12 marzo, 2018

Justicia lenta, represión rápida. Una fórmula que privilegia a las clases dominantes / Las condiciones laborales de los mercenarios




Justicia lenta, represión rápida. Una fórmula que privilegia a las clases dominantes y torna inane el artículo que proclama la soberanía popular. No basta combatir las instituciones que dichas clases se han dado a sí mismas para perpetuar su propio dominio, dichas instituciones son sus zarpas, pero no la cabeza del monstruo, la cabeza es el sistema mismo y hay que demolerlo desde sus más profundos y arraigados cimientos sociales. El planeta entero es hoy una colonia del sistema capitalista que, a través de las instituciones estatales, impone su orden depredador, inhumano, injusto e inmoral. Allí donde el neoliberalismo, más o menos democrático, ha impuesto su orden, gobiernos, partidos, presidentes, ministros y diputados se suceden uno tras otro sin cuestionar jamás los medios ni los fines de un sistema globalizado de explotación que, ese sí, permanece apoyado y reforzado por los estados. Recuerdo haberle oído decir a un recién nombrado ministro –tal vez intentando paliar su incoherencia ideológica– que, “a partir de este instante he pasado a ser propiedad del Estado”. Le faltó añadir, “y fiel siervo del capital”. “Todos los Estados nacionales se definen, histórica y constantemente, a través de su relación con la totalidad de las relaciones sociales capitalistas” (John Holloway).

“En tanto el capitalismo es un modo específico de organización social de la producción, que tiene requisitos históricos y formas de desarrollo definidos, el Estado tiene un papel esencial en garantizarlos, por lo que su estructura institucional y sus formas de intervención se transforman a medida que el capitalismo cambia y se desarrolla” (Las paradojas de una contradicción, Mabel Thwaites Rey)

Dónde queda, pues, la legitimidad constitucional de las instituciones y cargos que, disponiendo de su monopolio, emplean la fuerza como medio de dominio y coerción sobre quienes dicen servir. Vuelve a cobrar renovada vigencia la voz del poeta:


"Las palabras entonces no sirven, son palabras".

Loam




Mertzenarioen Lan Baldintzak / Las condiciones laborales de los mercenarios



Zuek ez zarete langileak, legearen eta komunikabideen aterpean langileok erreprimitzen gaituzuen mertzenarioak baizik.

Bost axola zer ordutan esnatzen zareten, zer nolako turnoak dituzuen edo zer ariketa fisiko egiten duzuen. Ejerzitoek egoera iraultzaileetan betetzen duten papera betetzen duzue langileok kontzentzia nazionala zein klase kontzientzia apalago dugun garaiotan. Produkzioaren zein prokzio medioen pribatutasun esklusiboa mantentzea. Hauen pilaketa defendatzea eta esplotazioa erregulatzea. Burgesien barne armada zarete eta haien interesak defendatzea zuen lana.

Komunikabideak, gure lanaren soldata, drogak, konsumismo aseezina… azenarioak lirake langileok tiraka daramagun gurdian. Zuek, guzti honek gu itsutzea lortzen ez duenean datorren makila. Edo bisturia. Edo elektrodoak, multak, poltsa, irainak, pistola aluan, hiztegi sendoa buruan kolpeka… eta orain inoiz baino gehiago, gure pentsamenduen eta adierazpenen zentsore inkisitorialak ere.

Zoazte pikutara zuek eta zuen baldintza laboralak! Herritarron aldarrikapenak erreprimitzea eta dirudunen interesak defendatzea ogibide duzuen bitartean, ez duzue lekurik izango langileon artean. Herriaren etsaiak zarete, eta aurrez aurre izango gaituzue.

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Vosotros no sois trabajadores, sino mercenarios que nos reprimís a las trabajadoras bajo el amparo de la legalidad y los medios de comunicación masivos.

Nada nos importa a qué hora os despertéis, qué turnos tengáis ni los entrenamientos que realicéis. Cumplís hoy el papel que cumplirían los ejércitos en tiempos de importante riesgo revolucionario. Tiempos que volverán en algún momento, junto al auge popular de la conciencia nacional y de clase. Mantenéis la exclusividad de la propiedad privada y los grandes patrimonios en manos de unos pocos. Defendéis por la fuerza la acumulación de los mismos al tiempo que reguláis y ordenáis la explotación. Sois la armada interna de las burguesías y vuestro deber no es otro que el de defender sus intereses.

