08 noviembre, 2021

"¿Qué autoridad moral tienen ustedes para hablar a Cuba de derechos humanos cuando aquí en España todos los días se desahucian familias, incluso con menores?" — Alberto Cubero

 





Desde otros lugares del mundo la verdad saca la cabeza a pesar de la brutal campaña comunicacional orquestada contra la revolución cubana, causante de los disturbios del pasado 11 de julio, incitados y pagados -en su mayoria- desde Estados Unidos.


Nos referimos a las declaraciones del español Alberto Cubero, concejal de Zaragoza, que durante un debate en el pleno municipal se negó a votar a favor de una moción contra Cuba, presentada por la derecha española, la cual muestra una profunda preocupación por la situación de los derechos humanos en Cuba.


Cubero no solo se encargó de desmontar la matriz de opinión que intenta imponer la mafia anticubana de la Florida sobre la supuesta dictadura existente en la isla, sino que también le cantó las cuarenta a la derecha de su país por su cinismo y conveniente silencio ante las injusticias que sufren los propios españoles.


20CubaSí – 07/11/2021

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07 noviembre, 2021

La ignorancia de la sociedad del conocimiento ——— Robert Kurz

 



¿Será el estadio final de la evolución intelectual moderna una grotesca imitación de nuestras acciones más triviales por las máquinas?


Conocimiento es poder: he aquí un viejo lema de la filosofía burguesa moderna, que fue utilizado por el movimiento de los trabajadores europeos del siglo XIX.


Antiguamente el conocimiento era visto como algo sagrado. Desde siempre los hombres se esforzaron por acumular y transmitir conocimientos. A fin de cuentas, toda sociedad se define por el tipo de conocimiento de que dispone. Esto vale tanto para el conocimiento natural como para el religioso o la reflexión teórico-social. En la modernidad, el conocimiento es representado, por un lado, por el saber oficial, marcado por las ciencias naturales, y, por otro, por la "inteligencia libre-fluctuante” (Karl Mannheim) de la crítica social teórica. Desde el siglo XVIII predominan esas formas de conocimiento.


Parece increíble que desde hace algunos años se esté difundiendo el discurso de la "sociedad del conocimiento" que adviene con el siglo XXI; como si sólo ahora se hubiese descubierto el verdadero conocimiento y como si la sociedad hasta hoy no hubiese sido una "sociedad del conocimiento". Al menos los paladines de la nueva palabra-clave sugieren algo así como un progreso intelectual, un nuevo significado, una apreciación más elevada y una generalización del conocimiento en la sociedad. Sobre todo, se alega que la supuesta aplicación económica del conocimiento está asumiendo una forma completamente diferente.


Filosofía de los medios


Bastante euforia es lo que se nota, por ejemplo, en el filósofo de los medios alemán Norbert Bolz: "Se podría hablar de un big-bang del conocimiento. Y la galaxia del conocimiento occidental se expande a la velocidad de la luz. Se aplica conocimiento sobre conocimiento y en esto se muestra la productividad del trabajo intelectual. El verdadero hecho intelectual del futuro está en el diseño del conocimiento. Y cuanto más significativa sea la manera en que la fuerza productiva se vuelva inteligencia, más deberán converger ciencia y cultura. El conocimiento es el último recurso del mundo occidental".


Palabras fuertes. ¿Pero qué se esconde detrás de ellas? Quizá sea esclarecedor el hecho de que el concepto de la "sociedad del conocimiento" se está usando más o menos como sinónimo de la "sociedad de la información". Vivimos en una sociedad del conocimiento porque estamos sepultados por informaciones. Nunca antes hubo tanta información transmitida por tantos medios al mismo tiempo. Pero ese diluvio de informaciones ¿es realmente idéntico al conocimiento? ¿Estamos informados sobre el carácter de la información? ¿Conocemos en última instancia qué tipo de conocimiento es éste?


En rigor, el concepto de información no coincide de ningún modo con una comprensión bien elaborada del conocimiento. El significado de "información" es tomado en un sentido mucho más amplio y se refiere también a procedimientos mecánicos. El sonido de una bocina, el mensaje automático de la próxima estación de metro, la campanilla de un despertador, el panorama del noticiero en la TV, el altavoz del supermercado, las oscilaciones de la Bolsa, el pronóstico del tiempo... todo eso son informaciones, y podríamos continuar la lista al infinito.


