16 julio, 2021

¿Quién paga el micrófono? — Ángeles Diez

 

Frente Antiimperialista Internacionalista – 16/07/2021


En una viñeta de El Roto varias cabezas escuchan atentas mientras el autor advierte: “Antes de escuchar lo que dicen, entérate de quien paga el micrófono”.



No es nuevo. No funcionó en Cuba en 1994 en pleno periodo especial con la “crisis de los balseros”. No funcionó en Venezuela en el 2014 ni en el 2017 cuando las calles se llenaron de guarimberos armados. Tampoco lo hizo en Nicaragua en el 2018 cuando las ONG financiadas por USAID y la NED alimentaron los discursos de odio y violencia que causaron más de 300 muertos.


El domingo 11 de julio los paraperiodistas de todo el espectro ideológico y financiero nos decían que los cubanos se manifestaban en las calles de la isla pidiendo electricidad y vacunas al grito de “libertad para Cuba”. La noticia se nos presentaba igual que si estuviera ocurriendo en el narcoestado colombiano o en el, todavía pinochetista, Estado chileno, pero con una importante diferencia: ninguna imagen que ilustrara la represión de la que se hablaba. Ni ejército disparando y asesinando a los jóvenes de la primera línea como ocurre en Colombia, ni antidisturbios rociando con aguas fétidas como hacen los israelíes con los palestinos, ni ojos reventados por las pelotas de goma de los carabineros chilenos. Ciertamente, como es habitual, una orgía de fake news con imágenes también falsas y un ejército de robots disparando retweets. Tampoco la guerra cibernética es una novedad.


En el 2014 un violinista joven ponía su imagen humanitaria a las revueltas en Venezuela [1]. Imagen que corría como la pólvora por las redes sociales y era portada de todos los periódicos del mundo para escenificar la violencia del gobierno venezolano. Al poco, este violinista decidió salir del país invitado por el Oslo Freedom Forum de Nueva York y por Human Rights Foundation. Misión cumplida. En noviembre del 2020, la protesta y detención del rapero negro Denis Solís, al que se sumó el llamado Movimiento de San Isidro de artistas cubanos, petaba las redes sociales. El rapero declaraba luchar por la defensa de los derechos humanos en la isla. Salía de la cárcel el domingo 11 de julio, el mismo día que se iniciaron las protestas en la isla y agradecía al exilio cubano y a la comunidad internacional su apoyo[2] con el siguiente discurso: “Patria y Vida” y “Cristo Vive” y “Abajo el comunismo y Abajo la dictadura de los Castros”, “Viva Cuba Libre”, “Cambio Pronto” y “Libertad para todos los Presos políticos”. Un mes antes circulaba una declaración conjunta sobre derechos humanos en Cuba, elaborada por el Centro David Rockefeller de Estudios Latinoamericanos, el Centro Hutchins de Investigaciones Africanas y Afroamericanas y el Instituto de Investigaciones Afrolatinoamericanas de la Universidad de Harvard[3] . Misión cumplida.


A diferencia del violinista venezolano y del rapero cubano, el asesinato de Francisco Martínez, joven artista callejero asesinado por los carabineros chilenos a principios de este año, no fue merecedor de ninguna declaración sobre derechos humanos en Chile, y los medios se han limitaron a hablar de la “muerte de un artista callejero”[4]. Las redes sociales no ardieron reclamando justicia.


Desde principios de Junio, redes sociales y paraperiodistas arremeten contra Nicaragua, especialmente los medios de comunicación progresistas e incluso los que se dicen de izquierdas. Las consignas: represión y falta de libertad; la variante “no hay garantías para unas elecciones libres”[5], los voceros Human Rights Wacht.


A poco que investiguemos sobre el momento y la forma en que se producen todos estos acontecimientos, algo parecido a lo que hacía el personaje de Robert Redford en Los tres días del Cóndor[6], descubrimos sin darnos cuenta multitud de conexiones de una trama que podría ser un guion de película si no fuera por la crueldad y por las consecuencias inhumanas que la agresión imperialista inflige a estos tres países dignos, Venezuela, Nicaragua y Cuba.


Pero si nada de lo que ocurre hoy en la isla es nuevo, si podemos apenas sin esfuerzo encontrar un patrón que se repite, y si en ocasiones anteriores no ha servido para doblegar al pueblo cubano y derrocar a su gobierno, nos preguntamos: ¿Por qué ahora? ¿Qué ha cambiado en todos estos años para que EE.UU y sus cómplices europeos intenten de nuevo acabar con Cuba?


Una primera aproximación a la respuesta la encontramos en los documentos del Comando Sur cuando en Marzo, en un informe al Congreso de Estados Unidos, advierte de que sus “competidores” –eufemismo para no hablar de enemigos– avanzan en su influencia en América Latina. No cabe duda de que el imperio está en peores condiciones para revalidar su hegemonía mundial, pues así lo confirma la potencia económica de China y el papel de Rusia y sus alianzas en el contexto geopolítico internacional. A la multipolaridad inevitable se unen la profunda crisis política, económica y social, pero también ideológica, de un país que ha ido perdiendo credibilidad y legitimidad internacional y que sólo puede imponerse por la fuerza y gracias a la impunidad que le otorgan las instancias internacionales.


