17 marzo, 2023

SOBRE LA CAÍDA DEL SILICON VALLEY BANK. ALGUNAS RAZONES Y CONSECUENCIAS — Andrés Piqueras.

 



El blog de Andrés Piqueras – 17/03/2023


Desde que las elites del capitalismo global anunciaran el Gran Reinicio del Sistema, vienen buscando una contracción forzada de cierta "vieja economía" (transporte, turismo, agricultura, industria manufacturera, inmobiliaria, alimentaria, textil, fosilista en general…), para lo que ha aprovechado pandemia y sanciones antirrusas, de cara a su transición a una "nueva economía" (digital, aeroespacial, armamentística, financiera, informático-mediática, farmacéutico-biológica, "verde"), con miras a garantizar su "sostenibilidad" para unos pocos. Aún más cuando el acople progresivo que ha venido expresándose como "lucha contra el cambio climático", "transición ecológica" o "transición energética" y que ha compendiado en la Agenda 2030 buena parte de esas pretensiones, no ha dado, al menos aún, el fruto esperado.


La inundación de la economía con "dinero mágico" o inventado desde 2008 hasta aquí, con no menos de 22 billones de $, ha permitido, junto a las enormes cantidades de capital ficticio en circulación, insuflar vida artificial a una gran cantidad de empresas, entidades bancario-financieras e instituciones, aparentando que el funcionamiento sistémico sigue su curso.


Pero si con toda esa vida artificial en forma de dinero sin valor, preñada de especulación máxima y apalancamiento récord, de repente se suben los tipos de interés –el círculo vicioso entre depresión, dinero inventado, inflación y alza de tipos es insalvable–, no queda otra que buena parte del mundo bancario-empresarial que recibió tal dinero tendrá, como tantas familias, serios problemas para devolverlo. Con ello se va a lograr una gran "limpieza" empresarial y una centralización brutal del capital, listo para ese salto al vacío de la “nueva economía”. Sin embargo, algo no está saliendo del todo conforme con lo esperado.


El Silicon Valley Bank (SVB), precisamente, se autodefine como el partenaire de la mitad de la las "start-up" estadounidenses (la que está llamada a ser la economía del futuro) financiadas con capital riesgo, canalizado en gran medida a través de bonos del Estado norteamericano. Cuando ante los primeros problemas el SVB ha intentado vender esos bonos, lo ha tenido que hacer a un precio bastante más bajo de lo que los adquirió, debido al aumento de la inflación (que afecta también a sus bienes raíces y a sus acciones. Los Bancos de todo el país acumulan unos 620.000 millones de dólares en "pérdidas latentes”. Se trata de activos que se han depreciado pero cuyas pérdidas no aparecen en la contabilidad porque aún no se han vendido –ver aquí: Ya sabemos quién va a pagar la burbuja financiera de 620.000 millones de dólares – mpr21–. El resultado amenaza con empujar los activos bancarios por debajo de sus pasivos de depósito, acabando con su patrimonio neto: su capital contable). Su quiebra muestra cómo, a pesar de todos los esfuerzos, se rompen los eslabones débiles de la cadena: los sectores donde la especulación fue la más rampante y atroz ["Silverlake fue el primero en caer, pero fue un caso especial. Había tratado de aprovechar la ola de las criptomonedas sirviendo como banco para varios de estos "valores"" –cita en Hudson, Por qué el sistema bancario se está desmoronando (observatoriocrisis.com)–]. La inflación combinada fruto de las medidas covid y de las sanciones suicidas contra Rusia más la codicia empresarial, a la que se añade la mencionada subida de los tipos de interés, motiva que en lo que viene el crédito se empiece a restringir.


Ramas enteras de la economía se van a ver afectadas y ello infectará también, de nuevo, a los Bancos, por impagos de deuda. En adelante, los Bancos van a elevar aún más el tipo de interés tanto para prestar dinero como para prestarse entre sí, lo que terminará de sacudir al pequeño y buena parte del mediano capital, e incluso a porciones del grande, además de, claro está, golpear duramente al conjunto de la sociedad. Por supuesto que con la restricción del crédito también más Bancos entrarán en problemas.


Muy probablemente, el siguiente sector en verse afectado será el inmobiliario. Si no hay crédito, la compra de viviendas se resentirá. Constructoras e inmobiliarias lo harán sobremanera.


Además, en general, la subida de tipos restringe el consumo y va a empezar a subir la morosidad bancaria. Ello unido a los impagos de constructores, hará que más Bancos se vean con serios problemas. A partir de ahí, la crisis puede saltar a todos los sectores económicos: restricción del consumo, restricción del crédito, más impagos y más probabilidad de quiebras empresariales.


Los Bancos[1], sectores y países menos afectados serán los que menos vinculados estén al tipo de economía mencionada y a la emisión de deuda especulativa. También, curiosamente, los que más sanciones tengan o, dicho de otro modo, los que menos relación comercial mantengan con EEUU y Europa.


Gran Bretaña, por ejemplo, se va a llevar otro fuerte martillazo a su ya ficticia y especulativa economía. La economía del ladrillo española no parece tampoco que vaya a quedar bien parada, una vez más.


La "socialdemocracia light" imperante hoy en Europa no podrá, ni siquiera se planteará, frenar despidos, impagos, desahucios y aumento generalizado de la pobreza…


Pero fijémonos en cuál es la situación. Los Estados europeos están altamente endeudados entre otras muchas razones por el dinero inventado que imprimieron para gestionar la "resiliencia" social a la pandemia (con un empleo subsidiado para frenar el paro) y por el despilfarro bélico que llevan a cabo contra Rusia[2]. Tendrán que devolver con creces en breve (cuando venzan sus títulos de deuda pública) ese dinero en forma de ajustes estructurales que terminarán de destrozar las condiciones sociales y laborales de la UE (aunque también esto es extensible a otros lugares del planeta). Y tengamos en cuenta que según aumenta el numerador en la relación deuda/PIB a cuenta de los planes de recuperación y "transición energética", el denominador se achica debido a las medidas bélico-económicas contra Rusia, la crisis estructural que padecen las formaciones socioestatales europeas y la contracción económica debida a la gestión de la “pandemia”. Lo que da como resultado una relación deuda/PIB al borde del abismo. Si al tiempo se quiere salvar al conjunto de la Banca una vez que se han disparado precisamente los tipos de interés, una mayor contracción económica y monto de la duda están garantizadas, y con ellas las posibilidades de precipitarse por ese despeñadero.