Conocimiento trivial


Claro que también se trata de conocimiento, pero de un tipo muy trivial. Es la especie de conocimiento con el que crecen los adolescentes de hoy. Quienes se encuentran en la franja de los 40 años ya están tecnológica y comunicativamente armados hasta los dientes. Pantallas y displays son para ellos casi partes del cuerpo y órganos sensoriales. Saben que hay que someterse a las informaciones para acceder a internet, y saben cómo obtener tales informaciones de la red: por ejemplo, cómo se hace el "download" de una canción de éxito. Y uno de los medios de comunicación predilectos de esa generación es por escrito, el del "Short Message Service" o, de forma abreviada, el SMS que aparece en el display del móvil. El máximo de comunicación está limitado ahí a 160 caracteres.




Resulta extraño que el armamento tecnológico de la ingenuidad juvenil sea elevado a la condición de parte integrante de un icono social y asociado al concepto de "conocimiento". Desde el punto de vista de una "fuerza productiva inteligencia" o de un "acontecimiento intelectual del futuro", esto es un poco decepcionante. Quizás nos acerquemos más a la verdad si comprendemos lo que se entiende por "inteligencia" en la sociedad del conocimiento o de la información. Así, en una típica nota de prensa económica publicada en la primavera de 2001, se lee: "A pedido de la agencia espacial canadiense, la empresa Tactex desarrolló en British Columbia telas inteligentes. En trozos de paño se cosen una serie de minúsculos sensores que reaccionan a la presión. Ante todo, la tela de Tactex debe ser probada como revestimiento de asientos de automóviles. Reconoce a quien se sentó en el asiento del conductor... El asiento inteligente reconoce el trasero de su conductor".


Para un asiento de automóvil, se trata seguramente de un hecho grandioso. Lo debemos admitir. Pero no se lo puede considerar en serio como un paradigma del "acontecimiento intelectual del futuro". El problema reside en el hecho de que el concepto de inteligencia de la sociedad de la información –o del conocimiento– está específicamente modelado por la llamada "inteligencia artificial". Estamos hablando de máquinas electrónicas que por medio del procesamiento de datos tienen una capacidad de almacenamiento cada vez más alta para simular actividades rutinarias del cerebro humano.


Objetos inteligentes.


Hace mucho que se habla de la "casa inteligente", que regula por sí sola la calefacción y la ventilación, o de la "nevera inteligente", que encarga al supermercado la leche que se terminó. De la literatura de terror, conocemos el "ascensor inteligente", que desgraciadamente se volvió malo y atentó contra la vida de sus usuarios. Nuevas creaciones son el "carrito de compras inteligente", que llama la atención del consumidor sobre las ofertas especiales, o la "raqueta inteligente", que con un sistema electrónico embutido permite al tenista un saque especial, mucho más potente.


¿Será éste el estadio final de la evolución intelectual moderna? ¿Una grotesca imitación de nuestras más triviales acciones cotidianas por las máquinas, conquistando así una consagración intelectual superior? Como todo lo indica, la maravillosa sociedad del conocimiento aparece justamente por eso como sociedad de la información, porque se empeña en reducir el mundo a un cúmulo de informaciones y procesamientos de datos, y en ampliar de modo permanente los campos de aplicación de los mismos. Están en juego ahí, sobre todo, dos categorías de "conocimiento": conocimiento de las señales y conocimiento funcional. El conocimiento funcional está reservado a la élite tecnológica que construye, edifica y mantiene en funcionamiento los sistemas de aquellos materiales y máquinas "inteligentes". El conocimiento de las señales, por el contrario, compete a las máquinas, pero también a sus usuarios, por no decir a sus objetos humanos. Ambos tienen que reaccionar automáticamente a determinadas informaciones o estímulos. No necesitan saber cómo funcionan esas cosas; sólo necesitan procesar los datos "correctamente".


Comportamiento programable


Tanto para el comportamiento maquínico como para el humano, en la sociedad del conocimiento la base está dada, en consecuencia, por la informática, que sirve para programar secuencias funcionales. Se trabaja con procesos describibles y mecánicamente reejecutables, con medios formales, por una secuencia de señales (algoritmos). Esto suena bien para el funcionamiento de tuberías hidráulicas, aparatos de fax y motores de automóviles; está muy bien que haya especialistas en eso. Sin embargo, cuando el comportamiento social y mental de los seres humanos es también representable, calculable y programable, estamos ante una materialización de las visiones de terror de las modernas utopías negativas.