Tampoco el declive estadounidense es nuevo. Sin embargo, sí es ahora cuando los Think Tank imperiales encuentran mejores condiciones objetivas, o vislumbran la posibilidad de no seguir retrocediendo en su dominio del mundo, especialmente en el caso de América Latina. Tal y como señala el informe del jefe del comando Sur, Craig Faller, en América Latina y el Caribe, la pandemia ha generado una gran fragilidad en todos los países y crea las condiciones favorables para que sus “competidores” avancen en la región[7]. Por supuesto Craig se refiere a China y Rusia; y al mismo tiempo afirmaba en esas mismas fechas, en una comparecencia en el senado, que “Cuba, Venezuela y Nicaragua son una amenaza directa para el territorio estadounidense”[8]


Es necesario tener en cuenta un segundo factor: El contexto objetivo de sufrimiento de estos países, especialmente de Cuba y Venezuela, por el bloqueo y la guerra económica a la que están sometidos. El camino de la independencia y la soberanía ha desatado contra sus pueblos la guerra más cruel imaginable, ya que no les permite defenderse. Como ocurría en la Edad Media con el sitio de las ciudades a las que se obligaba a rendirse por hambre y sed, el bloqueo económico es una forma de guerra genocida que trata de someter a pueblos enteros con el sufrimiento cotidiano de la alimentación, la luz, el trasporte, las medicinas, etc. El bloqueo no sólo asfixia a la isla sino que oculta las responsabilidades reales de las carencias que sufre la población. Por ejemplo, un país que ha producido sus propias vacunas contra la COVID-19 se encuentra con dificultades para comprar las jeringuillas necesarias para vacunar a su población.


El tercer factor a considerar es la ciberguerra. Por un lado, los ejércitos de paraperiodistas han sofisticado sus armas, terciarizando sus tareas a través de las redes sociales. Por otro, la potencia y los efectos de la propaganda mediática se hace mayor y mucho más económica. Aparentemente las redes sociales han funcionado como el espacio virtual que permitía la comunicación con los familiares lejanos, la fácil socialización que superaba las dificultades materiales para verse y compartir, pero la realidad es que más allá de la buena voluntad y las mejores intenciones de los usuarios, no fueron creadas para esas utilidades y por tanto su diseño y sus capacidades están prioritariamente al servicio de la manipulación y manejo de datos. Al servicio pues de los grandes operadores, y sujetas a la minería de datos, en contextos de guerra, las redes acaban cumpliendo las tareas que les asignan sus dueños: orientar y conducir conductas.


Las investigaciones realizadas a partir de los escándalos de Cambridge Analytica por la obtención de 50 millones de datos de las redes sociales, y las evidencias de la implicación de estas redes en golpes de Estado como en Bolivia, demuestran que el vehículo que permite la organización y articulación de todas estas protestas son las redes sociales. En realidad, es un eufemismo para hablar de las nuevas armas de control y organización contrarrevolucionaria porque las redes han servido para impulsar y coordinar las “guarimbas”, legitimar linchamientos, promover “estallidos sociales”, etc. todo ello tras la consigna de la libertad de expresión.


Enterados estamos de quién paga el micrófono de la oposición venezolana, también sabemos quien está detrás de los disidentes nicaragüenses y quien alimenta las redes sociales contra Cuba, pero no por ello la estrategia desestabilizadora se detiene. Por el contrario, los paraperiodistas ajustan sus armas y enfocan el objetivo previamente señalado. Si no preparamos a los receptores de las redes sociales para ser capaces de interpretar y defenderse de los ataques poco conseguiremos denunciando una y otra vez las Fake News. Preparar a la población para una “resistencia cognitiva”, educar para destruir las “matrices comunicacionales” manipuladoras, crear vínculos no virtuales con los usuarios de las redes, organizar a los receptores y usuarios, trabajar para “desnormalizar” la información mediada, construir en definitiva, un sentido común político capaz de dar la batalla de la cibercomunicación[9].


En el “mundo libre” de las redes sociales la libertad cabalga a lomos de la injusticia, la desigualdad y la indignidad de los pueblos. El individuo, libre de empatía, libre de solidaridad y de compromiso, apunta su libertad hacia la imagen reflejada en la pantalla de su celular, dispara y cuenta los likes obtenidos.


15 de Julio de 2021


1. - El joven Wuilly Arteaga fue invitado a participar en el Oslo Freedom Forum en Nueva York, organizado por Human Rights Foundation, y de la intensificación de amenazas, Wuilly decidió salir del país, viajando por tierra a Colombia el 13 de septiembre y llegando a Estados Unidos para participar en el Lincoln Center de Nueva York en la conferencia sobre derechos humanos.

