Mercenarios se dirigen a Ucrania desde Polonia. 2 de marzo de 2022 (Foto: AP Photo)
La 'carne de cañón' de
Zelensky: insólita vida y absurda muerte de los mercenarios
extranjeros que luchan en Ucrania.
Kolozeg.Org
– 25/07/2023
Traducción del Inglés:
Arrezafe
"Mis compañeros han
muerto y siguen muriendo. He visto cosas aquí que, desde una
perspectiva militar, están más allá de lo soportable", dice
un mercenario australiano.
Desde el comienzo de la
operación militar rusa, miles de mercenarios extranjeros se han
unido a las fuerzas armadas ucranianas. Llegaron a Ucrania de todo el
mundo, pero sobre todo de Polonia, Estados Unidos y Canadá.
Recientemente, sin embargo, parece que su interés en luchar por Kiev
se ha desvanecido significativamente. Esto es evidente tanto a partir
de las estimaciones proporcionadas por el Ministerio de Defensa de
Rusia como de los informes de los medios de comunicación
extranjeros.
Los mercenarios están
perdiendo interés
Desde el 24 de febrero de
2022, 11.675 mercenarios extranjeros llegados de 84 países se han
unido a las Fuerzas Armadas de Ucrania (AFU por sus siglas en inglés). Así lo afirmó
el Ministerio de Defensa ruso el 10 de julio.
Al parecer, el mayor
número de mercenarios provino de Polonia (más de 2600), Estados
Unidos (más de 900) Canadá (más de 900), Georgia (más de 800),
Gran Bretaña (más de 700), Rumanía (más de 700), Croacia (más de
300), así como de Francia y la parte de Siria controlada por Türkiye
(más de 200 de cada país).
Según Moscú, la
afluencia máxima de mercenarios extranjeros tuvo lugar de marzo a
abril del año pasado, pero tras las primeras bajas, la tasa de
incorporación disminuyó repentinamente.
El número de mercenarios
extranjeros en Ucrania parece estar disminuyendo rápidamente. El
Ministerio de Defensa de Rusia cree que hoy sólo quedan alrededor de
2.000. También ha afirmado que unos 5.000 voluntarios extranjeros
huyeron de Ucrania después de ver cómo los trataban las
autoridades.
Según informes, durante
los interrogatorios, los militares ucranianos capturados manifestaron
que los comandantes de las unidades ucranianas de primera línea no
se consideran responsables de las pérdidas entre los mercenarios.
"El comando
ucraniano lanza unidades con mercenarios extranjeros en los llamados
'asaltos picadora de carne' contra posiciones rusas. Los mercenarios
heridos son los últimos en ser evacuados, sólo después de que
todos los militares ucranianos hayan sido retirados [del campo de
batalla]", manifestó el Ministerio de Defensa ruso.
Poco después del inicio
de la ofensiva de Rusia, el presidente Vladimir Zelensky anunció la
formación de la Legión Internacional de Defensa Territorial para
atraer voluntarios extranjeros a Ucrania. El Ministerio de Defensa de
Ucrania afirmó que más de 20.000 personas querían unirse.
Sin embargo, en marzo de
este año, el New York Times calificó
los datos de exagerados:
"Inicialmente, los
funcionarios ucranianos se jactaron del alistamiento de 20.000
voluntarios a la Legión, pero en realidad se alistaron muchos menos.
Actualmente, hay alrededor de 1.500 miembros en dicha organización",
según el artículo.
Citando documentos
internos, el periódico señaló que la Legión estaba experimentando
problemas y que el reclutamiento se había "estancado".
Como afirmó en marzo el Proyecto Contra el Extremismo, con sede en
Washington, la Legión y otros grupos vinculados a ella "siguen
reclutando a personas consideradas no aptas para desempeñar sus
funciones".