Los medios masivos de comunicación, el salario de nuestro trabajo, las drogas, el insaciable consumismo… serían las zanahorias en el carro que tiramos las trabajadoras. Vosotros seríais el palo. O el bisturí. O los electrodos, las multas, la bolsa, los insultos, la pistola en la vagina, el grueso diccionario que golpea la cabeza sin cesar… y ahora más que nunca, sois también los censores inquisitoriales de nuestros pensamientos y expresiones.

¡No os queremos ni a vosotros ni a vuestras condiciones de trabajo! Mientras vuestro oficio sea el de reprimir al pueblo y el de defender a sangre y fuego los intereses de los peces gordos no tendréis lugar alguno entre las trabajadoras. Sois los enemigos del pueblo y nos tendréis frente a frente.



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11 marzo, 2018

Lo que aconteció cuando murió Bakunin




Mijail Bakunin, el viejo revolucionario ruso, finalmente había muerto para tranquilidad de reyes, presidentes, burgueses y explotadores. Con su extenso currículum bajo el brazo, aquella alma impenitente fue derechita al Infierno. Al llegar, fue recibida por el mismísimo Príncipe de las Tinieblas, que pasando la vista por su vasto expediente dijo entusiasmado:
–¡Excelente currículum, amigo Bakunin! Décadas de lucha contra la Iglesia, participación en innumerables insurrecciones, expulsado de varios países, condenas y prisiones, algaradas en cantidad... En honor a todo eso, voy a mandarlo al Sector VIP del Infierno, que es el más tranquilo y de tormentos más suaves. Es lo apropiado para una celebridad como usted. 
Dicho y hecho, Bakunin fue a parar al Sector VIP.

Tres días después, estaba Satanás batiendo distraídamente su caldero lleno de condenados, cuando de repente fue interrumpido por un despavorido demonio auxiliar, que atropelladamente le relató:
–Su Malignidad, ¡hay un enorme alboroto en el Sector VIP!... El Bakunin ese organizó a las almas en un sindicato y aprobaron un paro general por la disminución de la jornada de penitencias, por la eliminación de la contaminación con azufre y por otro paquete de demandas...
Cabreado, Lucifer arrojó con violencia su tridente y profirió:
–¡Pero ese canalla es un desagradecido! ¡Si se cree que va a joder en mis dominios como hacia allá en la Tierra, está muy equivocado! Agárrenlo y se lo llevan al Sector Turista, que ahí sí que va a saber lo que es bueno...
Y al Sector Turista fue a parar el viejo Mijail.

Tres días más tarde, cuando el Diablo disfrutaba de la tortura de algunas ánimas recién llegadas, de nuevo apareció el ayudante que, con el susto a flor de piel, relató las malas nuevas:
–Su Bajeza, ¡en el Sector Turista estalló una huelga de calderos caídos y la Comisión de Condenados, que encabeza Bakunin, exige audiencia inmediata con usted para presentarle un kilométrico pliego conflictivo. Quieren equiparación de condiciones con el Sector VIP, inspección sanitaria de los calderos, 6 semanas de vacaciones pagadas en el Purgatorio...
–¡Coooño! –interrumpe el Gran Satán– Ese barbudo está queriendo anarquizarme el Infierno. Pero ya mismo voy a acabar con esa insubordinación. ¡Qué se ha creído!... Pésquenme a ese ácrata y lo encierran en un celda del Sector Económico, que lo quiero ver organizando vainas allí...

Sólo la masiva intervención de los "Cuernos Colorados", fuerzas especiales del Averno, permitió la captura de Bakunin en el Sector Turista, que ofreció feroz resistencia con barricadas defendidas a punta de baldes de agua y molotovs de hielo seco.

A la mañana siguiente, cuando Belcebú creía haber dejado atrás los contratiempos de la víspera, el pobre diablo asistente –ya a punto del colapso nervioso– hizo saber su nefasto informe:
–Su Ruindad, al amanecer comenzó una huelga general del Infierno en solidaridad con Bakunin. Todos exigen su inmediata liberación...
–¡Basta! –aulló el Maligno– Voy a mandar inmediatamente a ese alborotador al Cielo (lo que debí haber hecho hace tiempo). Imagínense el despelote que va a armar por allá; ¡seguro que jode todo aquello en una semana! ¡No sé cómo no lo pensé antes!...

