuerza
La historia de los
Estados Unidos se caracteriza por la violencia y la expansión. Desde
que obtuvo la independencia en 1776, Estados Unidos ha buscado
constantemente la expansión por la fuerza: masacró indios, invadió
Canadá, libró una guerra contra México, instigó la Guerra
Hispanoamericana y anexó Hawái. Después de la Segunda Guerra
Mundial, las guerras provocadas o lanzadas por Estados Unidos
incluyeron la Guerra de Corea, la Guerra de Vietnam, la Guerra del
Golfo, la Guerra de Kosovo, la Guerra de Afganistán, la Guerra de
Irak, la Guerra de Libia y la Guerra de Siria, abusando de su
hegemonía militar para allanar el camino a objetivos expansionistas.
En los últimos años, el presupuesto militar anual promedio de
EE.UU. ha superado los 700.000 millones de dólares estadounidenses,
lo que representa el 40 por ciento del total mundial, más que los 15
países que lo respaldan juntos. Estados Unidos tiene alrededor de
800 bases militares en el extranjero, con 173.000 tropas desplegadas
en 159 países.
Según el libro 'América
invade: cómo hemos invadido o estado militarmente involucrados con
casi todos los países de la Tierra', Estados Unidos ha luchado o
estado militarmente involucrado con casi todos los 190 países
reconocidos por las Naciones Unidas con sólo tres excepciones. Los
tres países se "salvaron" porque Estados Unidos no los
encontró en el mapa.
◆ Como dijo el ex
presidente estadounidense Jimmy Carter, Estados Unidos es sin duda la
nación más belicosa en la historia del mundo. Según un informe de
la Universidad de Tufts, "Presentación del Proyecto de
Intervención Militar: un nuevo conjunto de datos sobre las
intervenciones militares de EE.UU., 1776-2019", Estados Unidos
llevó a cabo casi 400 intervenciones militares en todo el mundo
entre esos años, el 34 por ciento de las cuales fueron en América
Latina y el Caribe, 23 por ciento en Asia Oriental y el Pacífico, 14
por ciento en Medio Oriente y África del Norte y 13 por ciento en
Europa. Actualmente, su intervención militar en Oriente Medio y
Norte de África y África subsahariana va en aumento.
Alex Lo, columnista del
South China Morning Post, señaló que Estados Unidos rara vez
ha distinguido entre diplomacia y guerra desde su fundación. Derrocó
gobiernos elegidos democráticamente en muchos países en desarrollo
en el siglo XX y los reemplazó inmediatamente con regímenes títeres
pro estadounidenses. Hoy, en Ucrania, Irak, Afganistán, Libia,
Siria, Pakistán y Yemen, Estados Unidos está repitiendo sus viejas
tácticas de librar guerras de terceros, de baja intensidad y con
aviones no tripulados.
◆ La hegemonía militar
estadounidense ha causado tragedias humanitarias. Desde 2001, las
guerras y las operaciones militares lanzadas por Estados Unidos en
nombre de la lucha contra el terrorismo se han cobrado más de
900.000 vidas, de las cuales unas 335.000 son civiles, millones de
heridos y decenas de millones de desplazados. La Guerra de Irak de
2003 provocó entre 200.000 y 250.000 muertes de civiles, incluidos
más de 16.000 asesinados directamente por el ejército
estadounidense, y dejó a más de un millón sin hogar.
Estados Unidos ha creado
37 millones de refugiados en todo el mundo. Desde 2012, solo el
número de refugiados sirios se ha multiplicado por diez. Entre 2016
y 2019, se documentaron 33.584 muertes de civiles en los combates
sirios, incluidos 3.833 muertos por bombardeos de la coalición
liderada por Estados Unidos, la mitad de ellos mujeres y niños. El
Servicio de Radiodifusión Pública (PBS) informó el 9 de noviembre
de 2018 que los ataques aéreos lanzados por las fuerzas
estadounidenses solo en Raqqa mataron a 1.600 civiles sirios.
La guerra de dos décadas
en Afganistán devastó el país. Un total de 47.000 civiles afganos
y entre 66.000 y 69.000 soldados y policías afganos no relacionados
con los ataques del 11 de septiembre murieron en operaciones
militares estadounidenses y más de 10 millones de personas fueron
desplazadas. La guerra en Afganistán destruyó los cimientos del
desarrollo económico del país y sumió al pueblo afgano en la
miseria. Tras la "debacle de Kabul" en 2021, Estados Unidos
anunció que congelaría unos 9.500 millones de dólares en activos
pertenecientes al banco central afgano, una medida considerada como
"puro saqueo".