2. - Radio televisión Martí una de las agencias al servicio de la política bélica de EEUU y del exilio cubano, uno de los más violentos que se conoce, está dando amplia cobertura a la salida de la cárcel del rapero que se ha producido precisamente el 12 de julio, al tiempo que se producen las manifestaciones actuales. Una evidencia más de que se trata de una campaña coordinada: https://www.radiotelevisionmarti.com/a/denis-sol%C3%ADs-activista-del-movimiento-san-isidro-fue-liberado-/299189.html

3. - Victor Fowler, “Documento penoso”, 5-06-2021, http://www.cubadebate.cu/opinion/2021/06/05/un-documento-penoso/

4. - Mar Centenera, El País, “La muerte de un artista callejero a manos de un carabinero reactiva las protestas en Chile”. 6/02/2021, https://elpais.com/internacional/2021-02-06/la-muerte-de-un-artista-callejero-a-manos-de-un-carabinero-reactiva-las-protestas-en-chile.html (Consulta 15/07/2021) ↑

5. - Público, “HRW alerta ente la represión de la oposición en Nicaragua: “No hay garantías para unas elecciones libres”, 22/06/2021, https://www.publico.es/internacional/represion-politica-nicaragua-hrw-pide-contundencia-onu-represion-oposicion-nicaragua.html (Consulta 15/07/2021) ↑

6. - En esta película de Sydney Pollack (1975) un investigador de la CIA dedicado a conectar acontecimientos de periódicos, revistas, libros descubre una trama de esa organización.

7. - Comando Sur de EEUU, https://www.southcom.mil/Media/Special-Coverage/SOUTHCOMs-2021-Posture-Statement-to-Congress/ (Consulta 14/07/2021) ↑

8. - Voz de América, 16/03/2021, “Maduro continua aferrado al poder con el apoyo de Cuba, Rusia, Irán y China, https://www.vozdeamerica.com/venezuela/craig-faller-maduro-aferrado-al-poder-con-el-apoyo-de-cuba-rusia-iran-china (Consulta, 14/07/2021)

9. - A.Diez, “La guerra tecnológica-comunicacional en el contexto de la pandemia”, https://observatoriodetrabajadores.wordpress.com/2021/03/29/la-guerra-tecnologica-comunicacional-en-el-contexto-de-la-pandemia-angeles-diez/



15 julio, 2021

LA INVASIÓN — Antonio Orihuela

 


VOCES DEL EXTREMO – 15/07/2021


                               para Fruela Fernández


La ultraderecha española

siguen metiendo miedo con los inmigrantes,

pidiendo expulsiones, verjas y palos,


pero la invasión no viene en patera

viene en limusina, en avión y en trasatlántico,


y esa España, con la que a ellos se le llena la boca,

no sabe cómo vomitarlos.


Han comprado medio país,

reformado a su gusto pueblos y ciudades,

construido urbanizaciones exclusivas

en zonas no urbanizables, vegas, riberas

y primeras líneas de playa

con la complicidad y la ayuda

de quienes claman

contra los que se ahogan en el Mediterráneo.


Los que se aprovechan de nuestro sistema de salud

no son los inmigrantes, son ciudadanos europeos,

alemanes, británicos y noruegos,

que vienen a hacer turismo sanitario.


Los que nos expulsan hacia la periferia,

encarecen los alquileres y hacen invivible

el centro de las ciudades no son los subsaharianos

sino los ciudadanos europeos que vienen

a montárselo de botellón en vuelos chárter

todos los fines de semana.


La culpa de nuestros sueldos de miseria

no la tiene la competencia que nos hacen los de fuera

sino los niveles de explotación

que somos capaces de soportar

de los nuevos negreros de la patronal.


La culpa de los desahucios

no la tienen los inmigrantes

sino los fondos buitre

alimentados por inversores extranjeros

que así reparten beneficios

y se preparan una tranquila jubilación

especulando con tu casa, tu impotencia y tu dolor.


Los valores y la cultura

no están peligrando por culpa de los inmigrantes

sino por parte de los residentes europeos

que están cambiando nuestro estilo de vida,

que jamás se integrarán en nuestra cultura,

nuestra idiosincrasia y nuestras fiestas populares

y que se niegan a aprender una sola palabra de nuestro idioma,

mientras nosotros tenemos que pagar por hacer cursos

para aprender el suyo y poder trabajar en la hostelería.


A fecha de hoy, los alarmistas de la invasión,

los reyes de la xenofobia y los abanderados

de la pureza racial y el miedo, tienen a su favor

un millón de marroquíes, medio de rumanos y latinos,

y doscientos mil chinos, en total no más de cinco millones

de migrantes.


En su contra, los ochenta millones de los que no dicen nada,

pero que están destruyendo la identidad de nuestras ciudades,

convirtiéndolas en parques temáticos,

empobreciendo a los que viven en ellas

y generalizando el trabajo esclavo en el sector servicios.


Ochenta millones de termitas devoradoras

de recursos escasos, agua y energía.


Ochenta millones de termitas contaminadoras

y generadoras de toneladas de residuos

sin aportar gran cosa al tejido social de las ciudades.


Ochenta millones que dejarán beneficios

mientras se puedan seguir externalizando los costes, sí,

pero beneficios que se quedan en muy pocas manos,

las de aquellos que agitan en la frontera

banderas de España contra los inmigrantes.


  Antonio Orihuela. Todos atrapados en la misma trampa. Ed. Garum, 2020


Los gringos y la "soberanía" de España.


Mientras otros ladran, Cuba resiste — Juanlu González

 


Contrainformación.es – 14/07/2021


Es el turno de Cuba. Parecía obvio que, tras las campañas orquestadas contra Venezuela y Nicaragua, la siguiente en la agenda del imperio iba a ser contra la isla caribeña. Y digo bien, campaña orquestada, porque los que seguimos de cerca la política internacional, siempre esbozamos una amplia sonrisa al oír eso de las «revueltas espontáneas». Lo hemos visto ya demasiadas veces en los 5 continentes como para tener formado un callo impermeable para la propaganda con la que nos acosa a diario la prensa libre occidental, la menos libre de todas las prensas, porque pertenece y obedece al capital.