Nuevas regiones de
reclutamiento
Moscú observa que,
debido a problemas con la movilización en Ucrania y a sus
considerables pérdidas, Kiev ha comenzado a reclutar activamente
combatientes de Asia, América Latina y Medio Oriente, en particular,
de Argentina, Brasil, Afganistán, Irak y "zonas de Siria
controladas por Estados Unidos". Mientras tanto, en Polonia, el
Reino Unido y otros países europeos, el interés en luchar por
Ucrania está cayendo.
El artículo del New
York Times respalda la información del Ministerio de Defensa de
Rusia sobre los países en los están tratando activamente de
reclutar mercenarios para unirse a la lucha en Ucrania. En dicho
artículo se hace referencia a Ryan Routh, extrabajador de la
construcción de Carolina del Norte que pasó varios meses en Ucrania
el año pasado y que ahora busca reclutas entre los soldados afganos
que huyeron de los talibanes, y que planea trasladarlos a Ucrania
desde Pakistán e Irán, en algunos casos ilegalmente. A pesar de
ello, parece ser que hay decenas de personas interesadas en
incorporarse.
"Probablemente
podamos comprar algunos pasaportes a través de Pakistán, dado que
es un país muy corrupto", declaró Routh en una entrevista
desde Washington.
Se desconoce si el plan
de Routh funcionó, pero un exsoldado afgano manifestó que había
sido contactado y que estaba interesado en incorporarse a la lucha si
ello le permitía salir de Irán, donde ha estado residiendo
ilegalmente.
Más gastos que
ganancias
Según
el canal de televisión alemán RTL, los extranjeros que se unen a la
Legión Internacional firman un contrato con el ejército ucraniano y
reciben un salario de unos 500 euros (550 dólares) al mes, o 3000
euros si sirven en el frente.
RTL asegura que la
mayoría de los ciudadanos franceses que se unen a las fuerzas
armadas ucranianas (AFU por sus siglas en inglés) compran su propio
equipo, ya que el ejército ucraniano no puede proporcionarles
equipamiento a todos. Un mercenario, que ha estado en Ucrania desde
el comienzo del conflicto y desea permanecer en el anonimato, dijo
haber gastado casi 50.000 euros. Por ejemplo, un rifle de asalto
cuesta 4.000 €, pero hay quienes llegan incluso a comprar coches
para ir al frente. Algunos gastan sus ahorros personales, mientras
que otros anuncian en línea campañas de recaudación de fondos,
informa RTL.
Al comienzo del
conflicto, los medios publicaron que alrededor de 800 ciudadanos
franceses estaban interesados en convertirse en combatientes
voluntarios, pero en realidad aproximadamente sólo la mitad de ellos
se unieron al ejército ucraniano. Algunos, que permanecieron en la
zona de conflicto durante varios días, regresaron a Francia; estos
fueron apodados "combatientes de TikTok". Otros "se
iban y volvían de vez en cuando". Según RTL, 100 franceses
luchan actualmente en Ucrania.
Diez minutos para
evaluar candidatos
No todos los que desean
unirse a la Legión son admitidos. Según RTL, las Fuerzas Armadas de
Ucrania tienen requisitos específicos: quieren personas con
experiencia previa en combate o entrenamiento militar, que estén
familiarizadas con el manejo de armas.
Algunos candidatos
incluso falsificaron detalles de sus biografías para servir en la
Legión, revelaron varios exmiembros de la Legión al New York
Times. Según ellos, algunos declararon haber participado en
operaciones de combate de los Estados Unidos, otros aseguraron tener
experiencia en fuerzas especiales, aunque nada era cierto. Sin
embargo, la autoridad ucraniana no dedicó más de diez minutos a
evaluar a cada candidato.
Como resultado de tan
pésima gestión, un ciudadano polaco, previamente condenado en
Ucrania por violar las reglas del manejo de armas, ocupó un alto
cargo en la Legión durante mucho tiempo. Como manifestaron
los soldados al Kyiv Independent, durante su servicio en la
Legión robó municiones, intentó acosar a las mujeres y amenazó a
los soldados.