Esa especie de conocimiento social de señales sugiere vuelos mucho menos audaces que los del famoso perro de Pavlov. A comienzos del siglo XX, el fisiólogo Ivan Petrovitch Pavlov había descubierto el llamado reflejo condicionado. Un reflejo es una reacción automática a un estímulo externo. Un reflejo condicionado o motivado consiste en el hecho de que esa reacción puede ser también desencadenada por una señal secundaria aprendida, que está ligada al estímulo original. Pavlov asoció el reflejo salival innato de los perros ante la visión de la ración de comida con una señal, y pudo finalmente provocar también ese reflejo utilizando la señal de manera aislada. Por lo que parece, la vida social e intelectual en la sociedad del conocimiento –o sea, de la información– debe orientarse por un camino de comportamiento que corresponda a un sistema de reflejos condicionados: estamos siendo reducidos a aquello que tenemos en común con los perros, puesto que el esquema de estímulo-reacción de los reflejos tiene que ver absolutamente con el concepto de información e "inteligencia" de la cibernética y de la informática. El conjunto de nuestras acciones en la vida esta supervisado cada vez más por dígitos, reglas, clusters y señales de todo tipo. Sin embargo, ese conocimiento de las señales, el proceso reflejo de informaciones, no es exigido sólo en el ámbito tecnológico, sino también en el más elevado nivel social y económico. Así, por ejemplo, se es como se dice: los gobiernos, los "managers", los que tienen una ocupación, todos en fin deben observar permanentemente las "señales de los mercados".


Este conocimiento miserable de las señales no es, a decir verdad, ningún conocimiento. Un mero reflejo no es al fin y al cabo ninguna reflexión intelectual, sino exactamente lo contrario. Reflexión significa no sólo que alguien funcione, sino también que ese alguien pueda reflexionar "sobre" tal o cual función y cuestionar su sentido. Ese triste carácter del conocimiento-información reducido fue preanunciado por el sociólogo francés Henri Lefebvre ya en los años 50, cuando en su Crítica de la vida cotidiana describía la era de la información que se avecinaba. "Se adquiere un ‘conocimiento’. ¿Pero en qué consiste éste exactamente? No es ni el conocimiento (Kenntnis) real o aquel adquirido por procesos de reflexión (Erkenntnis), ni un poder sobre las cosas observadas, ni, por último, la participación real en los acontecimientos. Es una nueva forma de observar: un mirar social sobre el retrato de las cosas, pero reducido a la pérdida de los sentidos, al mantenimiento de una falsa conciencia y a la adquisición de un seudo conocimiento sin ninguna participación propia...”


El "sentido de la vida"


En otras palabras, la cuestión del sentido y de la finalidad de los propios actos de cada uno se hace imposible. Si los individuos se vuelven idénticos a sus funciones condicionadas, dejan de estar en condiciones de cuestionarse a sí mismos o al ambiente que los rodea. Estar "informado" significa entonces estar completamente "en forma", formado por los imperativos del sistema de señales técnicas, sociales y económicas; para funcionar, por lo tanto, como una puerta de comunicación de un circuito complejo. Y nada más. La generación joven de la llamada sociedad del conocimiento es tal vez la primera en perder la pregunta ingenua sobre el "sentido de la vida". Para eso no habría espacio suficiente en el display. Los "informados" desde pequeños ya no comprenden ni siquiera el significado de la palabra "crítica". Identifican ese concepto con el error crítico, indicación de un problema serio, que debe ser rápidamente eliminado en la ejecución de un programa.


En esas condiciones, el conocimiento reflexivo intelectual es tenido como infructuoso, como una especie de tontería filosófica de la cual ya no tenemos necesidad. Sea como fuere, se tiene que convivir con eso de manera pragmática. El primero y único mandamiento del conocimiento reducido dice: éste debe ser inmediatamente aplicable al sistema de señales dominante. Lo que está en discusión es el "marketing de la información" sobre "mercados de información". El pensamiento intelectual debe encogerse hasta la condición de "informaciones". Lo que, por ejemplo, será en el futuro un "historiador" ya lo demuestra hoy el historiador Sven Tode, de Hamburgo, con su doctorado.


Bajo el título de History Marketing, éste escribe, por encargo, la biografía de las empresas que conmemoran los aniversarios de su creación; también las ayuda cuidando de sus archivos. Su gran éxito: para una empresa norteamericana que estaba envuelta en una disputa por la patente de una juntura tipo bayoneta para mangueras de bomberos, Tode pudo desenterrar archivos que proporcionaron a quien encomendó sus servicios un ahorro de siete millones de dólares.


Cada vez más desempleados, individuos sometidos a una dieta financiera de hambre y portadores escarnecidos de un socialmente desvalorizado conocimiento de reflexión, se esfuerzan en transformar su pensamiento, reduciéndolo a los contenidos triviales de conocimientos funcionales y reconocimientos de señales, para permanecer compatibles con el supuesto progreso y vendibles. Lo que surge de ahí es una especie de "filosofía de asiento de automóvil inteligente". En verdad, es triste que hombres instruidos en el pensamiento conceptual se dejen degradar a la condición de payasos decadentes de la era de la información. La sociedad del conocimiento se encuentra extremadamente desprovista de espiritualidad, y por eso hasta en las mismas ciencias del espíritu, el espíritu está siendo expulsado. Lo que queda es una conciencia infantilizada que juega con cosas inútiles desconectadas de conocimiento e información.