En septiembre de 2022, el
ministro del Interior turco, Suleyman Soylu, comentó en un mitin que
Estados Unidos ha librado una guerra de poder en Siria, ha convertido
a Afganistán en un campo de opio y una fábrica de heroína, ha
sumido a Pakistán en la agitación y ha dejado a Libia sumida en
incesantes disturbios civiles. Estados Unidos hace lo que sea
necesario para robar y esclavizar a la población de cualquier país
con recursos subterráneos.
Estados Unidos también
ha adoptado métodos espantosos en la guerra. Durante la Guerra de
Corea, la Guerra de Vietnam, la Guerra del Golfo, la Guerra de
Kosovo, la Guerra de Afganistán y la Guerra de Irak, Estados Unidos
utilizó cantidades masivas de armas químicas y biológicas, así
como bombas de racimo, bombas de aire-combustible, bombas de grafito
y bombas de uranio empobrecido, que causan enormes daños en las
instalaciones civiles, innumerables víctimas civiles y una
contaminación ambiental duradera.
III. Hegemonía
Económica -- Saqueo y Explotación
Tras la Segunda Guerra
Mundial, Estados Unidos lideró los esfuerzos para establecer el
Sistema de Bretton Woods, el Fondo Monetario Internacional y el Banco
Mundial, que, junto con el Plan Marshall, formaron el sistema
monetario internacional centrado en torno al dólar estadounidense.
Además, Estados Unidos también ha establecido una hegemonía
institucional en el sector económico y financiero internacional
mediante la manipulación de los sistemas de votación ponderada, las
reglas y los arreglos de las organizaciones internacionales, incluida
la "aprobación por mayoría del 85 por ciento", y sus
leyes y reglamentos comerciales nacionales. Al aprovechar el estatus
del dólar como la principal moneda de reserva internacional, Estados
Unidos básicamente está recaudando "señoreaje" de todo
el mundo; y utilizando su control sobre las organizaciones
internacionales,
◆ Estados Unidos
explota la riqueza mundial con la ayuda del "señoraje".
Cuesta sólo alrededor de 17 centavos producir un billete de 100
dólares, pero otros países tuvieron que pagar 100 dólares en
bienes reales para obtener uno. Se señaló hace más de medio siglo
que Estados Unidos disfrutaba de privilegios y déficits exorbitantes
creados por su dólar, y que usaba el billete de papel sin valor para
saquear los recursos y manufacturas de otras naciones.
◆ La hegemonía del
dólar estadounidense es la principal fuente de inestabilidad e
incertidumbre en la economía mundial. Durante la pandemia de
COVID-19, Estados Unidos abusó de su hegemonía financiera global e
inyectó billones de dólares en el mercado global, dejando que otros
países, especialmente las economías emergentes, pagaran el precio.
En 2022, la Fed puso fin a su política monetaria ultraflexible y
recurrió a un aumento agresivo de las tasas de interés, lo que
provocó turbulencias en el mercado financiero internacional y una
depreciación sustancial de otras monedas, como el euro, muchas de
las cuales cayeron a un mínimo en 20 años. Como resultado, un gran
número de países en desarrollo se enfrentaron a una alta inflación,
depreciación de la moneda y fugas de capital. Esto fue exactamente
lo que el secretario del Tesoro de Nixon, John Connally, comentó una
vez, con autosatisfacción pero con aguda precisión, que "el
dólar es nuestra moneda, pero es tú problema”.
◆ Con su control sobre
las organizaciones económicas y financieras internacionales, Estados
Unidos impone condiciones adicionales a su “ayuda” a otros
países. Para reducir los obstáculos a la entrada del capital y la
especulación de EE.UU., se requiere que los países receptores
avancen en la liberalización financiera y abran los mercados
financieros para que sus políticas económicas estén alineadas con
la estrategia de EE.UU. Según Review of International Political
Economy, junto con los 1.550 programas de alivio de la deuda
extendidos por el FMI a sus 131 países miembros entre 1985 y 2014,
se habían adjuntado hasta 55.465 condiciones políticas adicionales.
◆ Estados Unidos
reprime deliberadamente a sus oponentes mediante coerción económica.