Además, si es precisamente la “nueva economía” que estaba propagandizada como la emprendedora de una nueva onda de acumulación con el Gran Reinicio del capitalismo (con las GAFAM –Google, Apple, Facebook…– abriendo el camino), la que pega estos petardazos, no van quedando muchas salidas de funcionamiento aceptable del Sistema. La industria bélica, desde luego, va adquiriendo con ello más y más importancia; también la farmaceútico-biológica, cada vez más vinculada a la anterior; la digital (ídem –sobre todo en el control de las propias poblaciones–) y por supuesto la “verde”, que está destrozando a marchas forzadas y por doquier bosques, cultivos, hábitats, formas de vida, comunidades, pueblos…con mares de placas fotovoltaicas, millares de torres de alta tensión, parques eólicos y otras plagas destructoras de la naturaleza en nombre de lo “ecológico”.


Veremos qué se inventan, de momento, en lo inmediato para seguir estirando la cuerda y aparentar salud económica. ¿Más huida hacia adelante sacándose más dinero de la chistera y re-apalancamiento? Todo indica que, efectivamente, la FED va a tapar el agujero con más papeles sin valor, más deuda y más ingeniería financiera («dinero mágico» con el que seguirán fabricando más armas y comprando riqueza real en el planeta), para seguir llenando de aire la burbuja antes de entrar, definitivamente, en modo Guerra Total.


De momento, Rusia asiste expectante al desgaste del enemigo occidental, viendo cómo las sanciones contra ella le van desmoronando lentamente.


NOTAS

[1] Habrá que poner especial atención a Credit Suisse, Deutsche Bank y buena cantidad de Bancos estadounidenses contaminados con esta caída. First Republic está a punto de perder 73,02 %. La Banca de San Francisco ha perdido tres cuartas partes de su capitalización bursátil desde el miércoles pasado. La californiana PacWest (-54,74 %), Western Alliance en Arizona (-82,47 %), Zions Bancorporation (-31,60 %) de Salt Lake City (Utah) figuran también entre los más afectados. Para desgracia de los hipotecados, el Euribor es la tasa (manipulable) a la que se prestan los Bancos entre sí, y cerró al final de la semana pasada a 3,97%. ¿Efecto contagio? Esta vez han sido primero las criptomonedas, enseguida la “nueva economía”, luego vendrán hipotecas y la Banca.


[2] Desde el 24 de enero de 2022 al 15 de enero de 2023 se han destinado un total de 76.800 millones de dólares a Ucrania, de los cuales al menos 46.600 millones de dólares reconocidos han tenido fines militares.


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15 marzo, 2023

Apocalipsis autoinfligido del capitalismo ————— Michael Parenti

 



Título original: Capitalism's Self-Inflicted Apocalypse, publicado en enero de 2009 por Common Dreams.org

   Traducción del inglés: Arrezafe


Tras el derrocamiento de los gobiernos comunistas en Europa Oriental, el capitalismo fue considerado como el sistema indómito que brindaría prosperidad y democracia al mundo, el sistema que prevalecería hasta el fin de la historia.


La actual crisis económica, sin embargo, ha convencido incluso a algunos destacados defensores del libre mercado de que algo anda muy mal. La verdad sea dicha: el capitalismo todavía tiene que enfrentarse a diversas fuerzas históricas que le causan interminables problemas: la democracia, la prosperidad y el propio capitalismo, las mismas entidades que los gobernantes capitalistas afirman estar fomentando.


Plutocracia contra democracia


Consideremos en primer lugar la democracia. En EEUU se nos dice que el capitalismo está ligado a la democracia, de ahí la frase: «democracias capitalistas». Es un hecho que a lo largo de nuestra historia ha habido una relación fuertemente antagónica entre democracia y concentración de capital. Hace unos ochenta años el juez de la Corte Suprema, Louis Brandeis, dijo: «Podemos tener democracia en este país, o podemos tener abundante riqueza concentrada en las manos de unos pocos, pero no podemos tener ambas cosas». Los intereses de los acaudalados han sido enemigos, no defensores, de la democracia.


La propia Constitución fue hecha por unos adinerados señores que se reunieron en Filadelfia en 1787 para advertir repetidamente contra los efectos niveladores perniciosos y peligrosos de la democracia. El documento que amañaron estaba lejos de ser democrático, aherrojado por férreos controles, vetos y el requerimiento de grandes mayorías artificiales, un sistema diseñado para contener el impacto de las demandas populares.


En los primeros días de la República, los ricos de clase alta impusieron cualificaciones ligadas a la propiedad para poder votar y ocupar cargos públicos. Se opusieron a la elección directa de candidatos (nota: su Colegio Electoral sigue vigente hoy en día). Y durante décadas se opusieron a extender el derecho a voto a grupos menos favorecidos, como a los trabajadores sin propiedades, inmigrantes, minorías raciales y mujeres.


En la actualidad, las fuerzas conservadoras siguen rechazando sistemas electorales más equitativos, como la representación proporcional, segundas vueltas inmediatas, y campañas con financiamiento público. Siguen creando barreras al voto, ya sea mediante requerimientos exageradamente severos para registrarse, purgas de los registros electorales, instalaciones inadecuadas para votar, y máquinas electrónicas de votación que «fallan» regularmente en beneficio de los candidatos más conservadores.