Sin embargo, el conocimiento degradado en "información" no se reveló todo lo económicamente estimulante que se había esperado. La New Economy de la sociedad del conocimiento entró en colapso tan rápidamente como fue proclamada. Eso también tiene su razón; pues el conocimiento, en la forma que sea, a diferencia de los bienes materiales o los servicios prestados, no es reproducible en "trabajo" y, por tanto, en creación de valor, como objeto económico. Una vez puesto en el mundo, puede ser reproducido sin costos, en la cantidad que se desee. En su debate con el economista alemán Friedrich List, en 1845, Karl Marx ya escribía: "Las cosas más útiles, como el conocimiento, no tienen valor de cambio". Esto también vale para el actualmente reducido conocimiento-información, cuya utilidad se puede poner en duda.


Así, la escasa reflexión intelectual se venga de los profetas de la supuesta nueva sociedad del conocimiento. La montaña de datos crece, el conocimiento real disminuye. Cuanto más informaciones, más equivocados los pronósticos. Una conciencia sin historia, volcada hacia la atemporalidad de la "inteligencia artificial" ha de perder cualquier orientación. La sociedad del conocimiento, que no conoce nada de sí misma, no tiene más que producir que su propia ruina. Su notable fragilidad de memoria es al mismo tiempo su único consuelo.


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Fragmentos extraídos del libro de Robert Kurz Vies et mort de capitalisme. Fécamp (Francia): Nouvelles Editions Lignes, 2011. Traducción del francés: Alberto Riesco


"Los sindicatos se han acostumbrado a no apoyar sus reivindicaciones sobre las necesidades de sus miembros, sino a presentar dichas necesidades como una contribución a la mejora del funcionamiento del sistema. Así, se pretende que los salarios más elevados son necesarios para consolidar la coyuntura o que son posibles porque el capital está generando beneficios extraordinarios. No obstante, cuando se vuelve obvio que la valorización del capital se encuentra paralizada, este tipo de actitudes conducen a una renuncia voluntaria y a la cogestión de la crisis en nombre del "interés superior" de la economía de empresa, de las leyes del mercado, de la Nación, etc. Esta falsa conciencia existe no sólo entre los funcionarios [sindicales], sino también entre lo que podríamos denominar las bases. Cuando los asalariados se identifican con sus funciones dentro del capitalismo y se contentan con hacer valer sus necesidades únicamente en nombre de dicha función se transforman en "máscaras" (Marx) de un componente concreto del capital: la fuerza de trabajo. Reconocen así que no tienen derecho a vivir sino a condición de poder producir plusvalor. De ello resulta una competencia sin piedad entre las distintas categorías de asalariados y una ideología socio-darwinista de la exclusión. Esto puede verse especialmente en la lucha por el mantenimiento del empleo, una lucha defensiva que no tiene ninguna perspectiva más allá de sí misma".


"Marx, en primer lugar, había señalado oportunamente que el anti-industrialismo abstracto constituye una posición reaccionaria en la medida en que tira por la borda el potencial ligado a la socialización y porque, al igual que los apologetas del capitalismo, no es capaz de imaginar otra estructura universal de reproducción social que no sea bajo las formas del capital. El anti-industrialismo saca la conclusión de que la autodeterminación del ser humano no es posible sino a condición de una "desocialización" en pequeñas redes basadas en una economía de subsistencia (small is beautiful). El retorno propuesto a la reproducción agraria no es más que la plasmación material de esta ideología. Una especie de do it yourself inmediato que se supone debería reemplazar una división diversificada y articulada de las funciones. Como fantasía económica nos encontramos ante un aspecto de lo que Adorno denominó la "falsa inmediatez". Si tales condiciones se hicieran realidad buena parte de la humanidad actual moriría de hambre. La tan en boga crítica al crecimiento –que aspira a una "producción mercantil simple" sin la presión por el crecimiento o a un sucedáneo de relaciones contractuales burguesas bajo forma de pequeñas estructuras cooperativas– no es mucho mejor, sin tan abstracta como las otras. Lo que, en el ámbito germanófono, se presenta bajo la etiqueta de "economía solidaria" no es más que un cajón de sastre de ideas pequeño burguesas que se han demostrado estériles desde hace mucho tiempo y que, bajo las nuevas condiciones de la crisis, no ofrecen ninguna perspectiva. Este tipo de ideas constituyen una simple huida. No quieren enfrentarse a la gestión de la crisis, sino cultivar su propio mundo supuestamente idílico "al lado" de la síntesis social real5 efectuada por el capital.


