29 julio, 2022

SERGEY LAVROV: "Es absolutamente obvio cómo quieren que funcione este mundo"

 


(Transcripción del inglés: Arrezafe)

SERGEY LAVROV: ¿Cuál es mi punto? Mi punto es que este es un período histórico en el que tendremos que elegir si seguir la corriente que Occidente intenta promover, diciendo que el mundo debe regirse no por el derecho internacional, sino por "las reglas". Acuñaron esa expresión, "orden mundial basado en reglas". Y si se analiza el comportamiento de nuestros colegas occidentales en el ámbito internacional, se comprenderá que estas reglas difieren según el caso. No hay un criterio único. No hay principios, excepto uno: si quieres algo, tienes que obedecer. Si no obedeces, serás castigado.


Este es el panorama futuro que nos brinda el "orden mundial basado en reglas" promovido por Occidente. Básicamente, este es el mundo unipolar que Estados Unidos, que subordinó a su propia voluntad a todos los demás países de la Unión Europea y aliados en Asia, nos ofrece. Esta es la oferta. Ni siquiera una oferta, en realidad es un ultimátum.


La alternativa. Estoy seguro de que la gran mayoría de los países del mundo no quieren volver a la época colonial, la gran mayoría de los estados quieren ser independientes, quieren preservar su propia tradición, su propia historia, sus viejos amigos, no quieren traicionar a sus viejos amigos. Y esto es algo evidente, básicamente por el hecho de que, excepto dos o tres países en desarrollo, nadie en África, Asia o América Latina se unió a las sanciones ilegales impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea.


Volvamos a la Carta de las Naciones Unidas. Creo que cuando hablamos de un orden mundial más justo, más democrático, no necesitamos inventar nada. Una vez más, cito la Carta, en la que se constata que las Naciones Unidas se basan en el principio de la igualdad soberana de los estados. Reconoce la independencia de cada estado y su derecho a determinar cómo quiere vivir, qué tipo de sistema económico, social y político quiere elegir en base a la voluntad de su pueblo. Y no tengo la menor duda de que eso es lo que quiere cualquier estado normal.


Ciertamente, nadie quiere tener enemigos. Ni Rusia, ni ningún otro país representado en esta sala, no me cabe duda. Pero hay países occidentales que, como acabamos de constatar en la doctrina públicamente expuesta en última cumbre de la OTAN en Madrid, sí quieren tener enemigos, ellos los designan y ellos establecen el orden y el modo en que dichos enemigos deben ser tratados.


Ahora el principal enemigo es Rusia, y China está marcada como un desafío existencial a largo plazo. Todo esto se manifiesta constantemente en el modo en que opera la economía y el sistema mundial. Si los EEUU y la Unión Europea, bajo el imperativo de los EEUU, han decidido congelar las reservas rusas e iniciar seriamente un proceso a fin de preparar las bases legales destinadas a confiscar el dinero ruso, quién sabe... Si se irritan, mañana o pasado podrían hacer lo mismo con cualquier otro.


En otras palabras, la dependencia del dólar como instrumento básico de la economía mundial no es muy prometedora, francamente hablando. Y no es casualidad que cada vez más países estén adoptando monedas alternativas, cambiando a monedas nacionales, proceso este que irá ganando impulso. Esto no quiere decir que estemos sugiriendo algún tipo de revolución contra el dólar o contra los Estados Unidos, esto es lo decimos para exponer lo que es obvio: Occidente creó un sistema basado en ciertos principios: libre mercado, competencia justa, sacrosanta propiedad privada, presunción de inocencia y de más.


Todos estos principios se han tirado por el desagüe cuando han necesitado hacer lo que creen que es castigar a Rusia. Y no tengo la menor duda de que, llegado el caso, harán lo mismo con cualquier otro país que les irrite de un modo u otro. Mencioné a China como el próximo objetivo. Es un ejemplo muy interesante de cómo los estadounidenses consideran la competencia leal en la práctica. En realidad, China se convirtió en la economía número uno del mundo –algo que todo el mundo reconoce– y lo hizo, logró tal resultado, trabajando y actuando sobre la base de las reglas establecidas por Occidente: El FMI, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio, las reglas para resolver disputas, la competencia y todas esas cosas. China aceptó esas reglas al desarrollar su propia economía y derrotó a Occidente en su propio terreno, económica y comercialmente, en términos de inversión, sobre la base de las reglas inventadas por Occidente.


¿Y qué pasó después? Hace ya un par de años, el Secretario del Tesoro de los Estados Unidos y algunos otros funcionarios comenzaron a decir: "Necesitamos reformar las instituciones de Bretton Woods, necesitamos reformar la OMC y necesitamos organizar esta reforma entre los EEUU y Europa sin permitir que nadie más participe en el desarrollo de las nuevas reglas".


Colegas, es absolutamente obvio cómo quieren que funcione este mundo. Y creo que, siempre que no sea demasiado tarde, estaríamos dispuestos a hablar con nuestros amigos occidentales, cuando vuelvan en sí, sobre cómo creen que deberían convivir junto con todos nosotros en el futuro. Pero este diálogo sólo puede hacerse en plena igualdad, con pleno respeto a los legítimos intereses de todos nosotros.


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27 julio, 2022

Yoweri Museveni: "Rusia nos ha apoyado durante los últimos 100 años"

 





Yoweri Museveni (presidente de Uganda): "Algunos quieren que nos posicionemos en contra de Rusia. Nosotros les decimos que el pueblo ruso nos ha apoyado durante los últimos 100 años. ¿Cómo podríamos estar súbitamente en contra de Rusia? Hemos incluso perdonado a nuestros antiguos enemigos, los colonialistas, los que nos colonizaron, los que en realidad nos habían esclavizado haciendo cosas espantosas. Los hemos perdonado y estamos trabajando con ellos. Pero, ¿cómo podríamos estar en contra de quienes nunca nos hicieron daño y que, por el contrario, nos han ayudado?"


Sergey Lavrov: “La crisis energética y alimentaria 'no tiene nada que ver' con la guerra en Ucrania”

Lavrov llegó el martes a Uganda, tercera visita de su gira por África, tras Egipto y la República del Congo, con el fin de obtener apoyo para su país, castigado por las sanciones.

Lavrov, que destacó diversas áreas de cooperación entre los dos países, incluida la agricultura y la tecnología espacial, culpó a las "sanciones ilegales", impuestas a Rusia por los países occidentales, del aumento de los precios de los alimentos. "Rusia siempre estuvo abierta a las negociaciones con Ucrania, pero los países occidentales aconsejaron a Ucrania en contra de la diplomacia".