A veces los intereses dominantes han suprimido publicaciones radicales y manifestaciones públicas, recurriendo a redadas policiales, arrestos, y encarcelamientos –recientemente aplicados contundentemente contra manifestantes en St. Paul, Minnesota, durante la Convención Nacional Republicana de 2008.


La plutocracia conservadora también quiere hacer retroceder las conquistas sociales democráticas, como la educación pública, la vivienda asequible, la sanidad pública, la negociación colectiva, el salario mínimo, las condiciones seguras de trabajo, un medio ambiente sano y sostenible, el derecho a la privacidad, la separación de la iglesia y el Estado, el derecho al aborto y el derecho al matrimonio entre adultos que consientan y elijan mutuamente.


Hace casi un siglo, el dirigente sindical estadounidense Eugene Victor Debs fue encarcelado durante una huelga. Preso en su celda, llegó a la inevitable conclusión de que en disputas entre dos intereses privados, el capital y la mano de obra, el Estado no es un árbitro neutral. La fuerza del Estado, con su policía, milicia, tribunales y leyes, está inequívocamente de parte de los gerifaltes de las empresas. De ahí, Debs llegó a la conclusión de que el capitalismo no es sólo un sistema económico, sino todo un orden social que manipula las reglas de la democracia a favor de los ricachones.


Los gobernantes capitalistas siguen presentándose como padres de la democracia a pesar de que la subvierten, no sólo en EEUU, sino en toda Latinoamérica, África, Asia y Oriente Próximo. Cualquier nación contraria a «las inversiones extranjeras», que intenta utilizar su tierra, su mano de obra, capital, recursos naturales y mercados para su propio desarrollo, al margen del dominio hegemónico corporativo transnacional, corre el riesgo de ser satanizada y atacada por suponer una «amenaza para la seguridad nacional de EEUU».


La democracia se convierte en un problema para los EEUU corporativos, no cuando deja de funcionar, sino cuando funciona demasiado bien ayudando a las masas a progresar hacia un orden social más equitativo y soportable, disminuyendo la brecha, por poco que sea, entre los súper-ricos y el resto de la población. De modo que, hay que diluir y subvertir la democracia, sofocarla con desinformación, bombo mediático y montañas de costos electorales, mediante contiendas electorales amañadas y electores parcialmente privados de sus derechos, dando lugar a falsas victorias en favor de candidatos de los, más o menos políticamente seguros, grandes partidos.


Capitalismo contra prosperidad


El capitalismo no fomenta la prosperidad más de lo que procura la democracia. La mayor parte del mundo es capitalista, y la mayor parte del mundo no es ni próspera ni particularmente democrática. Basta con pensar en Nigeria capitalista, Indonesia capitalista, Tailandia capitalista, Haití capitalista, Colombia capitalista, Pakistán capitalista, Sudáfrica capitalista, Letonia capitalista, y varios otros miembros del “Mundo Libre” – del Mundo del Libre Mercado, para ser más exactos.


Una población próspera, políticamente educada, con grandes expectativas respecto a su nivel de vida y un sentido agudo de sus derechos, que presiona por un mejoramiento continuo de las condiciones sociales, no es la noción plutocrática de una fuerza laboral ideal y de una forma de gobierno convenientemente maleable. Los inversionistas corporativos prefieren poblaciones pobres. Cuanto más pobre seas, más trabajarás por menos. Cuanto más pobre seas, menos preparado estarás para defenderte contra los abusos de los ricos.


En el mundo corporativo de «libre comercio», el número de multimillonarios aumenta más rápidamente que nunca, mientras la tasa de gente que vive en la pobreza crece más rápida que la población. La pobreza se propaga mientras la riqueza se acumula.


Consideremos EEUU. Sólo en los últimos ocho años, mientras las grandes fortunas aumentaron a niveles récord, otros seis millones más de estadounidenses cayeron por debajo del nivel de la pobreza; el ingreso familiar medio disminuyó en más de 2.000 dólares; la deuda del consumidor se más que duplicó; más de siete millones de estadounidenses perdieron su seguro sanitario, y más de cuatro millones perdieron sus pensiones, mientras la cantidad de personas sin hogar aumentó y los desahucios alcanzaron niveles pandémicos.


Sólo en aquellos países en los que el capitalismo ha sido, hasta cierto punto, frenado por la socialdemocracia, la población ha podido asegurarse una cierta prosperidad; vienen a la mente naciones del norte europeo como Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca. Pero incluso en esas socialdemocracias las mejoras populares corren siempre riesgo de ser revertidas.


Es irónico decir que el capitalismo posee el genio de la prosperidad económica cuando ha sido la clase capitalista la que se ha resistido vehementemente, y a menudo violentamente, a la mayor parte de los intentos de mejoras materiales. La historia de las luchas sindicales proporciona una ilustración sin fin de dichos intentos.


El que la vida aún sea soportable en EEUU bajo el actual orden económico, se debe a que millones de personas han librado duras luchas de clase para mejorar sus niveles de vida y sus derechos como ciudadanos, humanizando en cierta medida un orden político-económico despiadado.


Una bestia que se devora a sí misma


El Estado capitalista tiene dos funciones que los pensadores han reconocido hace tiempo. Primero, como cualquier otro Estado debe proveer servicios que no pueden ser ofrecidos de modo fiable por medios privados, como un tráfico seguro y ordenado. Segundo, el Estado capitalista protege a los ricos contra los que nada tienen, asegurando el proceso de acumulación de capital en beneficio de los acaudalados y sus intereses, mientras margina contundentemente las demandas de la masa trabajadora, como Debs, en prisión, observó desde su celda.


Existe una tercera función del Estado capitalista, pocas veces mencionada, que consiste en impedir que el sistema capitalista se devore a sí mismo. Consideremos la contradicción central señalada por Karl Marx: la tendencia a la sobre-producción y a la crisis del mercado. Una economía dedicada a acelerar el ritmo de trabajo y los recortes salariales, a hacer que los trabajadores produzcan cada vez más por cada vez por menos, siempre se arriesga a la quiebra. Para maximizar los beneficios, los salarios han de mantenerse bajos, pero alguien ha de adquirir los bienes y servicios producidos, para lo cual hay que mantener altos los salarios. Hay una tendencia crónica –como estamos viendo hoy en día– hacia la sobre-producción de bienes y servicios del sector privado y un infra-consumo de necesidades por parte de la población trabajadora.