En la década de 1980, para eliminar la amenaza económica que
representaba Japón y controlar y utilizar a este último con el
objetivo estratégico de confrontar a la Unión Soviética y dominar
el mundo, Estados Unidos aprovechó su poder financiero hegemónico
contra Japón y concluyó el Plaza Accord. Como resultado, el yen
subió y Japón se vio presionado para abrir su mercado financiero y
reformar su sistema financiero. El Plaza Accord asestó un duro golpe
al impulso de crecimiento de la economía japonesa, dejando a Japón
en lo que más tarde se denominó "tres décadas perdidas".
◆ La hegemonía
económica y financiera de Estados Unidos se ha convertido en un arma
geopolítica. Redoblando la apuesta por las sanciones unilaterales y
la "jurisdicción de brazo largo", Estados Unidos ha
promulgado leyes internas como la Ley de Poderes Económicos de
Emergencia Internacional, la Ley global Magnitsky de Responsabilidad
de Derechos Humanos y la Ley Contra los Adversarios de Estados Unidos
Mediante Sanciones, e introdujo una serie de órdenes ejecutivas para
sancionar a países, organizaciones o individuos específicos. Las
estadísticas muestran que las sanciones estadounidenses contra
entidades extranjeras aumentaron en un 933 por ciento entre 2000 y
2021. Sólo la administración Trump impuso más de 3900 sanciones,
lo que significa tres sanciones por día. Hasta el momento, Estados
Unidos ha impuesto sanciones económicas a casi 40 países de todo el
mundo, incluidos Cuba, China, Rusia, la RPDC, Irán y Venezuela,
afectando a casi la mitad de la población mundial. Los "Estados
Unidos de América" se han convertido en "los Estados
Unidos de las Sanciones". Y la "jurisdicción de brazo
largo" se ha reducido a nada más que una herramienta para que
Estados Unidos use sus medios de poder estatal para reprimir a los
competidores económicos e interferir en los negocios internacionales
normales. Esta es una seria desviación de los principios de la
economía de mercado liberal de los que Estados Unidos se ha jactado
durante mucho tiempo.
IV. Hegemonía
tecnológica: monopolio y supresión
Estados Unidos busca
disuadir el desarrollo científico, tecnológico y económico de
otros países ejerciendo poder de monopolio, medidas de represión y
restricciones tecnológicas en campos de alta tecnología.
◆ Estados Unidos
monopoliza la propiedad intelectual en nombre de la protección.
Aprovechando la posición débil de otros países, especialmente los
que se hayan en vías de desarrollo, en materia de derechos de
propiedad intelectual y la ausencia institucional en campos
relevantes, Estados Unidos obtiene ganancias excesivas a través del
monopolio. En 1994, Estados Unidos impulsó el Acuerdo sobre los
Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el
Comercio (ADPIC), forzando el proceso y los estándares
americanizados en la protección de la propiedad intelectual en un
intento por consolidar su monopolio sobre la tecnología.
En la década de 1980,
para contener el desarrollo de la industria de semiconductores de
Japón, Estados Unidos inició la investigación "301",
construyó un ventajoso poder de negociación bilateral a través de
acuerdos multilaterales, amenazó con etiquetar a Japón como
comerciante injusto e impuso aranceles de represalia, lo que obligó
a Japón a firmar el Acuerdo de Semiconductores entre Estados Unidos
y Japón. Como resultado, las empresas japonesas de semiconductores
quedaron casi completamente fuera de la competencia mundial y su
participación en el mercado cayó del 50 al 10 por ciento. Mientras
tanto, con el apoyo del gobierno de EE.UU., un gran número de
empresas estadounidenses de semiconductores aprovecharon la
oportunidad y obtuvieron una mayor participación de mercado.
◆ Estados Unidos
politiza, arma las cuestiones tecnológicas y las utiliza como
herramientas ideológicas. Al extender en exceso el concepto de
seguridad nacional, Estados Unidos movilizó el poder estatal para
reprimir y sancionar a la empresa china Huawei. Restringió la
entrada de productos Huawei al mercado estadounidense, cortó su
suministro de chips y sistemas operativos y obligó a otros países a
prohibir a Huawei emprender la construcción de la red local 5G.
Incluso convenció a Canadá de detener injustificadamente a la
directora financiera de Huawei, Meng Wanzhou, durante casi tres años.
Estados Unidos ha
inventado toda una serie de excusas para tomar medidas drásticas
contra las empresas chinas de alta tecnología y competitividad
global, y ha incluido a más de 1000 empresas chinas en listas de
sanciones. Además, Estados Unidos también impuso controles a la
biotecnología, la inteligencia artificial y otras tecnologías de
alta gama, reforzó las restricciones a la exportación, reforzó el
control de inversiones, suprimió las aplicaciones de redes sociales
chinas como TikTok y WeChat, y presionó a los Países Bajos y Japón
para que restringieran las exportaciones de chips y tecnología
relacionada a China.