Así fue como Bakunin (¡quién lo diría!) llegó al Paraíso, donde fue recibido por San Pedro, quien exclamó después de ver su currículum:
–¡Señor Bakunin...! ¡Qué es esto! Anticlericalismo, revueltas, prisiones, parrandas... Pero bueno, como la piedad de Dios es infinita y a usted no lo dejan entrar al Infierno, puede pasar.
Y de este modo, Mijail Alexandrovich entró a Los Cielos.

Mientras tanto, el Maligno estaba en la mayor expectativa con lo que pudiera pasar Arriba. Cada día navegaba por el Home–Page celestial y veía todos los noticieros de HNN ("Heaven News Network"), aguardando las novedades de una sublevación general en el Reino del Señor. Pasan dos días, tres, cuatro, cinco, y nada, ningún informe de anormalidad por aquellos lares. Cuando transcurrió la semana, Mefistófeles no aguantó más y tomó el ascensor para constatar personalmente qué ocurría. Silbando distraídamente y como quien no quiere la cosa, se fue aproximando a la Portería del Cielo, donde San Pedro trabajaba como de costumbre. Le saludó, como viejos conocidos que eran, y luego preguntó:
–...Y entonces Pedrito, ¿todo bien por aquí?
–Tranquilo, como siempre– respondió el santo.
–Óyeme, y qué ha pasado con un fulano que yo mande para acá, un tal Mijail...
–Bakunin– atajó San Pedro. –Él está bien. ¿Por qué preguntas?
–Por nada en especial. Tan sólo por saber si ha tenido que ver con algún alboroto, alguna agitación...
–No que yo sepa – replicó Pedro.
–Oye… ¿y Dios no ha comentado nada sobre ese tal Bakunin? – inquirió el desconcertado Diablo.
Al oír esto, San Pedro se levantó, colocó sus manos sobre los hombros del Demonio, y, mirándole con firmeza a los ojos, le dijo:
–Compañero Luzbel... ¡Dios no existe!...


09 marzo, 2018

Carlo Frabetti - Rap de los raperos. Carta abierta a Valtonyc y Pablo Hasel


Hasél, Valtonyc i Elgio, a La Quartera. Autor: J.d.A.



insurgente.org 06/03/2018

Queridos colegas:
Yo no soy rapero (qué más quisiera), pero intento, como vosotros, utilizar las armas de la cultura contra el crimen organizado, es decir, contra los poderes establecidos, y por eso me permito llamaros colegas (un término que cada vez puedo usar menos, pues mis colegas de antaño –escritores, periodistas, artistas plásticos, dramaturgos– han desertado casi todos, cuando no se han pasado al enemigo).

Llevo años quejándome de la inexistencia de un referente cultural de izquierdas (RCI) digno de ese nombre (es decir, anticapitalista, o “antisistema”, para usar un apelativo del poder con el que involuntariamente nos honra); pero ante casos como el vuestro siento renacer en mí un moderado optimismo: no es que el RCI ya no exista, sino que el relevo generacional se está produciendo con lentitud y de forma semiclandestina. Pero el nuevo, novísimo RCI está ganado fuerza y visibilidad, y la mejor prueba de ello es la rabia vengativa de los canallas que mandan y los cobardes que obedecen.

La “canción protesta” del siglo pasado ya es historia (con honrosas pero escasísimas excepciones); Sabina murió al separarse de Krahe y Serrat nació muerto; pero ahora os tenemos a vosotros, los raperos insobornables, el nuevo mester de juglaría, y hemos salido ganando con el cambio. Genovés y el Equipo Crónica han acabado en las galerías de los mercaderes; pero tenemos a los grafiteros y las grafiteras, a las y los artistas del cómic subversivo. El degradado cine español pasea su mediocridad y su impostura por la alfombra roja de los Goya; pero la red está poblada de vigorosos vídeos independientes. Los escritores “de izquierdas” ganan premios amañados y escriben al dictado de sus amos; pero jóvenes poetas y narradoras/es se cuelan por las grietas de la literatura oficial y las agrandan al crecer…