Cuando periódicos, radios y televisiones patrias deberían abrir durante semanas con las noticias relativas a las nuevas corruptelas descubiertas del rey emérito, ahora convertido en traficante de armas y socio del tristemente famoso Adnán Khashoggui. Cuando se ha conocido que se han lucrado juntos vendiendo armas a las más feroces dictaduras del mundo y robando efectivo a manos llenas de los contratos del estado, resulta que el mayor problema de España es la situación en Cuba. Y eso que estamos ya en plena canícula, un periodo con escasez de noticias y Nessi aún no ha hecho aparición en el lago escocés del que toma su nombre.


Así funcionan las democracias que se dicen modélicas y los media en los que se apoyan: nos señalan con el dedo de qué tenemos que ocuparnos y nos ocultan aquello que no quieren que conozcamos. Porque para ellos lo que no se publica no existe. Nos tratan como a niños a los que tapan los ojos para hacer desaparecer lo que les asusta o molesta. Sus medios corporativos no informan, su objetivo es formar una opinión acorde con la de sus propietarios, deformando la realidad hasta donde sea necesario para lograr sus fines.


De modo que, a falta de serpientes de verano, afortunadamente ahí siempre estará Cuba. Y digo afortunadamente porque el que sigan ladrando a Cuba significa que la isla seguirá siendo un faro para los pueblos y la gente solidaria del mundo. Un faro vivo que alumbra la oscuridad y la mediocridad de otras tierras; por eso sigue asustando al todopoderoso vecino del norte.


El objetivo de esta campaña es claro. Dañar la imagen internacional del país, que acaba de vencer en la ONU y propinar una derrota, otra más, a Estados Unidos. Este año ha logrado concitar el rechazo al embargo norteamericano de 184 naciones con sólo dos votos a favor, el propio Estados Unidos y el régimen paria de Israel. Tampoco debe ser ajeno a estos ataques el hecho de que alrededor de 1.500 médicos cubanos han estado ayudando desinteresadamente a más de 20 países del mundo a superar el Covid-19, entre ellos a la rica y poderosa Italia. Sus avances en el campo de los tratamientos y vacunas contra la pandemia son otro de los logros a tratar de tapar con esta campaña desinformativa.




Y es que, Cuba es el país más pequeño del mundo que ha logrado desarrollar una vacuna (en realidad varias) contra el covid y será la única nación que inmunizará a la totalidad de su población con medicamentos propios. Y todo ello a pesar de sufrir un feroz e ilegal bloqueo y tener impedido el acceso al mercado farmacéutico mundial para comprar una simple jeringuilla. Pues bien, a día de hoy ya ha administrado más de 7 millones de dosis, que han completado la pauta a 1.750.000 personas que se corresponden con el 15,5% de su población. Con una sola dosis, el porcentaje de vacunados alcanza ya el 26,8%.


Si comparamos el número de muertos por la pandemia con el de sus vecinos, el dato sonrojará a los artífices de esta campaña de manipulación masiva y a quienes la apoyan. En Cuba han muerto 1.579 personas, la inmensa mayoría de ellas en 2021 cuando se abrió la isla al turismo, pero en Colombia van por 113.000 o en Perú por 187.000. ¿Cómo se justifica pedir un corredor humanitario con esas cifras? Pues, desde luego no por motivos sanitarios, sino apoyada en causas puramente políticas. A este juego infame se prestaron algunos músicos de la gusanera de Miami para preparar el caldo de cultivo para lo que vino después, las protestas supuestamente espontáneas. Y, ¡cómo no!, ahí estaba el patético Alejandro Sanz, un imprescindible en todas las salsas contrarrevolucionarias del imperio, junto a otros como Ricky Martin, Camila Cabello y Daddy Yankee. Jamás los vimos atizando las manifestaciones en Chile o Colombia, donde morían asesinados por el gobierno decenas y decenas de jóvenes pidiendo justicia y libertad.


Bien es cierto que ha habido un repunte en los casos de Covid en la isla, sobre todo desde que se abrió al turismo a finales del año pasado, pero nada comparado con países como España, por ejemplo. Para que el porcentaje fuese similar al de nuestro país, deberían haber muerto en Cuba alrededor de 20.000 personas, 13 veces más. Si la comparación fuese con Colombia, en Cuba deberían multiplicarse los muertos por 17 para tener los mismos porcentajes. Gentes como Alejandro Sanz, deberían dedicarse a cantar en vez de usar su lengua para mentir haciendo política basura. Aunque como dicen en su pueblo de origen, canta menos que un grillo mojao. Es imposible ser más hipócrita y falsario.


Una vez visto el corto recorrido de las denuncias por el covid, ya que sigue siendo uno de los países del mundo con menos incidencia, salieron a las calles unos pocos cientos de personas a denunciar que la población se moría de hambre y por falta de medicamentos. Algo del todo absurdo, ya que incluso la ONU sitúa en 2020 a Cuba entre los países de Índice de Desarrollo Humano “Alto”. Pero todo un ejército de bots en redes sociales y miles de cuentas falsas creadas específicamente consiguieron hacer trending topic las manifestaciones. Imágenes falsas de otros lugares del mundo crearon la ilusión de masividad a unas protestas absolutamente irrelevantes.