Estados Unidos también
ha practicado un doble rasero en su política sobre los profesionales
tecnológicos relacionados con China. Para discriminar y suprimir a
los investigadores chinos, desde junio de 2018, la validez de la visa
se ha acortado para los estudiantes chinos que se especializan en
ciertas disciplinas relacionadas con la alta tecnología. En
reiteradas ocasiones se han negado dichas visas a los académicos y
estudiantes chinos que van a los Estados Unidos en programas de
intercambio, siendo injustificadamente hostigados e investigados a
gran escala los chinos que trabajaban en los Estados Unidos.
◆ Estados Unidos
establece su monopolio tecnológico en nombre de proteger la
democracia. Al propiciar pequeños bloques en tecnología como la
"alianza de chips" y la "red limpia", Estados
Unidos ha puesto etiquetas de "democracia" y "derechos
humanos" a la alta tecnología, y ha convertido los problemas
tecnológicos en problemas políticos e ideológicos, inventando
excusas para el bloqueo tecnológico que impone a otros países. En
mayo de 2019, Estados Unidos inscribió a 32 países en la
Conferencia de Seguridad 5G de Praga, República Checa, y emitió la
Propuesta de Praga en un intento de excluir los productos 5G de
China. En abril de 2020, el entonces secretario de Estado de EE.UU.,
Mike Pompeo, anunció el "camino limpio de 5G". un plan
diseñado para construir una alianza tecnológica en el campo 5G con
socios unidos por su ideología compartida sobre la democracia y la
necesidad de proteger la "seguridad cibernética". Dichas
medidas son, en esencia, intentos de EE.UU. para mantener su
hegemonía tecnológica a través de alianzas en dicho sector.
◆ Estados Unidos abusa
de su hegemonía tecnológica realizando ciberataques y escuchas.
Hace tiempo que Estados Unidos es conocido como un "imperio de
piratas informáticos" y culpado por sus desenfrenados actos de
robo cibernético en todo el mundo. Posee todo tipo de medios para
llevar a cabo la vigilancia y ataques cibernéticos generalizados,
incluido el uso de señales de estaciones base analógicas con acceso
a teléfonos móviles y el robo de datos, la manipulación de
aplicaciones móviles, la infiltración de servidores en la nube y el
robo a través de cables submarinos. La lista continua.
La vigilancia
estadounidense es indiscriminada. Todo el mundo pueden ser objeto de
ella, ya sean rivales o aliados, incluso líderes de países aliados
como la excanciller alemana Angela Merkel y varios presidentes
franceses. La vigilancia cibernética y los ataques lanzados por los
Estados Unidos como "Prism", "Dirtbox", "Irritant
Horn" y "Telescreen Operation" son prueba de que los
Estados Unidos están monitoreando de cerca a sus aliados y socios.
Tal espionaje ya ha causado indignación en todo el mundo. Julian
Assange, el fundador de Wikileaks, un sitio web que ha expuesto los
programas de vigilancia de EE.UU., dijo que "no espere que una
superpotencia de vigilancia global actúe con honor o respeto. Solo
hay una regla: no hay reglas".
V. Hegemonía
cultural: difusión de narrativas falsas
La expansión global de
la cultura estadounidense es parte importante de su estrategia
exterior. Estados Unidos ha utilizado a menudo herramientas
culturales para fortalecer y mantener su hegemonía en el mundo.
◆ Estados Unidos
incorpora valores estadounidenses en sus productos, como en las
películas. Los valores y el estilo de vida estadounidenses son un
producto vinculado a su industria cinematográfica, programas de
televisión y publicaciones, contenido mediático y programas de
instituciones culturales sin fines de lucro financiadas por el
gobierno. Conforma así un espacio cultural y de opinión pública en
el que mantiene su hegemonía cultural. En su artículo 'La
americanización del mundo', John Yemma, académico estadounidense,
expuso las verdaderas armas de la expansión cultural estadounidense:
Hollywood, las fábricas de diseño de imagen en Madison Avenue y las
líneas de producción de Mattel Company y Coca-Cola.
Son varios los vehículos
utilizados por Estados Unidos para mantener su hegemonía cultural.
Las películas, que ahora ocupan más del 70 por ciento de la cuota
de mercado mundial, es el más utilizado. Estados Unidos explota
hábilmente su diversidad cultural para atraer a diversos grupos
étnicos. Cuando las películas de Hollywood se propagan por el
mundo, difunden los valores estadounidenses latentes en ellas.