Desde un punto de vista práctico, este tipo de proyectos son absolutamente insignificantes. No son más que una ideología del "bienestar" de una izquierda desorientada que trata de encontrar una vía de escape suave al capitalismo de crisis y que corre el riesgo de convertirse ella misma en un recurso de gestión de la crisis".


"La verdadera tarea a realizar consiste en transformar las condiciones de la producción material a escala del conjunto de la sociedad, haciendo de las necesidades y de la conservación de las condiciones naturales de vida una finalidad en sí misma. Esto significa que no podría seguir existiendo un desarrollo incontrolado basado en el criterio universalmente abstracto de la "racionalidad de la economía de empresa". Los diferentes aspectos de la reproducción social deben ser tomados en consideración en función del contenido de su propia lógica. De este modo, el sector sanitario o el educativo no podrían estar organizados con el mismo modelo empleado para la producción de taladros o de rodamientos".


"Es imposible imaginar una sociedad postcapitalista como un "modelo" positivo que se pudiera presentar como ya cerrado. Estaríamos ahí no ante una concretización, sino únicamente ante una miserable abstracción y, nuevamente, ante la anticipación de una falsa objetividad de la que sería necesario, precisamente, desprenderse. Por el contrario, lo que la teoría puede desarrollar como crítica del economicismo capitalista son los criterios de una socialización de otro tipo. Esto implica, en particular, una planificación consciente de los recursos que reemplace la dinámica ciega impuesta por las "leyes coercitivas de la competencia" (Marx). Sin embargo, incluso la izquierda pone mala cara hoy a la planificación porque su concepto de planificación no ha sido nunca capaz de ir más allá de la visión que tenía de ella el difunto socialismo burocrático de Estado. Éste no constituía una alternativa al capitalismo, sino que se trataba fundamentalmente de una "modernización de puesta al día" en la periferia del mercado mundial, utilizando para ello los mecanismos del capitalismo de Estado. La lógica del valor no fue allí jamás abolida, sino únicamente estatalizada".


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06 noviembre, 2021

Delirio y declive imperialista — Laura Ruggeri

 


El lema de Biden “América ha vuelto”, cuyo propósito era tranquilizar a sus aliados, no puede ocultar el hecho de que el emperador está desnudo. Publicistas, políticos y planificadores de psyops [operaciones psicológicas] manipulan continuamente a las personas para que su percepción de la realidad favorezca determinados intereses y así tomen decisiones que, en última instancia, no les benefician. Sin embargo, por mucho que se esfuercen los regímenes occidentales que monopolizan el conocimiento y la producción intelectual por ocultar el declive, Occidente ya no domina el mundo, y los valores que defiende no son unánimes, ni mucho menos. Etiquetar de "regímenes autocráticos" a los gobiernos que no abrazan los valores liberales y las normas estadounidenses es simplemente una estúpida consigna. 

El mundo evoluciona hacia un sistema multipolar y será mejor que Estados Unidos lo tenga en cuenta. Aquellos que sirven en el NSC [National Security Council] todavía imaginan un mundo que ya no existe, un mundo en el que Estados Unidos tiene el poder de obligar a otros países a cumplir sus órdenes. Tal enfoque ideológico ciega el pensamiento pragmático e impide el diálogo y la negociación.

Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar un resultado diferente. Alguien debería decírselo al equipo de Biden.


Laura Ruggeri, El complejo de superioridad moral de Estados Unidos está acelerando su declive.


Fragmento traducido por Arrezafe. Artículo completo en inglés en el siguiente enlace:

http://www.informationclearinghouse.info/56850.htm

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22 suicidios diarios


"Las tropas estadounidenses tienen cuatro veces más probabilidades de morir por su propia mano que en combate. Han logrado proteger a su propio personal militar del fuego enemigo, pero no de las consecuencias psicológicas de trabajar para el ejército estadounidense".


Caitlin Johnston

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                                                        Chema Madoz


"No somos sólo receptores pasivos que absorben un flujo de imágenes e información. La percepción implica organizar los estímulos y los datos en unidades comprensibles. En resumen, la percepción es en sí misma un acto de edición selectiva".


Michael Parenti

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04 noviembre, 2021

“Me habéis convencido” — Jose Mari Esparza Zabalegi

 


Resumen Latinoamericano – 02/11/2021


Me habéis convencido. Me autocritico de mi connivencia con la violencia. Reconozco el daño causado. Mea culpa por cuanto he hecho en estas décadas, en las que mi suelo ético ha estado a la altura de mis zapatillas.