Uno de los arietes más clásicos en este tipo de situaciones se puso en marcha de inmediato. Amnistía Internacional, el apéndice del Departamento de Estado norteamericano cuando gobiernan los demócratas, ha salido en tromba a denunciar las supuestas violaciones de derechos humanos cometidas en la isla. Al unísono, las cancillerías europeas van pidiendo la democratización de Cuba, como si sus regímenes fueran un ejemplo a seguir para nadie, cuando tienen la soberanía del país entregada a EEUU, al poder financiero y a las transnacionales, quedando el papel político cada vez más reducido a cuestiones meramente formales o secundarias.


Todos, medios y gobiernos sometidos por Estados Unidos, obvian los asaltos que protagonizaron los manifestantes durante las protestas y denuncian la pulcra respuesta de la policía, nada que ver con las de Piñera o Duque, por poner dos ejemplos regionales recientes de represión criminal indiscriminada que no han concitado ninguna denuncia, a pesar de la gran cantidad de muertos, desparecidos y heridos provocados. Pero la pirueta española ha llegado más lejos que ninguna: el presidente del gobierno de España, el más progresista de la historia reciente, en una misma declaración y sin ruborizarse, ha llegado a denunciar a Cuba porque «no es una democracia», mientras seguidamente alababa al reino de Marruecos como el «gran amigo y vecino del sur». Tal es el nivel de nuestra clase política…


Afortunadamente, en unos pocos días, todo se habrá olvidado. Las aguas volverán a su cauce y Cuba continuará desafiando día a día al imperialismo, sirviendo de ejemplo para los países y pueblos del mundo.





ERNESTO "CHE" GUEVARA (1962)



14 julio, 2021

"Los comienzos de la campaña anti Cuba se hicieron, como en el pasado, con datos manipulados"

 



El Regreso del Soft Power Imperial 

Por Marcelo Brignoni


LA TECL@ EÑE – 13/07/2021


El analista internacional Marcelo Brignoni analiza los hechos ocurridos recientemente en Venezuela, Nicaragua, Haití y Cuba, y afirma que Latinoamérica está obligada geopolíticamente, si quiere conservar o expandir sus democracias, a plantearse relaciones exteriores multipolares autónomas, lejos de la obediencia a EEUU y el alineamiento con la OEA.


Por Marcelo Brignoni (para La Tecl@ Eñe)


Transcurridos unos meses de la asunción de Joe Biden en la Casa Blanca de Washington, comienzan a verse con nitidez sus estrategias de política exterior. Las ilusiones de aquellos que veían en Biden una recuperación democrática y una vocación por los derechos humanos globales aparecen por estos días más cerca de la autocompasión que de la ratificación de aquellas expectativas.

Los hechos en Haití, Nicaragua, Venezuela y Cuba, sumados a la votación a favor del bloqueo a Cuba, sucedida en la Asamblea de la ONU en los últimos días, tienen el sello de lo que vendrá.

Históricamente los gobiernos demócratas estadounidenses usaron para su injerencia en los países y para sus estrategias de desestabilización de gobiernos populares, niveles de sofisticación menos visibles que los republicanos, pero mucho más eficientes. En esta caja de herramientas podemos encontrar la cooptación de los organismos multilaterales, la proliferación de organizaciones no gubernamentales (en realidad organizaciones para-gubernamentales de EEUU), el desarrollo de la National Security Agency para el espionaje masivo, la estrategia del lawfare para perseguir y proscribir dirigentes populares, y la creación de redes tecnológicas de manipulación y distribución de noticias falsas conocidas generalmente como GAFAT, por el acrónimo que nuclea el nombre de las empresas que trabajan codo a codo con la Central Intelligence Agency y la NSA: Google, Amazon, Facebook, Apple y Twitter.

Las elaboraciones y conceptualizaciones referidas a estas estrategias tampoco son necesariamente secretas. Con solo leer “El Gran Tablero Mundial, la supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos” de Zbigniew Brzezinski, entenderemos su mirada del “multilateralismo”. Analizando la obra de Joseph Nye comprenderemos el origen conceptualmente injerencista del denominado soft power, y recorriendo “Vigilancia Permanente” de Edward Snowden, entenderemos el origen, el desarrollo y la manipulación de las redes del GAFAT con su secuela de fake news y campañas organizadas y ocultas para desestabilizar gobiernos y países.

Por todo esto, tal vez sea más pertinente llamar al Soft Power como SHADOW POWER, ese poder en las sombras administrado desde un país para condicionar o conspirar contra las decisiones soberanas de otros y de sus pueblos, desconociendo el derecho internacional y apalancado en una supuesta delegación no dada que pretende fiscalizar valores y conceptos en otros países, incluso de modo ajeno a los mandatos y obligaciones surgidas de la propia Carta Fundacional de Naciones Unidas.

Como dijera recientemente la Cancillería de la República Popular China sobre la pretensión injerencista de Estados Unidos y el G7 en el escenario internacional: “Esas intenciones contravienen los propósitos y principios de la Carta de la ONU y la tendencia de los tiempos de paz, desarrollo y cooperación. Pone en evidencia las malas intenciones de Estados Unidos y de unos cuantos países más para crear deliberadamente antagonismos y ampliar las diferencias”.