◆ La hegemonía
cultural estadounidense no sólo se muestra en la "intervención
directa", sino también en la "infiltración de los medios"
y como "trompeta del mundo". Los medios occidentales
dominados por Estados Unidos tienen un papel particularmente
importante en la formación de la opinión pública mundial a favor
de la intromisión estadounidense en los asuntos internos de otros
países.
El gobierno de los EE.UU.
censura severamente a todas las empresas de redes sociales y exige su
obediencia. El CEO de Twitter, Elon Musk, admitió el 27 de diciembre
de 2022 que todas las plataformas de redes sociales trabajan con el
gobierno de los EE.UU. para censurar el contenido, informó Fox
Business Network. La opinión pública en los Estados Unidos está
sujeta a la intervención del gobierno para restringir todo
comentario desfavorable. Google hace a menudo que dichas páginas
desaparezcan.
El Departamento de
Defensa de los Estados Unidos manipula las redes sociales. En
diciembre de 2022, The Intercept, un sitio web de
investigación independiente estadounidense, reveló que en julio de
2017, el oficial del Comando Central de EE.UU., Nathaniel Kahler,
instruyó al equipo de políticas públicas de Twitter para que
aumentara la presencia de 52 cuentas en árabe, a seis de las cuales
debería otorgarse prioridad. Una de esas seis se dedicó a
justificar los ataques con aviones no tripulados estadounidenses en
Yemen, por ejemplo, manifestando que los ataques fueron precisos y
mataron solo a terroristas, no a civiles. Siguiendo la directiva de
Kahler, Twitter ubicó esas cuentas en árabe en una "lista
blanca" con el fin de amplificar ciertos mensajes.
◆ Estados Unidos
practica un doble rasero sobre la libertad de prensa. Suprime y
silencia brutalmente a los medios de comunicación de otros países
por diversos medios. Estados Unidos y Europa excluyen de sus países
a los principales medios de comunicación rusos, como Russia Today
y Sputnik. Plataformas como Twitter, Facebook y YouTube
restringen abiertamente las cuentas oficiales de Rusia. Netflix,
Apple y Google han eliminado los canales y aplicaciones rusos de sus
servicios y tiendas de aplicaciones. Se impone una censura draconiana
sin precedentes sobre los contenidos relacionados con Rusia.
◆ Estados Unidos abusa
de su hegemonía cultural instigando la "evolución pacífica"
en los países socialistas. Patrocina medios de comunicación y
equipos culturales dirigidos a los países socialistas. Invierte
asombrosas cantidades de fondos públicos en las redes de radio y
televisión para apoyar su infiltración ideológica, y estos medios
portavoces bombardean día y noche a los países socialistas en
docenas de idiomas con propaganda incendiaria.
Estados Unidos utiliza la
desinformación como un ariete para atacar a otros países y ha
erigido toda una cadena industrial en torno a ella: existen grupos e
individuos que inventan historias y las venden en todo el mundo para
engañar a la opinión pública con el apoyo de recursos financieros
casi ilimitados.
Conclusión
Mientras una causa justa
gana amplio apoyo para su defensor, la injusta condena a su acusador
a ser un paria. Las prácticas hegemónicas dominantes de
intimidación y uso de la fuerza contra los débiles, tomar de otros
mediante la fuerza y el subterfugio, y práctica de juegos de suma
cero están causando un daño grave. Las históricas tendencias hacia
la paz, el desarrollo, la cooperación y el beneficio mutuo son
imparables. Estados Unidos ha estado ocultando la verdad mediante su
poder y pisoteando la justicia para servir a sus propios intereses.
Estas prácticas hegemónicas unilaterales, egoístas y regresivas
han suscitado crecientes e intensas críticas y la oposición de la
comunidad internacional.
Los países deben
respetarse y tratarse como iguales. Los países grandes deben
comportarse de manera acorde con su estatus y tomar la iniciativa en
la búsqueda de un nuevo modelo de relaciones de Estado a Estado
caracterizado por el diálogo y la asociación, no por la
confrontación o la alianza. China se opone a todas las formas de
hegemonía y política de dominio, y rechaza la injerencia en los
asuntos internos de otros países. Estados Unidos debe realizar un
serio examen de conciencia. Debe analizar críticamente lo que ha
hecho, dejar de lado su arrogancia y prejuicio, y abandonar sus
hegemónicas prácticas dominantes de intimidación.