He sido de Herri Batasuna, un terrorista, un apologista sin entrañas. Agradezco a los políticos, jueces, tertulianos y columnistas, su insistencia para sacarme de mis yerros. En adelante quiero ser un demócrata, como ellos.


Me maleó la catequesis. Fueron los hermanos Macabeos, tan rebeldes ellos, los que me abocaron a la violencia; Sansón matando filisteos, Moisés estragando Egipto; Jesús sacando a hostias a los mercaderes del templo… Nunca debí haber leído la Biblia. Tampoco debí haber ido a la escuela. Aprobaba Historia porque me atraían sobremodo las revueltas contra los invasores: el morir matando de Numancia, las degollinas de Viriato, Santiago Matamoros patrón de España y los ovarios de Agustina de Aragón contra los franceses. El cine me hizo más violento aún: soñaba con Toro Sentado aniquilando el 7º de Caballería; Leónidas defendiendo el paso de las Termópilas o Robin Hood matando malos a flechazos.


Las lecturas de zagal acabaron por pervertirme: Homero, los tres mosqueteros o Miguel Strogoff dormían en mi mesilla, y me susurraban que mucho peor que la violencia, era la sumisión. Que por ética se puede, y a veces se debe, ser violento. Un día leí la Declaración Universal de los Derechos Humanos y comprobé que su prólogo resumía mis lecturas: donde no hay derechos, el hombre se ve compelido «al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión». No entiendo cómo todavía sigue vigente.


Un día me hice zurdo y abertzale, y mi entorno me indujo más aún la violencia: los del PNV me glosaban el heroísmo de los gudaris; los carlistas a Zumalakarregi; los anarquistas a Durruti y la acción directa; el PSOE la revuelta de Asturias; el PCE el maquis; la ORT, el MCE y el PTE, la Revolución proletaria, con AK-47 incluido… Mi casa se llenó de afiches del Che, de Zapata y de Ho Chi Min, mientras mi mesilla rebosaba de libros de Marx, Lenin, Orwell, Martí y otros incitadores. Todos lo tenían claro: la violencia era el recurso postrero de los oprimidos. Las únicas diferencias entre los partidos eran el cuándo político y el cómo ético, para no hacer más daño que el que se pretende evitar. Así pues, las condiciones subjetivas, estaban dadas. Las objetivas, en constante debate.


Entonces tomé las armas. En el Regimiento América 66 me enseñaron a matar por España. Fusil ametrallador, morteros del 120… Los cóctel Molotov eran cosa de pringados y de violentos, ahora lo veo claro. Pero entonces estaba tan maleado que tiraba feliz mi jersey al aire cuando sonaba la canción de Carrero, y acudía a Iparralde a potear con los refugiados vascos, donde podías coincidir con jerifaltes del PNV, Txiki Benegas y otros, con tantas ganas de fotografiarse con Argala que no tenían tiempo de explicarnos las diferencias entre maquis, gudaris y etarras. Aquella ETA determinante que, como bien dice ahora un exdirector de EGIN, jamás debió existir.


Tonto de mí, creía que terrorista era el franquismo, y los que luchaban contra él, apóstoles de la democracia. Pero de los 749 presos vascos que había en 1976, solo uno era del PSOE; tres del PNV y cuatro del PCE. Cuatro gatos, los demócratas. Los demás eran terroristas: 400 de ETA y el resto de grupos con el AK-47 en sus anagramas. Pero todo el país y toda la intelectualidad de Europa los apoyaba: Sartre, Malraux… ¿Cómo no íbamos a estar confundidos? Quizá fue el momento de arrepentirse. El PNV tenía razón, hoy tendríamos en suelo vasco aquellas cuatro hermosas centrales nucleares, la luz más barata y menos parque eólicos en nuestros montes. Todos viviríamos como Dios, como jelkides [militantes del PNV].


Teníamos un concepto equivocado del terror. Chomsky nos engañó cuando decía que a la violencia de los oprimidos se le llama terrorismo y a la de los opresores se le llama guerra. Por eso yo me creía un pacifista cuando voté NO a la OTAN. Calculaba, erróneamente, que todas las bombas del IRA y ETA no sobrepasaban, ni de lejos, los bombardeos que ordenó Solana sobre los Balcanes. Y que las guerras que apoyaban el PSOE y el PNV eran mucho más criminales e indiscriminadas que todas las organizaciones revolucionarias de Europa juntas. ¡Qué equivocado estaba!