Además, existe una autodestrucción, frecuentemente obviada, protagonizada por los propios acaudalados. Si se deja que funcione sin supervisión alguna, el componente más poderoso del sistema financiero comienza a devorar fuentes de riqueza menos organizadas.


En lugar de tratar de ganar dinero a través de la ardua tarea de producir y vender bienes y servicios, los depredadores sangran directamente los flujos de dinero de la propia economía. Durante los años noventa presenciamos el colapso de toda una economía en Argentina, cuando descontrolados libre-mercaderes despojaron a las empresas, se embolsaron sumas inmensas y dejaron la capacidad productiva del país sumida en el caos. El Estado argentino, engullido por una pesada dieta de ideología de libre mercado, vaciló en su función de salvar al capitalismo de los capitalistas.


Años después, en EEUU, perpetrado por conspiradores corporativos, vino el saqueo multimillonario de Enron, WorldCom, Harkin, Adelphia y una docena más de otras importantes compañías. Delincuentes con información privilegiada, como Ken Lay, convirtieron exitosas empresas corporativas en ruinas totales, destruyendo los puestos de trabajo y los ahorros de toda la vida de miles de empleados, embolsándose miles de millones de dólares.


Esos ladrones fueron detenidos y condenados. ¿No demuestra eso la capacidad de autocorrección del capitalismo? En realidad no. El enjuiciamiento de semejantes fechorías –que en todo caso llegó demasiado tarde– fue producto de la democrática demanda de transparencia, no del capitalismo. El mercado libre es de por sí un sistema amoral, sin constricciones, más allá de la advertencia “caveat emptor” [término legalista definido como ‘advertencia que exime de responsabilidad al vendedor ante la insatisfacción del cliente'].


En la catástrofe de 2008-2009, el creciente excedente financiero supuso un problema para la clase acaudalada: no había suficientes oportunidades para la inversión. Sin saber qué hacer con tanto dinero acumulado, los grandes inversionistas vertieron inmensas sumas en inexistentes mercados de la vivienda y en otras operaciones problemáticas, un juego de trileros de hedge funds, derivados, elevado apalancamiento, credit default swaps [derivados financieros asociados al riesgo de crédito de los bonos emitidos por una empresa o un gobierno], préstamos depredadores... y lo que fuese.


Entre las víctimas del desastre hubo otros capitalistas, pequeños inversores y numerosos trabajadores que perdieron miles de millones de dólares en ahorros y pensiones. Tal vez Bernard Madoff haya sido el bandido estrella. Descrito como «líder de larga trayectoria en la industria de los servicios financieros», Madoff dirigió un fondo fraudulento que se embolsó 50.000 millones de dólares de adinerados inversionistas, a los cuales pagó «con dinero que no existía», como el mismo confesó. La plutocracia devora a sus propios hijos.


En medio de la catástrofe, compareciendo ante el Congreso en octubre de 2008, el ex presidente de la Reserva Federal y ortodoxo devoto del libre mercado, Alan Greenspan, confesó que se había equivocado al esperar que los acaudalados interesados –gimoteando bajo el inmenso peso del capital que habían acumulado y que había que invertir en alguna parte– ejercieran súbitamente su autocontrol.


La teoría clásica del laissez-faire [dejar hacer] es aún más disparatada que la descrita por Greenspan. De hecho, la teoría pretende que cada cual debe guiarse, sin limitación alguna, por sus propios y egoístas intereses. Esa competencia irrestricta será la que, supuestamente, producirá máximos beneficios para todos, porque el libre mercado es gobernado por una «mano invisible», milagrosamente benefactora, que optimiza la producción colectiva. («La codicia es buena.»)


¿La crisis de 2008-2009, es causada por una tendencia crónica a la sobre-producción y la híper-acumulación financiera, como diría Marx? ¿O es el resultado de la avaricia personal de indivíduos como Bernard Madoff? En otras palabras: ¿el problema es sistémico o individual? En los hechos, ambas cosas no se excluyen mutuamente. El capitalismo engendra los corruptos y recompensa a los más inmorales de ellos. Los crímenes y las crisis no son desviaciones irracionales de un sistema racional, sino todo lo contrario: son los resultados racionales de un sistema básicamente irracional y amoral.


Peor aún, el resultado de los multimillonarios rescates de los gobiernos, son convertidos ellos mismos en una oportunidad para el pillaje. No sólo el Estado no regula, sino que se convierte él mismo en una fuente de saqueo, extrayendo vastas sumas de la máquina federal del dinero y dejando que sean los contribuyentes los que se desangren.


Son los nos fustigan por «acudir al gobierno para que reparta dádivas» quienes corren a él para conseguirlas. Los EE.UU corporativos ha gozado siempre de subvenciones mediante ayudas, garantías de préstamos y otras subvenciones estatales y federales. Pero la «operación rescate» de 2008 y 2009 otorgó un pienso récord extraído del abrevadero público. Más de 350.000 millones de dólares fueron repartidos a diestro y siniestro sin supervisión por un Secretario del Tesoro derechista al termino de su mandato a los mayores bancos y firmas financieras –por no hablar de los más de 4 billones de dólares provenientes de la Reserva Federal. La mayoría de los bancos, incluidos JPMorgan Chase y Bank of New York Mellon, declararon que no tenían la menor intención de informar a nadie sobre el destino del dinero.


Los grandes banqueros utilizaron parte del rescate, como sabemos, para comprar bancos más pequeños y fortalecer bancos en el extranjero. Directores ejecutivos y otros altos ejecutivos bancarios están gastando fondos del rescate en fabulosas bonificaciones y lujosos retiros corporativos. Mientras tanto, grandes beneficiarios del rescate como Citigroup y Bank of America despidieron a decenas de miles de empleados, dando lugar a preguntarnos, en primer lugar: ¿por qué recibieron todo ese dinero?