Hace unos días oí a Cristina Fallarás, una de las pocas escritoras/periodistas que no se dejan comprar ni amordazar, repetir en una entrevista que le hicieron en TV3, a modo de autoinculpación, “Los Borbones son unos ladrones”. Siguiendo su ejemplo y como pequeño homenaje a vuestro valor (en ambos sentidos del término), me permito dedicaros un improvisado “rap de los raperos” con resonancias de cuento de hadas (puesto que lo que estamos viviendo es más propio de la Edad Media que del siglo XXI):

Rap de los raperos
Había una vez, en un país lejano,
un presidente chungo, se llamaba Mariano,
y un rey degenerado que mataba elefantes,
y unos cuantos ministros que eran unos mangantes,

y una de las ministras era miss Albacete,
y todos le decían. “Dolores, caga y vete”,
y ella sí, la cagaba, pero no, no se iba,

y había otro ministro que te cobraba el IVA
por cantar y reír y por hacer cultura,
porque su democracia era una dictadura,

y había unos matones con porras en las manos
que molían a palos a sus propios hermanos
y sacaban los ojos con pelotas de goma,
y el presidente chungo se lo tomaba a broma.

Y hartos de tanta mierda, dos raperos valientes
cantaban las verdades, movían a las gentes,
hasta que unos juheces con hache intercalada
porque olían a heces, soltaron la manada
de cobardes matones lacayos del Gobierno
más corrupto del mundo, los perros del infierno,
y llevaron al trullo a los dignos raperos,
los llevaron al trullo solo por ser sinceros.

Hagamos que la lucha de raperos honrados
no caiga en saco roto, que no sean olvidados;
pidamos, exijamos su puesta en libertad,
que a nadie se persiga por decir la verdad.

Todos somos raperos, todas somos raperas,
gritemos, proclamemos las cosas verdaderas.
Que nadie se acobarde y que nadie se calle,
gritémoslo bien fuerte, gritémoslo en la calle:

¡Ministros y jueces, presidentes y reyes
engañan a la gente, manipulan las leyes!


03 marzo, 2018

"Están dictando medidas contrarias a la Constitución" Joaquín Urías


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Joaquín Urías es profesor de Derecho Constitucional y exletrado del Tribunal Constitucional.

Entrevista completa aquí

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José Antonio Martín Pallín fiscal y magistrado emérito del Tribunal Supremo FAQS

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Ana Gabriel entrevistada en la RTV de la ONU en Ginebra, Suiza.



Anna Gabriel, independentista catalana, ex parlamentaria de la CUP​, habla con TresPuntos Noticias​ desde la sede de la ONU en Ginebra​ sobre su situación tras la orden de captura emitida en España. Con los periodistas Gabriela Sotomayor​ y Juan Gasparini​.

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02 marzo, 2018

[Libertad de expresión derogada] Condenan a Pablo Hasel a dos años y un día de cárcel por “enaltecimiento”






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  1. Se reconocen y protegen los derechos:
      a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
      b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.
      c) A la libertad de cátedra.
      d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.
  2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.


27 febrero, 2018

Desigualdad sistémica




“La desigualdad sistémica ha alcanzado tal nivel que los más ricos pueden considerar que su destino se ha vuelto independiente del destino de las sociedades de las que extraen las riquezas”.
“Las supuestas leyes naturales de la economía no son sino proyecciones de relaciones sociales de poder, que se nos presentan como necesidades técnicas”.
“La democracia ha perdido su carácter redistributivo e igualitario, por lo que en importantes aspectos es indiferente quién gobierne. Esta pseudodemocracia sirve para aparentar que la sociedad capitalista es producto de la elección popular, cuando en realidad hace tiempo que el control democrático ha desaparecido”.

Wolfgang Streeck

21 febrero, 2018

A las barricadas - Valeriano Orobón Fernández, 1936


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Negras tormentas agitan los aires,

  Black storms agitate the winds

nubes oscuras nos impiden ver;

  Dark clouds won't allow us to see

aunque nos espere el dolor y la muerte,

  Though pain and death may await us,

contra el enemigo nos llama el deber.

  Against the enemy by duty we are called.


El bien más preciado es la libertad,

  The most precious good is liberty,

hay que defenderla con fe y valor.

  And it must be defended with faith and courage.