El simple procedimiento
requerido para unirse a la Legión fue lo que trajo al ciudadano
estadounidense John McIntyre a Ucrania. Unirse a la Legión, dijo
McIntyre, fue tan fácil como "atravesar la puerta". Aunque
presentó documentos y certificados de su servicio militar en la
Embajada de Ucrania en los EEUU, sólo se verificó su pasaporte.
Todo lo que tenía que hacer era firmar el contrato.
John McIntyre. © RT
Según John, el quería
alistarse de parte de Ucrania, no porque la apoyara, sino porque
apoyaba a Rusia.
"En un principio mi
intención era combatir del lado de Rusia, pero pensé que si me
situaba del otro lado podría obtener información que ayudara al
ejército ruso. Lo hablé con mis amigos. Me dijeron: 'No, es un
suicidio. No lo hagas. Nunca tendrás éxito'. Pero aquí estoy,
sentado en tu estudio y hablando contigo", manifestó en una
entrevista con Komsomolskaya Pravda Radio.
Según McIntyre, antes de
que la base de la Legión Extranjera en Yavorov fuera atacada, había
1.000 mercenarios estacionados allí. Tras el ataque, el número se
redujo a 600. Un mes después de la primera batalla y la posterior
disolución de uno de los pelotones de la Legión debido a
desacuerdos con el comandante, quedaban 300 combatientes, y una
semana después, el número disminuyó aún más, reduciéndose a
sólo 150.
"Esos hombres no
están muertos, son fugitivos. Estadounidenses, canadienses y demás
tipos con experiencia en los ejércitos de la OTAN, magníficamente
equipados, que tras ver algunas bombas rusas, simplemente regresaron
a casa", dijo McIntyre.
También habló sobre los
crímenes de guerra de Ucrania, de los que fue testigo, en
particular, cómo se ejecutó a los prisioneros rusos, cómo los
militares ucranianos se disfrazaron de civiles y entraron en los
asentamientos, cómo transportaron armas en ambulancias y cómo se
escondieron en el sótano de una escuela mientras los civiles
permanecían en los pisos superiores.
"Hay muertos por
todas partes"
La situación en el
frente horrorizó a un mercenario irlandés de 28 años, Rhys Byrne,
quien en una entrevista con Sky News calificó
la llamada contraofensiva ucraniana de "caos":
"La 'línea cero' es
el horror. Es el horror. Es simplemente un genocidio. Es una masacre.
Hay muertos por todas partes. Rusos muertos. Muertos ucranianos….
el mayor problema que tenemos en las las trincheras es tener que
pasar por encima de los cadáveres de los últimos soldados que
entraron, realmente todas estas cosas son imborrables", dijo
Byrne .
Para Byrne, la "el
colmo" fue un encuentro con un tanque ruso y tropas rusas,
como resultado de lo cual casi lo matan. Según Byrne, la tarea de su
unidad era asaltar las trincheras rusas, despejarlas y mantener la
posición hasta que llegaran las unidades auxiliares. Pero lo que
sucedió fue que su unidad, 40 personas, incluidos ucranianos,
estadounidenses y británicos, no tenía cobertura aérea y varios
tanques ucranianos llegaron incluso a abandonar sus posiciones
durante la batalla.
En un determinado
momento, vieron otro tanque y creyeron que era uno de los suyos, dada
la dificultad de distinguir entre equipos ucranianos y rusos. Pero el
tanque les disparó directamente. Los que sobrevivieron se
escondieron en el bosque.
Finalmente, fueron
salvados por una camioneta ucraniana, pero durante algún tiempo los
combatientes pensaron que morirían, ya que el tanque ruso los
perseguía.