Mientras cientos de miles de millones de dólares eran repartidos entre los mismos que había causado la catástrofe, el mercado inmobiliario seguía debilitado, el crédito continuó paralizado, el desempleo empeoró y el gasto de los consumidores bajó a niveles abismales.


Resumiendo, el capitalismo corporativo de libre mercado es, por su propia naturaleza, un desastre siempre a la espera de suceder. Su esencia es la transformación de la naturaleza viva en montañas de mercancías y las mercancías en cordilleras de capital muerto. Cuando se le deja hacer lo que quiera, el capitalismo endosa sus disfuncionales economías y su toxicidad a la población general y al entorno natural, y termina devorándose a sí mismo.


La inmensa desigualdad económica existente en nuestra sociedad capitalista se traduce en una formidable desigualdad en el ámbito del poder político, lo que hace que sea tanto más difícil imponer regulaciones democráticas.


Si los paladines de los EEUU Corporativos quieren saber lo que amenaza realmente «nuestro modo de vida»,sepan que es su propio modo de vida, su ilimitada manera de robar a su propio sistema, destruyendo el fundamento mismo sobre el que se sostienen, la propia comunidad a la que expolian y de la cual tan fastuosamente se alimentan.


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14 marzo, 2023

La batalla de las palabras — Michael Parenti

 


«En 1978 me topé con una cita de alguien perteneciente al Consejo Empresarial, no figuraba su nombre, pero decía cosas como: "Qué está pasando, la brecha económica entre los de arriba y los de abajo es más estrecha que nunca, los servicios públicos están aumentando y si no lo impedimos terminaremos como una socialdemocracia", dijo. Me pareció fascinante, porque creo que tan sólo habrá unas 600 personas en todo Estados Unidos que sepan qué diablos significa socialdemocracia, o incluso que hayan utilizado dicho término. Quiero decir, ese vocablo simplemente no se usa en Estados Unidos, y eso es en sí mismo un victoria para el poder establecido. La habilidad de mantener ciertas palabras fuera del discurso político, como "socialdemocracia", y la habilidad de inyectar ciertas otras, como "teoría de la conspiración", es una auténtica victoria de la derecha. La "teoría de la conspiración", que aborta cualquier tipo de pensamiento crítico sobre algo, también supone una tremenda victoria. Así pues, esta lucha, esta batalla por los términos es algo que debe tomarse muy en serio. Y si alguien de los aquí presentes me preguntara por dónde comenzar, yo le respondería que por la batalla de las palabras.»


Michael Parenti - Understanding Deep Politics


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LA FRONTERA

 




12 marzo, 2023

EL CAPITALISMO IMAGINARIO Y LA PARA-TEORÍA DE LA ECONOMÍA «PURA» — Samir Amin

 



Extraído del libro de Samir Amin: El virus liberal, la guerra permanente y la norteamericanización del mundo. (2003)


El concepto de capitalismo no se reduce al de «mercado generalizado», sino que sitúa precisamente la esencia del capitalismo en el poder que se ejerce más allá del mercado. El reduccionismo de la vulgata dominante sustituye el análisis del capitalismo basado en unas relaciones sociales y en una política a través de las cuales se expresan precisamente estos poderes que actúan más allá del mercado por la teoría de un sistema imaginario dirigido por unas «leyes económicas» (el «mercado») que tenderían, liberadas a sí mismas, a producir un «equilibrio óptimo». En el capitalismo realmente existente son inseparables las luchas de clases, la política, el Estado y las lógicas de la acumulación del capital. El capitalismo es entonces por naturaleza un régimen cuyos sucesivos estados de desequilibrio se producen por las confrontaciones sociales y políticas que se sitúan más allá del mercado. Los conceptos sugeridos por la economía vulgar del liberalismo —como el de «desregulación» de los mercados— no son reales. Los mercados llamados «desregulados» son mercados regulados por los poderes de los monopolios que se sitúan más allá del mercado.


La alienación mercantil es la forma específica del capitalismo que gobierna la reproducción de la sociedad en su conjunto y no sólo la de su sistema económico. La ley del valor dirige no sólo la vida económica capitalista, sino toda la vida social de esta sociedad. Esta especificidad explica por qué en el capitalismo la economía se erige en «ciencia», es decir, las leyes que rigen su movimiento se imponen en las modernas sociedades (y a los seres humanos que las constituyen) «como leyes de la naturaleza». Dicho de otro modo, el hecho de que estas leyes sean el resultado no de una naturaleza transhistórica (que definiría «al ser humano» ante el desafío de lo «extraño») sino de una naturaleza histórica particular (unas relaciones sociales específicas propias del capitalismo) se borra de la conciencia social. Esta es, a mi parecer, la definición de Marx del «economicismo», un rasgo propio del capitalismo.


Por otro lado está el movimiento que sigue esta sociedad, cuya inestabilidad inmanente Marx pone en evidencia, en el sentido de que la reproducción de su sistema económico nunca tiende hacia la realización de algún tipo de equilibrio general, sino que se desplaza de desequilibrio en desequilibrio de manera imprevisible, lo cual sólo puede explicarse a posteriori, pero nunca definirse por anticipado. La «competencia» entre los capitales —cuya parcelación define al capitalismo— elimina la posibilidad de alcanzar cualquier forma de equilibrio general y vuelve ilusorio todo análisis que pretenda estar basado en una supuesta tendencia en este sentido. El capitalismo es sinónimo de inestabilidad permanente. La articulación entre las lógicas que resultan de esta competencia de los capitales y las que se desarrollan a través de la evolución de las relaciones de fuerza sociales (entre los capitalistas, entre estos y las clases dominadas y explotadas, entre los estados que conforman el capitalismo como sistema mundial) da cuenta a posteriori del movimiento del sistema, que se desplaza de un desequilibrio a otro. En este sentido el capitalismo no existe fuera de la lucha de clases, del conflicto entre estados, de la política. La idea de que existiría una lógica económica (que la ciencia económica permitiría descubrir) capaz de regir el desarrollo del capitalismo es una ilusión. No hay una teoría del capitalismo distinta de su propia historia. Teoría e historia son indisociables, como igualmente lo son economía y política.