La imposibilidad de volver al Mundo Unipolar que EE.UU. sueña como su destino histórico, ha hecho que se relancen todas estas herramientas pergeñadas y perfeccionadas durante el gobierno de Obama-Biden, y que ahora aquel ex vicepresidente, hoy presidente, pone de nuevo en el escritorio de trabajo del Departamento de Estado.




Aquel momento de ruptura, a finales de los 80, estuvo marcado por la caída del Muro de Berlín y los incidentes de Tiananmén en 1989 y por el derrumbe de la URSS en 1991; EEUU sintió que la historia había terminado y que su triunfo era total y permanente.

Hoy la situación es bien otra, Biden lo sufrió en carne propia en su paso por el G7 de Cornualles y en la Cumbre de Ginebra con Vladimir Putin.

Aquellos paradigmas como “Fin de la Historia”, “Paz Democrática”, “Civilización Global”, profundamente autoritarios, dieron origen al soft power que se convertiría en el caballo de batalla académico y político de las “almas democráticas occidentales”. La Unión Europea, reunificación alemana incluida, nos empezaría a hablar de “gobernanza” como mirada similar pero europea.

Lo que se llamaba tiempo atrás colonialismo e injerencia pasaba ahora a tener nombres más amigables, según la decisión publicitaria de los colonialistas.

En este 2021, los sucesos de Cuba no pueden ser analizados sin el prisma de estas operaciones y estas estrategias relatadas. Tampoco lo que pasa en Venezuela, Nicaragua y Haití.

La asonada de violencia en Caracas aparece como contemporánea del inicio del dialogo promovido por el legítimo gobierno de Venezuela, que incluso reafirmó su voluntad de participar en una mesa internacional de diálogo si “Estados Unidos (EEUU) y la Unión Europea (UE), levantan todas las sanciones sobre Venezuela y si todos los sectores políticos, al sentarse, reconocen la validez y el funcionamiento de los Poderes Públicos y la constitucionalidad del país y sus autoridades legítimas”. Increíble que una obviedad semejante deba ser pedida por un Gobierno Legítimo ante el autodenominado “mundo democrático”, que reconoció a un tipo que se autoproclamó en una plaza como Presidente de Venezuela.

La situación en Cuba es contemporánea a la decisión de la Asamblea General de reiterar con 187 votos su posición contra el embargo inhumano a ese país. El “nuevo” EEUU del demócrata Biden, sigue reiterando el respaldo al bloqueo y el apoyo a los planes de desestabilización de Cuba. La sorpresa de quienes esperaban una revisión de sus apoyos desestabilizadores contra el pueblo cubano solo puede prevenir de aquellos que desconocen los pliegues reales de la política estadounidense.




Los comienzos de la campaña anti Cuba se hicieron, como en el pasado, con datos manipulados instando a que distintos artistas y personalidades participaran en Twitter con el #SOSCuba. Pretendido llamado por las muertes por COVID y la falta de recursos médicos. El cinismo es tal que nadie de los organizadores de esta campaña dice que la falta de insumos es producto del bloqueo que lleva adelante el demócrata Biden, de quien los liberales progresistas nos habían dicho que inauguraría un nuevo tiempo lejos del “fascismo de Trump”. Difícil encontrar un razonamiento más ingenuo.

Es necesario recordar, una vez más, que las estrategias para destruir UNASUR y los gobiernos populares de la región, y perseguir, proscribir y encarcelar a los dirigentes populares, surgieron de las entrañas del gobierno Obama-Biden, y que todas esas estrategias están de vuelta entre nosotros de la mano de uno de sus creadores.

Incluso las Organizaciones Paraestatales Estadounidenses (mal llamadas Organizaciones no Gubernamentales) tienen un rol protagónico en la campaña de desestabilización de distintos países de la región, con operaciones incluso aquí, desde Argentina. Como informo el analista Julián Macias Tovar, una de las dos cuentas que reciben más RTs sobre Cuba es participante habitual en decenas de hilos sobre desinformación y fake news como se recopila aquí: https://t.co/abA9Uyu8EU. Agustín Antonetti (@agusantonetti) de la Fundación Libertad (@FundLibertadRos), es uno de los protagonistas principales de estas acciones. En el trabajo de Tovar se muestra el mecanismo de viralización con cuentas recién creadas, enlazando artistas y cuentas con millones de seguidores con un tuit solo con #SOSCuba, sin ningún texto acompañando. Pero la mayoría de los medios internacionales hablaron de que los famosos pedían “un cambio en Cuba”.

La reedición de esta operatoria probada con éxito para destruir Libia en tiempos de Obama-Biden-Hillary Clinton, está de nuevo entre nosotros y debemos redoblar la atención al respecto.

Lo sucedido en Haití, con una operación mercenaria extranjera para asesinar al Presidente Jovenel Moise, también se inscribe en este revival de injerencia desesperada en la región. El inmediato reconocimiento de la autoridad estadounidense a la sucesión presidencial autoproclamada de Claude Joseph, que había sido relevado de su cargo de primer ministro por el propio Moise dos días antes de que el presidente fuera asesinado, es una casualidad difícil de explicar como tal, y nos obliga a reflexionar sobre si el magnicidio no aparece también en la región como opción de injerencia extranjera en casos extremos.