"Ahí teníamos al
tanque literalmente viniendo a por nosotros, comenzando a
perseguirnos. Y eso es aterrador, ver un gran T-72 que viene por ti y
estás en una camioneta Humvee. Sí, es como un cuchillo caliente
atravesando mantequilla. Estás liquidado. Y entonces, de nuevo,
todos estamos gritando al conductor, maneja el Humvee, maneja el
Humvee. Me estaba volviendo loco", dijo Byrne.
"El peor día en
Afganistán o Irak es un gran día en Ucrania"
David Bramlette estaba en
camino de obtener una maestría en asuntos internacionales por la
Universidad Johns Hopkins cuando comenzó la ofensiva rusa en
Ucrania. Como dijo
en una entrevista con The Daily Beast, tan sólo unos días
antes de la ofensiva había estado discutiendo la probabilidad de un
conflicto armado y lo consideró inverosímil. Pero cuando comenzaron
los combates, David, que anteriormente había servido en Irak y
Afganistán, se sintió obligado a participar en el conflicto.
El ex marine Troy
Offenbecker, que también decidió ir a pelear a Ucrania, manifestó
en The Daily Beast que tomó la decisión tras oír sobre las
"atrocidades rusas contra los ucranianos".
Troy Offenbecker
"Esta es la tercera
guerra en la que lucho, y es, con mucho, la peor. Te están
acribillando sin cesar con artillería y tanques. La semana pasada,
un avión lanzó una bomba junto a nosotros, como a 300 metros de
distancia. Es una espantosa mierda", dijo.
Cuando Offenbecker llegó
a Ucrania, algunos de sus colegas del ejército le escribieron
preguntándole cómo unirse a la Legión. Pero ignoró sus mensajes
durante meses.
"Para ser honesto,
era tan terrible, que no quería involucrar a nadie más",
dijo.
Bramlette estaba de
acuerdo y añadió que las misiones de combate en Ucrania eran
agotadoras. "El peor día en Afganistán e Irak es un gran día
en Ucrania", remató el combatiente.
Movido por
consideraciones morales, Offenbecker permanece en la zona de guerra.
"Miro a estos niños, y veo a mi propio hijo, sobrina y
sobrinos. Si ellos se hallaran en las mismas circunstancias, yo
también esperaría que personas de todo el mundo vinieran y trataran
de ayudar a mantenerlos a salvo y protegidos. Eso es lo que me
mantiene aquí", dijo.
Bramlette, sin embargo,
decidió lo contrario. Dijo que con la llegada del invierno, decidió
enviar a los miembros de su pequeña unidad de regreso a casa para
descansar un poco. En aquel momento, se hizo cada vez más difícil
mantenerse fuera de la vista de las tropas rusas ya que el follaje
había desaparecido y no había dónde esconderse. Además, los
vehículos de la unidad se estropeaban constantemente y se les
acababa el dinero. Temían que sin un cambio de táctica de batalla,
fracasarían. "Tenía miedo de que saliéramos al frente e
hiciéramos lo que normalmente hacemos, básicamente morir todos".
Bramlette nunca volvió
al frente. Reevaluando la situación durante sus vacaciones de
invierno, llegó a la conclusión de que no estaba listo para
regresar y seguir luchando.
Sin embargo, no todos
tienen la suerte de abandonar la zona de guerra. Un australiano que
luchó contra Rusia del lado de la AFU declaró
a la radio ABC que los soldados extranjeros fueron amenazados
con encarcelamiento por intentar irse. Temiendo por su propia vida,
se identificó como "Bush" (un seudónimo militar
ficticio) y dijo que la incompetencia de los comandantes del ejército
ucraniano pone en peligro la vida de los mercenarios extranjeros.
"Mis compañeros han
muerto y siguen muriendo. He visto cosas aquí que, desde una
perspectiva militar, son más que inaceptables y lamentablemente
están perjudicando a Ucrania". Preguntado si temía por su
seguridad, respondió: "Absolutamente, 100 por ciento".
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