Tienen razón los que ahora dicen que los pueblos oprimidos no deben, ni siquiera cuando no tengan otra salida, recurrir a ningún tipo de violencia. Drones sí, pero pedradas no. Y del mismo modo que no se puede ser demócrata consumiendo iconografía fascista, tampoco se puede ser pacifista ensalzando la violencia. Así pues, renuncio a mis simpatías por Espartaco, Tupac Amaru, la Comuna de París, la Revolución Rusa y esa banda armada que fueron las Brigadas Internacionales. Pido perdón por haber leído con fruición a Bolívar y los guerrilleros americanos, desde Sandino a Fidel. Por mis connivencias africanas con Sankara, los Mau Mau o el terrorista Mandela, que nunca renunció a su brazo armado. Repudio a Mujica el tupamaro, a Salvador Allende con su metralleta en mano; la Intifada palestina, la lucha de los kurdos y el barrio de Gamonal. Nunca volveré a Amaiur, ni celebraré la batalla de Orreaga, ni cantaré el Eusko Gudariak ni siquiera la Marsellesa. Hasta dejaré de visitar a presos y despediré de la empresa a cualquiera que, como Imanol Haranburu, haya estado en prisión.


Ya soy un demócrata. Siento el suelo ético subir hacia mi txapela. Ahora puedo dormir tranquilo.

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"Saquen sus sucias manos de Euskal Herria"

 Jon Idigoras en el Congreso de los Diputados (1995)




AK-74 (preparando nuestra "cumbre") ⚫


 

Rafael Chirbes: “A los que sufren hambre y miseria en esos continentes de segunda o tercera clase, mejor que una novela es regalarles un arma. El Kaláshnikov como obra maestra literaria”

 







02 noviembre, 2021

Todo signo en tanto que signo es social

 


Los procesos que definen básicamente el contenido de la psiquis no se producen dentro sino fuera del organismo individual, aunque implican su participación.

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Lo que hace que una palabra sea una palabra es su significado. Lo que hace que una experiencia sea una experiencia es también su significado. Lo que más complica nuestro problema de delimitar la psiquis y la ideología es el concepto de "individualidad". Lo "social" es generalmente pensado en oposición binaria con lo "individual", y de aquí proviene la noción de que la psiquis es individual mientras que la ideología es social.


Nociones de está clase son fundamentalmente falsas. El correlato de lo social es lo "natural" y entonces "individuo" no se refiere a una persona sino al ejemplar biológico, natural. El individuo poseedor de los contenidos de su propia conciencia, autor de sus propios pensamientos, personalidad responsable de sus pensamientos y sentimientos, es un fenómeno puramente socioideológico. Por lo tanto, el contenido de la psiquis "individual", por su propia naturaleza, es tan social como la ideología, y el mismo grado de conciencia de la propia individualidad y de sus derechos y privilegios internos es ideológico, histórico, y totalmente condicionado por factores sociológicos. Todo signo en tanto que signo es social, y esto no es menos cierto para el signo interno que para el externo.

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No vemos ni sentimos una experiencia, la comprendemos. Esto quiere decir que en el proceso de la introspección introducimos nuestra experiencia en un contexto integrado por otros signos que comprendemos. Un signo puede ser aclarado solo con la ayuda de otro signo.

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Al comenzar una investigación, hay que construir pautas metodológicas, no definiciones. Sobre todo es esencial tener la percepción concreta del objeto real, el objeto a investigar; es esencial separarlo de la realidad circundante y delimitarlo en forma preliminar. En el origen de una investigación, no guía tanto la facultad intelectual de hacer fórmulas y definiciones, cuanto los ojos y las manos en el intento de lograr la percepción concreta de la presencia real del objeto de estudio.

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La tarea de la comprensión no consiste fundamentalmente en reconocer la forma usada, sino en comprenderla en un contexto concreto particular, en entender su significado en un enunciado particular, es decir, consiste en comprender su novedad y no en reconocer su identidad.


En otras palabras, el receptor, que pertenece a la misma comunidad lingüística, tampoco acepta la forma lingüística como un signo fijo, idéntico a sí mismo, sino como un signo adaptable y cambiante.

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El divorcio de la lengua de su contenido ideológico es uno de los errores más serios del objetivismo abstracto.

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Valentin N. Voloshinov, Markslzm i ftlosofiia lazlka, Leningrado, 1930 [El Marxismo y la filosofía del lenguaje].

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Negociaciones / Reforma laboral — JRMora

 


Negociaciones. Viñeta del 31/10/2021 en CTXT


No voy a volver a a recordar las veces que prometieron en campaña la derogación de la reforma laboral del PP del 2012, justo como hicieron con la ley mordaza y ahí está.


Aunque lo parezca, hay ninguna prisa para derogar la reforma laboral. Y eso que aseguraron que era URGENTE derogarla. Si no me falla la memoria, hasta hablaron de crear un nuevo y maravilloso estatuto de los trabajadores.