En 2020, Uganda importó el 33% de su trigo de Rusia, y el 17% de Ucrania, según datos comerciales de la ONU. 

Uganda es uno de los 17 países africanos que se abstuvieron de votar en la ONU para condenar la operación militar especial de Rusia en Ucrania.


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25 julio, 2022

¿Se puede censurar la historia? — Sara Rosenberg




FAI - 13/07/2022


Al censurar la cultura rusa, se censura una gran parte de la historia de la humanidad.


No sólo se censura la cultura, los medios informativos, los vuelos y transportes, los bancos y hasta a los gatos, sino que se intenta suprimir la historia y la memoria de los pueblos del mundo.


Un censor tan cruel como estúpido proclama: no existió Shoshtakovich ni el sitio a Leningrado, no existió Gagarin ni la luna, no existió Lenin ni la gran Revolución de Octubre… El gran inquisidor no sólo es torpe sino que en su afán por borrar la memoria pone en evidencia su barbarie, esa ignorancia programada que es el núcleo del sistema político y cultural del capitalismo. Lo conocemos y lo sufrimos, aunque las distracciones que usa el dios con cara de hamburguesa parezcan infinitas.


¿Por qué Occidente censura la cultura rusa? ¿La censura aparece recién ahora o estaba implícita en la vieja paranoia anticomunista de Occidente? ¿Quizás la censura y la tergiversación aparecieron mucho antes, cuando aconteció aquel hecho histórico que cambió para siempre el destino de la humanidad: la Revolución de Octubre de 1917? ¿Cuál es el motivo de esta censura tan pertinaz y que a lo largo del tiempo ha ido adquiriendo diversas formas? ¿La censura actual es parte de la guerra total contra Rusia, el aspecto cultural de esta guerra?


Este año 2022 se han caído muchas máscaras y el gobierno de Occidente no ha sido nada sutil; su guion anti-ruso más bien ha resultado grotesco y dirigido a masas previamente intoxicadas de miedo, un miedo difuso pero ubicuo que fácilmente se transforma en odio irracional. ¿Os suena?


Los medios occidentales han hecho bien su trabajo y mienten sin vergüenza porque previamente han ido creando al "ciudadano mas-mediado", obediente e incapaz de hacer preguntas. No es tiempo de dudar, es tiempo de alinearse y repetir el mandato. El miedo manda, miedo al futuro, miedo al presente, miedo a imaginar, miedo a perder si pierden los que mandan, aunque sea en contra de si mismo.


Sin duda esto es una pérdida del sentido de lo que es –o se suponía que era– el tan mentado ciudadano del "Occidente libre". Aquel que era capaz de gritar aunque no supiera bien a que se refería, aquella famosa consigna del 68 "prohibido prohibir", que tampoco ocultaba su tufo contra la URSS y los malos malísimos totalitarios estalinistas. La confusión entre libertad y liberalismo no es inocente, es un programa posmoderno, de relativización, de derrota social, de perdida de horizonte histórico y político. Y de eclosión de las más extravagantes identidades "libres" cada vez más fragmentadas, más útiles al victimismo y la inacción, salvo dentro del marco del sistema que siempre, como un buen papá, otorga algo, permite una migaja menos peor, regala pedacitos y conserva lo esencial: el poder.


Ahora, con absoluta impunidad y sin vergüenza –la vergüenza es un sentimiento humano y a veces revolucionario– las estúpidas elites de Occidente prohíben la cultura rusa. Aterrada, la estúpida elite estadounidense y europea se hunde en su propia ideología apocalíptica (saben mucho de la muerte y de la peste fabricada) y hoy más que nunca temen el contagio. Siempre han temido que los pueblos del mundo se contagiaran del valor y de la fuerza de aquellos que supieron construir el primer país socialista del mundo y poco tiempo después vencer al nazismo.


Desde 1917 esta idiota y cruel elite occidental ha intentado derrotar la Revolución de los soviets y destruir Rusia. Ejércitos reaccionarios hegemonizados por los anglosajones apoyaron a los reaccionarios "blancos" en contra del pueblo soviético y no dudaron en invadir y desatar una guerra civil, que por supuesto perdieron. La revolución de los soviets se consolidó y en poco tiempo el país avanzó y se fue trasformando en una gran potencia.


Todos estos hechos en Occidente fueron narrados al revés y con muy mala fe. La fe anticomunista es una fe anti-histórica. Un inmenso aparato propagandístico se dedicó a igualar comunismo con prohibición, persecución, gulags, espías y eso que se dio en llamar totalitarismo. Y una triste casta intelectual conversa fue contratada para proclamar su arrepentimiento de las ideas comunistas. Recibieron grandes premios, mucha publicidad y dinero.


Occidente se presentaba como la tierra de la libertad mientras masacraba a los pueblos que se atrevían a seguir el mal ejemplo de la URSS en Asia, África y América Latina. Y mientras expandía su maquinaria de muerte proclamaba que en Occidente está “prohibido prohibir” y acuñaba los mantras de la “libertad” y la “democracia”, tan gastados ya en nuestros días. Mantras que chorrean sangre. Guerras, cárceles y crímenes crecieron de manera proporcional a ese concepto libertad, no solo en Asia, África y América Latina, sino también en Europa y en Usa. En nombre de la libertad y la democracia expandieron su cultura de la muerte, como buenos vástagos del colonialismo y el nazismo.


Contaron con el apoyo de las burguesías colonizadas y fueron imponiendo la “gran cultura americana” la del vaquero, chicle, sexo- drogas-rock and roll, hamburguesas-pollo frito, coche, gánsteres y bombas. Una cultura bestial y bestializante, que jamás se preocupó por la verdad ni por la vida humana y que hizo de la mentira ley, tanto que convenció al mundo de que “civilizaron” a indios y negros (esclavizados y asesinados sin piedad) o que ganaron la segunda guerra mundial (que ganó la URSS) total que más da, en la cultura del supermercado puedes vender basura si la etiqueta tiene colores bonitos. Y en eso fueron muy hábiles, la guerra cultural e informativa idiotizó y corrompió a las grandes masas explotadas.


Esa cultura de la infamia se fue imponiendo en Occidente y construyó paso a paso esta especie de sinrazón en que vivimos. Un horizonte bajo, donde el ser humano es un consumidor, un esclavo sin voz, un suicida o un asesino. Es el modelo que se impuso y hay que reconocerlo: cultura de la muerte y de la deshumanización. Si te sientes mal, tu médico siempre al servicio de la gran empresa química te recetará un buen dopaje.