Alza la bandera revolucionaria

  Raise the revolutionary flag

que del triunfo sin cesar nos lleva en pos. (bis)

  which from triumph unceasingly bears us high



En pie pueblo obrero, ¡a la batalla!

  Worker, on your feet. To battle!

hay que derrocar a la reacción.

  Reaction must be overthrown.


¡A las barricadas, a las barricadas,

  To the barricades, to the barricades!

por el triunfo de la Confederación! (bis)

  For the triumph of the Confederation!



Valeriano Orobón Fernández, 1936.

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20 febrero, 2018

‘No eran militantes de la extrema derecha; eran tus vecinos’ - Jordi Borràs






Entrevista de Josep Casulleras Nualart a Jordi Borrás, fotoperiodista que acaba de publicar ‘Dies que duraran anys’ (Ara Llibres).
[También en catalán en kaosenlared]

Jordi Borràs hacía prácticamente dos años que se había alejado de cualquier manifestación españolista, por la imposibilidad de poderlas fotografiar ni explicar con normalidad; por las numerosas amenazas que había recibido de individuos y organizaciones de extrema derecha, las mismas que él se ha encargado de denunciar durante años. Pero a raíz del referéndum del 1-O y de la posterior proclamación de la República, se ha tenido que aproximar de nuevo y ha acabado recogiendo decenas y decenas de casos de agresiones y de amenazas en el informe ‘En nombre de España‘, publicado en el anuario Mèdia.cat. Es la cara B del libro ‘Dies que duraran anys‘, que hoy sale a la venta. Es una compilación de fotografías de los momentos más intensos y decisivos que arrancan en el parlamento en el pleno del 6 y el 7 de septiembre y acaban en la manifestación del 7 de diciembre en Bruselas. Tres meses en qué todo cambió. Borràs cuenta con la colaboración de más fotógrafos: Sergi Alcázar, Oriol Clavera, Ramón Costa, Sira Esclasans, Ramon Ferrandis, Albert Garcia, Santi Iglesias, Míriam Lázaro, Carles Palacio y Carles Ribas. Y de los textos de un grupo de jóvenes escritores que son de su generación: Anna Ballbona, Jenn Díaz, Marina Espasa, Natza Farré, Albert Forns, Raül Garrigasait, Jordi Lara, Adrià Pujol, Gemma Ruiz y Joan Todó. Una generación que tendrá que saber si acaba leyendo este libro con ojos de nostalgia o como una demostración de que la revuelta es posible.

’Días que durarán años’ y ‘En nombre de España’: cara y cruz.
—Va bien para contrastar el ambiente que se respira en las manifestaciones españolistas con el de las independentistas. Incluso en las manifestaciones por los presos se respira una cierta simpatía, una alegría y una esperanza. Las manifestaciones españolistas son todo el contrario: el ambiente es terrorífico, da miedo. A mí me da miedo. Y en estos meses también se ha visto. La agresividad contenida que hay en las manifestaciones españolistas denota qué ha pasado con la violencia.

foto de Jordi Borrás

Decís en el informe que esta violencia españolista se ha hecho más transversal.
—La violencia era propia de los colectivos de extrema derecha. Estos chasquidos de violencia ya pasaron en los años veinte del siglo XX, con las primeras organizaciones de extrema derecha. Lo explica Carles Viñas: aquellos militares que salían de capitanía e iban a cazar gente de la Unió Catalanista, de Estat Català… En los años ochenta hubo un nuevo boom de esta violencia, en general de sectores de cabezas rapadas neonazis. Pero en aquellos casos quienes atacaban a alguien en nombre de la unidad de España eran militantes de extrema derecha. Ahora por primera vez en nuestra historia reciente, nos encontramos que esta violencia la emplea gente que no se puede clasificar como activista de extrema derecha.

Cómo quienes atacaron Catalunya Ràdio.
—Por ejemplo. O algunos casos más que me he encontrado. Grababa una agresión de miembros de extrema derecha a un vendedor ambulante y le dijo en voz alta ‘esto es lo que defendéis’. Y una señora que pasaba por allá con una bandera española le dio una hostia y le rompió el móvil. Yo no sé si aquella persona vota Ciudadanos, el PSC o el PP, pero, como este caso, hay muchísimos. Una de las cosas que explico en el informe es que hablando con víctimas te das cuenta de que el perfil del agresor ha cambiado. Y hablando con mozos también; yo les pregunto qué tipo de gente han podido detener, y me dicen que no son activistas de extrema derecha como tal. Si tienen antecedentes policiales, no tienen relación con su activismo político, sino de delincuencia común. La violencia ha traspasado de la extrema derecha hacia un españolismo más transversal.