He señalado esas dos dimensiones de la crítica radical de Marx porque precisamente estas son las dos dimensiones de la realidad que ignora el pensamiento social burgués. Este pensamiento es en efecto economicista desde sus orígenes, en tiempos de la Ilustración. La «Razón» que invoca atribuye al sistema capitalista, que ocupa el lugar del Antiguo Régimen, una legitimidad transhistórica de la que se deriva el «fin de la historia». Esta alienación economicista de origen se acentuará más tarde, precisamente con el intento de dar respuesta a Marx. La economía pura, a partir de Walras, expresa esta exacerbación del economicismo del pensamiento social burgués. Esta sustituye el análisis del funcionamiento real del capitalismo por el mito del mercado autorregulado, el cual tendería, por su propia lógica interna, hacia la realización de un equilibrio general. La inestabilidad ya no se considera inmanente a esta lógica, sino el resultado de la imperfección de los mercados reales. La economía se convierte entonces en un discurso que ya no se preocupa por conocer la realidad; su función no es otra que legitimar el capitalismo atribuyéndole unas cualidades intrínsecas que este sistema no puede tener. La economía pura se convierte en la teoría de un mundo imaginario.


Las fuerzas dominantes lo son porque ellas consiguen imponer su lenguaje a sus víctimas. Los «expertos» en la economía convencional han conseguido así hacer creer que sus análisis y las conclusiones que de ellos extraen se han impuesto porque son «científicos», en consecuencia objetivos, neutros e inevitables. Esto no es cierto. La economía llamada «pura» sobre la que basan sus análisis no trata de la realidad, sino de un sistema imaginario que no sólo no constituye ni siquiera una aproximación a la realidad sino que se sitúa diametralmente en sus antípodas. El capitalismo realmente existente es algo completamente distinto.


Esta economía imaginaria amalgama los conceptos y confunde progreso con expansión capitalista, mercado con capitalismo. Los movimientos sociales deben desembarazarse de sus confusiones para poder desarrollar estrategias eficaces.


La confusión entre los dos conceptos —la realidad (la expansión capitalista) y lo deseable (el progreso en un determinado sentido)— es la causa de muchos desengaños de los críticos de las políticas que se llevan a la práctica. Porque los discursos dominantes amalgaman sistemáticamente ambos conceptos: proponen medios que permiten la expansión del capital y califican de «desarrollo» el resultado de ello, o el posible resultado, según ellos. Pero la lógica de la expansión del capital no supone ningún resultado que pueda calificarse en términos de «desarrollo». No supone, por ejemplo, el pleno empleo, ni una cuota previamente establecida de desigualdad (o de igualdad) en la distribución de los ingresos. La lógica de esta expansión está guiada por la búsqueda de beneficios para las empresas. Esta lógica puede conllevar, en ciertas condiciones, el crecimiento o el estancamiento, la expansión del empleo o su reducción, puede servir para reducir las desigualdades de renta o acentuarlas, según las circunstancias.


Una vez más, la confusión existente entre el concepto de «economía de mercado» y el de «economía capitalista» es fuente de un peligroso debilitamiento de la crítica dirigida contra las políticas reales. El «mercado», que por naturaleza hace referencia a la competencia, no es el «capitalismo», cuyo contenido está precisamente definido por los límites a la competencia que implica el monopolio de la propiedad privada, incluido el control oligopólico (de algunos, y por tanto con exclusión de los otros). El «mercado» y el capitalismo constituyen dos conceptos distintos. Como lo ha analizado a la perfección Braudel, el capitalismo realmente existente es incluso lo contrario de lo que sería el mercado imaginario.


Por otra parte, el capitalismo realmente existente no funciona como un sistema de competencia entre los beneficiarios del monopolio de la propiedad (competencia entre ellos y contra los demás). Su funcionamiento exige la intervención de una autoridad colectiva que represente al capital en su conjunto. Así pues, el Estado no puede separarse del capitalismo. Ahora bien, las políticas del capital, y por tanto del Estado en tanto que representante de este y en la medida en que lo es, tienen sus propias lógicas (concretas) para cada etapa. Estas lógicas son las que explican que, en ciertos momentos, la expansión del capital conlleve el aumento del empleo y en otros su reducción. Estas lógicas no son, pues, la expresión de «leyes del mercado», formuladas en abstracto como tales, sino exigencias de la rentabilidad del capital en ciertas condiciones históricas.


No hay entonces unas «leyes de la expansión capitalista» que se impongan como una fuerza casi sobrenatural. No hay determinismo histórico anterior a la historia. Las tendencias inherentes a la lógica del capital siempre chocan con la resistencia a su expansión de ciertas fuerzas sociales. En este sentido el Estado casi nunca es tan sólo el Estado del capital, ya que este también está en el centro del conflicto que existe entre el capital y la sociedad.


Por ejemplo, la industrialización de la periferia a partir de la posguerra, entre 1945 y 1990, no es un resultado natural de la expansión capitalista, sino una consecuencia de las condiciones favorables a la misma creadas por las victorias de los movimientos de liberación nacional que impusieron esa industrialización, a la cual el capital mundializado ha debido adaptarse. Por ejemplo, la erosión de la eficacia del Estado nacional que produjo la mundialización capitalista no es un factor determinante del futuro de manera irreversible. Por el contrario, las reacciones nacionales a esta mundialización pueden imprimir a la expansión mundial trayectorias imprevistas, para bien o para mal, según las circunstancias. Por ejemplo, la preocupación por las cuestiones medioambientales, que están en conflicto con la lógica del capital (porque esta es por naturaleza una lógica de corto plazo) podría forzar un reajuste del capitalismo con transformaciones importantes. Y se podrían multiplicar los ejemplos.