Creo que el viejo temor a la cultura rusa –y a cualquier otra cultura– que no se somete y tiene otro proyecto de humanidad se censura porque están desesperados y en franca decadencia. Su antiguo aparato propagandístico tan repetitivo como pobre se ha gastado.


La colonizada –y endeudada– Europa obedece al "american-anglo way of life", pero no puede ocultar el costo que paga por la crisis estructural de USA, con su senil traficante de armas. Un país sin ningún servicio social, con millones de pobres en las calles, con la mayor población carcelaria del mundo y con una lista de crímenes históricos pendientes hasta que la humanidad entera un día los juzgue (Hiroshima, Nagasaki, Corea, Vietnam, Guatemala, Irak, Libia…etc. etc.)


Por eso, es curioso como aquellos que decían “prohibido prohibir” para propagandizar las virtudes occidentales, hoy tiemblan y prohíben, aun sabiendo que Chejov, Dostoievski, Gorki, Block, Mayakovski, y tantos no pueden prohibirse porque saltan por encima de esos podridos muros occidentales que solo están dedicados a la muerte, al crimen ya naturalizado como el que acaba de ocurrir este mes en la valla de Melilla. Rachmaminof, Shostakovich saltan esas infames vallas de la decadencia occidental y lo hacen inaugurando una nueva humanidad, como lo hizo también el pueblo revolucionario en 1917.


De allí que la pregunta sobre la censura a la cultura rusa me lleva a preguntar algo esencial y urgente:


¿Cómo y qué hacer para que nuestros pueblos despierten de la pesadilla imperialista?


¿Cómo activar la memoria casi plana del ciudadano mas mediado de Occidente?


¿Cómo sufrir un buen contagio, este si, de curiosidad, capacidad de imaginar, sentido profundo del amor y la solidaridad, es decir, cómo humanizarnos antes de que sea tarde?


Ojala los pueblos de Europa algún día suelten la mano del amo y no sigan participando en las guerras que benefician sólo a la poderosa mafia financiero militar globalista, que dirige este pequeño continente peninsular tan militarizado y colonizado. La historia avanza en otra dirección y no hay censura capaz de detenerla.


El sistema imperialista está herido de muerte y nos ha colocado en la encrucijada: o nos levantamos contra él o nos destroza, y ese es el papel que le ha tocado una vez más al pueblo ruso, y una vez más aunque pretendan censurar esta tendencia de la historia que ellos tanto han tergiversado, está ahí, está viva y es clara: la victoria de la vida sobre el imperio de la muerte.


Y esa es la gran apuesta. Y esa será la gran Victoria, la del inminente fin del imperialismo y sus necesarias y constantes guerras.


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Поле чистое — Evgenia Kostina & Tatyana Zimenkova

 



Sobre el futuro de Europa: una sugerencia a partir del 1 de enero de 2023

 



Por Batiushka para el blog The Saker – 24/07/2022

   Traducción del inglés: Arrezafe


Casi mil años de imperialismo occidental están llegando a una muerte vergonzosa y de una forma u otra autoinfligida.


Como te dirán los esctudiantes, los nombres de los continentes comienzan y terminan con la misma letra, A: Asia, África, América, Australia, Antártida. Hay una excepción: Europa, que aunque también termina con la misma letra, no comienza con A, sino con E. ¿Por qué esa diferencia? ¿Será acaso porque Europa no es realmente un continente? Después de todo, si estuviera rodeada por un océano sería una isla.


Sus arbitrarias fronteras han cambiado con frecuencia, fueron empujadas a los Urales hace relativamente poco tiempo y todavía son muy disputadas. En realidad, seguramente Europa es la península noroccidental de Asia artificialmente aislada. No es un continente geográfico en absoluto, es una construcción ideológica. Por eso, el eslogan de tantos fanáticos de la UE, como el ex presidente francés Chirac, era: ‘Faisons l’Europe’ [‘Hagámos Europa'].


Nos hacemos la pregunta anterior porque, en este invierno de 2022-2023, la vieja UE y la Europa no UE ha tenido que enfrentarse a una nueva realidad tras la guerra que EEUU-OTAN perdió en 'Ucrania', como solía llamarse. Los revueltas a causa de la escasez de alimentos en toda Europa, de hecho en todo el mundo, los saqueos a supermercados y los 'boicots a las facturas' (ola de desobediencia civil, negativa e incapacidad de pagar los desorbitados precios del combustible) dejaron esto claro.


Obviamente, se avecina una reconfiguración mundial. Un nuevo mundo que ya se está volviendo multipolar, con varios centros principales dentro de los antiguos BRICS, Rusia, China, India, Brasil, Sudáfrica y los que aún se han de sumar, quizás Irán, Turquía, Argentina, Egipto, Arabia Saudita, Afganistán, México, Líbano e Indonesia. Ahora, en general, Asia, África y América Latina por fin son dueños de su propio futuro.


No sólo están desapareciendo por las cloacas de la historia las viejas organizaciones internacionales totalmente corruptas, como la ONU, la OMC, el WEF o el FMI junto con su desacreditado titiritero, la élite estadounidense, sino también las agrupaciones regionales pro-estadounidenses, como su brazo político y económico, la UE, y su brazo militar europeo, la OTAN. Y aquí precisamente, nos preguntamos ¿en que lugar deja la derrota de EEUU-OTAN en Ucrania a la península europea, tanto la parte de la UE como al resto no perteneciente a la UE? Tras la Primera Guerra Mundial, Europa tuvo que ser reconfigurada, y nuevamente tras la Segunda Guerra Mundial. Ahora, después de como quiera que se llame a la derrota occidental en Ucrania en 2022 (Tercera Guerra Mundial o Primera Guerra Mundial 3ª Parte), ¿cuál es su destino?


Sin duda, la mayor revelación de la guerra por delegación de Estados Unidos en Ucrania es la dependencia de Europa de Rusia. Sin Rusia, Europa simplemente no puede sobrevivir, aunque Rusia puede sobrevivir sin ella. El hecho es que durante los últimos siglos, el país europeo más grande por superficie ha sido Rusia,  y durante el último siglo y medio, por población. El idioma más común en Europa es el ruso, segundo el alemán, tercero el francés, cuarto el inglés y quinto el italiano. En cuanto a los recursos naturales, ya sean agrícolas o minerales, y al poderío militar, el país más importante de Europa, una vez más, es Rusia.