Decís que hay agresiones cometidas por gente sin perfil agresivo.
—Hay varios casos del vecino de toda la vida. Un ejemplo: una señora picando una cazuela, y el vecino de al lado de su sale a la calle, coge un trozo de madera y lo lanza contra la ventana. En este caso hubo juicio y condenaron al señor. Un caso más: tres personas de más de sesenta años, en el barrio de Gràcia, llegan con taxi el día de la proclamación de la República. Cuando uno sale gritando ‘viva la República’. El vecino de la casa de delante, que tenía la bandera española colgada, baja y les pega a los tres. Uno más: un hombre que sube a ver al vecino y lo amenaza de muerte porque repicaba la cazuela. Y todavía un más, en Palamós: un hombre de setenta y cinco años que picaba la cazuela el día que detuvieron a los Jordis… Salió al balcón. Y un vecino del edificio de delante le tiró cinco disparos con una escopeta de perdigones y lo hirió en el riñón. Este fue detenido mientras gritaba ‘catalufos de mierda, os mataremos a todos’. No son gente de la extrema derecha; son tus vecinos.

¿Por qué lo hacen? ¿Se sienten impunes?
—No lo olvidemos: el grito ‘a por ellos’ penetra en la sociedad española. Es el visto bueno de la impunidad. Pero es más que esto; es una actitud, la de ‘nosotros contra ellos’. No es una actitud de convivencia: es todo el contrario, una actitud supremacista, del dominado y el dominador, del sometido y la persona que somete. La mayoría de casos de agresiones pasan a partir del 1-O. De los cien treinta y nueve documentados en noventa y cinco días, ochenta pasan durante octubre. Y, de hecho, se condensan en tres días concretos a partir del día 1: el día 8, el 12 y el 29 de octubre, las tres grandes manifestaciones de Sociedad Civil Catalana; suman entre los tres treinta y cuatro incidentes violentos, que incluyen agresiones, amenazas y coacciones.

¿Fuisteis, a aquellas manifestaciones?
—Fui a la del día 8. Tuve que trabajar desde un principal en la Vía Laietana ante la comisaría. A pesar de ser en un piso, a mí me dijeron de todo, me insultaron, me asediaron y sólo les faltó tirarme piedras. Y no soy el único.

Fueron manifestaciones más grandes que en ocasiones anteriores. Y también fue mucha gente que no agredía.
—Es una realidad: quién realiza estas agresiones es una minoría. Pero también me he encontrado con víctimas que me decían que primero unos les fueron a pegar, y después otros fueron a poner paz de entrada, pero acababan justificando la agresión: ‘Es que ibas con una camiseta con la estelada, a quien se le ocurre; está claro, es que vais provocando.’ Es muy triste. Creo que ha habido cierta frustración por parte del nacionalismo español por la carencia de reacción de Madrid. Y esto ha hecho que haya habido chasquidos muy concretos. Sociedad Civil Catalana hace estas manifestaciones después del mes de septiembre, cuando organizaciones como Somatemps y Democracia Nacional agitaron la calle. Por ejemplo, cuando fueron ante la sede de la ANC, se pensaban que serían cuatro gatos y acabaron reuniendo más de quinientas personas. Y hubo varios incidentes violentos. El día 30 de septiembre había cinco mil personas que fueron hasta la plaza de Sant Jaume, donde hubo incidentes graves. También hay esta carencia de liderazgo dentro del españolismo.

Qué hizo entonces Sociedad Civil Catalana?
—Pues intentó canalizar aquellas manifestaciones y lo pasaron a hacer ellos. ¿Qué problema tenían? Pues que el 8 de octubre, aparte de Sociedad Civil Catalana, también convocaban la manifestación catorce organizaciones de extrema derecha. Las manifestaciones más unitarias de la extrema derecha que yo he visto estos últimos años no han sido en Madrid, sino en Barcelona este mes de octubre pasado. Porque a pesar de no ser una manifestación propiamente de extrema derecha resulta que tienes catorce organizaciones de extrema derecha juntas y que están a mata-degüella.