Para hallar una respuesta eficaz a estos desafíos es imprescindible comprender que la historia no está regida por el desarrollo infalible de las leyes de la economía. La historia es el resultado de las reacciones sociales a las tendencias que manifiestan esas leyes, las cuales a su vez definen las relaciones sociales en el marco de las cuales esas leyes actúan. Las fuerzas «anti-sistémicas» modelan la historia verdadera tanto como la lógica «pura» de la acumulación capitalista, entendiendo aquí por fuerzas «anti-sistémicas» a ese rechazo organizado, coherente y eficaz de la sumisión unilateral y total a las exigencias de esas supuestas leyes (en realidad no hay otra ley que la del beneficio, propia del capitalismo como sistema). Estas fuerzas pueden dirigir así las posibilidades y las formas de la expansión que se desarrolla entonces en marcos cuya organización ellas controlan.


El método postulado aquí prohíbe formular «recetas» por anticipado que permitan modelar el futuro. El futuro es el resultado de transformaciones en las relaciones de fuerza sociales y políticas, que a su vez son también un resultado de las luchas cuyos desenlaces no se conocen por anticipado. Podemos sin embargo reflexionar al respecto, en la perspectiva de contribuir a la cristalización de proyectos coherentes y a la vez posibles, para ayudar así al movimiento social a superar las «falsas soluciones» en las cuales, a falta de alternativas, corre el riesgo de deslizarse.


El proyecto de una respuesta humanista al desafío de la expansión del capitalismo mundializado no es de ningún modo «utópico». Al contrario, este es el único proyecto realista posible, en el sentido de que el comienzo de una evolución que vaya en esta dirección debería aunar rápidamente poderosas fuerzas sociales capaces de imponer su lógica. Si existe alguna utopía, en el sentido trivial y negativo del término, no es otra que el proyecto de reducir la gestión del sistema a su regulación por el mercado.


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11 marzo, 2023

¡ CHÚPATE ESA !

 


Según la delirante y adoctrinada jefa del Comando Sur de los EEUU –comando destinado a asegurar militarmente la supremacía estadounidense y el expolio de América Latina–, su país, y sobre todo sus corporaciones y bancos, no puede permitir que los países latinoamericanos dispongan de sus recursos como soberanamente quieran, han de pedir permiso al norteño capo di tutti capi. Así lo manifiesta, sin pizca de disimulo y en tono amenazante esta estrellada mercenaria de Wall Street. El "patio trasero" nos pertenece. Para los gangsters del excepcionalismo, América es Estados Unidos, más concretamente Washington y Nueva York, el resto es periferia explotable a su servicio. No contentos con sus múltiples razias, matanzas y expolios a lo largo y ancho del mundo (siguen robando el grano y el petróleo de Siria), ahora se proponen legislar para justificar una posible intervención militar en México. En Washington la diplomacia brilla por sus ausencia, pero se le acumulan las listas de intervenciones militares pendientes en su (ya fracasado) intento de preservar su dañina, odiosa y odiada hegemonía.


RT – 10/03/2023


La jefa del Comando Sur de EEUU, Laura Richardson, se quejó este miércoles de que otros países extrajeran recursos de América Latina y, en particular, el litio del llamado 'triángulo del litio'.


"Durante demasiado tiempo hemos ignorado nuestro propio patio trasero y hemos permitido que Rusia, China e Irán, adversarios de Estados Unidos, hagan grandes incursiones en nuestra región", afirmó en ese contexto un miembro de la Cámara de Representantes del Congreso de EE.UU, el republicano Carlos Giménez.



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La "ayuda"

 



09 marzo, 2023

TERRORISMO 'MADE IN USA'

Donbass: informar a contracorriente. doc RT. Publicado: 6 mar 2023

El relato occidental sobre el conflicto en Ucrania no quiere competidores. Pero los tiene, y se llaman George, Vittorio, Johnny, Janus… Por saber la verdad, se jugaron la vida en Donbass, y por darla a conocer, se juegan su reputación, su libertad y acaso la vida en sus países de origen. No son muchos los que se atreven a ir contracorriente, pero los hay. Y en el mundo de hoy, donde los cínicos hacen su agosto, son más necesarios que nunca. El que no se conforma con discursos enlatados lo sabe.

ANTIIMPERIALISTAS.COM


 

 

Activista estadounidense pregunta a la periodista Anne Applebaum, esposa del excanciller polaco Radoslaw Sikorski, sobre la responsabilidad de EE.UU en la voladura de los gasoductos Nord Stream, calificando el suceso de "un acto de terrorismo contra Alemania y contra Rusia".



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¡CONTRA LA OTAN, LA UNIÓN EUROPEA, EL FASCISMO, EL IMPERIALISMO Y EL CAPITALISMO! ¡POR EL TRIUNFO DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!

 

COORDINACIÓN NÚCLEOS COMUNISTAS – 06/03/2023


El 12 de marzo de 1986, el PSOE cumplía su función de agente eficaz y sumiso del Imperialismo, defendiendo el SÍ A LA OTAN en un referéndum tramposo, absolutamente manipulado y condicionado, cuyo único objetivo era legitimar el ingreso del Estado Español en la Organización Terrorista del Atlántico Norte.


A pesar del peso de todos los aparatos del Estado, de los medios de incomunicación burgueses y de los partidos políticos del Régimen de la Segunda Restauración Monárquica de 1978, los Pueblos Trabajadores y especialmente las Clases Obreras de tres Naciones oprimidas por el Estado Español vencieron en ese referéndum meramente consultivo, amañado y sujeto a tres condiciones que nunca se cumplieron, y dieron un rotundo NO A L A OTAN: Canarias, Catalunya y Euskal Herria. No fue casualidad que la campaña del PSOE fuese de un nacionalismo españolista exacerbado: "EN INTERÉS DE ESPAÑA, VOTA SÍ". Pues fue que NO.