Dicho esto, hay que admitir que parte del poderío de Rusia, del que depende Europa, procede de Asia, que constituye la mayor parte del territorio ruso. Por lo tanto, Rusia también es Asia, específicamente el tercio más septentrional de la masa terrestre asiática, mientras que Europa es solo la pequeña punta noroeste de esa misma masa terrestre. En cuanto a los pueblos de Europa, también procedían de Asia y en su mayoría hablan lenguas "indoeuropeas", es decir, del norte de la India. Y en cuanto a la religión tradicional de Europa, también es asiática, pues Cristo, que apareció en la tierra como un hombre color café y que ciertamente nunca usó pantalones, vivió en Asia, específicamente en el Medio Oriente. Para cualquiera que posea los más básicos conocimientos geográficos e históricos, parece obvio que el destino de Europa, ahora divorciada de sus antiguas colonias usurpadas de África, América y Australia, está ligado al de Rusia, que a su vez está ligado al de Asia.


El territorio de los cuatro estados más grandes de la Unión Eslava Oriental, la Federación Rusa, Bielorrusia, Malorossiya y Carpatho-Rusia (los dos últimos formados a partir del antiguo y desafortunado vasallo estadounidense, 'Ucrania'), eclipsa al resto de Europa. Del mismo modo, con una población de 200 millones, los Cuatro Estados de la Unión son mucho más grandes que cualquiera de las Regiones europeas en población. Las futuras regiones europeas siguen siendo partes independientes, aunque integrales, de Eurasia, dentro del paraguas ruso de recursos y seguridad del que dependen. La Europa no rusa tiene su propia personalidad y cultura, que varía entre sus miembros. Desde el punto de vista geográfico, histórico y lingüístico, los 450 millones de habitantes de la antigua UE y de la Europa no perteneciente a la UE se pueden dividir en ocho regiones europeas. ¿Cuáles son en función de su población?


1. Germania (122 millones):


Alemania, Austria, Tirol del Sur, Países Bajos, Flandes ('Bélgica' del Norte), 'Bélgica' oriental de habla alemana, Luxemburgo, la Suiza de habla alemana y Liechtenstein. Estos países, con aproximadamente el doble de habitantes que la mayoría de las demás regiones europeas, han sido influenciados por la misma cultura de organización, orden y productividad germánicos. Esto podría proporcionar una dirección para salir de su oscuro agujero actual.


2. Francia (74 millones):


Francia, Valonia y Bruselas, Suiza francófona y Mónaco. Todos comparten la misma cultura francófona católica y poscatólica. Un retorno a las raíces antiguas y al patrimonio cultural histórico podría orientar a esta Región en el futuro.


3. La Confederación Anglo-Céltica (73 millones):


Inglaterra, Irlanda, Escocia y Gales. Aunque geográficamente son claramente una, estas mil islas y sus cuatro naciones han sido muy perturbadas en la historia por el espíritu centralizador y unionista impuesto por la fuerza desde el extraño Londres 'británico'. (Entre los romanos imperialistas y los normandos igualmente imperialistas, la capital inglesa había sido Winchester). Si se puede llegar a algún acuerdo confederal equitativo entre los cuatro mediante el rechazo de “todo Gran Bretaña y británico”, aquí hay un posible futuro. ¿Podría el acrónimo IONA (Islas del Atlántico Norte) dar pistas sobre ese futuro?


4. El Grupo Visegrad (66 millones):


Polonia, Lituania, Hungría, Chequia, Eslovaquia. Lituania no suele estar incluida en el 'Grupo de Visegrad', pero tiene tanto en común con Polonia y el catolicismo nacional, que debe pertenecer a este grupo. Todos comparten una cultura común eslava occidental/europea central y oriental, en gran parte nacionalista católica.


5. Sudeste de Europa (65 millones):


Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Serbia, Montenegro, Albania, Macedonia del Norte, Rumanía, Moldavia, Bulgaria, Grecia y Chipre. Aunque de cultura muy variada, principalmente ortodoxa, pero también católica y musulmana, y extendiéndose hasta los Cárpatos rumanos, así como las islas griegas y la isla de Chipre, el centro de este grupo es una común, aunque a menudo trágica, historia del sureste de Europa.


6. Italia (62 millones):


Italia, San Marino, Ticino y Malta. Todos tienen una cultura italiana común, que puede proporcionar la fuerza para la renovación política, económica, cultural y social.


7. Península Ibérica (57 millones):


España, Canarias, Cataluña, País Vasco, Gibraltar, Andorra, Portugal, Azores, Madeira. Todos comparten una cultura ibérica común. Con la descentralización, podrían trabajar juntos para encontrar una salida a la crisis actual.


8. Nórdica (30 millones):


Islandia, Noruega, Dinamarca, Islas Feroe, Suecia, Finlandia, Estonia y Letonia. Con una herencia cultural común en gran parte luterana y posluterana, estos países, con sólo aproximadamente la mitad de la población de la mayoría de los otros grupos regionales europeos, podrían trabajar juntos para proporcionar una dirección que los aleje del suicidio al que han estado tan peligrosamente expuestos en décadas recientes.


Muchos son en este momento profundamente pesimistas sobre el futuro de la península europea. La UE, que ha estado colapsando durante algún tiempo a la vista de todos, se está derrumbando. Sin embargo, no vemos ninguna razón a largo plazo para tal pesimismo. Una vez que 'Europa' se haya reconectado con sus raíces geográficas e históricas en Asia, volverá a tener un futuro. Con el tiempo, estamos convencidos de que la historia llegará a ver los mil años anteriores de Europa como una desviación y una distorsión de su destino histórico, que es parte integral, aunque peculiar, de la masa continental asiática.


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24 julio, 2022

Contra la cancelación de la cultura rusa — Dax Toscano Segovia

 



LA ROSA ROJA - 04/05/2022


Nadine Dorries, secretaria de Estado de Cultura, Medios de Comunicación y Deporte del Reino Unido afirmó el 3 de marzo de 2022, ante la Cámara de los Comunes de su país, que “la cultura es el tercer frente de la guerra de Ucrania”.


Para el imperialismo, el campo cultural es un escenario vital para sostener su hegemonía y, de esa manera, lograr que las masas se identifiquen con sus ideales, creencias y principios, los cuales son expuestos por los medios de comunicación puestos al servicio del capital como universales e inalterables.


Allen Dulles, director de la Oficina de Servicios Estratégicos en Tiempos de Guerra (OSS) y luego de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), expuso en su libro El Arte de la Inteligencia un conjunto de ideas que permiten comprender la importancia que EEUU le dio a la ideología y la cultura como instrumentos para enfrentar a la Unión Soviética.