Imagen relacionada
foto de Jordi Borrás

Volvemos al día 1 de octubre. Marta Torrecillas es agredida en un colegio electoral por unos cuántos policías, arrastrada escaleras abajo, vejada. Habláis en el informe. Los medios españoles la acusan de mentir sobre las heridas. Y recibe 5.000 mensajes de WhatsApp, 3.000 de Telegram, 700 llamadas con insultos y amenazas de muerte…
—Y fue seguida y asediada, y con consecuencias para un negocio con el cual se la había vinculado y que lleva su ex-compañero, que ha tenido que cerrar la web por la cantidad de mensajes que había llegado a recibir y por el acoso que había recibido el negocio. Y no es el único caso: está el de un mosso de escuadra que ha recibido amenazas de muerte en la comisaría porque se hizo una foto el día de la concentración en el Departamento de Economía. Alguien filtró la identidad.

Hay incidentes que fueron causados por agentes de la policía española.
—Sí, es un hecho alarmante. Agentes de la policía española o de la Guardia Civil. En tres de los casos, fuera de servicio. Un caso muy bestia, que quedó prácticamente silenciado, es el que destapó Benet Íñigo de RAC-1. Un grupo de policías españoles de paisano llegó a un bar del Born en un estado bastante lamentable. Acabaron agrediendo un camarero italiano porque se pensaban que hablaba catalán. Y cuando llegaron los Mossos los recibieron con insultos catalanófobos. Y también está el caso de Calella, del día 2. Una de las víctimas de aquellas agresiones me relata que un agente de los que salían del hotel con zapatillas y con la porra extensible le pegaba diciéndole ‘fuera de aquí, catalán’. Imaginemos que un mosso fuera de servicio pegara a alguien diciéndole ‘fuera de aquí, español’. Habría ido a juicio.

A Calella, fuisteis el día 2. En las fotografías del libro se percibe la enorme tensión que había.
—Cuando salieron los policías vestidos de paisano del hotel, sin hacer caso de las indicaciones de los Mossos, un grupo de manifestantes se puso delante, sin agredir, sin tocarlos, pero diciéndoles de todo. Y se pusieron muy nerviosos, entraron en una furgoneta y uno de los agentes me cogió la cámara y se la llevaba hacia adentro. Y con una impunidad brutal. Si me pudieron hacer esto mientras los grababa Tv3, imagínate qué pudieron hacer la madrugada anterior con nocturnidad.

La fotografía de la portada: escuela Diputació del Eixample. Allá la policía tuvo que irse.
—Me avisaron que iba la policía. La misma información llegó allá. La gente se empezó a poner nerviosa y se movilizó. Llegaron a concentrar a miles de personas ante el colegio en aquel tramo del Eixample, entre cruce y cruce. Los antidisturbios bajaron, hubo la línea de choque, hasta que desistieron por el volumen de gente que había, que hacía inviable una actuación policial.

El capítulo ‘Los más aplaudidos’, dedicado a la gente mayor que fue a votar, pone los pelos de punta.
—Aquel día me cayeron las lágrimas en dos momentos: primero, cuando en la Escuela Industrial las urnas entraron dentro del colegio y hubo un estallido de la energía contenida durante muchos días y muchas horas y todo el mundo se abrazó. Y el segundo, cuando en la escuela Jujol de Gràcia vi a los abuelos como entraban. Estaban emocionadísimos. Llegaba alguien con silla de ruedas y encontrabas diez voluntarios que querían llevar la silla, la solidaridad entre la gente… fue una cosa preciosa.

Está la fotografía del helicóptero. Aquel sonido constante de fondo, símbolo de la ocupación.
—Sí. Y recuerdo el día 10 de octubre, el de la declaración frustrada, con un tipo de pugna de helicópteros en el parque de la Ciutadella, uno de la policía española y otro de los Mossos. Y en palacio otro día entrevistábamos a Jordi Turull, que nos explicaba que cuando salían al Pati dels Tarongers tenían un helicóptero de la policía española encima. Y, efectivamente, salimos al patio y nos lo encontramos. El concepto de la guerra psicológica a través del helicóptero no es nuevo. Los Mossos también lo hicieron durante muchos años: nosotros estamos aquí y te vigilamos.

