Seis meses de cárcel por robar dos quesos de 14 euros
El condenado, cartagenero
de 22 años, intentó irse sin pagar, pero fue retenido por la
vigilante y el encargado.
El asunto se resolvió en
su momento en un juicio rápido, el joven recurrió y ahora la
Audiencia Provincial ha desestimado su recurso y, por tanto,
confirmado la sentencia de un juzgado de Lo Penal que condenaba a un
cartagenero de 22 años a pasar seis meses en prisión por robar
dos quesos de un supermercado de El Palmar, en Murcia.
El movimiento de los
chalecos amarillos despierta miedo y agresividad en sus oponentes.
Además de la violenta represión (2.000 personas han resultado
heridas, 18 tuertas y cinco han perdido manos), el gobierno ha
respondido mediante una intensa de represión judicial sin
precedentes.
Una declaración
realizada el 22 de noviembre de 2018 por la ministra de Justicia,
Nicole Belloubet, otorgó carta blanca al estado para realizar
registros y arrestos a cualquier persona asociada a los chalecos
amarillos o simplemente por semejanza con los mismos.
Represión
La magnitud de la
represión judicial es asombrosa. Durante más de cuatro meses de
movilización, el Ministerio del Interior informó que más de 8,000
personas fueron detenidas por asociación con el movimiento y 1800
condenadas. Por orden del Ministerio de Justicia se han producido
arrestos masivos. El simple hecho de usar gafas protectoras o de
tener una solución salina (que se puede utilizar para tratar los
efectos de los gases lacrimógenos) es suficiente para que alguien
sea detenido y quede bajo custodia. El Syndicat des Avocats de
France (SAF) ha denunciado la ausencia casi sistemática de
informes policiales adecuados. En su lugar, los gendarmes simplemente
llenan una "hoja de calificaciones" (un tipo de
cuestionario de opción múltiple que a menudo es ambiguo e
incompleto) para procesar al acusado.
En París, el número de
comparecencias inmediatas ante un tribunal se ha duplicado desde el
comienzo del movimiento. El Tribunal Superior de París es como una
factoría donde los juicios se emiten día y noche en cantidades
infernales. Los motivos de las condenas a menudo son confusos y
engañosos, como este, por ejemplo, de "participación en un
grupo para la preparación de la violencia y la destrucción".
Este "delito" surrealista permite que cualquier persona que
se halle en la escena de una protesta pueda ser detenida y condenada
sin que ni siquiera haya habido enfrentamiento con la policía.
Le Monde Diplomatique
relató la historia de un trabajador bretón detenido en un
aparcamiento, lejos de cualquier protesta, porque el maletero de su
automóvil contenía equipo de protección (máscara y gafas) ¡fue
condenado a seis meses de inhabilitación!
Por otra parte, la
policía es libre de atacar y mutilar a los manifestantes con total
impunidad. Considérese el caso de Didier Andrieux, el comisario que
golpeó a varias personas pacíficas durante la octava semana de
protestas en Toulon. No se ha enfrentado a ningún proceso judicial.
Las llamadas "Investigaciones IGPN" contra la conducta
indebida de la policía equivalen a nada.
Ejemplificantes
sentencias contra los chalecos amarillos.
Las sentencias contra los
chalecos amarillos son formidables. Además de las altas multas, se
dictan penas de prisión. En 316 ocasiones, se han registrado orden
directa de prisión incondicional.
Desde 1995 hasta 2018, se
emitieron 33 sentencias prohibiendo manifestaciones. En los últimos
cuatro meses, a varios cientos de chalecos amarillos se les ha
prohibido manifestarse, y algunos que lo hicieron fueron privados de
sus "derechos civiles", incluido el derecho al voto.
En televisión,
periodistas y expertos piden acciones más enérgicas contra los
"matones sediciosos" arrestados en las manifestaciones,
pero en el informe de los acusados no vemos matones, sólo
trabajadores precarios, campesinos, transportistas y estudiantes.
Las sentencias dictadas
tienen una función política. La represión judicial tiene como
objetivo intimidar a los opositores del gobierno y reducir las
manifestaciones, cuyo derecho está, de facto, socavado.
Lo hemos dicho antes y lo
repetimos: ante la brutalidad de la policía y la represión judicial
contra el movimiento de los chalecos amarillos, la respuesta de los
dirigentes sindicales no está del todo a la altura.
La dirección de la
confederación sindical con más militantes, la CGT, se ha limitado a
vagas protestas. Pero no ha tomado medidas serias, por no hablar de
una huelga general de 24 horas, lo que sería un buen comienzo. La
debilidad invita a la agresión. Si ve que la represión ejercida
contra los chalecos amarillos no provoca ninguna reacción de los
sindicatos, el gobierno irá más allá. A través de los chalecos
amarillos, toda la clase trabajadora es el objetivo.
¡Abajo la represión
judicial contra los chalecos amarillos!
“La desigualdad sistémica ha alcanzado tal nivel que los más
ricos pueden considerar que su destino se ha vuelto independiente del destino
de las sociedades de las que extraen las riquezas”.
“Las supuestas leyes naturales de la economía no son sino proyecciones
de relaciones sociales de poder, que se nos presentan como necesidades
técnicas”.
“La democracia ha perdido su carácter redistributivo e
igualitario, por lo que en importantes aspectos es indiferente quién gobierne.
Esta pseudodemocracia sirve para aparentar que la sociedad capitalista es
producto de la elección popular, cuando en realidad hace tiempo que el control
democrático ha desaparecido”.