Yisell Rodríguez Milán, en un artículo publicado en el periódico Granma el 27 de agosto de 2018 con el título “¿Cómo EE.UU. diseñó imponer su ideología «sin hacer mucho ruido»?”, cita algunos pasajes de la obra de Dulles, personaje que llegó a tranzar con los nazis para detener el avance soviético frente a Alemania en la Segunda Guerra Mundial, el mismo que planteaba que se debía corromper, desmoralizar y pervertir a la juventud, mediante el culto al sexo, la violencia, el sadismo, la traición o cualquier tipo de inmoralidad para debilitar a la URSS.


“El objetivo final de la estrategia a escala planetaria, es derrotar en el terreno de las ideas las alternativas a nuestro dominio, mediante el deslumbramiento y la persuasión, la manipulación del inconsciente, la usurpación del imaginario colectivo y la recolonización de las utopías redentoras y libertarias, para lograr un producto paradójico e inquietante: que las víctimas lleguen a comprender y compartir la lógica de sus verdugos”, decía el exjefe de la CIA.


Vicente Romano en su libro La formación de la mentalidad sumisa cita al comunicólogo alemán Harry Pross, que definió a la violencia simbólica como “el poder para imponer la validez de significados mediante signos y símbolos de una manera tan efectiva que la gente se identifique con esos significados”.


Eso es lo que ha venido haciendo el aparato de propaganda y mediático estadounidense desde la Guerra Fría hasta el día de hoy, actividad en la que ha contado con el apoyo incondicional del Vaticano.


En la película Amén, dirigida por Costa Gavras, se pone de manifiesto la estrecha relación que tuvo la Santa Sede con los nazis, así como el silencio cómplice ante los crímenes que cometieron.


El papa Pío XII calló ante las atrocidades cometidas por las huestes hitlerianas y no se atrevió a condenar al nazifascismo en sus intervenciones, silencio que no guardó cuando criticó la influencia de la URSS en Europa Oriental después de la Segunda Guerra Mundial, a más de haber condenado a los comunistas italianos y de haber autorizado a la Congregación para la Doctrina de la Fe la excomunión de los seguidores y militantes del PCI el 1 de julio de 1949. Eugenio Pacelli también brindó su apoyó al dictador Francisco Franco.


Más adelante, Karol Wojtyla, elegido Papa el 16 de octubre de 1978, cargo que ocupó hasta su muerte en 2005, cumpliría un rol similar al servicio de los EEUU y la CIA, en una cruzada cuyo objetivo fundamental era la difusión de los valores del capitalismo y las ideas anticomunistas para combatir a la Unión Soviética y a los regímenes del denominado campo socialista de Europa del Este.


Bajo el gobierno de Ronald Reagan, las relaciones entre EEUU y el Vaticano se hicieron más sólidas. Zbigniew Brzezinski, think tank de la política estadounidense, fue una pieza clave para el acercamiento con el Vaticano desde la presidencia de Carter.


En la década de los 80 del siglo pasado, el aparato de propaganda de EEUU intensificó sus ataques contra la URSS y los países de Europa Oriental. Al mismo tiempo, el gobierno estadounidense elaboró dos informes para América Latina conocidos como Santa Fe I y Santa Fe II, en los que se recomendaron un sinnúmero de acciones para evitar la penetración soviética en la región.


La guerra ideológica y cultural contra la URSS y luego contra Rusia se remonta a décadas atrás. La Revolución Bolchevique de 1917 no podía ser del agrado de la burguesía mundial que no solo lanzó una coalición militar para derrotarla, sino que, además, utilizó la propaganda para desacreditar sus logros. Carteles anticomunistas y antibolcheviques se elaboraron en Polonia, Francia, Alemania, Italia, España, EEUU para atacar al Estado soviético.


Transcurrido más de un siglo de esa gesta histórica, la burguesía y el imperialismo continúan expresando su odio visceral a la Revolución de Octubre y a Vladímir Lenin. Los medios de comunicación occidentales, instrumentos de la burguesía, permanentemente lanzan sus ataques contra el líder bolchevique fallecido hace 98 años, en una clara demostración de que aún le temen.




El 14 de enero de 2019, el periódico español ABC publicó un artículo de Manuel P. Villatoro con el título “Lenin, el machista y reprimido sexual que vivió de su madre hasta los 40 años” a lo largo del cual se presenta a un Lenin poco confiable, sin moral y con frustraciones sexuales. El colmo del ridículo lo tiene el título del artículo de César Cervera, “El lado aún más siniestro de Lenin, el inventor del régimen de terror que inspiró a nazis y fascistas” publicado por el periódico ABC el 23 de febrero de 2021. Cervera cita a Stéphane Courtois, autor del libro Lenin, el inventor del totalitarismo para sostener que fue el líder bolchevique el “artífice de un régimen de terror que sirvió de modelo a socialistas, fascistas y nazis de todo pelaje”.


No sólo se ha desacreditado la imagen de Vladímir Ilich Uliánov Lenin, sino de la misma revolución rusa a la que generalmente la asocian con el terror, la represión, el hambre y la muerte. La historia oficial, reproducida por el aparato de propaganda de la clase dominante, exalta los procesos burgueses y a sus líderes, mientras desprecia las luchas de los pueblos, de los trabajadores, de sus líderes.


La Independencia de los EEUU se recordará como un acontecimiento admirable, liderado por grandes hombres como George Washington del que prefieren no decir que odiaba al pueblo, la democracia y que era un esclavista.


En cambio, de la Revolución rusa de 1917 hay que repetir continuamente que se trató de un proceso violento, antidemocrático en el cual los bolcheviques aplicaron el “terror rojo” para imponerse. La violencia de los oprimidos es condenada, la de los opresores o se encubre o se justifica.


Alan Woods en el artículo “La Revolución Rusa: el significado de Octubre”, publicado el 25 de enero de 2017 en la página In Defence of Marxism [En defensa del marxismo] dice que “para justificar el sistema capitalista (…) es necesario mostrar que la revolución es algo malo, que representa una horrible desviación de las “normas” de la evolución social pacífica, que inevitablemente termina en un desastre”.


Lo que callan cuando hablan del “terror rojo” es que la revolución tuvo que enfrentarse a la furia de Lavr Kornilov, al terror blanco y a la agresión de las potencias extranjeras que querían derrotar al poder soviético.


La Revolución bolchevique significó un salto cualitativo para la vida de la mayoría de la población rusa sumida por siglos en el atraso, en el analfabetismo, en la explotación y la dominación patriarcal.