El libro arranca en pleno del 6 y 7 de septiembre. Otra fotografía: Coscubiela, aplaudido por Cs, PSC y PP.
—Ya hacía unas semanas que Coscubiela era vitoreado por los diputados de Ciutadans y el PSC. Y aquel día hizo una intervención demagógica del calibre de los peores tiempos de Ciudadanos. Y me parece que fue Carrizosa o Arrimadas quienes se levantaron en primer lugar y el uno le dijo a la otra: ‘Ep, este es el momento’. Y se levantaron todos. Todos los del PSC, Ciutadans y el PP, excepto Albiol, que se quedó sentado. Aquel hecho demuestra la incapacidad de un discurso presuntamente de izquierdas que no ha querido comprometerse cuando la revolución estaba en la calle.

Y llegó el 20 de septiembre. Anna Ballbona dice que aquel día ‘todo se despedaza’.
—Allí el estado español vio las orejas al lobo. E incluso el gobierno de la Generalitat. Aquello es la demostración que quién pilotaba el proceso era la gente. Y ni el ANC ni Òmnium no pudieron organizar ni controlar lo que pasó allá. Que no pasó nada de lo que dijeron, de actos tumultuarios, violentos… Y se ha hablado muy poco del hecho de que los coches de la Guardia Civil que había allá estaban abiertos. ¡No sólo que había armas, sino que estaban abiertos!

Lo pudisteis ver?
—Sí, con mis ojos, cuando por la mañana un manifestante me dijo ‘¿escucha, has visto esto?’, y me abrió la puerta del Patrol de la Guardia Civil. No me lo podía creer. ¿El señor Enric Millo nos puede explicar qué hacían los coches de la Guardia Civil con armas dentro? ¿Y qué intención tenía todo ello, cuando se les ofreció varias veces meter los coches dentro del parking…? Esto te demuestra la pretensión que tenía el estado español, frustrada porque no hubo violencia. Y se la han tenido que inventar, con la excusa que los coches acabaron aplastados. Pero no había voluntad de hacer daño a nadie. Todavía más; estas fotografías demuestran que hubo la voluntad de hacer un cordón de seguridad para hacer salir a quienes estaban dentro de la consejería.

Y esta fotografía de Sànchez y Cuixart, con esta mirada.
—Sí, tiene un aire premonitorio…

foto de Jordi Borrás

Y ante la sede de la CUP, la policía española provocando.
—Los ánimos estaban muy encendidos. Fue una gran provocación, intentaron asaltar la sede de la CUP. Pero todo el mundo veía muy claro que no podía haber ni la más mínima excusa para legitimar la actuación violenta del estado español ni para acusar al independentismo de violento. Estuvimos horas allá, esperando, porque no tenían ninguna orden judicial. Y no llegó nunca, aquella orden.

Raül Garrigasait escribe, en el capítulo de ‘La revuelta de los estudiantes’: ‘Las revueltas útiles son el fermento del futuro; las fracasadas se esfuman dentro de una nube de nostalgia.’ ¿Existe el peligro de que acabemos mirando este libro con nostalgia?
—El movimiento independentista conseguirá que no sea así. Hay una lucha por el poder, y las cuchilladas entre los partidos van que vuelan de manera vergonzosa. Pero este libro es un recordatorio de que cuando ha habido unidad popular y la voluntad popular de llevar una cosa hacia delante, esto ha pasado por encima de todo. Incluso por encima de aquellos que teóricamente pilotaban el referéndum. El 1-O se hizo, a pesar del gobierno español, e incluso a pesar de las dinámicas de liderazgo del independentismo. El problema es que más allá del 1-O no había nada planificado.

Tenemos la fotografía de las caras largas del día 27 en el Parlament una vez proclamada la República.
—En general creo que todos nos hemos sentido engañados. Pero no hay remordimiento. No reprocharé nada a ninguno de los políticos que fueron allá, porque lo han pagado con el precio más alto, que es la libertad. Pero de todo esto, tenemos que aprender. Y si alguien se piensa que el independentismo bajará, lo tiene claro. Lo hemos visto el 21-D. El 1-O es la demostración de que somos capaces de hacer aquello que nos proponemos. Y lo conseguiremos, más tarde o más temprano.

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José María Mena explica por qué son presos políticos
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