Perdido el tiempo en disputas sobre si el cuadro lo debía firmar Nadia Calviño o Yolanda Díaz, sin conocer qué hostias iban a pintar, ahora se dice que le van a meter mano para tenerla maqueada para final del año.


Es el cuento de siempre. Pedro Sánchez ya no habla con contundencia de derogación. Ha pasado a decir que van a reconstruir «algunas cosas», la misma historieta que con la ley mordaza, léase, «derogar las partes más lesivas» (a saber) y blablablá.


Un lenguaje, una forma de expresarse


Y es que ya es hora de que asumamos que las promesas electorales son lo que son, como afirmó el Consejero de Economía, Rogelio Velasco cuando confesó que no se cumpliría la promesa de crear 600.000 empleos llamando gilipollas a sus votantes y por extensión al resto de los timados.


El argumento fue demoledor, algo así como «Todos han mentido y nosotros no íbamos a ser menos».


«Como tiremos de hemeroteca y pongamos con letras mayúsculas lo que todos los líderes, o futuros ministros de economía han prometido durante la campaña electoral, le aseguro que no quedaría ni uno sano. Ni uno solo».


Cosas del lenguaje, una forma de hablar, un qué sé yo.


«Eso es un lenguaje, una forma de expresarse durante una campaña electoral».


Aquí puedes ver el vídeo


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01 noviembre, 2021

DINERO MUGRIENTO DE LA CIA — Néstor Kohan

 


¿Cuáles son las instituciones contrainsurgentes que operan en la cooptación de intelectuales? Entre las fundaciones y ONG’s (vinculadas con la inteligencia estadounidense de la CIA y otras agencias de espionaje menos renombradas del mismo país), que desde hace varias décadas ofrecen becas, viajes de estudio, “pasantías académicas”, abundante financiamiento para blogs, páginas de internet, publicación de libros, folletos y cuadernos de trabajo, proyectos de investigación, “laboratorios de ideas”, exposiciones de arte y otros mecanismos clásicos de cooptación político-ideológica de las juventudes estudiantiles y el campo intelectual se encuentran las estadounidenses Ford Foundation ([Fundación Ford, creada en 1936 por el gran admirador de Hitler, Henry Ford, autor del libro El judío Internacional], perteneciente a la empresa del mismo nombre, directamente caracterizada por Ángel Rama, Roberto Fernández Retamar, Fernando Martínez Heredia, Gregorio Selser y Daniel Hopen como una “tapadera de la CIA”); la Open Society Foundation ([Fundación Sociedad Abierta], perteneciente al magnate de las finanzas George Soros, discípulo del marxista converso y cofundador del neoliberalismo Karl Popper); la USAID (United States Agency for International Development [Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional]); la NED (National Endowment for Democracy [Fundación Nacional para la Democracia]); la Carnagie Foundation [Fundación Carnagie]; la FAES (Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales); la Rockefeller Foundation [Fundación Rockefeller, impulsada desde 1913]; así como la John Simon Guggenheim Memorial Foundation [Fundación Memorial John Simon Guggenheim, fundada en 1937, que otorga las becas homónimas] y el Programa Fulbright patrocinado por el Bureau of Educational and Cultural Affairs [Oficina de Asuntos educativos y culturales] del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Estas son las más célebres. Hay muchas otras.


¿Por qué utilizo la expresión “naturalizar”? Porque se nos pretende convencer que sería algo “natural”, absolutamente “normal”, incluso inexorable, recibir el dinero mugriento de la CIA y de todo el abanico de instituciones aparentemente “civiles” que la rodean como fachada, pues, se nos dice, “no habría otro camino”. Trabajar en el ámbito de la música, la literatura o las ciencias sociales financiados y subvencionadas, becados y becadas por esas instituciones del imperialismo…. sería…. “¡lo más normal del mundo!”. Mentira absoluta. Falsedad completa.


¡Atención! No estamos pensando en recibir remesas de una tía que vive en otro país y ayuda a la familia, o un primo generoso que no se olvidó de sus orígenes y entonces envía alguna remesa para el cumpleaños de su sobrinito. No, estamos hablando de financiamiento regular, sistemático y permanente de instituciones estatales (o para-estatales), contrainsurgentes, de la principal potencia político-militar del planeta, cuyos fines estratégicos abiertamente declarados apuntan a derrocar a la Revolución cubana. Una cosa es que te ayude tu tía o tu primo y algo absolutamente diferente es que seas un empleado de la CIA, la Ford, George Soros (o una becaria de las fundaciones de imperialismos europeos como la Fundación Ebert que se ha cansado de cooptar artistas, periodistas e intelectuales de Nuestra América a lo largo de décadas para domesticar, neutralizar y disolver las posiciones radicales).


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