La abolición de títulos nobiliarios, la legalización del derecho al aborto y del divorcio para las mujeres, hasta ese entonces prohibidos, la despenalización de la homosexualidad, el apoyo a artistas, escritores, cineastas que posibilitó el desarrollo de estas actividades entre el pueblo, acabando con su carácter elitista, la alfabetización de obreros y campesinos, la electrificación del país y la marcha hacia el desarrollo industrial y tecnológico que se vio concretado años más adelante gracias a la economía planificada, a pesar de las deformaciones burocráticas, fueron algunos de los logros del proceso revolucionario.




Decía León Trotsky en su Historia de la Revolución rusa que “La Revolución de Octubre sentó las bases para una nueva cultura que tomara a todo el mundo en consideración, y por esa misma razón adquirió inmediatamente importancia internacional” y, con una comprensión dialéctica de la realidad, añadió que, “aun suponiendo que debido a las desfavorables circunstancias y a los golpes hostiles, el régimen soviético fuera derrocado temporalmente, la huella inexpugnable de la Revolución de Octubre, empero, sería un ejemplo para todo el desarrollo futuro de la humanidad”, legado que, pese a los ataques brutales que el imperialismo, la reacción y la burguesía mundial lanzan hasta hoy, no ha podido ser vencido.


Tras la caída de la URSS y del denominado campo socialista en Europa Oriental, proliferaron el juego, las mafias, la droga y la prostitución. La juventud de los países de Europa del Este, atraída por el mundo de ensueño que la propaganda occidental le mostraba, no tardaría mucho tiempo en darse cuenta de que el capitalismo realmente existente no le iba a proporcionar bienestar y comodidad, sino que, al contrario, le iba a despojar de las conquistas que bajo el socialismo real, a pesar de sus imperfecciones y su burocratización, gozaban, como en el campo de la educación, de la salud y la seguridad social.


Laila Porras Musalem explica los impactos que tuvo en la sociedad rusa el cambio de sistema. La aplicación de las medidas neoliberales conllevó a la caída del ingreso de en un 42% hasta 1995 y la pobreza que en 1988 era del 2%, entre 1993 y 1995 aumentó a 50%. Las empresas públicas fueron privatizadas, la corrupción se hizo más palpable, mientras se producía un deterioro acelerado de la vida de la población. En su investigación titulada “Un recorrido histórico por la desigualdad en Rusia, a 100 años de la revolución”, publicada el 15 de julio de 2018 por México Social, Porras Musalem dice que la esperanza de vida entre los hombres rusos pasó de 64.2 a 57.6 entre 1989 y 1994, debido a las afectaciones en la salud producidas por la tensión social, fundamentalmente al no tener la seguridad de mantener su empleo como en la época soviética.


Un artículo de Fátima Ruiz publicado en el periódico El País el 30 de marzo de 2001 con el título “El ‘glamour’ de prostituirse” expone la dura realidad de la niñez en la Rusia postsoviética en la que muchos infantes fueron abandonados por sus padres y por el Estado, lo que les condujo muchas veces a la prostitución o a “prestar” su cuerpo a las mafias dedicadas a la pornografía infantil. Niñas de apenas 11 años fueron convertidas en esclavas sexuales por organizaciones delictivas inmersas en esta actividad criminal.


El capitalismo con su rostro inhumano se estableció en la ex Unión Soviética, mientras con total cinismo los medios han exaltado el mundo de bondades que la caída del socialismo real trajo para Rusia. Rodrigo Fernández, el 26 de diciembre de 2016 publicó un artículo en el periódico El País con el título “El día que renació Rusia” en el que manifestaba: “El sistema económico y político impuesto por los bolcheviques, fracasado, desaparecía. Atrás quedaba definitivamente la falta de libertades —políticas, económicas, culturales, de movimiento— y continuaba la cada vez más difícil andadura (…) hacia un sistema que quería ser democrático. El coste social de este cambio fue enorme: el capitalismo salvaje golpeó a un pueblo acostumbrado a la estabilidad laboral, pero abrió también las puertas a la iniciativa individual y permitió a los rusos gozar de una libertad que nunca antes habían tenido”.


Esa libertad significó que niñas y adolescentes rusas, convertidas en “huérfanas sociales”, se vieran forzadas a la prostitución, a la pornografía infantil, a la esclavización sexual, mientras que, a nivel cultural, McDonald, Burguer King o Coca Cola deslumbraban con sus productos y simbología a miles de jóvenes que, en ese instante de éxtasis, aún no sentían los efectos de las medidas neoliberales en el campo de la educación, de la salud y de la vida laboral.


Mientras el retorno al capitalismo significó la imposición de la decadencia y la ordinariez, la Revolución rusa de 1917 impulsó la fuerza creadora de las masas, lo que posibilitó el desarrollo del arte, de la música, de la literatura, el cine, la poesía y, por supuesto, la ciencia.


Юрий Алексеевич Гагарин. Художник – Андрей Плотнов.


Indudablemente, antes de la revolución bolchevique de 1917 grandes pensadores, científicos, escritores y artistas sobresalieron por sus obras de gran importancia y valor para la humanidad toda, así como por la belleza de sus creaciones.


En el campo de la ciencia despuntaron Mijaíl Lomonosov (1711-1765) que formuló la ley general del movimiento y la conservación de la materia, Nikolái Lobachevski (1792-1856) creador de la geometría hiperbólica, no euclidiana, Dmitri Mendeléyev (1834-1907) que desarrolló la tabla periódica de los elementos químicos, Aleksandr Stepánovich Popov (1859-1905) inventor de la telegrafía sin cable y que es considerado como el primero en desarrollar la radio antes de Marconi, Nikolái Pirogov (1810-1881) que fundó la cirugía de campaña rusa y la escuela rusa de anestesia.


Aleksandr Pushkin (1799-1837), con sus poemas El prisionero del Cáucaso, Al mar, Fiódor Dostoyevski (1821-1881), autor de Recuerdo de la casa de los muertos, El Jugador, Crimen y Castigo o Los hermanos Karamazov, León Tolstói (1828-1910) con La Guerra y la Paz o La muerte de Iván Ilich, Antón Chéjov (1860-1904) con sus obras teatrales La Gaviota o Tío Vania, son exponentes de la literatura rusa y universal.


En la música clásica destacan Mijaíl Glinka (1804-1857) con Jota Aragonesa, Alexander Borodín (1833-1887) con su obra maestra El príncipe Igor, Modest Mussorgsky (1839-1881) con su suite para piano Cuadros de una exposición, Piotr Ilich Tchaikovsky (1840-1893) con creaciones magistrales como El cascanueces o El lago de los cisnes.