La situación en Nicaragua tal vez sea la más compleja de las cuatro. Las críticas públicas de distintos sectores del Frente Sandinista de Liberación Nacional al liderazgo de Daniel Ortega, nos obligan a mirar lo que sucede con atención, pero no debieran hacer que evitemos observar lo obvio. Que la propensión de EEUU de instalar un nuevo gobierno nicaragüense está mucho más vinculada a su vocación de controlar el país para futuras obras logísticas bioceánicas que a su preocupación por la democracia en Nicaragua. Consigna que se desvanece con solo observar su participación en la operación Contras, que incluso motivó un juicio internacional de Nicaragua a EEUU en la Corte Internacional de Justicia, cuyo fallo en contra EEUU nunca admitió ni cumplió. El nombre completo del caso fue Actividades militares y paramilitares contra el Gobierno de Nicaragua (Nicaragua contra Estados Unidos). La Corte dictaminó en favor de Nicaragua, pero EEUU se negó a respetar y acatar el fallo de la Corte.

El fracaso de la búsqueda de recomposición de liderazgo de EEUU a su paso por el G7 y la Cumbre de Ginebra, lo ha hecho desempolvar todas sus herramientas para recomponer su hegemonía en crisis en su autoproclamado patio trasero.

Las derrotas de los candidatos predilectos de EEUU en las elecciones de Bolivia, Chile y Perú encendieron las alarmas en Washington sobre su último espacio geopolítico de pretendida influencia estratégica, Latinoamérica.

Los hechos señalados indican que Latinoamérica está obligada geopolíticamente, si quiere conservar o expandir sus democracias, a plantearse relaciones exteriores multipolares autónomas, lejos de la obediencia a EEUU y el alineamiento con la OEA.

De lo contrario, aquel canto histórico de los luchadores populares perderá sentido y pasará a ser Patria No Colonia Sí.


Buenos Aires, 13 de julio de 2021.


13 julio, 2021

Las mentiras de Marco Rubio sobre los "espontáneos disturbios” en Cuba

 

CUBASÍ – 13/07/2021

M. H. Lagarde


El mentiroso senador republicano de Florida, Marco Rubio, aseguró recientemente en un video publicado en su cuenta de Twitter:

Desde esta mañana estamos viendo imágenes del pueblo cubano en las calles y están gritando “No tenemos miedo”. Ellos no tienen miedo porque están buscando la libertad y vivir en un país normal”.

Según mencionó Rubio, el cansancio de los cubanos guarda relación con su incapacidad de “conseguir sus sueños dentro de Cuba”. Para alcanzarlos “terminan yéndose a otro lugar”.

¿Por qué los cubanos pueden lograr lo que quieran yéndose a otro lugar, incluyendo Estados Unidos, y no en su propio país? Están cansados de vivir en una tiranía, y cansados de vivir bajo un liderazgo incompetente”, señaló el político.

¿A qué país normal se referirá el senador? ¿A uno similar a la seudorrepública batistiana de la que salieron huyendo sus padres en 1956 rumbo a Estados Unidos?

Por cierto, las mentiras que ha dicho sobre su familia ponen en duda la veracidad de cualquier declaración de este nefasto personaje.

En octubre de 2011, el senador Marco Rubio fue acusado públicamente -la historia fue reportada inicialmente por el diario St. Petersburg Times- como mentiroso por haber utilizado políticamente el engaño de que sus padres, de origen cubano, habían llegado a la Florida luego del triunfo de Fidel Castro. Sin embargo, reportes de prensa revelaron que los padres del senador llegaron a Estados Unidos en 1956, en pleno gobierno de Batista.

El padre de Rubio era barman y viajó al país norteño por problemas económicos durante la modélica "normalidad" de la tiranía de Batista apoyada por los Estados Unidos. Fidel Castro ni siquiera estaba en Cuba cuando la familia de Rubio dejó el país.

En su video en Twitter, en lo que puede considerarse como un verdadero arrebato de cinismo, el senador anticubano de Miami aseguró además que la crisis que atraviesa la isla, así como la espontánea movilización popular surgida a raíz del descontento social “no tienen nada que ver con el embargo o cualquier otra cosa, tiene que ver con la tiranía”.

Definido por Trump públicamente como el diseñador de la política de agresión de su administración contra países como Venezuela, Nicaragua y Cuba, Marco Rubio, es uno de principales responsables de la imposición de las 243 sanciones de bloqueo que todavía pesan, en medio de los efectos de una pandemia, sobre el pueblo cubano.

Rubio ha sido un constante instigador de la, según él, "espontánea movilización popular" al ofrecerle, en innumerables declaraciones públicas, su más ferviente apoyo a cualquier provocación protagonizada por los delincuentes y mercenarios que Estados Unidos ha aupado en los últimos tiempos como líderes en sus planes para la desestabilización de Cuba.

Los "espontáneos" manifestantes a los que se refiere el senador, curiosamente, cumplieron "espontáneamente", al pie de la letra, con la narrativa subversiva que desde hace años se les dicta desde las redes sociales y páginas de internet que funcionan bajo la égida de la mafia anticubana de Miami: gritar Patria y Vida y no tenemos miedo, vandalizar tiendas, volcar e incendiar autos de la policía y atentar contra de la integridad personal de las autoridades.




Sugiero a la canallesca y lacayuna prensa española que centre su atención en esto ↓ y deje a Cuba en paz.