En realidad, el tan cacareado interés de "España" era y es el interés de la Oligarquía neofranquista española y de los USA, que son los verdaderos dueños y señores de este estado subordinado a los dictados de Washington. El verdadero interés de todos los Pueblos Trabajadores de las Naciones del Estado Español era salirse inmediatamente de la OTAN y destruir el Régimen monárquico-burgués del 78 que tan bien habían sabido legitimar y estabilizar el PSOE y el PCE, aceptando la Constitución monárquica, capitalista y españolista. La lucha contra este Régimen, que no es más que la concreción, en las condiciones históricas específicas del Estado Español, del Sistema Capitalista, llega hasta hoy. Seguimos luchando y seguimos diciendo: "¡OTAN NO, BASES FUERA!"


Los partidos comunistas y organizaciones revolucionarias del Encuentro Internacionalista de Compostela reafirmamos nuestra lucha sin cuartel contra el Imperialismo y su origen, el Capitalismo, que nos están llevando a las puertas del estallido de la fase abierta de la III Guerra Mundial, y nuestra oposición frontal a su brazo armado, la OTAN. Volvemos a resaltar y recalcar lo que ya dijimos en nuestra última declaración, del 11 de febrero, "Llamamiento a la unidad de acción contra el capitalismo y las guerras imperialistas de la OTAN, por la victoria de la Revolución Socialista". Unidad de acción en la que estamos firmemente comprometidos y cuyo primer fruto es este comunicado conjunto.


La oligarquía anglo-yanki-sionista y sus satélites europeos pretenden evitar el colapso y hundimiento del modo de producción capitalista promoviendo la guerra global permanente como alternativa para asegurar su supervivencia. Este recurso a la guerra, que responde a las necesidades de un Capitalismo inmerso en la mayor crisis de su Historia, actualiza y fortalece la alianza del Imperialismo con las organizaciones nazis y fascistas, con el imprescindible concurso de la Unión Europea. El apoyo a las organizaciones banderistas, versión ucraniana del nazismo del III REICH, que controlan los aparatos de Estado de Ucrania, se produce mediante un aumento, sin precedentes desde la II Guerra Mundial, de los gastos militares, la represión y la militarización de la UE, como instrumentos de contrarrevolución preventiva ante el aumento del paro y el deterioro de las condiciones de vida de la Clase Obrera y los sectores populares. Todo esto está ligado a la crisis terminal del Capitalismo Agónico, y se ve agravado especialmente por las sanciones económicas contra Rusia, que han golpeado de forma más brutal aún a las economías de la Unión Imperialista Europea. Una Unión Europea que acepta sin rechistar que los USA destruyan el Nord Stream…


El apoyo del Capitalismo a organizaziones nazi-fascistas, mostrado sin tapujos en Ucrania, ha sido una constante en la Historia de la lucha de clases en todo el mundo. La opción de la guerra total contrarrevolucionaria y la dictadura terrorista del Gran Capital Monopolista han sido siempre y son actualmente la respuesta de la Oligarquía a la agudización de la crisis y a las luchas obreras y proletarias, a la resistencia de los Pueblos Trabajadores contra el Fascismo, el Imperialismo y el Capitalismo. Toda la Historia de los últimos 100 años es la confirmación de lo que decimos.


La mayoría de los Estados que van progresivamente configurando el Frente Multipolar son herederos de las Revoluciones Socialistas y Antiimperialistas del siglo XX. Un hecho que demuestra que nos encontramos frente al mayor desafío al Imperialismo liderado por los EE.UU y nucleado en torno a la OTAN, desde la desaparición de la URSS, y la derrota y entrega de una gran parte de las organizaciones del llamado Movimiento Comunista Internacional.


La victoria del categorizado como Frente Multipolar y la derrota del enemigo principal de los Pueblos –el Imperialismo anglo-yanki-sionista y sus satélites europeos–, pueden suponer la apertura de una nueva época en la Historia de la Humanidad. Las fuerzas revolucionarias del Encuentro Internacionalista de Compostela consideramos que en esa nueva etapa histórica existirán mejores condiciones objetivas y subjetivas para el triunfo de la transición socialista al Modo de Producción Comunista.


Unidad de acción por la victoria de la Revolución Socialista, ése es el camino que proponemos a todas las organizaciones y militantes revolucionarios que lean estas líneas. Y en concreto, tenemos que luchar contra este autodenominado gobierno "progresista" del PSOE/UP y sus apoyos socialdemócratas de todo tipo. Un gobierno títere de la Oligarquía y del Imperialismo, que ha dedicado 48.000 millones de euros al presupuesto militar más belicista de los 45 años de dictadura del Capital bajo el Régimen monárquico-burgués del 78.


Se trata de destruir hasta la raíz la dictadura de la Burguesía, se vista esta de "izquierdas" o de derechas. Estas no son más que un instrumento más de su dominación de clase, pues da igual quién esté en el gobierno, siempre se hace lo que ordene la Oligarquía y el Imperialismo. Todas y todos lo sabemos. ¡Si estás de acuerdo con lo que decimos, organízate y lucha ante de que sea tarde!


¡Por la salida inmediata de la OTAN!


¡Por el desmantelamiento de todas las bases yankis y británicas!


¡Contra el envío de armamento y tropas al régimen nazi-fascista ucraniano!


¡Contra los presupuestos de guerra!


¡Unidad de acción por la victoria de la Revolución Socialista!


¡Contra la OTAN, la Unión Europea, el Fascismo,

el Imperialismo, el Capitalismo y sus guerras!

5 de marzo de 2023


Agora Galiza-Unidade Popular Coordinación de Núcleos Comunistas

Crida Comunista Herritar Batasuna

Partido Comunista de los Pueblos de España

Partido Comunista pola República Galega


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UKRAINE ON FIRE — Igor Lopatonok & Oliver Stone

 



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VISTOS PARA SENTENCIA

 











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