El arte fue otro de los campos donde sobresalió la cultura rusa. Iván Aivazovski (1817-1900) con sus pinturas La novena ola o La Torre Galata a la luz de la luna, Alekséi Savrásov (1830-1897), con cuadros como Los grajos han vuelto o Paisaje de Invierno, Vasíli Vasílievich Vereschaguin (1842-1904) con obras como Apoteosis de la guerra o la Sagrada Familia han impresionado al mundo por su belleza.


No obstante, fue el triunfo revolucionario de 1917 que condujo a un nivel superior a la ciencia, a la literatura y al arte que, al despojarse de su carácter elitista, se puso al servicio del pueblo, al tiempo que el valor de cambio era sustituido por el valor de uso.


Como dice Alan Woods, “la Revolución de Octubre fue el acontecimiento más liberador de la historia humana”. En su artículo “El marxismo y el arte”, el pensador galés explica que “una galaxia de artistas surgió al calor de la revolución: Marx Chagall, Larionov, Tatlin, Malevich, Boris Kustodiev, Kuzma Petrov Vodkin, Isaac Brodsky, Vladimir Lebedev, Mitrofan Grekov, Sergei Konionov, Matvei Mantzer y artistas femeninas como Vera Mukhina” y añade que “después de Octubre la gente comenzó a participar en las nuevas formas de arte callejero: manifestaciones de masas y actuaciones callejeras”.


El desarrollo de la propaganda revolucionaria, acompañada de la cartelería fue impresionante, al igual que el de la escultura, con la edificación de monumentos en honor a la clase trabajadora y al pueblo soviético entre los que se destaca la colosal escultura “El obrero y la koljosiana” de Vera Mújina, con 24,5 metros, construida en acero inoxidable.


Vera Mújina



Las colecciones de arte en manos de gente rica, nobles y empresarios fueron nacionalizadas por la revolución, como la galería Tretiakov y las colecciones de Serguéi Shchukin e Ivan Morozov.


La cultura debía difundirse masivamente entre el pueblo. Un ejemplo de ello fue el “Tren de Cultura e Instrucción”. David Rodrigo García Colín Carrillo, en un artículo publicado por La Izquierda Socialista el 9 de mayo de 2020, cita al profesor argentino Miguel Vedda quien dice que: “El «Tren de Cultura y de Instrucción» recorrió entre 1918 y 1921 las vías férreas poniendo el arte al alcance de las masas campesinas y analfabetas. Sus vagones, transformaban las estaciones en museos y escenarios a cielo abierto con espectáculos teatrales, exposiciones de cine, de pintura, etc. En 1920, por ejemplo, se reproduce el ataque al palacio de Invierno con ocho mil actores y quinientos músicos y con el mismo buque Aurora tirando salvas como en 1917. Isadora Duncan bailó también al aire libre con cinco grados bajo cero, hacía tanto frío que se escarchaban los instrumentos de la orquesta que la acompañaba”.


En la música se destacó el compositor soviético Dimitri Shostakovich que, pese al control y restricciones que el régimen de Stalin impuso a la creación artística, creo sinfonías maravillosas. Lady Macbeth del Distrito de Mtsensk, la ópera que no gustó a Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, fue trabajada por Shostakovich durante tres años, cuyo argumento fue tomado de la obra homónima de Nikolái Leskov, escrita en el siglo XIX. En un artículo publicado por Pravda el 28 de enero de 1936 con el título “Caos en vez de música”, Shostakovich fue objeto de una despiadada “crítica” por dicha ópera.


La Revolución de octubre de 1917 potenció el estudio del pensamiento marxista. Con el impulso de Lenin, el revolucionario y pensador marxista, David Riazanov, fundó el Instituto Marx-Engels que emprendió la colosal tarea de reunir todos los materiales existentes de estos dos grandes pensadores alemanes, con el propósito de llevar a cabo un proyecto editorial crítico de su obra. Riazanov no se limitó a recopilar textos de Marx y Engels, sino que lo hizo de todo el movimiento socialista, anarquista y obrero. Para ello contó con un presupuesto y equipo que en diversos países adquirieron bibliotecas y materiales que fueron nutriendo al Instituto que funcionó desde 1921, en el palacio expropiado a los príncipes Dolgorukov.


El cine fue otro campo en el que el triunfo revolucionario posibilitó la creación de obras extraordinarias. En 1920 se fundó el estudio cinematográfico Mosfilm que produjo películas como El acorazado Potemkin (1925) de Sergéi Eisenstein o el drama bélico de Mikhail Kalatozov, Cuando pasan las cigüeñas (1957), que obtuvo la Palma de Oro en el festival de Cannes de 1958 o La balada de un soldado (1958) de Grigori Chukhrai galardonada con el premio especial del jurado del Festival de Cine de Cannes en 1959.


La lista de películas producidas durante la época soviética es extensa. Si bien muchas de ellas fueron sometidas al control del aparato burocrático y otras abiertamente rendían culto a la figura de Stalin, cayendo en el plano de la adulación y el servilismo, como en Klyatva (1947) de Mikhail Chiaureli, los filmes producidos fueron de un gran valor histórico, así como también cultural y estético.


Octubre (1928) de Sergéi Eisenstein y Grigori Aleksandrov es un relato fidedigno de la Revolución bolchevique desde febrero hasta octubre de 1917. También despuntan las producciones de Dziga Vértov como El hombre con la cámara (1929) o Tres cantos para Lenin (1934). Yuri Ózerov dirigió las películas bélicas-históricas La Batalla de Moscú y Liberación, obras monumentales de la cinematografía soviética que muestran la lucha del Ejército Rojo y los pueblos de la URSS contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial, filmes en los que, además, se hace un reconocimiento especial a la figura del Mariscal Gueorgui Zhúkov.


En 1969 el periodista Yulián Semiónov, fundador y presidente de la Asociación Internacional de Escritores Policiacos, escribió la novela Diecisiete instantes de una primaver”, una obra apasionante que relata las actividades que el agente del espionaje soviético, coronel Maksim Isáiev, que opera bajo el nombre de Stirlitz en la Alemania hitleriana, lleva adelante para combatir a los nazis.


El libro de Semiónov fue llevado a la televisión como miniserie en 1973, bajo la dirección de Tatyana Lioznova. Una estupenda producción donde se entremezcla la dignidad, la humanidad, la solidaridad personificada por la actuación de Viacheslav Tíjonov como Stirlitz y la deshumanización, el individualismo y la perversidad de los oficiales de las SS Heinrich Müller, Kaltenbrunner o Walter Schellenberg. La serie en blanco y negro, deleita también al público con la exquisita música de Mikael Tariverdiev como es Couple in a cafe.