 


El 3 de junio de 2021, alrededor de las 6:00 p.m., soldados israelíes arrestaron y golpearon a un palestino de 18 años del barrio de Jaber en Hebrón. Durante la violenta detención llegaron cuatro colonos, tres de ellos armados. Los colonos participaron activamente en la detención del joven e impidieron que su familia se acercara al lugar.

En el transcurso del incidente, los colonos rociaron con gas pimienta a tres palestinos en la cara. Momentos después de que un joven palestino lanzara una botella de vidrio vacía que golpeó a un colono en el brazo sin herirlo, los soldados amenazaron con sus armas a los vecinos del barrio. Uno incluso disparó al aire, causando pánico entre los adultos y los niños.

Llegaron varios policías y comenzaron a empujar a los residentes. Una ambulancia de la Media Luna Roja evacuó a las víctimas del ataque con gas pimienta al "Hospital Gubernamental de Alia". Los soldados introdujeron al joven arrestado en un jeep militar y abandonaron el lugar junto a los colonos.



Asalto en plan nazi a la casa de una familia palestina.





Jóvenes en Colombia narran la represión policial del Gobierno de Iván Duque tras iniciar el Paro Nacional en el país sudamericano. Distintas organizaciones no gubernamentales reportan al menos 2 mil 387 casos casos de violencia policial y 51 homicidios, de los cuales, 43 han sido cometidos por integrantes de la fuerza pública.



"Qatar, Bahréin y Arabia Saudí utilizan el deporte para blanquear sus violaciones de DDHH"




Encuentran restos de 215 niños en un internado para indígenas en Canadá




EEUU: abuso policial en Rochester contra niña de nueve años


Y un largo e infame etc, etc, etc, de modélicas y democráticas prácticas que tienen lugar diariamente en los modélicos y democráticos países occidentales.



Presidente de México insta a levantar el bloqueo contra Cuba y rechaza acciones injerencistas

 


12 julio, 2021

EL 11 DE JULIO EN LA HISTORIA DE LA REVOLUCIÓN CUBANA — Pedro Martínez Pírez

 



MONCADA – 12/07/2021


Para quienes somos ya veteranos y conocimos los últimos años de la dictadura de Fulgencio Batista y los primeros días de la Revolución Cubana, los acontecimientos de este domingo 11 de julio de 2021, no nos sorprenden.


El imperio y los anexionistas de origen cubano fomentaron los desórdenes de este domingo en varias ciudades cubanas, conociendo el agotamiento de un país que sufre sesenta años de criminal bloqueo económico, comercial y financiero, que transita por su peor momento en el enfrentamiento a la pandemia de la Covid-19 y que todavía no logra vacunar a la mayoría de la población cubana.


El momento era el oportuno para tratar de pescar en río revuelto, cuando la nación cubana, pese a sus fortalezas, es más vulnerable, y donde un gobierno, el de Estados Unidos, trata de justificar, por cálculos electoralistas, las crueles medidas adoptadas por su antecesor Donald Trump.


Cuando vi al presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez recorriendo las calles de la localidad de San Antonio de los Baños, en la provincia de Artemisa, donde posiblemente se iniciaron las protestas alentadas desde las redes sociales, recordé el 5 de agosto de 1994, cuando el Comandante Fidel Castro se enfrentó personalmente a las protestas en La Habana, también alentadas por el imperio, cuando tocó fondo la economía del país en el llamado Período Especial.


Son los desafíos que deben enfrentar los dirigentes de la Revolución Cubana a lo largo de los últimos sesenta años, pues Estados Unidos se niega a reconocer la independencia de Cuba, la cual mancilló desde hace más de un siglo.


Pero la diferencia en estos tiempos es una: la pandemia que ha venido a sumarse a las penurias de todas las naciones del mundo, en especial de aquellas que, como Cuba, han hecho de la Salud un derecho del pueblo.


De poco han valido para el nuevo gobierno de Estados Unidos los logros de Cuba en el enfrentamiento a la pandemia. Sus esfuerzos por disponer de una vacuna propia, la primera de América Latina. Su solidaridad con otras naciones del mundo mediante sus brigadas médicas internacionalistas.


Para el imperialismo ha sido más importante en estos días, luego del magnicidio en Haití, ocultar su responsabilidad, proteger al gobierno paramilitar de Colombia, y tratar de concentrar en Cuba las miradas del mundo.


Piensan que la Revolución ya no cuenta con el liderazgo de Fidel Castro --que convirtió a Cuba en un gigante político--, y que es el momento de acelerar la presión sobre los continuadores del proceso revolucionario iniciado el primero de enero de 1959.


Pero la jornada dominical demostró que más allá de las insuficiencias y de los propios errores cometidos por el gobierno, el ingeniero Díaz-Canel es un legítimo continuador del Comandante Fidel Castro, y que la mayoría de los cubanos comprenden las dificultades coyunturales de Cuba y repudian los intentos de restauración capitalista.




Once de julio de 2021, 5 de agosto de 1994, páginas de una historia de la cual el imperio y los anexionistas de origen cubano, son protagonistas. Por eso el presidente de Cuba llamó a los revolucionarios a tomar las calles y defender un proceso que devolvió a los cubanos la dignidad plena del hombre, como lo pidió José Martí.


La Habana, 12 de julio de 2021