Durante la Gran Guerra Patria se escribieron varias canciones, muchas de las cuales fueron reproducidas en los mismos campos de batalla, a través de altoparlantes y altavoces, por parte del coro del Ejército Rojo creado en 1928 por Alexandr Aleksándrov. Katyusha de Matvéi Blánter, Espérame de Konstantín Símonov, La Guerra Sagrada de Vasili Lébedev-Kumach con música de Alexandr Aleksándrov o Noche Oscura de Vladimir Agatov con música de Nikita Bogoslovski son algunas de las canciones más bellas que aparecieron en ese período.


El 25 de diciembre de 2016, 64 miembros del Ensamble Aleksándrov perecieron en un accidente de aviación cuando un TU-154 de la Fuerza Aérea rusa se precipitó al Mar Negro. Fue una pérdida muy dolorosa no sólo desde el punto de vista humano, sino también cultural. Pese a este hecho triste, esta agrupación continúa difundiendo los bellos cantos de la era soviética, y otros más.


La herencia en el campo de la literatura de ese período también es impresionante. Si bien bajo el dominio de Stalin la libertad de creación artística y literaria estuvo supeditada a las decisiones de la burocracia, encarnada en la figura de Andréi Zhdánov, principal impulsor del llamado realismo socialista, no por eso dejó de producirse obras llenas de profundo sentido humano, sobre todo tras la derrota del nazifascismo en la Segunda Guerra Mundial.


La Joven Guardia, novela de Alexandr Fadéiv, relata la lucha clandestina de los jóvenes comunistas en Krasnodón-Ucrania para detener las acciones de las tropas hitlerianas.


Borís Polevoi escribió un reportaje sobre los juicios de Núremberg con el título “A fin de cuentas”, donde con lujo de detalles narra el proceso de juzgamiento de los criminales de guerra nazis. Polevoi es también autor de la obra “Un hombre de verdad”, en la que relata la historia de un piloto de la aviación soviética que pierde sus pies, pero que continúa su lucha contra los nazis, lo cual le lleva a convertirse en héroe de la URSS.


A pesar de la caída de la Unión Soviética, el legado de esa época no puede olvidarse. Sí, la URSS vivió momentos de estancamiento, parálisis y, por supuesto, de represión contra aquellos que se salieron de los moldes oficiales o que no eran del agrado del aparatich como el escritor Issac Babel o el compositor Serguéi Prokofiev. Pero a lo largo del tiempo han perdurado los aspectos positivos y más bonitos de la revolución que liderara Vladímir Lenin.


Hoy, debido al conflicto que se da en Ucrania, se pretende cancelar la cultura rusa. Las fuerzas imperialistas comandadas por EEUU, secundadas por sus socios de la OTAN, pretenden imponer un macartismo mundial mediante la persecución de todo lo que provenga de Rusia, como lo hicieron en EEUU entre 1950 y 1956 cuando condenaron todo lo que podía ser sospechoso de comunista. Fue en esa época que los científicos estadounidenses Ethel y Julius Rosenberg, acusados de espiar para la Unión Soviética, fueron condenados a muerte, período en el que también se elaboraron listas de personas “peligrosas” en las que constaba el gran cineasta Charles Chaplin, autor de los filmes El Gran Dictador y Tiempos Modernos.


El presidente Vladímir Putin ha dicho que “la cultura de la cancelación” se ha convertido en “la cancelación de la cultura”, término que engloba “el ostracismo público, el boicot e, incluso, el silencio total, el olvido de los hechos evidentes, de los libros, de los nombres de las figuras públicas históricas y modernas, de los escritores, simplemente de personas que no encajan, no caben en los patrones modernos, por más absurdos que sean a la hora de la verdad”.


Y como se ha visto, no se trata de un hecho reciente, sino que ha venido dándose desde tiempo atrás con el propósito de eliminar de la memoria de las personas la contribución hecha antes por la URSS y hoy por Rusia al pensamiento humano, a la cultura, a la ciencia y a la paz.


Hollywood ha pretendido convertir la derrota del nazifascismo en un triunfo de los EEUU, desconociendo que fue la Unión Soviética la que propinó las mayores derrotas a las tropas hitlerianas. El nombre de Yuri Gagarin el primer ser humano en viajar al espacio, hecho que tuvo lugar el 12 de abril de 1961, también pretende ser borrado de la memoria de las personas. En Vinnitsia-Ucrania un monumento al escritor Máximo Gorky, autor de obras como La Madre, ha sido retirado.


La rusofobia ha llegado a límites extremos y las “democracias” capitalistas occidentales, no se diferencian mucho de los nazis.


El 10 de mayo de 1933 una multitud de 70 mil personas, entre las que se encontraban jóvenes universitarios movilizados por la Unión de Estudiantes Nacionalsocialistas, se reunió en la Plaza de la Ópera en Berlín en la que quemaron más de 25 mil libros de autores a los que los nazis consideraban causantes de la “decadencia y corrupción moral” en Alemania. Obras de Heinrich Mann, Erich Maria Remarque, Heinrich Heine, Ernst Glaeser, Erich Kästner, Kurt Tucholsky, Rosa Luxemburg, Karl Marx o Friedrich Engels, ardían en el fuego.


Transcurridos 70 años de esa barbarie contra la cultura, las tropas invasoras estadounidenses y británicas en Irak, permanecieron impávidas frente al robo y destrucción provocados por saqueadores y traficantes en el Museo y en la Biblioteca Nacional en Bagdad.


Un artículo publicado por la Fundación de Cultura Islámica el 21 de enero de 2008 bajo el título “La ocupación y destrucción cultural de Irak”, de autoría del Global Policy Forum, expone que “Entre el 10 y el 12 de abril [de 2003], ante la pasividad de las fuerzas de la Coalición, los saqueadores atacaron en tres ocasiones el Museo Nacional [iraquí]. En total, los ladrones se llevaron entre 14.000 y 15.000 objetos de arte, entre ellos monedas, esculturas, cerámicas, objetos de metal, fragmentos arquitectónicos, tablas cuneiformes y la mayor parte de la colección de los valiosos sellos cilíndricos de la época sumeria. La famosa Dama de Warka de alabastro, datada alrededor del año 3.100 a.C. desapareció, junto a otras 40 piezas de fama mundial. El 16 de abril, cuatro días después de que terminara el saqueo, las fuerzas de la Coalición, al fin, decidieron proteger los edificios”.


Es la política cínica del imperialismo al que solamente le interesa el lucro y echar abajo los cimientos culturales sobre los que se erigen los pueblos a los que han invadido.


Como dijo Antonio Gramsci: “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”.




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